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Más Evidencia: Que Pronositca El Futuro Del Islam

Wilson: Leyendo la historia del islam, esta parece como si el futuro de la nueva fe y sus seguidores fuera muy dudoso en la época de la revelación. El éxito del islam después y el gran número de seguidores fue inesperado. A menudo me pregunto si este inesperado éxito y rápido crecimiento del islam fue revelado por el Profeta y pronosticado por el Corán.

La predicción de este sería una impresionante evidencia de la veracidad de Muhammad, ya que el futuro de toda la fe y sus seguidores era muy oscura en la época de la revelación.

Chirri: El sagrado Corán contiene diferentes profecías concernientes al futuro de islam y sus seguidores:

Una de estas profecías es concerniente con el futuro de los musulmanes. Esta garantiza a los musulmanes un futuro de libertad religioso y promete a estos un estado poderoso:

A quienes de vosotros crean y obren bien, Dios les ha prometido que ha de hacerles sucesores en la tierra, como ya había hecho con sus antecesores. Y que ha de consolidar la religión que le plugo profesaran. Y que ha de trocar su temor en seguridad. Me servirán sin asociarme nada. Quienes, después de esto, no crean, ésos son los perversos. Corán 24:55

Cuando la profecía fue revelada, los seguidores del islam eran una gran minoría de los habitantes del Al-Hijaz (Península Arábiga). Esta aleya fue revelada aproximadamente, en el quinto año de la Héjira cuando los musulmanes eran unos cuantos miles, amargamente provocados por los habitantes del Hijaz y el resto de la península arábiga. Ninguno de los musulmanes de aquel tiempo poseía un sentido de seguridad, ninguno podía practicar su religión libremente. No había nada que indicará que aquella odiada y atacada minoría sobreviviera, el futuro de esta religión no era humanamente previsible.

A pesar de todos estos factores, la profecía fue revelada en una forma definida incondicional.

Mas profecías están contenidas en los siguientes versículos los cuales predicen el triunfo del islam y la derrota de sus oponentes.

Quisieran apagar de un soplo la luz de Dios, pero Dios no desea sino que resplandezca, a despecho de los infieles. Corán 9:32. 61:8

Él es Quien ha mandado a su Enviado con la dirección y con la religión verdadera para que, a despecho de los asociadores, prevalezca sobre toda otra religión. Corán 9:33; 61:9 y 48:28.

El primer versículo predice que los oponentes del islam no tendrán éxito al tratar de apagar la luz de Dios, sus ataques no impedían su crecimiento. Dios hará que su luz, la del islam sea perfecta aunque sus enemigos se opongan fuertemente. Podrán discutir, pelear, asaltar, y movilizar todas sus fuerzas materiales e intelectuales, para revocar el islam, pero todo esto no podrá extinguir su luz. Y no evitará que de todo su esplendor.

Ambos versículos predicen definitiva e incondicionalmente la victoria del islam sobre sus oponentes.

Cuando esta profecía fue revelada, la pequeña comunidad islámica se defendía del politeísmo y otros elementos hostiles de la península arábiga. Después debió defenderse de los imperios persas y bizantinos.

Cada uno de estos poderes eran incomparablemente más grandes y ricos que el estado islámico. Los imperios persas y bizantinos eran los más poderosos del mundo. Derrotarlos a ambos sería acabar a todas las fuerzas del mundo. Y convertirse en el poder superior en el mundo. Esto llenaría completamente el significado de la profecía, pero esto parecería ser imposible. Siempre esperamos la derrota de un ejército débil cuando este se ve obligado a combatir en más de un frente a más de un ejército poderoso. Esto se demuestra con el ejemplo del gran ejército alemán que fue derrotado dos veces en el siglo XX, solo porque peleo con aliados más fuertes es de más de un flanco.

Este puede ser el evento militar más remarcable inclusive en la historia lo habitantes de Medina y Meca cuyo número no excede más de unos pocos miles, podrían defenderse ellos mismo, después de la muerte del Profeta, de los ataques de los árabes apostatas. Con la excepción de los musulmanes de estas dos ciudades. Al menos todas las naciones árabes han apostatado tras la muerte del Profeta.

El estado islámico fue obligado, después a pelear en contra de los imperios persas y bizantinos. Estos dos grandes imperios pelearon en contra de los musulmanes simultáneamente en dos frentes diferentes. La escasa fuerza islámica fue obligada a dividirse en dos para defenderse. El resultado fue un asombroso fenómeno militar. Los dos grandes poderes fueron vencidos y los persas fueron derrotados, los siguientes cien años la vasta área que se extiende desde el océano atlántico hasta la India, permaneció bajo el gobierno islámico. Estas pobres e indefensas personas, en el tiempo de la revelación de esta profecía, de repente se convirtieron en los más poderosos del mundo.

El Profeta, a través de la información celestial habría pronosticado este triunfo el cual tenía lugar después de su muerte. Hablándole a Odey, hijo de Hatam (un jefe de los cristianos que se unió después a la nueva fe), el Profeta Muhammad le dijo lo siguiente:

“…Tu no te conviertes al islam,” continuó el Profeta, “porque tu vez que somos pobres. Llegará el tiempo en que en las manos de un verdadero creyente habrá tanta riqueza que él no sabrá cómo manejarlo. Tal vez estas disuadido por ver a un pequeño número de musulmanes en comparación al número de sus enemigos. Por Dios, en muy poco tiempo, una mujer musulmana podrá hacer la peregrinación sobre su camello, sola y sin temor, desde Kadesia (en Iraq) al templo de Dios en la Meca. Tú crees, probablemente, que el poder está en manos de los incrédulos; entérate que el tiempo cuando plantemos nuestro estandarte en el castillo blanco de Babilonia no está lejos.