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Una Luz En La Historia De La Profecía

Wilson: La historia de las religiones monoteísta muestra que todos sus Profetas son de raza semítica y que la mayoría de ellos descienden de uno de los hijos del Profeta Abraham, Isaac o Ismael. Esto podría ser interpretado como un privilegio mediante el cual los israelitas y los ismaelitas fueron distinguidos del resto de la humanidad. Pero es muy difícil creer que Dios diera solo a estas dos comunidades un mensaje celestial. Debió haber sido revelado a otros pueblos también. Si la historia de las religiones es correcta, debe haber una razón por la cual se confino la profecía a estas dos comunidades.

Chirri: La historia de la humanidad nos muestra que el entendimiento humano, al principio de los tiempos, era incapaz de analizar profundamente, o concebir la idea de un gran universo, en cuanto a la interacción, los individuos estaban limitados al amor de la familia y la amistad con los parientes. Todas las otras tribus fueron extrañas o gentiles para él. El concepto de humanidad y sociedad rara vez tuvo lugar en sus pensamientos. Sin embargo, algunos individuos que vivieron entre ellos fueron capaces de entender profundamente y por encima de la limitación sensorial y lista para tomar la responsabilidad de guiar y enseñar. Conociendo sus sobresalientes capacidades, el más benevolente les reveló la verdad y les encomendó esta dura tarea, la de guiar a la humanidad.

Estos individuos fueron escogidos por sus propios meritos, no por su relación con una raza o comunidad en especial. Como era de esperar estos individuos confrontados con insuperables dificultades. La gente no estaba lista para seguir o aceptar sus enseñanzas, y muchos de ellos fueron Noé quien gano un muy pequeño número de seguidores o como Abraham quien vivió como Profeta pero no tuvo seguidores.

Como la sociedad se rehusó a cambiar, se presume que un Profeta como Abraham le fue requerido tratar de preservar la continuidad de la religión a través de sus hijos, Ismael e Isaac, quienes siguieron fehacientemente la fe de su padre y enseñaron a sus hijos. Las enseñanzas religiosas continuaron esparciéndose a través de su linaje. Paso mucho tiempo sin que estas enseñanzas ganaran adeptos fuera de la familia de Abraham.

El propósito divino, no era sin embargo confinar solo para un pueblo o limitarlo a una nación. El propósito del compasivo y el misericordioso era expandir la fe a través del todo el mundo y mostrarle a la humanidad el camino correcto. El todopoderoso administra el universo a través de un curso natural y sujeta todos los eventos a la ley de causa y efecto. El preservó la fe revelada y la mantuvo viva, aunque en un punto muerto. A través de una pequeña comunidad, la cual fue beneficiada mediante la herencia de la fe de su santo padre. El causo que la fe se avivara y se expandiera, cuando esta comunidad creció y adquirió la madurez adecuada para la gran tarea de expandir la fe.

Esta pequeña comunidad fue destinada a crecer a través de dos líneas, la ismaelita y la israelita. Ambas fueron bendecidas y se les encomendó una gran tarea de preservar y expandir la fe, pero ambas pruebas no fueron simultáneas. A pesar de que Ismael fue el primer hijo de Abraham y adquirió un patrimonio de fe y bendición con su hermano Isaac, Dios aparto la prueba a sus descendientes por mucho tiempo. El los estaba preparando para continuar la misión la cual los descendientes de Isaac habían empezado.
Empezando con el linaje de Isaac, el todopoderoso Dios estableció un pacto con el, del viejo testamento:

“Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Más yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene”. Génesis 17:20-21

Wilson: De acuerdo con tu declaración, el propósito divino no era confinar la fe en una o dos comunidades o naciones pero la expansión de la verdad a través del mundo y el introducir unos principios celestiales en todas las naciones. Esto sin embargo, no parece ser en este caso. El viejo testamento repetidas veces llama a los israelitas el pueblo elegido por Dios. Y llama a los otros gentiles. Esto demuestra que los israelitas fueron la principal concentración de los mensajes divinos.

Chirri: Con el pacto el cual fue establecido entre Dios e Isaac, los hijos de Israel estaban obligados a abrazar y seguir sinceramente las instrucciones divinas y de guiar al resto de las naciones al camino de Dios. Pero los israelitas no llenaron estas expectativas. Solo una minoría se adhirió a las enseñanzas celestiales y la minoría fue incapaz de concebir la fe como una cuestión universal.

Como resultado, los Profetas de Israel hablaron a su pueblo de acuerdo a su conocimiento. Bajo estas circunstancias, la fe estigmatizada como tribal o nacional; Dios es el Dios de Israel, y los israelitas son su pueblo escogido. Los Profetas se esforzaron en hacer que, la comunidad hebrea se adhiriera sinceramente a la fe. Todos los Profetas de Israel se preocuparon principalmente con esta comunidad, y no en ninguna nación de gentiles. Hasta el gran Jesús de acuerdo a Mateo, tuvo la misma actitud.

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel.
Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!
Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Mateo 15:21-26

Wilson: La biblia nos informa que Dios había ordenado a Abraham prestar atención a su esposa Sara, y llevar a su hijo Ismael al desierto de Paran, donde no había ni agua ni comida. Esto no solo parece ser un acto de inmisericordia sino que también insinúa que Dios no tenía ningún propósito con Ismael y sus hijos.

Chirri: La preparación había empezado para los israelitas desde que Dios ordeno y dijo a su obediente siervo Abraham que prestará atención a su esposa Sara, y llevará a Ismael y su madre Hagar al desierto de Paran. Los lectores del antiguo testamento tienen derecho a maravillarse acerca de la sabiduría de este consejo el cual parecía ser malvado y cruel. Pero cuando nos sorprendemos de la secuencia de lo sucedido en la historia, podemos entender la sabiduría.

La tarea de expandir la verdadera religión es una tarea de transformación del carácter de los individuos y de la vida de la nación. El primer obstáculo es el desacuerdo entre los profesores de la nueva ideología y aquellos que estos intentan influenciar. En ellos usualmente se encuentra resistencia, y estas resistencias algunas veces derivan en el conflicto armado. En dicho casos, la libertad para crear, predicar y practicar es amenazada, y puede estar segura y protegida solo cuando el campo de la nueva ideología está preparado a aceptar el reto y a combatir la violencia con violencia. La misión, entonces el líder celestial necesita el apoyo de una comunidad fuerte, aguerrida y obediente, la cual esté lista para hacer cualquier sacrificio sin vacilación.

Para todas las naciones del medio oriente, la nación árabe, desde mucho tiempo atrás, ha sido distinguida y por eso califica para este desempeño, la península arábiga ha permanecido inaccesible para los invasores e insumisa para cualquier poder extranjero. Los árabes han disfrutado de una libertad rara vez controlada por algún gobernante. Se convirtió en seguro de sí mismo, listo para protegerse a sí mismo y de su libertad, por su propio poder para transformar su voluntad en acción. Una nación compuesta por tales individuos califica para llevar a cabo una gran misión; y cuando esta es inspirada por un líder celestial, esta será capaz de hacer cosas maravillosas.

Para impartir la religión de Abraham a esa fuerte y brava nación y para preparar aquella nación para su gran destino, el todo poderoso aconsejo a su siervo Abraham que hiciera caso a su esposa Sara, enviando a su hijo Ismael de tal manera que habitará entre los árabes. A través del matrimonio, los descendientes de Ismael fueron unidos con los árabes y se convirtió en una gran nación, esta fue destinada a soportar una gran misión en el futuro.

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.
Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.
Y habitó en el desierto de Parán… Génesis 21: 17-21.

Ubicando a Ismael en la Península Arábiga, Abraham había plantado la semilla de la fe en el suelo árabe. Para hacer que esta semilla creciera y la fe continuará, el sentó la fundación del futuro mediante el levantamiento de la casa sagrada la Kaaba, en el centro de Arabia, como el primer templo de Dios en el mundo. Como Dios predijo a Abraham y como Abraham esperaba, la casa atrajo a los habitantes de Arabia y se convirtió en el centro sagrado del país. La ciudad santa de la Meca fue después establecida alrededor de esta, y desde entonces el llamado de Abraham es respondido por un gran número de peregrinos que visitan la casa sagrada y adoran a Dios en su templo. Del sagrado Corán:

Y cuando preparamos para Abraham el emplazamiento de la Casa: “¡No Me asocies nada! ¡Purifica Mi Casa para los que dan la vueltas y para los que están de pie, para los que se inclinan y prosternan!.
¡Llama a los hombres a la peregrinación para que vengan a ti a pie o en todo flaco camello, venido de todo paso ancho y profundo,
Para atestiguar los beneficios recibidos y para invocar el nombre de dios en días determinados sobre las reses de que Él les ha proveído!: “¡Comed de ellas y alimentad al desgraciado, al pobre!” Corán 22: 26-28

Esto debió ser desgarrador para Abraham, llevar a su primogénito al desierto de Arabia donde no había ni fruta ni agua ni pueblo. Pero el tenía dos objetivos a cumplir, y eran lo suficientemente grandes para que Abraham estuviera dispuesto a hacer tan sacrificio.

El primero de los dos objetivos fue inmediato, llamado a establecer la casa sagrada y asignar a la mezquita su hijo como un guardián quien adoraría a Dios, realizar el servicio de acuerdo a la verdadera religión de Dios, el enseño a sus hijos y a la gente del país los buenos principios. Mediante esto, Abraham no solo amplio el alcance de su fe sino que aseguro la continuidad de esta. Si el linaje de Isaac fracasa en esta misión religiosa, la fe puede continuar a través de los hijos de Ismael en Arabia. Del Sagrado Corán:

¡Señor! He establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivar junto a tu casa Sagrada, ¡Señor!, para que hagan la azalá. ¡Haz que los corazones de algunos hombres sean afectuosos con ellos! ¡Provéeles de frutos! Quizás, así, sean agradecidos. Corán 14:37

No sabemos la magnitud del crecimiento de la fe de Abraham en el suelo Árabe. La historia nos informa claramente sobre la situación de la religión en Arabia durante un largo periodo el cual se extendió desde la época de Abraham hasta el fin del siglo quinto en la época de Jesús. En el siglo sexto encontramos que la mayoría de los árabes eran idolatras, pero a pesar de esto, encontramos, que al mismo tiempo, algunos ritos y prácticas las cuales podrían ser solamente atribuidas a las enseñanzas de Abraham. Entre esta esta la peregrinación a la casa sagrada en la meca y la circuncisión la cual había sido realizada y practicada por todas las tribus no cristianas de Arabia. Con estos ritos, encontramos una pequeña minoría entre los árabes, creían en Dios, adorándole y rechazando a los ídolos.

El segundo objetivo para Abraham era la preparación de su hijo Ismael y la nación a la cual él iba a estar unido, en un glorioso futuro, cuando los árabes parlantes fueron privilegiados y honrados de tener al último Profeta entre ellos; cuando ellos estarán listos para recibir el gran mensaje y diseminar la palabra de Dios a través del mundo. Del sagrado Corán:

Y cuando Abraham e Ismael levantaban los cimientos de la Casa: “¡Señor, acéptanoslo! ¡Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe!
¡Y Haz, Señor, que nos sometamos a Ti, haz de nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti, muéstranos nuestros ritos y vuélvete a nosotros! ¡Tú eres, ciertamente, el Indulgente, el Misericordioso! Corán 2:127-129

Las oraciones del Profeta de Abraham fue amablemente respondida en el Siglo VII D.C. el Profeta esperado había llegado con un método de presentación sin precedentes el cual era capaz de soportar la verdad, garantizando las libertades necesarias y abriendo el camino para la doctrina celestial. Este es el método de usar la lógica así como los medios para convencer y mostrar la fuerza en la cara de alguien que amenaza las libertades sagradas.

Si, en el séptimo siglo el mundo fue bendecido por el advenimiento del último y universal Profeta Muhammad, quien llegó a la Meca el centro de Arabia, para brillar sobre este y el oeste.