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Al-Muraya'at - Las Referencias

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Author(s):

  • Sayyid Abd al-Husayn Sharaf al-Din al-Musawi [2]

Al-Muraya‘ât es la compilación de correspondencia de más de 3 años y medio entre dos grandes sabios, Shaikh Salim Al-Bishri de la escuela de pensamiento Sunita en Cairo y Sai’id Abdul-Hussain Sharafud-Din Yabal ‘Amili de la escuela de pensamiento Shiíta en el Líbano, que se dan sin más deseo y propósito que el de buscar la verdad. En estas conversaciones se encuentra el más profundo respeto entre ambos sabios, que no solo a consecuencia acerca a cada escuela de pensamiento a la aceptación y comprensión de la misma, sino que también delinea el formato seguido para las futuras conversaciones entre ambas. Tras su publicación en el año 1936/1355, el Sheij Mahmud Shaltut, emite un fatwah en el que se reconoce a la escuela de pensamiento Shía duodécima como parte de las escuelas de pensamiento que son aceptables en el Islam. Al-Muraya‘ât da al buscador de la verdad un caudal de información con importantes y detalladas referencias.

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Translator(s):

  • Feisal Morhell [6]

Topic Tags:

  • Sunni-Shi'a [7]

Introducción

Seîied ‘Abdul Husain Sharafuddîn Sheij Salîm Al-Bishrî

El presente libro consta de las primeras ocho cartas del libro “Al-Muraya‘ât”, el cual está conformado por una serie de cartas que, en la forma de preguntas y respuestas, busca explicar, justificar y sustentar la razón de ser del Shiísmo. El sabio Sunni, el Sheij Salim Al-Bishri, Director de la Universidad de Al-Azhar de El Cairo a principios del siglo XX, inició la discusión, no en la forma de un debate animoso, sino más bien por un vivo deseo de investigar y comprender el punto de vista Shî‘ah.

El Sheij Al-Bishri dirigió sus preguntas a un eminente sabio de la época, el Seiied ‘Abdul-Husain Sharafud-Din Yabal ‘Amili (de la parte sur de Líbano), quien visitó Egipto en 1911-12 (1329-30 de la Hégira) y estuvo en contacto con él. El Sheij se impresionó profundamente por lo franco, abierto, razonable y sabio del Seiied. El Seiied, que era un hombre de disposición y acción, estaba deseoso por una pregunta que abriera la discusión y le proporcionara una oportunidad para revelar todo su atesorado conocimiento.

De esta manera, comienza la correspondencia. El Seiied no escatima esmero para responder a cada pregunta cualquiera sea, disipando dudas y desenmascarando ideas falsas. El citó autores para cada principio de la creencia Shî‘ah, dando capítulos y versículos del Qurán, y citó las interpretaciones de los grandes comentaristas sunnitas como Fajrud Din Ar-Razi, Baidawi y Zamajshari.

Luego él apoyó su afirmación sobre las bases de tradiciones aceptadas universalmente por las diferentes escuelas sunnas como Sahîh Al-Bujârî, Sahîh Muslim, Sunan Abû Dawûd, Yâmi‘ At-Tirmidhî, As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah y otros numerosos autores sunnis.

El Sheij agradeció todas estas cartas, lo estimuló para que escribiera más, y cada vez que era necesario, señalaba alguna omisión que permanecía. El Seiied inmediatamente procedía a clarificar las dudas. Este intercambio de cartas continuó por tres años y medio, al final de los cuales el Sheij alabó y agradeció a su amigo y admitió que las cosas se le habían esclarecido respecto a la Shî‘ah.

El propósito de estos dos hombres sabios, como ellos expresamente lo manifestaron en su correspondencia, no fue exhibir sus poderes dialécticos o su conocimiento sobre el Qurán y la Sunnah con el fin de tomar ventaja de la debilidad de la otra parte, sino más bien fue para aventurarse en la búsqueda de la verdad y sus evidencias fundamentales con serenidad y reunir las pruebas necesarias para tal lógica.

Después de que la correspondencia fue completada, el Seiied, con el permiso del Sheij, las publicó finamente, bajo el título de Al-Muraya‘ât en 1936/1355 H., y el libro ha sido reimpreso varias veces desde entonces.

Al-Muraya‘ât causó un fuerte impacto entre los sabios Musulmanes. Así, una nueva generación de eminentes sabios emergieron en Egipto, Irak e Irán, quienes requirieron a las diferentes escuelas de pensamiento en el Islam unirse más estrechamente. Ellos formaron una organización para servir a este propósito en Egipto conocida como Dâr At-Taqrîb (La Morada del Acercamiento y la Comprensión).

Como resultado de esta asociación, el Director de Al-Az·har, el fallecido Sheij Mahmud Shaltut, emitió un dictamen (fatwah) en 1959 que reconocía a la escuela de pensamiento Shî‘ah Iznâ ‘Ashrî (Shia duodecimana) como una escuela de pensamiento aceptable en el Islam. De acuerdo a su fatwah los musulmanes Sunnis pueden practicar el Islam de acuerdo a las enseñanzas de ésta como con cualquier otra escuela de jurisprudencia entre los Sunnis.

Al-Muraya‘ât es un caudal de información para el buscador de la Verdad. No obstante, debemos tener presente que estas son cartas que fueron intercambiadas entre dos sabios que probablemente dan por entendidas cosas que una persona común debería estudiar detalladamente para comprenderlas.

Para aquellos que aspiren buscar cualquier punto en particular de manera más amplia, el libro está lleno de referencias exactas y detalladas en la forma de notas al pie, escritas mayormente por el mismo Seiied. Las referencias en su mayor parte son de los libros reconocidos como auténticos por la escuela de pensamiento Sunni.

Es nuestro ferviente deseo que aquellos que verdaderamente deseen comprender las realidades del Islam analizando objetivamente las diferentes escuelas y tendencias, sigan esta correspondencia con una mente abierta, un corazón sincero, y un genuino deseo de buscar la Verdad.

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Carta 1

6 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Saludo del debatiente

La Paz, la Misericordia y las Bendiciones de Dios sean con el noble sabio Sheij ‘Abdul Husain Sharafuddin Al-Musawi.

En el pasado yo no he indagado en profundidad acerca de la Shî‘ah, ni he examinado su moral, ya que no me he reunido con ninguno de ellos, ni he escudriñado a sus dirigentes. Yo estaba ansioso por encontrarme con sus mayores sabios y mis miembros estaban sedientos de hallarse en compañía de su gente común, para así estudiar sus opiniones e indagar sobre sus pasiones, hasta que Dios dispuso que me detuviera en las costas de tu amplio conocimiento y me brindaras un sorbo de una copa de tu fuente, de forma tal que Dios mitigó mi sed.

Juro por la ciudad del conocimiento -tu abuelo Al-Mustafâ- y por su puerta -tu padre Al-Murtadâ-, que yo nunca antes había probado sorbo más saciador para un sediento que esa agua dulce y refrescante proveniente de salsabîl (agua del Paraíso que en exégesis del Qurán y tradiciones se la relaciona con los puros de la familia del Profeta).

Yo había escuchado acerca de ustedes -comunidad de la Shî‘ah- que se apartan de vuestros hermanos -la gente de la Sunnah-, que viven en forma salvaje, que se empecinan en el aislamiento, y muchas otras cosas por el estilo.

Pero he encontrado en ti a una persona transparente, a un preciso polemista, conciso en la expresión, refinado en la conversación, cortés e imparcial en el argumento, de un trato digno, y un antagonista sincero, que hace sentir que un Shî‘ah es agradable como compañero y que como tal es lo más que puede desear una persona culta.

2. Solicitud de conformidad para debatir

Yo me detengo ante las costas de tu vasto y profundo mar, y solicito tu conformidad para adentrarme en sus olas y sumergirme en su abundancia. Si es que me das tu permiso expondría detalles y ambigüedades que se han tejido en mi corazón desde hace ya mucho tiempo; en caso contrario, tuya es la elección y yo no soy de aquellos que tomarían eso como un tropiezo, ni soy de los que persiguen para buscar defectos, ni alguien que critica gratuitamente.

Yo sólo soy un buscador de la Verdad, la cual si se evidencia, entonces, “Ciertamente, la Verdad es la que merece ser seguida”, y si no llegara a ser así, entonces como dice el poema:

Nosotros, de aquello que tenemos, estamos satisfechos

y tú lo estas de lo que tienes

mientras las opiniones son variadas

En conclusión -si es que me lo permites- la correspondencia que te dirigiría sería referente a dos temas: el primero de ellos sobre el Imamato y la aceptación para seguir una escuela de pensamiento en principios y en jurisprudencia, y en segundo lugar sobre el Imamato en su concepción general, que es la Jilâfah o sucesión del Profeta de Dios (s.a.w.).

Yo firmaré mis cartas como “S” y te sugiero que firmes las tuyas como “SH”.1

Espero que me disculpes cualquier error.

Was Salâm

S.

  • 1. Esta carta muestra su perfecta etiqueta en el debate, ya que no solicita conformidad para debatir hasta no exponer el tema sobre el cual giraría la discusión. También es evidente el motivo de su sugerencia de las letras “S” y “SH” ya que la “S” hace alusión tanto a su nombre Salim como a su condición de Sunnita y la “SH” se refiere tanto a mi nombre (Sharafuddin) como a mi condición de Shi‘ah.
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Carta 2

6 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Respuesta al saludo

La paz, la Misericordia de Dios y Sus Bendiciones sean con Maulana Sheij Al-Islam,

Mediante tu carta me has colmado de afectuosidad y me has favorecido de tal forma que mi agradecimiento es imposible de expresar, ya que hay algunas obligaciones que para cumplirlas no alcanza toda una vida.

Me has infundido el anhelo por tu compañía y por esperarte (en tus cartas), ya que tú eres la qiblah (orientación) de quien espera la compañía de un sabio y un refugio para quien espera el amparo del conocimiento. Desde Siria me he montado al lomo de la esperanza para dirigirme en mi anhelo hacia ti, deteniéndome en la explanada de tu acogimiento después de partir hacia el saber, nutriéndome de tu conocimiento y exponiéndome a la lluvia de tus virtudes. Es de esta manera que me dirijo hacia ti. ¡Responde a mi aspiración que es fuerte el anhelo!

2. Aprobación para el debate

Tienes mi autorización para el diálogo, y tuya es la decisión para lo que quieras ordenar o denegar. Pregunta todo lo que quieras y di todo lo que quieras decir. Tuya es la virtud puesto que tus palabras están llenas de integridad y tus juicios son justos.

Was Salâm,

Sh.

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Carta 3

7 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. ¿Por qué los Shî‘as no adoptan las Escuelas de la Mayoría?

Yo te pregunto ahora la razón por la cual ustedes, los Shî‘as, no siguen las escuelas de la mayoría de los Musulmanes, o sea, la escuela Ash’arita1 en cuanto a principios doctrinales y alguna de las cuatro escuelas de los Imames Abû Hanîfah, Ash-Shâfi‘î, Mâlik y Ahmad ibn Hanbal, en cuanto a jurisprudencia y normas del Islam, ya que es esto lo profesado por nuestros respetables ancestros en el pasado, quienes las han juzgado como las más precisas y virtuosas.

Ellos han concordado en la competencia jurídica y devocional de las mismas para cualquier tiempo y lugar, y han sido unánimes en juzgar la idoneidad, Iÿtihâd, piedad, santidad, abstinencia, pureza de carácter y capacidades prácticas y teóricas de los fundadores de las escuelas antes mencionadas.

2. La necesidad de la unidad

Cuan necesario es para todos nosotros estar unidos, lo cual se realizaría si ustedes adoptaran las escuelas mencionadas siguiendo la opinión islámica general, sobre todo en estos tiempos, en que los enemigos del Islam han dispuesto sus fuerzas en nuestra contra, decididos a injuriarnos, y están utilizando todo su poder de dialéctica, pensamiento y sentimientos contra nosotros.

Los musulmanes por otro lado, están profundamente sumergidos en el descuido y el adormecimiento e indirectamente están ayudando a los enemigos al desgarrar su unión mediante el partidismo y el fanatismo, y su separación en grupos que se declaran desviados unos a otros y se desentienden entre sí. De esta manera, los lobos se nos han abalanzado y los perros nos codician.

3. No se armonizarán las cosas sino mediante la adopción de las Escuelas de la Mayoría

¿Acaso ustedes -que Dios los guíe- encuentran otro camino para armonizar las cosas además de aquel que mencionamos? Habla, que serás escuchado y ordena justamente, que serás obedecido.

Was Salâm,

S.

  • 1. Los seguidores de Abul Hasan al-Ash’ari, 270-320 H., un alumno de Abu ‘Ali Muhammad ibn ‘Abdul Wahhab, apodado Al-Jubbay. Ash’ari abandonó a su tutor y fundó su propia secta que es denominada después de él. Las creencias de los Ash’aritas, brevemente, son las siguientes: (1) El Qurán no tuvo creación (ya que es palabra de Dios); (2) La humanidad no es libre de elegir entre lo correcto y lo errado porque todas nuestras acciones están predestinadas; (3) Los atributos de Dios son distintos a Su Esencia. Por medio de la segunda creencia mencionada arriba, los Ash’aritas buscan justificar todos los actos malos de personas tales como Iazid y otros a quienes ellos consideran Califas; de aquí su insistencia en la predestinación y en la posibilidad de que Dios sea injusto.
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Carta 4

8 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Las razones jurídicas prescriben seguir la Escuela de Ahl al-Beit

El hecho de que sigamos una escuela que difiera con la de los Ash‘aritas en lo referente a las creencias fundamentales, y a las cuatro escuelas de los juristas sunnis en lo relacionado a las leyes, normas y prácticas, no se debe a ningún sectarismo ni fanatismo, ni tampoco por dudar del Iÿtihâd, justicia, honestidad, escrupulosidad, o del vasto conocimiento de los Imames de esas escuelas, pero las pruebas jurídicas nos han llevado inevitablemente a adoptar la escuela de los Imames de Ahlu Baitin Nubuwah, o sea, la Gente de la Casa del Profeta, la cual es la depositaria del Mensaje y frecuentada por los ángeles, y quien recibió la inspiración y la revelación.

Nosotros nos referimos a ellos en lo relacionado a las normas y creencias de la religión, a los principios y reglas de la jurisprudencia, al conocimiento de la Tradición del Profeta (s.a.w.) y del Libro de Dios, y a las ciencias de la moral y la educación. Hacemos así en base a pruebas y argumentos comprobados, obedeciendo de este modo a la tradición del Señor de los Profetas y Mensajeros, que Dios bendiga a él, a su familia y a todos ellos.

Si se nos presentaran las pruebas en contra de seguir la escuela de Ahl al-Beit, o si de alguna forma lográramos convencernos de que se puede realizar una acción con intención de acercarse a Dios, Glorificado Sea, sin que deba ser realizada según esta escuela, entonces seguiríamos los pasos de la mayoría, para enfatizar el pacto de lealtad entre los musulmanes y consolidar la hermandad; pero son las pruebas jurídicas contundentes las que delinean la dirección y actos del creyente, y las que se interponen entre él y aquello que pudiera anhelar.

2. No hay pruebas de que sea obligatorio seguir las escuelas de la mayoría

Además de esto, la mayoría no posee ninguna prueba y son incapaces de presentar algún argumento para demostrar algo en algún sentido sobre la validez jurídica de sus escuelas, qué decir sobre la obligatoriedad de seguirlas.

Nosotros hemos analizado las pruebas de los musulmanes desde la óptica del analista que investiga con suma precisión y con profundización, y no hemos encontrado respecto a esas escuelas algún argumento mencionable a su favor más que aquellos que mencionaste de que fueron grandes juristas y hombres honestos y justos.

Pero tú estás completamente consciente de que la capacidad jurídica, la honestidad, la justicia y la grandeza no se circunscribe a estas cuatro personas solamente. Entonces, ¿cómo puede ser que sean específicamente sus escuelas las obligatorias de seguir?

No pienso que nadie se atreva y pueda sostener que estos cuatro Imames sean, en conocimiento y práctica, superiores a los Imames de Ahl al-Beit (a.s.), los puros y santos descendientes del Profeta, el Arca de la Salvación, la Puerta del Arrepentimiento, quienes son una seguridad ante la discrepancia en asuntos de la religión; ya que ellos son los emblemas de la guía, y el tesoro del Mensajero de Dios (s.a.w.), y su legado para su comunidad sobre quienes dijo:

“No tratéis de superarles, ni seáis negligentes a su respecto, pues en tal caso sería fatal para vosotros. No tratéis de enseñarles, pues ellos saben más que vosotros”.

Pero, he ahí la política y lo que ocasionó en los albores mismos del Islam.

Lo que más asombra de lo que dijiste, es sobre que los respetables ancestros, es decir nuestros predecesores -las primeras generaciones de Musulmanes-, adhirieron a esas escuelas y las consideraron como las mejores y más justas, concordando en la competencia jurídica y devocional de las mismas para cualquier tiempo y lugar, como si no supieras que los justos predecesores y las sucesivas generaciones de entre los seguidores de la Familia del Profeta (s.a.w.) -que constituyen esencialmente el cincuenta por ciento de los Musulmanes- se aferraron a los Imames que constituían el tesoro que el Santo Profeta dejó entre nosotros, conjuntamente con el Qurán, como una de las dos cosas más preciosas, por lo que se aferraron a ellos.

Y que estas personas se mantienen en este sendero desde la época de ‘Ali y Fátima (a.s.) hasta los días presentes, mientras que, como es obvio, ni Al-Ash’ari ni ninguno de los Imames de las cuatro escuelas, ni siquiera los padres de éstos, habían nacido aún.

3. La gente de los tres primeros siglos no conocían dichas escuelas

¿A dónde estaban tales escuelas durante los tres primeros siglos? La gente de esa época obviamente no las practicaba en absoluto.

Al-Ash‘arî nació en el año 270 H. y murió en el trescientos treinta y pico; Ibn Hanbal nació en el año 164 H. y murió en el 241 H.; Ash-Shâfi‘î nació en el año 150 H. y murió en el 204 H.; Mâlik nació en el año 95 H. y murió en el 179 H.; y Abû Hanîfah nació en el año 80 H. y murió en el 150 H.

Los Shî‘as, por otra parte, siguen la escuela de los Imames de Ahl al-Beit, y la Gente de la Casa (Ahl al-Beit) sabe mucho mejor lo que hay en ella, mientras que los que no seguían a Ahl al-Beit (a.s.) actuaban según los ‘Ulamâ (líderes religiosos) de entre los Sahâbah (compañeros del Profeta) y los Tâbi‘în (seguidores de los compañeros).

Entonces, ¿qué razón tornó obligatorio seguir a las escuelas de Al-Ash‘arî y los cuatro imames, excluyendo a las demás que estaban vigentes antes? ¿qué razón les hizo apartarse de quienes se equiparan al Libro de Dios, que son el tesoro del Mensajero de Dios (s.a.w.), el Arca de la Salvación de la Comunidad, sus guías y protectores, y la Puerta de la Remisión?

4. La puerta del Iÿtihâd todavía está abierta

¿Qué es lo que causó que la “puerta del Iÿtihâd” (deducción e interpretación de la ley Islámica) haya sido cerrada para los Musulmanes mientras que en los tres primeros siglos estaba abierta de par en par?

Si no es por persistir en la insuficiencia, confiar en la apatía, contentarse con la privación y estar satisfecho con la ignorancia, ¿quién, de otra manera, se complacería en decir -ya sea que lo sienta o no- que Dios, Poderoso e Imponente, no envió al mejor de sus Profetas y Enviados con la mejor de las Religiones (el Islam) y Jurisprudencias (la Sharî‘ah), ni reveló el mejor de Sus Libros conteniendo las mejores normas, ni perfeccionó Su Religión, ni completó Sus Gracias, ni le enseñó al Mensajero el conocimiento de lo que sucedió y sucederá, sino tan sólo para que los Imames de esas escuelas se convirtieran en sus exponentes finales en forma exclusiva y monopólica, prohibiéndose acceder a algo de ese conocimiento a través de otros?

¿Es posible que la religión islámica, con su Libro Sagrado y su Tradición, junto al resto de sus pruebas y argumentos, sean tratados como propiedad absoluta e inalienable de estos hombres sabios, sin poder actuar respecto a todo ese gran tesoro a menos que sea según la opinión de esas personas?

¿Acaso ellos eran los herederos de los Profetas?, ¿acaso Dios dispuso a sus personas como sello de los sucesores e Imames?, ¿acaso les inspiró con todo el conocimiento del pasado y del futuro hasta el final del tiempo? ¿O acaso Dios les otorgó más conocimiento que el que se ha de entregar a otros en el mundo?

¡No! Ellos fueron hombres sabios como otros; ellos fueron custodios del conocimiento y maestros de la religión, y nunca un verdadero maestro cierra la puerta del conocimiento o impide a otros aspirar a él. Un sabio no sujeta las riendas del entendimiento y la razón, ni coloca una cubierta sobre los ojos, corazón u oídos de la gente; ni mordazas en sus bocas ni cadenas alrededor de las manos y cuellos, ni grilletes en las piernas.

Tal actitud ha sido atribuida falsamente a ellos sólo por quien está mintiendo, y las propias palabras de estas personas, testimonian lo que decimos.

5. Se armonizarían las cosas si la escuela de Ahl al-Beit fuera respetada

Vamos ahora a aquello tan importante sobre lo cual nos llamaste la atención y que es armonizar las cosas entre los musulmanes. Yo opino sobre esto que tal cosa no depende de que los Shî‘as renuncien a su escuela, ni de que los Sunnis abandonen la suya.

Imponer sobre los Shî‘as la renuncia a su escuela sin imponerles similar condición a los otros es una propuesta sin fundamento, como se desprende de lo que expusimos.

Así es, las cosas se armonizarían y los lazos de la unión y la fraternidad serían fortalecidos y se acabarían los desacuerdos, si ustedes respetaran a la escuela de Ahl al-Beit (a.s.), y si la reconocieran como una de las escuelas de pensamiento Islámico, a fin de que tanto los Hanafitas, Shafi’itas, Malikitas y Hanbalitas vieran a los seguidores de la familia del Profeta (s.a.w.) con la misma óptica con que lo hacen entre ellos mismos. Es así como se logrará la unidad del Islam.

Las diferencias entre las diversas escuelas de pensamiento Sunni no son menores entre ellas que entre las mismas y la escuela de Ahl al-Beit (s.a.w.). Esto es confirmado por los miles de libros de principios y jurisprudencia de ambas partes.

Entonces, ¿por qué ustedes condenan a la Shî‘ah por sus diferencias con las escuelas Sunnas, mientras que los Sunnas no son condenados por discrepar con la Shî‘ah? Ni siquiera lo son por la discrepancia entre ellas mismas.

Si se permite que haya cuatro escuelas de jurisprudencia, ¿qué es lo que impide que puedan ser cinco? ¿Cuál es la razón por la que ustedes piensan que la existencia de cuatro escuelas no rompe la unidad de los musulmanes, pero si hubiera cinco, ésta sería resquebrajada separándose los musulmanes en diferentes grupos?

Ojala cuando me invitaras a la unidad de las escuelas hicieras lo mismo con la gente de las cuatro escuelas de jurisprudencia, ya que sería muy fácil para ustedes sumergir las propias diferencias. ¿Por qué nos particularizas para tal invitación?

¿Acaso crees que los seguidores de Ahl al-Beit son una causa que rompe la unidad Islámica, pero que son los que siguen a otros los que son causa de unión de los corazones y de las decisiones, aún discrepando las opiniones entre ellas mismas y teniendo tantas fuentes de conocimiento distintas y tendencias tan diferentes? No creo que tú quieras sugerir tal cosa, ni puedo suponer que nadie que conozca la prescripción Quránica de amar a los parientes del Santo Profeta piense de tal manera.

Was Salâm,

Sh.

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Carta 5

9 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Su reconocimiento de los argumentos que expusimos

Recibí tu honorable carta, la cual es amplia en sus expresiones, prolija en su composición, minuciosa, y no escatima esfuerzo en clarificar de que:

A) No hay obligación en absoluto de seguir las escuelas de la mayoría en lo referente a principios y jurisprudencia, y en demostrar que:

B) La puerta del Iÿtihâd permanece abierta.

Tu carta contiene fuertes fundamentos sobre estos dos puntos y tu argumentación es correcta respecto a ambos. No puedo negar tu cuidado y eficacia en el análisis de ambas cuestiones y en la dilucidación de las ambigüedades que presentan. Yo no me había ocupado anteriormente de manera puntual al respecto y concuerdo con tu opinión.

2. Pedido de pruebas y argumentos más detallados

En respuesta a mi pregunta acerca de la razón por la que ustedes rechazan que se pueda seguir las escuelas de jurisprudencia que han adoptado la mayoría de los musulmanes, tú has respondido que la causa de ello son las pruebas jurídicas contundentes, por lo tanto, ahora debes tratar estas razones detalladamente. ¿Acaso puedes exponer en detalle a partir del Qurán y de la Sunnah, esas pruebas jurídicas contundentes que son las que delinean la dirección y actos del creyente, y las que se interponen entre él y aquello que pudiera anhelar?

Gracias.

Was Salâm,

S.

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Carta 6

12 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

Tú eres, Alabado Sea Dios, de entre aquellos a quienes, con la alegoría y la simple alusión, se les vuelve innecesario el detallar, y que con la mera indicación, no necesitan de aclaración y puntualización.

Que Dios no permita que un hombre sabio como tú abrigue alguna duda sobre los veraces y puros descendientes del Santo Profeta, o alguna vacilación en anteponerlos a otros. Su superioridad está bien establecida, se perfeccionaron hasta ser autosuficientes, y se distinguieron de los demás. Ellos obtienen del Mensajero de Dios (s.a.w.) la sabiduría de los Profetas, y es a través suyo que entienden completamente tanto las normas mundanales como las espirituales del Islam.

1. Indicación de las pruebas de la obligatoriedad de seguir a Ahl al-Beit

Fue por esta razón que el Santo Profeta los relacionó con el Sagrado Qurán, los dispuso como líderes para aquellos dotados de intelecto, como Arca de la Salvación en el tempestuoso mar de la hipocresía, como salvaguarda de la comunidad ante las discrepancia durante las ráfagas de desunión y discordia; como la Puerta de la Remisión donde el que la traspase será perdonado, y como el asidero más firme el cual no puede romperse.

2. Amir Al-Mu’minin Ali (a.s.) convoca a seguir la Escuela de Ahl al-Beit

Dijo Amir Al Mu’minîn ‘Alî (a.s.): “¿A dónde vais? ¿A dónde os dirigís? El estandarte de la verdad está enarbolado y sus signos manifiestos; y a pesar de que los faros están erigidos estáis extraviados. ¿A dónde fuisteis llevados?”

“¿Por qué estáis confundidos cuando entre vosotros está la descendencia de vuestro Profeta (s.a.w.) que son las riendas de la verdad y el estandarte de la religión, que cuando hablan lo hacen verazmente. Disponedles en la mejor posición y concepto en que la que tengáis al Qurán. Dirigíos hacia ellos de la forma en que los animales sedientos lo hacen hacia los abrevaderos.”

“¡Oh gente! Recordad lo dicho por el sello de los Profetas (que Dios le bendiga y otorgue la paz al igual que a su familia): “Quien muere de entre nosotros (Ahl al-Beit), en realidad no está muerto; y quien envejece de entre nosotros, en realidad no se vuelve viejo”.”

“Entonces, no digáis aquello que no sepáis, ya que la mayor parte de la verdad está en aquello que desconocéis. Pedid perdón a aquel contra quien no tenéis argumento, que soy yo mismo. ¿Acaso no he actuado con vosotros según el tesoro mayor (el Qurán)? ¿No he dejado entre vosotros el tesoro menor (Ahl al-Beit) para guiaros? Yo he dispuesto el estandarte de la fe como vuestra referencia...etc.”.1

En otra ocasión él dice: “Observad a la Gente de la Casa de vuestro Profeta, aferráos a su dirección y seguid sus huellas, ya que nunca os sacarán del sendero de la guía, ni os dirigirán hacia la destrucción. Haced silencio cuando ellos lo hagan, y cuando se movilicen hacedlo vosotros también. No tratéis de adelantaros a ellos porque os desviaríais, ni os alejéis de ellos porque seríais aniquilados”.2

Otra vez (además), dice: “Son quienes dan vida a la ciencia y al conocimiento, y son la muerte de la ignorancia. Su gran paciencia es señal de la profundidad de su conocimiento. Su aspecto manifiesto indica su aspecto oculto y su silencio la prudencia de su lógica. No contradicen la verdad ni discrepan con ella.”

“Son pilares del Islam y el mejor refugio al cual aferrarse. Es por su intermedio que se restablece la verdad y se desarraiga la falsedad, escindiendo su lengua de donde estuviera floreciendo. Comprendieron la religión con la lógica de quien la abarca y practica, y no con la lógica de quien sólo la escucha y la transmite, ya que, ¡cuántos son los que solamente transmiten el conocimiento, y que tan pocos los que lo aplican”.3

Además, él dice: “Su descendencia es la mejor de las descendencias, su familia la mejor de las familias y el árbol de su existencia el mejor de los árboles que ha crecido en la santidad y erigido en la dignidad, que tiene altas ramas y frutos inalcanzables...”.4

Además, él dice:5 “...Somos la Familia del Profeta (s.a.w.). Somos sus justos compañeros. Somos los depositarios del Mensaje. Somos la Puerta de la Ciudad del Conocimiento, y ciertamente que no se entra en las casas sino por sus puertas, que quien entra en ellas sin hacerlo por la puerta es llamado ladrón. Respecto a Ahl al-Beit han sido reveladas aleyas en su honor.”

“Son tesoros del conocimiento del Misericordiosísimo que cuando hablan lo hacen verazmente y que cuando hacen silencio nadie se les puede anteponer. Aquel que es conductor de su gente debe ser veraz y recurrir a su intelecto”.6

Dice en otra de sus disertaciones: “Debéis saber que nunca conoceréis el sendero de la verdad hasta que no conozcáis a quienes lo han abandonado, ni nunca seréis fieles al pacto del Qurán hasta que conozcáis a quienes lo han quebrantado, ni nunca os aferraréis a él hasta no conocer a quienes lo han rechazado. Procurad eso de la gente del conocimiento, ya que son éstos los que dan vida al mismo y quienes representan la muerte de la ignorancia.”

“Estos son quienes por sus propios juicios se reconoce su conocimiento, por su silencio su lógica, y por su aspecto manifiesto, el oculto. No contradicen la religión ni discrepan respecto a la misma, la cual es entre ellos un testigo veraz y elocuente en su silencio”.7

Hay innumerables dichos de Amir al-Mu’minin respecto a Ahl al-Beit, tales como éste: “Es por nosotros que fuisteis guiados en las tinieblas y accedisteis a cimas elevadas. Es por nosotros que entrasteis en la alborada a partir de la oscura noche en que os encontrabais. Ciertamente que es sordo el oído que no escucha la (buena) invocación...”.8

También dice: “¡Oh gente! Ilumináos con aquel que es una lámpara, que así como advierte se deja advertir cumpliendo lo que predica, y tomad de esa fuente cristalina y limpia de toda turbiedad...”.9

También dice: “Nosotros somos el árbol de la profecía, somos el lugar donde fue depositado el Mensaje, y donde los ángeles frecuentan, somos los tesoros del conocimiento y las fuentes de la sabiduría. Quien es nuestro auxiliador y nos ama, puede esperar la Misericordia (de Dios); y quien es nuestro enemigo y nos odia, puede esperar la maldición y el castigo”.10

También dice: “¿A dónde están aquellos que falsamente pretenden ser los imbuidos en la ciencia excluyéndonos tiranamente, siendo que Dios nos elevó y les relegó, que nos otorgó una eminencia de la que les privó, que nos introdujo en Su gracia de la que les excluyó? De esta forma, es a través nuestro que alguien se hace acreedor a la guía y se iluminan aquellos que están ciegos.”

“Ciertamente que los imames de Quraish surgirán de la descendencia de Hashim (hijo de Abdul Muttalib). Esto es algo que sólo es adecuado para ellos, y la autoridad sólo es correcta para ellos”. Dice en el mismo discurso refiriéndose a los desviados: “Prefirieron esta vida mundanal a la otra vida, y rechazaron un agua cristalina eligiendo la putrefacta...”.11

También dice: “Ciertamente que quien muere de entre vosotros en su propio lecho, habiendo comprendido adecuadamente la realidad de su Señor, y la de Su Profeta (s.a.w.) y la de Ahl al-Beit (a.s.), al irse de este mundo lo habrá hecho con la recompensa de un mártir, correspondiéndole a Dios otorgársela. Se hace acreedor a recompensas incluso por aquellas buenas acciones que tuvo la intención de realizar, equivaliendo esa intención al desenvainar de su espada...”.12

Dice en otro lugar: “Nosotros somos los distinguidos. Fuimos designados como lo fueron los profetas. Nuestro grupo es el de los partidarios de Dios, Poderoso e Imponente. El grupo tirano es el de los partidarios de Satanás. Y quien nos equipara con nuestros enemigos no es de los nuestros...”.13

Y el Imam Hasan (a.s.), el nieto del Santo Profeta, dice: “Teme a Dios en relación a tu actitud hacia nosotros, pues nosotros somos tus comandantes”.14

3. Palabras del Imam Zain al-‘Abidin (a.s.) al respecto

El Imam Zain al-‘Abidin, ‘Ali ibn al-Husain (a.s.), solía recitar el siguiente versículo del Sagrado Qurán:

«¡Oh, creyentes! ¡Temed a Dios y estad junto a los sinceros!» (9:119)

Luego el decía una súplica prolongada que consistía en muchas súplicas para lograr el más alto grado de veracidad, describiendo la miseria de aquellos que se han enemistado o separado de los Imames, los descendientes del Santo Profeta. Él continuaba de la siguiente manera:

“...Y otros son negligentes a nuestro respecto. Argumentan con aquello del Qurán que es alegórico e interpretándolo según su propio punto de vista, y sospechan de las narraciones del Profeta (s.a.w.) en relación a nosotros... ¡Oh Dios! Entonces, ¿a quién se dirigirán los sucesores de esta comunidad si se desvanecen los estandartes de la religión y la gente se sumerge en los abismos de la desunión y la discrepancia, donde se consideren incrédulos unos a otros?”

“Dios, Elevado Sea, dice: «Y no seáis como aquellos que se dividieron y discreparon después de haberles llegado los claros indicios». Entonces, ¿quien es más confiable para presentar las pruebas y deducir las normas sino quienes están interrelacionados al Qurán, quienes son los hijos de los imames de la guía y los faroles en la oscuridad, a los cuales Dios dispuso como pruebas para sus siervos, ya que El nunca dejaría a la Creación sola sin pruebas?”

“Y ¿acaso los reconocerías o encontrarías sino en quienes son las ramas del bendito árbol de la Profecía y su progenie de la cual Dios alejó la impureza y purificó de sobremanera, librándoles de las contrariedades espirituales y prescribiendo la obligatoriedad de amarles en Su Libro?”

Estas son literalmente las palabras (reales) del Imam Zain al-‘Abidin (a.s.). Encontrarás que en estas palabras y en las de Amir al-Mu’minîn Ali (a.s.), se representa a la escuela de Ahl al-Beit (a.s.) con suma claridad. Estas frases constituyen un ejemplo de las palabras de los demás Imames de Ahl al-Beit, ya que son todos unánimes en este tema y nuestros libros más confiables están repletos de tradiciones similares que se repiten en todos ellos.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sermón 90.
  • 2. Sermón 100.
  • 3. Sermón 243.
  • 4. Sermón 97.
  • 5. Tal como leemos en la pag. 58 del tomo II del Nahÿ al-Balâgah, sermón nº 150 (N. del Autor).
  • 6. Nahÿ al-Balâgah, t.2, p.270, ed. Al-Andalûs y p.264 otra edic.
  • 7. Sermón 150.
  • 8. Sermón 8.
  • 9. Sermón 108.
  • 10. Sermón 112.
  • 11. Sermón 147.
  • 12. Sermón 195
  • 13. Hadîz narrado por muchos sabios, entre ellos Ibn Haÿar en As-Sawâ‘iq / P.142.
  • 14. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, de Ibn Haÿar, p. 34, al final del capítulo en el testamento del Santo Profeta.
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Carta 7

13 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Pedido de evidencias fundamentadas en el Qurán y en los Dichos del Profeta

Dame alguna prueba clara fundamentada en el Libro de Dios y en los dichos de Su Mensajero (s.a.w.) que testimonie la obligación de seguir a los Imames de Ahl al-Beit y no a otros. Excluye todas las cosas dejando sólo al Qurán y a los dichos del Santo Profeta (s.a.w.).

2. Argumentar en base a los Dichos de Ahl al-Beit constituye un círculo vicioso

Los dichos de tus propios Imames no pueden ser usados como prueba para sus antagonistas. Como puedes entender, tal argumentación en este caso constituye un círculo vicioso ya que es sólo fundamento para vosotros mismos.

Was Salâm,

S.

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Carta 8

15 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Defecto para apreciar mi carta anterior

Yo no he omitido los dichos del Profeta (s.a.w.), en realidad, los mencioné al comienzo de mi carta donde en forma muy clara indican que es obligatorio seguir sólo a los Imames de entre Ahl al-Beit y a nadie más.

Esto es al manifestar en mi carta que el Santo Profeta los ha relacionado estrechamente con el Qurán, y los dispuso como los líderes para aquellos dotados de intelecto, como el Arca de la Salvación, como seguridad para los Musulmanes y como la Puerta de la Remisión, en referencia a lo transmitido del Santo Profeta que contiene estas narraciones confiables y textos evidentes que pueden ser encontrados en la mayoría de los libros de tradiciones.

También he mencionado que tú eres de entre aquellos a quien con la alegoría y la simple alusión se le vuelve innecesario el detallamiento y que con la mera indicación no necesita de aclaración y la puntualización.

2. El error de que necesariamente se produce un círculo vicioso

Entonces, las palabras de nuestros Imames son correctas -juzgando de acuerdo a lo que indicamos- para ser dispuestas como prueba aún para sus antagonistas y no sólo para nosotros mismos. La argumentación por su intermedio, como puedes entender, no constituye entonces en este caso un círculo vicioso.

3. La Tradición de las “Dos Cosas más Preciosas”

Ahora procedo a exponer detalladamente aquellos dichos del Santo Profeta (s.a.w.) a los cuales hice alusión.

El Santo Profeta dijo clara y públicamente clamando entre los ignorantes y descuidados: “¡Oh gente! Dejo entre vosotros aquello que si lo seguís no os extraviaréis: el Libro de Dios y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit)”.1

También dijo (s.a.w.): “Dejo entre vosotros aquello a lo cual si os aferráis no os desviaréis después de mí: el Libro de Dios, el cuál es un cordel que se extiende desde el cielo hacia la tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit). Ciertamente que no se separarán uno del otro hasta que retornen a mí en el Haud (la Fuente del Paraíso). Así que observad como tratáis a ambos en mi ausencia”.2

También dijo: “Dejo entre vosotros dos sucesores (jalifatain): el Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende entre lo que hay en los cielos y la tierra (o “lo que hay entre los cielos hacia la tierra”), y mi descendencia, Ahl al-Beit; y estos dos nunca se separarán uno del otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente (Haud)”.3

También dijo: “Dejo entre vosotros las Dos Cosas Preciosas (Zaqalain): El Libro de Dios y la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti). Por cierto que ambas no se separarán hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.4

También dijo: “Se acerca el momento en que yo sea llamado y deba responder, pero dejo entre vosotros Dos Cosas Preciosas, el Libro de Dios, Poderoso e Imponente, y mi Descendencia. El Libro de Dios es como un cordel que se extiende desde el cielo hacia la tierra, y mi descendencia es la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti). Por cierto que el Benevolente, el Informado, me ha anoticiado que ambos nunca se separarán hasta que vuelvan a mí en la Fuente. Así que observad cómo los tratáis después en mi ausencia”.5

Cuando el Santo Profeta estaba regresando (a Medina) de la Peregrinación de Despedida y llegó a Gadir Jum, se detuvo allí y dijo: “Es como si ya hubiera sido convocado y estuviera respondiendo, pero estoy dejando entre vosotros Dos Cosas Preciosas, una de las cuales es más grande que la otra. Ellas son el Libro de Dios, Elevado Sea, y mi Descendencia. Así que observad cómo los tratáis en mi ausencia, ya que ambos nunca se separarán el uno del otro hasta que vuelvan a mí en la Fuente”.

Luego continuó: “Dios, Poderoso e Imponente, es mi Maulá (Señor), y yo soy el Maulá de todo creyente verdadero”.

Luego, tomo la mano de ‘Ali dijo: “De quien yo fuera su Maulá, este es su Walí (soberano). ¡Dios mío, sé amigo de quien sea su amigo y enemigo de quien le odie!...” (continuando el hadîz el cual es extenso).6

‘Abdullah ibn Hantab narró que: el Mensajero de Dios nos dirigió la palabra en una Jutbah o disertación que ofreció en Yuhfah, diciendo: “¿Acaso yo no tengo autoridad sobre vosotros más que vosotros mismos?” Todos ellos dijeron: “Sí, por supuesto”. Luego él dijo: “Yo os responsabilizaré de dos cosas: el Libro de Dios y mi Descendencia”.7

4. La gran cantidad de cadenas de transmisión aceptadas universalmente

Las narraciones clasificadas como confiables que dictaminan la obligatoriedad de aferrarse al Zaqalain son numerosas y con muchas cadenas de transmisión que se refieren a más de veinte y pico de compañeros donde todas se corroboran entre sí.

El Santo Profeta (s.a.w.) las manifestó públicamente en numerosas oportunidades; entre ellas: una vez en Gadir Jum, como ya lo expuse; otra vez en el día de ‘Arafat durante Huyyatul Wada’ (la Peregrinación de Despedida); otra vez a su regreso de Ta’if, otra en Medina desde el Mimbar o púlpito en la mezquita; y también mientras él estaba postrado en su lecho de muerte donde la habitación estaba atestada de sus compañeros cuando dijo:

“¡Oh gente! Se acerca el momento en que mi alma sea tomada y yo sea llevado. Si bien ya os lo he dicho, como disculpa para vosotros ¿acaso no os he dicho que pronto partiré de aquí, mas dejo entre vosotros el Libro de Dios, Poderoso e Imponente, y mi Descendencia, Ahl al-Beit?”.

Luego él alzó la mano de Ali y dijo: “¡Mirad, este es ‘Ali!; él está con el Qurán y el Qurán está con él. Nunca se separarán el uno del otro hasta que regresen a mí en la Fuente del Paraíso (Haud)”.8

Un gran grupo de distinguidas personas pertenecientes a lo que se da en llamar la ‘mayoría’ (Yumhûr) de los musulmanes y consideradas entre las más sabias, ha reconocido ésto. Incluso Ibn Haÿar, cuando trata el Hadîz Az-Zaqalain (la tradición de las Dos Cosas Preciosas), comenta sobre ello diciendo: “La Tradición que expresa que hay que aferrarse a esas dos cosas, tiene numerosas cadenas de transmisión y la han narrado más de veinte discípulos”.

Luego, continúa: “La Tradición ha sido transmitida a través de varias fuentes todas similares entre sí. Algunas de esas fuentes transmiten que el Profeta (s.a.w.) expresó esas palabras durante Haÿÿat al-Wadâ’ (la Peregrinación de Despedida), otras, como que ellas fueron pronunciadas en Medina mientras él estaba postrado en su lecho de muerte y estando la habitación atestada de sus discípulos; otras dicen que él las pronunció en Ghadir Jum, y otras que lo hizo al regreso de Ta’if”.

Él agrega: “Estas narraciones no se contradicen, ya que es muy posible que, por la importancia y grandeza del Sagrado Qurán y de la pura Descendencia, el Santo Profeta haya repetido tales palabras en todas estas ocasiones...”9

Teniendo en cuenta que los puros Imames de Ahl al-Beit se consideran ante Dios y Su Profeta (S.A.W.) como el mismo Sagrado Qurán, entonces, al igual que éste “no les alcanza en absoluto la falsedad”.

Esto es suficiente prueba para que los musulmanes entiendan que deben actuar según su escuela, ya que considerando que ningún musulmán preferiría ningún otro libro al Qurán, entonces lo mismo debe ocurrir con quienes son sus símiles en autoridad.

5. El extravío de quien no se aferra a la pura Descendencia del Mensajero (s.a.w.)

El significado de las palabras que dicen: “Por cierto que dejo entre vosotros aquello a lo cual si os aferráis no os extraviaréis: el Libro de Dios y mi Descendencia”, como es obvio, significa el extravío de quien no se aferre a ambas cosas, y esto es enfatizado por las palabras del Hadiz de Zaqalain como lo narra At-Tabarânî que expresan: “no tratéis de superarles ni seáis negligentes a su respecto porque estaríais en la perdición; ni tratéis de enseñarles, pues son más sabios que vosotros”.

Dice Ibn Haÿar: “Las palabras del Santo Profeta (s.a.w.) que dicen: “no tratéis de superarles ni seáis negligentes a su respecto porque estaríais en la perdición; ni tratéis de enseñarles pues son más sabios que vosotros”, son un claro indicio de que quien de entre ellos se hace acreedor a altos estado espirituales y se capacita para las obligaciones religiosas es superior a los demás...”.10

6. Ellos representan al Arca de Noé, la Puerta de la Remisión y la seguridad ante la discrepancia sobre Religión

Entre aquello que compele a todo Musulmán a seguir a Ahl al-Beit y que hace que el creyente deba referirse a ellos en los asuntos de la religión, están las palabras del Santo Profeta (s.a.w.) que expresan: “¿Acaso la Gente de mi Casa (Ahl al-Beit) no son en relación a vosotros como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de la misma se ahoga?”.11

Otra tradición nos cuenta que el Santo Profeta (s.a.w.) dijo: “El ejemplo de la Gente de mi Casa entre vosotros es como el del Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de ella se ahoga. El ejemplo de la Gente de mi Casa entre vosotros es como el de la Puerta de la Remisión de los hijos de Israel, quien entra por ella es perdonado”.12

También dijo (s.a.w.): “Las estrellas protegen a los habitantes de la tierra de ahogarse, y mi Ahl al-Beit son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los Arabes se opone a Ahl al-Beit (en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”.13

Este es el propósito que en un amplio sentido impone a la comunidad islámica aferrárseles y a no oponérseles. No puedo imaginar que haya entre los idiomas de la humanidad palabras más indicadoras al respecto que estos hadices.

7. ¿Cuál es aquí el significado de “Ahl al-Beit”?

El significado de Ahl al-Beit aquí es su conjunto en el sentido de la totalidad de los que tienen la condición de Imames, y no todos y cada uno de ellos, ya que tal posición sólo la poseen aquellos que son las pruebas de Dios sobre la tierra y quienes son distinguidos por El en forma especial al ser Sus legítimos delegados. Esto se extrae tanto en base al juicio del intelecto como a lo correctamente transmitido. Muchos de entre los más sabios de entre las escuelas de la mayoría reconocen esto.

Por ejemplo, Ibn Haÿar escribe en su As-Sawâ’iq al-Muhriqah: “Probablemente el término Ahl al-Beit se refiere a quienes el Santo Profeta ha designado como seguridad para la comunidad ante la discrepancia, los sabios entre ellos, pues aquellos a través de los cuales se obtiene la guía, se puede decir que, son como estrellas; aquellos que cuando ya no estén, les llegue a la gente de la Tierra los signos que le fueron prometidos (es decir, el Día de la Resurrección)”.

Luego continúa: “Esto sucederá cuando reaparezca Al-Mahdi, como fue mencionado en las tradiciones, y el Profeta Jesús rece detrás de él, y sea muerto el Daÿÿâl (Anticristo) en su tiempo. Entonces los signos del Todopoderoso aparecerán uno después de otro...”.14

En otro lugar Ibn Haÿar escribe: “Se le preguntó al Santo Profeta: ¿Cuánto permanecerá la gente después de Ahl al-Beit?, y él respondió: “Permanecerá tanto como un asno cuya espina dorsal está fracturada”.15

8. La razón de la similitud del Arca de Noé y la Puerta del Arrepentimiento

Tu puedes comprender que el significado de su comparación con el Arca de Noé, es que quien se refugia en ellos en lo que a religión respecta, y adopta las normas y principios de los rectos Imames, se salva del castigo del fuego infernal, y que quien se aleja de ellos es como quien en el día del diluvio se dirigió a buscar refugio en la montaña para verse a salvo de lo que Dios había decretado, sólo que se ahogó y terminó en el infierno (amparémonos en Dios de tal cosa).

El significado de su comparación con la Puerta de la Remisión, es que Dios, Exaltado Sea, dispuso esa puerta como manifestación del sometimiento a su Grandeza y Soberanía. Eso era una razón para obtener el perdón.

Asimismo, dispuso que la comunidad debe ser conducida por la gente da la Casa de Su Profeta (S.A.W.), y que seguir a los Imames de Ahl al-Beit es una manifestación del sometimiento a su Grandeza y Soberanía. Eso es una razón para obtener el perdón.

La comparación es precisamente para resaltar ese aspecto. Ibn Haÿar ha abordado estas cuestiones también16 después de mencionar estas tradiciones y otras similares, él añade:

“El sentido de su comparación con el Arca de Noé, es que quien los quiere y honra como agradecimiento por la gracia de tal nobleza y sigue la guía de los sabios de entre ellos, se salva de las tinieblas de la discrepancia y la discordia, y que quien se aleja de ellos se ahoga en el mar de la incredulidad y la ingratitud de la bendiciones, aniquilándose en el desierto de la iniquidad”.

Luego agrega: “En cuanto a la Puerta de la Remisión, o sea el sentido de su comparación con la misma, es que Dios, Exaltado Sea, dispuso que entrar por la misma, que es la puerta de Jericó o bien la de Jerusalén, con estado de sometimiento y pidiendo perdón, conlleva el perdón. Asimismo dispuso que el amor a Ahl al-Beit sea lo que conlleve el mismo”.17

Las narraciones catalogadas como muy confiables que se refieren a la obligatoriedad de seguir a los Imames de Ahl al-Beit son Mutawatir (con numerosos caminos y cadenas de transmisión ininterrumpidas), especialmente a través de la pura descendencia del Mensajero de Dios (s.a.w.).

Si no fuera por el temor a aburrirte y fastidiarte, liberaría las riendas de mi pluma en el análisis de todas esas narraciones, pero considero que lo que he mencionado es suficiente para nuestro propósito.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Narrada por Tirmidhî y An-Nisa’î a través de Ÿâbir Ibn Abdul·lah Al-Ansârî y transmitida de ellos por Al-Muttaqî Al-Hindî al comienzo de su capítulo “La Adhesión al Libro de Dios y la Tradición” en su libro Kanz Al-‘Ummâl, pt. 1, p.44.
  • 2. Narrada en Sahîh At-Tirmidhî, transmitida por Zaid ibn Al-Arqam. Es el Hadîz Nº 874 de entre las tradiciones tomadas de Kanz Al-‘Ummâl, pt. 1, p. 44.
  • 3. Lo narra el Imam Ahmad (Ibn Hanbal), refiriéndolo a Zaid Ibn Zâbit a través de dos fuentes muy confiables, en su Musnad, vol. 5, p.182, y vol. 5, p. 189 al final de la página. También narrado por At-Tabarânî en su Mu‘ÿam al-Kabîr también de Zaid ibn Zâbit y es el Hadîz 873 en Kanz Al-‘Ummâl, vol. 1, p. 44.
  • 4. Narrado por Al-Hâkim en su Al-Mustadrak, pt. 3, p. 148, con el comentario de que esta tradición tiene un Isnâd o cadena de transmisión correcta y muy confiable de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij (es decir, Muslim y Bujari) aun cuando no la han incluido en sus colecciones. Dhahabî la ha incluido en su Taljîs Al-Mustadrak reconociendo su autenticidad de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij.
  • 5. Registrado por Imam Ahmad (Ibn Hanbal) de la tradición relatada por Abu Sa‘îd al-Judrî a través de dos caminos. Uno de ellos en su Musnad, t. 3, primeramente al final de p. 17 y en segundo lugar al final de p. 26. También registrada por Ibn Abi Shaibah, Abu Ia‘lâ e Ibn Sa‘d, donde los tres refieren el hadîz a Abû Sa‘îd, siendo la Tradición Nº 945 en Kanz Al-‘Ummâl, t. 1, p. 47.
  • 6. Narrado por Al-Hâkim de Zaid ibn al-Arqam en pt. 3, p. 109 de su Mustadrak, con el comentario de que esta tradición tiene un Isnâd o cadena de transmisión correcta y muy confiable de acuerdo a las reglas dispuestas por los dos Sheij (es decir, Muslim y Bujârî) aun cuando no la han incluido en sus colecciones a causa de su extensión. También lo registró a través de otra fuente refiriéndolo a Zaid ibn Arqam y registrado en pt. 3, p. 533 del Mustadrak, con el comentario de que es auténtico y muy confiable, si bien los dos Sheij no la han registrado. Dhahabî también lo ha registrado en su Taljîs reconociendo su autenticidad y fiabilidad.
  • 7. At-Tabarânî ha registrado esta tradición como mencionada por An-Nabhânî en su ‘Arba‘în al-Arba‘în y As-Suiutî en su Ihiâ’ al-Maiît. Tú sabes que su disertación (s.a.w.) en ese día no se limitó a ésto, ya que un discurso es una alocución detallada, pero, ¡cuántas veces las palabras de los narradores y las plumas de los escritores fueron sujetadas por la política! Pero aún así, este breve extracto es todo un mar de reflexión y suficiente para nuestros propósitos.
  • 8. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar (después de los cuarenta hadices de entre las narraciones al respecto), al final del capítulo 9, de la 2º parte/ P.75.
  • 9. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, parte 1, capítulo 11, p.89.
  • 10. As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, capítulo sobre el testamento del Santo Profeta respecto a Ahl al-Beit, p. 135. En vista de este reconocimiento, sería interesante preguntarle a Ibn Haÿar lo siguiente: ¿Por qué dio preferencia sobre Ahl al-Beit a Al-Ash‘arî en lo referente a principios islámicos y a los cuatro juristas (Abû Hanîfah, Mâlik Ibn Anas, Ahmad Ibn Hanbal y Ash-Shâfi‘î) en lo relacionado a las normas islámicas? ¿Por qué en cuestión de tradiciones da preferencia sobre Ahl al-Beit a Jariÿitas como ‘Imrân ibn Hattân? ¿Por qué en lo relacionado a interpretación del Sagrado Qurán (tafsîr), considera de más peso a la interpretación de Al-Muqâtil ibn Sulaimân (quien pertenecía a la secta Murÿi’ah y era antropomorfista, esto es, que cree que Dios tiene un cuerpo) que al tafsîr de Ahl al-Beit? ¿Por qué en la ciencia de la moral (ajlâq), la autopurificación, y curaciones del alma, antepone a Ma‘rûf y a otros similares a él? ¿Por qué en el asunto de la Jilâfah, es decir, la sucesión al Santo Profeta (S.A.W.), desestimó y relegó a su hermano y walî, por quien el Santo Profeta había dicho: “Sólo Ali puede realizar mis obligaciones”. ¿Por qué respecto al califato consideró correctos a los omeyas y a otros que se opusieron a la pura descendencia del Mensajero de Dios (S.A.W.) y menospreció las demandas de estos últimos? ¿Qué calificaciones tuvo que puedan justificar que en cosas relacionadas exactamente a “altos estado espirituales” y a la “capacidad para las obligaciones religiosas”, haya escogido a sus oponentes? ¿Acaso puede decir que ha obrado según las confiables narraciones del Hadîz Az-Zaqalain y otras similares? ¿Cómo sería posible para él decir que se ha aferrado a la pura descendencia, que se ha embarcado en el Arca de la Salvación y que ha entrado por la Puerta de la Remisión?
  • 11. Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, vol. 3, p. 151, una tradición transmitida a través de fuentes auténticas de Abu Dharr (que Dios esté complacido con él).
  • 12. Esta tradición ha sido narrada por At-Tabarânî en su Al-Awsat (tradición Nº 18) refiriéndola a Abû Sa‘îd y también por An-Nabhânî en su Arba‘în, p. 216 (La historia de la Puerta de la Remisión está mencionada en el Qurán; 2: 57-58).
  • 13. Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, vol. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbâs, con la nota sobre que ésta es una tradición clasificada como muy confiable aunque no ha sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujârî.
  • 14. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, capítulo 11, p. 91, al tratar la interpretación del séptimo versículo mencionado en ese capítulo.
  • 15. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, p. 143.. Le preguntamos a Ibn Haÿar: si Ahl al-Beit tiene tan alta posición, entonces, ¿a dónde os dirigís?
  • 16. As-Sawâ’iq al-Muhriqah, capítulo 11, p. 91, al tratar la interpretación del séptimo versículo mencionado en ese capitulo.
  • 17. Reflexiona sobre estas opiniones de Ibn Haÿar y luego dime: ¿Por qué no siguió la guía de estos Imames en lo que se refiere a normas y principios islámicos, o a la jurisprudencia y sus leyes, o a las ciencias del Hadîz y del Qurán, o las ciencias de la moral, la educación y la autorrealización? ¿Por qué se alejó de ellos ahogándose en el mar de la incredulidad y el desagradecimiento de las bendiciones y aniquilándose en el desierto de la iniquidad? No obstante, que Dios pueda perdonarlo por los falsos alegatos que él sembró en contra nuestra, los Shî‘as, y las calumnias que él nos ha prodigado en su libro.
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Carta 9

17 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Pedido de más textos respecto al tema en cuestión

Libera las riendas de la pluma y no temas aburrir, puesto que mis sentidos están atentos y a mi corazón se le hace larga la espera. En lo referente a tomar el conocimiento de ti, yo estoy dejando a mi alma acopiarlo, y me encuentro plenamente dispuesto. A causa de tus explicaciones y argumentos, siento restablecida mi vitalidad y la brida del tedio no me sujeta.

Otórgame más de esas concisas palabras tuyas y de tu elocuente sabiduría, ya que eso me resulta más agradable que la dulzura del agua. Por tus ascendientes te lo pido, concédeme más de ello. Por Dios concédeme más.

Was Salâm

S.

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Carta 10

19 de Dhul Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Destellos suficientes de los innumerables textos

Si es que aceptas mi correspondencia con gusto y la recibes dejando a tu alma acopiar el conocimiento, entonces debes saber cuánto he cifrado mis esperanzas en tener éxito en ello y en que la consecuencia de mis esfuerzos fuera ese triunfo.

Ciertamente que quien tiene una intención pura, una buena conciencia, un alma humilde, una desarrollada moral, buen juicio, y está coronado con el conocimiento y mullido en los cojines de la comprensión, se hace acreedor a que se represente la verdad en sus palabras y pluma, y se materialice la justicia y la veracidad con su mano y su lengua.

¡No sabes de qué manera se me hace prioritario el agradecerte y acatar tu directiva!, ya que dices “concédeme más”, y, ¿acaso puede haber cortesía, atención y humildad mayor que esa? Heme aquí respondiéndote, y que Dios te agracie con el sosiego y la tranquilidad.

Cita At-Tabarânî en Al-Kabîr y Ar-Rafi‘î en su Musnad, en una cadena de transmisión que llega a Ibn ‘Abbâs, que éste dijo: Dijo el Mensajero de Dios (que Dios le bendiga y otorgue la paz al igual que a su familia):

“A quien le complazca vivir de la forma en que yo lo he hecho y morir de la manera en que yo lo he de hacer, y desee morar en el Jardín del Edén que ha dispuesto mi Señor, que tome a Ali como Wali después de mí; que tome como Wali a quien le suceda como Wali, y que siga a la Gente de mi Casa después de mí, ya que ellos son mi descendencia, quienes fueron creados de mi misma esencia y fueron agraciados con mi misma comprensión y conocimiento.”

“Por eso, ¡pobres de aquellos que desmientan sus virtudes y superioridad sobre mi comunidad; aquellos que corten mi lazo de unión con ellos, ya que a ésos Dios no les hará llegar mi intercesión!”.1

Citan Mutîr, Al-Baraudî, Ibn Haÿar, Ibn Shahîn e Ibn Mandah, a través de Is·hâq y llegando a Ziad Ibn Matraf, que éste dijo: Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir: “Quienes quieran vivir de la forma en que yo lo he hecho, morir como lo he de hacer, y entrar en el Paraíso que mi Señor me ha prometido, que es el jardín de la eternidad, que sigan a Ali y a su descendencia después de mí, ya que ellos no les apartarán de la puerta de la guía, ni les harán entrar por la puerta del extravío”.2

Idéntico es el hadîz de Zaid Ibn Arqam, quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Quien quiera vivir como yo lo he hecho, morir como lo he de hacer y habitar en el Paraíso de la eternidad que mi Señor me ha prometido, que siga a ‘Alî bn Abî Tâlib, ya que él no os apartará de la puerta de la guía, ni os introducirá por la puerta del extravío”.3

Análogo es el hadîz de ‘Ammâr Ibn Iâsir, quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Encargo la Wilâiah de ‘Alî Ibn Abî Tâlib a quien cree en mí y me considera veraz, puesto que quien lo toma como su Walî, me ha tomado a mi como tal, y quien me toma a mí como Walî, en realidad ha tomado a Dios como tal.”

“Quien quiere a Alî, me quiere a mí, y quien me quiere, en realidad quiere a Dios. Quien le aborrece, me está aborreciendo, y quien me aborrece, está aborreciendo a Dios, Poderoso e Imponente”.4

También de ‘Ammâr, llegando la cadena de transmisión al Profeta (s.a.w.): “¡Dios mío! Que quien crea en mí y me considere veraz, siga a ‘Alî Ibn Abî Tâlib, ya que su Wilâiah es la mía, y mi Wilâiah es la Wilâiah de Dios, Exaltado Sea”.5

Una vez el Mensajero de Dios (s.a.w.) en una de sus disertaciones dijo: “¡Oh gente! Por cierto que la virtuosidad, la nobleza, la posición y la Wilâiah o supremacía, son del Mensajero de Dios y de su descendencia, así que, no os dejéis llevar por las falsedades”.6

También dijo (s.a.w.): “En cada generación de mi comunidad habrá personas justas de entre la Gente de mi Casa, quienes rechazarán de la religión las tergiversaciones de los extraviados, los artificios de los falsarios, y las interpretaciones de los ignorantes. ¿Acaso no son vuestros Imames vuestro acceso hacia Dios? Entonces, observad bien a quién tomáis como acceso?”.7

También dijo (s.a.w.): “No tratéis de adelantárosles, ya que seríais aniquilados, ni seáis negligentes a su respecto, puesto que causaríais destrucción. No tratéis de enseñarles ya que son más sabios que vosotros”.8

También dijo (s.a.w.): “Disponed a la Gente de mi Casa (Ahlu Baiti) en relación a vosotros, como la posición de la cabeza respecto al cuerpo y como la posición de los ojos respecto a la cabeza; que ciertamente que la cabeza no se orienta sino mediante los ojos”.9

También dijo (s.a.w.): “Imponeos el amor a nosotros Ahl al-Beit, que quien llegue al encuentro de su Señor sintiendo amor por nosotros, entrará al Paraíso mediante nuestra intercesión, y, ¡por Aquel en Cuyas manos está mi alma!, ciertamente que ésta no beneficiará a ningún siervo a menos que éste conozca nuestro derecho”.10

También dijo (s.a.w.): “Conocer a la familia de Muhammad es inmunidad ante el fuego. El amor a la familia de Muhammad es la venia para atravesar el sirât (o puente del paraíso). Y la aceptación de la Wilâiah de la familia de Muhammad es una seguridad contra el castigo”.11

También dijo: “Se mantendrán alineados los pies de un siervo el Día del Juicio, hasta que sea interrogado sobre cuatro cosas: sobre su vida y cómo la consumió, sobre su cuerpo y con qué lo corrompió, sobre su riqueza y en qué la invirtió y de dónde la obtuvo, y sobre su amor a nosotros, Ahl al-Beit”.12

También dijo (s.a.w.): “Aunque un hombre se establezca entre la Ka‘bah y el Maqâm de Ibrahim,13 y rece y ayune; si aborrece a la familia de Muhammad, entrará en el fuego”.14

También dijo (s.a.w.): “Quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, muere como un mártir. ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, muere haciéndose acreedor al perdón? ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, muere como un contrito? ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, muere como un creyente de fe acabada? ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, es albriciado con el Paraíso por el Ángel de la Muerte y luego por Munkir y Nakir?”15

“¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, es conducido hacia el Paraíso de la forma en que la novia es conducida hacia la casa de su esposo? ¿Acaso no sabéis que a quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, le son abiertas en su tumba dos puertas que lindan con el Paraíso? ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, dispone Dios su tumba como lugar de visita de los ángeles de la misericordia? ¿Acaso no sabéis que quien muere sintiendo amor por la familia de Muhammad, muere dentro de la Sunnah o tradición? ¿Acaso no sabéis que quien muere aborreciendo a la familia de Muhammad, se presentará el Día de la Resurrección teniendo grabado entre sus ojos: "desesperanzado de la Misericordia de Dios"...?”. Continuando sus palabras hasta el final de su disertación denominada “Jutbatul ‘Usama’”.16

Lo que el Profeta (s.a.w.) quiso con esas narraciones, fue contrarrestar el hecho de dejarse llevar por las pasiones. Los contenidos de todos estos hadices son mutawâtir,17 especialmente a través de la pura descendencia.

Tal jerarquía no se hubiera consolidado en sus personas, si no fueran en verdad las significativas pruebas de Dios, los legítimos abrevaderos de Su Sharî‘ah, que ocupan el lugar del Mensajero de Dios (s.a.w.) respecto a Sus órdenes y prohibiciones, y quienes le representan en su conducta de la forma más brillante. El que los quiere a causa de esto, en realidad quiere a Dios y a Su Mensajero, y el que los aborrece, en realidad lo hace con Dios y Su Mensajero.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “No nos quiere a nosotros, Ahl al-Beit, excepto quien es un creyente piadoso; y no nos aborrece, sino quien es un hipócrita miserable”.18

Es por eso que dice Al-Farazdaq:

De la comunidad de quienes les aman asoma la religión,

y de la de quienes les aborrecen, la incredulidad.

De su cercanía y aferramiento resulta la salvación.

Si se quiere enumerar a la gente piadosa,

ellos serían los líderes.

Y si se habla de la mejor gente de la Tierra,

se dirá: Ellos son.

Decía Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.): “Por cierto que yo, los excelentes de mi origen y los justos de mi descendencia, somos los más perceptivos de la gente siendo niños, y los más sabios de la gente siendo adultos. Es a través nuestro que Dios repele la mentira. Es a través nuestro que Dios libera vuestros cuellos, quitando el lazo de los mismos. Es a través nuestro que Dios abre y sella (los asuntos)”.19

Suficiente primacía por sobre el resto de la gente, es aquella que Dios, Poderoso e Imponente, les dispuso; tanto así, que prescribió que bendecirles formara parte de las oraciones obligatorias de todos los siervos.20

De esa manera, a menos que se incluyera la bendición para ellos, no sería correcta la oración de ninguna persona, ya sea ésta un Siddiq (veraz), un Faruq (separador entre la verdad y la falsedad) o un poseedor de una, dos o más luces;21 pues es indispensable para todo aquel que adore a Dios mediante las oraciones obligatorias, que en momentos en que lo esté haciendo, les bendiga, así como son obligatorios para Su adoración, los dos testimonios.22

Esta posición es a la cual se dirigen los rostros en procura de ayuda, y ante la cual se inclinan las miradas de los imames que mencionaste. Por ejemplo dice el imam Ash-Shafi‘i (que Dios esté complacido con él):

¡Oh Familia de la Casa del Mensajero!

amaros fue prescripto por Dios en el Qurán que reveló.

Os es suficiente como majestuosa virtud

el que si alguien no os bendice, no se le acepte su rezo.23

Por ahora nos vamos a contentar con estos indicios y pruebas de la obligatoriedad de seguir a Ahl al-Beit y de marchar según su conducta, que nos han sido legados por la sagrada tradición. En el Libro de Dios, Poderoso e Imponente, hay aleyas normativas que también prescriben eso. Delego esas aleyas a tu sagacidad y a lo sutil de tu mente, ya que eres de entre quienes se bastan con una señal indicadora, y que con la simple alusión, se les hace innecesaria la específica indicación.

Alabado sea Dios, el Señor del Universo.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Este hadîz, con las mismas expresiones, es el hadîz Nº 3819 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl, al final la página 217 del tomo 6. También fue citado en Muntajab Al-Kanz, al principio de los comentarios al margen de la página 94 del tomo 5 de Musnad Ahmad, sólo que ahí dice “y fueron agraciados con mi misma comprensión” y no menciona al conocimiento, lo que tal vez sea un error de quien lo transcribió. También es mencionado por Al-Hafidz Abû Na‘îm en su Hiliah, transmitiéndolo de él Ibn Abil Hadîd Al-Mu‘tazilî, en la página 450 del segundo tomo de su comentario del Nahy Al-Balâgah (edición de Egipto). También lo cita en la página 449 transmitiéndolo de Abû Abdillah Ahmad Ibn Hanbal, tanto de su Musnad como del Manaqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib.
  • 2. Este es el hadiz 2578 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl citado al final de la página 155 del tomo 6. También lo citó en Al-Muntajab (ver en Al-Muntajab la última línea de las notas de la página 32 del tomo 5 del Musnad Ahmad). Es citado por Ibn Haÿar Al-‘Askalânî en forma resumida, en la biografía de Ziad Ibn Matraf, en la primera parte en que alude a su enfermedad. Luego dice: “Mencioné en su cadena de transmisión a Iahia Ibn Iu‘la Al-Muhâribî quien está catalogado como débil (lo transmitido por él)”. Esto es realmente extraño para alguien como Al-‘Askalânî, ya que Iahia Ibn Iu‘la Al-Muharibi está catalogado como ziqah (confiable) por unanimidad. Es así que Al-Bujârî lo cita en su Sahîh respecto a la peregrinación de Al-Hudaibiah, como así también lo hace Muslim en su Sahîh, en el capítulo de Al-Hudud (las penas estipuladas por la sharî‘ah o ley islámica). Adh-Dhahabî, en Al-Mizân, transmite su confiabilidad como algo categórico. Asimismo, tanto el Imam Al-Qaisarânî como otros, lo consideran de entre aquellos usados como prueba por los dos Sheij Muslim y Al-Bujari, y por otros.
  • 3. Citado por Al-Hâkim, al final de la página 128 del tomo 3 de su Sahîh Al-Mustadrak. Luego dice: Este hadîz tiene una cadena de transmisión catalogada como confiable aún cuando los dos Sheij no lo mencionaron. Es citado por At-Tabarani en Al-Kabîr y por Abû Na‘îm en Fada’il As-Sahâbah. Es el hadîz 2577 de los hadices de Kanz Al-‘Ummal, que está mencionado en la página 155 del tomo 6. También lo mencionó en Muntajab Al-Kanz (ver las notas de la página 32 del tomo 5 del Musnad).
  • 4. Citado por At-Tabarani en Al-Kabîr y por Ibn ‘Asâkir en su Ta’rîj. Es el hadîz 2571 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl, citado al final de la página 153 del tomo 6.
  • 5. Citado por At-Tabarani en Al-Kabîr, en una narración de Muhammad Ibn Abi ‘Ubaidah Ibn Muhammad Ibn Ammar Ibn Iasir, quien transmitió de su padre, de su abuelo, de Ammar. Es el hadîz 76 de los hadices del Kanz / p.155 / T.6. También es citado en Al-Muntajab.
  • 6. Citado por Abush Sheij en un extenso hadiz. Transmitido por Ibn Haÿar al final de la explicación del cuarto de los sentidos que se menciona en el Tafsîr o exégesis de la aleya del amor a la familia del Profeta (s.a.w.), en la página 105 de su As-Sawâ‘iq.
  • 7. Citado por Al-Mullah en su Sîrah y por Ibn Haÿar en As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, en la exégesis de la aleya que dice: «y detenedles, puesto que son responsables» (Qurán; 37:24) (p.90, edición Al-Maimanah - Egipto).
  • 8. Citado por At-Tabarani en el hadîz de Az-Zaqalain, y referido a él por Ibn Hayar en la exégesis de la aleya «y detenedles, puesto que son responsables», que es la cuarta de las que cita en el capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq (p.89, edición Al-Maimanah - Egipto).
  • 9. Citado por varios autores de los libros de tradiciones conocidos, en una cadena que llega a Abu Dharr, quien la remite al Profeta (s.a.w.). La cita el Imam As-Saban, en el capítulo correspondiente a Ahul Bait (a.s.) de su libro As‘âf Ar-Râguibîn. También la narra el Sheij Iusuf An-Nahbânî en la página 31 de Ash-Sharaf Al-Mu’abbad. Así también la citan varios narradores de entre los catalogados como confiables. Esta es una clara estipulación de la obligatoriedad de su jefatura y de que la guía y la orientación hacia la verdad no es posible sino por su intermedio.
  • 10. Citado por At-Tabarânî en Al-Awsat. Narrado por As-Suiuti en Ihiâ Al-Maiît, por An-Nabhani en su Arba‘în Al-Arba‘în, por Ibn Haÿar en el capítulo “el incentivo por su amor” del libro As-Sawâ‘iq, y por muchos otros sabios notables. Observa con detenimiento su dicho “no beneficiará al siervo su acción excepto conociendo nuestro derecho”, luego dime ¿cuál es ese derecho que Dios dispuso como condición para la aceptación de las acciones? ¿Acaso no es el escucharles y obedecerles y el dirigirse a Dios, Poderoso e Imponente, por su firme sendero y recto camino? ¿Qué otro derecho sino el de la profecía y el califato o regencia, tiene tan grandes efectos?
  • 11. Citado por el Qadi ‘Iad en la sección que dispuso para explicar que, dentro del respeto y deferencia para con el Profeta (s.a.w.), está la deferencia para con su familia y descendencia (Ash-Shafa, al principio de la p.40, en la 2ª sección de la edición Al-Astânah 1328 H.). Tú bien entiendes que aquí conocerles implica más que el mero hecho de saber sus nombres, conocer sus personas y su parentesco con el Mensajero de Dios (s.a.w.). Si fuera por eso, Abu Ÿahl y Abu Lahab bien sabían todo esto. El significado de conocerles es reconocer su condición de dotados de autoridad después del Profeta (s.a.w.) conforme a su dicho (s.a.w.): “Quien muere y no conoce al Imam de su época, ha muerto en la ignorancia”. El significado preciso de los conceptos mencionados sobre amarles y disponerse bajo su Wilâiah, es el del amor indispensable hacia quienes son la "gente de la verdad" de entre los Imames de la rectitud, y el de la aceptación de su Wilâiah.
  • 12. Si ellos no tuvieran esa posición ante Dios, que consta de la obligatoriedad de escucharles y obedecerles, el precepto de amarles, no tendría tal magnitud. Citado por At-Tabarani, quien lo remite a Ibn ‘Abbâs, en un hadîz Marfû‘, o sea un hadiz en el que no se menciona al narrador que liga al mismo con el Profeta (s.a.w.). Narrado por As-Suiuti en Ihia Al-Maiît y An-Nabhani en su Arba‘în, así como por varios otros de entre los sabios notables.
  • 13. El Maqâm o “sitial” de Ibrahîm está situado a unos metros de la Ka‘bah (según el Fiqh imamita, es entre estos dos que se debe realizar el Tawâf o circunvalación a la Ka‘bah durante la peregrinación).
  • 14. Citado por At-Tabarânî y Al-Hâkim, así como en el Arba‘în de An-Nabhânî, en Ihiâ Al-Maiît de As-Suiutî y en muchos otros libros. Este hadîz es similar al que dice: “¡Por Aquel en Cuyas manos está mi vida! que no se beneficiará ningún siervo excepto conociendo nuestro derecho”. Si el hecho de aborrecerles no fuera como aborrecer a Dios y a Su Mensajero (s.a.w.), no se invalidarían las [buenas] acciones de quienes les aborrecen, siendo que es así, aunque se establezcan entre la Ka‘bah y el Maqâm de Ibrahim, recen y ayunen. Si no fuera por el hecho de que representan al Profeta (s.a.w.), no tendrían tal posición. Citan Al-Hâkim e Ibn Habân en su Sahîh, así como An-Nabhânî en su Arba‘în y As-Suiutî en su Ihiâ Al-Maiît, una narración de Abû Sa‘îd , quien transmite que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “¡Por Aquel en Cuyas manos está mi alma!, no hay hombre que nos aborrezca a nosotros, Ahl al-Beit, sin que entre en el fuego”. Cita At-Tabarânî, así como An-Nabhânî en su Arba‘în y As-Suiutî en su Ihiâ Al-Maiît, una narración del Imam Hasan (a.s.), el nieto del Profeta (s.a.w.), quien le dijo a Mu‘awiah Ibn Jadiÿ: “¡Cuídate de no aborrecernos a nosotros Ahl al-Beit, ya que dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Nadie nos aborrece, ni nadie nos envidia, sin que sea alejado del Haud o Fuente del Paraíso con un látigo de fuego””. Dijo el Profeta (s.a.w.) en una de sus disertaciones: “¡Oh gente!, quien nos aborrece a nosotros Ahl al-Beit, será resucitado por Dios en el Día del Juicio como judío”. (citado por At-Tabarânî en Al-Awsat, así como por As-Suiutî en Ihia Al-Maiît, An-Nabhânî en su Arba‘în y otros).
  • 15. Munkir y Nakir son los dos ángeles encargados de formular las preguntas que dicen: “¿Quién es tu Dios?”, “¿Cuál es tu religión?”, “¿Cuál es tu Libro?”, “¿Quién es tu Profeta?”, “¿Quién es tu Imam?”, etc., y que dirigen a las personas después de su muerte.
  • 16. Citado por Az-Za‘labî en la exégesis de la aleya del Amor a la Familia del Profeta (s.a.w.) de su Tafsîr Al-Kabîr, remitiéndolo a Ÿarîr Ibn Abul·lah Al-Baÿlî, del Mensajero de Dios (s.a.w.). Az-Zamajsharî en su Tafsîr Al-Kashshâf cataloga la transmisión como aceptada categóricamente.
  • 17. Hadîz que tiene numerosas cadenas de transmisión no relacionadas entre sí.
  • 18. Citado por Al-Mul·lah como el segundo de los sentidos de la aleya 14 del capítulo 11, del libro As-Sawâ‘iq.
  • 19. Citado por Abdul Gânî Ibn Sa‘d en Idâh Al-Ishkâl. Es el hadîz 6050 de los hadices del Kanz, que figura al final de la p.396 del tomo 6.
  • 20. Es la frase que se expresa durante el testimonio que dice: “Dios mío bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, así como bendijiste a Ibrahim y a la familia de Ibrahim” (según la escuela imamita sólo es obligatorio decir la primera parte que dice: “Dios mío bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad”).
  • 21. Siddîq, Farûq y Dhûn Nurain (poseedor de dos luces) son los apelativos con que los hermanos de las escuelas de tendencia sunnah denominan a los tres primeros califas.
  • 22. Shahadatain o dos testimonios, es la frase: “Testimonio que no hay divinidad sino Dios y testimonio que Muhammad es Su siervo y Enviado”.
  • 23. Estos versos forman parte de las alabanzas conocidas de Ash-Shâfi‘î. De entre quienes se refieren a éstos de forma categórica están: Ibn Haÿar al comentar la aleya que dice «Por cierto que Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta...» (p.88 de As-Sawâ‘iq); An-Nabhânî, en la p.99 de Ash-Sharaf Al-Mu’abbad; el Imam Abu Bakr Ibn Shahabuddîn, en Rashfat As-Sâdi y otros.
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Carta 11

20 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Admiración por las claras tradiciones que presentamos

Te has honrado con tu excelente escrito, el cual es preciso en sus procedimientos y de fácil comprensión. Has llenado con él el cubo hasta el nudo de su cuerda, y lo has vertido como un torrente que baja de las cimas de las montañas. He estado bastante tiempo reflexionando en él y observo que eres consistente en la disputa, tenaz en la discusión, fuerte en la elocuencia y de una lengua aguda.

2. Desconcierto para conciliarlas con las posturas de la mayoría

Cuando me he sumergido en el mar de tus pruebas y he examinado con detenimiento tus argumentos, me he encontrado en un estado de confusión. Observo tus pruebas y las veo ineludibles. Observo tus evidencias y las encuentro categóricas. Observo los Imames de la Pura Descendencia y, he ahí que tienen tal elevada posición dispuesta por Dios y Su Mensajero que se debe bajar los hombros en señal de humildad ante su mención, por reverencia y veneración.

Luego observo la mayoría de la gente de la Qiblah y al gran conjunto que conforman aquellos de esta comunidad que son como yo, y he ahí que su postura está en divergencia con lo que implica lo manifiesto de esas pruebas. Por ello, me debato entre dos almas: una que tiende a seguir tus argumentos, y otra que se refugia bajo la mayoría de la gente de la Qiblah. Te he prodigado la dirección de la primera, la cual permanece contigo, pero en cambio la otra se te aparta y opone, a causa de su renuencia.

3. Requerimiento de pruebas del Libro de Dios

¿Acaso puedes presentarle a ésta, pruebas del Libro de Dios, que sean categóricas, de tal forma que anulen su proclividad y se interpongan entre ella y la opinión general?

Was Salam.

S.

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Carta 12

22 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1. La pruebas del Libro de Dios

Eres -por gracia de Dios- de entre aquellos que tienen un amplio conocimiento del Libro de Dios, y que dominan sus aspectos manifiestos y ocultos con experiencia.

¿Acaso de entre Sus espléndidas aleyas ha sido revelado respecto a alguien, como lo ha sido en relación a la Pura Descendencia? ¿Acaso sus aleyas determinantes han dispuesto para alguien más el alejamiento de la abominación? ¿Acaso hay en el universo alguien que posea algo como la aleya que anuncia su condición de purificados?1 ¿Acaso ha sido prescrito el amar a alguien como lo ha sido con ellos mediante una disposición revelada?2 ¿Acaso Gabriel descendió con la aleya de Mubahalah (la ordalía) refiriéndose la misma a alguien, fuera de ellos?3

¿Acaso llegó la sura Hal Ata como alabanza para alguien, fuera de ellos?4 ¿Acaso no son el cordel de Dios sobre el cual dijo: «...y aferraos al cordel de Dios y no os dividáis»?5 ¿Acaso no son los veraces sobre quienes dijo: «Y estad con los veraces»?6 ¿Acaso no son sirâtul-lah (el camino de Dios) sobre el cual dijo: «...ciertamente que éste es mi recto camino, ¡seguidlo pues!», y Su sendero sobre el que dijo: «… Y no sigáis los diversos senderos porque os desviarían del Suyo»?7

¿Acaso no son los dotados de autoridad sobre quienes dijo: «¡Oh creyentes! Obedeced a Dios, obedeced al Mensajero y a los dotados de autoridad de entre vosotros»?8 ¿Acaso no son la gente informada sobre quienes dijo: «Preguntad a la gente informada si es que no sabéis»?9 ¿Acaso no son los creyentes sobre quienes dijo: «Y a quien después de habérsele evidenciado la dirección correcta se oponga al Mensajero y no siga el sendero de los creyentes, le apartaremos en la medida en que él se haya apartado y le introduciremos en el infierno»?10

¿Acaso no son los guías sobre quienes dijo: «Ciertamente que tú eres un amonestador y que para cada pueblo hay un guía»?11 ¿Acaso no son aquellos a quienes Dios agració y a quienes señala en sab‘ul mazânî (la suraAl-Fâtihah) en el Sagrado Qurán diciendo: «guíanos por el sendero recto, el sendero de aquellos a quienes agraciaste»,12 así como los señala en la aleya que dice: «y quienes obedezcan a Dios y a Su Mensajero, ciertamente que esos estarán junto a aquellos a quienes Dios agració de entre los profetas, los veraces, los testigos (de cada comunidad), y los virtuosos»13

¿Acaso no les dispuso al-wilâiatul ‘âmmah (la supremacía general), restringiéndola a sus personas después del Mensajero (s.a.w.)? Para ello lee la aleya que dice: «Por cierto que vuestro Wali sólo es Dios, el Mensajero y los creyentes que rezan y dan el diezmo mientras están inclinados en la oración. Que quien tome como Wali a Dios, a su Mensajero y a los creyentes, que sepa que los del partido de Dios son los vencedores».14

¿Acaso no dispuso el perdón para quien se arrepienta, crea y haga el bien, con la condición de encaminarse en la senda de su Wilâiah, al decir: «Ciertamente que otorgo Mi perdón a quien se arrepiente, cree y hace el bien y luego se encamina»?15

¿Acaso su Wilâiah no forma parte del depósito sobre el cual Dios, Glorificado Sea, dice: «Por cierto que ofrecimos el depósito a los cielos, a la tierra y a las montañas, pero rechazaron portarlo y le temieron, mientras que el ser humano se hizo cargo. Ciertamente que él fue inicuo e ignorante»?16

¿Acaso (la Wilaiah) no es precisamente esa paz en la cual Dios nos ordenó ingresar diciendo: «!Oh creyentes! Ingresad todos en la paz y no sigáis los pasos de Satanás...»?17 ¿Acaso no es “la dicha” sobre la que Dios, Glorificado Sea, dice: «...Luego, en verdad que ese día seréis preguntados acerca de la dicha»?18

¿Acaso no le fue ordenado al Mensajero de Dios (s.a.w.) su anunciación? ¿Acaso Dios no le exhortó a ello de una forma tal que se asemeja a un ultimátum, ya que dijo: «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te fue revelado de parte de tu Señor, ya que si no lo hicieras no habrías hecho llegar Su Mensaje, que por cierto que Dios te mantendrá a salvo de la gente. En verdad que Dios no guía a los incrédulos»?19

¿Acaso el Mensajero de Dios (s.a.w.) no elevó su anunciación de parte de Dios en el día de Gadir cuando pronunció su disertación y habló profusamente, revelando Dios a continuación: «...Hoy, Os He perfeccionado vuestra religión, He completado mi gracia para con vosotros, y os He preferido el Islam por religión»?20

¿Acaso no has visto cómo obró tu Señor ese día con aquel que abiertamente rechazó la Wilâiah e importunó al Mensajero de Dios (s.a.w.) diciendo: “¡Dios mío! Si ésta es la verdad de Tu parte, entonces haz caer piedras del cielo sobre nosotros o envíanos un severo castigo”, y he ahí que Dios hizo que cayera sobre él una piedra de siÿÿîl igual que les sucedió a “Los Compañeros del Elefante”, revelándose en ese momento la aleya que dice: «Alguien ha pedido un castigo inmediato. Ciertamente que para los incrédulos no habrá quien lo contenga».21

La gente será interrogada sobre su wilâiah el día en que sea resucitada, según lo indica la exégesis de la aleya que dice: «…y detenedles puesto que deben responder».22 Y esto no es de estañar, puesto que su wilâiah forma parte de aquello por lo cual fueron enviados los profetas (s.a.w.) y por lo que fueron dispuestos sus sucesores y aquellos que constituyen la prueba de Dios en la tierra. Esto es lo que expresa la exégesis de la aleya que dice: «…Y pregunta a aquellos de nuestros Mensajeros que enviamos antes que a ti».23

Es más, la wilâiah forma parte del pacto que Dios tomó al decir «¿Acaso no soy vuestro Señor?». Esto es lo que expresa la exégesis de la aleya que dice: «…Y cuando tu Señor extrajo del espinazo de los hijos de Adán su descendencia y les hizo testificar contra sí mismos: "Acaso no soy vuestro Señor?". Dijeron: "Claro que sí...».24

Adán aprendió de su Señor unas palabras mediante las que pidió la intercesión de Ahl al-Beit (por el error cometido) y le fue aceptado su arrepentimiento.25Ahl al-Beit (a.s.) son aquellos sobre quienes Dios anunció que no castigaría.26 Son la seguridad de la gente de la Tierra y su medio para llegar a Él.

Ellos son los envidiados sobre quienes Dios dice: «¿Acaso envidian a la gente por las gracias que Dios les confirió»?;27 Son los imbuidos del conocimiento, sobre quienes dijo: «Y los imbuidos de la ciencia dicen: creemos en Él».28

Son quienes serán dispuestos en los murallones, acerca de quienes dice: «Y sobre los Murallones habrá hombres, cada uno de los cuales será reconocido por su aspecto».29 Son los hombres veraces sobre quienes dice: «Entre los creyentes hay hombres que fueron veraces en relación a lo que pactaron con Dios. Entre ellos hay quien ya ha dado su vida, como así también quien aún espera sin cambiar en absoluto».30

Ellos son la gente de la Glorificación sobre quienes Dios, Exaltado Sea, dice: «...En ellas glorifican a Dios mañana y tarde hombres a quienes ni el comercio ni la venta les distraen del recuerdo de Dios, de realizar la oración, y de dar el diezmo. Ellos temen el día en que se perturben los corazones y las miradas».31

Sus casas fueron mencionadas por Dios, Poderoso e Imponente, al decir: «...En casas que Dios ha permitido que sean erigidas y se mencione Su Nombre en ellas».32 Dios ha dispuesto su hornacina como ejemplo de Su luz:33«Suyo es el ejemplo sublime de los cielos y la tierra. Es el Poderoso, El Prudente». Ellos son los aventajados, aquellos que son los más cercanos.34 Ellos son los sinceros,35 los testigos (de cada comunidad), y los virtuosos.

Es refiriéndoseles y a sus cercanos que Dios dijo: «y de entre quienes creamos hay una comunidad que se dirige con la verdad y, según ella, obran con justicia».36 Dice Dios respecto a su grupo y al de sus antagonistas: «No se equiparan los moradores del Fuego con los moradores del Paraíso. Los moradores del Paraíso serán los Triunfadores».37

En relación a ambos grupos también dice: «¿Acaso dispondremos a quienes creen y hacen el bien como a quienes corrompen en la Tierra? ¿Acaso dispondremos a los piadosos como a los perversos?».38 También: «¿Acaso suponen los que cometen acciones infames que les dispondremos como a aquellos que creen y hacen el bien? ¿Suponen que será igual su vida y su muerte? ¡Que mal juzgan».39

Dios se refiere a Ahl al-Beit y a sus seguidores diciendo: «Por cierto que quienes creen y hacen el bien, esos son lo mejor de las criaturas».40 Respecto a ellos y a sus oponentes, dice: «Estos son dos grupos que disputan sobre su Señor. En cuanto a los incrédulos, les serán confeccionadas vestimentas de fuego y les será vertida agua hirviendo sobre sus cabezas».41

Fue revelado respecto a ellos y a sus enemigos: «¿Acaso quien haya sido creyente será como quien haya sido corrupto? ¡No se equipararán! En cuanto a quienes creen y hacen el bien, esos tendrán los Jardines de la Morada como alojamiento por lo que hacían. En cuanto a quienes corrompan, su morada será el Fuego. Cada vez que quieran salir de él serán devueltos les será dicho: "¡Gustad el castigo del Fuego que desmentíais!».42

Dios, Glorificado Sea, reveló respecto a ellos y a quienes se jactaban de tener más méritos, lo siguiente: «¿Acaso consideráis que dar de beber a los peregrinos y encargarse del mantenimiento de la Sagrada Mezquita le la Meca) se compara a quien cree en Dios y en el Último Día, y hecha por la causa de Dios? ¡No se equiparan ante Dios! Dios no guía a los inicuos».43

Dice respecto a su Nobleza e hidalguía ante las dificultades y desgracias: «Entre la gente hay personas que ofrecen su vida procurando la complacencia de Dios. Ciertamente que Dios es Benevolente con Sus siervos».

También dice: «Dios ha comprado de los creyentes sus vidas y posesiones a cambio del Paraíso. Combaten por la causa de Dios donde matan y son matados. Es verdaderamente una promesa de Dios contenida en la Torá, el Evangelio y el Qurán, y ¿Quién mejor que Dios para cumplir su pacto? ¡Regocijaos por la alianza que habéis jurado! Ese es el triunfo magnífico. Los que se arrepienten, los que adoran (a Dios), los que Le alaban, los que ayunan, lo que se inclinan, los que se prosternan, los que ordenan el bien, los que prohíben el mal, los que observan las leyes de Dios... ¡Albricias a los creyentes!»

«Los que brindan su riqueza por la noche y en el día, en secreto y públicamente, ellos tendrán su recompensa junto a su Señor. No tendrán ningún temor ni se atribularán».44 Ellos corroboraron la Verdad, lo cual es atestiguado por Dios, bendito sea Su Nombre, diciendo: «En cuanto a quien trae la Verdad y la corrobora, ciertamente que esos son los temerosos».45

Forman parte del grupo de íntimos y leales al Mensajero de Dios (s.a.w.) y de sus parientes más cercanos, a quienes Dios particularizó con el buen cuidado y atención del Profeta (s.a.w.), diciendo: «…Y advierte a tus parientes más cercanos». Ellos son ulul arhâm o los parientes de sangre: «Los parientes de sangre, algunos tienen prioridad sobre otros en el Libro de Dios».

Son quienes el día de la Resurrección serán elevados al nivel de aquellos que serán reunidos con él en la morada de los jardines de la delicia. Esto en base al dicho del Altísimo: «En cuanto a los creyentes, a quienes sus descendientes les hayan seguido con fe, les reuniremos con ellos, y no les menoscabaremos sus obras en absoluto».46 Son aquellos a quienes les corresponde el derecho que el Qurán manifiesto diciendo: «…Y da a los parientes su derecho».

Son aquellos a quienes se debe dar el Jums o quinto de algunas ganancias, lo cual fue prescripto realizar: «…Y sabed que de todo aquello que obtengáis algo, un quinto corresponde a Dios, al Mensajero y a sus parientes…». Ellos forman parte de aquellos a quienes corresponde el botín de las batallas: «Lo que Dios haya dispuesto como botín de la población de las aldeas para Su mensajero, corresponde a Dios, al Mensajero, a sus parientes…».

Ellos son Ahl al-Beit a quienes se dirige la aleya que dice: «Por cierto que Dios solo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahl al-Beit, y purificaros de sobremanera». Ellos son Âl lasîn (la familia de lasîn), a quienes Dios da Sus saludos en Su prudente Libro, diciendo: «¡Que la paz sea con Âl Iasin».47

Son Al Muhammad (la Familia de Muhammad), a quienes bendecir y saludar es algo prescrito por Dios a Sus siervos. Dijo: «Por cierto que Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta ¡OH creyentes! Bendecidle y saludadle como se debe!». La gente preguntó: “¡Oh Mensajero de Dios! En cuanto a cómo saludarte, eso lo hemos aprendido, pero ¿cómo debemos bendecirte?”. A lo que respondió: “Decid: ¡Dios mío! Bendice a Muhammad y a la Familia de Muhammad así como bendijiste a Ibrahim y a la familia de Ibrahim…”.

Con este hadîz se entiende que bendecidles forma parte de la bendición al Profeta (s.a.w.) que se ordena efectuar en la aleya mencionada. Por eso, los sabios la consideran como una de las aleyas que fueron reveladas a su respecto. Incluso Ibn Haÿar la cuenta en el capítulo 11 de su libro As-Sawâ‘iq como una de las aleyas relacionadas a Ahl al-Beit (a.s.).48 ¡Bienaventurados sean! ¡Que buen destino!49 «Los Jardines del Edén, cuyas puertas les estarán abiertas».

Son los elegidos de entre los siervos de Dios. Los que se adelantan en realizar buenas obras, con la anuencia de Dios. Los Herederos del Libro de Dios, sobre quienes dice: «Luego hicimos heredar el Libro a quienes elegimos de entre nuestros siervos. Entre ellos hay quien es injusto consigo mismo (es quien no conoce al Imam); hay quien es moderado (es el seguidor del Imam); y hay quien se adelanta a realizar buenas obras con la anuencia de Dios (es el Imam), y esa es la gracia magnífica».50

Es suficiente esta cantidad de aleyas. Dijo Ibn ‘Abbâs: “Fueron reveladas trescientas aleyas solamente respecto a ‘Alî (a.s.)”.51 Otro dijo: “Fue revelado respecto a ellos un cuarto del Qurán”. Y no es de extrañar, puesto que son sus símiles, y no se separarán el uno del otro.

Conténtate ahora con las aleyas determinantes que presentamos, ya que las determinantes constituyen el núcleo del Libro. Tómalas con tranquilidad. De ellas despunta la claridad de la aurora. Tómalas con facilidad y serenidad. Tómalas sabiendo que provienen de Quien es Informado, que nadie te informará como Él.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. Como dicen las palabras del Altísimo: «Dios solo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahl al-Beit, y puificaros de sobremanera» (Qurán: 33/33).
  • 2. ¡Por supuesto que no! Sino que eso es algo que les es exclusivo: «Di: no os pido por ello recompensa, excepto el amor a mi familia. Que quien realice una buena acción (que aquí es el amar a Ahl al-Beit), le aumentaremos el valor de su obra. Dios es indulgentísimo (con la gente que les ama) Agradecido (por ello)» (Qurán: 42/23).
  • 3. ¡Por supuesto que no! Sino que eso fue revelado en relación a ellos en particular: «Ya quien te discuta respecto a ella, después del Conocimiento que te ha llegado, diles: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras,' a nosotros mismos y a vosotros mismos; luego execrémonos mutuamente para que la maldición de Dios caiga sobre los embusteros!”» (Qurán; 3:61)
  • 4. Indicando la revelación de la Sura Ad-Dahr o Al-Insân (76) la cual se refiere a ellos y a sus enemigos. El comienzo de la misma, después de la invocación del nombre de Dios, es hal ata («¿acaso ha llegado?»).
  • 5. Cita el imam Az-Za‘labî en su Tafsîr al-Kabîr, el sentido de esta aleya. Refiriendo la narración a una cadena de transmisión que llega a Aban Ibn Taglib, que dijo el Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (a.s.): “Nosotros somos el cordel de Dios sobre el cual dijo: «y aferraos al cordel de Dios y no os dividáis»”. Ibn Hayar la considera como una de las aleyas reveladas en relación a ellos. Es la aleÿa N° 5 de las que cita en la primera parte del Capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq. Transmite en su Tafsîr lo que Az-Za‘labî cita del Imam As-Sâdiq (a.s.), Según el imam Abu Bakr Ibn Shahab, dice el imam Ash-Shâfi‘î: “Cuando he visto a la gente siendo llevada por sus tendencias hacia mares de iniquidad e ignorancia me he embarcado con el nombre de Dios, en las arcas de la salvación, que son Ahlu Baitil Mustafa (la Familia de la Casa del Elegido), el sello de los Mensajeros (s.a.w.), y me he aferrado al cordel de Dios, que es la supremacía que ellos poseen, puesto que nos fue ordenado aferramos al cordel”.
  • 6. Los veraces aquí, son: el Mensajero de Dios (s.a.w.) y los Imames de su Pura Descendencia (a.s.), como lo indican hadices confiables y mutawâtir, entre los que está lo citado por Al-Hafidz Abu Na‘îm y Maufiq Ibn Ahmad, y que es citado por Ibn Haÿar en su exégesis de la quinta aleya del Capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq / p.90, y que llega al Imam Zain Al- ‘Âbidîn. Son las palabras que de él citamos al final de la Carta 6.
  • 7. Decían los Imames Al-Bâqir y As-Sâdiq (a.s.): “Aquí, «el sendero recto» es el Imam, y «no sigáis los diversos senderos» son los imames de la incredulidad, y «porque os desviarían del Suyo» somos nosotros, que somos Su sendero”.
  • 8. Narra Ziqatul Islam Ibn Ia‘qûb, en una cadena de transmisión confiable que llega a Iazîd Ibn Al-‘Uÿlî, que dijo: “Pregunté a Abu Ÿa‘far (elImam Muhammad Al-Bâqir) acerca de las palabras del Altísimo: «Obedeced a Dios, obedeced al Mensajero y a los dotados de autoridad de entre vosotros», y me respondió citando la siguiente aleya: “«¡Acaso no ves a quienes les fue otorgado parte del Libro, que creen en los ídolos y en el Seductor (Satanás) y les dicen a los incrédulos, éstos están en un mejor camino que los creyentes?». Dicen a los imames de la incredulidad y a los que invocan al Fuego, que éstos están en un mejor camino que el de la familia de Muhammad. «Esos son a quienes Dios maldijo, y, en verdad que a quien Dios maldice, no le encontrarás auxiliador alguno. ¿O acaso les tocó parte del dominio...?», o sea el Imamato y el Califato. «En ese caso, no darían a la gente nada en absoluto, ¿acaso envidian a la gente por las gracias que Dios les concedió?», nosotros somos los envidiados por el Imamato que Dios no concedió, sin habérselo dado a nadie más de entre Su Creación. «En verdad que otorgamos a la familia de Ibrahim el Libro y la prudencia, y les concedimos un magnífico reino». Dice: «dispusimos entre ellos los mensajeros, los profeta y los imames». ¿Cómo pueden reconocer eso para la familia de Ibrahim y al mismo tiempo negarlo para la familia de Muhammad? «Entre ellos hay quien cree en ello y quien se ha desviado. El Infierno les bastará como fuego». (para las aleyas citadas en este hadiz ver: Qurán 4/51-55).
  • 9. Cita Az-Za‘labî, de Ÿâbir, el sentido de esta aleya en su Tafsîr Al-Kabîr: Cuando fue revelada esta aleya, dijo Ali (a.s.): “Nosotros somos la gente informada”. Eso mismo es lo indicado por los demás Imames de la Guía. El Allamah Al-Bahrani cita en el Capítulo 35, veinte y pico de hadices con este contenido, que están catalogados como confiables.
  • 10. Cita Ibn Mardawaih en la exégesis de la aleya, que el propósito, aquí, de oponerse al Mensajero (s.a.w.), es la oposición en lo relacionado a Ali (a.s.), Y que “la dirección correcta” en «quien después de habérsele evidenciado la dirección correcta», está relacionada a Ali (a.s.). Cita algo similar Al- ‘Aîiâshî en su Tafsîr. Los hadices confiables son mutawâtir a través de las cadenas de transmisión ligadas a la Pura Descendencia, que explican «el sendero de los creyentes» diciendo: “Yo soy su sendero”.
  • 11. Az-Za‘labî, en la exégesis de esta aleya que hace en su Tafsîr Al-Kabîr, cita de Ibn ‘Abbâs que éste dijo: Cuando fue revelada esta aleya, el Mensajero de Dios (s.a.w.) puso la mano sobre su pecho y dijo: “Yo soy el Amonestador y Ali es el Guía. Y es por tu intermedio ¡Oh Ali! que se guían los encaminados”. Esto es lo que varios exegetas y expertos en hadices citan de Ibn ‘Abbâs. Dijo Muhammad Ibn Muslim: “Le pregunté a Abu Abdullah (el Imam Ÿa‘far As-Sâdiq) acerca de esta aleya y dijo: “Cada uno de los Imames es el Guía de su época”. Dijo el Imam Abu Ÿa‘far Al-Bâqir al explicarla: “El Amonestador es el Mensajero de Dios, y el Guía es ‘Alî”. Luego añadió: “¡Por Dios!, que (esa posición) continua en nosotros hasta la hora actual”
  • 12. Cita Az-Za‘labî en su exégesis de la sura Al-Fâtihah, en su Tafsîr Al-Kabîr, en una narración de Abû Buraidah, que «el sendero recto» es el camino de Muharnmad (s.a.w.) y de la Familia de Muhammad (a.s.). Según la exégesis de Kaki‘ Ibn Al-Yarrah, de Sufian Az-Zaurî, de As-Sadii, de Asbat y de Muÿâhid, que ambos narran de Ibn ‘Abbâs que respecto a «guíanos por el sendero recto» dijo: Decid: “Guíanos hacia el amor a Muhammad y la Gente de su Casa”.
  • 13. Sin discusión los Imames de Ahl al-Beit son los Señores de entre los Veraces, los testigos (de cada comunidad), y los Virtuosos.
  • 14. Los exegetas son unánimes -como reconoce Al-Qushÿî, quien es uno de los imames de los Ash‘aritas, en el tema del Imamato en su comentario del libro At-Taÿrîd- en que esta aleya fue revelada refiriéndose a ‘Alî (a.s.) al dar éste limosna mientras se hallaba inclinado en la oración. Cita An-Nisâ’î en su Sahîh, de Abdul·lah Ibn Salâm, que fue revelada en relación a ‘Alî. También el autor de Al-Ÿam‘ bain As-Sihâh As-Sittah (El Agrupamiento de los Seis Sihâh) narra su revelación refiriéndose a él, en la exégesis de la sura Al-Mâ’idah. Cita Az-Za‘labî en su Tafsîr Al-Kabîr, su revelación a causa de Amîr Al-Mu’'minîn.
  • 15. Ibn Hayar en la primera sección del Capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq, dice textualmente: “La octava aleya es el dicho del Altísimo que dice: «Ciertamente que otorgo Mi perdón a quien se arrepiente, cree y hace el bien y luego se encamina». Dijo Zâbit Al-Bannâî: “Es el que se encamina a la wilaiah de Ahl al-Beit (a.s.). Eso mismo es transmitido de Ibn Abî Ÿa‘far”. Luego Ibn Haÿar narra hadices sobre la salvación de quien se encamina por su intermedio (a.s.). También señala lo transmitido por Al-Hâriz Ibn Iahiâ; de que el Imam Al-Bâqir (a.s.) le dijo: “¡Oh Hâriz! ¡Acaso no ves como Dios dispone condiciones, y que el arrepentimiento, la fe y la acción correcta no benefician en nada a ninguna persona a menos que se encamine hacia nuestra wilâiah”. Luego, remitiendo el hadîz a su abuelo Amîr Al-Mu’minîn (a.s.), narró: “¡Por Dios! Si un hombre se arrepiente, cree y hace una buena acción, y no se encamina hacia nuestra wilâiah y al conocimiento de nuestros derechos, eso no le beneficiará en absoluto”. Cita algo similar Abu Na‘îm Al-Hâfidz, de ‘Aun Ibn Abî Ÿuhaifah, de su padre, de ‘Alî (a.s.). Narra lo mismo Al-Hâkim, del Imam Al-Bâqir (a.s.), del Imam As-­Sâdiq (a.s.), de Zâbit Al-Bannâî, y de Anas Ibn Mâlik.
  • 16. Ver el significado de la aleya en As-Sâfî y en el Tafsîr de ‘Alî Ibn Ibrahîm, y lo narrado de Al-Bâqir (a.s.) y As-Sâdiq (a.s.) por Ibn Babuaih al respecto. También ver entre los libros de la Sunnah, lo citado por el Allamah Al-Bahrainî en su exégesis de la aleya en el capítulo 115 de su libro Gâiat Al-Marâm.
  • 17. Cita el Allamah Al-Bahrainî en el Capítulo 224 de su libro Gâiat Al-Marâm, doce hadices de los confiables que tenemos, que fue revelada en referencia a la wilâiah de ‘Alî .Y de los Imames de su descendencia, y a la prohibición de seguir a otros. Menciona en el capítulo 223 que Al-Isfahânî Al-Umawî narró eso mismo de Ali (a.s.) a través de varias cadenas de transmisión.
  • 18. Cita el Allamah Al-Bahrainî en el Capítulo 48 de su libro Gâiat Al-Marâm, tres hadices narrados en las cadenas de transmisión de la gente de la Sunnah, acerca de que “la dicha” es aquello con lo que Dios agracia a la gente y que consiste en la wilâiah del Mensajero de Dios (s.a.w.) Y de Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî y Ahl al-Beit (a.s.). En el Capítulo 49 cita doce hadices de los confiables que tenemos, que tienen el mismo sentido.
  • 19. Varios autores de Sunan o compilaciones de hadices, como el imam Al-Wâhidî, al tratar la sura Al-Mâ’idah en su Asbâb An-Nuzûl (Las Causas de la Revelación), citan de Abû Sa‘îd Al-Judrî lo siguiente: “Esta aleya fue revelada el día de Gadir Jum refiriéndose a ‘Alî Ibn Abî Tâlib. Lo mismo es citado por el imam Az-Za‘labî en su Tafsîr, quien menciona dos cadenas de transmisión. Eso es narrado por Al-Humuaini Ash-Shâfi‘î en Al-Farâ’id, quien menciona varias cadenas de transmisión que llegan a Abû Hurairah siendo un hadîz marfu‘ (o sea que su cadena de transmisión no llega al Profeta (s.a.w.) sino a uno se sus compañeros). Es transmitido por Abu Na‘îm en su libro Nuzûl Al-Qur’ân, basándose en dos cadenas de transmisión, donde una de ellas es de Abû Râfi‘ ,y la otra es de Al-A‘mash quien transmite de ‘Atîiah, siendo las dos marfû‘. En Gâiat Al-Marâm hay nueve hadices narrados a través de cadenas de transmisión de la gente de la Sunnah, y ocho de la Shî‘ah, que tienen el mismo sentido.
  • 20. Hay confiables testimonios que han sido legados por el Imam Abu Ÿa‘far Al-Bâqir (a.s.) y el Imam Abû Abdullah As-Sâdiq (a.s.) afirmando esto. Dentro de la gente de la Sunnah hay seis hadices referidos al Mensajero de Dios (s.a.w.) citados en sus diferentes libros de hadices, que tienen este sentido. Ver los Capítulo 39 y 40 de Gâiat Al-Marâm.
  • 21. Cita el Imam Az-Za‘labî en su Tasîr Al-Kabîr este suceso e forma detallada. Eso es transmitido por el Allamah Al-Misrî Ash-Shablanÿî al tratar o referente a ‘Alî en su libro Nûr Al-Absâr / p.71. El suceso fue ampliamente divulgado, y es mencionado pro Al-Halabî al final de su narración sobre Haÿÿat al-Wadâ‘ (La peregrinación de despedida) en el tomo 3 de su Sîrah. Citado por Al-Hâkim en su Tafsîr Al-Ma‘âriÿ de Al-Mustadrak (ver: p.502 del t.2).
  • 22. Cita Ad-Dailamî (como nos llega en la exégesis de estas aleyas en As-Sawâ‘iq) de Abû Sa‘îd A-Judrî, que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Detenedles puesto que deben responder sobre la wilâiah de ‘Alî”. Dijo Al-Wâhidî (también como en la exégesis de la misma en As-Sawâ‘iq): “Se narra acerca del dicho del Altísimo «detenedles puesto que deben responder», que es acerca de la wilaiah de ‘Alî y Ahl al-Beit, ya que Dios ordenó a Su Profeta anunciar a la Creación que él no les pide por su tarea de divulgar el mensaje ninguna recompensa, excepto el amor a su familia”. Agrega: “El significado es que les será preguntado si es que ingresaron bajo su wilâiah como debe ser y como les exhortó el Profeta (s.a.w.), o si acaso la descuidaron y desatendieron por lo que en tal caso se les requerirá cuentas”. Hasta aquí las palabras de Al-Wâhidî. Te es suficiente con saber que Ibn Haÿar la cuenta en el capítulo 11 de As-Sawâ‘iq, como una de las aleyas que fueron reveladas respecto a ellos. Es la cuarta que él considera y al tratarla se extiende en sus palabras.
  • 23. Te será suficiente lo citado como su exégesis por Abû Na‘îm Al-Hâfidz en su Hiliah, lo citado como su significado por Az-Za‘labî, An-Naîsabûrî y Al-Barqî, a través de sus respectivas exégesis, y los citado por Ibrahím Ibn Muhammad Al-Hamuanî y otros de entre la gente de la sunnah. También está lo citado pro At-Tabarsî acerca de Amîr Al-Mu’minîn en su renombrado Tafsîr Maÿma‘ Al-Baiân. En los capítulos 44 y 45 de Gâiat Al-Marâm hay tradiciones que expresan este sentido.
  • 24. Esto es señalado por lo que expusimos a continuación de la exégesis de la aleya.
  • 25. Cita Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î de Ibn ‘Abbâs, que éste dijo: “Le fue preguntado al Profeta (s.a.w.) acerca de las palabras que Adán (a.s.) aprendió de su Señor y por las que fue perdonado, a lo que respondió: “Suplicó por la verdad de Muhammad, Ali, Fátimah, Al-Hasan y Al-Husain, por lo que aceptó su arrepentimiento y Le perdonó”. Esto es lo que nos fue legado acerca del tafsir de la aleya.
  • 26. Referirse a As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, en la exégesis de la aleya «...y Dios no les castigará». Es la séptima aleya de las que cita acerca de las virtudes que poseen, y que menciona en el Capítulo 11 del libro, donde encontrarás que se reconoce lo que exponemos.
  • 27. Como lo reconoce Ibn Haÿar al considerarla como una de las aleyas que fueron reveladas respecto a ellos. Es la sexta aleya de las que menciona en el capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq. Cita Ibn Al-Magâzilî (como en el tafsîr de esta aleya en As-Sawâ‘iq) del Imam Al-Bâqir (a.s.), que éste dijo: “¡Por Dios! Nosotros somos los envidiados”. En los Capítulos 60 y 61 de Gâiat Al-Marâm se mencionan treinta hadices confiables que aluden claramente al respecto.
  • 28. Narra Ziqatul Islam Muharnmad Ibn Ia‘qûb Al-Kulainî en una cadena de transmisión confiable que llega al Imam As-Sâdiq (a.s.) que éste dijo: “Nosotros somos gente a la que Dios ordenó obedecer. Nosotros somos los imbuidos de la ciencia. Y nosotros somos los envidiados. Dice Dios, Glorificado Sea: «¿Acaso envidian a la gente por las gracias que Dios les confirió?»”. Es mencionado por el Shaij (At-Tûsî) en su At-Tahdhîb en una cadena de transmisión que también llega al Imam As-Sâdiq (a.s.).
  • 29. Narra Az-Za‘labî que el sentido de esta aleya lo transmite la exégesis de Ibn ‘Abbâs quien dice: “Los “Murallones” es un lugar elevado del Sirât o puente del Paraíso, en el que estarán Al-‘Abbâs, Hamzah, ‘Alî y Ÿa‘far At-Taîiâr (el poseedor de alas), quienes reconocerán a quienes les aman por la blancura de sus rostros, y a quienes les aborrecen por la negrura de los mismos” Cita Al-Hâkim en una narración cuyo sanad llega a ‘Alî, quien dice: “En el Día de la Resurrección, nos situaremos entre el Paraíso y el Infierno. En cuanto a quien nos haya secundado, le reconoceremos por su apariencia y le haremos entrar en el Paraíso. Y en cuanto a quien nos aborrezca, le reconoceremos por su apariencia (también)”. Narró Salman Al-Fârsî lo siguiente: “Escuché al Mensajero de Dios decir: “¡Oh ‘Alî! Tú Y los sucesores de tu descendencia estaréis sobre los murallones...”. Esto es confirmado por el hadîz citado por Ad-Daraqtanî (al igual que en el final de la segunda sección del Capítulo 9 de As-Sawâ‘iq) sobre que ‘Alî (a.s.) les dirigió extensas palabras a los seis que dispuso ‘Umar para elegir entre ellos al Califa, entre las que están: “¡Por Dios os conmino! ¿Acaso hay entre vosotros alguien a quien el Mensajero de Dios le haya dicho: “¡Oh ‘Alî! Tú eres quien, fuera de mí, diferenciará entre el Paraíso y el Infierno en el Día de la Resurrección””. Le respondieron: “¡Por Dios que no!”. Dice Ibn Haÿar: “Su significado es el narrado por ‘Antarah de ‘Alî Ar-Ridâ (a.s.), sobre que el Mensajero de Dios le dijo: “¡Oh ‘Alî! Tú eres quien diferenciará entre el Paraíso y el Infierno. En el Día de la Resurrección le dirás al fuego: “Éste es mío, y éste es tuyo””. Añade Ibn Haÿar: “Narró As-Sammak que Abû Bakr le dijo a ‘Alî (que Dios esté complacido de ambos): Escuché al Mensajero de Dios decir: “No le será permitido a nadie atravesar el sirât a menos que Ali le escriba el permiso””.
  • 30. Menciona Ibn Haÿar en la sección quinta del Capítulo 9 de su As-Sawâ‘iq, al narrar el fallecimiento de ‘Alî (a.s.). Que estando él en el púlpito, en Kûfah, le fue preguntado acerca de las palabras del Altísimo «hombres que fueron veraces respecto a lo que pactaron con Dios». Respondió: “Fue revelada sobre mí, mi tío Hamzah y mi primo ‘Ubaidah Ibn Al-Harz Ibn Al-Muttalib. En cuanto a ‘Ubaidah, murió como mártir el día de Badr. Hamzah murió como mártir el día de Uhud. Y en cuanto a mí, espero al peor de entre las gentes que tiña ésta con lo que fluya de ésta (señalando con su mano a su barba y a su cabeza)...”. Cita Al-Hâkim (y al igual que en su exégesis en el Tafsîr Maÿma‘ Al-Baiân) de ‘Amr Ibn Zâbit, de Ibn Is·hâq, de ‘Alî (a.s.) que dijo: “Refiriéndose a nosotros, fue revelado: «hombres que fueron veraces respecto a lo que pactaron con Dios», y ¡por Dios! que estoy esperando y no he cambiado en lo más mínimo”.
  • 31. En una exégesis de Muÿâhid y Ia‘qub Ibn Sufiân, de Ibn ‘Abbâs, acerca de la palabras del Altísimo que dicen: «y si ven comercio o diversión se dirigen hacia ello y te dejan plantado», se narra lo siguiente: Dahiah Al-Kalbî llegó un día viernes de Siria con provisiones y se detuvo junto a “las piedras de aceite”. Luego, comenzó a golpear los tambores para anunciar a la gente su llegada, por lo que las personas se precipitaron hacia él y todos dejaron al Profeta (s.a.w.) plantado en el púlpito, excepto Ali, Al-Hasan, Al-Husain, Fátimah, Salmán Al-Fârsî, Abû Dhar y Miqdâd. Dijo el Profeta (s.a.w.): “Por cierto que Dios observó mi mezquita el día viernes, y si no hubiera sido por la presencia de éstos, la ciudad hubiera ardido arremetiendo las llamas contra su gente y hubiera caído sobre ella una lluvia de piedras, como sucedió con el pueblo de Lot”. Dios, en referencia a aquellos que permanecieron con el Mensajero de Dios (s.a.w.), reveló: «En ellas glorifican a Dios mañana y tarde hombres a quienes ni el comercio ni la venta les distraen del recuerdo de Dios …».
  • 32. Narra Az-Za‘labî el sentido de la aleya en su Tafsîr Al-Kabîr, en un Isnâd que llega a Anas Ibn Mâlik y a Buraid, quienes dijeron: “El Mensajero de Dios (s.a.w.) leyó la aleya que dice «...En casas que Dios ha permitido que sean erigidas y se mencione Su Nombre en ellas», y a continuación se levantó Abû Bakr y dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso esta casa es una de ellas?” (señalando a la casa de ‘Alî y de Fâtimah). Respondió: “Así es, y es de las mejores”. En el Capítulo 12 de Gâiat Al-Marâm hay nueve hadices confiables que tienen el mismo sentido.
  • 33. En alusión a las palabras del Altísimo que dicen: «...el ejemplo de Su luz es como el de una hornacina…», Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î menciona en su Al-Manâqib una narración cuyo Isnâd llega a Ali Ibn Ÿa‘far quien dice: “Le pregunté a Abûl Hasan (el Imam Al-Kâdzim) acerca de las palabras de Dios, Poderoso e Imponente, que dicen: «como una hornacina en la cual hay una lámpara». Dijo: “La hornacina es Fâtimah, y la lámpara son Al-Hasan y Al-Husain”. «Un recipiente de vidrio que es como una estrella fulgurante». Dijo: “Fâtimah es como una estrella fulgurante entre las mujeres del Universo”. «Se enciende de un árbol bendito». Dijo: “Es el árbol de Ibrahim”. «Que no es oriental ni occidental». Dijo: “Ni judío ni cristiano”. «Como si su aceite quisiera alumbrar…». Dijo: “Como si el conocimiento (mismo) quisiera hablar de ella”, «...Aunque no le tocase el fuego. Es luz sobre luz». Dijo: “En ella, hay un Imam después de otro”. «Dios dirige a su luz a quien quiere», Dijo: “Dios dirige hacia nuestra wilâiah a quien quiere”. Esta explicación proviene de la Gente de la Casa de la Profecía.
  • 34. Citan Ad-Dailamî, At-Tabarânî e Ibn Mardawaih (al igual que Ibn Haÿar en el hadîz 29 de la segunda sección del Capítulo 9 de As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah), un hadîz de ‘Aishah en que el Profeta (s.a.w.) dice: “Los adelantados son tres: el que se adelantó hacia Musa (Moisés), que es Iusha‘ Ibn Nun (Josué); el que se adelantó hacia ‘Isa (Jesús), que es el protagonista de (la sura) la-Sin; y el que se adelantó hacia Muhammad, que es ‘Alî Ibn Abî Tâlib”. Es citado también por Al-Muaffaq Ibn Ahmad y el Faqîh Ibn Al-Magâzilî, en un Isnâd que llega a Ibn ‘Abbâs.
  • 35. Narra Ibn An-Naÿÿâr (al igual que Ibn Haÿar en el hadîz 30 de la referencia anterior de As-Sawâ‘iq) de Ibn ‘Abbâs, que dijo: “Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Los veraces son tres: Hazqil, el creyente de la familia del Faraón; Habîb el carpintero, el protagonista de la-Sin; y ‘Alî Ibn Abî Tâlib””. Citan Abu Na‘îm e Ibn ‘Asâkir (al igual que Ibn Haÿar en el hadîz 31 de la referencia anterior de As-Sawâ‘iq) de Ibn Abî Lailâ, que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Los veraces son tres: Habîb el carpintero, el creyente protagonista de la sura la-Sin quien dijo a su pueblo «¡Oh pueblo! ¡Seguid a los mensajeros»; Hazqil, el creyente de la familia del Faraón, quien dijo «¿Acaso mataréis a un hombre por decir 'mi Señor es Dios'?»; y ‘Alî Ibn Abî Tâlib, que es el mejor de ellos”. Los hadices confiables que mencionan su precedente, su condición de gran veraz y de gran dilucidador entre la verdad y la falsedad, son Mutawâtir (de muchas cadenas de transmisión completamente diferentes y no relacionadas entre sí).
  • 36. Narra Muaffaq Ibn Abâd de Abû Bakr Ibn Mardawaih, en un Isnâd que llega a ‘Alî, que éste dijo: “Esta comunidad se dividirá en setenta y tres sectas, todas las cuales estarán en el fuego, excepto una de ellas, que estará en el Paraíso. Estará compuesta por aquellos sobre quienes Dios, Poderoso e Imponente, reveló: «y de entre quienes creamos hay una comunidad que se dirige con la verdad y según ella obran con justicia». Somos mis seguidores y yo”.
  • 37. Narra el Shaij At-Tûsî en su Amâlî, en un Isnâd confiable que llega a Amîr Al­ Mu’minîn (a.s.), que el Mensajero de Dios (s.a.w.) recitó la siguiente aleya: «No se equiparan los moradores del Fuego con los moradores del Paraíso», y a continuación dijo: “Los moradores del Paraíso son quienes me obedecieron y quienes se subordinen a ‘Alî Ibn Abî Tâlib después de mí y reconozcan su Wilâiah”. Le dijeron: “¿Y los moradores del Fuego?”. Respondió: “Son quienes se irritan por su Wilâiah, rompen el pacto, y le combaten después de mí”. Citado por As-Sadûq de ‘Alî (a.s.). Narra Abu Al-Mu’aîid Muaffaq Ibn Ahmad de Ÿâbir, que éste dijo: “Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Por Aquel en Cuyas manos está mi alma! Ciertamente que éste (y señaló a ‘Alî) y sus seguidores son los triunfadores en el Día de la Resurrección””.
  • 38. Ver el significado de la aleya en el Tafsîr de ‘Alî Ibn Ibrâhîm, o bien en el Capítulo 81 y 82 de Gâiat Al-Marâm.
  • 39. Cuando fue revelada esta aleya refiriéndose a Hamzah, ‘Alî y ‘Ubaidah, al vencer éstos en el combate a ‘Utbah, Shaibah y Al-Walîd, siendo “aquellos que creen y hacen el bien” Hamzah, ‘Alî y 'Ubaidah, y “los que cometen acciones infames” ‘Utbah, Shaibah y Al-Walîd. Hay hadices confiables a este respecto.
  • 40. Te bastará el hecho de que Ibn Haÿar reconoció su revelación como referida a sus personas, y la contó entre las aleyas reveladas sobre sus virtudes. Es la aleya 11 de las que él cita en la primera sección del Capítulo 11 de su As-Sawâ‘iq. Puedes referirte a esos hadices y a los que citamos en nuestro libro Al-Fusul Al-Muhimmah.
  • 41. Narra Al-Bujârî como exégesis de la sura Al-Haÿÿ (La Peregrinación) en la página 107 del Tomo 3 de su Sahîh, en un Isnâd que llega a ‘Alî (a.s.) que éste dice: “Yo soy el primero que va a sentarse ante el Misericordiosísimo el Día de la Resurrección a causa de (mi participación en) la disputa”. Añade Al-Bujârî: “Dice Qais: En relación ellos fue revelado: «Estos son dos grupos que disputan sobre su Señor». Dice: “Son quienes combatieron el día de Badr: ‘Alî y sus dos compañeros, Hamzah y ‘Ubaidah”.
  • 42. Fue revelada esta aleya refiriéndose a Amîr Al-Mu’minîn (a.s.) y Al-Walîd Ibn ‘Uqbah Ibn Abî Mu‘ît, sin que haya quien lo niegue. Esto es lo citado por los expertos en hadices y lo que exponen los exegetas claramente. Narra el Imam Abûl Hasan ‘Alî Ibn Ahmad Al-Wâhidî, el significado de esta aleya en su libro Asbâb An-Nuzûl (Las Causas e la Revelación), en un Isnâd que llega a Sa‘îd Ibn Ÿubair, de Ibn ‘Abbâs, que dijo: Le dijo Al-Walîd Ibn ‘Uqbah Ibn Abi Mu‘ît, a ‘Alî Ibn Abî Tâlib: “Soy en las palabras mas incisivo que tú, soy más desenvuelto y redacto mejor”. A lo que ‘Alî respondió: “¡Silencio! ¡Que tú no eres más que un corrupto!”. A continuación fue revelado: «¿Acaso quien haya sido creyente será como quien haya sido corrupto?». O sea que, e1 creyente es ‘Alî, y el corrupto es Al-Walîd Ibn ‘Uqbah. Esta aleya fue revelada sobre Ali, su tío Al-‘Abbâs, y Talhah Ibn Shaibah. Esto es porque ellos se enorgullecieron de sus actos. Dijo Talhah: “Yo soy el encargado de la Ka‘bah. En mis manos están sus llaves y a mí me corresponde cubrirla con su manto”. Dijo Al-‘Abbâs: “Yo soy el encargado de dar de beber a los peregrinos”. Y ‘Alî (a.s.) dijo: “No entiendo de qué estáis hablando. Ciertamente que yo recé seis años antes que (el resto de) la gente, y he realizado el Ÿihâd”. A continuación fue revelada esta aleya. Esto es los transmitido por el imam Al-Wâhidî como significado de la aleya en Asbâb An-Nuzûl, narrando tanto de Hasan Al-Basrî, como de Ash-Sha‘bî y Al-Qurtubî. Se narró de Ibn Sirîn y de Marrah Al-Hamadânî, que ‘Alî le dijo a Al-‘Abbâs: “¿Acaso no emigras para no unirte al Profeta (s.a.w.)?”. Respondió: “Tengo algo mejor que la emigración. ¿Acaso no soy el que da de beber a los peregrinos de la Casa de Dios, y quien se encarga del mantenimiento de la Sagrada Mezquita?”. Y luego fue revelada la aleya.
  • 43. Cita Al-Hâkim en la página 4 del Tomo 3 de Al-Mustadrak, de Ibn ‘Abbâs, que dijo: “Ofreció su vida y vistió las ropas del Profeta...”. Al-Hâkim expone claramente la condición de sahîh o muy confiable de este hadîz, el cual se atiene a las condiciones de confiabilidad dispuestas por los dos shaij Muslim y Al-Bujârî, aunque éstos no lo hayan citado. También reconoce esto Adh-Dhahabî en su Taljîs Al-Mustadrak. Además cita Al-Hâkim en la misma página mencionada, la siguiente narración de ‘Alî Ibn Al-Hasan: “El primero que ofreció su vida procurando la complacencia de Dios, es ‘Alî Ibn Abî Tâlib, al pasar la noche ocupando la cama del Mensajero de Dios”.
  • 44. Citan los expertos en hadices, los exegetas, diversos escritores y compiladores de causas de revelación, en cadenas de transmisión que llegan a Ibn ‘Abbâs, que las palabras del Altísimo que dicen «Los que brindan su riqueza por la noche y en el día, en secreto y públicamente...», fue revelada refiriéndose a ‘Alî Ibn Abî Tâlib, quien tenía cuatro darâhim (plural de dirham: moneda de plata) y los dio en caridad, uno en la noche, uno en el día, uno en forma secreta, y uno públicamente, por lo que descendió la aleya. Esto es citado por el imam Al-Wâhidî en Asbab An-Nuzûl en un Isnâd que llega a Ibn ‘Abbâs. También es citado por Muÿâhid; luego lo transmite de Al-Kalbî con un texto más extenso.
  • 45. Quien trae la verdad es el Mensajero de Dios (s.a.w.), y quien la corrobora es Amîr Al-­Mu’minîn ‘Alî (a.s.). Esto es expresado por Al-Bâqir, As-Sâdiq, Al-Kâdzim, Ar-Ridâ (con ellos sea la paz), por Ibn ‘Abbâs, Ibn Al-Hanafiah, Abdul·lah Ibn Al-Hasan, el mártir Zaid Ibn ‘Alî Ibn Al-Husain, y ‘Alî Ibn Ÿa‘far As-Sadiq. También Amîr Al-Mu’minîn argumentaba para sí mismo en base a ello. Narra Ibn Al-Magâzilî en su Manâqib, de Muÿâhid, que dijo: “Quien vino con la verdad es Muhammad, y quien la corroboró es ‘Alî”. Citado por Al-Hâfidz Ibn Mardawaih, Al-Hâfidz Abû Na‘îm y otros.
  • 46. Narra Al-Hâkim en la página 468 de la segunda parte de su Sahîh Al-Mustadrak, una exégesis de la Sura At-Tûr de Ibn ‘Abbâs, en relación a las palabras del Altísimo que dicen «En cuanto a los creyentes a quienes sus descendientes les siguieron con fe, les reuniremos con ellos, y no les menoscabaremos…», dice: “Dios eleva a la descendencia del creyente al nivel de éste en el Paraíso, aun si sus buenas acciones no fueran tantas como las suyas”. Luego leyó: «En cuanto a los creyentes a quienes sus descendientes les siguieron con fe, les reuniremos con ellos, y no les menoscabaremos», o sea “no les disminuiremos”.
  • 47. Ésta es la tercera de las aleyas que cita Ibn Haÿar en el Capítulo 11 de As-Sawâ‘iq: Menciona que un grupo de exégetas transmitieron de Ibn ‘Abbâs que: “Su significado es la paz deseada para la Familia de Muhammad”. Dice Ibn Haÿar: “Asimismo lo expresa Al-Kalbî…”. Luego Añade: “Al-Fajr Ar-Râzî menciona que Ahl al-Beit se le equiparan (al Profeta) en cinco cosas: 1- En el saludo o deseos de paz, ya que dice “La paz sea contigo ¡Oh Profeta!”, y dice “La paz sea con Al-lasîn (la familia de la-Sîn)". 2- En las bendiciones que se les debe expresar en el Tashahhud o testimonio obligatorio de la oración. 3- En su condición de purificados, señalado para el Profeta en «Ta-Ha» o sea Tahir (puro o purificado), y para Ahlul Bail en la aleya de Talhir al decir «...purificaros de sobremanera». 4- En la prohibición de aceptar limosnas. 5- En el amor que se les debe, como lo expresan las aleyas «(seguidme) Que Dios os amará…» y «Di: no os pido por ello recompensa, excepto el amor a mi familia». Así también cita Al-Bujârî, en la sección de las exégesis del Qurán, en su Sahîh, en el capítulo donde trata la aleya «Por cierto que Dios y sus ángeles bendicen al Profeta…», en el tafsîr de la Sura Al-Ahzâb. Es citado por Muslim en el capítulo “Las Bendiciones para con el Profeta”, en la sección de As-Salât, en la primera parte de su Sahîh. También fue citado por el resto de los narradores, refiriendo el hadîz a Ka‘b Ibn ‘Aÿzah.
  • 48. Ver la segunda de esas aleya / p.87.
  • 49. Narra Az-Za‘labî su significado en su Tafsîr Al-Kabîr, en un Isnâd que se remonta hasta el Mensajero de Dios (s.a.w.), quien dijo: “Tubâ (bienaventuranza) es un árbol del Paraíso cuya raíz está en la morada de Ali y sus ramas se extienden hacia la gente del Paraíso”. Algunos dijeron: “¡OH Mensajero de Dios! Te preguntamos antes acerca de ella y respondiste que su raíz está en tu morada y sus ramas se extienden hacia el Paraíso”. Dijo: “¿Acaso mi casa y la de Ali no es una sola?”.
  • 50. Narra Ziqatul Islam Al-Kulainî, en un Isnâd confiable que llega a Sulaim, que éste dice: “Le pregunté a Abû Ÿa‘far (el Imam Al-Bâqir) acerca de las palabras del Altísimo que dicen «Luego hicimos heredar el Libro a quien elegimos de entre nuestros siervos». Respondió (a.s.): “El que “se adelanta a realizar buenas obras” es el Imam, el “moderado” es el que conoce al Imam, y el que “es injusto consigo mismo” es el que no conoce al Imam”. También cita un hadîz con el mismo sentido del Imam Abû ‘Abdil·lah As-Sâdiq (a.s.) que es transmitido por el Imam Abûl Hasan Al-Kâdzim (a.s.), y de él lo hace el lmam Abûl Hasan Ar-Ridâ (a.s.). También lo cita de ellos por As-Sadûq y por varios otros de entre nuestra gente. Narra Ibn Mardawaih de ‘Alî (a.s.), que él dijo como exégesis de esta aleya lo siguiente: “Somos nosotros”. Para más detalles referirse a nuestro libro Tanzîl Al-Aiât y a Gâiat Al-Marâm.
  • 51. Citado por Ibn ‘Asâkir quien lo refiere a Ibn ‘Abbâs. Así también en la Sección 3 del Capítulo 9 de As-Sawâ‘iq / p.76.
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Carta 13

23 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Analogía que concluye la debilidad de las narraciones sobre las causas de la revelación de esas aleyas

¡Por Dios! ¡Qué rebosante de tinta es tu pluma y en qué forma aquella fluye de la misma! ¡Qué elevados los pergaminos que con ella fueron escritos en relación a la postura de los desafiantes y oponentes! ¡Y de qué forma sus sabias citas no dan lugar al crítico, como así tampoco al que quisiera corregir o completar! Sus páginas armonizan procurando un solo objetivo, y sus hojas coinciden en el camino propuesto. La respuesta a sus escritos, que puede provenir de quien posee inteligencia, solo puede contener la probación.

En cuanto a tu último edicto, en verdad que ha hecho correr su caudal, y sus olas se han desbordado de su cauce. Has dispuesto en él aleyas determinantes, con valiosas explicaciones. Te has excedido en aquello que se te ha requerido, sin que hayas hecho faltar nada de lo que se te ha exhortado a presentar. El que te respondiese, lo haría por porfía y petulancia en el debate, disputando en vano y encaprichado como un ignorante.

Tal vez alguien pueda objetar que aquellos que narraron las causas de la revelación de las aleyas que presentaste, son hombres de la Shî‘ah, y que la gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah. ¿Cuál sería la respuesta? Sírvete contestar, si es que lo deseas. Gracias.

Was Salâm

S

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Carta 14

24 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1. La nulidad de la analogía realizada por tal objetante

La respuesta es que la analogía que puede realizar tal objetante es nula, puesto que su forma sería estéril, tanto por la inexactitud al considerar lo que mencionamos un caso de esa analogía, como por la idea general de la misma.

En cuanto a la inexactitud del caso, es que el objetante dice: aquellos que narraron las causas de la revelación de esas aleyas, son hombres de la Shî‘ah”. Eso es rotundamente incorrecto, puesto que esto es manifestado por aquellos de entre los más confiables de la gente de la Sunnah, que narraron la revelación de esas aleyas a causa de lo que expresamos.

Sus masânid o libros de hadices compilados testimonian que, en relación a esto, hay más caminos a través de ellos que de la Shî‘ah misma, como lo detallamos en nuestro libro. Tanzîl Al-Aiât al-Bahirah fi Fadl al-‘ltrat At-Tâhirah (La Revelación de las Resplandecientes Aleyas sobre las Virtudes de la Pura Descendencia del Profeta). Te será suficiente como referencia Gâiat Al-Marâm, el publicado en tierras del Islam.

En cuanto a la inexactitud de la idea general, es que el objetante dice: “La gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah”. Eso es más erróneo que lo primero, y es testimoniado por las cadenas de transmisión de los hadices de la gente de la Sunnah y sus caminos abarrotados de célebres hombres de la Shî‘ah.

Tanto sus seis Sihâh como otros de sus libros, consideran como prueba a hombres de la Shî‘ah, señalados por sus experto; como Shias y extraviados, e injuriados como herejes y cismáticos. Les atribuyeron la creencia en el antropomorfismo, y de exagerar o apartarse del camino recto.

Entre aquellos de quienes narra Al-Bujârî, hay hombres de la Shî‘ah que fueron calumniados de herejes y señalados de mala forma por hostilidad, pero aun así, eso no fue en descrédito de su condición de justos para Al-Bujârî y otros, de forma que fueron usados como prueba en los Sihâh sin ningún cuestionamiento. ¿Acaso después de esto se puede tomar en cuenta cuando el objetante dice: “La gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah? ¡Por supuesto que no!

2. El objetante no conoce la realidad de la Shi'ah

Pero quienes objetan es porque no tienen conocimiento al respecto. Si conocieran la realidad, sabrían que la Shî‘ah solo ha marchado por el sendero de la Pura Descendencia y se distinguen por poseer características propias de ella. De esa forma, están impregnados de su modelo, y marchan en base a su ejemplo. Aquellos que se les aferraron son inigualables en veracidad y confianza. Quienes se basan en ellos no tienen símil en piedad y precaución en la religión.

Aquellos que confiaron en ellos no tienen semejante en ascetismo, adoración, elevada moral, purificación personal, lucha interior con el ego, y auto-estimación precisa de las acciones realizadas durante el día y la noche. No se puede rivalizar con ellos en lo relacionado al aprendizaje, memorización y precisión, y no se alejan en absoluto de esos parámetros al aclarar las realidades y estudiarlas con suma precisión y moderación.

Si su realidad se manifestara al objetante como realmente es, se fiaría de su confiabilidad y pondría en sus manos las riendas de sus asuntos. Pero su desconocimiento de ellos lo dispone como un ciego enajenado a su respecto, o como un jinete que galopa a ciegas en una noche tenebrosa. De esa forma, sospecha de personas como: el Ziqah o confiable del Islam, Muhammad Ibn Ia‘qûb Al-Kulainî, el Sadûq o veraz de los musulmanes, Muhammad Ibn ‘Alî Ibn Babuaih Al-Qummî, o el Shaij de la Ummah, Muhammad Ibn Al-Hasan Ibn Ali At-Tûsi.

Subestima sus venerables libros -los cuales son un depositario de los conocimientos de la Familia de Muhammad (s.a.w.)-, y desconfía de aquellos de quienes transmiten, que eran auténticos paladines de las ciencias y nobles en la tierra, quienes consagraron su vida a Dios, a Su Libro, a Su Mensajero (s.a.w.), a Sus Imames y a la gente en general.

3. La particularidad de esos hombres de considerar extremadamente grave el mentir en un hadiz

Tanto el piadoso como el perverso conocían qué juicio daban estas justas personas a la mentira. Miles de entre sus obras editadas maldicen a quienes mienten y proclaman que mentir en los hadices forma parte de lo nefasto que ocasiona la entrada en el infierno.

En relación a la mentira intencional sobre el hadiz, tienen un juicio que les es particular, ya que lo califican como invalidante del ayuno, y consideran que quien incurra en ello debe compensar ese día de ayuno, como así también realizar la expiación obligatoria (Kaffârah) para quien lo cometa en el mes de Ramadán, de la misma forma en que consideran obligatorio eso para cualquier otro invalidante del ayuno realizado intencionalmente. Su Fiqh y sus hadices son claros al respecto.

¿Cómo puede sospecharse de sus hadices después de eso, siendo que son los probos y justos, erguidos en oración durante la noche y ayunantes durante el día? Si no es por intolerancia y sectarismo, o por vergonzosa ignorancia, ¿Por qué los justos de entre los seguidores de la Familia de Muhammad y sus adeptos son acusados de esa forma, mientras que los difusores de entre Al-Jawâriÿ, Al-Murÿi’ah y Al-Qadariah no lo son?

¡Que Dios nos resguarde de la equivocación! ¡En Él nos refugiamos de las consecuencias de la arbitrariedad y la hostilidad!

No hay Poder ni Fuerza sino en Dios, el Elevadísimo, El Majestuoso.

Was Salâm.

Sh.

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Carta 15

25 de Dhûl Qi‘dah de 1329 H.L.

1. Irradiación de destellos de la verdad

Tu último escrito es fuerte en su estructura, claro en su expresión, agradable en su tema, de abundante utilidad, accesible, amplio en su terreno, de extendidos alcances y realmente sutil. Mediante él he elevado mis puntos de vista y lo he considerado acertado. De sus contenidos han irradiado destellos de éxito en lo que te procuraste, y han brillado señales de tu triunfo.

2. Pedido de detalles sobre los hombres de la Shi'ah usados como prueba por la Sunnah

Pero cuando mencionaste que la gente de la Sunnah sí considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah, has generalizado y no has entrado en detalles al respecto. Lo más conveniente hubiera sido que hubieras mencionado a esos hombres por sus nombres, y que presentaras a continuación de cada uno aquellos textos de la gente de la Sunnah en donde se los. usa como prueba. ¿Acaso puedes ahora presentar eso, de manera que se aclaren las señales de la verdad, y resplandezcan las luces de la certeza?

Was Salâm.

S

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Carta 16

2 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Cien transmisores de la Shî‘ah en las cadenas de transmisión de la Sunnah

Te respondo afirmativamente. Te presento -con la mayor rapidez ­aquello que ordenaste, resumiéndome a un grupo de entre aquellos a quienes se recurrió y a los cuales las miradas se dirigieron, a condición de que no me impongas el escudriñamiento de cada una de las referencias existentes, pues eso es algo para lo cual este escrito resulta demasiado estrecho. Aquí te expongo sus nombres y los de sus padres, ordenados alfabéticamente:

Esta carta consta de setenta y siete páginas en las que el Saiid Sharafuddin a continuación del nombre de cada uno de aquellos que aparecen dentro de las cadenas de transmisión de la gente de la Sunna menciona datos de los mismos de entre los que están algunas referencias de su inclusión en el Isnâd o cadena de transmisión de hadices de los más importantes libros sunnitas. Si bien estos datos son muy apreciados por aquellos que están adentrados en las ciencias del hadîz (sobre todo ‘Ìlm Ar-Riÿâl) para otros puede resultar agobiante. Por eso y por temor a extendernos demasiado dejamos su publicación para otra oportunidad en la que, si Dios lo permite, sea publicado el libro en su totalidad

La Redacción

Estos son cien baluartes de entre los hombres de la Shî‘ah que fueron usados como pruebas por la gente de la Sunnah. Fueron un depósito de las ciencias para la Ummah. Formaron parte de aquellos mediante quienes se preservó el legado profético. Sirvieron como base para los Sihâh, los Sunan y los Masânid.1

Los he mencionado por sus nombres. Te he presentado los textos de la gente de la Sunnah a su respecto, donde los toman como prueba. Lo he hecho ateniéndome a vuestras normas, y supongo que los oponentes reconocerán el error de lo que pretendían acerca de que la gente de la Sunnah no considera como prueba a los hombres de la Shî‘ah; y que se darán cuenta de que el criterio bajo el cual se rigen es la veracidad y la confianza, sin importar si la persona es sunni o shî‘ah.

Si los hadices de los Shias fueran rechazados por completo, se perdería gran parte del legado profético -como el mismo Adh-Dhahabi lo reconoce al realizar la biografía de Abân Ibn Taglib (que es el primero de los cien nombrados)-. La inexactitud de tal pretensión es realmente evidente.

Tu sabes bien -que Dios haga triunfar la verdad por tu, intermedio­ que, además de los que he mencionado, los primeros Shias en los que la gente de la Sunnah se basa, son muchas veces más que los cien mencionados, como así también es mayor el número de sus cadenas de transmisión y hadices, más profundo su conocimiento, y más antiguos y arraigados en el shiísmo.

¿Acaso los hombres de la Shî‘ah no se cuentan entre los compañeros del Profeta (s.a.w.), que Dios esté complacido con todos ellos? Hemos informado de sus nombres al final de nuestro libro Al-Fusûl Al-Muhimmah. Entre los Tâbi‘în o compañeros de los compañeros del Profeta (s.a.w.), se cuentan aquellos que son usados como prueba, que son reconocidos Shias, y son confiables, memorizadores y escrupulosos.

Entre ellos están aquellos que fueron martirizados en el camino de Dios al auxiliar a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî durante los días de las batallas de Al-Ÿamal Al-Asgar, Al-Ÿamal Al-Akbar, Siffîn, Nahrawân, en el Hiÿâs y en el Yemen, cuando estos dos últimos lugares fueron invadidos por Basar Ibn Artah, y en la sedición de Al-Jadramî, el enviado por Mu‘awiah a Basora.

También están aquellos que fueron martirizado s en Karbalá junto al Señor de los Jóvenes del Paraíso; aquellos que fueron martirizados junto a su nieto Zaid Ibn ‘Alî; y otros que se opusieron a la tiranía.

Entre ellos están esos revolucionarios de la familia de Muhammad (s.a.w.) que se sublevaron por la causa de Dios, como aquellos que fueron asesinados y desterrados tiranamente; aquellos que se ocultaron bajo la taqiah u ocultación de la creencia, por temor y debilidad, como Ahnaf Ibn Qais, Al-Asba‘ Ibn Nubâta, Iahiâ Ibn Iu‘mar (el primero que usó la puntuación para diferenciar las letras),

Al-Jalîl Ibn Ahmad (el fundador de la filología árabe y de la ciencia de 'Arûd, que estudia la armonía de las partes de la poesía), Ma‘âdh Ibn Muslim Al-Harâ’ (quien dispuso la ciencia del Sarf o morfología árabe), y otros como ellos, de los que, para entrar en detalles, se podría componer una obra de varios y voluminosos tomos.

Eso sin mencionar a aquellos que, en forma prejuiciosa, fueron considerados débiles por los nawâsib (secta que tiene abierta hostilidad hacia los Imames de Ahl al-Beit y la Shî‘ah), por lo que no los consideran como prueba.

Aún así, hay cientos de reconocidos memorizadores del Qurán y baluartes de la guía de entre los seguidores de la Familia de Muhammad (s.a.w.), que no son considerados ni mencionados por la gente de la Sunnah, pero los Ulama de la Shî‘ah se esmeraron por mencionarlos en glosarios de personas y biografías que se ocupan de ellos, mediante los cuales se conoce la idoneidad que tenían al estar al servicio de la indulgente Sharî‘ah.

Quien observa sus hechos con detenimiento, se da cuenta que eran ejemplos de veracidad, dignos de confianza, y sobresalientes en piedad, ascetismo, adoración y sinceridad al aconsejar respecto a Dios, Glorificado Sea, Su Mensajero (s.a.w.), Su Libro, y los Imames de los musulmanes y su gente común.

Que Dios nos beneficie de sus bendiciones, al igual que de las vuestras. Ciertamente que Él es el más Clemente de los Misericordiosos.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Libros de hadices de la escuela sunnita, que se describen de la siguiente manera:
    Sihâh es el plural de Sahâh, que, en términos de la ciencia del Hadîz, significa “narración muy confiable”. El nombre correcto de este tipo de libros en la ciencia del Hadîz es Al-Ÿawâmi‘ que es el plural de Ÿâmi‘, y con ello se quiere significar los libros que, a partir de mediados del siglo III, en la escuela sunnita, se comenzaron a compilar, considerando solo a los hadices Sihâh o muy confiables, siendo clasificados en base al orden en que se tratan los temas en el Dîn o religión en general y en el Fiqh o jurisprudencia en particular.
    Sunan es el plural de Sunnah o tradición, y con ello se quiere significar los libros de hadices que fueron compilados en base al orden en que se tratan los temas en el Fiqh en particular (sin tomar en cuenta lo que no corresponda al Fiqh), considerando tanto los hadices sihâh como los que no lo son, pero restringiéndose al Hadîz Marfû‘ (cuyo Isnad o cadena de transmisión llega al Profeta), sin tener en cuenta al Mauqûf (cuyo Isnad llega solo a un Compañero del Profeta), ni al Maqtû‘ (cuyo Isnâd solo llega a un Tâbi‘î o compañero de un compañero del Profeta).
    Masânid es el plural de Musnad, que significa narración que tiene sanad o cadena de transmisión, y con ello se quiere significar los libros en los que se recopilaron los hadices de cada compañero del Profeta (s.a.w.) por separado, ya sea que el hadîz fuera sahîh o muy confiable, hasan o correcto, o incluso da‘îf o débil. Algunos de estos libros están ordenados alfabéticamente según el nombre del Compañero de quien se transmite la narración, y no en base al orden en que se tratan los temas en el Fiqh (N. del Traductor).
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Carta 17

3 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Cortesía y afabilidad del debatiente

No habían visto mis ojos alguien más penetrante al corazón que tú, ni nadie tan rápido en obtener lo propuesto. Tampoco mis oídos habían escuchado de tanta presteza de mente, ni de nadie cuya visión sea tan aguda. Así tampoco ha resonado en los oídos de nadie un tono más condescendiente.

En todas tus cartas vertiste tus palabras como si fueran una turbulenta corriente, y en todos los puntos en discusión te hiciste de las bocas, el oído, la vista y los corazones. ¡Por Dios! Que tu último escrito sujeta los cuellos de los hombres y mediante la verdad asesta un golpe fulminante en la cabeza del extravío.

2. Su clara afirmación de que no hay inconveniente en que la gente de la Sunnah se base en los confiables de la Shi'ah

No queda ningún impedimento para que el sunni se base en su hermano shî‘ah si es que éste es consistente. Tu opinión a este respecto es la verdad demostrada, mientras que la opinión de los objetantes es insultante y ofensiva. Cuando esos dicen que no es correcto basarse en un shî‘ah contradicen lo que practican, así como cuando se basan en él se contradicen con lo que afirman.

Sus palabras no concuerdan con sus acciones, ni armonizan con objetivo alguno, sino que se contrarían entre sí, y cada una repele a la otra desde el comienzo. De esa manera, sus pruebas son deficientes mientras que las tuyas son excelentes.

Has preparado con tanta rapidez aquello que hay que considerar independientemente un tratado al que he llamado Los Narradores Shias dentro de las Cadenas de Transmisión de la Sunnah, puesto que es el propósito del tema. El mismo no encierra una tendencia de un propenso a una cierta escuela. Deseo que provoque una abundante corrección en el mundo islámico. Que Dios el Altísimo así lo permita.

3. Su convencimiento sobre las aleyas referidas a Ahl al-Beit (a.s.)

Creemos en todas las aleyas de Dios, y las que entre ellas se refieren a Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî y al resto de Ahl al-Beit (que Dios esté complacido con ellos), son muchas más de las que expusiste.

4. Su desconcierto para conciliarlas con la postura de la gente de la Qiblah

No entendemos por qué la gente de la Qiblah se apartó de Ahl al-Beit y no siguen su escuela en absoluto, ni en los principios fundamentales ni en las ramas o preceptos de la religión, ni concuerdan con su opinión en aquellas cuestiones respecto a las cuales existe discrepancia, ni tampoco los Ulamâ de la Ummah estudiaron sus opiniones, sino que se les opusieron en las cuestiones teóricas, y no les importó contradecirles.

De esa manera, el común de la gente, generación tras otra, se refieren en los asuntos religiosos a otros fuera de ellos, sin la menor vacilación.

Si las aleyas del Libro de Dios y los Sihâh de la Sunnah son considerados textos estipulantes respecto a lo que sostienes, ¿Qué es lo que provocó que la gente de la Qiblah se aparte de los Ulamâ de Ahl al-Beit, y que no les parezcan equivalentes para ser seguidos? Aun así, a causa del Qurán y de las tradiciones, ellos no tienen sino alabanzas para Ahl al-Beit, y conocen la obligatoriedad de amarles y respetarles. .

Los primeros musulmanes tienen prioridad en lo que consideraron correcto, y sabían entender mucho mejor las tradiciones y el Libro de Dios, y nosotros nos orientamos en base a su guía.

Was Salâm.

S.

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Carta 18

4 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Agradecimiento por la cortesía expresada

Te agradezco tus buenos pensamientos respecto a este negligente. Estimo que tu opinión es que estás complacido con él y con sus cartas, y mi vista se doblega ante toda esa cortesía. Me inclino ante tanta amabilidad con respeto y reverencia.

2. Error del debatiente en lo que atribuye a la gente de la Qiblah en su totalidad

Aunque solicito a vuestra noble persona que revise su opinión cuando atribuye a la gente de la Qiblah en su totalidad el haberse apartado de Ahl al-Beit (a.s.). Te recuerdo que la mitad de la gente de la Qiblah -que son la Shî‘ah o seguidores de la Familia del Profeta (s.a.w.)- no se apartó, ni se aparta, y continuará de esa manera sin desviarse en absoluto de los Imames de Ahl al-Beit (a.s.), ya sea en lo referente a los principios fundamentales como a las ramas o preceptos de la religión.

Ellos consideran que seguir su escuela forma parte de los preceptos específicos delimitados por el juicio del Libro de Dios y de la Tradición Profética. Ellos practican la religión de Dios, Poderoso e Imponente, de esa manera en toda época y lugar. En base a ello, vivieron sus predecesores y los piadosos que les sucedieron, desde la desaparición del Mensajero de Dios (s.a.w.) hasta nuestros días.

3. Solo los de la clase dirigente de la Ummah son los que se apartaron de Ahl al-Beit

Únicamente la clase dirigente de la Ummah y quienes estaban relacionados a ellos fueron los que se apartaron de Ahl al-Beit y de sus enseñanzas, tanto en lo referente a los principios fundamentales, como a las ramas o preceptos de la religión. Eso fue desde el momento en que les apartaron del califato, el que dispusieron sujeto a elección, a pesar de la solidez de los textos referentes a su estipulación en la persona de Amîr Al­-Mu’minîn ‘Alî Ibn Abî Tâlib.

Eso lo hicieron al considerar que los árabes no soportarían que el califato estuviera en manos de una familia en particular, por lo cual reinterpretaron esos textos y estipulaciones, disponiéndolo por elección, para que cada uno de ellos tuviera esperanzas de alcanzado, aunque fuera tras un tiempo, y, de esa forma, el califato estuviera una vez con éste, luego con aquel y más tarde con algún otro. Dispusieron toda la fuerza y el vigor que ostentaban para convalidar ese argumento y eliminar todo lo que se le opusiera.

El caso les obligó a actuar con animosidad respecto a la escuela de Ahl al-Beit (a.s.). Reinterpretaron todo aquello que, a partir del Libro de Dios y de la Tradición, indicaba la obligatoriedad de actuar en la religión según la misma. Si se hubieran sometido a lo manifiesto de las pruebas, se hubieran referido a Ahl al-Beit y hubieran conducido hacia ellos tanto a las personalidades como a la gente común, en lo que respecta a las ramas y principios de la religión.

Si hubiera sido de esa forma, hubieran cortado el lazo que los refería a su argumento, y se hubieran convertido en los mayores proclamadores hacia Ahl al-Beit. Pero eso no concordaba con sus aspiraciones, ni con la decisión y vehemencia que habían puesto en su política.

Quien mira con detenimiento este asunto reconoce que apartarse del Imamato de los Imames de Ahl al-Beit, en lo que hace a su escuela, no es sino un corolario del hecho de apartarse del reconocimiento de su Imamato general después del Mensajero de. Dios (s.a.w.). También se da cuenta que la reinterpretación de las pruebas de su Imamato particular (que es lo relacionado a su escuela religiosa), se produjo después de reinterpretar las pruebas de su Imamato general. Si no hubiera sido de esa forma, nadie se hubiera desviado de ellos.

4. Los Imames de Ahl al-Beit, aun sin tener en cuenta los indicios demostrados, no son menos que otros

Dejemos de lado los indicios y pruebas demostradas. Obsérvalos, sin tener eso en cuenta ¿Acaso encuentras algún defecto en ellos o insuficiencia, ya sea en lo relacionado a alguna acción o a su piedad, respecto al Imam Al-Ash‘arî o a los cuatro de las escuelas de jurisprudencia u otros? ¿Si es que no tienen insuficiencia, ¿por qué son otros más dignos de ser seguidos, y tienen más derecho de ser obedecidos?

5. ¿Qué tribunal de justos puede juzgar el extravío de quienes se les aferran?

¿Qué tribunal de justos puede juzgar el extravío de quienes se aferran a su cordel e imitan su conducta? Considero a la gente de la Sunnah muy lejos de emitir un juicio semejante.

Que la paz sea con ellos.

S

Con esta carta concluye el primero de los dos temas a los que el Sheij Salim Al Bishrí solicita debatir al Saiid Sharafuddin, el cual se refiere a Imamatul Madhab u idoneidad de los Imames de Ahlul Beit (a.s.) para ejercer la jefatura en lo referente a las cuestiones de la religión y considerar válida la escuela imamita. El segundo de los temas es el Imamatul ‘Ammah o Imamato en su concepción general, que es el califato o sucesión del Mensajero de Dios (s.a.w.)

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Carta 19

7 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. El juicio de la justicia no dictamina el extravío de los aferrados a Ahl al-Beit (a.s.)

El juicio de la justicia no dictamina el extravío de los aferrados al cordel de Ahl al-Beit (a.s.) y los que siguen sus pasos. Sus Imames no carecen de nada en relación al resto de los imames en cuanto a lo que implica el Imamato.

2. Actuando según su escuela se cumple con las responsabilidades de la religión

Actuar en base a su escuela es suficiente para los que deben cumplir con sus obligaciones religiosas (mukal·lafîn), e indudablemente ello les basta para haber cumplido con sus responsabilidades, tal como sucede al actuar en base a una de las cuatro escuelas (del Sunnismo).

3. Incluso puede decirse que ellos tienen más prioridad para ser seguidos

Incluso puede decirse que vuestros doce Imames tienen más prioridad para ser seguidos que los cuatro imames u otros, puesto que los doce sostenían todos una misma escuela, la cual pulieron y asentaron mediante su consenso sobre la misma, a diferencia de lo que ocurre con los cuatro, puesto que las discrepancias entre ellos son notorias en todos los temas del fiqh, al punto que sus casos de diferencia no (terminan de ser) consignados y registrados;.

Y es evidente que lo desarrollado por una sola persona no se equipara en cuanto a la investigación, a lo perfeccionado por doce Imames.1 Todo esto es algo que no deja dudas a una persona imparcial, ni motivo para quien sea arbitrario. Por supuesto, tal vez los nawâsib 2 fustiguen el hecho de vincular vuestra escuela a los Imames de Ahl al-Beit, y tal vez yo mismo –después- os exija que presentéis las pruebas sobre esto.

4. Requerimiento del texto estipulante respecto al Califato

Ahora sólo requiero aquello que pretendisteis sobre el texto estipulante (nass) del califato del Imam ‘Alî (a.s.). Preséntalo de manera que sea explícito (sarîh) y confiable (sahîh) según las vías de la gente de la Sunnah.

Wa-s salâm

S.

  • 1. Ver la fatwâ del Sheij Mahmud Shaltût, el entonces diretor de la Universidad Al-Azhar, en relación a la permisión de seguir la escuela de Ahl al-Beit (a.s.).
  • 2. Quienes manifiestan hostilidad hacia la hija del Profeta (s.a.w.) y los Imames de Ahl al-Beit (a.s.).
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Carta 20

9 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Una mención de los textos estipulantes de manera general

Ciertamente que quien está informado de la biografía del Profeta -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su purificada familia- en lo referente al establecimiento del estado islámico, la disposición de sus normas, la preparación de sus bases, la elaboración de sus reglas y la organización de sus asuntos de parte de Dios, Majestuoso e Imponente, encuentra a ‘Alî como visir del Mensajero de Dios en sus asuntos, como su respaldo frente a sus enemigos, como el depositario de su conocimiento, como el heredero de su sapiencia, y como su sucesor y el dueño de la autoridad tras él.

Quien examina los dichos y acciones del Profeta (s.a.w.), en todas las situaciones, encuentra uno tras otro los textos mutawâtir al respecto, desde el principio de su misión hasta el final.

2. El nass del “Hadîz de la Casa el Día de la Advertencia” (Hadîz Ad-Dâr Iawm Al-Indhâr)

De entre los mismos te es suficiente lo acontecido al principio de la prédica islámica, antes de hacerse manifiesto el Islam en La Meca, cuando Dios, Elevado Sea, le reveló al Profeta: «Y advierte a tus parientes más cercanos»,1 y (el Profeta) les invitó a la casa de su tío Abû Tâlib, siendo ese día cuarenta hombres, habiendo tal vez un hombre de más o de menos, y entre ellos se encontraban sus tíos Abû Tâlib, Hamzah, Al-‘Abbâs y Abû Lahab.

El hadîz al respecto se cuenta entre las más confiables tradiciones trasmitidas. Al final del mismo dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh hijos de ‘Abd-ul Muttalib! ¡Por Dios que yo no conozco a ningún joven entre los árabes que haya traído a su pueblo algo mejor que lo que os traigo! Os traigo lo mejor de este mundo y de la otra vida. Por cierto que Dios me ha ordenado que os invite hacía Él.

Así pues, ¿quién de vosotros me asistirá (iuwazirunî) en este asunto?”. Entonces dijo ‘Alî –siendo el menor de los presentes- “Yo ¡oh Profeta de Dios! Seré tu visir (wazîr) en ello”. Entonces el Mensajero de Dios (s.a.w.) le tomó de los hombros y dijo: “Por cierto que éste es mi hermano, mi sucesor y mi califa entre vosotros. ¡Escuchadle y obedecedle!”. Entonces la gente se levantó riéndose y le dijeron a Abû Tâlib: “Te ha ordenado que escuches a tu hijo y le obedezcas…”.2

3. Quiénes transmitieron este hadîz entre la gente de la Sunnah

Fue citado con estas mismas expresiones por muchos de los registradores del legado profético, como Ibn Is·hâq, Ibn Ÿarîr, Ibn Abî Hatam, Ibn Mardwîah, Abû Na‘îm, Al-Baihaqî en su As-Sunan y en su Ad-Dalâ’il, Az-Za‘labî y At-Tabarî al comentar la Sûra Ash-Shu‘arâ’ en sus dos grandes tafsires correspondientes.

También fue citado por At-Tabarî en el segundo tomo de su libro Ta’rîj al-Umam wal Mulûk,3 y lo citó Ibn Al-Azîr como hadîz mursal (o sea con interrupciones en la cadena de transmisión) concluyente en el segundo tomo de su Al-Kâmil 4 al mencionar la orden de Dios a Su Profeta de hacer pública su prédica.

También es citado por Abul Fidâ’ en el primer tomo de su Ta’rîj,5 al mencionar quién fue el primero que se convirtió al Islam entre la gente. Fue transmitido por el Imam Abû Ÿa‘far Al-Iskâfî Al-Mu‘tazilî en su libro Naqd Al-‘Uzmânîiah, dejando en claro su condición de hadîz muy confiable.6

Fue citado por Al-Halabî en su famoso libro de biografía en el capítulo de “las reuniones encubiertas” del Profeta -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su purificada familia- y sus compañeros en la casa de Al-Arqam.7

Fue citado con este mismo sentido con expresiones muy similares por muchos de los registradores de la sunnah y lo especialistas del hadîz, como At-Tahâwî, Ad-Diâ’ Al-Muqaddasî en Al-Mujtârah, Sa‘îd Ibn Mansûr en As-Sunan, y te es suficiente el hadiz de ‘Alî citado por Ahmad Ibn Hanbal en la pág. 111 y en la pág. 159 del primer tomo de su Musnad.8

Así pues, refiérete a ello. También él citó al comienzo de la pág. 231 del primer tomo de su Musnad un insigne hadîz de Ibn ‘Abbâs el cual contiene este texto al mencionar diez particularidades con las que se distinguía ‘Alî de otros.9

Este insigne hadîz fue citado también por An-Nisâ’î de Ibn ‘Abbâs en la pág. 6 de Al-Jasâ’is Al-‘Alawîiah, por Al-Hâkim en la pág. 132 del tercer tomo de su Al-Mustadrak ‘ala-s Sahîhain; fue citado por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs reconociendo su condición de muy confiable; también tienes el sexto tomo del libro Kanz Al-‘Ummâl puesto que ahí se encuentra detallado.10

Debes referirte a Muntajab Kanz Al-‘Ummâl, publicado como comentario al Musnad del Imam Ahmad. Refiérete en el mismo al comentario de la pág. 41 hasta la pág. 43 del quinto tomo y lo encontrarás en detalle. Esto nos es suficiente y qué mejores pruebas.

Wa-s salâm

Sh.

  • 1. Ash-Shu‘arâ’; 26: 214.
  • 2. El Hadîz de la Casa en el Día de la Advertencia.
    Dijo ‘Alî ibn Abî Tâlib: “Cuando fue revelada la aleya «Y amonesta a tus parientes más cercanos»… Y al final del hadîz está que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: (…); este hadîz conforma una de las más confiables tradiciones transmitidas citadas con estas mismas palabras y otras similares por muchos de los registradores de hadices y sabios.
    Ver: Ta’rîj At-Tabarî, t.2, pp.319-321, edic. Dâr Al-Ma‘ârif. Egipto; Al-Kâmil fi-t Ta’rîj de Ibn Al-Azîr Ash-Shâfi‘î, t.2, pp.62 y 63, edic. Dâr Sâdir, Beirut; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, pp.210 y 244, edición corregida e investigada por Muhammad Abul Fadl. Egipto; As-Sîrah Al-Halabîiah de Al-Halabî Ash-Shâfi‘î, t.1, p.286, edic. Al-Bahîiah. Egipto; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl como comentario a Musnad Ahmad , t.5, pp.41 y 42, edic. Al-Maimanah. Egipto; Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî, t.1, p.371 y p.420, hadices 415 y 480. edic. Beirut; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.115, hadîz 334, 2º edic. en Hadar Abad; Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi’î, t.1, p.86, hadices 139, 140 y 141, edic. Beirut, y p. 99, hadices 137, 138 y 139 segunda edic. de Beirut; At-Tafsîr Al-Munîr li Ma‘âlim At-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.2, p.118, tercera edición, edic. Mustafâ Al-Halabî; Tafsîr Al-Jâzin de ‘Alâ Ad-Dîn Ash-Shâfi‘î, t.3, p.371, edic. Egipto.
  • 3. P.217; narrado por diferentes vías (N. del autor).
  • 4. P.22 (N. del autor).
  • 5. P.116 (N. del autor).
  • 6. Asimismo en la página 263 del tomo 3 del Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd, edic. Egipto. En cuanto al libro Naqd Al-‘Uzmânîiah, ciertamente que no tiene parangón, de manera que todo investigador debería referirse al mismo, y se encuentra en la pág. 257 en adelante hasta la pág. 281 del tomo III del Sharh Nahÿ Al-Balâgah, en el comentario de la última parte de la disertación llamada Al-Qâsi‘ah (N. del autor).
  • 7. Ver la cuarta página del mencionado capítulo o la pág. 381 del tomo I de As-Sîrah Al-Halabîiah. Y no hay imparcialidad en las irreflexiones de Ibn Taîmîiah y sus juicios que le eran sugeridos por su famosa intransigencia. Este hadîz fue citado por el popular escritor egipcio Muhammad Hasanain Haikal. Ver la segunda columna de la quinta página del anexo nº 2751 de su diario “as-Siâsah” publicado el 12 de Dhil Qi‘dah del año 1350 donde se lo encontrará en detalle. Si te refieres a la cuarta columna de la pág. 6 del anexo nº 2785 de “as-Siâsah”, lo encontrarás citando el hadîz tanto de Muslim en su Sahîh como de Ahmad en su Musnad, ‘Abdul·lah Ibn Ahmad en Ziadât Al-Musnad, Ibn Haÿar Al-Haizamî en Ÿam‘ Al-Fawâ’id, Ibn Qutaibah en ‘Uiûn Al-Ajbâr, Ahmad Ibn ‘Abdurabbih en Al-‘Aqd Al-Farîd, ‘Amr Ibn Bahr Al-Ÿahidz en su Tratado sobre los hashemitas, y el Imam Abû Is·hâq Az-Za‘labî en su Tafsîr.
  • 8. Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.1, p.111, hadîz 88 clasificado como “hasan” (bueno); y t.1, p.159, hadîz 1375 clasificado como “sahîh” (muy confiable), edic. al-Ma‘ârif, Egipto.
  • 9. “Las diez virtudes con las que se distinguía el Imam ‘Alî (a.s.)”; ver: Musnad Ahmad, t.5, p.25, hadîz 3062 el cual posee una cadena de transmisión sahîh (muy confiable) edic. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shafi‘î, pp.61-64, edic. Al-Haidarîiah, y p.15, edic. Beirut, y p.8, edic. At-Taqaddum, Egipto, y p. 70, en la edición investigada por Al-Mahmûdî. Ver el resto de las fuentes de referencia en la Carta nº 26, pág 35, en las notas al pie de la página.
  • 10. Ver en el mencionado libro el hadîz 6008 en la p.392 y lo encontrarás citado de Ibn Ÿarîr. Ver el hadîz 6045 en la p.396 y lo encontrarás citado de Ahmad en su Musnad, de Ad-Diâ’ Al-Muqaddasî en Al-Mujtârah, de At-Tahâwî, y de Ibn Ÿarîr quien lo clasificó como muy sahîh o muy confiable. Ver el hadîz 6056 en la p.397 y lo encontrarás citado de Ibn Is·hâq, Ibn Ÿarîr, Ibn Abû Hatam, Ibn Mardwîah y Abû Na‘îm, y por Al-Baihaqî en el cap. Shu‘ab al-Imân de su Ad-Dalâ’il. Ver el hadiz 6102, p. 401 y lo encontrarás citado de Ibn Mardwîah. Ver el hadîz 6155, en la p.408 y lo encontrarás citado de Ahmad en su Musnad, Ibn Ÿarîr, Ad-Diâ’ en Al-Mujtârah. Quien hojee el libro Kanz Al-‘Ummâl encontrará este hadîz en diferentes lugares. Y si te refieres a la p.255 del tercer tomo de Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd Al-Mu‘tazilî o la parte final de su comentario a la disertación conocida como Al-Qâsi‘ah, encontrarás este hadîz en forma completa (N. del autor).
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Carta 21

9 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Dudas respecto al sanad o cadena de transmisión de este texto

Vuestros adversarios no brindan consideración a la cadena de transmisión de este hadîz, sino que la objetan con un fuerte tono.

Te es suficiente al respecto que los dos sheijes (Bujârî y Muslim) no lo citaran, como así tampoco otros de entre los autores de Sihâh (o compendios de hadices confiables). No creo que este hadîz haya sido transmitido a través de narradores confiables para la gente de la Sunnah, ni creo que lo consideres como sahîh a través de sus vías.

Wa-s salâm

S.

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Carta 22

12 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. La condición de sahîh o muy confiable de este hadîz

Si no fuera porque yo lo había considerado sahîh según las vías de la gente de la Sunnah, no lo habría citado aquí. Pero el caso es que Ibn Ÿarîr, y el Imam Abû Ÿa‘far Al-Iskâfî transmitieron su condición de muy confiable como algo concluyente.1 Así también fue considerado confiable por muchos famosos investigadores.

Te es suficiente para considerarlo sahîh el hecho de que haya sido establecido a través de narradores confiables y seguros, quienes son tomados como prueba por los autores de los Sihâh (o grandes compendios de hadices confiables) con todo ahínco.

También tienes la pág. 111 del primer tomo del Musnad Ahmad donde lo encontrarás transmitiendo este hadîz de Aswad Ibn ‘Âmir,2 de Sharîk,3 de Al-A‘mash,4 de Al-Minhâl,5 de ‘Ubâd,6 de ‘Abdul·lâh Al-Asadî,7 de ‘Alî en forma marfû‘ (con interrupciones en la cadena de transmisión), y cada uno de los miembros de esta cadena de transmisión conforman una prueba de valor para el opositor; todos son individuos confiables sin discusión, habiéndolo mencionado Al-Qaisarî en su libro “Al-ÿam‘ baina riÿâl as-sahîhain”, por lo cual no hay más salida sino juzgar la confiabilidad del hadîz. Además, ellos tienen en relación a este hadîz muchas vías que se corroboran entre sí.

2. Por qué lo desestimaron

En cuanto a que los dos sheijes (Bujârî y Muslim) y otros como ellos no lo mencionan, ello es porque vieron que chocaba con su opinión en relación al Califato. Esa es la causa por la cual desestimaron muchos textos confiables. Temieron que fuera un arma para la Shî‘ah y por eso los encubrieron a sabiendas.

Muchos de los sheijes de la gente de la Sunnah -que Dios les perdone- actuaban de esta manera: encubrían todo lo que tuviera este tenor, al punto que tal encubrimiento conforma un proceder conocido, lo cual fue mencionado por Al-Hâfidz Ibn Haÿar en Fath Al-Bârî, y el mismo Al-Bujârî dedicó un capítulo al respecto en la última parte de la sección Kitâb Al-‘Ilm en el primer tomo de su Sahîh, donde dice8: “Capítulo sobre quien particulariza el conocimiento confiriéndolo a un grupo de gente y no a otro”.9

3. Quien los conoce no se sorprende de ello

Quien conoce el pensamiento de Al-Bujârî en relación a Amîr Al-Mu’minîn y al resto de Ahl al-Beit (a.s.) y sabe que su cálamo se espantaba de las maravillas de los textos relacionados a ellos, y que su tinta se secaba antes de exponer sus virtudes, no se asombra de que haya desestimado este hadîz y otros similares. No hay poder ni fuerza sino en Dios, el Altísimo, el Majestuoso.

Wa-s salâm

Sh.

  • 1. Ver el hadîz 6045 de Kanz Al-‘Ummâl en la pág. 396 del sexto tomo. Verás allí cómo Ibn Ÿarîr ha considerado sahîh este hadîz; y si te refieres al Muntajab Al-Kanz, a lo que se encuentra al comienzo del comentario de la pág. 43 del quinto tomo de Musnad Ahmad, también encontrarás la consideración de sahîh que Ibn Ÿarîr hizo de este hadîz. En cuanto a Abû Ÿa‘far Al-Iskâfî, él juzgó su condición de sahîh en forma categórica en su libro Naqd Al-‘Uzmânîiah. Ver la pág. 263 del tercer tomo de Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd. Edic. Egipto (N. del autor).
  • 2. Mediante quien Al-Bujârî y Muslim argumentan en sus correspondientes Sahîh. Según ambos, él escuchó (hadices) de Shu‘bah. Según Al-Bujârî escuchó de ‘Adul ‘Azîz Ibn Abî Salamah, y según Muslim escuchó de Zuhair Ibn Mu‘awiah y Hammâd Ibn Salamah. En Sahîh Al-Bujârî narró de él Muhammad Ibn Hatam Ibn Buzaî‘. En Sahìh Muslim narró de él Hârûn Ibn ‘Abdul·lâh, An-Nâqid, Ibn Abî Shaibah y Zuhair (N. del autor).
  • 3. Mediante quien Muslim argumenta en su Sahîh, como ya lo dejamos en claro al mencionarlo en la Carta nº 16 (N. del autor).
  • 4. Mediante quien Al-Bujârî y Muslim argumentan en sus correspondientes Sahîh, como ya lo explicamos en la Carta nº 16 (N. del autor). Se narró de estos dos últimos en los respectivos Sahîh de Al-Bujârî y Muslim.
  • 5. Mediante quien argumenta Al-Bujârî, como ya lo explicamos en la Carta nº 16 (N. del autor).
  • 6. Es ‘Ubâd Ibn ‘Abdul·lâh Ibn Az-Zubair Ibn Al-‘Awâm Al-Qurashî Al-Asadî. Tanto Al-Bujârî como Muslim se valen de él en sus respectivos Sahîh. Escuchó de Asmâ’ y ‘Aishah, las dos hijas de Abû Bakr, y narró de él en los dos Sahîh: Ibn Abî Malîkah, Muhammad Ibn Ÿa‘far Ibn Az-Zubair y Hishâm Ibn ‘Urwah (N. del autor).
  • 7. Se narró de estos dos últimos en los respectivos Sahîh de Al-Bujârî y Muslim.
  • 8. En la pág. 25 (N. del autor).
  • 9. Sahîh Al-Bujârî, Kitâb Al-‘Ilm, Cap. Man Jussa bil ‘Ilm, t.1, p.41, Dâr Al-Fikr.
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Carta 23

14 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Su convencimiento de la validez del hadîz

Me he referido al hadîz en la pág. 111 del primer tomo de Musnad Ahmad y examiné cuidadosamente a los integrantes de su cadena de transmisión, y he ahí que todos son confiables, reconocidos y considerados pruebas de valor; luego investigué el resto de sus vías de transmisión y encontré que es mutadâfir (esto es, se confirman entre sí) y se apoyan y corroboran mutuamente. Por ello me he convencido de su validez.

2. No hay aspecto que justifique argumentar en base al mismo al no ser mutawâtir

Sólo que ustedes no consideran al hadîz sahîh como huÿÿah o prueba de valor –para demostrar el Imamato- excepto cuando es mutawâtir, puesto que para vosotros el Imamato forma parte de los principios de la religión; y no es posible decir que este hadîz alcanza el grado de tawâtur, y por ello no hay justificación para argumentar en base al mismo.

3. El hadîz indica un califato o sucesión particular y restringida

Puede decirse que el hadîz sólo indicaría que ‘Alî fuera su califa (o sucesor) en lo relacionado a su familia solamente. Por lo tanto, ¿dónde quedaría la clara estipulación del Califato o sucesión general?1

4. Su posible abrogación

Tal vez se diga que el hadîz fue abrogado, y que el Profeta después se retrajo de aquello que el mismo implica. De esta manera, no habría inconveniente para que los Compañeros hayan dado la bai‘ah o juramento de fidelidad a los (tres) Califas Râshidîn o bien guiados. Que Dios esté complacido de todos ellos.

Wa-s salâm

S.

  • 1. Las textos determinantes que se refieren al califato o sucesión general como correspondiente a ‘Alî (a.s.):
    Ver: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib, extraído de Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir, t.1, p.77, hadices 124, 126, 139, 140 y 249, edic. Beirut; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.187, edic. Al-Haidarîiah, y p.79, edic. Al-Garî; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, pp.89 y 90, edic. Al-Haidarîiah; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.200, hadices 238 y 313. Teherân; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.71, edic. Al-Qudsî; Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.206. hadîz 269 y p.157, hadîz 211. edic. Beirut; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.54, hadices 267, 273, 315, 316, 318 y 329, t.2, p.34, hadîz 371, p.134, hadîz 431 y p.243, hadîz 517; Al-Gadîr de Al-Aminî, t.5, p.365, edic. Beirut.
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Carta 24

15 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. La prueba que justifica nuestra argumentación en base a este hadîz

La gente de la Sunnah argumenta para demostrar el Imamato en base a cualquier hadîz sahîh, ya sea que fuera mutawâtir o no.1 Por ello nosotros le argumentamos en base a esa misma condición de sahîh inferida de sus propias vías, imponiéndoles lo que ellos se impusieron a sí mismos. En cuanto a lo que argumentamos respecto al Imamato dentro de nuestra propia escuela, eso es en base a su condición de mutawâtir según nuestras propias vías, como es evidente.2

2. La existencia de tal Califato particular y restringido es negada por el consenso

Invocar que el mismo sólo indicaría que ‘Alî era el califa o sucesor del Mensajero de Dios (s.a.w.) sólo en lo que respecta a la gente de su casa en particular, es rechazado, por el hecho que: cualquiera que diga que ‘Alî era el sucesor del Mensajero de Dios para la gente de su casa, está sosteniendo también el califato general, y todo aquel que le niega el califato general le niega también tal (supuesto) califato particular.

No hay nadie que haya dado tal opción. Así pues, ¿qué filosofía es ésta que contradice en cualquier caso el consenso de los musulmanes?

3. Es imposible que aquí haya habido abrogación

Y no me olvido ni me olvidaré de lo dicho acerca de la existencia de abrogación. Ello es imposible tanto según la lógica como según la sharî‘ah, puesto que sería un caso de abrogación antes de la llegada del tiempo de aplicación de la norma, como es evidente, sumado a que no habría más abrogante aquí que la suposición de que tal vez el Profeta se retrajo de aquello que implica el hadîz.

A esto se responde que el Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- no sólo no lo revocó, sino que los textos estipulantes que surgieron después son continuos y mutawâtir y se corroboran entre sí.

Incluso suponiendo que no hubiera habido texto estipulante después del mismo, ¿de dónde se sabría que el Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- se retrajo de aquello que implica, y que renunció a su contenido? «No siguen sino la conjetura, y lo que ansían las almas, siendo que les ha llegado la guía de parte de su Señor».3

Wa-s salâm

Sh.

  • 1. As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, p.18, edic. Al-Muhammadîiah.
  • 2. El hadîz de Iawm Ad-Dâr en fuentes Shias:
    Éste es uno de los hadices cuya emisión está categóricamente demostrada. Ver: Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.18, pp.163, 178, 181, 191 y 212, nueva edic. Teherán; Al-Burhân fî Tafsîr Al-Qur’ân, t.3, p.191; Tafsîr Al-Qummî, t.2, p.124; Izbât Al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, p.451; ‘Ilal Ash-Sharâ’i‘ de As-Sadûq, p.170, edic Al-Haidarîiah; y muchas otras fuentes.
  • 3. An-Naÿm, 53: 23.
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Carta 25

16 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Su fe en este texto estipulante

He creído en Quien ha iluminado a través tuyo la tiniebla, te ha hecho claro lo ambiguo y te ha dispuesto como uno de Sus signos y una de las manifestaciones de Sus evidencias.

2. Pedido de explayamiento sobre lo expuesto

Dame más de esos textos que indicarían la designación del califato. ¡Por Dios dame más!

Wa-s salâm

S.

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Carta 26

18 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Texto estipulante explícito (sarîh) sobre diez virtudes de ‘Alî que nadie más poseía

Entre los textos estipulantes, luego del Hadîz de Ad-Dâr, te es suficiente lo que citó el Imam Ahmad en el primer tomo de su Musnad,1 y el Imam An-Nisâ’î en su Al-Jasâ’is Al-‘Alawîiah (Las Virtudes de ‘Alî),2 Al-Hâkim en el tercer tomo de su Al-Mustadrak ‘alas-Sahîhain,3 Adh-Dhahabî en su At-Taljîs reconociendo su condición de sahîh o muy confiable, y otros de entre los autores de compendios del hadîz mediante vías cuya confiabilidad es objeto de consenso, siendo el hadîz narrado por ‘Amr Ibn Maimûn quien dijo:

“Estaba yo sentado junto a Ibn ‘Abbâs y he ahí que llegó un grupo de nueve (personas) y dijeron: “¡Oh Ibn ‘Abbâs! O te levantas y vienes con nosotros o bien nos reunimos a solas entre todos éstos”. Dijo Ibn ‘Abbâs: “Iré con vosotros”. Dijo (el narrador): “Él en ese entonces se encontraba sano antes de quedar ciego”. Dijo (Ibn ‘Abbâs): “¡Comenzad!”. Y le hablaron. No sabemos qué dijeron.

Dijo (el narrador): Entonces comenzó a sacudirse la ropa y a decir: “¡Uf! ¡Uf! ¡Hablan mal acerca de un hombre que tiene más de diez virtudes que nadie más posee! ¡Hablan mal acerca de un hombre sobre quien dijo el Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia-: “Por cierto que enviaré a un hombre a quien Dios nunca desampara; que ama a Dios y a Su Mensajero y a quien Dios y Su Mensajero aman”, y todos aspiraron ello para sí mismos, y dijo: “¿A dónde está ‘Alî?”.

Y llegó (‘Alî) en tanto le adolecían los ojos, de forma que casi no podía ver, por lo que puso de su saliva en sus ojos y luego agitó el estandarte tres veces y se lo dio, y ‘Alî le trajo a Safîiah bint Huiâ. Dijo Ibn ‘Abbâs: Luego el Mensajero de Dios (s.a.w.) envió a fulano con la sura At-Tawbah y después envió a ‘Alî tras él quien la tomó de él y dijo (el Profeta): “No la llevará sino un hombre que es de mí y que yo soy de él”.

Dijo Ibn ‘Abbâs: Y dijo el Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- a sus primos: “¿Quién de vosotros me secundará en (lo relacionado a) esta vida y la otra?”. Dijo (el narrador): Y ‘Alî se encontraba sentado junto a él. Todos se rehusaron y dijo ‘Alî (a.s.): “Yo te secundaré en esta vida y en la otra”.

Dijo: “Tú eres mi walî en esta vida y en la otra” y le dejó. Luego dijo: “¿Quién de vosotros me secundará en (lo relacionado a) esta vida y la otra?”. Todos se rehusaron y dijo ‘Alî –que la paz sea con él: “Yo te secundaré en esta vida y en la otra”. Dijo: “Tú eres mi walî en esta vida y en la otra”.

Dijo Ibn ‘Abbâs: Y ‘Alî fue el primero que creyó de entre la gente después de Jadîÿah. Dijo: Y el Mensajero de Dios (s.a.w.) tomó su manto y lo dispuso sobre ‘Alî, Fátima, Hasan y Husein y dijo: «Por cierto que Dios sólo quiere alejar de vosotros la impureza, Ahl al-Beit, y purificaros sobremanera».4

Dijo: Y ‘Alî mercó con su propia vida5 y vistió la ropa del Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- y luego durmió en su lugar mientras los idólatras le arrojaban (piedras). Hasta que dijo: Y salió el Mensajero de Dios -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- en la expedición militar a Tabûk y la gente marchó con él. Y ‘Alî le dijo: “¿Acaso saldré contigo?”.

Dijo el Profeta: “¡No!”. Y ‘Alî lloró. Y el Mensajero de Dios -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- le dijo: “¿Acaso no te complace que tengas en relación a mí la posición que Aarón tenía en relación a Moisés, solo que después de mí no habrá profeta? Por cierto que no debo partir a menos que tú seas mi califa (wa anta jalîfatî)”.

Y el Mensajero de Dios -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- le dijo: “Tú eres el walî de todo creyente después de mí”. Dijo Ibn ‘Abbâs: Y cerró el Mensajero de Dios –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- todas las puertas de la Mezquita excepto la puerta de ‘Alî –que la paz sea con él-, de manera que ingresaba en la misma encontrándose en ÿanâbah (estado de polución sexual que requiere baño ritual) al ser ese su único camino.

Dijo: Y dijo el Mensajero de Dios –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia-: “De quien yo fuera su Mawlâ, ‘Alî es su Mawlâ”.

Dijo Al-Hâkim después de citarlo: “Éste es un hadîz cuya cadena de transmisión es sahîh, a pesar de no haber sido citado por ambos (sabios, Muslim y Bujârî) en este contexto”. Y fue citado por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs; luego dijo: “Es Sahîh”.6

2. La justificación de argumentar mediante el mismo

Y a nadie le son ocultos los indicios categóricos que contiene, y los argumentos evidentes, sobre que ‘Alî era su heredero y su califa después de él. ¿Acaso no ves cómo le nombró su walî en este mundo y en la otra vida? Con ello le prefirió por sobre el resto de sus parientes.

Y cómo le dispuso en la misma posición que Aarón tenía en relación a Moisés, de la cual sólo exceptuó la posición de la profecía, y (como se observa en la ciencia de usûl al-fiqh o “principios de jurisprudencia”) la excepción es indicio de la generalidad del juicio no exceptuado.

Tú sabes que la más exponente de las jerarquías de Aarón respecto a Moisés –que la paz sea con ambos- era su condición de visir y el respaldo que le proporcionaba. Su participación en su misión, su condición de califa o vicerregente de Moisés –que la paz sea con él-, la obligación de obedecerle que tenía toda su comunidad, como lo indica la aleya que dice:

«Y dispón para mí un visir entre mi gente * A Aarón mi hermano* proporcióname respaldo a través suyo * y hazlo ser partícipe de mi misión»,7 y las palabras que dicen: «Sucédeme ante mi pueblo, actúa correctamente y no sigas el camino de los corruptores»,8 y Sus Palabras, Majestuoso y Elevado Sea, que dicen: «Se te ha dado lo que pediste ¡oh Moisés!».9

Según el juicio de este texto estipulante (nass), ‘Alî es el califa del Mensajero de Dios ante su pueblo, su visir surgido entre su gente, su copartícipe en su asunto –por su condición de califa y no porque fuera profeta-, el mejor de su comunidad, y quien tiene la primacía sobre ellos tanto en vida como después de muerto.

La imposición de que le obedecieran en vida del Profeta –al ser su visir- es la misma que aquella obediencia que le era debida a Aarón por la comunidad de Moisés -que la paz sea con ambos- en su tiempo.

Todas esas posiciones vienen a la mente de todo aquel que escucha el Hadîz de Manzilah (o “la posición”), y no duda del hecho de que se propuso ello para él, desde que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dejó en claro el asunto y lo dispuso en forma manifiesta al decir: “Por cierto que no debo partir a menos que tú seas mi califa (wa anta jalîfatî)”, y éste es un nass (texto estipulante) explícito de su condición de califa, e incluso conforma un texto manifiesto respecto a que “si hubiera partido y no le hubiera dejado como su vicerregente, hubiera hecho lo indebido”, y ello fue sólo porque le fue ordenado por parte de Dios, Imponente y Majestuoso, nombrarle como califa o sucesor tras sí.

Ello lo confirma el tafsîr o exégesis de las Palabras del Altísimo que dicen: «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te fue revelado por parte de tu Señor, y si no lo hicieras no habrás hecho llegar Su Mensaje».10

Quien reflexiona en las palabras del Altísimo en la aleya «No habrás hecho llegar Su Mensaje» y luego dirige su mirada al dicho del Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia: “Por cierto que no es correcto que parta a menos que tú seas mi califa”, encontramos que se proponen un mismo propósito, como es evidente.

No olvides sus palabras en este mismo hadîz: “Tú eres el walî de todo creyente después de mí”, pues ello es un nass (texto estipulante) de que él era el walî al-amr o encargado de los asuntos de los musulmanes, su walî y quien le reemplazaría. Como dijo el poeta Al-Kamît, que la misericordia de Dios Altísimo sea con él:

Y qué buen walî al–amr11después de su walî12

Refugio de la piedad, y qué buen educador.13

Wa-s salâm

Sh.

  • 1. Al final de la pág. 330 (N. del autor).
  • 2. Pág. 6 (N. del autor).
  • 3. Pág. 123 (N. del autor).
  • 4. Al-Ah·zâb; 33: 33.
  • 5. En alusión a la aleya 2 de la sura Al-Baqarah (nº 2) que dice «Y entre la gente hay quien merca con su vida procurando la complacencia de Dios» y que fue revelada en referencia a ‘Alî cuando durmió en la cama del Profeta –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- para que los idólatras que habían conspirado para asesinarle creyeran que era él.
  • 6. Las diez virtudes que nadie más que ‘Alî tenía:
    Ver: Mustadrak As-Sahîhain de Al-Hâkim, t.3, p.132 quien lo calificó de Hadîz Sahîh (muy confiable); Taljîs Al-Mustadrak de Adh-Dhahabî quien lo calificó de Sahîh (impreso a continuación de Al-Mustadrak); Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.5, p.25, h.3062, transmitido con una cadena de tranmisión Sahîh, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, pp.61-64, ed. Al-Haidarîiah, p.15, ed. Beirut, p.8, ed. At-Taqaddum, Egipto, y p.70 en la edición investigada por Al-Mahmûdî; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.87; Kifâiat At-Tâlib de Al-Konÿî Ash-Shâfi‘î, p.240, ed. Al-Haidarîiah, y p.115, ed. Al-Garî; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.72; Al-Isâbah de Ibn Haÿar Al-‘Asqalânî, t.2, p.509; Ianabî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.34, ed. Estambul, p.38, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.33, ed. Al-‘Irfân; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib, extraído de Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.183, hadices 249, 250 y 251; Ar-Riâd An-Nadirah de Muhibb Ad-Dîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, pp. 269 y 270, 2º ed.; Ansâb Al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.106, hadîz 43; Fadâ’il Al-Jamsah, t.1, p.220; Al-Gadîr de Al-Aminî, t.1, p.51 y t.3, p.197; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.328, hadîz 255.
  • 7. La vicerregencia de ‘Alî (a.s.) en relación al Mensajero de Dios -que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia- es como la vicerregencia de Aarón en relación a Moisés –que la paz sea con ambos.
    Ver: Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî; t.1, pp.368 y 371, hadices 510, 511, 512 y 513; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.328, hadîz 375, edic. Al-Islâmîiah, Teherán; Biografía del Imam ‘Alî en Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.107, hadîz 147.
  • 8. Al-A‘râf; 7: 142.
  • 9. Tâ Hâ; 20: 31.
  • 10. Esta aleya, que es la nº 68 de la sura Al-Mâ’idah, fue revelada el día 18 de Dhul Hiÿÿah en Gadîr Jumm, y expresa la disposición de ‘Alî como califa después del Mensajero –que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y su familia. Luego veremos sus fuentes de referencia en las notas al pié Carta nº 56.
  • 11. Refiriéndose a ‘Alî (a.s.).
  • 12. Refiriéndose al Mensajero de Dios (s.a.w.).
  • 13. Al-Hâshimiîiât de Al-Kamît ibn Zaid Al-Asadî, con comentarios de Ar-Râfi‘î, p.49, edic. Shirkat At-Tamaddun, Egipto.
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Carta 27

18 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Duda sobre el sanad o cadena de transmisión del hadîz de Manzilah.

El hadîz de Manzilah es sahîh (muy confiable) y mustafîd (con numerosas cadenas de transmisión pero sin llegar al nivel de tawâtur), pero Al-Mudaqqiq Al-Âmadî, quien fue un sobresaliente experto en la ciencia de Principios de Jurisprudencia, dudó de sus cadenas de transmisión y fue receloso de sus narradores. Tal vez vuestros adversarios se aferren a su opinión. ¿Con qué podrías imponérteles?

Was Salâm

S.

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Carta 28

19 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. El hadîz de Manzilah es uno de los legados más fehacientes

Mediante tal dubitación, Al-Amadi se ha oprimido a sí mismo, puesto que el hadîz de Manzilah conforma una de las narraciones más confiables y uno de los legados más fehacientes.

2. Los indicios que juzgan ello

La confiabilidad de su cadena de transmisión no embarga duda alguna, ni se le ha ocurrido a la mente de nadie abrir la boca para debatir su condición de fehaciente; incluso Adh-Dhahabî -a pesar de su intransigencia- expresa claramente su condición de sahîh o muy confiable en su Taljîs al-Mustadrak;1 e Ibn Haÿar Al-Haizamî -a pesar de la hostilidad mostrada en su As-Sawâ‘iq- cita el hadîz en la shubhah nº 12 de As-Sawâ‘iq, transmitiendo la opinión de que es sahîh o muy confiable, de los imames del hadîz, que son los únicos en quienes uno puede basarse al respecto.

Así pues, refiérete a ellos.2 Si el hadîz no tuviera el nivel de comprobado, Al-Bujârî no lo habría citado en su libro, puesto que él se oprimió a sí mismo sobremanera en relación a las particularidades y virtudes de ‘Alî y Ahl al-Beit, con ellos sea la paz.

Mu‘awîah era el líder de al-fi’ah al-bâghiah (la facción inicua); fue hostil y combatió a Amîr Al-Mu’minîn y le maldijo sobre los púlpitos de los musulmanes a quienes a su vez les ordenó maldecirle, pero -a pesar de su desvergonzada hostilidad- no negó el hadîz de Manzilah y no desdijo a Sa‘d Ibn Abî Waqqâs cuando se lo manifestó.

Cita Muslim lo siguiente:3 (Dijo Mu‘awîah): “¿Qué te impidió maldecir a Abû Turâb?”. Respondió: “Mientras recuerde tres cosas que el Mensajero de Dios dijo sobre él, no le maldeciré, puesto que tener una sola de ellas sería mas preciado para mí que la mejor riqueza de los árabes (jumr an-ni‘am). Escuché al Mensajero de Dios decirle cuando le dejaba como su lugarteniente al partir a una de sus expediciones: “¿Acaso no te complace en tener en relación a mí la posición que Aarón tenía en relación a Moisés, solo que después de mí no habrá más profeta?...”.4

De esa manera Mu‘awîah desistió y dejó de requerir de Sa‘d que maldijera a ‘Alî.

Añado a esto que el mismo Mu‘awîah narró el hadîz de Manzilah. Dijo Ibn Haÿar en su As-Sawâ‘iq5: Citó Ahmad que un hombre le preguntó a Mu‘awîah una cuestión y le dijo: “Pregúntasela a ‘Alî puesto que es más sabio”. Dijo: “Tu respuesta a la misma es preferible para mí que la respuesta de ‘Alî”.

Dijo: “¡Qué mal está lo que dijiste! Has despreciado a un hombre a quien el Mensajero de Dios impartía instrucción brillantemente, y a quien le dijo “tú tienes en relación a mí la posición que Aarón tenía en relación a Moisés, sólo que después de mí no habrá más profeta”, y ‘Umar se beneficiaba de él cuando algo le resultaba complicado…etc.6 En resumen, el hadîz de Manzilah es de aquellos en los que no cabe duda su comprobación por consenso de los musulmanes, a pesar de la diferencia en sus escuelas y fuentes de referencia.

3. Quienes lo citaron entre la gente de la sunnah

Ha sido citado por el autor de Al-Ÿam‘ Bain as-Sihâh as-Sittah (“El Colector de los Seis Sihâh”)7 y el autor de Al-Yam‘ Bain as-Sahihain (“El Colector de los dos Sahîh”)8. También se encuentra en el Sahîh al-Bujârî al referirse a la batalla de Tabûk.9 En el Cap. “Las virtudes de ‘Alî en el Sahîh Muslim10, y en el Cap. “Las virtudes de los Compañeros del Profeta” de Sunan Ibn Mâÿah.11 En la sección Manâqib ‘Alî (“Las Virtudes de ‘Alî”) del libro Al-Mustadrak de Al-Hâkim.12

Fue citado por el imam Ahmad Ibn Hanbal en su Musnad al citar los hadices de Sa‘d mediante numerosas vías;13 también fue citado en Al-Musnad al mencionar los hadices de Ibn ‘Abbâs,14 Asmâ’ Bint ‘Umais,15 Abû Sa‘îd Al-Judrî,16 Mu‘awîah Ibn Abî Sufiân,17 y otro grupo de los Compañeros. Fue citado por At-Tabarî como hadîz mencionado por Asmâ’ Bint ‘Umais, Umm Salamah, Hubaish Ibn Ÿunâdah, Ibn ‘Umar, Ibn ‘Abbâs, Ÿâbir Ibn Samurah, Zaid Ibn Arqam, Al-Barâ’ ibn ‘Âzib, ‘Alî Ibn Abî Tâlib18 y otros.

Fue citado por Al-Bazzâr en su Musnad,19 y por At-Tirmidhî en su Sahîh,20 como uno de los hadices de Abû Sa‘îd Al-Judrî; también fue citado por Ibn ‘Abd-ul Birr en su Al-Istî‘âb. Luego dice textualmente lo siguiente: “Conforma uno de los legados más comprobados y más confiables (asahhuhâ); fue transmitido del Profeta (s.a.w.) por Sa‘d Ibn Abî Waqqâs, y (agrega que) las vías de este mismo hadîz que llegan a Sa‘d son muy numerosas.

Fue mencionado por Ibn Abî Jaizamah y otros; (agrega) fue narrado por Ibn ‘Abbâs, Abû Sa‘îd Al-Judrî, Umm Salamah, Asmâ’ Bint ‘Umais, Ÿâbir Ibn ‘Abdul·lah y un gran grupo cuya mención se haría larga”. Éstas fueron las palabras de ‘Abdul Birr. Este hadîz fue transmitido por todos aquellos expertos en hadîz, biografías y narraciones que trataron la batalla de Tabûk.

Fue transmitido por todos aquellos expertos antiguos y posteriores que escribieron una biografía sobre el Imam ‘Alî a pesar de sus diferentes fuentes de referencia y escuelas. Fue mencionado por todos aquellos sabios e imames de la religión que escribieron sobre las virtudes de Ahl al-Beit y las virtudes de los Compañeros, sabios tales como Ahmad ibn Hanbal y otros que le precedieron o sucedieron. Es uno de los hadices categóricos para los sabios de todos los periodos de esta comunidad.21

4. La causa por la cual Al-Âmadi dudó del mismo

De esta manera, no es para considerar la duda de Al-Âmadî respecto al sanad o cadena de transmisión de este hadîz, puesto que él no se contaba entre los sabios de la Ciencia del hadîz y no era experto en la materia. Su juicio respecto al conocimiento de los asânîd o cadenas de transmisiones de las narraciones y las diferentes vías, es como el juicio de las personas comunes que no saben nada al respecto.

Y lo que lo hizo caer en este atasco fue su profundización en la ciencia del usûl o Principios de Jurisprudencia, puesto que vio que en la Ciencia del usûl este hadîz conllevaba que fuera un texto estipulante explícito (nass sarîh) del cual solo se podía librar mediante la duda en su sanad o cadena de transmisión, suponiendo que eso fuera posible. Y ¡lejos! ¡Lejos está de ser así!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Ya has visto en la Carta 26 que ha expresado claramente su condición de sahîh o muy confiable (N. del Autor).
  • 2. En la pág. 29 de su As-Sawâ‘iq (N. del autor). As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, p. 47, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto.
  • 3. En el Cap. “Las virtudes de ‘Alî”, al comienzo de la pág. 324 del 2ª tomo de su Sahîh. (N. del Autor).
  • 4. Citado también por Al-Hâkim al comienzo de la pág. 109 del 3º tomo de Al-Mustadrak y lo consideró sahîh según las condiciones de verificación de los dos sheijs Muslim y Bujârî. También fue citado por Adh-Dhahabî en su Taljîs reconociendo su condición de sahîh según las condiciones de Muslim (N. del Autor).
    El hadîz de Manzilah narrado por Sa‘d:
    Ver: Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib o “Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib (a.s.)” del Libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.206, hadices 271 y 272; Sahîh Muslim, sección Al-Fadâ’il (“Las Virtudes”), Cap. “Las virtudes de ‘Alî Ibn Abî Tâlib”, t.2, p.360; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, pp. 48 y 81, ed. Al-Haidarîiah y p.106, hadices 45, 46, 47, 48 y 61, ed. Beirut, investigado por Al-Mahmûdî; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.107; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, pp.84-86; ed. Al-Haidarîiah, y p.28, ed. Al-Garî; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.59; Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.301, h.3808; Usud Al-Gâbah, t.4, pp.25-26; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.469; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.247; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.378, h.307; Al-Gadîr, t.10, p.257.
  • 5. En el contexto del 5º de los propósitos que citó al analizar la aleya 14 de las aleyas del cap. 11, p.107 de As-Sawâ‘iq (N. del Autor).
  • 6. Luego agrega: “Fue citado por otros, solo que algunos añadieron al final que (Mu’awîah) le dijo: “¡Levántate! ¡Que Dios no mantenga firmes tus pies!”, y luego hizo borrar su nombre del diwân o lista de sueldos del Tesoro Público…”. Luego continúa con el tema en la pág. 107 de su As-Sawâ‘iq donde señala que aparte de Ahmad un grupo de expertos en hadîz citaron el hadîz refiriendo la cadena de transmisión hasta Mu‘awîah (N. del Autor).
    El hadîz de Manzilah narrado por Mu‘awîah:
    Ver: Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.2, p.21; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.34, h.52, 1º ed. Teherán; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.18, p.24, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.177, ed. Al-Muhammadiah; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.371, h.302; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib o “Biografía del Imam ‘Alî (a.s.)” del Libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.339, hadîz 410 y 411, 1º ed., y p.369, h.410 y 411, 2º ed, Beirut.
  • 7. En el Cap. Manâqib ‘Alî (“Las Virtudes de ‘Alî”) (N. del Autor).
  • 8. En el Cap. Manâqib ‘Alî (“Las Virtudes de ‘Alî”) y en el de “La batalla de Tabûk” (N. del Autor).
  • 9. En la pág. 58 del 3º tomo (N. del Autor).
  • 10. En la pág. 323 del 2º tomo (N. del Autor).
  • 11. En la pág. 28 del 1º tomo, cuando menciona las virtudes de ‘Alî (N. del Autor).
  • 12. Al comienzo de la pág. 109 del 3º tomo y en otros lugares que conocen los estudiosos (N. del Autor).
  • 13. Ver: pp.173, 175, 177, 179, 182 y 185. Hojéa todas estas páginas en el 1º tomo de Al-Musnad (N. del Autor).
  • 14. Referirse a la pág. 331 del 1º tomo de Al-Musnad (N. del Autor).
  • 15. En las pp.369 y 438 del 6º tomo de Al-Musnad (N. del Autor).
  • 16. En la pág. 32 del 3º tomo de Al-Musnad (N. del Autor).
  • 17. Como ya mencionamos al principio de esta Carta citando el 5º de los propósitos al analizar la aleya 14 de las aleyas del cap. 11, p.107 de As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah (N. del Autor).
  • 18. Tal como expresa claramente Ibn Haÿar en el 1º hadîz de los cuarenta que citó en la segunda sección del cap. 9, p.72 de su As-Sawâ‘iq. Menciona As-Suiutî al tratar la vida de ‘Alî en su Ta’rîj Al-Julafâ’ que: At-Tabarî citó este hadîz de todos los nombrados agregando el nombre de Asmâ’ Bint ‘Umais (N. del Autor).
  • 19. Como lo expresa claramente As-Suiûtî al tratar la vida de ‘Alî en su Ta’rîj Al-Julafâ’, p.65 (N. del Autor).
  • 20. Como lo señala el hadîz nº 2504 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl en la pág. 152 del 6º tomo. (N. del Autor).
  • 21. El hadîz de Manzilah:
    Le dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) a ‘Alî (a.s.): “Tú tienes en relación a mí la posición que tenía Aarón en relación a Moisés, sólo que después de mí no habrá más profeta” con éstas y otras expresiones. Este hadîz se cuenta entre los hadices mutawâtir habiendo sido narrado por un gran número de los Compañeros, entre ellos:
    Sa‘d Ibn Abî Waqqâs, Mu‘âwîah, Habshî Ibn Ÿunâdah, Ÿâbir Ibn ‘Abdil·lah Al-Ansârî, Abû Sa‘îd Al-Judrî, Sa‘d Ibn Mâlik, Asmâ’ Bint ‘Umais, ‘Abdul·lah Ibn ‘Umar, Ibn Abî Lailâ, Mâlik Ibn Al-Huairiz, ‘Alî Ibn Abî Tâlib, ‘Umar Ibn Al-Jattâb, ‘Abdul·lah Ibn ‘Abbâs, Umm Salamah, ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd, Anas Ibn Mâlik, Zaid Ibn Arqam, Abü Aîiûb, Abû Bardah, Ÿâbir Ibn Samurah, Al-Barâ’, Abû Hurairah, Zaid Ibn Abî Aufâ, Nabît Ibn Sharît, Fâtimah Bint Hamzah.
    Este hadîz se encuentra en: Sahîh Al-Bujârî, secc. Al-Magâzî (las expediciones militares), Cap. “La Expedición a Tabûk”, t.5, p.129, ed. Dâr Al-Fikrah, t.3, p.63, ed. Al-Jairîiah, t.6, p.3, ed. Matâbi‘ Ash-Sha‘b, t.3, p.86, ed. Dâr Ihiâ’ Al-Kutub, t.3, p.58, ed. Al-Ma‘âhid, t.3, p.61, ed. Ash-Sharqîiah, t.6, p.3, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, t.6, p.3, ed. Al-Faÿÿâlah, t.3, p.54, ed. Al-Maimanîiah, t.5, p.37, ed. Bombay; Sahîh Muslim, secc. Al-Fadâ’il (“Las Virtudes”). Cap. “Las Virtudes de ‘Alî Ibn Abî Tâlib”, t.2, p.360, ed. ‘Isâ Al-Halabî, t.7, p.120, ed. Muhammad ‘Alî Subaih; Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.301, h.3808 donde lo considera sahîh o muy confiable, h.3813 donde lo considera sahîh o muy confiable, y h.3814 donde lo considera hasan o confiable, ed. Dâr Al-Fikr; Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.3, p.50, h.1490 citado con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.56, h.1505 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.57, h.1509 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.66, h.1532, con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.74, h.1547 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.88, h.1583 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, p.94, h.1600 con un sanad o cadena de tansmisión hasan, p.97, h.1608 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, t.5, p.25, h.3062 con un sanad o cadena de tansmisión sahîh, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Sunan Ibn Mâÿah, t.1, p.42, h.115 y h.121, ed. Dâr Ihiâ’ Al-Kutub; Sahîh Al-Bujârî, sec. Bad’ Al-Jalq (“El Comienzo de la Creación”), Cap. “Las Virtudes de ‘Alî Ibn Abî Tâlib”, t.4, p.208, ed. Dâr Al-Fikr, t.5, p.19, ed. Al-Amîrîiah, t.4, p.71, ed. Bombay; Mustadrak Al-Hâkim, t.3, p.109 y t.2, p.337 donde lo considera sahîh o muy confiable; Ta’rîj At-Tabarî, t.3, p.104; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî ibn Abî Tâlib”) de Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, hadices: 30, 125, 148-150, 251, 271-274, 276-281, 329-330, 336-394, 396-456, 1º ed. Beirut; Ansâb Al-Ashrâf de Al-Balâdhurrî, t.2, p.106, h.43, p.92, hh. 8, 15-18; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, pp.507 y 509; Al-Istî‘âb (Impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, pp.34 y 35; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, pp.76-85, ed. Al-Haidarîiah; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.27, h. 40-56 y 303, 1º ed. Teherán; Hiliat Al-Awliâ’, t.7, p.194 donde lo considera sahîh, p.195, 196 y 197 donde lo considera sahîh; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, pp. 60, 74, 83-84, 86 y 130, y ver también pp. 76, 19, 24 y 214; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, pp.63-64, 69 y 87; Ta’rîj Al-Julafâ’ de As-Suiûtî, p.168; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.35, 44, 49-51, 56-57, 63, 80, 86, 88, 114, 130, 176, 182, 185, 204, 220, 234, 254, 408, 496, ed. Estambul; Usud Al-Gâbah, t.2, p.8 y t.4, p.26 y 27; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, pp.95 y 107; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Al-Shâfi‘î, pp. 281-287, ed. Al-Haidarîiah y pp.148-153, ed. Al-Garî; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, pp.495 y 575, t.3, p.255 y t.4, p.220, 1º ed., Egipto, t.9, p.305 y t.10, p.222; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, pp.18-20 y 23; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, pp.21-22 y 110; Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.250, hh.204 y 205; Maqtal Al-Husain de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, t.1, pp.48 y 49; Is‘âf Ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr Al-Absâr, pp.148 y 149, ed. As-Sa‘îdîiah y pp.134-136, ed. Al-‘Uzmânîiah; Al-Mu‘ÿam As-Saguîr de At-Tabarânî, t.2, pp.22 y 54; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, pp.109-111 y 119; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, pp.214-216 y 248, 2º ed.; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.139, hh.403-404, 410-411, 432 y 487, 2º ed.; Mir’ât Al-Ÿinân de Al-Iâfi‘î, t.1, p.109 donde lo considera un hadîz sahîh, ed. Beirut; Al-‘Aqd Al-Farîd de Ibn ‘Abdu Rabbuh, t.4, p.311 y t.5, p.100, ed. Equipo de Autores, Egipto, t.2, p.279 y t.3, p.48, ed. Al-‘Uzmânîiah; Masabîh As-Sunnah de Al-Bagwî, t.2, p.275, donde lo considera sahîh, ed. Muhammad ‘Alî Subaih; Al-Fath Al-Kabîr de An-Nabhânî, t.1, p.277 y t.3, p.398; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9. pp.468 y 469; Mishkât Al-Masabîh, t.3, p.242; Al-Ÿâmi‘ As-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp.31, 53 y 55; Ihqâq Al-Haqq, t.5, pp.133-234, 1º ed., Teherán; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.122-124, 126-127, 317 y 329; y muchas otras decenas de libros.
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Carta 29

20 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Confirmación de lo que dijimos respecto al sanad o cadena de transmisión del hadîz

Todo lo que mencionaste respecto a la comprobación del hadîz -el hadîz de Manzilah- es verdad y no le cabe duda en absoluto, y en cuanto a Al-Âmadî, cometió un traspié que indica que se encontraba alejado de la ciencia del hadîz y de su gente. Te he incomodado mencionando su opinión y te puse en la necesidad de explicar cosas evidentes. Esa fue una falta que te pido dispenses, y tú eres digno de ello.

2. Duda sobre la generalidad de su sentido

Me ha llegado que aparte de Al-Âmadî de entre vuestros antagonistas hay quien estima que el hadîz de Manzilah no posee generalidad sino que su sentido es particular de la situación (en la que fue expresado), y para ello argumenta en base al contexto del hadîz. Ello es porque él (Profeta) se lo dijo a ‘Alî cuando lo dejó a cargo de Medina durante la expedición a Tabûk.

Es así que el Imam -que Dios esté complacido de él- le dijo: “¿Acaso me dejas entre las mujeres y los niños?”. Y le respondió (s.a.w.): “¿Acaso no te complace que tengas en relación a mí la posición de Aarón respecto a Moisés, solo que no habrá profeta después de mí?”

Es como si él (s.a.w.) se hubiera propuesto que tenía en relación a él la posición que Aarón tuvo en relación a Moisés cuando lo dejó encargado de su pueblo cuando se dirigió al Monte, de manera que el propósito es “tú tienes durante los días de la expedición a Tabûk, la posición que Aarón tenía en relación a Moisés durante los días en que se ocultó de su pueblo para dirigir letanías a su Señor”.

3. Duda sobre su condición de huÿÿah o prueba de valor

Tal vez algunos dijeron: El hadîz no conforma una huÿÿah o prueba de valor, ni siquiera si tuviera el sentido de generalidad puesto que ha sido particularizado1, y lo que es general pero particularizado no conforma una huÿÿah en el resto de los casos.

Was Salâm

S.

  • 1. Mediante la expresión “… solo que no habrá profeta después de mí” que particulariza la expresión general “tienes en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés” (N. del T.).
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Carta 30

22 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. La gente de la letra Dâd (los árabes) juzgan la generalidad del hadîz

Nosotros delegamos la respuesta a lo que profirieron sobre que el hadîz no posee generalidad a la gente del idioma y al uso consuetudinario árabe. Tú mismo eres (al respecto) innegable e indiscutiblemente una prueba para los árabes. ¿Acaso tu comunidad -la gente de la letra Dâd (los árabes)- puede tener alguna duda respecto a la generalidad de “la posición” en este hadîz?

¡Por supuesto que no! Y lejos están personas como tú de dudar de la generalidad que proporciona el nombre genérico regente a otro (ism al-ÿins al-mudâf) abarcando la totalidad de sus casos de aplicación.

Por ejemplo si dijeras: “¡Os brindo mi ecuanimidad!”, ¿acaso tal ecuanimidad sería particular para algunos asuntos solamente, sin incluir a otros? ¿o es que acaso ello sería general abarcando todos sus casos de aplicación? ¡Dios no permita que no veas ello sino indicando generalidad, o que te denotara algo fuera de la generalización?

Si el califa de los musulmanes le dice a uno de sus amigos: “Dispongo para ti mi soberanía sobre la gente, o la posición que tengo frente a ellos, o mi cargo que tengo entre ellos, o mi reino”, ¿acaso ello denota en la mente algo fuera de la generalidad?

¿Acaso aquel que pretende particularizar algunos asuntos descartando otros, no es sino un opositor irreflexivo? Si ese (califa) le dijera a uno de sus ministros: “En los días de mi gobierno tú tienes la posición que ‘Umar tenía en los días de Abû Bakr, sólo que no eres un Compañero (del Profeta)”;

¿Acaso según la opinión del común de la gente ello sería particular de algunas posiciones (de las que tenía ‘Umar), o abarcaría todas en general? ¡Por Dios que no te veo sino considerándolo general!

Y no dudo que tú sostienes la generalidad de “la posición” en el hadîz del Profeta (s.a.w.) que dice: “Tú tienes en relación a mí la posición que Aarón tenía en relación a Moisés”, puesto que haciendo analogía a sus casos similares en el uso consuetudinario y el idioma, especialmente al haberse exceptuado la condición de profeta, ello dispone lo no exceptuado como texto estipulante (nass) de la generalidad. Los árabes están ante tus puertas. Pregúntales al respecto.

2. La falsedad de la opinión de su condición de particular

En cuanto a lo sostenido por el opositor sobre que el hadîz es particular de la situación (en la que fue expresado), ello es rechazable en dos aspectos:

El primer aspecto: El hadîz en sí mismo denota generalidad como ya supiste, y -si incluso aceptáramos su condición de particular- el haber sido expresado por un caso o situación no le quita su generalidad, puesto que “el caso de aplicación no delimita la norma que lo rige” como es establecido en su lugar correspondiente1.

¿Acaso no ves que si por ejemplo observas a una persona en estado de ÿanâbah (o impurificación por actividad sexual) tocando la aleya del Escabel (aiat al-kursî; 2: 255) le debes decir: “Por cierto que una persona muhdiz (con impurificación ritual) no toca el Sagrado Qurán?”

¿Acaso eso será particular de ese caso en concreto, o será general abarcando todas las aleyas del Qurán y toda persona que se encuentre en estado de impurificación ritual? No creo que haya nadie que entienda que ello se refiere a esa persona muhdiz en particular y a la aleya del Escabel en particular. Si el médico ve a un enfermo comiendo dátiles, y le prohíbe comer dulces, ¿acaso para la opinión del común de la gente ello será particular de ese caso en concreto (el dátil), o será general abarcando todos los casos de aplicación de lo “dulce”?

¡Por Dios que no veo a aquel que sostiene que ello es particular de su caso de aplicación sino muy alejado de la ciencia de los Principios de Jurisprudencia, apartado de las reglas del idioma, privado del entendimiento consuetudinario, y extraño a nuestro mundo en su totalidad. Asimismo sucede con quien sostiene la particularización de la condición general del hadîz de Manzilah al caso en concreto de la expedición a Tabûk. No habrá ninguna diferencia entre los dos.

El segundo aspecto: La enunciación del hadîz por parte del Profeta (s.a.w.) no se circunscribe al suceso de la expedición a Tabûk cuando dejó a ‘Alî (a.s.) encargado de Medina como para que el opositor se aferre en particularizarlo al mismo.

Nuestros hadices confiables que nos han llegado en forma mutawâtir de los Imames de la purificada descendencia del Profeta (s.a.w.) nos demuestran que este hadîz fue expresado en otras situaciones2; así pues, que la gente de la investigación se refiera a los mismos.

Las narraciones de Ahl as-Sunnah testimonian ello,3 como bien lo saben los estudiosos. De manera que lo sostenido por el reclamante respecto a que el contexto del hadîz indica que es particular de la expedición a Tabûk, no tiene ninguna base, como es evidente.

3. Invalidación de lo dicho sobre que no conforma una huÿÿah o prueba de valor

En cuanto a lo que dijeron sobre que “lo que es general pero particularizado no conforma una huÿÿah en el resto de los casos”, ello es una clara equivocación y un error manifiesto. ¿Acaso puede alegar eso respecto a un hadîz como el que estamos tratando sino aquel que procede en los asuntos con brusquedad, de forma que tiene los ojos cerrados a los mismos, como un jinete ciego en una noche tenebrosa?

Nos amparamos en Dios de la ignorancia, y Le alabamos por nuestro estado de bienestar.

La particularización de lo general no le quita su condición de huÿÿah o prueba de valor en el resto de los casos (no particularizados) cuando el elemento particularizador no es impreciso, especialmente cuando es muttasil (adjunto en el mismo texto) como sucede en este hadîz.

Es así que cuando el amo le dice a su esclavo: “Atiende bien hoy a todo el que venga a visitarme a excepción de Zaid” y luego el esclavo no atiende bien a alguien que no sea Zaid que haya visitado a su amo, el mismo es considerado desobediente según el entendimiento consuetudinario (‘urf), y es censurado por los juiciosos y le juzgan merecedor del reproche y el escarmiento en la medida que implica dicha desobediencia, tanto según la lógica como la Jurisprudencia.

Y nadie de entre las gentes de entendimiento consuetudinario escuchará su pretexto si es que se excusa con que esa orden general fue particularizada. Incluso ante ellos su excusa sería peor que su falta. Y ello es así sólo por la validez de la expresión general -después de haber sido particularizada- en el resto de los casos, como es evidente.

Tú sabes que el continuo proceder tanto de los musulmanes como de los que no lo son es argumentar a través de los conceptos generales particularizados sin que nadie lo niegue. Así actuaron las personas del pasado, los salaf (musulmanes predecesores) de entre los Compañeros del Profeta (s.a.w.), y quienes les siguieron en buena forma (los tâbi‘în), quienes siguieron a éstos, y los que vinieron después hasta el presente, especialmente los Imames de Ahl al-Beit (a.s.) y el resto de los imames de los musulmanes.

Eso es algo sobre lo cual no existe dubitación alguna, y ello te es suficiente como evidencia de la condición de huÿÿah o prueba de valor del “universal particularizado”. Si no fuera una huÿÿah, las puertas del conocimiento de las normas secundarias de la ley divina a partir de sus indicios particulares hubieran permanecido cerradas para los cuatro imames (de las escuelas sunnis de jurisprudencia) y otros de entre los muÿtahidîn, puesto que el eje del conocimiento de ello gira en torno al proceder en base a los conceptos generales.

Y “no hay general que no haya sido particularizado” (mâ min ‘âmmin il·la wa qad juss). Si se anulan las sentencias generales se estremecen las puertas del conocimiento. Nos amparamos en Dios de ello.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Que es la ciencia de Usûl al-Fiqh o Principios de Jurisprudencia (N. del T.).
  • 2. El hadîz de Manzilah citado en un contexto diferente al de la expedición a Tabûk a tavés de fuentes shi‘as:
    A- El día en el que denominó a Al-Hasan (a.s.) por su nombre: como vemos en ‘Ilal Ash-Sharâ’i‘, pp.137 y 138.
    B- El hadîz “Su carne es mi carne”: Cuyo texto contiene el hadîz de Manzilah tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.37, pp.254 y 257, nueva ed.; Al-Amâlî de At-Tûsî, t.1, p.49; Izbât Al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap. 10, h.376, ed. Teherán.
    C- Durante Haÿÿat Al-Wadâ‘ (“La Peregrinación de Despedida”): tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.37, p.256, nueva ed.
    D- En Minâ: tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.37, p.260, nueva ed.
    E- El día de Gadîr Jumm: tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.37, p.206, nueva ed.; Tafsîr Al-‘Aîiâshî, t.1, p.332, h.153, ed Qom.
    F- En el día de la Hermandad: tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.38, p.334, hh.7, 11 y 18, nueva ed.; Izbât Al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap. 10, hh.619 y 761.
    G- El Día de la Mubâhalah: tal como figura en Bihâr Al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.38, p.43, h.18, nueva ed.
    H- Cuando volvía con el botín de Jaibar: Izbât Al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap. 10, h.243, ed. Teherán; Al-Amâlî de As-Sadûq, p.85.
    I- El día que se encontaba caminando junto al Profeta (s.a.w.): Izbât Al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap. 10, h.108, ed. Teherán.
  • 3. Como se verá en la Carta 32.
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Carta 31

22 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Requerimiento de la mención de las otras situaciones en las que fue enunciado el hadîz

No presentaste aquello que demuestre la enunciación del hadîz en otra circunstancia fuera de la de Tabûk, ¡y cómo ansiaría arribar al resto de sus dulces manantiales! ¿Acaso te es posible llevarme a sus abrevaderos?

Was Salâm

S.

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Carta 32

24 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Entre sus fuentes se encuentra la visita a Umm Salîm

Entre sus fuentes: El día en que él (s.a.w.) hablaba con Umm Salîm,1 quien era de entre las gentes poseedoras de antecedentes de anticipación en el Islam y dotada de intelecto y percepción. Ella gozaba de una alta posición ante el Mensajero de Dios (s.a.w.) a causa de sus antecedentes, su sinceridad, sus buenos consejos y su excelente forma de soportar las aflicciones.

El Profeta (s.a.w.) solía visitarla y hablarle en su casa. Uno de esos días le dijo: “¡Oh Umm Salîm! Por cierto que ‘Alî: su carne es mi carne, su sangre es mi sangre, y él tiene en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés…”.2

No es desconocido para ti que este hadîz fue proferido en forma espontánea por el Enviado de Dios (s.a.w.) y no provocado por algo fuera de anunciar lo que era su deber y recomendar por la causa de Dios, Glorificado Sea, a través de explicar la posición de su sucesor, y quién debía ocupar su lugar después de él; por lo tanto, no es posible que fuera particular de la expedición a Tabûk.3

2. El suceso de Bint Hamzah

Similar a éste es el hadîz expresado en el suceso de la hija de Hamzah, cuando ‘Alî, Ÿa‘far y Zaid disputaron a su respecto, y el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “¡Oh ‘Alî! Tú tienes en relación a mí la posición de Aarón…”.4

3. Su apoyo en ‘Alî

Asimismo es el hadîzOOoooooooo expresado el día en que Abû Bakr, ‘Umar y Abû ‘Ubaidah Ibn Al-Ÿarrâh se encontraban junto al Profeta (s.a.w.) mientras él se encontraba apoyado sobre ‘Alî (a.s.) y le golpeó el hombro con la mano y le dijo: “¡Oh ‘Alî tú eres el primer creyente en cuanto a la fe, el primero de ellos en el Islam y tú tienes en relación a mí la posición que Aarón tenía en relación a Moisés…”.5

4. Su Hermandad con ‘Alî

Los hadices transmitidos del día de la primera Hermandad, suceso que aconteció en La Meca antes de la emigración a Medina, cuando el Mensajero de Dios (s.a.w.) realizó la Hermandad entre los emigrados en particular.

5. La segunda Hermandad

El día de la segunda Hermandad que se realizó en Medina cinco meses después de la hégira, cuando hermanó entre los emigrados y los Ansâr o auxiliares de Medina. En ambas oportunidades el Profeta (s.a.w.) elige para sí de entre ellos a ‘Alî (a.s.) y lo toma como hermano a él y a nadie más,6 prefiriéndole por sobre los demás. Le dijo: “Tú tienes en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés, sólo que después de mí no habrá más profeta”.

Las narraciones al respecto son mutawâtir a través de las vías de la pura descendencia del Profeta (a.s.)7, y te es suficiente de lo transmitido por vías de otros respecto a la primera Hermandad el hadîz de Zaid Ibn Abîl Aufâ, citado por el imam Ahmad Ibn Hanbal en su Kitâb Manâqib ‘Alî (Libro de las Virtudes de ‘Alî) e Ibn ‘Asâkir en su Ta’rîj,8 Al-Bagwî y At-Tabarânî en sus respectivas compilaciones, Al-Bârûdî en Al-Ma‘rifah, Ibn ‘Udaî9 y otros.

El hadîz es extenso conteniendo la forma en que se realizó la Hermandad y al final dice literalmente: Y dijo ‘Alî: “¡Oh Mensajero de Dios! ¡Se me fue el espíritu y se me ha quebrado la espalda al ver lo que hiciste con tus Compañeros fuera de mí! Si ello es por algún enfado que tienes conmigo, a ti pertenecen la satisfacción y la munificencia”.

Entonces dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Por Aquel que me envió con la Verdad que no te dejé para el final sino para mí mismo! Tú tienes en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés, sólo que después de mí no habrá más profeta. Tú eres mi hermano y mi heredero”. Dijo (‘Alî): “¿Y qué heredaré de ti?”.

Respondió: “Aquello que heredaron los profetas anteriores a mí: el Libro de su Señor y la tradición de sus profetas. Tú estarás conmigo en mi palacio en el Paraíso junto a Fâtimah, mi hija. Tú eres mi hermano y mi amigo”. Luego él (s.a.w.) recitó la aleya que dice: «Como hermanos, (reposando) sobre cojines frente a frente»;10 “Esto es, que se aprecian por Dios y se encuentran observándose entre sí”.11

En relación a la segunda Hermandad, te es suficiente el hadîz transmitido por At-Tabarânî en su Al-Kabîr, de Ibn ‘Abbâs, en el cual dice: “Por cierto que el Mensajero de Dios dijo a ‘Alî: “¿Acaso te enfadaste conmigo cuando hermané entre los Muhâÿirîn y los Ansâr, sin haberte hermanado con nadie? ¿Acaso no te satisface que tengas en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés, sólo que después de mí no habrá mas profeta…?”.12

6. La clausura de las puertas de la Mezquita

Similar es el hadîz expresado el día en que clausuró las puertas (de la Mezquita) dejando abierta sólo la de ‘Alî (a.s.). Para ello te es suficiente el hadîz de Ÿabir Ibn ‘Abdul·lah13 quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Te es permitido en la Mezquita lo que me es permitido a mí, y tú tienes en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés, solo que no habrá profeta después de mí”.

Se transmitió de Hudhaifah Ibn Usaid Al-Guiffârî14 que dijo: El Profeta (s.a.w.) se puso de pie –el día en que clausuró las puertas- y disertó diciendo: “Hay hombres que encuentran algo dentro de sí mismos a causa de que hice residir a ‘Alî en la Mezquita y les desalojé. ¡Por Dios! Que no fui yo quien les desalojó y le permitió a él residir, sino que fue Dios quien les desalojó y le permitió residir.”

“Por cierto que Dios, Majestuoso e Imponente, reveló a Moisés y a su hermano: «Aprestad albergues para vuestro pueblo en Egipto, y disponed vuestras casas como qiblah (orientación) y observad la oración» 15… hasta que dijo: “Que por cierto que ‘Alî tiene en relación a mí la posición de Aarón en relación a Moisés, y es mi hermano; y no le es permitido a nadie más que a él tener intimidad matrimonial en la misma (la Mezquita)…”.16

¡Cuántos de estos casos similares hay que no pueden enumerarse con tanta rapidez!, pero esta cantidad es suficiente para lo que nos propusimos de descalificar lo que se dijo sobre que el hadîz de Manzilah es particular del suceso de la expedición a Tabûk. ¿Qué peso pueden tener esas palabras considerando las numerosas circunstancias en que fue expresado el hadîz?

7. El Profeta (s.a.w.) representa a ‘Alî y a Aarón como Al-Farqadân (las estrellas Beta y Gamma de la Osa Menor)

Quien está al tanto de la biografía del Profeta (s.a.w.) lo encuentra representando a ‘Alî y a Aarón como Al-Farqadân (las estrellas Beta y Gamma de la Osa Menor), las cuales son idénticas, sin llegar a diferenciarse una de la otra en nada. Ese es uno de los indicios que establecen la generalidad de “la posición” expresada en el hadîz.

Además, la generalidad de “la posición” es lo que se infiere de su expresión aún sin considerar los indicios del caso, como ya lo dejamos en claro.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Ella era la hija de Malhân Ibn Jâlid Al-Ansârîiah, y hermana de Hirâm Ibn Malhân; su padre y su hermano fueron martirizados frente a los ojos del Profeta (s.a.w.). Ella era poseedora de virtudes e inteligencia. Narró hadices del Profeta. Narraron de ella su hijo Anas, Ibn ‘Abbâs, Zaid Ibn Zâbit, Abû Salamah Ibn ‘Abdurrahmân y otros. Se cuenta entre las gentes poseedoras de antecedentes de precedencia en el Islam. Fue una de las invocadoras al Mensaje del Islam. Durante la Época de la Ignorancia era esposa de Mâlik Ibn An-Nadr, con quien tuvo a su hijo Anas Ibn Mâlik. Cuando Dios reveló el Islam ella fue de entre los primeros en aceptarlo y exhortó a su esposo Mâlik a aceptar a Dios y a Su Mensajero, y cuando éste se rehusó ella lo abandonó. Él se fue enfurecido hacia Siria donde murió como incrédulo. Ella aconsejó buenamente a su hijo Anas cuando éste tenía diez años, ordenándole servir al Profeta (s.a.w.), y el Profeta aceptó ello para honrarla. La pretendieron los más nobles de entre los árabes y ella decía: “No me casaré hasta que Anas no sea maduro e integre las reuniones de los hombres”. Es por eso que Anas decía: “¡Que Dios recompence a mi madre en buena manera! En verdad que su tutoría sobre mí fue excelente”. Ella convirtió al Islam a Abû Talhah Al-Ansârî ya que le pidió su mano siendo aún incrédulo, y ella se rehuzó a casarse con él a menos que se islamizara. De esa manera, él se hizo musulmán por su exhortación conformando su dote el hecho de que él se islamizara. Tuvo con Abû Talhah un hijo que se enfermó y murió. Ella dijo: “¡Que nadie informe de su muerte a su padre antes que yo!”. Cuando él llegó y preguntó por su hijo ella dijo: “Se encuentra tendido apaciblemente ahí mismo donde estaba”, y él presumió que se encontraba dormido. Así, ella le sirvió la comida y cenó. Luego se acicaló para él y se perfumó, y durmieron juntos y tuvieron intimidad matrimonial. Cuando amaneció le dijo: “Resígnate por la pérdida de tu hijo”. Abû Talhah le contó ello al Mensajero de Dios (s.a.w.), quien dijo: “¡Que Dios torne bendita esa noche para ambos”. Ella dijo: “El Profeta suplicó por mí, de manera que no pido más”. Así quedó embarazada esa noche de ‘Abdul·lah Ibn Abî Talhah, a quien Dios bendijo. Éste es el padre de Is·hâq Ibn ‘Abdul·lah Ibn Abî Talhah, el jurisconsulto, y sus hermanos –que eran diez- fueron todos portadores de conocimiento. Umm Salîm solía acompañar en las expediciones al Profeta (s.a.w.), y el día de la batalla de Uhud ella portó un puñal para desjarretar el vientre de cualquier incrédulo que se le acercara. Fue una de las mujeres que mejor supieron soportar las aflicciones en el Islam, y no sé de ninguna otra mujer a quien el Profeta (s.a.w.) visitara en su casa y le hiciera obsequios. Tenía conciencia de la posición de Ahl al-Beit (a.s.), y conocía bien sus derechos (N. del Autor)
  • 2. Este hadîz –el de Umm Salîm- es el hadîz nº 2554 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl, en la pág. 154, del tomo VI. Se encuentra también en Muntajab Al-Kanz. Ver: el último renglón del comentario a la pág. 31 del tomo V de Musnad Ahmad, y lo encontrarás con las mismas expresiones (N. del Autor).
  • 3. El hadîz de Manzilah citado en un contexto diferente al de la batalla de Tabûk a tavés de fuentes sunnis:
    A- Dentro del hadîz de Umm Salamah donde el Profeta dice respecto al Imam: “Su carne es mi carne”: Ver: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib”) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.78, hh. 125 y 406; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.86; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.50, 55 y 129, ed. Estambul; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.111; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.168, ed. Al-Haidarîiah y p.70, ed. Al-Garî; Mîzân Al-I‘tidâl, t.2, p.3; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.150.
  • 4. Citado por An-Nisâ’î, en la pág. 19 de su Al-Jasâ’is Al-‘Alawîiah (N. del Autor).
    B- El hadîz de Manzilah mencionado en el asunto de la hija de Hamzah:
    Ver: Jâsâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.88, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib”) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.338, h.409.
  • 5. Citado por Al-Hasan Ibn Badr, por Al-Hâkim en Al-Kunâ, por Ash-Shîrâzî en Al-Alqâb y por Ibn An-Naÿÿâr, y es el nº 6029 y el nº 6032 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl, que figuran en la pág. 395 del 6º tomo (N. del Autor).
    C- El hadîz de Manzilah expresado cuando el Profeta (s.a.w.) se hallaba afirmado en ‘Alî (a.s.): Ver: Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.108, hadîz 307, 2ª ed.
    D- Sobre el día en que el Profeta (s.a.w.) golpeó el hombro de ‘Alî (a.s.):
    Ver: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib”) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.321, h.401; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.19; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.110; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.202, ed. Estambul y p.239, ed. Al-Haidarîiah; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.109, h.310, 2º ed.; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, pp.207 y 215, 2º ed.
  • 6. Dijo Ibn ‘Abdul Birr en la sección de la Biografía del Imam ‘Alî en su libro Al-Istî‘âb: Hermanó el Mensajero de Dios entre los Emigrantes, luego hermanó otra vez entre los Emigrantes (Muhâÿirîn) y los Auxiliares de Medina (Ansâr), y en cada una de las dos ocasiones le dijo a ‘Alî: “Tú eres mi hermano en este mundo y en el Más Allá”; de esa manera le hermanó consigo mismo. Yo digo: Para los detalles hay que referirse a los libros de biografías y narraciones. Refiérete a los detalles de la primera Hermandad en la pág. 26 del 2º tomo de As-Sîrah Al-Halabîiah, y a los detalles de la segunda Hermandad en la pág. 120 del 2º tomo de As-Sîrah Al-Halabîiah también. Ahí encontrarás que el Profeta (s.a.w.) prefirió a ‘Alî por sobre los demás en ambas ocasiones. En la Sîrah Ad-Dahlânîiah encontrarás respecto a la 1º y la 2º Hermandad la misma preferencia mencionada en As-Sîrah Al-Halabîiah añadiendo que la 2º hermandad tomó lugar cinco meses después de la hégira o Emigración a Medina (N. del Autor).
  • 7. Ver: Bihâr Al-Anwâr, t.8, p.330, cap. 68, nueva impresión.
  • 8. Fue transmitido tanto de Ahmad como de Ibn ‘Asâkir por un grupo de zuqât (confiables) entre los que se encuentra Al-Muttaqî Al-Hindî. Ver: Kanz Al-‘Ummâl, hadîz 918 al principio de la página 40 del tomo V. También lo transmitió en la pág. 390 del 6º tomo citándolo de Ahmad en su libro Manâqib ‘Alî, disponiéndolo como el hadîz nº 5972. Refiérete al mismo. (N. del autor).
  • 9. Fue transmitido de cada uno de estos sabios e imames del hadîz por un grupo de personas confiables y afianzadas, uno de los cuales es Al-Muttaqî Al-Hindî al comienzo de la pág. 41 del 5º tomo de su Kanz Al-‘Ummâl, y es el hadîz nº 919, asi pues refiérete al mismo (N. del Autor).
  • 10. Al-Hiÿr; 15: 47.
  • 11. E: El hadîz de Manzilah el día de la primera Hermandad:
    Ver: Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.23; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib”) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.107, hh.148 y 150, 1º ed.; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.56 y 57, ed. Estambul y pp.63 y 64, ed. Al-Haidarîiah; Kanz Al-‘Ummâl, t.6, p.290, h.5972, 1º ed., y t.15, p.92, h.260, 2º ed.; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.115; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.115 y 121.
  • 12. Transmitido por Al-Muttaqî Al-Hindî en Kanz Al-‘Ummâl y en su Muntajab. Refiérete en Al-Muntajab al final del comentario de la pág. 31 del tomo V del Musnad Ahmad y lo encontrarás con las mismas expresiones que hemos citado. No es oculto para nadie que la expresión “¿Acaso te enfadaste conmigo…?” encierra un trato tan familiar y fraterno y un afecto tan paternal como el que se le brinda a un hijo que procura ser consentido por su benévolo y cariñoso padre. Si es que dices: ¿cómo es que ‘Alî se preocupó por haber sido postergado hasta el final en la segunda oportunidad siendo que en la primera Hermandad ya se había preocupado y luego quedó de manifiesto que el Profeta (s.a.w.) le había postergado para hermanarle al final consigo mismo, así pues, por qué no relacionó la segunda Hermandad con la primera? Respondemos: No se puede comparar la segunda Hermandad con la primera, ya que la primera era particular entre los Muhâÿirîn o musulmanes de La Meca, a diferencia de la segunda Hermandad que se realizaba entre los Muhâÿirîn y los Ansâr o auxiliares de Medina. Así, en la segunda Hermandad, un muhâÿir debía hermanarse sólo con uno de los ansâr, y un ansârî debía hermanarse sólo con un muhâÿir, y desde que tanto el Profeta como su wasî (vicario) eran de los muhâÿirîn, siguiendo la regla no debían hermanarse esta vez, y ‘Alî pensó que su hermano sería uno de los ansâr como sucedió con el resto; y como el Profeta (s.a.w.) no le había hermanado con ninguno de los ansâr él se preocupó, sólo que Dios, Glorificado Sea, y Su Mensajero querían distinguirle y finalmente fue hermanado con el mismo Profeta (s.a.w.) no siguiendo la regla aplicada ese día a todos los demás (N. del Autor)
    F: El hadîz de Manzilah el día de la segunda Hermandad: Ver: Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.7; Tadhkirat Al-Jawâss de Al-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.20; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn As-Sabbâg Al-Mâlikî, p.21.
  • 13. Como se menciona al final del cap.17 de Ianâbî‘ Al-Mawaddah, citado del libro Fadâ’il Ahl al-Beit de Ujtub Jwarizmî. (N. del Autor).
  • 14. Como se menciona en el cap.17 de Ianâbî‘ Al-Mawaddah (N. del Autor).
  • 15. Iunus; 10: 87.
  • 16. G: El hadîz de Manzilah el día que clausuró las puertas de la Mezquita excepto la puerta de ‘Alî:
    Ver: Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.255, hadîz 303; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib extraído de Tâ’rîj Dimashq de Ibn Al-‘Asâkir Ash-Shâfî‘î, t.1, p.266, hadîz 329 y 330; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.88, ed. Estambul, y p.100 edic. Al-Haidarîiah, y t.1, p.86, ed. Al-‘Irfân.
    H: El hadîz de Manzilah el día en que dispuso los nombres de Al-Hasan y Al-Husain.
    Ver: Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.220, ed. Estambul y p.261, ed. Al-Haidarîiah, y t.2 p.45, ed. Al-‘Irfân; Farâ’id As-Simtain, t.2, pp.103-105, hadîz 412.
    I: El hadîz de Manzilah el día de la batalla de Badr:
    Ver: Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.84.
    J: El hadîz de Manzilah el día que el Imam volvió de conquistar Jaibar:
    Ver: Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, pp.76 y 96; Maqtal Al-Husain del mismo Al-Jwarizmî, t.1, p.45; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfî‘î, p.264, ed. Al-Haidarîiah; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.131; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, p.449, 1ª ed. (offset); Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.130, ed. Estambul, y p.154 ed. Al-Haidarîiah.
    K: El hadîz de Manzilah el día en que los Compañeros se encontraban durmiendo en la Mezquita:
    Ver: Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfî‘î, p.284, ed. Al-Haidarîiah, y p.150 ed. Al-Garî.
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Carta 33

25 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. ¿Cuando fue que el Profeta (s.a.w.) representó a ‘Alî y a Aarón como Al-Farqadân?

No nos ha quedado en claro la esencia de tus palabras sobre que él (s.a.w.) representó a ‘Alî y a Aarón como Al-Farqadân, las cuales son idénticas. ¿Cuándo fue que hizo eso?

Was Salâm

S.

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Carta 34

27 de Dhul Hiÿÿah de 1329 H.L.

Revisa la biografía del Profeta (s.a.w.) y lo encontrarás representando a ‘Alî y a Aarón como Al-Farqadân que se encuentran en el firmamento, y como los dos ojos de un rostro, donde ninguno se diferencia en nada del otro ante su comunidad.

1. El día de Shubbar, Shubair y Mushbir

¿Acaso no ves cómo no quiso que los nombres de los hijos de ‘Alî (a.s.) fueran sino como los nombres de los hijos de Aarón, de manera que los llamó Hasan, Husain y Muhsin,1 y dijo: “Por cierto que los he llamado con los nombres de los hijos de Aarón que eran Shubbar, Shubair y Mushbir”.2 Con ello quiso enfatizar la similitud entre los dos Aarones y generalizar la semejanza entre ambos en todas las posiciones que ostentaba Aarón y el resto de los asuntos que le eran pertinentes.

2. El día de la Hermandad

Es con esa misma finalidad que tomó a ‘Alî como su hermano, y mediante ello le prefirió por sobre los demás, como forma de establecer la generalidad de la similitud entre las posiciones de los dos Aarones en relación a sus respectivos hermanos -con todos ellos sea la paz-, y como forma de cuidar con fervor que no hubiera diferencia entre los dos.

Hermanó entre sus Compañeros dos veces como ya escuchaste, de manera que Abû Bakr y ‘Umar se hermanaron la primera vez,3 y ‘Uzmân se hermanó con ‘Abdurrahmân Ibn ‘Auf. En la segunda vez se hermanaron Abû Bakr y Jâriÿah Ibn Zaid, y ‘Umar se hermanó con ‘Utbân Ibn Mâlik.4

En cuanto a ‘Alî (a.s.), las dos veces se hermanó con el Mensajero de Dios (s.a.w.)5 como ya sabes. Nuestro espacio actual es restringido como para profundizar en todos los textos establecidos a través de vías de transmisión sahîh al respecto, de los siguientes compañeros: Ibn ‘Abbâs, Ibn ‘Umar, Zaid Ibn Arqam, Zaid Ibn Abî Awfâ, Anas Ibn Mâlik, Hudhaifah Ibn Al-Iamân, Majdûÿ Ibn Iazîd, ‘Umar Ibn Al-Jattâb, Al-Barâ’ Ibn ‘Âzib, ‘Alî Ibn Abî Tâlib, y otros6.

El Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Tú eres mi hermano en esta vida y en el Más Allá”.7

Ya mencionamos en la Carta 20 sus palabras cuando tomó de los hombros a ‘Alî y le dijo: “Por cierto que éste es mi hermano, mi sucesor y mi califa entre vosotros. ¡Escuchadle y obedecedle!”.8

Un día el Profeta (s.a.w.) salió a ver a sus Compañeros estando su rostro resplandeciente y ‘Abdurrahmân Ibn ‘Auf le preguntó al respecto y respondió: “Me han llegado albricias de mi Señor sobre mi hermano y primo y sobre mi hija; que Dios casó a ‘Alî con Fâtimah…”.9

Cuando se llevó a cabo el cortejo nupcial y matrimonio entre la señora de las Mujeres (Fátima) y el señor de la pura descendencia (‘Alî, con él sea la paz), dijo el Profeta (s.a.w.): “¡Oh Umm Aiman! Llama a mi hermano”. Ella dijo: “¿Es tu hermano y lo desposas con tu hija?”. El respondió: “¡Así es, oh Umm Aiman!”. Y ella lo llamó y él vino…”.10

¡Cuántas veces le señaló diciendo: “Éste es mi hermano, mi primo, mi yerno y el padre de mi descendencia”!11 Una vez se le dirigió diciéndole: “¡Tú eres mi hermano y mi compañero!”.12 Una vez le habló diciendo: “¡Tú eres mi hermano, mi compañero y mi acompañante en el Paraíso!”.13

Se le dirigió otra vez en una cuestión que se había dado entre él, su hermano Ÿa‘far y Zaid Ibn Hârizah, diciéndole: “En cuanto a ti ¡oh ‘Alî! Tú eres mi hermano, el padre de mi descendencia, eres de mí, y tu retorno es hacia mí…”.14 Una vez le encomendó cosas y le dijo: “Tú eres mi hermano y mi visir, pondrás en práctica mi religión, cumplirás con mis compromisos y harás que sean eximidas mis responsabilidades…”.15

Cuando se acercó el momento de su muerte –¡que mis padres hubieran sido sacrificados por él!- dijo: “¡Llamad a mi hermano!”. Y llamaron a ‘Alî. Le dijo: “Acércate a mí”. Él se acercó y le sostuvo en su regazo. Se mantuvo de esa manera hablándole hasta que falleció y salió un poco de saliva de su boca (s.a.w.).16 También dijo (s.a.w.): “Se encuentra escrito en la puerta del Paraíso: No hay divinidad más que Dios, Muhammad es el Mensajero de Dios, ‘Alî es el hermano del Mensajero de Dios…”.17

Reveló Dios la noche del mabît (cuando ‘Alî durmió en la cama del Profeta) a (los ángeles) Gabriel y Mikael: “Yo os he hermanado y he dispuesto que la vida de uno de vosotros sea más larga que la del otro. ¿Cuál de vosotros preferirá la vida para su compañero?”. Cada uno eligió la vida para sí mismo. Entonces Dios les reveló: “¿Acaso no seréis como ‘Alî Ibn Abî Tâlib, a quien Yo he hermanado con Muhammad (s.a.w.) y pernoctó en su cama para sacrificarse por él y preferir la vida para él? Descended a la Tierra y protegedle de sus enemigos”.

Descendieron y Gabriel se ubicó a su cabeza, y Mikael clamaba: “¡Bravo! ¡Bravo por ti! ¡Quién como tú, oh hijo de Abû Tâlib, que Dios se ufana de ti antes Sus ángeles!”. En ese momento Dios Altísimo reveló la aleya que dice: «Y entre la gente hay quien merca con su vida procurando la complacencia de Dios…».18

‘Alî solía decir: “Yo soy el siervo de Dios, el hermano de Su Mensajero y el gran veraz, y ello no lo pretenderá nadie más después de mí sino un mentiroso”.19 También dijo: “¡Por Dios que yo soy su hermano y su Walî, su primo y el heredero de su conocimiento. ¿Quién tiene más derecho a ello que yo?”.20

Dijo en el día de la Shûrâ (cuando fueron impuestas seis personas por ‘Umar para elegir a su sucesor) a ‘Uzmân, a Abdurrahmân Ibn ‘Awf, a Sa‘d y a Az-Zubair: “¡Os conmino por Dios! ¿Acaso hay entre vosotros alguien fuera de mí con quien el Mensajero de Dios se haya hermanado cuando él hermanó entre los musulmanes?”. Dijeron: “¡Por Dios que no!”.21

Y cuando venció a Al-Walîd el día de (la batalla de) Badr, éste le dijo: “¿Quién eres?”. Respondió: “Soy el siervo de Dios y el hermano del Mensajero de Dios…”.22

‘Alî le preguntó a ‘Umar durante los días del califato de éste último, diciéndole:23 “Si viniera a verte un grupo de personas de los Hijos de Israel, y una de ellas te dijera: “Yo soy el primo de Moisés”, ¿acaso le brindarías alguna preferencia por sobre sus compañeros?”. Dijo: “Sí”. Dijo el Imam: “¡Pues por Dios! que yo soy el hermano del Mensajero de Dios y su primo”.

Entonces ‘Umar se quitó la capa y la extendió, luego dijo: “¡Por Dios! que no te sentarás en otro lugar más que aquí mientras estemos juntos”. Y permaneció sentado sobre la misma y ‘Umar frente a él hasta que terminó su reunión, como reconocimiento al hermano y primo del Mensajero de Dios.24

3. El día en que clausuró las puertas de la Mezquita

La pluma nos lleva lejos de manera que decimos: y ordenó (s.a.w.) clausurar las puertas de los Compañeros que daban a la Mezquita para mantenerla indemne de la polución e impureza ritual (ÿanâbah), sólo que dejó que permaneciera abierta la puerta de ‘Alî y le permitió por parte de Dios Altísimo poder estar en estado de polución por intimidad matrimonial en la Mezquita, tal como le era permitido a Aarón; esto mismo nos indica la generalidad de la similitud entre los dos Aarones, con ambos sea la paz.

Dijo Ibn ‘Abbâs: “El Mensajero de Dios (s.a.w.) clausuró las puertas de la Mezquita a excepción de la puerta de ‘Alî, por lo que pasaba por la misma encontrándose en estado de ÿanâbah, puesto que era su camino y no tenía otro”.25

Dijo ‘Umar Ibn Al-Jattâb en un hadîz sahîh también según las condiciones de los dos sheij (Muslim y Bujârî)26: “Ciertamente que a ‘Alî Ibn Abî Tâlib le fueron concedidas tres cosas, y tener tan sólo una de ellas sería mejor para mí que las riquezas de los árabes (humr an-ni‘am): Su esposa fue Fátima, la hija del Mensajero de Dios; él residió en la Mezquita junto al Mensajero de Dios permitiéndosele lo que le era permitido a él en ella; y se le otorgó la bandera el día de (la batalla de) Jaibar”.27

Un día mencionó Sa‘d Ibn Mâlik algunas de las distinciones de ‘Alî en un hadîz sahîh y en el mismo dijo:28 “El Mensajero de Dios (s.a.w.) desalojó a su tío Al-‘Abbâs y a otros de la Mezquita por lo que Al-‘Abbâs le dijo: “¿Nos desalojas y le permites residir a ‘Alî?”. Le respondió: “No fui yo quien os desalojó y le permitió a él residir, sino que fue Dios quien os desalojó y le permitió residir”.29

Dijo Zaid ibn Arqam:30 “Algunos de los Compañeros del Mensajero de Dios tenían puertas abiertas hacia la Mezquita y el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Clausurad estas puertas excepto la puerta de ‘Alî”, y la gente habló sobre ello. Entonces, se levantó el Mensajero de Dios (s.a.w.), alabó y engrandeció a Dios y luego dijo: “Ciertamente que yo he ordenado clausurar estas puertas excepto la puerta de ‘Alî y alguno de vosotros dijo algo al respecto. ¡Por Dios, que yo no he cerrado ni abierto nada, sino que se me ordenó algo y lo realicé!”.31

Cita At-Tabarânî en su Al-Kabîr de Ibn ‘Abbâs32 que el Mensajero de Dios (s.a.w.) se levantó un día y dijo: “No fui yo el que os desalojó como algo de mi parte, ni el que le dejó a él permanecer, sino que fue Dios el que os desalojó y le dejó. Yo soy sólo un siervo al que se le ordena e hice lo que se me ordenó, y no sigo sino lo que me es revelado”.33

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! No le es permitido a nadie encontrarse en estado de polución ritual (ÿanâbah) en la Mezquita a excepción de ti y de mí”.34

Sa‘d Ibn Abî Waqqâs, Al-Barâ’ Ibn ‘Âzib, Ibn ‘Abbâs, Ibn ‘Umar, y Hudhaifah Ibn Usaid Al-Guiffârî, todos ellos transmitieron:35 “El Mensajero de Dios (s.a.w.) salió hacia la Mezquita y dijo: “Por cierto que Dios reveló a Moisés: “Construye para Mí un lugar de prosternación puro en el cual no residan más que tú y Aarón”, y por cierto que Dios me reveló: “Construye un lugar de prosternación (masÿid o mezquita) puro en el cual no residan más que tú y tu hermano ‘Alî”.36

Este escrito nuestro no puede abarcar la recopilación de todos los textos comprobados transmitidos al respecto por Ibn ‘Abbâs, Abû Sa‘îd Al-Judrî, Zaid Ibn Arqam, el “Compañero de Jaz‘am”, Asma’ bint ‘Umais, Umm Salamah, Hudhaifah Ibn Usaid, Sa‘d Ibn Abî Waqqâs, ‘Umar, ‘Abdul·lah Ibn ‘Umar, Abû Dharr, Abû At-Tufail; Buraidah Al-Aslamî, Abû Râfi‘ el sirviente del Mensajero de Dios, Ÿâbir Ibn ‘Abdul·lah y otros.37

Entre las súplicas transmitidas que fueron expresadas por el Mensajero de Dios (s.a.w.), tenemos: “¡Dios mío! Mi hermano Moisés te suplicó diciendo:

«¡Señor mío! ¡Dilata mi pecho, facilítame mi tarea, y desata el nudo de mi lengua, de manera que mis palabras sean comprendidas, y dispón para mí un visir de entre mi gente, que sea mi hermano Aarón; fortaléceme con él, y asóciale en mi asunto» (Tâ hâ; 20: 25-32),

y le revelaste:

«Te secundaremos con tu hermano y os dispondremos un poder» (Al-Qasas; 28: 35).

¡Dios mío! Ciertamente que yo soy Tu siervo y Tu Mensajero Muhammad; dilata mi pecho, facilítame mi tarea y dispón para mí un visir de entre mi gente, mi hermano ‘Alî…”.38

Similar es lo narrado por Al-Bazzâr en cuanto a que el Mensajero de Dios (s.a.w.) tomó la mano de ‘Alî y dijo: “Por cierto que Moisés suplicó a Dios que purificara el lugar de prosternación (masÿid o mezquita) a través de Aarón, y yo he suplicado a Dios que purificara la Mezquita a través tuyo”.

Luego mandó a decir a Abû Bakr: “Clausura tu puerta” y éste pronunció el istirÿâ’ (la frase: “Ciertamente que somos de Dios y a Él retornaremos”), luego dijo: “Escucho y obedezco”; luego mandó a decir lo mismo a ‘Umar; luego mandó a decir lo mismo a (su tío) Al-‘Abbâs; luego dijo (el Profeta) (s.a.w.): “No soy yo quien ha clausurado vuestras puertas y dejó abierta la puerta de ‘Alî, sino que Dios abrió su puerta y clausuró la vuestra…”.39

Esta cantidad es suficiente para lo que nos propusimos respecto a la similitud entre ‘Alî y Aarón en todas las posiciones y asuntos.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Encontrarás el hadîz en lo citado por los expertos de la narrativa en sus vías muy confiables de las tradiciones del Mensajero de Dios (s.a.w.), y ahí tienes las páginas 165 y 166 del tomo III de Al-Mustadrak, donde encontrarás el hadîz con expresiones explícitas al respecto, y catalogado de sahîh (muy confiable) según las condiciones de clasificación de hadices de los dos shaijs Muslim y Bujârî. También fue citado por el Imam Ahmad como hadîz de ‘Alî en la pág. 98 del primer tomo de su Musnad. Fue citado por Ibn ‘Abdul Birr en la sección Tarÿamah Al-Hasan As-Sibt (Biografía de Al-Hasan, el nieto del Profeta) del libro Al-Istî‘âb. Fue citado incluso por Adh-Dhahabî en su Taljîs expresando categóricamente su condición de sahîh, a pesar de su grotesca intransigencia y alejamiento respecto al Aarón de esta comunidad, y de su Shubbar y su Shubair. Al-Bagawî lo ha mencionado en forma similar en su Mu‘ÿam y ‘Abdul Gânî en su Al-Îidâh. Asimismo sucede en la pág. 115 de As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, donde es referido a Salmân. También así lo hizo Ibn ‘Asâkir (N. del Autor).
  • 2. Alî y Aarón como Al-Farqadân:
    Respecto al día de Shubbar, Shubair y Mushbir, referirse a Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.2, p.155, h.769, donde es citado con un sanad o cadena de transmisión sahîh o muy confiable, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abdul Birr, impreso en la parte inferior del libro Al-Isâbah, t.3, p.100, ed. Egipto e investigado por Az-Zainî; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.193; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.190, ed. Al-Muhammadîiah; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.8, p.52; Al-Fath Al-Kabîr de An-Nabhânî, t.2, p.161.
  • 3. El Mensajero de Dios (s.a.w.) se hermana con ‘Alî, y Abû Bakr se hermana con ‘Umar.
    Ver: Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.14; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.21; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.194, ed. Al-Haidarîiah y p.83, ed. Al-Garî; Usud Al-Gâbah de Ibn Al-Azîr, t.2, p.221; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (“Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib”) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.105, h.146; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.105, h.299, 2º ed.
  • 4. Sîrah Ibn Hishâm, t.2, p.109; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.58, ed. Estambul, p. 65, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.56, ed. Al-‘Irfân.
  • 5. La hermandad entre el Mensajero de Dios (s.a.w.) y ‘Alî (a.s.).
    Ver: Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.300, h.3804; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, pp.193 y 194, ed. Al-Haidarîiah y pp. 82 y 83, ed. Al-Garî; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.21; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî, pp.20, 22, 23 y 24; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.37-42, hh.57, 59, 60 y 65; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.7; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, pp.94 y 95; Ta’rîj Al-Julafâ’ de As-Suiûtî, p.170; As-Sîrah An-Nabawîiah de Ibn Hishâm, t.2, p.108; Usud Al-Gâbah de Ibn Al-Azîr, t.2, p.221, t.3, p.137 y t.4, p.29; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.66; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.18, p.24 y t.6, p.167, ed. Egipto, investigado por Abûl Fadl, y t.3, pp.60 y 450, 1º ed., Egipto; Maqtal Al-Husain de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, t.1, p.48; Is‘âf Ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr Al-Absâr, p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah y p.154, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.112; Fath Al-Mulk Al-‘Alî bi Sihhati Hadîz-i Bâb-i Madînat Al-‘Ilm-i ‘Alî, p.48, ed. Al-Haidarîiah y p.19 ed. Egipto; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.507; Al-Istî‘âb, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.35; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib o “Biografía del Imam ‘Alî Ibn Abî Tâlib (a.s.)” del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.103, hadices 143, 144, 148, 150, 167 y 168; At-Tabaqât Al-Kubrâ de Ibn Sa‘d, t.3, p.22; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp.30, 45 y 46; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, pp.220-222 y 277, 2º ed.; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.468; Masâbîh As-Sunnah de Al-Bagwî, t.2, p.275, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, Egipto; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.92, hh.260, 271, 286, 299, 304, 325, 334, 350, 355, 365 y 383, 2º ed., Haidar Abâd; Ihqâq Al-Haqq de At-Tustarî, t.4, p.171, y t.6, p.462, ed. Teherán; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.113; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.111 y p.117, h.321.
  • 6. El hadîz de la Hermandad fue narrado por diez de entre los Compañeros. Ver: Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Qandûzî Al-Hanafî, p.57, ed Estambul, p.64 ed. Al-Haidarîiah.
  • 7. Citado por Al-Hâkim en la pág. 14 del 3º tomo de Al-Mustadrak citándolo de Ibn ‘Umar a través de dos vías sahîh según las condiciones de los dos sheij (Muslim y Bujârî). Citado por Adh-Dhahabî en su Taljîs aceptando categóricamente su condición de sahîh. Narrado por At-Tirmidhî según lo citado por Ibn Haÿar de él en la pág. 73 de su As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah; referirse aquí al nº 7 de los hadices de la 2º sección del cap. 9 de As-Sawâ‘iq. Fue transmitido como categórico por todos aquellos expertos en biografía y narraciones que se ocuparon del hadîz de la Hermandad (N. del Autor).
    Se encuentra en: Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.300, h.3804; Taljîs Al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso en la parte inferior de Al-Mustadrak, t.3, p.14; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.194, ed. Al-Haidarîiah, y p.82, ed. Al-Garî; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.21; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, p.120, ed. Al-Muhammadîiah; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzîli Ash-Shâfi‘î, p.37, hh.57 y 59; Ta’rîj Al-Julafâ’ de As-Suiûtî, p.170; Usud al-Gâbah de Ibn Al-Azîr, t.4, p.29; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.24; Is‘âf Ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr Al-Absâr, p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah y p.154, ed. As-Sa‘îdîiah; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.56, ed. Estambul y p.63, ed. Al-Haidarîiah; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.66, ed. Al-Qudsî; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.94; Al-Istî‘âb impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.35; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.103, hh.143, 145 y 246; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, p.227, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; Masâbîh As-Sunnah de Al-Bagwî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.275, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, Egipto; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.468; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.220, 2º ed.; Mishkât Al-Masâbîh, t.3, pp.243 y 244; Al-Ÿâmi‘ As-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso a los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Al-Fath Al-Kabîr de An-Nabhânî, t.2, p.242; Ihqâq Al-Haqq de At-Tustarî, t.4, p.192, ed.; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.116 y 150.
  • 8. Ver: Tâ’rîj At-Tabarî, t.2, p.319; Al-Kâmil fit Tâ’rîj de Ibn Al-Azîr, t.2, p.63. Ya hemos citado el hadîz con sus fuentes en la Carta 20.
  • 9. Citado por Abû Bakr Al-Jwarizmî, como se menciona en la pág. 103 de As-Sawâ‘iq (N. del Autor).
    Se encuentra en Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.246; Maqtal Al-Husain de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, t.1, p.60; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.304, ed. Estambul; Usud al-Gâbah de Ibn Al-Azîr, t.1, p.206; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar Ash-Shâfi‘î, p.171, ed. Al-Muhammadîiah; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.316.
  • 10. Citado por Al-Hâkim en la pág. 159 del tomo III de Al-Mustadrak. Citado por Adh-Dhahabî en su Taljîs reconociendo categóricamente su condición de sahîh. Transmitido por Ibn Haÿar en el cap. 11 de su As-Sawâ‘iq, y así también fue citado sin excepción por todo aquel que mencionó la boda de Fâtimah Az-Zahrâ’ (a.s.) (N. del Autor).
    El hadîz se encuentra en Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.115, ed. Al-Haidarîiah, p.52, ed. Beirut, y p.32, ed. Egipto; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.185; Dhajâ’ir Al-‘Uqbah, p.18; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.210; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.306, ed. Al-Haidarîiah, y p.170, ed. Al-Garî.
  • 11. Citado por Ash-Shirâzî en Al-Alqâb, e Ibn An-Naÿÿâr transmitiéndolo de Ibn ‘Umar y citado por Al-Muttaqî Al-Hindî en Kanz Al-‘Ummâl y en su Al-Muntajab impreso en los márgenes de Al-Musnad. En éste último ver el segundo renglón del comentario de la pág. 32 del tomo V (N. del Autor).
    Ver: Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.19.
  • 12. Citado por Ibn ‘Abdul Birr en la sección Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî del libro Al-Istî‘âb en una cadena de transmisión que llega a Ibn ‘Abbâs (N. del Autor).
    El hadîz se encuentra en Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.109, hadîz nº 149; Al-Istî‘âb impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.35; Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.1, p.230, ed. Al-Maimanah; Ihqâq Al-Haqq, t.4, p.171.
  • 13. Citado por Al-Jatîb siendo el nº 6105 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl en la pág. 402, del tomo VI (N. del Autor).
    El hadîz se encuentra en Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.122, hadîz nº 168; Kanz Al-‘Ummâl; t.15, p.131, hadîz 383, 2ª edición; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.46.
  • 14. Citado por Al-Hâkim en la pág. 217 del 3º tomo de Al-Mustadrak con un sanad sahîh o cadena de transmisión muy confiable según las condiciones de Muslim. Adh-Dhahabî reconoce su condición de sahîh según esa misma condición (N. del Autor).
    Se encuentra en Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.27.
  • 15. Citado por At-Tabarânî en su Al-Kabîr refiriéndolo a Ibn ‘Umar; citado por Al-Muttaqî Al-Hindî en su Kanz Al-‘Ummâl y en su Muntajab Kanz Al-‘Ummâl. Refiérete en Al-Muntajab a los márgenes de la pág. 32 del tomo V de Al-Musnad (N. del Autor).
    Se encuentra en: Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.121; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, p.228, ed. Egipto, investigado por Abûl Fadl, y t.3, p.257, 1º ed., Egipto.
  • 16. Citado por Ibn Sa‘d en la pág. 51 de la 2º sección del 2º tomo de At-Tabaqât, y en la pág. 55 del 4º tomo de Kanz Al-‘Ummâl (N. del Autor).
    Se encuentra en: At-Tabaqât Al-Kubrâ de Ibn Sa‘d, t.2, p.263, ed. Dâr Sâdir; y con expresiones similares en Al-Manâqib de Al-Jwarizmî, p.29, ed Al-Haidarîiah.
  • 17. Citado por At-Tabarânî en Al-Awsat, por Al-Jatîb Al-Bagdâdî en Al-Muttafaq wal Muftaraq, y fue citado por el autor de Kanz Al-‘Ummâl.
    Referirse a: Al-Muntajab, en los márgenes de la pág. 35 del tomo V de Musnad Ahmad, y citado en el margen de la pág. 46 por Ibn ‘Asâkir (N. del Autor).
    Se encuentra en: Hiliat Al-Awliâ’, t.7, p.256; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzîli Ash-Shâfi‘î, p.91, h.134; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.88; Maqtal Al-Husain de Al-Jwarizmî, t.1, p.38; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.23; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.66; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.206, ed. Estambul; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.119, hadîces nº 162 y 168; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.222, 2º ed.; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.111; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.2, p.76 y t.3, p.399; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso a los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp.35 y 46; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.121, h. 350, 2º ed.; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.117.
  • 18. Citado por los autores de Sunan en sus compilaciones de Hadices. Mencionado resumido por el imam Fajrud-dîn Ar-Râzî en su exégesis de esta aleya de la sura Al-Baqarah en la pág. 189 del 2º tomo de su At-Tafsîr Al-Kabîr (N. del Autor).
    El mabît o pernoctación de Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî en la cama del Profeta (s.a.w.) cuando se produjo la emigración:
    Ver: Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.96, hh. 133-137 y 139; Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.4 y 133; Ta’rîj At-Tabarî, t.2, p.99; Ta’rîj Al-Ia‘qûbî, t.2, p.29, ed. Al-Garî; Sîrah Ibn Hishâm, t.2, p.91; Al-‘Aqd Al-Farîd, t.5, p.99, 2º ed.; Al-Kâmil fî At-Ta’rîj de Ibn Al-Azîr, t.2, p.103; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.87; Maÿma‘ Az-Zawâid, t.6, p.51, t.7, p.27 y t.9, p.120; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, pp.261-267, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.184, h.249, p.186, h.250, p.190, h.251, p.137, hh.187-189; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, pp.239 y 242, ed. Al-Haidarîiah, y pp. 114 y 117, ed. Al-Garî; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.35, ed. Estambul y p.38, ed. Al-Haidarîiah; Matâlib As-Su’ûl de Ibn Talhah, p.35, ed. Teherán; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, pp.271 y 272, 2º ed.; At-Tabaqât Al-Kubrâ de Ibn Sa‘d, t.1, p.228 y t.8. pp.52 y 223; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.1, p.50 y t.2, p.47; Usud Al-Gâbah, t.4, p.25, ed. Egipto; Fadâ’il Al-Jamsah, t.2, p.309; Ihqâq Al-Haqq de At-Tustarî, t.8, p.335, ed. Teherán.
  • 19. Citado por An-Nisâ’î en su Al-Jasâ’is Al-‘Alawîiah y por Al-Hâkim al comienzo de la pág. 112 del 3º tomo de Al-Mustadrak, por Ibn Abî Shaibah e Ibn Abî ‘Âsim en As-Sunnah, por Abû Na‘îm en Al-Ma‘rifah, y fue citado por Al-Muttaqi Al-Hindî en su Kanz Al-‘Ummâl y en su Al-Muntajab impreso en los márgenes de la pág. 46, del 5º tomo de Musnad Ahmad (N. del Autor).
    Ver: Sunan Ibn Mâÿah, t.1, p.144, h.120; Ta’rîj At-Tabarî, t.2, p.310, Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abdul Birr impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.35; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.46, ed. Al-Haidarîiah, p.3, ed. At-Taqaddum Al-‘Ilmîiah, Egipto y p.7, ed. Beirut; Al-Kâmil de Ibn Al-Azîr, t.2, p.57; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, pp.200 y 228, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl y t.3, p.251, 1º ed. Egipto; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.60; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.96; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.120, hh. 164, 167-168; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.108; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, pp.221 y 222; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.107, h.304 y p.114, h.325, 2º edic; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.314 y t.3, p.221; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.1, p.433; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.227, hh.177 y 192.
  • 20. Refiérete a la pág. 126 del 3º tomo de Al-Mustadrak. Fue citado por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs considerando que su condición de sahîh es categórica (N. del Autor).
    Ver: Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.86, ed. Al-Haidarîiah y p.29, ed. Beirut; Fath Al-Mulk Al-‘Alî bi Sihhati Hadîz-i Bâbu Madînat Al-‘Ilm-i ‘Alî, p.51, ed. Al-Haidarîiah; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.134, quien lo consideró sahîh; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.100; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.97; Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, p.228, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.300; Mîzân Al-I‘tidâl, t.3, p.255; Ihqâq Al-Haqq, t.4, p.132; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.124; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.224, h.175.
  • 21. Citado por Ibn ‘Abdul Birr al tratar la biografía de ‘Alî en Al-Istî‘âb, y asimismo varios de los sabios más consolidados (N. del Autor).
    Ver: Sharh Nahÿ Al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.6, p.167; Al-Istî‘âb impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.35.
  • 22. Citado por Ibn Sa‘d al tratar la batalla de Badr en su libro At-Tabaqât, en la pág. 15 de la 1ª parte del 2º tomo (N. del Autor).
    Ver: At-Tabaqât Al-Kubrâ de Ibn Sa‘d, t.2, p.23, ed. Dâr Sâdir.
  • 23. Tal como lo cita Ad-Dâraqtanî en el 5º de los propósitos de la aleya “el amor a los parientes del Profeta” (Ash-Shûrâ; 42:23), que es la aleya nº 14 de las que cita Ibn Haÿar en el Cap.11 de su As-Sawâ‘iq. Ver: As-Sawâ‘iq, p.107 (N. del Autor).
  • 24. Ver: As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, p.117, ed. Al-Haidarîiah.
  • 25. Este es un largo hadîz que incluye veinte distinciones de ‘Alî, y nosotros ya lo mencionamos en la Carta 26 (N. del Autor).
    Ver: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.5, p.25, h.3062, transmitido con una cadena de transmisión sahîh, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.64, ed. Al-Haidarîiah y p.15, ed. Beirut; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.87; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.120; Al-Manàqib de Al-Jwarizmî, p.74; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.185, h.249, p.187, h.250, y p.190, h.251; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.35, ed. Estambul y p.38, ed. Al-Haidarîiah; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.205; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.329. Ver el resto de las fuentes en la Carta 26, al finalizar el punto 1 de la carta, en la nota que lleva el título “Las diez virtudes que nadie más que ‘Alî tenía”.
  • 26. Se encuentra en la pág. 125 del 3º tomo de Al-Mustadrak y fue citado por Abû Iu‘lâ, tal como figura en la 3º sección del Cap. 9 de As-Sawâ‘iq. Refiérete para ello a la pág. 76. Fue citado con este sentido con expresiones cercanas por Ahmad Ibn Hanbal en un hadîz de ‘Abdul·lah Ibn ‘Umar en la pág. 26 del 2º tomo de su Al-Musnad. Fue narrado tanto por ‘Umar, su hijo Ibn ‘Umar y varios de entre los más consolidados narradores en diferentes cadenas de transmisión (N. del Autor).
  • 27. Ver: Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.125, quien lo consideró sahîh, ed. Offset; Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.7, p.21, h.4797 en una cadena de transmisión sahîh, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.210, ed. Estambul y p.248, ed. Al-Haidarîiah; Al-Manàqib de Al-Jwarizmî, p.238, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.220, h. 283; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.76, ed. Al-Maimanah y p.125, ed. Al-Muhammadîiah; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.120, Ta’rîj Al-Julafâ’ de As-Suiutî, p.172; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.129; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.101, h.291, 2º ed.; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.254, 2º ed.; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.204; Fadâ’il Al-Jamsah, t.2, p.150; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.345, h.268.
  • 28. Tal como se encuentra al comienzo de la pág. 117 del 3º tomo de Al-Mustadrak, y este hadîz conforma una de las tradiciones más confiables habiendo sido citado por varios de los más consolidados y fiables sabios de la Tradición (N. del Autor).
  • 29. Ver: Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.117, ed. Offset de ‘Alî Haidar Abâd; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.206.
  • 30. Citado por Ahmad en la pág. 369 del 4º tomo de Al-Musnad. También fue narrado por Ad-Diâ’ según es mencionado en Kanz Al-‘Ummâl y Al-Muntajab. Refiérete a Al-Muntajab, a los márgenes de la pág. 29 del 5º tomo de Al-Musnad (N. del Autor).
  • 31. Ver: Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.125, quien lo consideró sahîh; Taljîs Al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso en la parte inferior de Al-Mustadrak; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.73, ed. Al-Haidarîiah y p.13, ed. At-Taqaddum, Egipto; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kunÿî Ash-Shâfi‘î, p.203; ed. Al-Haidarîiah, y p.88, ed. Al-Garî; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.87, ed. Estambul y p.99, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.255, hh.324 y 325; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.257, h.305, 1º ed. Teherán; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿawzî Al-Hanafî, p.41; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.202; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.253; Al-Hâwî lil Fatâwâ de As-Suiûtî, t.2, p.57.
  • 32. Transmitió de él Al-Muttaqî Al-Hindî al final de las notas a la página que mencionamos en la nota anterior (N. del Autor).
  • 33. Ver: Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.115; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.29; Ihqâq Al-Haqq, t.5, p.546.
  • 34. Tal como es citado por At-Tirmidhî en su Sahîh y transmitió de él Al-Muttaqî Al-Hindî en lo que señalamos de su Al-Muntajab. Fue citado por Al-Bazzâr de Sa‘d como se ve en el hadîz 13 de entre los hadices que citó Ibn Haÿar en la 2º sección del Cap. 9 de As-Sawâ‘iq; refiérete a la pág. 73 (N. del Autor).
    Ver: Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.303, h.3811; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.268, hh. 331 y 332; Ta’rîj Al-Julafâ’ de As-Suiûtî, p.172; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.77; Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.115; Fath Al-Mulk Al-‘Alî bi Sihhati Hadîz-i Bâbu Madînat Al-‘Ilmi ‘Alî, p.46, ed. Al-Haidarîiah y p.17, ed. Egipto; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.87, 210 y 282, ed. Estambul y p.99 y 248, ed. Al-Haidarîiah; As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.121, ed. Al-Muhammadîiah y p.73, ed. Al-Maimanah, Egipto; Masâbîh As-Sunnah de Al-Bagwî, t.2, p.276, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, Egipto; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.474; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.254, 2º ed.; Mishkât Al-Masâbîh, t.3, p.245; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.29; Al-Fath Al-Kabîr de An-Nabhânî, t.3, p.399; Kanz Al-‘Ummâl, t.6, p.159, 1º ed. y t.15, p.221, 2º ed.
  • 35. Tal como ha citado de todos ellos ‘Alî Ibn Muhammad Al-Jatîb el famoso jurista shafi‘îta conocido como Ibn Al-Magâzilî en su libro -Al-Manâqib- a través de diferentes vías de transmisión. Fue citado por el fiable y estudioso Al-Baljî en el cap. 17 de Al-Ianâbî‘ (N. del Autor).
  • 36. Ver: Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.252, h.301 y 343, 1º ed. Teherán; Ianâbî‘ Al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.87, ed. Estambul y p.99, ed. Al-Haidarîiah.
  • 37. Ver las fuentes citadas antes en las notas de esta misma Carta, las cuales son suficientes.
    Ver también: Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.305, h.3815; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, pp.74-75, ed. Al-Haidarîiah; Manâqib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.253, hh.303-304 y 306-309, 1º edic. Teherán; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib del libro Tâ’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.252, hh. 323, 326-328, 333-335 y 394-395, ed. Beirut; Hiliat Al-Auliâ’, t.4, p.153; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿauzî, p.41; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, pp.214, 223, 225 y 229; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.108; Dhajâ’ir Al-‘Uqbâ, p.102; Maqtal Al-Husain de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, t.1, p.63; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, pp.203-215; Ÿâmi‘ Al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.475; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.205, hh.160-162, 164 y 322, y t.2, p.29, h.368.
  • 38. Citado por el imam Abû Is·hâq Az-Za‘labî de Abû Dharr Al-Guiffârî en la explicación de las palabras del Altísimo que dicen: «Por cierto que vuestro Walî sólo es Dios, Su Mensajero y los creyentes…» de la sûra Al-Mâ’idah (nº 5) en su exégesis Al-Kâbir. Transmitió algo similar el estudioso Al-Baljî de Al-Musnad del imam Ahmad (N. del Autor).
    Ver: Shawâhid At-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.179, h.235; Tadhkirat Al-Jawâss de As-Sibt Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.15; Nûr Al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.70, ed. As-Sa‘îdîiah y p.71, ed. Al-‘Uzmânîiah; Nadzm Durar As-Simtain de Az-Zarandî, p.87; Al-Fusûl Al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.108; Ar-Riâd An-Nadirah, t.2, p.214, 2º ed.; Matâlib As-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.87; Farâ’id As-Simtain, t.1, p.192, h.151.
  • 39. Este hadîz es el nº 6156 de los hadices de Kanz Al-‘Ummâl, que está en la pág. 48 del 6º tomo (N. del Autor).
    Ver: Maÿma‘ Az-Zawâ’id, t.9, p.114; Muntajab Kanz Al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.55; Kanz Al-‘Ummâl, t.15, p.155, h.436, 2º ed.; Al-Hâwî lil Fatâwâ de As-Suiûtî, t.2, p.57 y 58; Ihqâq Al-Haqq, t.5, p.557; Al-Gadîr, t.3, p.208.
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Carta 35

27 de Dhûl Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Requerimiento del resto de los textos

¡Que Dios tenga misericordia de tu padre! ¡Qué claras y evidentes son tus demostraciones! ¡Y qué elocuentes y orientadoras son tus explicaciones! ¡Tráeme el resto! ¡Tráeme el resto de esos textos sucesivos, mutawâtir y evidentes, que tuya es la virtud!

Was Salâm.

S.

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Carta 36

29 de Dhûl Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. El hadîz de Ibn ‘Abbâs

Te es suficiente de los mismos lo citado por Abû Dawûd At-Taiâlisî -tal como figura en la biografía de ‘Alî referida en el libro Al-Istî‘âb- en una cadena de transmisión que llega a Ibn ‘Abbâs, donde dice: Le dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) a ‘Alî ibn Abî Tâlib: “Tú eres el Walî (poseedor de autoridad y jefatura) de todo creyente después de mí.”1

2. El hadîz de ‘Imrân

Similar a ésta es la narración considerada sahîh o muy confiable de ‘Imrân ibn Hasîn quien transmitió: El Mensajero de Dios (s.a.w.) envió una expedición militar y la puso al mando de ‘Alî ibn Abî Tâlib, quien luego de la victoria eligió para sí una sirvienta del Jums (o gravamen religioso del quinto de lo obtenido). Algunos reprobaron eso y cuatro de ellos acordaron quejarse de él ante el Profeta (s.a.w.).

Cuando volvieron, uno de esos cuatro se irguió y dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! ¡Debes saber que ‘Alî hizo tal y tal cosa!”, y (el Profeta) le dio la espalda. Entonces se irguió el segundo y dijo lo mismo, y también le dio la espalda. Luego se irguió el tercero y dijo lo mismo que sus dos compañeros, y también a éste le dio la espalda. Después se irguió el cuarto y dijo lo mismo que los otros dijeron.

Entonces el Mensajero de Dios (s.a.w.) se adelantó, en tanto podía observarse la ira en su rostro, y dijo: “¿Qué queréis de ‘Alî? ¡Por cierto que ‘Alî es de mí y yo soy de él, y es el walî de todo creyente después de mí!”.2

3. El hadîz de Buraidah

Asimismo está el hadîz de Buraidah cuyo texto se encuentra en la pág. 356 del tomo V de Musnad Ahmad. Dice: El Mensajero de Dios envió dos expediciones al Yemen, una a cargo de ‘Alî ibn Abî Tâlib y otra al mando de Jâlid ibn Al-Walîd, y agregó: “Si os encontráis, ‘Alî estará al mando de la gente,3 y si os separáis entonces cada uno de vosotros dos está a cargo de su propio ejército”. Dijo: “Nos encontramos, de entre las gentes del Yemen, a los Banî Zubaidah, y nos enfrentamos, venciendo los musulmanes a los idólatras.

Así, luchamos esa batalla y tomamos prisioneros, y de entre éstos ‘Alî seleccionó una mujer (como sirvienta) para sí mismo”. Dijo Buraidah: Jâlid escribió una carta que envió conmigo al Mensajero de Dios (s.a.w.), contándoselo. Cuando llegué donde el Profeta (s.a.w.) entregué el mensaje y le fue leído. En ese momento vi la ira en su rostro y dije: “¡Oh Mensajero de Dios! Ésta es la posición de quien se ampara en Dios. Me enviaste con un hombre y me ordenaste obedecerle; y yo hice aquello para lo que se me envió”.

Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “No denigréis a ‘Alî puesto que él es de mí y yo soy de él, y es vuestro walî después de mí; él es de mí y yo soy de él, y es vuestro walî después de mí…”.4 Fue citado por An-Nisâ’î en la pág. 17 de su Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah con las siguientes expresiones: “¡Oh Buraidah! No pretendas hacer que me enfade con ‘Alî, puesto que ‘Alî es de mí y yo soy de él, y él es vuestro walî después de mí”.5

Ibn Ÿarîr cita ello6 con las siguientes expresiones: Dijo Buraidah: Y he ahí que se enrojeció el rostro del Profeta y dijo: “De quien yo fuera su walî, ‘Alî es su walî”. Agregó (Buraidah): Con ello desapareció de mi interior lo que sentía contra él y dije: “No lo mencionaré mal”.7

At-Tabarânî cita este hadîz considerándolo una virtud. Es así que narró: “Cuando Buraidah llegó desde el Yemen e ingresó a la Mezquita, encontró a un grupo (de hombres) ante la puerta de la habitación del Profeta (s.a.w.) quienes se irguieron y se dirigieron hacia él para saludarle y hacerle preguntas. Le dijeron: “¿Qué (noticias) traes contigo?”. Respondió: “Buenas nuevas. Dios hizo triunfar a los musulmanes”. Le preguntaron: “¿Y qué te trae por aquí?”. Dijo: “Vine porque ‘Alî tomó una sirvienta del Jums y vine a informarle de ello al Profeta”. Le dijeron: “¡Infórmale! ¡Infórmale! para que ‘Alî quede rebajado ante él”.

El Mensajero de Dios (s.a.w.) había estado escuchando sus palabras desde el otro lado de la puerta, y he ahí que salió enfadado y dijo: “¿Qué les sucede a esas personas que pretenden rebajar a ‘Alî? ¡Quien enfada a ‘Alî me enfada a mí; quien se separa de ‘Alî se separa de mí! Por cierto que ‘Alî es de mí y yo soy de él; fue creado con mi arcilla, y yo fui creado con la arcilla de Ibrahîm, en tanto yo soy mejor que Ibrahîm8, descendencia una de otra, y Dios es el Omnioyente, el Sapientísimo. ¡Oh Buraidah! ¿Acaso no sabes que a ‘Alî le corresponde mucho más que esa sirvienta que tomó, y que él es vuestro Walî después de mí?”.9

Éste es un hadîz cuya procedencia (a partir del Profeta) es indiscutible, y cuyas vías que llegan hasta Buraidah son numerosas, siendo todas consideradas confiables.

4. El hadîz de las diez particularidades

Semejante a ello es lo mencionado por Al-Hâkim de Ibn ‘Abbâs en un noble hadîz10 donde se mencionan diez virtudes de ‘Alî, y en el que se expresa lo siguiente: “…Y dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Tú eres el Walî de todo creyente después de mí”.”11

5. El hadîz de ‘Alî

Y asimismo sus palabras (s.a.w.) pronunciadas en un hadîz donde expresa: “¡Oh ‘Alî! Le he pedido a Dios para ti cinco virtudes y me concedió cuatro negándome una”, hasta donde dice: “Y me concedió que tú seas el Walî de los creyentes después de mí”.12

6. El hadîz de Wahab

Semejante a ello es el hadîz mencionado por Ibn As-Sakan de Wahab ibn Hamzah, quien narra -conforme a lo citado en el libro Al-Isâbah al tratar la biografía de Wahab-: “Viajé junto a ‘Alî y observé severidad en él, y me dije: “Cuando regrese me quejaré de él”. Volví y hable mal de ‘Alî ante el Mensajero de Dios (s.a.w.), quien dijo: “No hables así de ‘Alî, puesto que él es vuestro Walî después de mí”.13 También fue citado por At-Tabarânî en su Tafsîr al-Kabîr, sólo que ahí él narra: “No digas eso de ‘Alî puesto que él es Awlâ an-Nâs (el de más primacía entre la gente) después de mí”.14

7. El hadîz de Ibn Abî ‘Âsim

Narró Ibn Abî ‘Âsim de ‘Alî (a.s.) un hadîz marfû‘ (cuya cadena de transmisión llega al Profeta) en el que dice: “¿Acaso no tengo primacía (awlâ) sobre la gente por sobre sus propias personas?”. Dijeron “Así es”. Dijo: “De quien yo fuera su Walî, ‘Alî es su Walî”.15 En cuanto a nosotros, nuestras narraciones a este respecto consideradas sahîh son mutawâtir, provenientes de los Imames de la pura descendencia.16

Esta cantidad es suficiente para lo que nos procuramos, si bien la aleya de la Wilâiah del Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, corrobora lo que dijimos. ¡Que las alabanzas sean para Dios, Señor del Universo!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Citado por Abû Dawûd y otros autores de Sunan (famosas compilaciones de hadices) de ‘Awânah Al-Waddâh ibn ‘Abdul·lâh Al-Iashkarî, de Abî Balaÿ Iahiâ ibn Salîm Al-Fazârî de ‘Amr ibn Maimûn Al-Audî de Ibn ‘Abbâs, siendo citado como hadîz marfû‘ (cuya cadena de transmisión llega al Profeta) siendo la totalidad de su riÿâl o integrantes de la cadena de transmisión, considerados como “prueba”, habiendo argumentado los dos sheijes (Muslim y Bujârî) con cada uno de ellos en sus respectivos Sihâh, a excepción de Iahiâ ibn Salîm, y aunque ambos no procedieron a su tajrîÿ (esto es, extraer y clasificar los hadices a partir de las fuentes), los expertos de ÿarh wa ta‘dîl (o estudio de la confiabilidad de los narradores) declaran explícitamente su confiabilidad y que se contaba entre los que practicaban mucho dhikr o recuerdo de Dios. Adh-Dhahabî transmitió de Ibn Mu‘în su condición de ziqah o confiable, al ocuparse de su biografía en su Al-Mîzân, y asimismo lo hicieron An-Nisâ’î, Ad-Daraqtanî, Muhammad ibn Sa‘d, Abû Hâtam y otros. (Nota del Autor)
    Se encuentra en: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.5, p.25, h.3062 con una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.28; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.55 y 182, ed. Estambul, y p.215, ed. Al-Haidarîiah; Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.134, ed. (Offset); Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso bajo Al-Mustadrak; Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.384, h.490.
    Ver el resto de las fuentes del hadîz en lo mencionado en la Carta nº 26, (nota al final del punto 1) y en lo que resta de esta misma carta.
  • 2. Citado por varios autores de Sunan o compilaciones de tradiciones, como: el Imam An-Nisâ’î en su Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah; Ahmad ibn Hanbal al citar los hadices de ‘Imrân al comienzo de la pág. 438 del tomo IV de su Al-Musnad; Al-Hâkim en la pág. 111 del tomo III de su Al-Mustadrak; y Adh-Dhahabî en su Taljîs al-Mustadrak donde considera categóricamente su condición de sahîh (muy confiable) según las condiciones de Muslim. Fue citado por Ibn Abî Shaibah e Ibn Ÿarîr siendo considerado sahîh según lo transmitido de ambos por Al-Muttaqî Al-Hindî al comienzo de la pág. 400 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl.
    También fue citado por At-Tirmidhî con una sólida cadena de transmisión según lo mencionado por Ibn Haÿar Al-‘Asqalânî al tratar la biografía de ‘Alî en su Al-Isâbah. Fue citado por el sabio de los mu‘tazilíes (Ibn Abîl Hadîd) en la pág. 450 del tomo II de su Sharh Nahÿ al-Balâgah, quien luego dijo: “Fue narrado por Abû ‘Abdul·lâh Ahmad en su Al-Musnad más de una vez, y también en el libro Fadâ’il ‘Alî (Las Virtudes de ‘Alî), siendo transmitido por la mayoría de los expertos en hadices.” (Nota de Autor)
    El hadîz se encuentra en: Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.296, h.3796; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.97, ed. Al-Haidarîiah, p.38, ed. Beirut, y p.23, ed. Egipto; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.92; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.158, ed. As-Sa‘îdîiah; Hiliat al-Awli’a’, t.6, p.294; Usud al-Gâbah, t.4, p.27; Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.381, hh.487 y 488; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.255, 2ª ed.; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî, t.2, p.275; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.470; Kanz al-‘Ummâl, t.25, p.124, h.359, 2ª ed., Haidar Abâd; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.53, ed. Estambul; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.36, ed. Al-Haidarîiah; Al-Gadîr, t.3, p.216; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.48, ed. Naÿaf.
  • 3. El Mensajero de Dios (s.a.w.) no puso a nadie al mando de ‘Alî a lo largo de su vida, sino que siempre él tenía la jefatura sobre los demás. ‘Alî era el portaestandarte del Profeta (s.a.w.) en cada ataque del que participó, a diferencia de otros. Abû Bakr y ‘Umar fueron subordinados de Usâmah encontrándose bajo su estandarte que le fue anudado por el mismo Mensajero de Dios (s.a.w.) cuando le designó la jefatura de la Expedición de Mu’tah, siendo él mismo (s.a.w.) quien dispuso que ambos partieran en ese ejército según el consenso de los narradores. También los dispuso como parte del ejército de Ibn Al-‘Âs en la expedición de Dhât as-Salâsil en la cual tienen una anécdota junto a su comandante ‘Amr ibn Al-‘Âs.
    El hadîz fue citado por Al-Hâkim en la pág. 43 del tomo III del Al-Mustadrak. Fue registrado por Adh-Dhahabî en su Taljîs expresando claramente la condición de sahîh o muy confiable de ese hadîz. En cuanto a ‘Alî, él no fue comisionado ni estuvo bajo la orden de nadie más que la del Profeta (s.a.w.) desde que éste fuera enviado como profeta hasta que falleció. (Nota del Autor)
    El Profeta (s.a.w.) nunca en toda su vida dispuso a ‘Alî bajo la jefatura de otro. Como testimonio de ello podemos referirnos a la historia. Ver: Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.1, p.369, 1ª ed. Dijo el Gran Mensajero (s.a.w.): “El combate de ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.) contra ‘Amr ibn ‘Abdu Wad en el día de (la Batalla de) Jandaq es mejor que todas las acciones de mi comunidad hasta el Día de la Resurrección.”
    Se encuentra en Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.256, h.197; Maqtal al-Husain de Al-Juwarizmî, t.1, p.45; Al-Manâqib de Al-Juwarizmî, p.58; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî, t.2, p.8; Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.2, p.32.
  • 4. Esto es lo citado por Ahmad en la pág. 356 por la vía de ‘Abdul·lâh ibn Buraidah, y éste de su padre. Y menciona -en la pág. 347 del tomo V de su Musnad- por la vía de Sa‘îd ibn Ÿubair, de Ibn ‘Abbâs, de Buraidah, que dijo: “Fui en una expedición militar con ‘Alî hacia el Yemen y noté severidad en él. Cuando llegué a ver al Mensajero de Dios (s.a.w.) le hable mal de ‘Alî, disminuyéndole, y he ahí que vi el rostro del Mensajero de Dios transformarse, y dijo: “¡Oh Buraidah! ¿Acaso no tengo primacía (awlâ) sobre los creyentes por sobre ellos mismos?”. Dije: “Así es, ¡oh Mensajero de Dios!”. Dijo: “De quien yo fuera su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ…”. Fue citado por Al-Hâkim en la pág. 110 del tomo III del Al-Mustadrak, así como por varios transmisores de hadices, y tal como puedes observar, el texto es claro y evidente en lo que se propone, puesto que el hecho de haber antepuesto las palabras que dicen “¿Acaso no tengo primacía (awlâ) sobre los creyentes por sobre ellos mismos?”, es un claro indicio de que el sentido de mawlâ en este hadîz sólo puede ser “aquél que posee primacía”, como es evidente. Similar a este hadîz es lo citado por varios transmisores de hadices como el Imam Ahmad al final de la pág. 483 del tomo III de su Musnad, en una narración de ‘Amr ibn Shâs Al-Aslamî respecto a quien dijo que fue uno de los que estuvo en (el pacto de) Al-Hudaibîiah, y que narró: Fui hacia el Yemen bajo la jefatura de ‘Alî y ello fue duro para mí durante el viaje hasta el punto que me encontré receloso de él. Cuando volví, manifesté mis quejas contra él en la Mezquita y ello llegó a oídos del Mensajero de Dios (s.a.w.). Cierta mañana ingresé a la Mezquita y el Mensajero de Dios (s.a.w.) se encontraba con algunos de sus Compañeros. Cuando me vio detuvo sus ojos en mí”. Continuó: “Fijó en mí la mirada hasta que me senté y me dijo: “¡Oh ‘Amr! ¡Por Dios que me has molestado!”. Dije: “¡Me amparo en Dios de haberte molestado, oh Mensajero de Dios!”. Dijo: “Así es. Quien molesta a ‘Alî me ha molestado a mí”. (Nota del Autor)
    El hadîz se encuentra en Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.24, ed. At-Taqaddum, Egipto, y en p.98, ed. Al-Haidarîiah; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.127; Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.369, hh.466, 467 y 468; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, p.450, 1ª ed., Egipto, y t.9, p.170, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; Fadâ’il al-Jamsah, t.1, p.341, ed. Beirut; y se encuentra con expresiones diferentes en: Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.371, hh.469, 473, 475, 476, 477, 478, 479, 480, 481 y 482, ed. Beirut; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.298, h.236.
  • 5. Se encuentra en Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.24, ed. At-Taqaddum, Egipto, y en p.98, ed. Al-Haidarîiah.
  • 6. Según lo narrado por Al-Muttaqî Al-Hindî en la pág. 398 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl, citándolo también de él en su Muntajab al-Kanz. (Nota del Autor)
  • 7. Se encuentra en Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.118, h.340, 2ª ed., Haidar Abâd.
  • 8. Al informar que ‘Alî fue creado de su arcilla, ello podría inducir a juzgar que al ser ‘Alî una ramificación, en cualquier caso él (s.a.w.) es mejor que ‘Alî, y es por ello que a continuación dice “y yo fui creado con la arcilla de Ibrahîm (a.s.)”, lo cuál también podría hacer suponer que entonces Ibrahîm (a.s.) debía ser mejor que él, y desde que ello no se corresponde con la realidad, aclara que él (s.a.w.) es mejor que Ibrahîm (a.s.), y de esa manera impide que (con respecto a ‘Alî) se suponga lo que no corresponde con la realidad.
  • 9. Ibn Haÿar transmitió este hadîz citándolo de At-Tabarânî en la pág. 103 de su As-Sawâ‘iq al tratar el segundo de los propósitos de la 14º de las aleyas que menciona en el capítulo 11 de libro, sólo que cuando llega a las palabras del Profeta que dicen: “¿Acaso no sabes que a ‘Alî le corresponde mucho más que esa sirvienta…?” su cálamo se detiene y su ego se rebela en su contra de manera que al final del hadîz dice: “Y tal cosa no es algo sorprendente para quienes eran similares a él”. ¡Alabado sea Dios quien nos ha mantenido a salvo de tales posturas! (Nota del Autor)
    El hadîz se encuentra en Ianabî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.272, ed. Estambul, y p.326, ed. Al-Haidarîiah; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.128.
  • 10. Citado por Al-Hâkim al comienzo de la pág. 134 del tomo III de su Al-Mustadrak; por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs reconociendo su condición de sahîh o muy confiable; por An-Nisâ’î en la pág. 6 de su Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah; y por el Imam Ahmad en la pág. 331 del tomo I de su Al-Musnad. Ya lo hemos citado al comienzo de la Carta nº 26. (Nota del Autor)
  • 11. Este hadîz junto a sus fuentes ya fue mencionado al final del punto 1 de esta misma carta.
  • 12. Éste es el nº 6048 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, y se encuentra en la pág. 396 del tomo VI. (Nota del Autor)
    El hadîz se encuentra en Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.119; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.35; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb Al-Bagdâdî, t.4, p.330.
  • 13. Este hadîz se encuentra en Al-Isâbah de Ibn Haÿar Ash-Shâfi‘î, t.3, p.641, ed. As-Sa‘âdah, t.3, p.604, ed. Mustafâ Muhammad, Egipto; Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.385, h.491; Ianabî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.55, ed. Estambul, y p.61 ed. Al-Haidarîiah; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.216; y cercano a sus expresiones es el hadîz mencionado en Usud al-Gâbah, t.5, p.94; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.109.
  • 14. Éste es el nº 2579 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, el cual se encuentra en la pág. 155 del tomo VI. (Nota del Autor)
    El hadîz se encuentra en Kanz al-‘Ummâl, t.6, p.155, h.2579, 1ª ed.; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.109.
  • 15. Transmitido por Al-Muttaqî Al-Hindî de Ibn Abî ‘Âsim en la pág. 397 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (Nota del Autor)
    Ver: Kanz al-‘Ummâl, t.15, 115, h.333, 2ª ed., Haidar Abâd.
  • 16. Ver: Izbât al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap.10, hh.10, 104, 192 y 212, ed. Teherán; Al-Amâlî de As-Sadûq, p.2, ed. Al-Haidarîiah.
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Carta 37

29 de Dhûl Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. El vocablo Walî es un homónimo

El vocablo Walî es un homónimo que abarca los significados de: auxiliador, amigo, íntimo, yerno, seguidor, aliado y vecino; asimismo, a todo aquel que se encarga de los asuntos de otro se le llama Walî. Así que, tal vez el sentido de los hadices que citaste es que ‘Alî (en relación a los creyentes) es su “auxiliador”, o su “amigo”, o “vuestro compañero íntimo después de mí”. Así pues, ¿dónde estaría el texto estipulante que pretendéis?

Was Salâm.

S.

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Carta 38

30 de Dhûl Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Aclaración del vocablo Walî

Mencionaste que entre los significados de Walî está: “Todo aquel que se encarga de los asuntos de otro se llama Walî”. Éste es el sentido de Walî en esos hadices y es lo que acude a la mente al escucharlo. Es igual que cuando decimos: “El Walî (tutor) del menor es su padre y su abuelo por parte de padre, luego el legatario de alguno de estos dos, y en tercer orden el gobernante legítimo”.

El sentido de ello es que éstos son quienes se ocupan de sus cuestiones y disponen sobre sus asuntos.

2. Los indicios que señalan ese significado

Los indicios de que en esos hadices se propuso este sentido difícilmente quedan encubiertos para los dotados de intelecto, puesto que sus palabras (s.a.w.), las cuales expresan:

“Él es vuestro Walî después de mí”, manifiestamente limitan tal condición de Walî o Wilâiah para él y la restringen a él1, y eso conlleva la especificación del sentido como ya lo dijimos, sin que otro sentido pudiese concordar, puesto que el auxilio, el compañerismo íntimo, la amistad, y otros sentidos similares no están restringidos a nadie, sino que los creyentes y las creyentes son amigos entre sí, y ¿qué distinción o peculiaridad se proponía el Profeta demostrar en estos hadices para su hermano y su Walî, en caso de que el significado de Walî fuese algo diferente a lo que dijimos?

Y, si es que su propósito con Walî fuese el de auxiliador, el de compañero íntimo o algo similar a ello, ¿qué asunto desconocido expuso públicamente el Profeta que debiera ser aclarado en estos hadices?, y lejos está el Mensajero de Dios (s.a.w.) de ocuparse de explicar cosas ya evidentes y aclarar lo ya obvio, desde que su abarcadora sapiencia y su necesaria condición de inmaculado y de Sello de los Profetas, son superiores a lo que muchos suponen.

Además, esos hadices son explícitos respecto a que esa Wilâiah se establece para ‘Alî después de la desaparición del Profeta (s.a.w.), y eso también es algo que determina el sentido que mencionamos, puesto que eso no concuerda con el sentido de auxilio, el compañerismo íntimo y otros, ya que sin lugar a dudas que ‘Alî se caracterizó por auxiliar a los musulmanes y ser su compañero y amigo desde que se estaba educando y formando en los brazos del Profeta, acrecentándose continuamente su auxilio y asistencia bajo el regazo del Mensajero, hasta que falleció.

Así, su auxilio, compañerismo y amistad para con los musulmanes no se restringe a la época posterior del fallecimiento del Profeta (s.a.w.), como es obvio.

Te es suficiente como indicio de la especificación del sentido que mencionamos lo citado por el Imam Ahmad en la pág. 347 del tomo V de su Al-Musnad a través de una vía sahîh o muy confiable, de Sa‘îd ibn Ÿubair, de Ibn ‘Abbâs, de Buraidah, quien dijo: “Fui en una expedición militar junto a ‘Alî hacia el Yemen y noté severidad en él, así que cuando llegué donde el Mensajero de Dios (s.a.w.) le mencioné a ‘Alî rebajándole, y he ahí que vi el rostro del Mensajero de Dios (s.a.w.) transformarse, y dijo: “¡Oh Buraidah! ¿Acaso no tengo primacía (awlâ) sobre los creyentes por sobre sus propias personas?”.

Dije: “Así es, ¡oh Mensajero de Dios!”. Dijo: “De quien yo fuera su Mawlâ, ‘Alî es su Mawlâ…”.2 Fue citado por Al-Hâkim en la pág.110 del tomo III de Al-Mustadrak y catalogado como sahîh o muy confiable según las condiciones de Muslim. Fue citado por Adh-Dhahabî en su Taljîs quien consideró categórica su condición de sahîh también según las condiciones de Muslim.

Tú sabes que las palabras que él (s.a.w.) antepuso al decir: “¿Acaso no tengo primacía (awlâ) sobre los creyentes por sobre sus propias personas?”, son un indicio de lo que mencionamos.

Quien reflexiona en esos hadices y lo que implican, no tendrá dudas de lo que dijimos. ¡Que las alabanzas sean para Dios!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Puesto que al decir: “Él es vuestro Walî después de mí”, quiere significar: “Él, y no otro, es vuestro Walî después de mí”.
  • 2. Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.110, ed. Offset; Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso en los márgenes de Al-Mustadrak, t.3, p.110, ed. Offset; Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.5, p.347, ed. Al-Maimanah, Egipto; Jasâ’is Amîr Al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.22, ed. At-Taqaddum, Egipto, p.94, ed. Al-Haidarîiah, y p.36, ed. Beirut; Ad-Durr al-Manzûr, t.5, p.182, ed. Egipto; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.24, h.36, ed. Teherán; Tarÿamah Al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.365, h.458; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.79; Ianabî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.33, ed. Estambul, p.36, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.31, ed. Al-‘Irfân; Fath al-Qadîr de Ash-Shaukânî, t.4, p.263; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.224; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.117, h.337, 2ª ed., Haidar Abâd.
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Carta 39

30 de Dhûl Hiÿÿah de 1329 H.L.

1. Su requerimiento de la aleya de la Wilâiah

Doy testimonio de que tú eres de dar pasos firmes y arraigados, honesto en su arremetida, tienes vigor al enfrentar, ante lo cual tus pares no pueden resistir, ni mantenerse firmes en la confrontación. Así pues, me cuento entre los convencidos del sentido expresivo de esos hadices en conformidad a lo que dices, y si no fuera por la obligatoriedad de considerar correctas las acciones de los Compañeros admitiría vuestro juicio; pero por eso mismo es necesario no considerar su sentido aparente, siguiendo el proceder de las primeras generaciones de musulmanes, que Dios esté complacido de todos ellos.

En cuanto a la aleya determinante que pretendes -mencionada al final de la carta nº 36- que corroboraría lo que sostienes en relación al sentido de estos hadices, no nos la has expuesto, así pues, refiérela de manera que reflexionemos en la misma, si Dios lo quiere.

Was Salâm

S.

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Carta 40

2 de Muharram de 1330 H.L.

1. La aleya de la Wilâiah y su revelación a causa de ‘Alî

Desde luego, te la refiero como una de las determinantes aleyas de Dios, Imponente y Majestuoso, que reveló en su gran Furqân (Libro Diferenciador, i.e. El Qurán). No es otra que la que contiene las palabras del Altísimo en la Sûra al-Mâ’idah (nº 5) que expresan:

«Por cierto que vuestro Walî solamente es Dios, Su Mensajero, y los creyentes que observan la oración y dan el diezmo mientras se encuentran inclinados en oración * En cuanto a quien tome como Walî a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, en verdad que los del partido de Dios son los vencedores»1,

y sobre la cual no hay dudas de que fue revelada por ‘Alî cuando dio en caridad su anillo mientras se encontraba inclinado durante el rezo.

2. Los indicios que señalan la causa por la que fue revelada

Las narraciones de los Imames de Ahl al-Beit (a.s.)2 catalogadas como sahîh o muy confiables y que se refieren al descenso de estas aleyas por ‘Alî cuando dio como limosna su anillo mientras se encontraba inclinado en la oración, son mutawâtir. Entre lo que fue citado como transmisión textual al respecto por vías de otros fuera de ellos, te es suficiente el hadîz de Ibn Salâm quien lo transmitió marfû‘ (con cadenas de transmisión que llegan hasta la persona) del Mensajero de Dios (s.a.w.).

Puedes referirte al mismo en el Sahîh de An-Nîsâ’î o en la exégesis de la Sûra al-Mâ’idah en el libro Al-Ÿam‘ baina as-Sihâh. Semejantes al mismo son el hadîz de Ibn ‘Abbâs y el hadîz de ‘Alî, que también fueron transmitidos en forma marfû‘.

Refiérete al hadîz de Ibn ‘Abbâs bajo la exégesis de esta aleya en el libro Asbâb an-Nuzûl del Imam Al-Wâhidî. Fue citado por Al-Jatîb Al-Bagdâdî en Al-Muttafaq.3 Refiérete al hadîz de ‘Alî en los Musnad respectivos de Ibn Mardawaih y Abûsh-Shaij.

Si quieres puedes referirte al mismo en Kanz al-‘Ummâl,4 para corroborar que los exegetas son unánimes en que esa aleya fue revelada por él, y tal consenso fue transmitido por varios sabios notables de la gente de la Sunnah, como el Imam Al-Qushÿî al discutir el tema del Imamato en su Sharh at-Taÿrîd.

En el capítulo 18 de Gâiat al-Marâm se encuentran 24 hadices transmitidos por vías sunnis que expresan que esta aleya fue revelada por lo que mencionamos, y si no fuera por observar la brevedad y porque la cuestión es (tan evidente) como el sol a las claras del día, completaríamos esto exponiendo lo transmitido en esas confiables narraciones, pero a pesar de que las mismas -Alabado sea Dios- son indiscutibles, aún así no dejaremos esta carta sin mencionar algo de lo transmitido al respecto en los hadices sunnis, limitándonos a lo citado en la exégesis del imam Abû Is·hâq Ahmad ibn Muhammad ibn Ibrâhîm An-Nîsâbûrî Az-Za‘labî.

De esta manera decimos: Al llegar a (la explicación de) esta aleya en su Tafsîr al-Kabîr, cita la siguiente narración refiriendo su cadena de transmisión a Abû Dharr Al-Guiffârî, cuando dice: “Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) con estos mismos oídos, y si no es así que ensordezcan, y lo vi con estos mismos ojos, y si no es así que enceguezcan, cuando decía: “‘Alî es el líder de los justos, el aniquilador de los incrédulos; auxiliado sea quien le auxilie, y denigrado sea quien le denigre”.”

“En cuanto a mí, recé junto al Mensajero de Dios (s.a.w.) cierto día y un mendigo pidió (limosna) en la Mezquita pero nadie le dio nada. Mientras ‘Alî se encontraba inclinado en la oración le hizo una seña con su dedo meñique donde tenía un anillo, y el mendigo se acercó a él y tomó el anillo de su meñique.”

“He ahí que el Mensajero de Dios (s.a.w.) rogó a Dios diciendo: “¡Dios mío! Por cierto que mi hermano Moisés te suplicó diciendo:

«Dijo: ¡Señor mío! Dilata mi pecho, facilítame mi tarea, y desata el nudo de mi lengua, de manera que mis palabras sean comprendidas, y dispón para mí un visir de entre mi gente, que sea mi hermano Aarón; fortaléceme con él, y asóciale en mi asunto, de forma que Te glorifiquemos abundantemente y Te recordemos profusamente. Ciertamente que Tú nos observas»,

y Tú le revelaste:

«Tu súplica te ha sido respondida ¡oh Moisés!».”

“¡Dios mío! Yo soy Tu siervo y Enviado. Dilata mi pecho, facilítame mi tarea, y dispón para mí un visir de entre mi gente, que sea ‘Alî. ¡Fortaléceme con él!”.”

Agregó Abû Dharr: “¡Por Dios! que el Mensajero de Dios no terminó de pronunciar sus palabras y descendió sobre él el Fiel Grabriel con esta aleya: «Por cierto que vuestro Walî solamente es Dios, Su Mensajero, y los creyentes que observan la oración y dan el diezmo mientras se encuentran inclinados en oración * En cuanto a quien tome como Walî a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, en verdad que los del partido de Dios son los vencedores»…”5

3. El fundamento para argumentar en base a la misma

Tú, que Dios auxilie a la verdad por tu intermedio, sabes que Walî aquí se refiere al que es Awlâ (tiene prioridad o supremacía) para disponer en un asunto, como cuando decimos: “Fulano es el Walî del menor”.

Los lingüistas son explícitos en que todo aquel que se encarga (wal·lâ) del asunto de alguien es su Walî, por lo que el sentido es que: quien se encarga de vuestros asuntos y tiene prioridad sobre ellos por sobre vosotros mismos, es solamente Dios, Imponente y Majestuoso, Su Mensajero, y ‘Alî, puesto que es en él en quien se reúnen todas estas características: la fe, la realización de la oración, el dar el zakât mientras está inclinado, y el hecho de que la aleya descienda por él.

Con la misma Dios deja establecida la Wiâliah para Sí Mismo, Glorificado Sea, para Su profeta y para Su Walî en un mismo orden, en el sentido que la Wilâiah de Dios, Imponente y Majestuoso, es global, por lo que la Wilâiah del Profeta y la del Walî es igual y al mismo grado, sin que sea posible que aquí (el vocablo) tenga el sentido de auxiliador, compañero íntimo, ni nada similar, puesto que no queda otro aspecto que se ajuste a esta restricción, como es evidente.

Pienso que esto puede tomarse como anexo a lo ya evidente. ¡Que las alabanzas sean para Dios, Señor del Universo!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sûra al-Mâ’idah; 5: 55-56.
  • 2. La aleya de la Wilâiah: Su revelación a causa de ‘Alî Amîr Al-Mu’minîn (a.s.) fue transmitida por Ahl al-Beit (a.s.) como algo categórico para ellos.
    Ver: Bihâr al-Anwâr de Al-Maÿlisî, t.35, pp.183-206, cap. 4, nueva impresión; Azbât al-Hudât de Al-Hurr Al-‘Âmilî, t.3, cap.10, hh.2-3, así como otros libros shias.
  • 3. Es el nº 5991 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, citado en la pág. 391 del tomo VI. Fue mencionado también en Muntajab al-Kanz. Ver la impresión del Muntajab en los márgenes de la pág. 38 del tomo V de Musnad Ahmad. (Nota del Autor)
  • 4. Es el nº 6137 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl el cual se encuentra en la pág. 405 del tomo VI. (Nota del Autor)
    La aleya de la Wilâiah fue revelada cuando el Imam ‘Alî (a.s.) dio limosna mientras se encontraba inclinado en la oración.
    Ver: Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.161-186, hh.216-219, 221-241, ed. Beirut; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.311-314, hh.354-348; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, pp.228, 250-251, ed. Al-Haidarîiah, y pp.106, 122-123, ed. Al-Garî; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, pp.88 y 202; Al-Manâqib de Al-Jwarizmî Al-Hanafî, p.187; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.409, hh.908-909: Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, pp.108 y 123; Ad-Durr al-Manzûr de As-Suiûtî, t.2, p.293; Fath al-Qadîr de Ash-Shaukânî, t.2, p.53; At-Tas·hîl li ‘Ulûm at-Tanzîl de Al-Kalbî, t.1, p.181; Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.1, p.649; Tafsîr at-Tabarî, t.6, p.186, ed. Bûlâq; Zâd al-Masîr fî ‘Ilm at-Tafsîr de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanbalî, t.21, p.383; Tafsîr al-Qurtubî, t.6, pp.219-220; At-Tafsîr al-Munîr li Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.1, p.210; Fath al-Baiân fî Maqâsid al-Qur’ân, t.3, p.51; Asbâb an-Nuzûl de Al-Wâhidî, p.148, ed. Al-Hindîiah, y p.113 ed. Al-Halabî, Egipto; Lubâb an-Nuqûl de As-Suiûtî, impreso en los márgenes de Tafsîr al-Ÿalâlain, p.213; Tadhkirat al-Jawâss de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, pp.18 y 208, ed. An-Naÿaf, y p.15, ed. Al-Haidarîiah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.71, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.70, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.115, ed. Estambul, p.135, ed. Al-Haidarîiah; Tafsîr al-Fajr ar-Râzî, t.12, p.20 y 26, ed. Al-Bahîiah, Egipto, y t.3, p.618, ed. Ad-Dâr Al-‘Âmirah, Egipto; Tafsîrât ibn Kazîr, t.2, p.71, ed. Dâr Ihiâ’ Al-Kutub; Ahkâm al-Qur’ân de Al-Ÿassâs, t.3, p.102, ed. ‘Abdurrahmân Muhammad; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.7, p.17; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, pp.86-88; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.13, p.277, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl, t.3, p.275, 1ª ed., Egipto; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.24, ed. Al-Maimanah, y p.39, ed. Al-Muhammadîiah; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.150, h.151, ed. Beirut; Tafsîr an-Nasafî, t.1, p.289; Al-Hâwî lil Fatâwâ de As-Suiûtî, t.1, pp.139 y 140; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.146, h.416, y p.95, h.269, 3ª ed.; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.38; Ÿâmi‘ al-Usûl, t.9, p.478; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, pp.273 y 302; Ihqâq al-Haqq, t.2, p.399; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.52, y t.3, p.156; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, p.31, ed. Teherán, y t.1, p.87, ed. An-Naÿaf; Ma‘âlim at-Tanzîl, impreso en los márgenes de Tafsîr Al-Jâzin, t.2, p.55; Farâ’id As-Simtain, t.1, pp.11 y 189-195, hh.150-153, 1ª ed.
  • 5. Al-Kashf wa al-Baiân de Az-Za‘labî (manuscrito), y las aleyas son las 55 y 56 de la Sûra al-Mâ’idah (5).
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Carta 41

3 de Muharram de 1330 H.L.

1. La expresión “los creyentes” es plural, ¿cómo puede haberse utilizado en esta aleya para hacer referencia a una sola persona?

Tal vez pueda decirse en oposición a vosotros que la expresión «…los creyentes que observan la oración y dan el diezmo mientras se encuentran inclinados en oración» es de uso real para el plural. Entonces, ¿cómo puede haberse usado para referirse al Imam -que Dios ennoblezca su rostro- siendo él una sola persona? Si se os dijera esto, ¿cuál sería la respuesta?

Was Salâm

S.

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Carta 42

4 de Muharram de 1330 H.L.

1. Los árabes utilizan el plural para referirse a una sola persona

La respuesta es: Los árabes se refieren a una sola persona utilizando una expresión en plural, a causa de algún aspecto que lo requiera.

2. Los testimonios de ello

Como testimonio de ello tienes las palabras del Altísimo en la Sûra Âl ‘Imrân que expresan: «Aquellos a quienes la gente les dice: “La gente se ha unido en vuestra contra, ¡temedles!”, y ello les incrementó su fe, y dijeron: “Dios nos es suficiente, y es el Mejor Custodio”».1

Según el consenso y la unanimidad de exegetas, transmisores de hadices y expertos en narraciones, quien expresó esas palabras fue solamente Na‘îm ibn Mas‘ûd Al-Ashÿa‘î,2 y aún así Dios, Glorificado Sea, se refirió a él, en tanto era una sola persona, en plural, usando el vocablo “gente” el cual hace alusión a un grupo de personas, y ello para exaltar la posición de aquellos que no escucharon sus palabras, ni prestaron atención a su rumor alarmista.

Abû Sufiân le había dado diez camellos para que contuviera a los musulmanes infundiéndoles temor por los idólatras, lo cual llevó a cabo. Entre aquello que les dijo ese día está la frase: “Ciertamente que la gente se ha unido en vuestra contra, ¡temedles!”, y, a causa de su rumor alarmista, a la mayoría de los musulmanes le desagradó partir (a la expedición militar).

Pero el Profeta (s.a.w.) salió junto a un grupo de setenta jinetes, y volvieron sanos y salvos, por lo cual fue revelada la aleya como elogio a esos setenta que partieron junto a él (s.a.w.) sin importarles el rumor alarmista de esa persona. Aplicar aquí la expresión en plural para una sola persona conforma un punto sutil, puesto que el elogio a los setenta que partieron junto al Profeta (s.a.w.) será por ello más significativo que si hubiera dicho “aquellos a quienes un hombre les dijo: la gente se ha unido en vuestra contra”, como es evidente.

Existen muchos ejemplos similares a esta aleya en el Libro Sagrado, la Tradición y el habla de los árabes. Dijo Dios, Glorificado Sea: «¡Oh creyentes! ¡Recordad la Merced de Dios sobre vosotros, cuando un grupo quiso alzar sus manos en vuestra contra y Dios las apartó de vosotros».3

Aquel que alzó sus manos en su contra fue un solo hombre de Banî Muhârib a quien le decían Gauraz. También se dijo que era ‘Amr ibn Ÿahâsh de los Banî Nadîr. Ese hombre había desenfundado su espada y la estremecía procurando golpear con la misma al Mensajero de Dios (s.a.w.), pero Dios, Imponente y Majestuoso, le impidió hacer tal cosa.

El suceso fue mencionado por los transmisores de hadices, los expertos en narraciones y los exegetas, habiéndola citado Ibn Hishâm al tratar la Gazuah o expedición militar de Dhât Ar-Ruqâ‘, en el tomo III de As-Sîrah.4

Al referirse a ese hombre, a pesar de ser una sola persona, Dios, Glorificado Sea, utilizó la palabra “qaum” (gente, pueblo), la cual se utiliza para significar un grupo de personas, como forma de engrandecer Su Merced dispensada sobre ellos al salvaguardar a su Profeta (s.a.w.).

En la aleya de la Mubâhalah5 Dios usó la expresión “hijos”, “mujeres” y “nosotros mismos” -cuyo sentido original es colectivo- aplicándolas a Al-Hasan, Al-Husein, a Fátima, y a ‘Alî en particular, según lo indica el consenso de los sabios quienes son unánimes al respecto, y ello fue así para engrandecer su posición, con ellos sea la paz.

Los casos similares son profusos e incontables, y son una prueba de la permisión de aplicar una expresión en plural a una sola persona, si es que algún punto de la oratoria lo requiriese.

3. Lo expresado por el Imam At-Tabarsî

El imam At-Tabarsî, al realizar la exégesis de esta aleya en su Maÿma‘ al-Baiân, menciona que: “El motivo para utilizar una expresión en plural al referirse a Amîr Al-Mu’minîn es enaltecerle y exaltarle, puesto que los lingüistas utilizan la forma plural para referirse a una sola persona como forma de engrandecer”. Agrega: “Y ello es lo suficientemente conocido en su forma de hablar como para que se necesite argumentar a su respecto”.6

4. Lo expresado por Az-Zamajsharî

Az-Zamajsharî menciona en su Al-Kashshâf otro punto al decir: “Si es que preguntas: ¿Cómo puede ser correcto que se refiera a ‘Alî (a.s.) siendo que la expresión está en plural?, respondo: Fue revelada en plural, a pesar de que la causa de la revelación fue un solo hombre, a fin de que la gente fuese incentivada a realizar semejante acción y tuviese una recompensa semejante a la suya, y para resaltar que la conducta del musulmán debe ser esmerarse hasta tal punto en lo referente a la bondad y la benevolencia, e incluso ir a buscar a los pobres si es que necesitan algo que no admite retrazo, a pesar de encontrarse en la oración y no demorar ello hasta concluirla…”7

5. Lo expresado por mí

Y yo digo: Puedo señalarte otro punto más sutil y preciso, y es que ciertamente que Dios, Glorificado Sea, utilizó la expresión en plural y no en singular para resguardarle de muchas personas, puesto que los que aborrecían a ‘Alî (a.s.), los enemigos de los hashemitas y el resto de los hipócritas, envidiosos y adversarios, no habrían soportado escuchar eso en la forma singular, ya que no les quedaría más ánimo para disimular, ni interés por mantener su impostura.

Y a causa de su desesperanza, suscitarían asuntos con graves consecuencias para el Islam, por lo cual la aleya fue revelada en plural a pesar de referirse a una sola persona para evitar el daño de éstos.

Luego, los textos religiosos estipulantes se fueron manifestando con diferentes expresiones y en diversas situaciones, propagando entre ellos el asunto de la Wilâiah en forma gradual y paulatina hasta que Dios perfeccionó Su religión y completó Su gracia, comportándose el Profeta (s.a.w.) tal como lo hacen los sapientes al querer anunciar lo que les resulta dificultoso.

Si la aleya hubiera sido revelada con expresiones propias del singular, se habrían puesto los dedos en los oídos, habrían desgarrado sus ropas, y se habrían comportado con obstinación y altivez. Este accionar prudente ha sido recurrente en todo lo mencionado en el Sagrado Qurán en relación a la virtud de Amîr Al-Mu’minîn y la Gente de su Casa, como no es oculto.

Hemos esclarecido estas frases y presentamos pruebas contundentes y claros argumentos de ello en nuestro libro “Sabîl al-Mu’minîn wa Tanzîl al-Aiât” (“El sendero de los creyentes y el descenso de las aleyas”).

¡Alabado sea Dios por brindar la guía y el éxito!

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sûra Âl ‘Imrân; 3: 173.
  • 2. En la aleya 173 de la Sûra Âl ‘Imrân quien pronunció esa frase fue solamente Na‘îm ibn Mas‘ûd Al-Ashÿa‘î. Ver: Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.1, p.441, ed. Dâr Al-Kutub; Tafsîr Al-Fajr Ar-Râzî, t.3, p.145; Tafsîr Abû As-Sa‘ûd, impreso en los márgenes de Tafsîr Ar-Râzî, t.3, p.145; Fath al-Baiân fî Maqâsid al-Qur’ân, t.2, p.167; Zâd al-Masîr fî ‘Ilm at-Tafsîr de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanbalî, t.1, p.504; At-Tas·hîl li ‘Ulûm at-Tanzîl, de Al-Kalbî, t.1, p.124; Tafsîr al-Munîr li Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.1, p.130; Tafsîr al-Ÿalâlain, p.57, ed. ‘Abdul Hamîd Hanafî; Fath al-Gadîr de Ash-Shaukânî, t.1, p.400, 2ª ed.; Tafsîr Al-Qurtubî, t.4, p.279.
  • 3. Sûra al-Mâ’idah; 5: 11.
  • 4. Sûra al-Mâ’idah; 5: 11. Quien alzó sus manos fue Gauraz de los Banî Muhârib, y se dijo que fue ‘Amr ibn Ÿahâsh de los Banî Nadîr. Ver: As-Sîrah an-Nabawîiah de Ibn Hishâm, t.3, p.120; Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.1, p.614; Tafsîr At-Tabarî, t.6, p.93, ed. Bûlâq; At-Tas·hîl li ‘Ulûm at-Tanzîl de Al-Kalbî, t.1, p.171; At-Tafsîr al-Munîr li Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.1, p.194; Tafsîr Abû As-Sa‘ûd, impreso en los márgenes de Tafsîr Ar-Râzî, t.3, p.534; Fath al-Baiân fî Maqâsid al-Qur’ân, t.2, p.463; Ad-Durr al-Manzûr de As-Suiûtî, t.2, p.265.
  • 5. La aleya de la Mubâhalah: es aquella que se refiere al Mensajero (s.a.w.) y a ‘Alî, Fátima, Al-Hasan y Al-Husein, en particular. Para comprobar que la misma se refiere a ellos en particular, referirse a las fuentes en nota al pié sobre la Mubâhalah en la Carta nº 12.
  • 6. Maÿma‘ al-Baiân fî Tafsîr al-Qur’ân de At-Tabarsî, t.3, p.221, ed. Beirut.
  • 7. Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.1, p.649, ed. Beirut.
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Carta 43

4 de Muharram de 1330 H.L.

1. El contexto de la aleya indicaría el sentido de “amigo” o sus similares

¡Que Dios recompense a tu padre! Has contrarrestado la embestida de la duda y expulsado la ambigüedad, de manera que la Verdad se ha manifestado en su plenitud y no queda para decir más que: la aleya fue revelada en el contexto de la prohibición de tomar a los incrédulos como íntimos, lo cual es testimoniado por las aleyas anteriores y posteriores, lo cual sería un indicio de que el propósito de Walî en la aleya solamente es el de “auxiliador”, “amigo”, “compañero” o algo similar.

¿Cuál sería la respuesta? Ten la bondad de proporcionarla.

Was Salâm

S.

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Carta 44

5 de Muharram de 1330 H.L.

1. El contexto no indica que el propósito sea el de “auxiliador” o algo similar

La respuesta es: La observación juzga que la aleya no se encuentra ligada a las aleyas anteriores que prohíben tomar a los incrédulos como amigos íntimos, de manera que se sale de su consonancia textual pasando a un tono de elogio hacia Amîr Al-Mu’minîn, proyectándole -para la jefatura y el Imamato-, desafiando con el coraje de éste a quienes renieguen, y amenazándoles con su embate; y ello es así puesto que la aleya que inmediatamente le precede es la que contiene las palabras del Altísimo que expresan:

«¡Oh creyentes! En cuanto a quien reniegue de su religión de entre vosotros, (que sepa que) en verdad Dios suscitará una gente a la cual amará y la que Le amará, que será humilde con los creyentes y enérgica con los incrédulos; luchará por la causa de Dios sin temer el reproche de nadie. Esa es la gracia de Dios que confiere a quien le place. Y Dios es Inmenso, Sapientísimo».1

Esta aleya se refiere particularmente a Amîr Al-Mu’minîn y advierte respecto de su coraje2 y el sus compañeros, tal como lo expuso claramente Amîr Al-Mu’minîn el día de la Batalla del Camello y fue explícitamente manifestado por Al-Bâqir y As-Sâdiq -con ambos sea la paz. Ello fue mencionado por Az-Za‘labî en su Tafsîr; fue narrado por el autor de Maÿma‘ al-Baiân de ‘Ammâr, Hudhaifah, e Ibn ‘Abbâs.

La Shî‘ah tiene consenso a este respecto, siendo narrado por ellos en forma mutawâtir de los Imames de la pura descendencia. De esta manera, la aleya de la Wilâiah viene a continuación de la alusión a tal Wilâiah en su persona y de señalar la obligatoriedad se seguir su Imamato. La estipulación textual de la misma conforma una aclaración de esa alusión, y una explicación de toda la jefatura anteriormente aludida a él. ¿Cómo podría decirse después de esto que la aleya fue revelada en el contexto de la prohibición de tomar a los incrédulos como amigos íntimos?

2. El contexto no sería suficiente para contrarrestar las pruebas

Además de ello, el Mensajero de Dios (s.a.w.) dispuso a los Imames de su descendencia en la misma posición que el Qurán, informando que ambos no se separarían -por lo cual son los equivalentes al Qurán y por cuyo medio se conoce la rectitud-, y se narró de ellos en forma mutawâtir que argumentaron mediante esta aleya3 y se ha establecido que ellos brindaron la exégesis del vocablo Walî tal como lo mencionamos4, entonces no queda validez para tal contexto si es que consideramos categórico que el mismo se contrapone con los textos que de ellos provienen5.

Los musulmanes en su totalidad son unánimes en hacer prevalecer las pruebas por sobre un contexto aparente, de manera que si existe contraposición entre un contexto y un indicio, dejan de lado lo indicado por el contexto y se someten al juicio de la prueba establecida6.

El secreto de ello radica en que no existe certidumbre de que la aleya haya sido revelada en tal contexto, puesto que el orden de compilación del Libro Sagrado no fue acorde a su orden de revelación, según el consenso de la comunidad islámica toda.7

En el orden de revelación mismo hay muchas aleyas expresadas de una manera que no concuerda con el contexto, como sucede con la Aleya de la Purificación (tathîr) dispuesta en medio del contexto referido a las esposas (del Profeta) a pesar de que los textos explícitos la particularizan para los cinco de la Gente del Manto.8

En resumen, desde que asignarle a la aleya lo que no está en conformidad con su contexto es algo que no afecta el milagro Quránico, ni perjudica su elocuencia, entonces no hay inconveniente en acogerse a ello cuando los indicios categóricos lo establezcan.

Was Salâm

Sh.

  • 1. Sûra al-Mâ’idah; 5: 54. Esta aleya fue revelada en referencia al Imam ‘Alî (a.s.), siendo él aquel a quien Dios ama y que ama a Dios, que es humilde con los creyentes y enérgico con los incrédulos.
    Ver: Al-Kashshâf y Al-Baiân de Az-Za‘labî (manuscrito) y At-Tibiân del Sheij At-Tûsî, t.3, p.555, ed. Naÿaf.
  • 2. Esto es similar a las palabras del Mensajero de Dios (s.a.w.) que expresan: “¡Oh comunidad de Qureish! No desistiréis hasta que Dios envíe sobre vosotros a un hombre a quien Dios probó su corazón con la fe, que cortará vuestros cuellos mientras os encontréis en relación a él espantados cual ovejas”. Dijo Abû Bakr: “¿Acaso seré yo, oh Mensajero de Dios?”. Le dijo: “No”. Dijo ‘Umar: “¿Acaso seré yo, oh Mensajero de Dios?”. Dijo: “No, sino que es el remendón de sandalias”. Dijo (el narrador): “Y he ahí que ‘Alî tenía en su mano una sandalia que estaba remendando para el Mensajero de Dios”. Fue citado por un gran número de autores de Sunan (compilaciones de hadices), y es el hadîz nº 610 que se encuentra al comienzo de la pág. 393 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. Similar a ello es el hadîz en el que dijo (s.a.w.): “Por cierto que entre vosotros hay un hombre que combatirá a la gente en base a la interpretación del Qurán, tal como yo la he combatido en base a su revelación”. Dijo Abû Bakr: “¿Acaso seré yo?”, y dijo ‘Umar: “¿Acaso seré yo?”. Respondió: “No. Sino que es aquél que se encuentra remendando sandalias en la habitación”. Y he ahí que salió ‘Alî cargando en su mano una sandalia del Mensajero de Dios (s.a.w.) que él estaba remendando. El mismo fue citado por el Imam Ahmad ibn Hanbal en su Musnad, en un hadîz de Abû Sa‘îd. Fue narrado por Al-Hâkim en su Al-Mustadrak; por Abû Ia‘lâ en su Musnad, y por otros autores de compilaciones de hadices. Fue transmitido de ellos por Al-Muttaqî Al-Hindî en la pág. 155 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (Nota del Autor).
  • 3. Ahl al-Beit (a.s.) argumentó en base a la aleya que expresa: «¡Oh creyentes! En cuanto a quien reniegue de su religión de entre vosotros…». Ver: Al-Ifsâh fî Imâmat Amîr Al-Mu’minîn del Sheij Al-Mufîd, p. 74 y 79, ed. Al-Haidarîiah; At-Tibiân del Sheij At-Tûsî, t.3, p.556; As-Sâfî fî Tafsîr al-Qur’ân, t.1, p.449, ed. Al-Islâmîiah, Teherán.
  • 4. Que Walî tiene el sentido de Awlâ (poseedor de primacía). At-Tibiân del Sheij At-Tûsî, t.3, p.559; Al-Gadîr, t.1, p.340.
  • 5. ¿Y qué validez queda para un sentido aparente cuando contradice un texto explícito? (Nota del Autor)
  • 6. Tal como queda establecido en la Ciencia de los Principios de Jurisprudencia (‘Ilm al-Usûl).
  • 7. El Sagrado Qurán no fue compilado según el orden de revelación de las aleyas y suras. Ver: At-Tamhîd fî ‘Ulûm al-Qur’ân, t.1, pp.212-224; Müÿiz ‘Ulûm al-Qur’ân, pp.159 y 173.
  • 8. La Aleya de la Purificación fue revelada en relación a los cinco del manto que son: el Profeta, ‘Alî, Fátima y sus dos hijos. Ver las fuentes mencionadas en la 2ª nota del primer párrafo de la Carta nº 12, donde se mencionan decenas de fuentes.
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Carta 45

6 de Muharram de 1330 H.L.

1. Acogerse a la interpretación de esos indicios como forma de considerar correctas las acciones de las primeras generaciones de musulmanes (salaf) es algo necesario

Si no fuera por el Califato de los “Califas Bien Guiados” (Al-Julafâ’ âr-Râshidîn) el cual es correcto categóricamente, no habríamos tenido más escapatoria que acogernos a vuestra opinión y admitir el sentido de esta aleya y sus semejantes según vuestro juicio.

Pero dudar de la legitimidad del Califato de éstos -que Dios este complacido de ellos- es algo inadmisible. Así pues, hay que acogerse necesariamente a la interpretación de esos indicios, como forma de considerar correctas sus acciones y las de quienes les juraron fidelidad (bai‘ah).

Was Salâm

S.

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Carta 46

6 de Muharram de 1330 H.L.

El Califato de los primeros tres califas -que Dios esté complacido de ellos- es precisamente el tema de estudio, por lo cual contrarrestar los indicios y pruebas mediante ello conforma un círculo vicioso.

1. Considerar correctas las acciones de los salaf no implica la necesidad de interpretar

Además, el hecho de considerar correctas sus acciones y las de quienes le juraron fidelidad no implica la necesidad de interpretar los indicios, tal como lo esclareceremos si el asunto lo requiere.

2. La interpretación de los indicios demostrados no es justificable

¡Lejos está la interpretación de tener lugar en relación a aquellos textos estipulantes que enunciamos y los que aún no mencionamos, como el texto de Gadîr y los textos de la Wasîiah (la Sucesión), especialmente después de haber sido confirmados por las tradiciones que se corroboran y ratifican recíprocamente, las cuales no carecen en absoluto de textos explícitos.

Quien reflexiona en los mismos con imparcialidad los encontrará a cada uno por sí mismo como indicios categóricos de la Verdad y como argumentos evidentes.

Was Salâm

Sh.

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Carta 47

7 de Muharram de 1330 H.L.

1. Requerimiento de las tradiciones que confirman los textos

Ojalá nos detallaras cuáles son esas tradiciones que confirmarían a esos textos. ¿Por qué no prosigues con ellas desde donde quedaste?

Was Salâm.

S.

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Carta 48

8 de Muharram de 1330 H.L.

1. Cuarenta hadices, de entre las tradiciones que corroboran los textos

Cuarenta hadices de entre las tradiciones que corroboran los textos te serán suficientes:

1) Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) mientras tomaba del brazo a ‘Alî (a.s.): “Éste, es el Imam de los justos, el aniquilador de los depravados; será victorioso quien le auxilie, y desamparado quien le traicione”. Luego repitió ello elevando la voz.

Fue citado por Al-Hâkim en un hadîz de Ÿâbir, en la página 129 del tomo 3 de su Sahîh al-Mustadrak.1 Luego agrega: “Éste es un hadîz cuya cadena de transmisión es sahîh o muy confiable y que no fue citado por los dos Sheij (Bujârî y Muslim)”.2

2) Él (s.a.w.) dijo: “Se me han revelado tres cosas con relación a ‘Alî: Que él es el señor de los musulmanes, el Imam de los piadosos, y el líder de los de frente radiante y miembros resplandecientes (por la ablución)”.

Fue citado por Al-Hâkim, al comienzo de la página 138 del tomo 3 de Al-Mustadrak.3 Luego agrega: “Éste es un hadîz cuya cadena de transmisión es sahîh o muy confiable y que no fue citado por los dos Sheij (Bujârî y Muslim)”.4

3) También dijo (s.a.w.): “Se me ha revelado respecto a ‘Alî que es el Señor de los musulmanes, el Walî de los piadosos, y el líder de los de frente radiante y miembros resplandecientes (por la ablución)”. Fue citado por Ibn An-Naÿÿâr5, así como por otros compiladores de hadices.6

4) Él (s.a.w.) le dijo a ‘Alî: “¡Bienvenido sea el señor de los musulmanes e Imam de los piadosos!”. Fue citado por Abû Na‘îm en Hiliat al-Awliâ’.7

5) También dijo (s.a.w.): “El primero que entrará por esta puerta es el Imam de los piadosos, el señor de los musulmanes, el adalid (lit. “abejorro líder”) de la religión, el sello de los legatarios (de los profetas), y el líder de los de frente radiante y miembros resplandecientes (por la ablución)”; y he ahí que ingresó ‘Alî (a.s.).

Inmediatamente se dirigió hacia él para saludarle efusivamente, le abrazó, le limpió el sudor de la frente, y le dijo: “Tú llevarás a cabo lo que me corresponde hacer a mí; les harás escuchar mi mensaje y les dilucidarás aquello en lo cual discrepen después de mí”.8

6) También dijo (s.a.w.): “Dios me ha prometido en relación con ‘Alî, que él será el Estandarte de la Guía, el Imam de mis partidarios, la luz de quien me obedezca; y la palabra que he impuesto a los piadosos…”.9

En estos seis hadices puedes observar textos explícitos sobre su Imamato y la obligación de obedecerle, con él sea la paz.

7) También dijo (s.a.w.) mientras señalaba a ‘Alî (a.s.) con su mano: “Por cierto que éste es el primero que creyó en mí, el primero que me estrechará la mano en el Día de la Resurrección; éste es el Gran Veraz; éste es el Diferenciador de esta comunidad, (esto es) diferenciará entre la Verdad y la falsedad; éste es el Adalid de los Creyentes…”.10

8) También dijo (s.a.w.): “¡Oh comunidad de los Ansâr! ¿Queréis que os indique aquello a lo cual, si os aferráis, no os extraviaréis jamás? Éste es ‘Alî; amadle así como me amáis a mí, y honradle así como me respetáis a mí. Por cierto que (el ángel) Gabriel me ha ordenado decíroslo de parte de Dios, Majestuoso e Imponente”.11

9) También dijo (s.a.w.): “Yo soy la ciudad del conocimiento y ‘Alî es su puerta; así pues, quien quiera el conocimiento que ingrese por la puerta”.12

10) También dijo (s.a.w.): “Yo soy la morada de la sabiduría y ‘Alî es su puerta”.13

11) También dijo (s.a.w.): “‘Alî es la puerta de mi conocimiento y quien después de mí dilucidará para mi comunidad aquello por lo cual fui enviado. Amarle es señal de fe, y aborrecerle es hipocresía”.14

12) Le dijo (s.a.w.) a ‘Alî (a.s.): “Tú le dilucidarás a mi comunidad aquello sobre lo cual discrepe después de mí”.15 Fue citado por Al-Hâkim en la página 122 del tercer tomo de Al-Mustadrak,16 en un hadîz de Anas (Ibn Mâlik). Luego dice: “Éste es un hadîz sahîh o muy confiable según las condiciones de los dos Sheij (Bujari y Muslim) aunque ambos no lo citaran…”.

A esto debo señalar que: quien reflexiona en este hadîz y otros similares, encontrará que ‘Alî con relación al Mensajero de Dios (s.a.w.) tiene la posición del Mensajero con relación a Dios, puesto que Dios, Glorificado sea, le dice a su Profeta: «Y no te hemos revelado el Libro sino para les dilucides aquello sobre lo cual discrepan, y como Guía y Misericordia para gente que cree»;17 asimismo, el Mensajero de Dios (s.a.w.) le dice a ‘Alî: “Tú le dilucidarás a mi comunidad aquello sobre lo cual discrepen después de mí”.18

13) También dijo (s.a.w.) lo siguiente, según lo citado por Ibn As-Sammâk de Abû Bakr en un hadîz marfû‘ (esto es, en un hadiz cuya cadena de transmisión llega al Profeta): “‘Alî tiene con relación a mí la posición que yo tengo con relación a mi Señor”.19

14) También dijo lo siguiente, según lo citado por Ad-Daraqtanî en su Al-Ifrâd, quien transmite de Ibn ‘Abbâs en un hadîz marfû‘: “‘Alî Ibn Abî Tâlib es (como) la Puerta de la Remisión (de los Hijos de Israel); quien ingrese a través de ella será creyente, y quien salga por la misma; será un incrédulo”.20

15) También dijo (s.a.w.) lo siguiente el día de ‘Arafât (9 de Dhu-l Hiÿÿah) en Haÿÿat al-Wadâ‘ (la Peregrinación de Despedida): “‘Alî es de mí, y yo soy de ‘Alî, y nadie ejecutará mi labor aparte de mí mismo, o ‘Alî”.21

«Por cierto que ello es palabra de un Honorable Mensajero, dotado de poder y acreditado ante el Poseedor del Trono. Es obedecido y fiel. Y vuestro Compañero, no es un desvariado»;22 «Así pues, ¿a dónde os dirigís?».23

¿Qué es lo que ustedes dicen acerca de estas confiables tradiciones y textos explícitos?

Si reflexionas con detenimiento, y observas con atención la sabiduría que encierra el hecho de que anunciara eso durante la Gran Peregrinación, frente a todo el mundo, la verdad aparecerá ante ti de la forma más manifiesta.

Si observas sus expresiones ¡cuán pocas!, y su sentido ¡qué manifiesto y qué indicador!, he ahí que las considerarás tremendamente formidables, puesto que reunió conceptos y los dispuso en un molde en particular, de manera que, a pesar de lo reducido de sus expresiones, abarcó todos sus aspectos en profundidad, y no dejó para nadie más que ‘Alî, la idoneidad de ejecutar cualquier labor suya.

Y no es de extrañarse, puesto que la labor del profeta solo es ejecutada por su sucesor y legatario (wasî ), y no asume su posición sino su vicerregente y walî. ¡La alabanza sea para Dios, Quien nos ha guiado a esto, puesto que no nos habríamos encaminado si no fuera porque Dios nos guió!

16) También dijo (s.a.w.): “Quien me obedece, ha obedecido a Dios, y quien me desobedece, ha desobedecido a Dios. Quien obedece a ‘Alî, me ha obedecido a mí, y quien desobedece a ‘Alî; me ha desobedecido a mí”. Fue citado por Al-Hâkim en la página 121 del tercer tomo de Al-Mustadrak, y por Adh-Dhahabî en esa misma página de su At-Taljîs. Ambos autores expresaron su condición de sahîh o muy confiable según las condiciones de los dos Sheij Bujârî y Muslim.24

17) También dijo (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Quien se aparta de mí, se ha apartado de Dios, y quien se aparta de ti, se ha apartado de mí”. Fue citado por Al-Hâkim en la página 124 del tercer tomo de su Sahîh al-Mustadrak, donde agrega: “Este hadîz tiene una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, aunque los dos Sheij no lo citaran”.25

18) También dijo (s.a.w.), según un hadîz transmitido por Umm Salamah: “Aquel que insulta a ‘Alî, me ha insultado a mí”. Fue citado por Al-Hâkim al comienzo de la página 121 del tercer tomo de Al-Mustadrak, y lo consideró sahîh o muy confiable según las condiciones (de aceptación de los hadices) de los dos Sheij (Bujarî y Muslim).

Fue citado por Adh-Dhahabî, en su At-Taljîs mencionando explícitamente su condición de sahîh o muy confiable. Fue narrado por Ahmad (Ibn Hanbal) como un hadîz de Umm Salamah en la página 323 del sexto tomo de su Al-Musnad, y por An-Nisâ’î en la página 17 de Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah.

Así también fue narrado por otros resguardadores de los legados (de la tradición)26. Igual a éstas son las palabras del Mensajero de Dios (s.a.w.) mencionadas en el hadîz de Amr Ibn Shâsh,27 que expresan: “Aquel que moleste a ‘Alî, me ha molestado a mí”.28

19) También dijo (s.a.w.): “Quien ama a ‘Alî, me ha amado a mí, y quien aborrece a ‘Alî, me ha aborrecido a mí”. Fue citado por Al-Hâkim y lo consideró sahîh en la página 130 del tercer tomo de Al-Mustadrak. Fue citado por Adh-Dhahabî en At-Taljîs, reconociendo su condición de sahîh según las condiciones mencionadas.29

aIgual a éstas son las palabras del ‘Alî que expresan: “Juro por Aquel que hace germinar la semilla y ha originado a la humanidad, que el Profeta iletrado (s.a.w.) ha garantizado que no me ama sino un creyente, y no me aborrece sino un hipócrita”.30

20) También dijo (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres señor en esta vida, y señor en el Más Allá. Quien te ame, me ama a mí, y quien me ame, es amado por Dios. Tu enemigo, es mi enemigo, y mi enemigo es el enemigo de Dios. ¡Pobre de aquel que te aborrezca después de mí”. Fue citado por Al-Hâkim al comienzo de la página 128 del tercer tomo de Al-Mustadrak y lo considera sahîh o muy confiable según las condiciones de los dos Sheij.31

21) También dijo (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Bienaventurado sea aquel que te ama y es veraz respecto a ti; y pobre de aquel que te aborrece y miente a tu respecto”. Fue citado por Al-Hâkim en la página 135 del tercer tomo de Al-Mustadrak; luego agrega: “Éste es un hadîz cuya cadena de transmisión es sahîh o muy confiable si bien los dos Sheij (Bujarî y Muslim) no lo citaron”.32

22) También dijo (s.a.w.): “Quien quiera vivir como yo he vivido, morir como ha de ser mi muerte; y habitar en el Jardín de la Eternidad que me ha prometido mi Señor, entonces, que acepte a ‘Alî Ibn Abî Tâlib como su walî, puesto que él nunca os sacará de la guía, ni os hará ingresar en el extravío”.33

23) También dijo (s.a.w.): “A quien haya creído en mí y me haya corroborado, le encomiendo la wilâiah de ‘Alî Ibn Abî Tâlib. Ciertamente que quien acepta su wilâiah ha aceptado la mía, y quien acepta mi wilâiah ha aceptado la de Dios. Quien le ama, me ha amado, y quien me ama ha amado a Dios. Quien le aborrece me ha aborrecido, y quien me aborrece ha aborrecido a Dios, Majestuoso e Imponente”.34

24) También dijo (s.a.w.): “Aquel al que le agrade vivir mi vida, morir mi muerte; y habitar en el Jardín del Edén que ha sido emplazado por mi Señor, entonces que acepte a ‘Alî como walî después de mí, y que (a su vez) acepte la wilâiah de quien sea walî de su parte; que siga a la gente de mi Casa (Ahl al-Beit) después de mí, puesto que son mi descendencia, fueron creados de mi misma arcilla y agraciados con mi comprensión y conocimiento. Así pues, ¡pobre de aquéllos que nieguen sus virtudes de entre mi comunidad, aquéllos que corten mi vínculo con ellos! ¡Que Dios no les otorgue mi intercesión!”.35

25) También dijo (s.a.w.): “Aquel que quiera vivir mi vida, morir mi muerte, e ingresar en el Jardín que mi Señor me ha prometido, que es el Jardín de la Eternidad, entonces que acepte a ‘Alî y su descendencia después de él como sus awliá’, puesto que ellos nunca os sacarán de la puerta de la guía, ni os harán ingresar por la puerta del extravío”.36

26) El Profeta (s.a.w.) le dijo a ‘Ammâr: “¡Oh ‘Ammâr! Si ves a ‘Alî transitando por un valle, y ves que la gente transita por otro, marcha junto a ‘Alî y deja a la gente, que por cierto que él nunca te guiará hacia la ruina, ni nunca te sacará de la (recta) guía”.37

27) También dijo (s.a.w.), según un hadîz narrado por Abû Bakr: “Mi palma y la de ‘Alî son iguales en lo concerniente a la Justicia”.38

28) También dijo (s.a.w.): “¡Oh Fátima! ¿Acaso no estás complacida con el hecho de que Dios, Majestuoso e Imponente, haya contemplado a los habitantes de La Tierra y escogido entre ellos a dos hombres, siendo uno de ellos tu padre y el otro tu esposo?”.39

29) También de él (s.a.w.): “Yo soy el Amonestador y ‘Alî es el Guía. Es a través tuyo ¡oh ‘Alî!, que los encaminados se guiarán después de mí”.40

30) También de él (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! No le es permitido a nadie encontrarse en la mezquita en estado de polución por intimidad matrimonial (ÿanâbah) a excepción de ti y de mí”.41 Semejante a éste es el hadîz citado por At-Tabarânî y transmitido de Umm Salamah, y por Al-Bazzâr y transmitido de Sa‘d, en el que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dice: “A nadie se le permite permanecer en estado de ÿanâbah en esta Mezquita, a excepción de ‘Alî y de mí”.42

31) También dijo (s.a.w.): “Yo y éste (o sea, ‘Alî), seremos una Prueba para mi comunidad en el Día de la Resurrección”.43 Fue citado por Al-Jatîb (Al-Bagdâdî) en un hadîz de Anas (Ibn Mâlik)44. ¿En qué asunto Abul Hasan (esto es, el Imam ‘Alî, con él sea la paz) sería una Prueba al igual que el Profeta (s.a.w.) si es que no hubiera sido su sucesor y el dotado de autoridad después de él?

32) También dijo (s.a.w.): “Está escrito en la Puerta del Paraíso: “No hay divinidad más que Dios; Muhammad es el Mensajero de Dios; ‘Alî es el hermano del Mensajero de Dios”.45

33) También dijo (s.a.w.): “Está escrito en el soporte del Trono (Divino): “No hay divinidad más que Dios, Muhammad es el Mensajero de Dios, a quien he respaldado con ‘Alî y auxiliado mediante ‘Alî”.46

34) También dijo (s.a.w.): “Quien quiera ver a Noé en su determinación, a Adán en su conocimiento, a Abraham en su tolerancia; a Moisés en su sagacidad, y a Jesús en su desapego, que observe a ‘Alî Ibn Abî Tâlib”. Fue citado por Al-Baihaquî en su Sahîh y por el Imam Ahmad (Ibn Hanbal) en su Musnad.47

35) También dijo (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tienes algunas semejanzas con Jesús; fue aborrecido por los judíos al punto que calumniaron a su madre, y fue amado por los cristianos al punto que le atribuyeron una posición que no tenía…”.48

36) También dijo (s.a.w.): “Los adelantados son tres: el adelantado hacia Moisés, que fue Josué el hijo de Nûn; el adelantado hacia Jesús, que es la persona creyente de la Sura Iâ Sîn; y el adelantado hacia Muhammad, que es ‘Alî Ibn Abî Tâlib”.49

37) También dijo (s.a.w.): “Los veraces son tres: Habîb el carpintero, el creyente de la familia de Iâ Sîn, quien dijo: «¡Oh pueblo mío! Seguid a los Mensajeros (de Dios)»; Hazquil o Ezekiel, el creyente de la familia del Faraón, quien dijo: «¿Acaso mataréis a un hombre sólo porque dice “Mi Señor es Dios”?»; y ‘Alî Ibn Abî Tâlib, quien es el mejor de entre ellos”.50

38) El Profeta (s.a.w.) le dijo a ‘Alî (a.s.): “La comunidad te traicionará después de mí en tanto tú vivirás en conformidad a mi fe y serás asesinado (por haber actuado) en base a mi Tradición. Quien te ame me habrá amado a mí, y quien te aborrezca me habrá aborrecido a mí. Por cierto que ésta será teñida con (la sangre de) ésta (señalando a su barba y a su cabeza respectivamente)”.51

Se narró de ‘Alî que dijo: “Por cierto que entre aquello que me presagió el Profeta es que la comunidad me traicionaría después de él”.52 Se narró de Ibn ‘Abbâs lo siguiente: “El Mensajero de Dios (s.a.w.) le dijo a ‘Alî: “Debes saber que después de mí vas ha encontrarte con dificultades”. Él preguntó: “¿Acaso ello será encontrándose mi fe intacta?”. Le respondió: “Así es, encontrándose tu fe intacta”.53

39) También dijo (s.a.w.): “Entre vosotros se encuentra quien combatirá en base a la interpretación del Qurán, así como yo he combatido en base a su revelación”. Todos los presentes aspiraron ser aquel a quien se refería, y entre ellos se encontraban Abû Bakr y ‘Umar. Abu Bakr preguntó: “¿Acaso seré yo?”. Respondió: “No”. ‘Umar preguntó: “¿Acaso seré yo?”. Respondió: “No, sino que será el remendón de sandalias”, refiriéndose a ‘Alî (a.s.).

Abû Sa‘îd Al-Judrî relató: “Fuimos a verle y le llevamos las buenas nuevas, pero él no levantó su cabeza, como si ya lo hubiera oído del Mensajero de Dios (s.a.w.)”.54

Similar a éste es el hadîz de Abû Aîiûb Al-Ansârî, el cual narró durante el Califato de ‘Umar diciendo55: “El Mensajero de Dios (s.a.w.) le ordenó a ‘Alî Ibn Abî Tâlib combatir a los Nâkizîn (“quebrantadores del pacto de fidelidad”, esto es, los impulsores de la Batalla del Camello), a los Qâsitîn (“transgresores y contumaces”, esto es, los sediciosos enfrentados en la Batalla de Siffîn) y a los Mâriquîn (“los que salieron disparados de la religión”, esto es, los jareyitas que provocaron la batalla de Nahrawân).56

También (es similar) el hadîz de ‘Ammâr Ibn Iâsir, cuando dijo57: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! La facción inicua te combatirá, pero tú estarás en la Verdad; aquel que en ese día no te auxilie no será de los míos”.58

También el hadîz de Abu Dharr Al-Ghiffârî, cuando dijo59: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Por Aquel en cuyas manos se encuentra mi alma! Ciertamente que entre vosotros hay un hombre que combatirá después de mí en base a la interpretación del Qurán, así como yo combatí a los idólatras en base a su revelación”.60

También el hadîz de Muhammad Ibn ‘Ubaidul·lâh Ibn Abû Râfi‘, quien cita de su padre y (a su vez) de su abuelo Abû Râfi‘ que éste dijo: “Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh Abu Râfi‘! Luego de mí habrá un grupo de gente que combatirá contra ‘Alî. Será un derecho de Dios que se luche en su contra. Aquel que no pueda luchar contra ellos con su mano que lo haga con su lengua; y quien no pueda con su lengua que lo haga con su corazón…”.61

Narró Al-Ajdar Al-Ansârî62 lo siguiente: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Yo combato en base a la revelación del Qurán y ‘Alî combatirá en base a su interpretación”.63

40) También de él (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Me distingo de ti por la profecía, puesto que no habrá profeta después de mí, y tú te distingues del resto de las personas por siete cosas: eres el primero entre ellos que creyó en Dios, el más fiel al pacto de Dios, el más firme en los preceptos de Dios, el que más observa la equidad al repartir, el más justo con los súbditos, el de mejor visión al juzgar y el de mayor distinción ante Dios”.64

Narró Abû Sa‘îd Al-Judrî: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú posees siete cualidades que nadie te puede disputar: Eres el primero de los creyentes, el más fiel al pacto de Dios, el más firme en los preceptos de Dios, el más benevolente con los súbditos, el más sabio en lo relacionado a juzgar, y el de mayor distinción…”.65

Este breve espacio no deja lugar para profundizar en estas profusas tradiciones, las cuales se corroboran entre sí al indicar todas un sentido único, que es el hecho de que ‘Alî era el segundo del Mensajero de Dios (s.a.w.) en esta comunidad, y que poseyó después del Profeta (s.a.w.) la misma la jefatura que él poseía. Estos hadices son mutawâtir en su sentido si bien no en sus expresiones; y esto te será suficiente como prueba concluyente.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. Éste es el hadîz nº 2527de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, pág. 153 del tomo VI; fue citado por Az-Za‘labî en un hadîz de Abû Dharr como interpretación de la aleya de la wilâiah en su Tafsîr al-Kabîr. (N. del Autor).
  • 2. Se encuentra en Manâquib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp. 80-84, hh. 120-125; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.111; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.476, hh.996 y 997; Kifâiat At-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.221, ed. Al-Haidarîiah, y p.99, ed. Al-Garî; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp. 72, 185, 224, 250 y 284, ed. Estambul, y pp. 82, 219, 278 y 341, ed. Al-Haidarîiah; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn As-Sabbâg Al-Mâlikî, p.108; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, p.57, ed. Al-Haidarîiah, y p.25, ed. Al-Matba‘ah al-Islâmîiah, Universidad Al-Az·har (El Cairo); Is‘âf ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.158, ed As-Sa‘dîiah, y p.143, ed. Al-‘Uzmânîiah; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, p.123, ed. Al-Haidarîiah, y p.75, ed. Al-Maimanah, Egipto; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, p.31, ed. Teherán, y t.1, p.86, ed. An-Naÿaf; Mîzân al-I‘tidâl, t.1, p.110; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.140, ed. Mustafâ Muhammad, y t.2, p.56, ed. Al-Maimanah, Egipto; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp. 29 y 30; Ihqâq al-Haqq, t.4, p.234, ed. Teherán; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.157 y 192, hh.119 y 151.
  • 3. Citado por Al-Bâwardî, Ibn Qâni‘, Abû Na‘îm y al-Bazzâr. Es el nº 2628 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, p.157 del tomo VI (Nota del Autor).
  • 4. Se encuentra en Al-Mu‘ÿam as-Saguîr de At-Tabarânî, t.2, p.88; Manâquib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.65, h.93 y p.104, hh.146-147; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.235; Nadzm Durar as-Simtain, de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.114; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn As-Sabbâg Al-Mâlikî, p.107; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.121; Usud al-Gâbah, t.1, p.69 y t.3, p.116; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.257, hh.773 y 774; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.100; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.81, ed. Estambul; Ihqâq al-Haqq, t.4, p.11, ed Teherán; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.143.
  • 5. Es el hadîz nº 2630 en la pág. 157 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
  • 6. Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î , t.2, p.257, h.772; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.234, 2ª ed.; Dhâjâ’ir al-‘Uqbâ, p.70; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34.
  • 7. Es la nº 11 de las narraciones citadas por Ibn Abî-l Hadîd en la pág. 450 del tomo II de su Sharh Nahÿ al-Balâgah; es el nº 2627 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, pág. 157 del tomo VI. (N. del Autor).
    Se encuentra en Hiliat al-Awliâ’ de Ibn Abî Na‘îm, t.1, p.66; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.440, h.949; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.157, h.443, 2ª ed.; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd, t.9, p.170, ed. Egipto, investigada por Muhammad Abû-l Fadl; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.115; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.46, ed. An-Naÿaf; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.181 y 313, ed. Estambul, y p.213, ed. Al-Haidarîiah; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.55; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.141.
  • 8. Mencionado por Abû Na‘îm en su Hiliat al-Awliâ’, transmitido de Anas (Ibn Mâlik). Fue citado en forma detallada por Ibn Abî-l Hadîd en la pág.450 del tomo II de Sharh Nahÿ al-Balâgah. Refiérete a la narración nº 9 de esa página. (N. del Autor).
    Se encuentra en Sharh Nahÿ al-Balâgah de Abî-l Hadîd, t.9, p.169, ed. Egipto, investigado por Abû-l Fadl; Hiliat al-Awliâ’ de Ibn Abî Na‘îm, t.1, p.63; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî al-Hanafî, p.42; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.487, h.1005; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.60, ed. An-Naÿaf, y p.21, ed. Teherán; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.1, p.64; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p.212, ed. Al-Haidarîiah, y p.93, ed. Al-Garî; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.313, ed. Estambul; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.253; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.145.
  • 9. Mencionado por Abû Na‘îm en su Hiliat al-Awliâ’, transmitido de Barazah Al-Aslamî y de Anas Ibn Mâlik y citado por el sabio de los mu‘tazilitas (Ibn Abî-l Hadîd) en la pág.449 del tomo II de su Sharh Nahÿ al-Balâgah. Refiérete a la tercera narración de esa página. (N. del Autor).
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Dios me hizo una promesa en relación con ‘Alî. Dije: ¡Oh mi Señor! ¡Aclárame qué es! Dijo: “¡Escucha! Ciertamente que ‘Alî es el Estandarte de la Guía, el Imam de mis partidartios, la luz de quien me obedezca…”:
    Se encuentra en Hiliat al-Awliâ’ de Ibn Abî Na‘îm, t.1, p.67; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd, t.9, p.167, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî al-Hanafî, pp.215 y 220; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.114; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.189, h.672; Manâquib ‘Alî Ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.46, h.69; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p.73, ed. Al-Haidarîiah, y p.22, ed. Al-Garî. Y con expresiones semejantes se encuentra en Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî al-Hanafî, p.312, ed. Estambul; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.46, ed. An-Naÿaf; Ihqâq al-Haqq, t.4, p.168; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.144 y 151.
  • 10. Citado por At-Tabarânî en Al-Kabîr como un hadîz de Salmân y de Abû Dharr. Citado por Al-Baihaqî en su Sunan y por Ibn ‘Adî en Al-Kâmil como un hadîz de Hudhaifah. Es el nº 2608 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, pág. 156 del tomo VI. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.76, h.121; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.102; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p.187, ed. Al-Haidarîiah, y p.79, ed. Al-Garî; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.313; Al-Isâbah, t.4, p.171; Al-Istî‘âb impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.4, p.170; Usud al-Gâbah, t.5, p.287; Mîzân al-I‘tidâl, t.2, p.417; Ihqâq al-Haqq, t.4, p.29; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.39 y 140.
    Ver lo que se mencionará en la Carta nº 70 (en el punto 1), en el pié de página como comentario a la condición de “Gran Veraz” y “Diferenciador” del Imam (a.s.).
  • 11. Mencionado por At-Tabarânî en Al-Kabîr. Es el nº 2525 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, pág.157 del tomo VI. Es la décima narración de la pág. 40 del tomo II de Sharh Nahÿ al-Balâgah de Abî-l Hadîd. Observa cómo dispuso el hecho de que no se extravíen, condicionado a aferrarse a ‘Alî. La inferencia de ello es que quien no se aferre a su persona se extraviará. Observa que les ordenó amarle con el mismo amor que le proferían al Profeta (s.a.w.) y honrarle de la misma manera en que honraban al Profeta (s.a.w.). Eso no es sino por ser su sucesor y el Dueño de los Asuntos después de él. Si reflexionas en sus palabras que expresan: “Por cierto que (el ángel) Gabriel me ha ordenado decíroslo de parte de Dios”, se te manifestará esa realidad. (N. del Autor).
    Se encuentra en Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd, t.9, p.170, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Hiliat al-Awlîâ’ de Abû Na‘îm, t.1, p.63, ed. As-Sa‘âdah; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.132; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.210, ed. Al-Haidarîiah, y p.91, ed. Al-Garî; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.313, ed. Estambul; Kanz al-‘Ummâl, t.15, 126, h.363, 2ª ed.; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.233, 2ª ed.; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.98; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.60, ed. Naÿaf; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.197, h.154.
  • 12. Mencionado por At-Tabarânî en Al-Kabîr, narrado de Ibn ‘Abbâs según lo citado en la pág. 107 de Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî. Mencionado por Al-Hâkim en el capítulo “Las virtudes de ‘Alî”, en la pág. 226 del tercer tomo de su Sahîh al­-Mustadrak a través de dos cadenas de transmisión catalogadas como sahîh o muy confiables: una de ellas llega a Ibn ‘Abbâs a través de dos vías muy confiables, y la otra llega a Ÿâbir Ibn ‘Abdul·lâh Al-Ansârî, presentando pruebas contundentes para la condición de sahîh de sus vías de transmisión. El Imam Ahmad Ibn Muhammad Ibn As-Siddîq Al-Magribî, el residente en El Cairo, se destacó por considerar a este hadîz como sahîh como tema de un profuso libro al que llamó “Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî” (“La conquista del elevado reino mediante la confiabilidad del hadîz: La puerta del conocimiento es ‘Alî”), el cual fue publicado en el año 1353 H.L. (1934 A.D.) por la editorial Al-Matba‘ah al-Islâmîiah de la Universidad Al-Azhar, Egipto. Es apropiado que los estudiosos estén informados sobre el mismo puesto que contiene abundante conocimiento; y no presentan ningún valor ni consideración las palabras de los Nasebíes (esto es, los hostiles a Ahl al-Beit, con ellos sea la paz) respecto a este hadîz, el cual se ha vuelto proverbial tanto en boca de los Shias como de los musulmanes de otras corrientes, y tanto en las ciudades como en los desiertos. Hemos observado su rechazo al mismo y lo hemos encontrado basado en la mera intrasigencia sin aportar para ello más indicio que la desvergüenza del fanatismo, como lo expresa claramente Al-Hâfidz Salâhuddîn Al-‘Alâ’î cuando al citar de Adh-Dhahabî y otros la imputación de su falsedad, al final agrega: “No presentaron para ello ninguna prueba impugnante, sino la mera imputación de ser falso.”
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Yo soy la ciudad del conocimiento y ‘Alî es su puerta; así pues, quien quiera el conocimiento que ingrese por la puerta”:
    Se encuentra en abundantes fuentes, entre ellas: Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.464, hh.984-997; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî, t.1, p.334, h.459; Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, pp.126 y 127, quien lo consideró sahîh; Usud al-Gâbah, t.4, p.22; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.80-85, hh.120-126; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, pp.220, 221, ed. Al-Haidarîiah, y p.99, ed. Al-Garî; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.40; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.113; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.65, 72, 179, 183, 210, 234, 253, 282, 407 y 400, ed. Estambul, y pp.211, 217, 248, 278, 303, 338, ed. Al-Haidarîiah; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.170; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.154, ed. As-Sa‘îdîiah; Tadhkirat al-Jawâss de Ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, pp.47-48; Maqtal al-Husain de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, t.1, p.43; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, pp.22-24, 27, 29-44, 55 y 57, ed. Al-Haidarîiah, y pp.3-5 y 14-16, ed. Al-Islâmîiah de Al-Az·har; Faid al-Qadîr de Al-Manawî, t.3, p.46; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.38; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.1, p.415, t.2, p.251 y t.3, p.182; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.7, p.219, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl, y t.2, p.236, ed. Beirut (Offset); Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.77; Ÿâmi‘ al-Usûl, t.9, p.473, h.6489; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.250; Al-Gadîr, t.6, pp.61-81; Musnad Al-Kalâbî, impreso al final de Al-Manâquib de Ibn al-Magâzilî, p.427, ed. Teherán; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.129, h.378, 2ª ed.; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.1, p.276; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.1, p.93, ed. Al-Maimanah, y t.1, p.364, h.2705, ed. Mustafâ Muhammad; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.255, 2ª ed.; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.98; y asimismo otros cuantiosos libros. Es más, fueron compuestos libros que tratan solamente sobre este hadîz; entre ellos: El tomo V de ‘Aqabât al-Anwâr, editado en la India, el cual es especial para este hadîz; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî de ‘Alî Al-Magribî, editado en Egipto y en Naÿaf; y asimismo otros fuera de éstos.
  • 13. Citado por At-Tirmidhî en su Sahîh y por Ibn Ÿarîr, habiendo citado de ambos varios sabios reconocidos como Al-Muttaqî Al-Hindî en la pág. 401 del tomo VI de su Kanz al-‘Ummâl, donde expresa: “Dijo Ibn Haÿar: “Ésta es una narración que nosotros consideramos sahîh o muy confiable…”. Ÿalâluddîn As-Suiûtî lo citó de At-Tirmidhî en la letra hamzah de Ÿâmi‘ al-Ÿawâmi‘ y en Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr. Ver Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr, pág. 170 del tomo I. (N. del Autor).
    Dijo el Mensajero (s.a.w.): “Yo soy la morada de la sabiduría y ‘Alî es su puerta”:
    Se encuentra en Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.301, h.3807; Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.1, p.63; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.87, h.129; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, pp. 22 y 23, ed. Egipto, y pp.45, 53 y 55; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.154, ed. As-Sa‘îdîiah; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.77; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.120, ed. Al-Muhammadîiah, y p.73, ed. Al-Maimanah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.71 y 183, ed. Estambul, y pp.81 y 211, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.459, h.983; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.248; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.46, ed. Bûlâq; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî, t.2, p.275; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.255, 2ª ed.; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.1, p.93, ed. Al-Maimanah, y t.1, p.363, h.2704, ed. Mustafâ Muhammad; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.1, p.272; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.99; y asimismo se encuentra en muchos otros libros más.
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Yo soy la ciudad de la sapiencia y ‘Alî es su puerta”:
    Ver: Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.86, h.128; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, p. 26, ed. Egipto, y pp.59, 42 y 43, ed. Al-Haidarîiah.
  • 14. Citado por Ad-Dailamî entre los hadices narrados por Abû Dharr, tal como figura en la pág.156 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Ver: Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, p.18, ed. Universidad de Al-Az·har, Egipto, y p.47, ed. Al-Haidarîiah; Al-Gadîr de Al-Âmînî, t.3, p.96.
  • 15. Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.488, hh.1008-1009; Maqtal al-Husain de Al-Juwarizmî, t.1, p.46; Al-Manâquib, también de Al-Juwarizmî, p.236; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.203, ed. Bûlâq; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.183, ed. Estambul; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.33. Ya se ha mencionado una narración similar en esta misma carta. Refiérete a la misma.
  • 16. Citado por Ad-Dailamî como un hadîz también narrado por Anas (Ibn Mâlik), tal como figura en la pág. 156 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
  • 17. Sagrado Qurán: Sûra An-Nahl; 16: aleya 64.
  • 18. El hadîz ya ha sido mencionado en el punto 12 de esta misma carta.
  • 19. Citado por Ibn Haÿar como el quinto de los propósitos de la aleya 14, entre las aleyas que mencionó en el capítulo XI de su As-Sawâ‘iq. Refiérete a la pág. 106 del mismo. (N. del Autor).
    Se encuentra en Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.64; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.215, 2ª ed.; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.106, ed. Al-Maimanah, y p.175, ed. Al-Muhammadîiah; Ihqâq al-Haqq, t.2, p.217.
  • 20. Es es el nº 2528 de los hadices de Kanz al-‘Ummâl, que se encuentra en la pág.153 del tomo VI. (N. del Autor).
    Se encuentra en Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.185, 247 y 284, ed. Estambul, y pp.319, 294 y 341, ed. Al-Haidarîiah; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56, ed. Al-Maimanah, Egipto; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.75, ed. Al-Maimanah, y p.123, ed. Al-Muhammadîiah.
  • 21. Fue citado por Ibn Mâÿah en el capítulo “Las virtudes de los Compañeros”, en la pág. 92 del primer tomo de su As-Sunan, y asimismo por At-Tirmidhî y por An-Nisâ’î en sus respectivos Sahîh. Es el hadîz nº 2531 en la pág. 153 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. Fue citado por el Imam Ahmad Ibn Hanbal en la pág. 164 del tomo IV de su Al-Musnad como un hadîz de Habashî Ibn Ÿunâdah a través de varias vías de trasmisión, todas ellas catalogadas de sahîh o muy confiales. Te es suficiente el hecho de que lo haya narrado de Iahiâ Ibn Âdam, de Isrâ’îl Ibn Iûnis, de su abuelo Abû Is·hâq As-Subaidî, de Habashî, siendo todos éstos considerados como pruebas de valor ante los dos Sheij (Bujârî y Muslim), habiendo argumentado mediante ellos en los dos Sahîh. Quien se refiera a este hadîz en el Musnad Ahmad sabrá que fue emitido en Haÿÿat al-Wadâ‘ (La Peregrinación de Despedida), luego de la cual el Profeta (s.a.w.) no permaneció en esta morada de la extinción más que un corto tiempo; antes que ello él (s.a.w.) había enviado a Abû Bakr con diez aleyas de la Sura Al-Barâ’ah (nº 9) para que se las leyera a la gente de La Meca. Luego convocó a ‘Alî (a.s.) -tal como es citado por el Imam Ahmad Ibn Hanbal en la pág. 151 del tomo I de su Al-Musnad- y le dijo: “Alcanza a Abû Bakr y cuando lo encuentres toma de él el escrito y ve tú hacia la gente de La Meca (con las aleyas), y léeselas”. Alî (a.s.) le alcanzó en Ÿu‘fah (a unos 30 Km. antes de llegar a La Meca) y tomó de él el escrito. En ese libro (Musnad Ahmad) el autor dice: Abû Bakr regresó ante el Profeta (s.a.w.) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso fue revelado algo respecto a mí?”. Respondió: “No. Pero (el ángel) Ÿîbrâ’îl vino hacia mí y me dijo: “No ejecutará tu labor nadie aparte de ti mismo o alguien que es de ti…”.
    En otro hadîz -citado por Ahmad en la pág.150 del tomo I de su Al-Musnad como un hadîz de ‘Alî (a.s.)- se menciona que cuando el Profeta (s.a.w) le envió con las aleyas para realizar la Barâ’ah (o desentendimiento respecto de los incrédulos) le dijo: “Necesariamente debo ir yo o bien debes ir tú con las mismas”, a lo cual ‘Alî (a.s.) dijo: “Si necesariamente debe ser así, entonces iré yo”. El Profeta (s.a.w.) le dijo: “¡Parte! Por cierto que Dios afianzará tu lengua y guiará tu corazón…” (N. del Autor).
    Dijo el Mensajero (s.a.w.): “‘Alî es de mí y yo soy de ‘Alî, y nadie ejecutará mi labor aparte de mí mismo, o ‘Alî”:
    Se encuentra en Sunan Ibn Mâÿah, t.1, p.44, h.119, ed. Dâr Ihiâ’ Al-Kutub; Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.300, h.3803; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.20, ed. At-Taqaddum, Egipto, p.33, ed. Beirut, y p.90, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.378, hh.875-880; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.79; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.221-227, hh.267, 272-273; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.55, 180 y 371, ed. Estambul, y pp.60-61, 212, 219 y 446, ed. Al-Haidarîiah; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.1200, ed. Al-Muhammadîiah, y p.73, ed. Al-Maimanah, Egipto; Is‘âf ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.154, ed. As-Sa‘îdîiah; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.36; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.72, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.71, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî, t.2, p.275; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.471, h.6481; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56, ed. Al-Maimanah; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.229, 2ª ed.; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, p.18, ed. Teherán, y t.1, p.50, ed. An-Naÿaf; Al-Mishkât de Al-‘Umarî, t.3, p.243; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.58 y 59. Ver el resto de las fuentes en la Carta nº 26, bajo la llamada al final del punto 1.
  • 22. Sagrado Qurán: Sûra At-Takwîr, 81: aleyas 19-22.
  • 23. Sagrado Qurán: Sûra An-Naÿm; 53: leyas 3-4.
    Dijo el Mensajero (s.a.w.): “Por cierto que ‘Alî es de mí y yo soy de ‘Alî, y él es el walî de todo creyente después de mí”:
    Se encuentra en Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.296, h.3796; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, pp.87 y 98, ed. Al-Haidarîiah; Al-Mustadrak ‘alâ-s Sahîhain de Al-Hâkim, t.3, p.111; Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.6, p.294; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.224, hh.270 y 276; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.92; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.215; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, pp.89 y 98; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.74, ed. Al-Maimanah, y p.122, ed. Al-Muhammadîiah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.143, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.158, ed. As-Sa‘îdîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.54, 55, 206, 234 y 284, ed. Estambul, y pp.61, 62, 244, 277 y 340, ed. Al-Haidarîiah; Usud al-Gâbah de Ibn Al-Azîr, t.4, p.27; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.127; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.509; Kanz al-‘Ummâl, t.15, 125, h.359, 2ª ed.; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî, t.2, p.275; Mishkât al-Masâbîh, t.3, p.243; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp.30 y 52; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.3, p.88; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.470, h.6470; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.56.
    ‘Alî (a.s.) toma la Sûra de la Barâ’ah de las manos de Abû Bakr por orden del Mensajero (s.a.w.):
    Ver: Sahîh At-Tirmidhî, t.4, p.339, h.3085; Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.2, p.319, h.1286 con una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, t.2, p.322, h.1296, ed. Dâr Al-Ma‘ârif, Egipto, y t.1, pp.3, 150 y 331, t.3, pp.212 y 283, ed. Al-Maimanah, Egipto; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, pp.91 y 92, ed. Al-Haidarîiah, y pp.33 y 34, ed. Beirut; Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, pp.51 y 52; Ad-Durr al-Manzûr de As-Suiûtî, t.3, pp.209 y 210; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.343; Tafsîr At-Tabarî, t.10, p.47, ed. Bûlâq; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.7, p.29; Tafsîrât ibn Kazîr, t.2, pp.333 y 334; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.244, y t.6, p.338; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.69; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.22, ed. An-Naÿaf y p.23, ed. Al-Haidarîiah; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.42, ed. An-Naÿaf y p.37, ed. Al-Haidarîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.88 y 89, ed. Estambul, y p.101, ed. Al-Haidarîiah; At-Tafsîr al-Munîr li Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Ÿâwî, t.1, p.330; Al-Kashshâf de Az-Zamajsharî, t.2, p.243; Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso en los márgenes de Al-Mustadrak, t.3, p.52; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.231-243, hh.309-318, 322-327; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.155, h.164; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.6, p.45, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.376, hh.871-872, 881-883, 885-886; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.285, ed. Al-Haidarîiah, y p.152, ed. Al-Garî; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, pp.99-100 y 223; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, pp.112 y 155; Ta’rîj At-Tabarî, t.3, p.123; Al-Kâmil de Ibn Al-Âzîr, t.2, p.291; Al-Milal wa-n Nihal de Ash-Shahrestânî, t.1, p.219; Abû Hurairah de Sharafuddîn, p.120; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, pp.227-229, 2ª ed.; Tafsîr al-Jâzin, t.3, p.47; Ma‘âlim at-Tanzîl de Al-Bagawî Ash-Shâfi‘î, impreso en los márgenes de Tafsîr Al-Jâzin, t.3, p.49; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.475; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.95, 2ª ed.; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, pp.61 y 237. Ver el resto de las fuentes en la Carta nº 26, en la llamada al pié de página al final del punto 1.
  • 24. Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, pp.121 y 128; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.268, h.788; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.220; y con expresiones semejantes se encuentra en: Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.205 y 257, ed. Estambul, y pp.342 y 307, ed. Al-Haidarîiah; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.66. Ver también la Carta nº 70, dentro del punto 1, en la nota al pié relacionada al hecho de que “obedecer a ‘Alî es como obedecer al Mensajero de Dios (s.a.w.) y desobedecerle es como desobedecer al Mensajero de Dios (s.a.w.)”.
  • 25. Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Quien se aparta de mí, se ha apartado de Dios, y quien se aparta de ti, se ha apartado de mí”:
    También se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.146; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.66; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.135; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.268, h.789; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.241, h.288; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.220; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.91 y 243, ed. Al-Haidarîiah; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.2, p.18; Ihqâq al-Haqq, t.6, p.396, ed. Teherán; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.300, h.238.
  • 26. Se encuentra en Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.24, ed. At-Taqaddum, Egipto, p.99, ed. Al-Haidarîiah, y p.39, ed. Beirut; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, pp.82 y 91; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.66; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.184, h.660; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.130; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.173; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.141, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.156, ed. As-Sa‘îdîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.48, 187, 246 y 281, ed. Estambul; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî Ash-Shâfi‘î, p.73, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.73, ed. As-Sa‘îdîiah; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.74, ed. Al-Maimanah, y p.121, ed. Al-Muhammadîiah; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.220; Mishkât al-Masâbîh, t.3, p.245; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.3, p.196; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.302, h.240.
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Aquel que insulta a ‘Alî, me ha insultado a mí, quien me insulta a mí ha insultado a Dios, y a quien insulte a Dios, Él le colgará de sus fosas nasales sobre el Fuego”:
    Se encuentra en Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.100, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.99, ed. Al-‘Uzmânîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.205, ed. Estambul; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.66; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, pp.81-82; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.394, h.447; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p. 83, ed. Al-Haidarîiah, y p.27, ed. Al-Garî; Ajbâr Shu‘arâ’ Ash-Shî‘ah de Al-Marzbânî, p.30, ed. Al-Haidarîiah; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.111; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.219; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.302, h.241; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî, p.105.
  • 27. Ya has visto el hadîz de ‘Amr Ibn Shâsh en la Carta nº 36 (en el punto 3) en nuestro comentario al hadîz: “No denigréis a ‘Alî puesto que él es de mí y yo soy de él, y es vuestro walî después de mí; él es de mí y yo soy de él, y es vuestro walî después de mí…” (N. del Autor).
  • 28. Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.122; Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso al pié de Al-Mustadrak; Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.3, p.384, ed. Al-Maimanah; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.389, hh.495-500 y 502; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.2, p.98, hh.777-778; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.276, ed. Al-Haidarîiah, y p.144, ed. Al-Garî; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.52, h.76, ed. Al-Islâmîiah, Teherán; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.93; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.129; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.72, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Al-Istî‘âb, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.37; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.65; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, pp.73-74, ed. Al-Maimanah, y p.121, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.146, h.147; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.173; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.44, ed. Al-Haidarîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.181, 187, 205, 282, 272 y 303, ed. Estambul, y pp.213, 221, 243 y 338, ed. Al-Haidarîiah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.156, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.141, ed. As-Sa‘îdîiah; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.144, ed. Bûlâq; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.125, h.360, 2ª ed.; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.218; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.135; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; As-Sîrah an-Nabawîiah de Zainî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t.3, p.332, ed. Al-Bahîiah, Egipto, y t.3, p.369, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, Egipto; Ihqâq al-Haqq, t.6, p.381; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.298, h.236.
  • 29. Se encuentra en Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.72, ed. As-Sa‘îdîiah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, pp.141-142, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.156, ed. As-Sa‘îdîiah; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.74, ed. Al-Maimanah, y p.121, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.37, ed. As-Sa‘âdah, e impreso bajo Al-Isâbah, t.3, p.37, ed. Mustafâ Muhammad, Egipto; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.28; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.205, 272, 282 y 303, ed. Estambul, y pp.242, 325 y 338, ed. Al-Haidarîiah; Usud al-Gâbah, t.4, p.383; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.2, p.128, ed. As-Sa‘âdah; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî, t.9, pp.129-133; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.109, h.151; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, p.431, ed. Offset, Beirut, y t.9, p.172, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.136, ed. Al-Maimanah, y t.2, p.479, ed. Mustafâ Muhammad; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.165, ed. Al-Jânÿî, y t.2, p.218, 2º ed. Dâr At-Ta’lîf, Egipto; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30.
  • 30. Según lo citado por Muslim en la sección Kitâb al-Imân (Libro de la Fe) en la pág. 46 del tomo primero de su Sahîh. Narró Ibn ‘Abdu-l Birr el mismo contenido al tratar la biografía de ‘Alî (a.s.) en Al-Istî‘âb, transmitiendo ello de un grupo de Compañeros del Profeta (s.a.w.). Ya hemos tratado en la Carta nº 36 el hadîz de Buraidah (al comienzo del punto 3); refiérete al mismo. Las palabras del Profeta (s.a.w.) que expresan: “¡Dios mío! Sé amigo de quien sea su amigo”, son mutawâtir (esto es, de numerosas cadenas de transmisión no conectadas entre sí, al punto que no cabe la posibilidad de confabulación en la mentira ni mutua influencia en el equívoco), tal como lo reconoce el autor de Al-Fatâwâ al-Hâmidîiah en su tratado conocido como “As-Salât al-Fâjirah fî-l Ahâdîz al-Mutawâtirah.” (N. del Autor).
    Se encuentra en Sahîh Muslim, t.1, p.48, ed. ‘Îsâ Al-Halabî, y t.1, p.60, ed. Muhammad ‘Alî Subaih; Sunan An-Nisâ’î, t.8, p.117; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.37; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.109; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.120, h.166, y t.2, p.191, hh.676, 679, 681-682 y 685; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.72, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.71, ed. As-Sa‘îdîiah; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.28; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.4, pp.214 y 401, ed. Offset, Beirut; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.91; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.47-48, 213 y 282, ed. Estambul, y pp.52-53, 252 y 337, ed. Al-Haidarîiah; Sunan Ibn Mâÿah, t.1, p.42 y 114; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.27, ed. At-Taqaddum, Egipto, p.44, ed. Beirut y pp.104-105, ed. Al-Haidarîiah; Matâlib As-Su’ûl, de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.48, ed. An-Naÿaf; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.102; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.170; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.73, ed. Al-Maimanah, y p.120, ed. Al-Muhammadîiah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.154, ed. As-Sa‘îdîiah y p.140, ed. Al-‘Uzmânîiah; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.68, ed. Al-Haidarîiah, y p.20, ed. Al-Garî; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.192, hh.227-232; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t.2, p.97, h.20; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî, t.2, p.275; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.284; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.192, ed. Bûlâq; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.473, h.6488; Mishkât al-Masâbîh, t.3, p.242; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.105, h.300, 2ª ed; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.183; Ihqâq al-Haqq, t.7, p.196; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.131-132. En la Carta nº 100 (en el punto 2) veremos el mismo contenido pero con el pronombre en segunda persona.
  • 31. Lo narró por vía de Abû-l Az·har, de Abdurrazzâq, de Az-Zuharî, de ‘Ubaidul·lâh Ibn ‘Abdul·lâh de Ibn ‘Abbâs, siendo todos éstos considerados pruebas de valor. Es por eso que después de mencionar que es sahîh o muy confiable según las condiciones de los dos Sheij, Al-Hâkim dice: “Abû-l Az·har, según el concenso de los sabios, es ziqah (narrador de confianza), y según sus fundamentos, si es que el ziqah narra en forma exclusiva un hadîz, éste es considerado sahîh”. Luego dice: Escuché a Abû ‘Abdil·lâh Al-Qurashî decir: Escuché a Ahmad Ibn Iahiâ Al-Halwânî decir: “Cuado Abûl Az·har llegó desde San‘â’ (en el Yemen) y mencionó este hadîz a los bagdadíes, Iahiâ Ibn Mu‘în lo rechazó. Cuando llegó el día en que él realizaba su reunión, al final de la misma dijo: “¿A dónde está ese mentiroso de Nîshâbûr que trasmite tal hadîz como si fuera de ‘Abdurrazzâq?”. Entonces Abû-l Az·har se levantó y dijo: “¡Aquí estoy!”. Iahiâ Ibn Mu‘în se rió de lo que dijo y por haberse levantado en medio de la reunión. Luego lo acercó hacia él y le dijo: “¿Cómo puede ser que ‘Abdurrazzâq te narrara tal hadîz y no se lo hubiera narrado a nadie más?”. Respondió: “Debes saber, ¡oh Abû Zakarîiah!, que yo llegué a San‘â’ y ‘Abdurrazzâq se encontraba ausente en una aldea suya lejana. Fui hacía él a pesar de encontrarme enfermo. Cuando llegué hasta él me preguntó por las noticias del Jorâsân y le informé. Estando allí escribí hadices que me narró y luego volví junto con él a San‘â’. Cuando me despedí de él me dijo: “Tú ahora tienes un derecho sobre mí. Así pues, yo te transmitiré un hadîz que nadie fuera de ti ha escuchado de mí”. Entonces, ¡juro por Dios! que me narró literalmente ese hadîz”. Iahiâ Ibn Mu‘în entonces le creyó y le pidió disculpas”.
    En cuanto a Adh-Dhahabî, él ha reconocido en su At-Taljîs la confiabilidad de los narradores de este hadîz en forma general, y se expresa explícitamente por la confiabilidad de Abû-l Az·har en particular, pero aún así duda de la veracidad del hadîz sin aportar nada que lo invalide, aparte de su vergonzosa arbitrariedad. En cuanto a por qué ‘Abdurrazzâq mantenía oculto ese hadîz, sólo fue por temor al poder de los opresores, tal como temió Sa‘îd Ibn Ÿubair cuando Mâlik Ibn Dînâr le preguntó: “¿Quién fue el portaestandarte del Mensajero de Dios (s.a.w.)?”. Mâlik cuenta: “Me miró y dijo: ‘Pareces una persona sin preocupaciones’”. Mâlik cuenta: “Me enojé y me quejé de él ante sus hermanos memorizadores del Qurán. Ellos se disculparon diciendo que él tenía temor de (el sanguinario gobernante) Al-Haÿÿâÿ (Ibn Iûsuf) como para decir que el portaestandarte era ‘Alî Ibn Abî Tâlib”. Eso fue citado por Al-Hâkim en la pág. 137 del tomo III del Al-Mustadrak. Luego agregó: “Éste es un hadîz cuya cadena de transmisión es sahîh o muy confiable aunque ambos Sheij no lo citaran.” (N. del Autor).
    Se encuentra en Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.234; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.103, hh.145 y 430; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. As-Sa‘îdîiah y p.74, ed. Al-‘Uzmânîiah; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.2, p.613; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.91, 248 y 314, ed. Estambul, y pp.104 y 295, ed. Al-Haidarîiah; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.9, p.171, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl y t.2, p.30, 1ª ed. Offset, Beirut; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, pp.219-220; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.128.
    Veremos un hadîz con expresiones semejantes en la Carta nº 70 dentro del punto 1, en la nota al pié que comenta el hecho de que ‘Alî es el walî del Mensajero (s.a.w.). Refiérete al mismo.
  • 32. Se encuentra en Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.102; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.111, ed. Al-Haidarîiah y p.109, ed. Al-Garî; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.211, hh.705-706; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.92; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, pp.30 y 66; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.132; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.91 y 213, ed. Estambul, y pp.104 y 202, ed. Al-Haidarîiah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.74, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.73, ed. As-Sa‘îdîiah, Egipto; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.285, 2ª ed., Egipto, y t.2, p.214, ed. Al-Jânÿî; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.203, ed. Bûlâq; Ihqâq al-Haqq, t.7, p.271; Farâ’id as-Simtain, t.1, pp.129-130, h.248.
  • 33. Mencionamos este hadîz en la Carta nº 10. (N. del Autor).
    Ver las fuentes de este hadîz en la Carta nº 10.
  • 34. Citamos este hadîz también en la Carta nº 10. Refiérete allí al comentario que añadimos a este hadîz y al anterior. (N. del Autor).
    Ver las fuentes de este hadîz en la Carta nº 10.
  • 35. Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Aquel a quien le agrade vivir mi vida, morir mi muerte, y habitar en el Jardín del Edén que ha sido emplazado por mi Señor, entonces que acepte a ‘Alî como walî después de mí…”. Ya hemos visto este hadîz junto a sus fuentes en la Carta º 10.
  • 36. Ver el comentario que añadimos a este hadîz y al que le precede, al citarlos en la Carta nº 10. (N. del Autor).
    Ver las fuentes de este hadîz en la Carta nº 10.
  • 37. Citado por Ad-Dailamî como un hadîz de ‘Ammâr y Abû Aîiûb, tal como figura al comienzo de la pág. 156 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.170, h.1208; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.57.
  • 38. Éste es el hadîz nº 2539 de la pág. 153 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.438, h.946; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.211; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.334, ed. Estambul, y p.277, ed. Al-Haidarîiah y t.2, p.58, ed. Al-‘Irfân; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.31; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.50; Ta’rîj Bagdad, t.5, p.383.
  • 39. Citado por Al-Hâkim en la pág. 129 del tomo III de su Sahîh al-Mustadrak, y fue narrado por muchos autores de compilaciones de hadices quienes lo consideraron sahîh o muy confiable. (N. del Autor).
    Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.129, ed. Offset; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.249, hh.315-318; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.309, ed. Al-Haidarîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.421, ed. Estambul, y pp.21 y 505, ed. Al-Haidarîiah; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.297, ed. Al-Haidarîiah, y p.162, ed. Al-Garî; Kanz al-‘Ummâl, t.6, p.391, h.5992, 1ª ed. y t.5, p.95, h.270, 2ª ed.; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.2, p.318; Ihqâq al-Haqq, t.5, p.267; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb Al-Bagdâdî, t.4, pp.195-196.
  • 40. Citado por ad-Dailamî en un hadîz de Ibn ‘Abbâs, y es el hadîz nº 2631 en la pág. 157 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.417, h.916; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.107; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.90; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.99, ed. Estambul, y p.115, ed. Al-Haidarîiah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.71, ed. Al-‘Uzmânîiah; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.296, hh.398-402; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.233, ed. Al-Haidarîiah, y p.90, ed. Al-Garî; Ihqâq al-Haqq, t.4, p.301; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.148. Ver el resto de las fuentes en la Carta nº 12, en el pié de página de la aleya: «Por cierto que solamente eres un Amonestador y para todo pueblo hay un guía».
  • 41. Refiérete al comentario que hicimos de este hadîz en la Carta nº 34 y reflexiona en todas las tradiciones que citamos allí. (N. del Autor).
    Se encuentra en Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.303, h.3811; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.268, hh.331-332; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.42; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, pp. 46, ed. Al-Haidarîiah y p.17, ed. Egipto; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.115; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.121, ed. Al-Muhammadîiah, y p.73, ed. Al-Maimanah, Egipto; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.172; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.77; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.87, 210 y 282, ed. Estambul, y pp.99, 248 y 338, ed. Al-Haidarîiah.
    Ver el resto de las fuentes en el punto 3 de la Carta nº 34, en el pié de página del hadîz: “¡Oh ‘Alî! No le es permitido a nadie encontrarse en la mezquita en estado de polución por intimidad matrimonial (ÿanâbah) a excepción de ti y de mí”.
  • 42. Citado por Ibn Hayar en su As-Sawa‘iq al-Muhriqah. Refiérete al nº 13 de los cuarenta hadices que cita en el capítulo 9. (N. del Autor).
    Ver: Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.87 y 182, ed. Estambul, y p.215, ed. Al-Haidarîiah.
  • 43. Se encuentra en Manâquib Al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.45, h.67 y p.197; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.273, hh.793-795; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.239, ed. Estambul, y p.284, ed. Al-Haidarîiah; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.38; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.4, p.128; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34; y con expresiones semejantes se encuentra en Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.254; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.4, p.127.
  • 44. Es el hadîz nº 2632 que se encuentra en la pág. 157 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
  • 45. Citado por At-Tabarânî en Al-Awsat, Al-Jatîb Al-Bagdâdî en Al-Muttafaq wa-l Muftaraq, y asimismo al comienzo de la pág. 159 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. Ya lo hemos citado en la Carta nº 34 e hicimos comentarios que son de provecho para el investigador consecuente. (N. del Autor).
    Ya hemos visto el hadîz y citado sus fuentes en la Carta nº 34 (en el punto 2).
  • 46. Citado por At-Tabarânî en Al-Kabîr y por Ibn ‘Asâkir, narrándolo de Abû-l Hamrâ como un hadîz marfû‘ (esto es, un hadîz cuya cadena de transmisión llega al Profeta), tal como figura en la pág. 158 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Se encuentra en Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.224-228, hh.300-3001 y 304; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.120; Tarÿamat al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.353, h.857; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.121; Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.3, p.27; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.19 y 94, ed. Estambul, pp.21 y 109, ed. Al-Haidarîiah; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.35; Ar-Riâd an-Nadirah de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.227; Ihqâq al-Haqq, t.6, p.140; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.298, hh.183-184.
  • 47. Ha transmitido de ambos Ibn Abî-l Hadîd en la cuarta de las narraciones que cita en la pág. 449 del tomo II de Sharh Nahÿ al-Balâgah. Fue citado por el Imam Ar-Râzî al explicar la aleya de la Mubâhalah (Sûra Âal ‘Imrân; 3: 61) en su At-Tafsîr al-Kabîr, en la pág. 288 del tomo II, y transmitió como algo categórico que en este hadîz coinciden tanto aquellos que (en estos asuntos) están a favor como los que están en contra. Citó este hadîz Ibn Battah como un hadîz de Ibn ‘Abbâs, tal como figura en la pág. 34 del libro Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî del Imam Ahmad Ibn Muhammad Ibn As-Siddîq Al-Hasanî Al-Magribî, el residente en El Cairo; refiérete al mismo. Entre aquéllos que reconocen que ‘Alî es el que reúne los secretos de todos los profetas, está el Sheij de los gnósticos Muhîiuddîn Ibn Al-‘Arabî, tal como lo transmite de él el gnóstico Ash-Sha‘rânî en el tema 32 de su libro Al-Iawâqît wa-l Ÿawâhir, pág. 172. (N. del Autor).
    Se encuentra en Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.9, p.168, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.214 y 312, ed. Estambul, y p.253, ed. Al-Haidarîiah.
    Y con expresiones semejantes se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.280, h.804; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.355; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.78-79, hh.116-117 y 147; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî, p. 34, ed. Egipto y p.69, ed. Al-Haidarîiah; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.220; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî, p.107; Tafsîr Al-Fajr Ar-Râzî, t.2, p.700; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.212, h.256; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, pp.93 y 94; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.214, ed. Estambul, y p.253, ed. Al-Haidarîiah; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.290; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.170.
  • 48. Citado por Al-Hâkim en la pág. 122 del tomo III de Al-Mustadrak. (N. del Autor).
    Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.123, ed. Offset; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.234, h.739-746; At-Ta’rîj al-Kabîr de Al-Bujârî, t.1, parte 1, p.281, nº 966, 2ª ed., Turquía; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.133; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.71, h.104; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.2, p.162, h.862; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p.92; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.27, ed. Egipto, p.45, ed. Beirut, y p.106, ed. Al-Haidarîiah; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.339, ed. Al-Haidarîiah, y p.196, ed. Al-Garî; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.104; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.173; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.74, ed. Al-Maimanah, y p.121, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.73, ed. As-Sa‘îdîiah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.141, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.157, ed. As-Sa‘îdîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.110, 214 y 283, ed. Estambul, y pp.128, 253 y 339, ed. Al-Haidarîiah; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.110, h.134, 2ª ed.; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.217, ed. Al-Jânÿî y t.2, p.289, 2ª ed.; Mishkât al-Masâbîh, t.3, p.246; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.46; Ihqâq al-Haqq, t.7, p.285; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.172, hh.132 y 134.
  • 49. Citado por At-Tabarânî e Ibn Mardawaih de Ibn ‘Abbâs; citado por Ad-Dailamî de ‘Aishah, siendo ésta de entre las tradiciones mustafîdah (esto es, narraciones cuyas cadenas de transmisión son tres o más pero sin llegar al grado de tawâtur). (N. del Autor).
    Se encuentra en Shawâhid at-Tanzîl, de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.2, p.213, hh.924 y 926; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.20; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.74, ed. Al-Maimanah, y p.123, ed. Al-Muhammadîiah; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.102; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.58; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.284, ed. Estambul; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Fadâ’il al-Jamsah mina-s Sihâh as-Sittah, t.1, p.184; Ihqâq al-Haqq, t.5, p.588. Ver el resto de las fuentes en la Carta nº 12 (en el comentario a la aleya: «Los aventajados, ellos son los más cercanos». Sûra Al-Wâqi‘ah; 56: 10-11).
  • 50. Citado por Abû Na‘îm e Ibn ‘Asâkir de Abû Lailâ como un hadîz marfû‘. Citado por Ibn An-Naÿÿâr de Ibn ‘Abbâs como un hadîz marfû‘. Refiérete a los hadices 30 y 31 de los cuarenta hadices que cita Ibn Haÿar en la segunda parte del cap. 9 de su As-Sawâ‘iq al-Muhriqah, al final de la pág. 74 y las posteriores. (N. del Autor).
    Se encuentra en Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.2, p.223, hh.938-939; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.79, h.128, y t.2, p.282, h.805; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.56; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.124, ed. Al-Haidarîiah, y p.47, ed. Al-Garî; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.215; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.245, hh.293-294; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.202; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.185, 202, 233, 284 y 315, ed. Estambul, y pp.146, 219, 236, 238 y 340, ed. Al-Haidarîiah; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.9, p.172, ed., Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl, y t.2, p.431, ed. Offset, Beirut; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.42, ed. Al-Maimanah; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30.
  • 51. Citado por Al-Hâkim en la pág. 147 del tomo III de Al-Mustadrak donde lo considera sahîh o muy confiable. Mencionado por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs, reconociendo su condición de sahîh. (N. del Autor).
    Se encuentra en Ihqâq al-Haqq, t.7, p.327; Kanz al-‘Ummâl, t.6, p.157, 1ª ed.; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.435; Fadâ’il al-Jamsah fî-s Sihâh as-Sittah, t.3, p.52, ed. Beirut.
  • 52. Este hadîz y el siguiente, y me refiero al hadîz de Ibn ‘Abbâs, fueron citados por Al-Hâkim en la pág. 140 del tomo III de Al-Mustadrak, y fueron citados por Adh-Dhahabî en su At-Taljîs, donde explícitamente expresa la condición de sahîh, de ambos según las condiciones de aceptación de los dos Sheij (Bujârî y Muslim). (N. del Autor).
    Se encuentra en Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.6, p.45, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl, y t.2, p.18, ed. Offset, Beirut; Ta’rîj Bagdâd de Al-Jatîb Al-Bagdâdî, t.11, p.216; Al-Bidâiah wa-n Nihâiah de Ibn Kazîr, t.6, p.218, ed. Egipto; Ihqâq al-Haqq, t.7, p.325; Fadâ’il al-Jamsah, t.23, p.51; Taljîs ash-Shâfî de At-Tûsî, t.3, p.51, ed. Al-Adâb.
  • 53. Se encuentra en Al-Mustadrak de Al-Hâkim, t.3, p.140, ed. Offset; Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso bajo Al-Mustadrak; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.118; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34; Fadâ’il al-Jamsah, t.3, p.52; Ihqâq al-Haqq, t.7, p.329; Farâ’id as-Simtain, t.1, p.386, h.318.
  • 54. Fue menciondo por Al-Hâkim al final de la pág. 122 del tomo III de Al-Mustadrak, donde agrega: “Éste es un hadîz sahîh según las condiciones de aceptación de las tradiciones de los dos Sheij (Bujârî y Muslim) aunque ellos no lo citaran. Adh-Dhahabî reconoce su condición de sahîh según las condiciones de los dos Sheij, cuando lo cita en su Taljîs al-Mustadrak. Fue citado por el Imam Ahmad Ibn Hanbal entre los hadices de Abû Sa‘îd (Al-Judrî) en la pág. 82 y en la pág. 33 del tomo III de su Al-Musnad. Fue citado por Al-Baihaqî en Sha‘b al-Imân, por Sa‘îd Ibn Mansûr en su As-Sunan, por Abû Na‘îm en su Hiliat, por Abû Ia‘lâ en su As-Sunan, y es el hadîz nº 2585 en la pág. 155 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Este hadîz se encuentra en Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.64, ed. An-Naÿaf, y p.23, ed. Teherán; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.183; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.115; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.127, hh.168, 1170-1171, 1175, 1177 y 1178.
    Y con expresiones semejantes se encuentra en Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p.131, ed. Al-Haidarîiah, p.66, ed. Beirut; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.37; Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.1, p.67; Usud al-Gâbah, t.3, p.282 y t.4, p.32; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, pp.252 y 253; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.76; Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.298, h.341; Al-Musnad de Al-Kalâbî, p.438, h.23, impreso como anexo a Al-Manâquib de Ibn Al-Magâzilî; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, p.277 y t.3, p.207, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl, t.1, p.205, ed. Egipto (antigua); Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, pp.33 y 133, y t.5, p.186; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.173; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, t.2, p.392; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.94, h.266, 2ª ed.; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.59, 209 y 283, ed. Estambul, y pp.67, 247 y 339, ed. Al-Haidarîiah; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.349; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, pp.159-161, hh.121-123 y p.280, h.219.
    Fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t.6, p.24 donde se lo refiere a Musnad Ahmad ibn Hanbal, t.3, pp.31, 33 y 82, ed. Al-Maimanah, Egipto; Al-Mu‘tasar mina-l Mujtasar, t.1, p.221, ed. Haidar Abâd; Ta’rîj al-Islâm de Adh-Dhahabî, t.2, p.202, ed. Egipto; Al-Bidâiah wa-n Nihâiah, t.6, p.217, ed. As-Sa‘âdah; Nuzhat al-Maÿâlis de As-Saffûrî, t.2, p.209, ed. El Cairo; Nuzhat an-Nawâdzir, p.39, ed. Al-Maimanah, Egipto; Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubîdî, p.174 (manuscrito); Sharh Kitâb al-Fiqh al-Akbar de Abû Hanîfah, p.67, ed. El Cairo; Mafâtîh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.67 (manuscrito); Ta’rîj Âal Muhammad de Bahÿat Afandî, p.122, ed. Aftâb; Arÿah al-Matâlib del Sheij ‘Ubaidul·âh Al-Hanafî, pp.44 y 601, ed Lâhûr; Ar-Raud al-Az·har de Al-Hindî Al-Hanafî, p.111, ed. Haidar Abâd.
  • 55. Según lo citado por Al-Hâkim basándose en dos cadenas de transmisión, tal como figura en la pág. 139 y las subsiguientes, en el tomo III de Al-Mustadrak. (N. del Autor).
  • 56. El Mensajero de Dios (s.a.w.) le ordenó a ‘Alî Ibn Abî Tâlib combatir a los Nâkizîn, a los Qâsitîn y a los Mâriquîn, que fueron sus adversarios en las batallas del Camello, Siffîn y Nahrawân.
    Ver: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.168, hh.1205-1207; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, pp.110, 122 y 125; Mîzân al-I‘tidâl de Adh-Dhahabî, t.1, pp.271 y 584; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.5, p.186 y t.7, p.238; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.128, ed. Estambul y p.152, ed. Al-Haidarîiah; Nihâiat al-Lugat de Ibn Al-Azîr Al-Ÿazrî, t.4, p.33; Lisân al-‘Arab de Ibn Mandzûr, t.3, p.18 y t.9, p.253; Tâÿ al-‘Arûs de Az-Zubaidî, t.1, p.651 y t.5, p.206; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.169, ed. Al-Haidarîiah, y p.70, ed. Al-Garî; Usud al-Gâbah, t.4, p.33; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.358; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, pp.192-195; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, pp.435, 437 y 451; Kanz al-‘Ummâl, t.15, p.98, h.282, 2ª ed.; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.53; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, pp.150, 279-283, 285 y 332.
    Fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t.2, p.60, transmitido de: Tanzîh ash-Sharî‘ah al-Marfû‘ah de Al-Kinânî, t.1, p.287, ed. El Cairo; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.68 (manuscrito); Arÿah al-Matâlib del Sheij ‘Ubaidul·lâh Al-Hanafî, p.602-604, ed. Lâhûr; Ta’rîj Bagdâd de Al-Jatîb Al-Bagdâdî; t.8, p.340 y t.13, p.186, ed. El Cairo; Muwaddih Auhâm al-Ÿam‘ wa-t Tafrîq de Al-Jatîb Al-Bagdâdî; t.1, p.386; Sharh al-Maqâsid de At-Taftazânî, t.2, p.217, ed. Al-Astânah; Maÿma‘ Bihâr al-Anwâr, t.3, pp.143 y 395, ed. Nûl-e Kishvar; Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubîdî, p.209 (manuscrito); Ar-Raud al-Az·har, p.389, ed. Haidar Abâd. También fue mencionado en Fadâ’il al-Jamsah, t.2, pp.360-361, transmitido de: Kanz al-‘Ummâl, t.6, pp.72, 82, 88, 215, 319 y 392. Fue citado en Al-Gadîr, t. 3, p.192, transmitido de Ta’rîj Ibn Kazîr, t.7, p.306 y Al-Jasâ’is de As-Suiûtî, t.2, p.138.
  • 57. Según lo citado por Ibn ‘Asâkir, siendo el hadîz nº 2588 que figura en la pág. 155 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
  • 58. Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.171, h.1209; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.193; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.33; Ihqâq al-Haqq, t.5, p.635.
  • 59. Según lo citado por Ad-Dailamî, tal como figura al final de la pág. 155 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
  • 60. Se encuentra en Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.44; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.334, ed. Al-Haidarîiah, y p.191, ed. Al-Garî; Fadâ’il al-Jamsah, t.2, p.352; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.36; Ihqâq al-Haqq, t.6, p.37.
  • 61. Citado por At-Tabarânî en Al-Kabîr, tal como figura en la pág. 155 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Ver: Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.134. Fue mencionado en: Ihqâq al-Haqq, t.7, p.334, transmitido de Nuzûl al-Qur’ân fî Amîr al-Mu’minîn de Abû Na‘îm Al-Isfahânî (manuscrito); Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.67 (manuscrito). Fue mencionado al final de Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.123, transmitido de Al-Mu‘ÿam al-Kabîr de At-Tabarânî, t.1, hoja 51 (manuscrito).
  • 62. Es Ibn Al-Ajdar. Fue mencionado por Ibn As-Sakan, quien narró de él este hadîz por vía de Al-Hâriz Ibn Hasîrah, de Ÿâbir Al-Ÿu‘fî, del Imam Al-Bâquir (a.s.), de su padre el Imam Zain Al-‘Âbidîn (a.s.), de Al-Ajdar, del Profeta (s.a.w.). Dijo Ibn As-Sakan: “No es muy conocido entre los compañeros y la vía de transmisión de sus hadices es para reflexionar”. Todo eso lo dijo Al-‘Asqalânî al tratar la biografía de Al-Ajdar en su Al-Isâbah. Ad-Dâraqtanî citó este hadîz entre los mencionados por una sola persona diciendo: “El único que lo narró es Ÿâbir Al-Ÿu‘fî quien era Râfidî.” (N. del Autor).
  • 63. Se encuentra en Al-Isâbah de Ibn Haÿar Al-‘Asqalânî, t.1, p.25; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.233, ed. Estambul, p.276, ed. Al-Haidarîiah, y t.2, p.58, ed. Al-‘Irfân, Saidâ.
  • 64. Fue citado en Hiliat al-Awliâ’ por Abû Na‘îm como un hadîz de Ma‘âdh, y asimismo el hadîz que le sigue, esto es, el hadîz de Abû Sa‘îd, encontrándose ambos en la pág. 156 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. (N. del Autor).
    Se encuentra en Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.1, pp.65-66; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.1, p.117, h.160; Ar-Riâd an-Nadirah, t.2, p.262; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.95, ed. Naÿaf; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.9, p.173, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl, y t.2, p.431, Offset de la ed. Egipto (antigua); Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.61; Al-Mîzân de Adh-Dhahabî, t.1, p.313; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.270, ed. Al-Haidarîiah, y p.139, ed. Al-Garî; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.96. Y con expresiones semejantes se encuentra en Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, p.315, ed. Estambul, y p.379, ed. Al-Haidarîiah; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.34; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.223, h.174.
  • 65. Se encuentra en Hiliat al-Awliâ’ de Abû Na‘îm, t.1, p.66, Offset de la ed. As-Sa‘âdah; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.95, ed. An-Naÿaf.
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Carta 49

11 de Muharram de 1330 H.L.

1. Reconocimiento de las virtudes de ‘Alî

Dijo el Imam Abû ‘Abdul·lâh Ahmad Ibn Hanbal: “No se ha transmitido de ningún otro de los Compañeros del Mensajero de Dios (s.a.w.) tantas virtudes como las que nos han llegado sobre ‘Alî Ibn Abî Tâlib”.1 Dijo Ibn ‘Abbâs: “No fue revelado sobre nadie en el Libro de Dios en la medida que lo fue respecto a ‘Alî”.2

En otra oportunidad3 dijo: “Fueron reveladas sobre ‘Alî trescientas aleyas del Libro de Dios, Majestuoso e Imponente”.4 En una tercera ocasión dijo:5 “Dios no reveló (la frase): «¡Oh aquéllos que creéis…!» sin que ‘Alî fuera el principal y el distinguido de las mismas. En verdad que Dios en varios lugares de su Magnífico Libro ha hecho reproches a los Compañeros del Mensajero de Dios (s.a.w.), pero nunca se refirió a ‘Alî sino con lo bueno…”.6

Dijo Abdul·lâh Ibn ‘Aîiâsh Ibn Abî Rabî‘ah: “‘Alî poseía todo el conocimiento contundente que quisieras, tenía la anticipación en la aceptación del Islam, era yerno del Mensajero de Dios (s.a.w.), tenía la comprensión de la Tradición (del Profeta), poseía la victoria en las batallas, y era generoso al conferir sus bienes”.7

Se le preguntó al Imam Ahmad Ibn Hanbal acerca de ‘Alî y Mu‘awîiah, y respondió:8 “‘Alî tenía muchos enemigos quienes buscaron algo para censurarle pero no lo encontraron, de manera que fueron donde un hombre (Mu‘awîiah) que le había combatido y luchado en su contra y le adularon tan sólo por su aversión hacia ‘Alî…”.9

Dijeron el Qâdî Ismâ‘îl, An-Nisâ’î, Abû ‘Alî An-Nisâbûrî y otros:10 “No se transmitió de nadie entre los Compañeros (del Profeta) lo que se ha transmitido de ‘Alî”.11

2. Sus virtudes no implican necesariamente que se le haya designado para el Califato

Esto es algo sobre lo cual no hay discusión, pero el tema es si el Mensajero le designó o no como su Califa, y estas tradiciones no conforman textos explícitos al respecto, sino que son parte de las particularidades y virtudes del Imam, las cuales son innumerables. Nosotros creemos que él -que Dios ennoblezca su rostro- es digno de las mismas y mucho más.

E incluso has dejado de mencionar una cantidad muchas veces superior a la que citaste, lo cual sugiere que era candidato para el Imamato. Pero, como puedes comprender, el hecho de ser candidato no es igual a que haya sido designado para el mismo.

Was Salâm

S.

  • 1. Fue citado por Al-Hâkim en la pág. 107 de su Sahîh al-Mustadrak, sólo que no fue expuesto por Adh-Dhahabî en su Taljîs al-Mustadrak. (N. del Autor).
    Se encuentra en Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso al pié de Al-Mustadrak, t.3, p.107; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.63, h.1108; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, p.19, hh.7-9; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.3, ed. Al-Haidarîiah y p.19, ed. Tabrîz; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.253, ed. Al-Haidarîiah, y p.125, ed. Al-Garî; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.168; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.80, ed. Al-Qadâ’, Naÿaf; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar Al-Haizamî, p.72, ed. Al-Maimanah, y p.118, ed. Al-Muhammadîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.121 y 275, ed. Estambul, pp.142 y 328, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.131 y t.2, p.104, ed. Al-‘Irfân; Saidâ; Al-Kâmil fî-t Ta’rîj de Ibn Al-Âzîr, t.3, p.399; As-Sîrah al-Halabîiah, t.2, p.207; Ar-Raud al-Az·har de Al-Hindî Al-Hanafî, pp.96 y 102; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.43 (manuscrito); Taÿhîz al-Ÿaish de Ad-Dahlawî Al-Hindî, p.335 (manuscrito); As-Sîrah An-Nabawîiah de Zaidî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t.2, p.11; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, pp.148-149, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.135, ed. Al-‘Uzmânîiah; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t.1, p.87, ed. Naÿaf; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.379, h.309. Con expresiones semejantes se encuentra en Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.51; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t.2, p.507; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.149, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.135, ed. Al-‘Uzmânîiah; Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî de Al-Magribî, pp.20, ed. Al-Haidarîiah y p.2, ed. Al-Islâmîiah, El Cairo.
  • 2. Citado por Ibn ‘Asâkir y otros compiladores de tradiciones. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.430, h.933, ed Beirut; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.39-41, hh.49 y 53; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.74, Al-‘Uzmânîiah, Egipto; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.171; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.125, ed. Al-Muhammadîiah, y p.76, ed. Al-Maimanah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.170, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.145, ed. Al-‘Uzmânîiah.
  • 3. En un hadîz también citado por Ibn ‘Asâkir. (N. del Autor).
  • 4. Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.430, h.934; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.231, ed. Al-Haidarîiah, y p.108, ed. Al-Garî; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.172; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.74, ed. Al-‘Uzmânîiah, Egipto; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.126 y 286, ed. Estambul, pp.148 y 343, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.125 y t.2, p.111, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.125, ed. Al-Muhammadîiah, y p.76, ed. Al-Maimanah, Egipto; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.160, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.145, ed. Al-‘Uzmânîiah; As-Sîrah An-Nabawîiah de Zaidî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t.2, p.11.
  • 5. En un hadîz citado por At-Tabarânî, Ibn Abî Hâtam y otros compiladores de tradiciones. Fue transmitido por Ibn Haÿar, transmitiendo también los tres hadices anteriores en la parte 3 del cap. 9 en la pág. 765 de As-Sawâ‘iq al-Muhriqah. (N. del Autor).
  • 6. Éste se encuentra en As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.125, ed. Al-Muhammadîiah, y p.76, ed. Al-Maimanah, Egipto; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî Al-Hanafî, t.1, pp.49-53, hh.70-74, 77 y 82; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.2, p.430, h.934; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.89; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.140, ed. Al-Haidarîiah, y p.54, ed. Al-Garî; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî Al-Hanafî, p.89; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.74, Al-‘Uzmânîiah, Egipto; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.126 y 286, ed. Estambul, pp.178 y 343, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, p.125 y t.2, p.111, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.171; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.112; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.145, ed. Al-‘Uzmânîiah, y p.160, ed. As-Sa‘îdîiah; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.274, 2ª ed; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.38.
  • 7. Citado por los expertos en tradiciones y compiladores de narraciones de Ibn ‘Aîiâsh. Lo encontrarás adonde ya hemos señalado en As-Sawâ‘iq al-Muhriqah. (N. del Autor).
    Se encuentra en As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.125, ed. Al-Muhammadîiah, y p.76, ed. Al-Maimanah, Egipto; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.43; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.171; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, pp.248 y 294; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.60, hh.1104-1106; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.79.
  • 8. Según lo citado por As-Salafî en At-Tuiûrîiât. Fue citado por Ibn Haÿar adonde ya hemos señalado en As-Sawâ‘iq al-Muhriqah. (N. del Autor).
  • 9. Refiérete a As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.125, ed. Al-Muhammadîiah y p.76, ed. Al-Maimanah, Egipto; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.199; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.11, p.74; Fath al-Bârî fî Sharh Sahîh al-Bujârî, t.4, p.83.
  • 10. Tal como fue narrado profusamente por ellos. Fue citado por Ibn Haÿar al comienzo de la segunda sección del cap. 9º en la pág. 72 de su As-Sawâ‘iq al-Muhriqah. (N. del Autor).
  • 11. Se encuentra en Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâbu Madînat al-‘Ilmi ‘Alî de Al-Magribî, p.20, ed. Al-Haidarîiah y p.2, ed. Egipto; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.118, ed. Al-Muhammadîiah, y p.72, ed. Al-Maimanah, Egipto; Is‘âf ar-Râguibîn impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.149, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.135, ed. Al-‘Uzmânîiah, Egipto; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.282.
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Carta 50

13 de Muharram de 1330 H.L.

1. La forma de la argumentación sobre su Imamato a través de sus particularidades

Quien es como tú, esto es, de visión penetrante, de amplias miras, experto en los usos y las fuentes de la lengua, que advierte sus significados y connotaciones, consciente de lo que representa el Mensajero de Dios (s.a.w.), su englobadora sabiduría, su condición de sello de la profecía, que aprecia la valía de sus acciones y dichos y que él «no habla por antojo»,1 no está desatento de los propósitos de esas tradiciones, ni le están ocultas sus connotaciones usuales y lógicas.

No está oculto para ti -que eres de entre las pruebas y referentes de la lengua árabe-, que esos textos otorgan a ‘Alî elevadas posiciones que Dios, Glorificado Sea, y Sus profetas no confieren más que a sus sucesores y a quienes ellos confiaron su religión y su gente. Si es que los mismos no se refieren al Califato por concordancia expresiva, concluyentemente apuntan hacia ello, e indefectiblemente lo indican por el sentido implícito; implicancia que es muy evidente en el sentido particular de la palabra.

¡Lejos está el señor de los Profetas de conferir esas elevadas posiciones sino a quien fue su legatario y su sucesor. Quien investiga en profundidad el resto de los textos relacionados con ‘Alî (a.s.) y los examina con reflexión y equidad, encontrará que todos ellos -a excepción de unos cuantos- apuntan a su Imamato, señalando esto a través de su concordancia expresiva, como ocurre en textos ya citados con anterioridad,2 y como la designación de Gadîr, o bien a través de su sentido implícito, como se observa en las tradiciones que se enunciaron previamente -en la Carta Nº 48-, o como cuando expresó (s.a.w.):

“‘Alî está con el Qurán, y el Qurán está con ‘Alî. Ambos, no se separarán jamás el uno del otro, hasta que vuelvan a mí en la Fuente (de Kauzar)”;3 y también sus palabras (s.a.w.): “‘Alî es con relación a mí como lo es mi cabeza con relación a mi cuerpo”;4 o sus palabras mencionadas en el hadîz de ‘Abdurrahmân Ibn ‘Auf:5 “¡Por Aquel en cuyas manos se encuentra mi alma! Observaréis las oraciones y pagaréis el zakât u os enviaré a un hombre que es de mí mismo o como mi propio ser…”, hasta que al final del hadîz (el narrador) menciona que el Profeta (s.a.w.) tomó la mano de ‘Alî y dijo: “Éste es él”.6 Asimismo se observa ello en un número incontable de tradiciones similares a éstas.

Esto conforma un valioso beneficio sobre el cual quiero dirigir la atención de todo aquel que ahonda en las realidades, descubre ambigüedades, se introduce en un tema él mismo y para sí mismo, y no sigue sino lo que ha comprendido que implican esas sagradas tradiciones, sin considerar las propias emociones o inclinaciones personales.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. Sagrado Qurán: Sûra An-Naÿm; 53: aleya 3.
  • 2. Mencionado en las Cartas nº 20, 26, 36 y 40. (N. del Autor).
  • 3. Citado por Al-Hâkim en la pág. 124 del tomo III de Al-Mustadrak, y por Adh-Dhahabî en la misma página de su Taljîs Al-Mustadrak, expresando ambos claramente su condición de sahîh. Es uno de los hadices mustafîd (de tres o más cadenas de transmisión pero sin llegar al grado de tawâtur). ¿Y quién será el que ignore el hecho de que ‘Alî está con el Qurán y el Qurán está con ‘Alî luego de todo lo transmitido en forma confiable y correcta por Az-Zaqalain -el Sagrado Qurán y la descendencia del Profeta-? Detente a reflexionar en lo que hemos expuesto sobre ello en la Carta nº 8 (al final del punto 3), y repara en que el derecho del Imam y señor de la pura descendencia no es factible de rechazar y objetar. (N. del Autor).
    Este hadîz se encuentra en Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.110, ed. Al-Haidarîiah y p.107, ed. Tabrîz; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî Ash-Shâfi‘î, p.399, ed. Al-Haidarîiah, y p.253, ed. Al-Garî; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.9, p.134; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, pp.122 y 124, ed. Al-Muhammadîiah, y pp.74 y 75, ed. Al-Maimanah, Egipto; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî, p.173, ed. As-Sa‘âdah, Egipto y p.67, ed. Al-Maimanah; Is‘âf ar-Râguibîn, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p.157, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.143, ed. Al-‘Uzmânîiah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.73, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.73, Al-‘Uzmânîiah, Egipto; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.180; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.40, 90, 185, 237, 283 y 285, ed. Estambul, pp.44, 103, 219, 281, 339 y 342, ed. Al-Haidarîiah, y t.1, pp.38 y 88 y t.2, pp.10, 61, 108 y 110, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; Gâiat al-Marâm, p.540, cap.45, ed. Irân; Faid al-Qadîr, de Al-Manâwî, t.4, p.357; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56; ‘Aqabât al-Anwâr, (sección: el Hadîz de Zaqalain): t.1, p.277; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.177, h.140. También se encuentra en Ihqâq al-Haqq, t.5, p.640 transmitido de Al-Manâquib de Ibn Mardawaih (manuscrito); Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30, ed. Al-Maimanah; Al-Manâquib de ‘Abdul·lâh Ash-Shâfi‘î (manuscrito); Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.66 (manuscrito); Asnâ al-Matâlib, p.136; Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·lâl Al-Hanafî, pp.597 y 598, ed. Lâhûr; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.2, p.242, ed. Egipto.
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “‘Alî, está con el Qurán, y el Qurán está con ‘Alî. Ambos, no se separarán jamás el uno del otro, hasta que vuelvan a mí en la Fuente (de Kauzar) en el Día de la Resurrección”:
    Se encuentra en Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb Al-Bagdâdî, t.14, p.321; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.119, h.1162; Gâiat al-Marâm, p.539, cap.45, ed. Irân; Al-Gadîr de Al-Amînî, t.3, p.177; Al-Imâmah wa-s Siâsah de Ibn Qutaibah, t.1, 73, ed. Mustafâ Muhammad, Egipto; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.177. También fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t.5, p.623; Arÿah al-Matâlib del Sheij ‘Ubaidul·âh Al-Hanafî, p.598, ed. Lâhûr. Fue citado en Al-Gadîr, t.3, p.178 refiriéndolo a Al-Manâquib de Ibn Mardawaih, Fadâ’il as-Sahâbah de As-Sam‘ânî y Rabî‘ al-Abrâr de Az-Zamajsharî.
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Que Dios tenga misericordia de ‘Alî! ¡Dios mío! Haz que la verdad esté donde él esté”:
    Se encuentra en Sahîh At-Tirmidhî, t.5, p.297, h.3798; Al-Mustadrak ‘alâ-s Sahîhain de Al-Hâkim An-Nîsâbûrî, t.3, p.124; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.56; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.117, hh.1159 y 1160; Gâiat al-Marâm, p.539, cap.45, ed. Irân; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t.2, p.572, ed. Offset en Beirut de la ed. Egipto y t.10, p.270, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.62, ed. Al-Maimanah, Egipto; Al-Fath al-Kabîr de An-Nahbânî, t.2, p.131; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn Al-Azîr, t.9, p.420; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t.1, p.176.
    Fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t.5, p.626, transmitido de Al-Mahâsin wa-l Masâwî de Al-Baihaqî, p.41, ed. Beirut; Al-Insâf de Al-Bâqlâwî, p.58, ed. El Cairo; Al-Manâquib de ‘Abdul·lâh Ash-Shâfi‘î, p.28 (manuscrito); Al-Ÿam‘ bain as-Sihâh de Zurainî, t.3 (manuscrito); Ta’rîj al-Islâm de Adh-Dhahabî, t.2, p.198, ed. Egipto; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî (manuscrito); Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubîdî, p.180 (manuscrito); Arÿah al-Matâlib del Sheij ‘Ubaidul·âh Al-Hanafî, p.599, ed. Lâhûr.
    Se transmitió de Abû Sa‘îd Al-Judrî que el Profeta (s.a.w.), mientras señalaba a ‘Alî Ibn Abî Tâlib (a.s.), dijo: “La Verdad está con éste. La Verdad está con éste”:
    Ver: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î, t.3, p.119, h.1161; Maÿma‘ az-Zawâ’id, t.7, p.35; Al-Gadîr, t.3, p.179.
    Se narró de ‘Abdul·lâh Ibn ‘Abbâs que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “La Verdad está con ‘Alî ibn Abî Tâlib donde fuera que él esté”. Ver: Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî Ash-Shâfi‘î, t.1, p.177, h.139.
  • 4. Citado por Al-Jatîb Al-Bagdâdî en un hadîz de Al-Barâ’, por Ad-Dailamî en un hadîz de Ibn ‘Abbâs; fue citado por Ibn Haÿar en la pág. 75 de su As-Sawâ‘iq al-Muhriqah. (N. del Autor).
    Se encuentra en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î , t.2, p.375, h.870; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar, p.123, ed. Al-Muhammadîiah, y p.75, ed. Al-Maimanah; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p.158, ed. As-Sa‘îdîiah, y p.143, ed. Al-‘Uzmânîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.180, 185, 254 y 284, ed. Estambul, y pp.212, 219, 303 y 341, ed. Al-Haidarîiah y t.2, pp.4, 10, 79 y 109, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî al-Hanafî, pp.87 y 91, ed. Al-Haidarîiah; Al-Ÿâmi‘ as-Saguîr de As-Suiûtî, t.2, p.56, ed. Al-Maimanah y t.2, p.140, h.5596, ed. Mustafâ Muhammad; Muntajab Kanz al-‘Ummâl impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t.5, p.30; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, t.2, p.214.
    También se encuentra en Ihqâq al-Haqq, t.5, p.236, transmitido de Firdaws al-Ajbâr de Ad-Dailamî; Al-Manâquib al-Murtadawîiah, p.88, ed. Bombay; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, p.18, ed. Bûlâq; Miftâh an-Naÿâ fî Manâquib Âal al-‘Abâ de Al-Badajshî, pp.28 y 43 (manuscrito); Mashâriq al-Anwâr de Al-Hamzâwî, p.91, ed. Ash-Sharqîiah, ed. Egipto; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb Al-Bagdâdî, t.7, p.12, ed. As-Sa‘âdah, Egipto; Intihâ’ al-Afhâm, p.213.
    Con expresiones semejantes se encuentra en Manâquib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn Al-Magâzilî Ash-Shâfi‘î, p.92, hh.135 y 136; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn At-Tabarî Ash-Shâfi‘î, p.63.
  • 5. Es el hadîz nº 6133 en la pág. 405 del tomo VI de Kanz al-‘Ummâl. Te es suficiente como prueba de que ‘Alî es como la persona misma del Mensajero de Dios (s.a.w.) según la aleya de la Mubâhalah (Sûra Âal ‘Imrân; 3: 61), según lo comentado en detalle por (Al-Fajr) Ar-Râzî al explicar el significado de la misma en su Tafsîr al-Kabîr -Miftâh al-Gaib- en la pág. 488 del tomo I. No dejes de considerar lo que mencionamos como estudio de esta aleya en nuestro libro Al-Kalimah Al-Garrâ’ . (N. del Autor).
  • 6. Se encuentra en Al-Mustadrak ‘alâ-s Sahîhain de Al-Hâkim, t.2, p.120; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir Ash-Shâfi‘î , t.2, p.368, hh.867 y 868; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî Ash-Shâfi‘î, t.9, pp.163 y 134; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar Al-Haizamî, p.75, ed. Al-Maimanah, y p.124, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp.40 y 285, ed. Estambul, y pp.44 y 341, ed. Al-Haidarîiah y t.1, pp.38 y 110, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; Kanz al-‘Ummâl de Al-Muttaqî Al-Hindî, t.15, p.144, h.412, 2ª ed.; ‘Aqabât al-Anwâr (sección: El Hadîz de Zaqalain): t.1, p.276.
    Fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t.6, p.451 transmitido de Arÿah al-Matâlib del Sheij ‘Ubaidul·âh Al-Hanafî, p.446, ed. Lâhûr; Intihâ’ al-Afhâm, p.212; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p.28 (manuscrito).
    Con expresiones semejantes se encuentra en Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p.89, ed. Al-Haidarîiah, y p.32, ed. Beirut; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn Al-Ÿauzî Al-Hanafî, p.40, ed. Al-Haidarîiah; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd Al-Birr, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t.3, p.46; Al-Manâquib de Al-Juwarizmî Al-Hanafî, p.81.
    En la Carta nº 70 veremos que ‘Alî es como la persona misma del Mensajero (al final del punto 1). Refiérete a la misma.
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Carta 51

14 de Muharram de 1330 H.L.

1. Los indicios se contrarrestarían mediante otros similares

Tal vez vuestros rivales os rebatan mediante las tradiciones legadas que señalan las virtudes de los tres primeros califas,1 y mediante lo que las mismas transmiten sobre las virtudes de los anticipados de entre los Muhâÿirîn (Los Emigrantes de La Meca) y los Ansâr (Los auxiliadores de Medina). ¿Qué podrías decir sobre ello?

S.

  • 1. Las virtudes de los primeros califas: La mayoría de esas virtudes y hadices son falsos y fueron inventados:
    Ver: Al-Gadîr del fallecido Al-Amînî, t.5, pp.297 a 375, ed. Beirut y t.7, pp.87 a 114, pp. 237 a 329 y t.8, pp.30-96, ed. Beirut. Ahí menciona una serie de hadices donde grandes personalidades sunnitas manifiestan claramente su condición de inventados y su falsedad. También ver: t.9, pp.218-396, t.10, pp.67-137, ed. Beirut; el libro Abû Hurairah del Seîied ‘Abdul Husain Sharafuddîn, pp. 28-30, 36-38, 117, 135-137, ed. Al-Haidarîiah.
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Carta 52

15 de Muharram de 1330 H.L.

1. Rechazo a la alegación de que los indicios se contrarrestarían

Nosotros creemos en las virtudes de los adelantados de entre los Muhâyirîn y los Ansâr en su totalidad -que Dios esté complacido con ellos y ellos con Él. Tales virtudes son incontables e inagotables. A este respecto te es suficiente lo mencionado en las aleyas del Libro Sagrado y los hadices catalogados como sahîh o muy confiables, los cuales hemos repasado sin encontrar en ellos -como Dios, Majestuoso e Imponente, lo sabe- nada que rebata los textos que se refieren a ‘Alî (a.s.), ni adecuados para refutar nada del resto de sus virtudes.

Es verdad, nuestros rivales se distinguen por narrar hadices que les son propios, que se refieren a virtudes de personas, pero que para nosotros no están establecidos o acreditados, por lo cual el que ellos nos refuten con los mismos conformaría un círculo vicioso, lo cual no se esperaría sino de quien profiere enormidades y es arbitrario, por lo cual no podemos considerarlos en modo alguno, sin importar lo acreditados que pudieran ser para el rival.

¿Acaso no ves que nosotros no refutamos a nuestros rivales citando narraciones que nos son propias, y que no argumentamos contra ellos sino mediante lo mencionado a través de sus propias vías de transmisión, como sucede con el Hadîz de Gadîr y otros similares?

No obstante, hemos analizado los hadices que les son propios y que se refieren a las virtudes (de renombradas personalidades) y no hemos podido encontrar nada que refute (lo que hemos expuesto) ni así tampoco nada que sugiera el califato para otros. Y es por eso mismo que no se utilizan para respaldar la legitimidad del califato de los tres primero Califas.

Was Salâm.

Sh.

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Carta 53

16 de Muharram de 1330 H.L.

1. Su solicitud del Hadîz de Gadîr

Has mencionado el [suceso de] Gadîr en repetidas ocasiones. Narra el hadîz a través de las fuentes sunnis, de manera que reflexionemos en ello.

Was Salâm.

S.

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Carta 54

18 de Muharram de 1330 H.L.

1. Segmentos de los sucesos de Gadîr

At-Tabarânî y otros han citado con una cadena de transmisión cuya condición de sahîh o muy confiable es objeto de consenso,1 de Zaid ibn Arqam que dijo: “El Mensajero de Dios (s.a.w.) dio una disertación en Gadîr Jumm debajo de unos árboles, en la que dijo: “¡Oh gente! Se acerca el momento en que sea llamado y yo responda.”2

“Yo seré interrogado3 y vosotros también lo seréis.4 Así pues, ¿qué decís a esto?”. Dijeron: “Testimoniamos que has anunciado [el Mensaje], te has esforzado y has aconsejado. ¡Que Dios te recompense con lo mejor!”. Él les preguntó: “¿Acaso no testimoniaréis que no hay divinidad más que Dios y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que Su Paraíso es verdad, que Su Fuego es verdad, que la muerte es verdad, que la resurrección después de la muerte es verdad, que La Hora sin dudas llegará, y que Dios resucitará a los que se encuentran en sus tumbas?”. Respondieron: “Sí, damos testimonio de ello”.

Él dijo: “¡Dios mío, sé testigo!”. Luego dijo: “¡Oh gente! Dios es mi Mawlâ, y yo soy el mawlâ de los creyentes, y tengo primacía (awlâ) sobre sus personas por sobre ellos mismos.5 Así pues, de quien yo haya sido su mawlâ,6 éste es su mawlâ (refiriéndose a ‘Alî). ¡Dios mío! Sé leal amigo de aquel que sea su leal amigo; y sé enemigo de quien le sea hostil”.

Luego dijo: “¡Oh gente! Voy a precederos, y vosotros llegaréis a mí en la Fuente (de Kauzar), cuyo ancho es mayor que la distancia entre Basora y Saná,7 y la cual contiene tantas copas de plata como estrellas existen; y cuando vengáis a mí yo os preguntaré acerca de los Dos Tesoros (az-zaqalain) y cómo los tratasteis después de mí.”

“El Tesoro Mayor es El Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, el cual es un cordel; uno de cuyos extremos está en manos de Dios, Glorificado Sea, en tanto el otro [extremo] está en las vuestras. Así pues, aferraos al mismo de manera que no os extraviéis y cambiéis. Y [el otro Tesoro es] mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u bait-î). Ciertamente que el Benevolente, el Informado, me ha anunciado que ambos no expirarán hasta que lleguen a mí en La Fuente…”.8

Al-Hâkim en su Al-Mustadrak9, en el capítulo de “Las virtudes de ‘Alî”, menciona un hadîz de Zaid ibn Arqam a través de dos vías a las que califica de sahîh o muy confiables en base a las condiciones de los dos Sheij (Bujârî y Muslim), el cual dice:

Cuando el Mensajero de Dios (s.a.w.) regresó de “La Peregrinación de Despedida”, se detuvo en Gadîr Jumm y ordenó que barrieran debajo de unos árboles frondosos, y dijo: “Es como si ya hubiera sido convocado y hubiera respondido; y por cierto que he dejado entre vosotros los Dos Tesoros (az-zaqalain), siendo uno de los dos mayor que el otro; el Libro de Dios, Glorificado Sea, y mi descendencia. Así pues, observad cómo los tratáis en mi ausencia, que ciertamente que jamás se separarán el uno del otro hasta que ambos lleguen a mí en la Fuente”. Luego dijo: “Por cierto que Dios, Imponente y Majestuoso, es mi Mawlâ, y yo soy el mawlâ de todo creyente”. A continuación, tomó la mano de ‘Alî y dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, éste es su walî. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, y sé enemigo de quien le sea hostil…”.

Seguidamente (el autor de Al-Mustadrak) citó el hadîz en toda su extensión, en tanto que Adh-Dhahabî (el autor del resumen de ese libro: Taljîs al-Mustadrak), no transmitió lo que sigue. Al-Hâkim también cita el hadîz en el capítulo “La mención de Zaid ibn Arqam”10 de su Al-Mustadrak, manifestando explícitamente su condición de sahîh o muy confiable.

Incluso Adh-Dhahabî -a pesar de su intransigencia- también manifiesta explícitamente lo mismo en ese mismo capítulo de su Taljîs. Puedes referirte al mismo.11

El Imam Ahmad ibn Hanbal citó entre los hadices de Zaid ibn Arqam,12 que éste dijo:

“Hicimos un alto junto al Mensajero de Dios (s.a.w.) en un valle llamado el “Valle de Jumm”, y ordenó que se hiciera la oración, la cual él hizo en voz alta, y luego nos habló. Se cubrió al Mensajero de Dios (s.a.w.) de los rayos del sol a la sombra de una tela amarrada a unos árboles con arbustos. Luego dijo: “¿Acaso no sabéis?”, o “¿Acaso no dais testimonio de que yo tengo primacía sobre todo creyente, por sobre sí mismo?”. Ellos dijeron: “Así es”. Dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo y sé enemigo de quien le sea hostil…”.13

Transmitió An-Nisâ’î de Zaid ibn Arqam14 que dijo:

Cuando el Profeta (s.a.w.) retornaba de “La Peregrinación de Despedida” e hizo un alto en Gadîr Jumm, ordenó que se barriera debajo de unos árboles frondosos, y luego dijo: “Es como si yo hubiera sido convocado y ya hubiera respondido, y ciertamente que dejo entre vosotros “Dos Tesoros”, siendo uno de los dos mayor que el otro: el Libro de Dios y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u bait-î).”

“Así pues, observad cómo los tratáis en mi ausencia, que en verdad que ambos no se separarán hasta que lleguen a mí en la Fuente”. Luego dijo: “Dios es mi Mawlâ, y yo soy el walî de todo creyente”. Entonces tomó la mano de ‘Alî y añadió: “De quien yo haya sido su walî, éste es ‘Alî su walî. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, y sé enemigo de quien le sea hostil”.

Dijo Abû at-Tufail: “Yo le pregunté a Zaid: “¿Acaso lo escuchaste del Mensajero de Dios (s.a.w.)?”.15 Respondió: “Por cierto que no quedó nadie alrededor de los frondosos árboles sin que le viera con sus propios ojos y le escuchara con sus propios oídos”.16 Este hadîz fue citado por Muslim en el capítulo sobre las virtudes de ‘Alî, en su Sahîh,17 transmitiéndolo de diversas vías que llegan a Zaid ibn Arqam, sólo que lo abrevió mutilándolo -siendo así como proceden.

El Imam Ahmad lo citó como uno de los hadices de Al-Barâ’ ibn ‘Âzib18 a través de dos vías, diciendo: “Estábamos junto al Mensajero de Dios (s.a.w.), e hicimos un alto en Gadîr Jumm. Se nos convocó a la oración en congregación y se limpió para el Mensajero de Dios (s.a.w.) debajo de dos árboles. Luego rezó la oración del mediodía y seguidamente tomó la mano de ‘Alî diciendo: “¿Acaso no sabéis que tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos?”. Dijeron: “Sí”. Dijo: “¿Acaso no sabéis que tengo primacía sobre todo creyente por sobre sí mismo”. Dijeron: “Sí”.

(El narrador) dijo: Entonces tomó la mano de ‘Alî y dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de aquel quien sea su leal amigo, y sé enemigo de quien le sea hostil”. Entonces le halló ‘Umar después de ello y le dijo: “¡Felicitaciones, oh hijo de Abû Tâlib! Has amanecido y has entrado en la tarde convertido en el mawlâ de todo creyente y toda creyente”.19

An-Nisâ’î transmitió de ‘Aishah bint Sa‘d,20 que ésta dijo: “Escuché a mi padre decir: “Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) en el día de Ÿuhfah cuando tomó la mano de ‘Alî y disertó, que alabó y exaltó a Dios y luego dijo: “¡Oh gente! Yo soy vuestro walî”. Dijeron: “Has dicho la verdad, ¡oh Mensajero de Dios!”. Entonces levantó la mano de ‘Alî y expresó: “Éste es mi walî; será quien cumpla con lo que adeudo. Yo soy aliado de quien sea su aliado, y soy hostil con quien le sea hostil”.21

Se transmitió también que Sa‘d dijo:22 “Nos encontrábamos junto al Mensajero de Dios (s.a.w.) y cuando llegó a Gadîr Jumm se detuvo ante la gente e hizo volver a los que iban delante, alcanzándole quienes venían detrás. Cuando la gente se congregó a su alrededor, dijo: “¡Oh gente! ¿Quién es vuestro walî?”. Dijeron: “Dios y Su Mensajero”. Entonces tomó la mano de ‘Alî y le hizo levantarse; luego dijo: “Aquel cuyo walî es Dios y Su Mensajero, éste es su walî. ¡Dios mío! Sé leal amigo de aquel quien sea su leal amigo, y sé enemigo de quien le sea hostil”.23

Las tradiciones narradas a este respecto son tan numerosas que no pueden ser abarcadas y registradas, siendo textos explícitos sobre que él era el sucesor y el Dueño del Asunto después de él (el Profeta),24 tal como lo afirmó Al-Fadl ibn al-Abbâs ibn Abû Lahab al decir:25

El sucesor después de Muhammad / fue ‘Alî, quien fue su Compañero en toda ocasión.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. Varias grandes personalidades han manifestado explícitamente su condición de sahîh o muy confiable, incluso Ibn Haÿar ha reconocido ello al citarlo de At-Tabarânî y otros en la shubha (sofisma) nº 11 de entre aquellas que menciona en la 5ª Sección del 1º Capítulo de su libro As-Sawâ‘iq al-Muhriqah (pág. 25) (N. del Autor).
  • 2. Él les comunicó su propia muerte para hacer notar el hecho de que había llegado el momento de proclamar a su sucesor, y tal anuncio implicaba designar expresamente al califa después de él y que no podía retrasar ello por temor a “que fuera convocado y debiera responder” (o sea, morir) antes de llevar a cabo apropiadamente su misión, la cual necesariamente debía ser cumplimentada con exactitud, y de cuya correcta consumación su comunidad no podía prescindir (N. del Autor).
  • 3. Desde que designar como sucesor a su hermano resultaba abrumador para la gente de la rivalidad, la envidia, el rencor y la hipocrecía, antes de proclamar tal cosa, él (s.a.w.) quiso excusarse ante ellos, de manera que eso conciliara sus corazones, y como un miramiento que llevara a contener el perjuicio de las [posteriores] palabras y acciones de aquéllos. Es así que dijo: “Yo seré interrogado”, de manera que supieran que a él se le había ordenado ello y sería interrogado al respecto, por lo que no había manera de obviarlo. El Imam al-Wâhidî, en su libro, Asbâb an-Nuzûl, cita una transmisión cuya cadena llega a Abû Sa‘îd al-Judrî, la cual expresa: “La aleya «¡Oh Mensajero! Comunica lo que te ha sido revelado de parte de tu Señor!...» (sura 5, aleya 67), fue revelada en el día de Gadîr Jumm, con relación a ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.)”. (N. del Autor).
  • 4. Tal vez al decir: “Y vosotros también lo seréis”, él (s.a.w.) se refería a lo citado por Ad-Dailamî y otros -según lo transmitido por As-Sawâ‘iq y otros- de Abû Sa‘îd, sobre que el Profeta (s.a.w.) dijo: “«Y detenedles, puesto que ellos serán interrogados» acerca de la wilâiah de ‘Alî”. Dijo el Imam Al-Wâhidî: “«Ellos serán interrogados» acerca de la wilâiah de ‘Alî y Ahl al-Beit”. De esta manera, su propósito al decir “y vosotros también lo seréis”, es prevenir a la gente respecto a oponerse a su Walî y sucesor (N. del Autor).
  • 5. Muchos han meditado en esta disertación, han reflexionado sobre la misma como corresponde, y han llegado a saber que la misma apunta a que la wilâiah de ‘Alî forma parte de los fundamentos de la religión tal como sostienen los Imamíes, puesto que [el Profeta (s.a.w.)] primero les preguntó: “¿Acaso no testimoniaréis que no hay divinidad más que Dios y que Muhammad es Su Siervo y Mensajero?”, hasta que dijo: “¿… que La Hora sin dudas llegará, y que Dios resucitará a los que se encuentran en sus tumbas?”, y seguidamente mencionó la wilâiah de manera que se sepa que la misma se encuentra al nivel de esos asuntos sobre los que les preguntó y que ellos reconocieron. Esto es evidente para todo aquel de entre los dotados de entendimiento que esté familiarizado con los métodos y objetivos de la palabra (N. del Autor).
  • 6. Sus palabras que expresan: “… yo tengo primacía” (anâ awlâ), conforman un indicio expresivo sobre que el sentido de mawlâ es el de aquel que es awlâ (esto es, “el que tiene primacía”). De esta manera, el sentido de ello es: “Dios tiene primacía sobre mí por sobre mí mismo; yo tengo primacía sobre los creyentes por sobre sus propias personas; y aquel sobre quien yo haya tenido primacía por sobre sí mismo, ‘Alî también tendrá primacía por sobre sí mismo (N. del Autor).
  • 7. Basora: Ciudad de Irak. Saná: Capital del Yemen (N. del T.).
  • 8. Éstas son las expresiones del hadîz citado por At-Tabarânî, Ibn Ÿarîr, Al-Hakîm at-Tirmidhî, transmitido por Zaid ibn Arqam. Ibn Haÿar lo ha transmitido de At-Tabarânî y de otros con las expresiones que has observado, considerando su condición de sahîh o muy confiable como categórica. Refiérete a la pág. 25 de As-Sawâ‘iq al-Muhriqah (N. del Autor).
    El Hadîz de Gadîr narrado por el noble Compañero Hudhaifah ibn Usaid al-Ghiffârî:
    Citó At-Tabarânî en Al-Mu‘ÿam al-Kabîr, de Hudhaifah ibn Usaid al-Ghiffârî, que Dios esté complacido de él, que dijo: Cuando el Mensajero de Dios (s.a.w.) volvía de Haÿÿat al-Wadâ‘ (La Peregrinación de Despedida), prohibió a sus Compañeros que acamparan alrededor de unos árboles cercanos entre sí en el valle de Al-Bat·hâ’. Luego de enviar para que se barrieran las espinas bajo los mismos, se dirigió hacia allí y rezó debajo de ellos. Después se puso de pie y dijo: “¡Oh gente! Por cierto que el Benevolente, el Informado me ha anunciado que un profeta no vive más del doble del que le precede y yo creo que se acerca el momento en que sea convocado y deba responder. Yo seré interrogado y vosotros también lo seréis. ¿Qué decís vosotros a esto?”. Respondieron: “Testimoniamos que tú has anunciado [el Mensaje], te has esforzado y has aconsejado. ¡Que Dios te recompense con lo mejor!”. Dijo: “¿Acaso no testimoniaréis que no hay divinidad más que Dios, que Muhammad es Su siervo y Enviado, que Su Paraíso es verdad, que Su Fuego es verdad, que la muerte es verdad, que la resurrección después de la muerte es verdad, que La Hora sin dudas llegará, y que Dios resucitará a los que se encuentran en los sepulcros?”. Dijeron: “¡Sí! Testimoniamos eso”. Dijo: “¡Dios mío, sé Testigo!”. Luego dijo: “¡Oh gente! Por cierto que Dios es mi Mawlâ y yo soy el mawlâ de los creyentes, y tengo primacía sobre ellos por sobre sí mismos. Así, de quien yo haya sido su mawlâ, éste es su mawlâ -refiriéndose a ‘Alî, que Dios esté complacido de él-. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo y sé enemigo de quien le sea hostil”. Después dijo: “¡Oh gente! Ciertamente que os precederé y vosotros vendréis hacia mí en la Fuente [del Paraíso]; una fuente cuyo ancho es mayor que la distancia entre Basora y Saná, en la cual hay tantas copas de plata como estrellas existen; y yo os interrogaré cuando vengáis hacia mí acerca de los Dos Tesoros (az-zaqalain). Así pues, observad cómo los tratáis en mi ausencia; el Tesoro mayor es el Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, el cual es un cordel cuyo extremo se encuentra en las manos de Dios y su [otro] extremo está en vuestras manos. Así, aferráos al mismo para que no os extraviéis ni cambiéis; y [el otro Tesoro es] mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u bait-î). Por cierto que el Benevolente, el Informado, me ha anunciado que ambos no expirarán (o no se separarán) hasta que lleguen a mí en la Fuente”.
    Esta disertación se encuentra en: As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar al-Haizamî al-Makkî ash-Shâfi‘î, p. 25, ed. Al-Maimanîiah (Egipto), y pp. 41-42, ed. Al-Muhammadîiah (Egipto), libro en el cual se califica al hadîz de sahîh o muy confiable; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 9, p. 164; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 45, h. 545; Kanz al-‘Ummâl de Al-Muttaqî al-Hindî, t.1, p. 168, h. 959, 2ª ed.; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, pp. 26-27; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 1, libro 12, p. 312, ed. Isfahân, y t. 1, p. 156, ed. Qom; Nawâdir al-Usûl de Al-Hakîm at-Tirmidhî ash-Shâfi‘î, p. 289, ed. Egipto, y en este libro, infames encargados de impresión han eliminado este hadîz, no quedando más que la alusión al mismo, solo que Al-Badajshî refiere el hadîz completo a esta obra al citarlo en su libro Nuzul al-Abrâr, p. 18; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 37, ed. Estambul y p. 41, ed. al-Haidarîiah.
    Con otras expresiones se encuentra en: Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn as-Sabbâg al-Mâlikî, p. 24; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 16, h. 23; Kanz al-‘Ummâl, t. 1, p. 168, h. 958, 2ª ed., narrado por Zaid ibn Arqam.
  • 9. Pág. 109 del tomo III (N. del autor).
  • 10. Pág. 533 del tomo III (N. del Autor).
  • 11. El Hadîz de Gadîr narrado por Zaid ibn Arqam, el gran Compañero:
    Se encuentra en Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, p. 93, ed. Al-Haidarîiah, p. 21, ed. At-Taqaddum, Egipto, y p. 35, ed. Beirut; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 93, ed. Al-Haidarîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 32, ed. Estambul; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 30; Kanz al-‘Ummâl, t. 15, p. 91, h. 255, 2ª ed.; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 1, pp. 117, 121, 144, 152 y 161.
  • 12. En la Pág. 372 del tomo IV de su Al-Musnad (N. del Autor).
  • 13. Citado por ibn ‘Asâkir en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq, t. 2, p. 42, h. 543.
  • 14. Pág. 21 de Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah, al mencionar las palabras del Profeta (s.a.w.) que expresan: “De quien yo hay sido su mawlâ éste es su walî ” (N. del Autor).
  • 15. La pregunta de Abû at-Tufail manifiesta su sorpresa por el comportamiento de esta comunidad, al despojar a ‘Alî de este asunto, a pesar de lo que ésta narra de su propio Profeta (s.a.w.) sobre su derecho, en el día de Gadîr. Es como si hubiera tenido dudas de la veracidad de lo narrado al respecto, por lo que al escuchar la narración del mismo Zaid le dijo: “¿Acaso escuchaste ello del Mensajero de Dios (s.a.w.)?”, como lo hace alguien extrañado, sorprendido, confuso y dubitante. Zaid le respondió que, “no quedó nadie alrededor de los frondosos árboles sin que le viera con sus propios ojos y le escuchara con sus propios oídos”. De esta manera, Abû at-Tufail supo entonces que el asunto fue como lo dijo Al-Kamît -que la misericordia de Dios sea sobre él-:

    El día de los árboles frondosos, aquellos de Gadîr Jumm,
    le distinguió con el Califato… ¡si hubiera sido obedecido!
    En cambio los hombres lo mercaron entre ellos,
    sin antes haber yo visto que lo de tal gravedad fuera negociable,
    Y así como no he visto un día como ese,
    Tampoco he visto un derecho tan menoscabado. (N. del Autor).

  • 16. Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, p. 93, ed. Al-Haidarîiah, y p. 35, ed. Beirut; Sahîh Muslim, t. 2, p. 362, ed. ‘Îsâ al-Halabî, y t. 7, p. 122, ed. Muhammad ‘Alî Subaih, Egipto, y t. 7, p. 123, ed. Al-Maktabah at-Tiÿârîiah, Beirut (encontrándose el hadîz resumido); Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir, t. 2, p. 36, h. 534; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 2, p. 315; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain); t. 1, pp. 122, 125, 132, 159, 177 y 212; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 93; Kanz al-‘Ummâl, t. 15, p. 91.
  • 17. Pág. 325 del tomo II (N. del Autor).
  • 18. En la pág. 281 del tomo IV de su Al-Musnad (N. del Autor).
  • 19. El Hadîz de Gadîr narrado por el Compañero Al-Burâ’ ibn ‘Âzib:
    Se encuentra en: Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de At-Tabarî ash-Shâfi‘î, p. 67; Fadâ’il al-Jamsah, t. 1, p. 350; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 223; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn as-Sabbâg al-Mâlikî, p. 24, el cual contiene las fatâwâ o dictámenes religiosos de Ÿalâl ad-Dîn as-Suiûtî ash-Shâf‘î, t. 1, p. 122; Kanz al-‘Ummâl, t. 15, p. 117, h. 335, 2ª ed.
    Fue narrado con expresiones cercanas en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 47, hh.546-550; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 2, p. 215; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî, p. 94; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, pp. 18-20; Farâ’id as-Simtain, t. 1, pp. 64, 65 y 71.
  • 20. En la pág. 4 de su Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah, en el cap. “La mención de la posición de ‘Alî ante Dios, Imponente y Majestuoso”, y en la pág. 25, en el cap. “El hecho de alentar a ser su aliado y advertir respecto a serle hostil”. (N. del Autor).
  • 21. El Hadîz de Gadîr narrado por Sa‘d ibn Abî Waqqâs:
    Se encuentra en: Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, p. 101, ed. Al-Haidarîiah, p. 40, ed. Beirut, y p. 25, ed. At-Taqaddum, Egipto; Fadâ’il al-Jamsah, t. 1, p. 365; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah, t. 5, p. 212; Al-Gadîr, t. 1, pp. 38 y 41.
  • 22. Según lo citado por An-Nisâ’î en la pág. 25 de su Al-Jasâ’is (N. del Autor).
  • 23. Ver: Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, p. 101, ed. Al-Haidarîiah, p. 41, ed. Beirut, y p. 25, ed. At-Taqaddum, Egipto; Fadâ’il al-Jamsah, t. 1, p. 365, ed. Beirut; Farâ’id as-Simtain, t. 1, p. 70; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 53, h. 552; Al-Gadîr, t. 1, p. 38.
  • 24. Referirse a Al-Gadîr, del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, pp. 14-213, ed. Beirut; ‘Abaqât al-Anwâr (Los dos tomos sobre el Hadîz de Gadîr), ed. La India; Gâiat al-Marâm, y Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, pp. 5-90.
    Las palabras de ‘Umar ibn al-Jattâb dirigidas a ‘Alî en el día de Gadîr: “¡Felicitaciones, oh hijo de Abû Tâlib! Has amanecido y has entrado en la tarde convertido en el mawlâ de todo creyente y toda creyente”:
    Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 50, hh. 548-550; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 94; Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 4, p. 281, ed. Al-Maimanîiah; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn as-Sabbâg al-Mâlikî al-Makkî, p. 24; Al-Hâwî lil Fatâwâ de As-Suiûtî, t. 1, p. 122; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p. 67; Fadâ’il al-Jamsah min as-Sihâh as-Sittah, t. 1, p. 350; Fadâ’il as-Sahâbah de As-Sam‘ânî (manuscrito); Ta’rîj al-Islâm de Adh-Dhahabî, t. 2, p. 197, ed. Egipto; ‘Ilm al-Kitâb, de Al-Joÿah al-Hanafî, p. 161. Fue mencionado en: Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî al-Hanafî, p. 109; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, pp. 30, 31 y 249, ed. Estambul y pp. 33, 34 y 397, ed. Al-Haidarîiah; At-Tafsîr de Al-Fajr ar-Râzî ash-Shâfi‘î, p. 3, p. 63, ed. Dâr al-‘Âmirah, Egipto, y t. 12, p. 50, ed. Egipto 1375 H.Q.; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn al-Ÿauzî al-Hanafî, p. 29; Mishkât al-Masâbîh, t. 3, p. 246; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 1, p. 285; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, p. 177, cap. 13.
    Fue mencionado en: Al-Gadîr, t. 1, p. 272 citándolo de: Al-Musannaf de Ibn Abî Shaibah; Al-Musnad al-Kabîr de Abû-l ‘Abbâs ash-Shaibânî; Al-Musnad de Abû Ia‘lâ al-Mûsilî; Tafsîr ibn Mardawaih, Al-Kashf wa al-Baiân de Az-Za‘labî; Ar-Riâd an-Nadirah, t. 2, p. 169, ed. Al-Jânÿî; Kifâiat at-Tâlib fî Haiât ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ash-Shanqîtî, p. 28; Al-Manâqib de Ibn al-Ÿauzî al-Hanbalî; Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah de An-Natanzî; Wasîlat al-Muta‘abbîdîn de ‘Umar ibn Muhammad al-Mul·lâ; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah de Ibn Kazîr, t. 5, p. 212; Al-Jutat de Al-Maqrîzî, p. 223; Badî‘ al-Ma‘ânî de Al-Adhra‘î ash-Shâfi‘î, p. 75; Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubaidî, p. 406; Kanz al-‘Ummâl, t. 6, p. 397; Wafâ al-Wafâ’ bi Ajbâr Dâr al-Mustafâ de As-Samhûdî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 173; As-Sîrat as-Sawîi fî Manâqib Âl an-Nabîi de Mahmûd ash-Shaijânî al-Madanî; Wasîlat al-Ma’âl del Shaij Ahmad Bâkzîr ash-Shâfi‘î; Min Afad ar-Rawâfid de Hussâm ad-Dîn as-Sahârnabûrî; Miftâh an-Naÿât de Al-Badajshî; Nuzul al-Abrâr, también de él; Ar-Rawdah ad-Danîiah de As-San‘ânî; Ma‘âriÿ al-‘Ulâ del Shaij Muhammad Sadr al-‘Âlim.
    Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) en el día de Gadîr: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ”:
    Se encuentra en: Sahîh at-Tirmidhî, t. 5, p. 297, h. 3797; Sunan Ibn Mâÿah, t. 1, p. 45, h. 121; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 213, hh. 276-279, 281, 460, 461 y 465, y t. 2, p. 14, hh. 509, 510, 519, 520, 524, 525, 529, 530, 531, 533, 534, 536-538, 540-542, 551, 554-557, 563, 564, 574, 575, 577-579 y 587, 1ª ed. Beirut; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 9, pp. 103, 105-108; Kanz al-‘Ummâl de Al-Muttaqî al-Hindî, t. 15, pp. 91, 92, 120, 135, 143, 147 y 150, 2ª ed.; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, pp. 50, 94 y 95, ed. Al-Haidarîiah; Al-Mustadrak ‘alâ-s Sahîhain de Al-Hâkim an-Nîsâbûrî, t. 3, p. 110, donde lo califica de sahîh o muy confiable, y p. 116; Taljîs al-Mustadrak de Adh-Dhahabî, impreso bajo Al-Mustadrak, t. 3, p. 110; Hiliat al-Awlia’ de Abû Na‘îm, t. 5, p. 26; Usud al-Gâbah de Ibn al-Azîr, t. 1, p. 369, t. 3, p. 274 y t. 5, p. 208; Ÿâmi‘ al-Usûl de Ibn al-Azîr, t. 9, p. 468; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, pp. 79, 95 y 95; Ad-Durr al-Manzûr de As-Suiûtî, t. 5, p. 182; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî al-Hanafî, p. 112; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 19, hh. 23, 24, 30, 31, 32, 34 y 36; Al-Hâwî de As-Suiûtî, t. 1, p. 122; Al-Ÿarh wa at-Ta‘dîl de Ibn Abî Hâtam, t. 4, sección 2, p. 431, ed. Haidar Abâd; Musnad ibn Hanbal, t. 1, p. 88, 1ª ed., y t. 2, p. 672 con una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, y t. 4, p. 372, 1ª ed.; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, pp. 31, 33, 36, 37, 38, 181, 187 y 274; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p. 67; Al-Isâbah de Ibn Haÿar, t. 1, pp. 305, 372 y 567, t. 2, pp. 257, 382, 408 y 509, t. 3, p. 542 y t. 4, p. 80; Al-Agânî de Abû-l Faraÿ al-Isfahânî, t. 8, p. 307; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî ash-Shâfi‘î, p. 169, ed. As-Sa‘âdah, Egipto y p. 65, ed. Al-Maimanîiah, Egipto; Masâbîh as-Sunnah de Al-Bagawî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 275; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, pp. 58, 60, 62 y 286, ed. Al-Haidarîiah, y pp. 14, 15, 16 y 153, ed. Al-Garî; Al-Imâmah wa as-Siâsah de Ibn Qutaibah ad-Dainûrî, fall. en 276 H.Q., t. 1, 101; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî al-Hanafî, t. 1, p. 157, hh. 210, 212 y 213; Sirr al-‘Âlamîn de Al-Gâzâlî, p. 21; Mishkât al-Masâbîh de Al-‘Umarî, t. 3, p. 243; Ar-Riâd an-Nadirah, t. 2, pp. 222-224; At-Ta’rîj al-Kabîr de Al-Bujârî, t. 1, sección 1, p. 375, 2ª ed., Turquía; Farâ’id as-Simtain, t. 1, pp. 63 y 66.
    Fue narrado en las notas al pié del libro Ihqâq al-Haqq, t. 6, pp. 228-380, citándolo de Ajbâr Isfâhân de Abû Na‘îm, t. 1, p. 235; Fadâ’il as-Sahâbah de As-Sam‘ânî ash-Shâfi‘î (manuscrito); Al-Ÿam‘ bain as-Sihâh de Razzîn al-‘Abdarî (manuscrito); Ta’rîj al-Islâm de Adh-Dhahabî, t. 2, p. 196; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah, t. 5, pp. 211-214, y t. 7, pp. 334, 338, 348 y 448; Al-Manâqib de ‘Abdul·lâh Ash-Shâfi‘î, p. 106 (manuscrito); Wafâ’ al-Wafâ’, t. 2, p. 173; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p. 58 (manuscrito); Taisîr al-Usûl de Ibn ad-Dubai‘, t. 2, p. 147, ed. Nûl-e Keshvar; Râmûz al-Ahâdîz de An-Naqshabandî, p. 168; Ta’rîj Bagdâd de Al-Jatîb al-Bagdâdî, t. 8, p. 290; Al-Kunâ wa al-Asmâ’, de Ad-Daûlâbî, t. 1, p. 160, ed. Haidar Abâd; Nuz·hat an-Nâdzirîn, p. 39; Al-Ÿarh wa at-Ta‘dîl de Ibn al-Mundhir, t. 4, sección 2, p. 431; Ajlâq an-Nabîi de ‘Abdul·lâh al-Isfahânî; Ash-Shadharât adh-Dhahabîiah, p. 54; Ajbâr ad-Dual de Al-Qarmânî, p. 102; Sharh Urÿûzah ash-Shaij al-Jazraÿî, también de él, pp. 275 y 293 (manuscrito); Dhajâ’ir al-Mawârîz de An-Nâblusî, t. 1, p. 213; Kunûz al-Haqâ’iq de Al-Manâwî, sección: “La letra mîm”, ed. Bûlâq; Arÿah al-Matâlib del Shaij ‘Ubaidul·âh al-Hanafî, pp. 36, 448, 564, 568, 570, 571, 579 y 581; Al-Muntajab min Sahîh al-Bujârî wa Muslim de Muhammad ibn ‘Uzmân al-Bagdâdî, p. 217 (manuscrito); Fath al-Baiân de Hasan Jân al-Hanafî, t. 7, p. 251, ed. Bûlâq; Al-Arba‘în de Ibn Abî al-Fawâris, p. 39 (manuscrito); Al-I‘tiqâd ‘alâ Madh·hab as-Salaf de Al-Baihaqî, p. 182; Al-Arba‘în Hadîzan de Al-Harawî (manuscrito); Al-Mu‘tasar min al-Mujtasar, t. 2, p. 332, ed. Haidar Abâd; Muwaddih Awhâm al-Ÿam‘ wa at-Tafrîq de Al-Jatîb al-Bagdâdî, t. 1, p. 91; At-Tahdhîb de Ibn Haÿar al-‘Asqalânî ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 337; Al-Baiân wa at-Ta‘rîf de Ibn Hamzah, t. 2, p. 230; Al-Ad·dâd, pp. 25 y 180; Al-‘Uzmânîiah de Al-Ÿâhidz, pp.134 y 144; Mujtalaf al-Hadîz de Ibn Qutaibah, p. 52; An-Nihâiah de Ibn al-Azîr al-Ÿazarî, t. 4, p. 346, ed. Al-Munîrîiah, Egipto; Ar-Riâd an-Nadirah de Muhibbuddîn at-Tabarî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 244, ed. Al-Jânÿî, Egipto; Duwal al-Islâm, t. 1, p. 20; Tadhkirat al-Huffâdz de Adh-Dhahabî, t. 1, p. 10; Al-Mawâqif de Al-Îÿî, t. 2, p. 611; Sharh al-Maqâsid de At-Taftazânî, t. 2, p. 219; Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubaidî, p. 4 (manuscrito); Muntajab Kanz al-‘Ummâl de Al-Muttaqî al-Hindî, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t. 5, p. 30; Faid al-Qadîr de Al-Manâwî ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 57; Asnâ al-Matâlib fî Ahâdîz Mujtalaf al-Marâtib, p. 221; Ar-Rawd al-Az·har de Al-Qandar al-Hindî, p. 94; Al-Ÿâmi‘ as-Saghîr de As-Suiûtî, h. 900; Al-Kunâ wa al-Asmâ’ de Ad-Daulâbî, t. 2, p. 88.
    Fue narrado en Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq, citándolo de: Al-Mu‘ÿam al-Kabîr de At-Tabarânî, t. 1, hoja 149 y hoja 205 (manuscrito); Al-Fadâ’il de Ahmad ibn Hanbal, hh. 82, 91 y 139, en el cap. de “Las virtudes de Amîr al-Mu’minîn” (manuscrito); Al-Kâmil de Ibn ‘Adîi, t. 2, hoja 20 (manuscrito). También fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 304, citándolo de: Ash-Sharaf al-Mu’abbad li Âl-i Muhammad de An-Nabhânî al-Bairûtî, p. 111; Maqâsid at-Tâlib, de Al-Barzanÿî, p. 11; Ta’rîj Âl-i Muhammad de Bahÿat Afandî, p. 121; Bulûg al-Amânî, impreso en los márgenes de Al-Fath ar-Rabbânî, t. 21, p. 213.
    Dijo el Mensajero (s.a.w.) en el día de Gadîr: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, y se enemigo de quien le sea hostil”:
    Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 211, h. 275, y t. 2, p. 5, hh. 501, 503-506, 512, 526, 527, 532, 535, 539, 543, 545, 546, 549, 561, 566-568, 570-573, 580 y 583, 1ª ed. Beirut; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î ash-Shâfi‘î, pp. 96, 100 y 104, ed. Al-Haidarîiah, pp. 23 y 25, ed. At-Taqaddum, Egipto; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, pp. 56, 59 y 62, ed. Al-Haidarîiah, y pp. 14 y 17, ed. Al-Garî; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 16, hh. 23, 26, 27, 29, 33, 37, 38 y 155; Usud al-Gâbah de Ibn al-Azîr ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 367, t. 2, p. 233, t. 3, pp. 92, 93, 307 y 321, t. 4, p. 28 y t. 5, pp. 6, 205 y 275; Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 2, h. 961 con una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, ed. Dâr al-Ma‘ârif, Egipto, y t. 4, p. 281, 1ª ed.; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Hâkim al-Haskânî al-Hanafî, t. 1, p. 190, hh. 245, 247 y 248; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 7, p. 17, y t. 9, pp. 104-108; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, pp. 30-33, 37-38, 206, 249, 274 y 281 donde lo considera sahîh o muy confiable, ed. Estambul, y pp. 33-37, ed. Al-Haidarîiah; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 2, p. 112; Ta’rîj al-Ia‘qûbî, t. 2, p. 93; Al-Mustadrak ‘alâ as-Sahîhain de Al-Hâkim an-Nîsâbûrî, t. 3, pp. 116 y 371; Maqtal al-Husain de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, t. 1, p. 47; Manâqib al-Kalâbî, extraído de Al-Musnad, h. 31, impreso al final de Al-Manâqib, de Ibn al-Magâzilî; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî al-Hanafî, p. 109; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn as-Sabbâg al-Mâlikî, pp. 23 y 24; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ, p. 67; al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 93; Al-Hâwî lil Fatâwâ; t. 1. p. 122; Mîzân al-I‘tidâl de Adh-Dhahabî, t. 3, p. 294; Al-Istî‘âb de Ibn ‘Abd al-Birr al-Mâlikî, impreso en los márgenes de Al-Isâbah, t. 3, p. 36; Ta’rîj al-Julâfâ’ de As-Suiûtî ash-Shâfi‘î, p. 169, ed. As-Sa‘âdah, Egipto y p. 65, ed. Al-Maimanîiah, Egipto; As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar al-Haizamî ash-Shâfi‘î, p. 25 donde lo cataloga como sahîh o muy confiable y p. 73, ed. Al-Maimanîiah, Egipto, y p. 41 donde lo cataloga como sahîh o muy confiable y p. 120, ed. Al-Muhammadîiah; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t. 4, p. 388, 1ª ed. Egipto y t. 19, p. 217, ed Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; At-Tafsîr al-Kabîr, de Al-Fajr ar-Râzî ash-Shâfi‘î, t. 3, p. 636, ed. Dâr al-‘Âmirah, Egipto, y t. 12, p. 50, ed. Egipto 1375 H.Q.; Mishkât al-Masâbîh, de Al-‘Umarî, t. 3, p. 246; Kanz al-‘Ummâl, t. 15, p. 138, hh. 400-401, 426 y 430, 2ª ed.; Ar-Riâd an-Nadirah, de Muhibbuddîn at-Tabarî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 223; Ajbâr Isfâhân, de Abû Na‘îm, t. 1, p. 107 y t. 2, p. 227; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb al-Bagdâdî, t. 14, p. 236; Ash-Sharaf al-Mu’abbad, de An-Nahbânî, p. 113; Safwat as-Safwat de Ibn al-Ÿawzî al-Hanbalî, t. 1, p. 121; Nihâiat al-‘Uqûl de Al-Fajr ar-Râzî ash-Shâfi‘î, p. 199; Al-Mu‘tasar min al-Mujtasar de Iûsuf ibn Mûsâ al-Hanafî t. 2, p. 301; Ta’rîj al-Islâm de Adh-Dhahabî; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, pp. 71 y 77.
    Fue narrado en Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 228-380 citándolo de: Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·lâh al-Hanafî, pp. 213, 560, 562, 563, 572, 574, 577, 580 y 679, ed. Lâhûr; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah de Ibn Kazîr, t. 5, pp. 210, 211, 213, 219 y 366, y t. 7, p. 346; Tafsîr az-Za‘labî (manuscrito); Wafâ’ al-Wafâ’ de As-Samhûdî, t. 2, p. 173; Al-I‘tiqâd ‘alâ Madh·hab as-Salaf de Al-Baihaqî, p. 195; Al-Kâf ash-Shâf de Ibn Haÿar al-‘Asqalânî ash-Shâfi‘î, pp. 29 y 95, ed. Egipto; Fadâ’il as-Sahâbah de As-Sam‘ânî (manuscrito), Ar-Raud al-Az·har, p. 100; Sa‘d ash-Shumûs wa al-Aqmâr, p. 209; Durar Bahr al-Manâqib, p. 92 (manuscrito); Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p. 57 donde lo cataloga como sahîh o muy confiable (manuscrito); Naqd ‘Ain al-Mîzân del Shaij Muhammad Bahÿat, p. 22; Ta’rîj Âl-i Muhammad de Bahÿat Afandî, p. 48; Mujtalaf al-Hadîz de Ibn Qutaibah ad-Dainûrî, p. 276; Mu‘ÿam mâ Ista‘ÿam de Abû ‘Ubaid al-Andalûsî, t. 2, p. 368; Ash-Shifâ’ de Al-Qâdî ‘Aîiâd, t. 2, p. 41; Raudât al-Ÿannât de Al-Asfazârî, p. 158; Al-Kawâkib ad-Durrîiah de Al-Manâwî ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 39.
    Dijo el Mensajero (s.a.w.) en el día de Gadîr: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, sé enemigo de quien le sea hostil, auxilia a quien le auxilie y abandona a quien le abandone”.
    Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 13, hh. 508, 513-515, 523, 544, 562 y 569, 1ª ed. Beirut; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p. 63, ed. Al-Haidarîiah, y p. 17, ed. Al-Garî; Kanz al-‘Ummâl, t. 6, p. 403, 1ª ed, y t. 15, p. 115, hh. 332 y 402, 2ª ed.; Shawâhid at-Tanzîl fî-l Aiât an-Nâzilah fî Ahl al-Bait de Al-Hâkim al-Haskânî al-Hanafî, t. 1, p. 157, h. 211, y p. 192, h. 250; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 9, p. 105; Is‘âf ar-Râghibîn del Shaij Muhammad as-Subbân ash-Shâfi‘î, impreso en los márgenes de Nûr al-Absâr, p. 151, ed. As-Sa‘îdîiah, y p. 137, ed. Al-‘Uzmânîiah; Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î Ash-Shâfi‘î, p. 96, ed. Al-Haidarîiah y pp. 26 y 27, ed. Egipto; Al-Milal wa an-Nihal de Ash-Shahrestânî ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 163, (offset) ed. Beirut, e impreso en los márgenes de Al-Fasl, de Ibn Hazm, t. 1, p. 220, offset a la impresión de Egipto; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abîl Hadîd, t. 1, pp. 209 y 289, 1ª ed. Egipto, y t. 2, p. 289 y t. 3, p. 208, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abûl Fadl; Muntajab Kanz al-‘Ummâl, impreso en los márgenes de Musnad Ahmad, t. 5, p. 32; Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 2, p. 112; Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî al-Hanafî, p. 112; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, pp. 80, 94 y 130; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 249, ed. Estambul, y p. 297, ed. Al-Haidarîiah.
    Las palabras de ‘Umar ibn al-Jattâb en el día de Gadîr que expresan: “¡Bravo! ¡Bravo por ti, oh hijo de Abû Tâlib! Te has convertido en mi mawlâ y en el mawlâ de todo musulmán”.
    Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, pp. 75, 575, 577 y 578, 1ª ed. Beirut; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 18, h. 24; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 94; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb al-Bagdâdî, t. 8, p. 290; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Hâkim al-Haskânî al-Hanafî, t. 1, p. 158, h. 213; Sirr al-‘Âlamîn de Abû Hâmid al-Gazâlî, p. 21; Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 256; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 132; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, p. 77.
  • 25. Éstos son algunos de sus versos con los que respondió a Al-Walîd ibn ‘Uqbah ibn Abî Mu‘ît, según lo citado por Muhammad Mahmûd ar-Râfi‘î en la Introducción de Sharh al-Hâshimîiât, p. 8 (N. del Autor).
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Carta 55

19 de Muharram de 1330 H.L.

1. ¿Qué caso tiene argumentar en base al mismo considerando que no tiene el grado de tawâtur?

Los Shias son unánimes en que se debe considerar el tawâtur en aquello sobre lo cual argumentan para el Imamato, puesto que para ellos el mismo forma parte de los fundamentos de la religión. Entonces, ¿qué caso tiene que argumentes mediante el Hadîz de Gadîr considerando que para los sunnis no tiene tawâtur, aún cuando eso estuviera establecido a través de sus vías confiables?

Was Salâm.

S.

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Carta 56

22 de Muharram de 1330 H.L.

Te es suficiente aquí como aspecto de la argumentación, lo que anteriormente ya hemos dicho -en la Carta 24.

1. Las reglas naturales dictaminan el tawâtur del texto de Gadîr

Además, el tawâtur del Hadîz de Gadîr,1 es algo dictaminado por las reglas con las que Dios creó la naturaleza; y esa es la situación de todo gran hecho histórico en el cual participa gran parte de la comunidad y tiene lugar ante la mirada y oídos de miles de personas congregadas pertenecientes a la misma y provenientes de diferentes lugares, de manera que lleven la noticia de su acontecer a la gente que no estuvo presente.2

Especialmente, si después de ello es objeto de especial consideración por parte de su familia y leales amigos a lo largo de las generaciones hasta hacer llegar su anuncio y difusión a todo lugar.3 ¿Acaso su narración -siendo tal su situación- podría considerarse una narración de transmisión individual (jabar wâhid-)?4

¡No es así! Sino que necesariamente debe propagarse como lo hace la [luz de la] mañana, delineando los bordes de la tierra y del mar. «…Y no encontrarás alteración alguna en la práctica de Dios» (35: 43).

2. La especial consideración de Dios, Imponente y Majestuoso, para con el mismo

El Hadîz de Gadîr fue objeto de una especial consideración por parte de Dios, Imponente y Majestuoso, desde que Él, Bendito y Exaltado Sea, lo reveló a Su Profeta (s.a.w.) e hizo descender al respecto aleyas del Qurán que los musulmanes recitan durante la noche y en los extremos del día, recitándolas tanto en soledad como públicamente, en sus súplicas o en sus oraciones, sobre las maderas de sus púlpitos y en lo alto de los minaretes (diciendo):

«¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te ha sido revelado por parte de Tu Señor, y si no lo haces, entonces no habrás comunicado Su Mensaje. En verdad que Dios te mantendrá indemne de la gente…». (5: 67).5

Cuando ese día anunció el Mensaje, estipulando a ‘Alî para el Imamato, y designó su sucesión para el Califato, Dios, Imponente y Majestuoso, reveló la aleya: «Hoy, os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia para con vosotros, y Me ha complacido para vosotros el Islam como religión» (5: 3).6

¡Bravo! ¡Bravo! «Ese es el Favor de Dios, el cual otorga a quien le place» (5: 55). En verdad que quien observa estas aleyas, queda pasmado ante toda esa especial consideración.

3. La especial consideración del Mensajero de Dios (s.a.w.)

Si la especial consideración de Dios fue de esta manera, no es de extrañarse que la especial consideración del Mensajero de Dios (s.a.w.) [para con el hadîz] haya sido como fue, de manera que cuando se acercaba su hora y se le anunció su cercano fallecimiento -por orden de Dios- resolvió proclamar la Wilâiah de ‘Alî en la Gran Peregrinación frente a todos, y no contentarse con la estipulación textual explícita expresada en su casa el Día de la Advertencia [a su clan familiar] en La Meca,7 ni con otras estipulaciones textuales consecutivas que tuvieron lugar, algunas de las cuales ya has escuchado.

Así, anunció a la gente antes de las ceremonias de la Peregrinación que ese año él realizaría la “Peregrinación de Despedida”. De esa manera, la gente vino hacia él desde toda alejada comarca y salieron de Medina alrededor de cien mil personas o más.8 Y en el día de la estancia en ‘Arafat proclamó entre la gente: “‘Alî es de mí y yo soy de ‘Alî, y nadie desempeña mis deberes excepto yo y ‘Alî”.9

Cuando regresó junto a quienes estaban con él de entre esos miles y llegaron al valle de Jumm, descendió ante él el “Espíritu Fiel” (Gabriel) trayendo la “Aleya de la Anunciación” (âiat at-tablîg) de parte del Señor del Universo. Entonces hizo un alto de manera que le alcanzasen quienes se habían retrasado entre la gente y volvieran quienes se habían adelantado.

Cuando se congregaron, rezó con ellos la oración obligatoria [del mediodía] y luego les habló de parte de Dios, Imponente y Majestuoso, exponiendo públicamente la estipulación textual sobre la Wilâiah de ‘Alî, habiendo tú ya escuchado algunos segmentos de sus sucesos, en tanto que lo que [todavía] no has escuchado es más correcto y más explícito, si bien lo que ya escuchaste te es suficiente. Esto fue comprendido por todo aquel que en ese día se encontraba con el Mensajero de Dios (s.a.w.) entre esas masas que ascendían a cien mil personas,10 provenientes de diferentes regiones.

La práctica de Dios, Imponente y Majestuoso, la cual no es objeto de alteración en su Creación, conlleva el tawâtur del Hadîz a pesar de los obstáculos que contuviesen su transmisión. Además, los Imames de Ahl al-Beit (a.s.) dispusieron métodos para su propagación y difusión que representan la sapiencia misma.

4. La especial consideración del Emir de los Creyentes (a.s.)

Te es suficiente sobre el particular lo realizado por el Emir de los Creyentes (a.s.) durante los días de su califato, cuando congregó a la gente [que se encontraba] en Ruhbah y dijo: “¡Conmino por Dios a todo hombre musulmán que haya escuchado al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir el día de Gadîr Jumm lo que dijo, que se yerga y testimonie lo que escuchó, y que no se levante sino aquel que lo haya visto con sus propios ojos y escuchado con sus propios oídos”.

Y he ahí que se levantaron treinta Compañeros entre los que había doce que habían participado en la Batalla de Badr, y dieron testimonio de que tomó su mano y le dijo a la gente: “¿Sabéis que tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos?”. Dijeron: “Sí”. Dijo (s.a.w.): “De quien yo haya sido su mawlâ éste es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo y sé enemigo de quien le sea hostil…”.11

Como tú sabes, considerar posible que treinta Compañeros se hayan confabulado para mentir es algo que no acepta el intelecto, por lo que entonces es categórico e indudable el tawâtur que se alcanza con su solo testimonio. Este Hadîz fue comunicado como proveniente de esos [treinta Compañeros] por todos aquellos grupos de personas que se encontraban en Ruhbah, quienes lo difundieron después que se dispersaron por las diferentes regiones, esparciéndose en todas direcciones.

Como es evidente, lo acontecido ese día en Ruhbah tuvo lugar durante el califato del Emir de los Creyentes (a.s.), a quien le fue dada la bai‘ah o juramento de fidelidad en el año 35 (de la hégira lunar), habiendo ocurrido el día de Gadîr durante la “Peregrinación de Despedida” en el año 10.

Así, entre esos dos eventos -como mínimo- transcurrieron veinticinco años, durante los cuales tuvieron lugar sucesos como pestes devastadoras, guerras, conquistas y expediciones militares en tiempos de los tres [primeros] califas. En este período -el cual comprende un cuarto de siglo-, por la sola prolongación del mismo, sus guerras, invasiones, y lo arrasador de una peste devastadora, ya había fallecido la mayor parte de aquellos ancianos y viejos Compañeros, así como tantos jóvenes -a causa del ÿihâd- presurosos por dirigirse al encuentro con Dios, Imponente y Majestuoso, y con Su Mensajero (s.a.w.).

De esta manera, con relación a los que murieron, no permanecían con vida sino unos pocos, y aquellos que permanecían con vida se encontraban dispersos en la Tierra, y no se encontraban en Ruhbah más que aquellos hombres que estaban con el Emir de los Creyentes (a.s.) en [su ingreso a] Irak, sin encontrarse las mujeres.

A pesar de todo ello, se irguieron treinta Compañeros del Profeta (s.a.w.) de los cuales doce habían participado en la Batalla de Badr y dieron testimonio de haber escuchado el Hadîz de Gadîr directamente del Mensajero de Dios (s.a.w.). Y cuántas personas hubo cuya animosidad les hizo permanecer sentadas y no erguirse para cumplir con la obligación de brindar testimonio, como sucedió con Anas ibn Mâlik,12 y otros, quienes fueron afligidos por la súplica del Emir de los Creyentes (a.s.).13

Si le hubiera sido posible reunir a todos aquellos de entre los Compañeros, tanto hombres como mujeres, que en ese día se encontraban con vida y conminarles como lo hizo en Ruhbah, habrían testimoniado considerables veces más personas que esos treinta. ¿Qué piensas entonces que hubiera sucedido si le hubiera sido posible conminar a la gente del Hiÿâz antes de que hubiera transcurrido todo ese tiempo desde la época [del suceso] de Gadîr?

Reflexiona en esta sólida realidad y encontrarás el mayor indicio del grado de tawâtur del Hadîz de Gadîr. Te basta de entre las tradiciones transmitidas lo citado por el imam Ahmad (ibn Hanbal) -entre los hadices de Zaid ibn Arqam, en la pág. 370 del tomo IV de su Al-Musnad- de Abû at-Tufail, quien dijo: “‘Alî reunió a la gente en Ruhbah y luego les dijo: “Conmino por Dios a todo hombre musulmán que haya escuchado lo que dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) el día de Gadîr Jumm cuando se irguió”, y se levantaron treinta entre la gente.

Dijo (el narrador): Dijo Abû Na‘îm: “Se levantaron muchas personas y dieron testimonio de cuando (el Mensajero) tomó su mano y le dijo a la gente: “¿Acaso no sabéis que tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos?”. Dijeron: “Así es, ¡oh Mensajero de Dios!”. Entonces dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, éste es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo y sé enemigo de quien le sea hostil”.

Dijo Abû at-Tufail: “Salí de allí como si tuviera algo [de recelo] en mi interior -esto es, a causa de que las masas de la comunidad no hubieran actuado en base a este Hadîz- y me encontré con Zaid ibn Arqam y le dije: “¡Yo escuché a ‘Alî decir tal y cual cosa!”. Dijo Zaid: “¿Y qué es lo que objetas? En verdad que yo escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) pronunciar esas palabras con relación a él”.14

A todo esto yo digo: Si agregas al testimonio de los treinta Compañeros estas palabras de Zaid y aquellas pronunciadas por ‘Alî ese día sobre este tema, el total de quienes narraron el Hadîz ese día es de 32 Compañeros.

El imam Ahmad citó entre los hadices de ‘Alî, en la pág. 119 del tomo I de su Al-Musnad, de ‘Abdurrahmân ibn Abî Lailâ, que dijo: “Vi a ‘Alî en Ruhbah conminar a la gente, diciendo: “Conmino por Dios a quien haya escuchado al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir el día de Gadîr Jumm: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ”, cuando se irguió y testimonió. Y que no se levante sino quien lo haya visto”.

Dijo ‘Abdurrahmân: “He ahí que se levantaron doce de los que participaron en la Batalla de Badr. Es como si ahora mismo estuviera viendo a uno de ellos. Dijeron: “Testimoniamos que nosotros escuchamos al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir el día de Gadîr Jumm: “¿Acaso no tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos, siendo mis esposas sus madres?”. Dijimos: “Así es, ¡oh Mensajero de Dios!”. Entonces dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, y sé enemigo de quien le sea hostil”.15

El imam Ahmad lo cita [también] de otra vía al final de la página mencionada, diciendo: “¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, sé enemigo de quien le sea hostil, auxilia a quien le auxilie y abandona a quien le abandone”. Dijo: Entonces se levantaron a excepción de tres que no lo hicieron, por lo que suplicó contra ellos y fueron afligidos por su súplica.16

Si añades a ‘Alî y a Zaid ibn Arqam a los 12 mencionados en el Hadîz, entonces los participantes de la Batalla de Badr [que testimoniaron el Hadîz] serán 14, como es evidente. Quien investiga los hadices relativos a la conminación de Ruhbah, se percatará de la sabiduría del Emir de los Creyentes para difundir y propagar el Hadîz.

5. La especial consideración de Al-Husain (a.s.)

El Señor de los Mártires, Abû ‘Abdul·lâh al-Husain (a.s.), en épocas de Mu‘âwîiah, asumió una postura en la cual la verdad resplandeció con firmeza, que fue similar a aquella asumida por el Emir de los Creyentes en Ruhbah.

Ello tuvo lugar cuando congregó a la gente durante los días de las ceremonias de la Peregrinación en ‘Arafât, y exaltó la memoria de su abuelo, su padre, su madre, y su hermano, de manera que nadie escuchó a nadie tan elocuente y sapiente que someta a los oídos y cautive las miradas y los corazones.

Reunió [diversos] temas en su disertación de un modo tal que despertó [el discernimiento], hizo un repaso de sucesos y los escudriñó, confiriendo al día de Gadîr su derecho y observando su justo valor. Esa gran postura tuvo sus efectos en brindar celebridad y difundir el Hadîz de Gadîr.17

6. La especial consideración de los Nueve Imames (a.s.)

Los nueve Imames de entre sus venerables descendientes, emplearon métodos para divulgar y propagar este Hadîz, los cuales te muestran una sapiencia perceptible con todos los sentidos. Todos los años ellos solían tomar el día 18 [del Mes] de Dhû-l Hiÿÿah como día festivo, en el cual se reunían para expresar sus felicitaciones y alegría con todo júbilo y regocijo, y en el cual se aproximaban a Dios, Imponente y Majestuoso, mediante el ayuno y la oración, e implorando a Dios, Glorificado Sea.

[En ese día] se incrementaban sus acciones de caridad y benevolencia, como agradecimiento por las bendiciones que Dios les había conferido en un día como ese mediante la estipulación textual del Emir de los Creyentes (a.s.) para el Califato y la designación de su sucesión mediante el Imamato.

[En ese día,] solían estrechar los vínculos con los parientes, eran pródigos con sus familias, visitaban a sus hermanos, cobijaban a sus vecinos, y exhortaban a sus leales partidarios a hacer todo ello.

7. La especial consideración de los Shias

Es por esto que el día 18 de Dhû-l Hiÿÿah de cada año es festivo para la Shî‘ah de todas las épocas y todas las regiones.18 En ese día se refugian en sus mezquitas para rezar las oraciones obligatorias y las meritorias, recitar el Sagrado Qurán y leer las súplicas tradicionales, en agradecimiento a Dios, Glorificado Sea, por haber perfeccionado Su Religión y completado Su Gracia mediante el Imamato del Emir de los Creyentes (a.s.).

Luego se visitan entre sí, y alegres y jubilosos estrechan sus vínculos, aproximándose a Dios, Imponente y Majestuoso, mediante acciones de caridad y benevolencia, y brindando felicidad a los parientes y vecinos.

Cada año en ese día visitan el Santuario del Emir de los Creyentes (a.s.), siendo los congregados ante su sepulcro no menos de cien mil personas que llegan desde toda alejada comarca para adorar a Dios como solían adorarle en un día como ese los benditos Imames, a través del ayuno, la oración y la contrición a Él, y aproximársele con acciones de caridad y limosnas.

Éstos no se dispersan sino hasta rodear el sagrado sepulcro, y dirigirle en salutación de visita (ziârah) palabras legadas por uno de sus Imames, las cuales contienen el testimonio de las nobles posturas y grandes antecedentes del Emir de los Creyentes, sus padecimientos por implementar las reglas de la religión y servir al Señor de los profetas y mensajeros divinos, así como sus cualidades y virtudes, entre las que se cuenta el hecho de que el Profeta le haya designado sucesor y [expresado] su estipulación textual a su favor el día de Gadîr.

Ésta es la costumbre practicada cada año por los Shias. Sus disertantes han continuado en cada época y región con esa conminación mediante el Hadîz de Gadîr, ya sea trasmitiéndolo con sus cadenas de transmisión, o sin las mismas, siendo habitual entre sus poetas componer versos en honor al mismo que mencionan en sus elegías, tanto antiguamente19 como en el presente.

De esta manera, no queda lugar para la duda respecto a su tawâtur a través de las vías de Ahl al-Beit (a.s.) y sus seguidores.

En cuanto a la preservación de sus palabras textuales, los difusores del mismo alcanzaron las más elevadas metas, dedicando su especial consideración para registrarlo, resguardarlo, difundirlo y propagarlo.

Te es suficiente al respecto lo que puedes observar sobre el tema en los cuatro libros [principales de la Shî‘ah] así como en otros masânid (o libros de compilaciones de hadices) de la Shî‘ah que contienen una inmensa cantidad de narraciones provistas de profusas vías de transmisión que llegan al Profeta (s.a.w.) y cadenas con la mención completa y continua de sus transmisores. A quien analice las mismas se le manifestará el tawâtur de este Hadîz a través de sus preciadas vías de transmisión.20

8. Su grado de tawâtur por vías sunnis

Incluso no cabe duda de su tawâtur a través de las vías sunnis,21 tal como lo juzgan las reglas naturales; puesto que, como tú escuchaste,

«No hay alteración en la creación de Dios. Esa es la religión recta, pero la mayoría de la gente no lo sabe» (30: 30).

El autor de Al-Fatâwâ al-Hâmidîiah -a pesar de su intransigencia- manifiesta explícitamente el tawâtur del Hadîz en su breve tratado llamado As-Salawât al-Fâjirah fî al-Hadîz al-Mutawâtirah. Asimismo As-Suiûtî y otros registradores de hadices como él lo manifestaron textualmente.

Ahí tienes a Muhammad ibn Ÿarîr at-Tabarî, el autor de los dos famosos libros de Tafsîr (Exégesis Quránica) y Ta’rîj (Historia), a Ahmad ibn Muhammad ibn Sa‘îd ibn ‘Uqdah y a Muhammad ibn Ahmad ibn ‘Uzmân adh-Dhahabî, quienes procedieron a reunir las vías de transmisión del Hadîz de manera que cada uno de ellos redactó un libro aparte sobre el mismo.22

Fue citado por ibn Ÿarîr en su libro a través de setenta y cinco vías. Fue citado por ibn ‘Uqdah en su libro a través de ciento cinco vías.23 Adh-Dhahabî, a pesar de su intransigencia, lo consideró sahîh o muy confiable en muchas de sus vías de transmisión.24

En el capítulo XVI de Gâiat al-Marâm hay ochenta hadices transmitidos por vías sunnis sobre el texto estipulante del Hadîz de Gadîr, a pesar de no haber registrado lo citado por At-Tirmidhî, An-Nisâ’î, At-Tabarânî, Al-Bazzâr, Abû Ia‘lâ, ibn Kazîr, y muchos otros de aquellos que transmitieron este Hadîz.

As-Suiûtî menciona este Hadîz al tratar sobre ‘Alî en su libro Ta’rîj al-Julafâ’, citándolo de At-Tirmidhî; luego dice: “También fue citado por Ahmad [ibn Hanbal] quien lo transmitió de ‘Alî (a.s.), Abû Aîiûb al-Ansârî, Zaid ibn Arqam, ‘Umar [ibn al-Jattâb] y Dhû Murr”.25 Él agrega: “[También lo transmiten] Abu Ia‘lâ de Abû Hurairah, At-Tabarânî de ibn ‘Umar, Mâlik ibn al-Huwairiz, Hubshî ibn Ÿunâdah, Ÿarîr, Sa‘d ibn Abî Waqqâs, Abû Sa‘îd al-Judrî y Anas [ibn Mâlik]”. También agrega: “Y asimismo Al-Bazzâr lo transmite de Ibn ‘Abbâs, ‘Ammârah y Buraidah… etc.”.26

Algo que indica la difusión y propagación de este Hadîz es lo que citó el imâm Ahmad [ibn Hanbal] en su Al-Musnad,27 de Riâh ibn al-Hâriz a través de dos vías de transmisión que culminan en él, donde dice: “Llegó un grupo a ver a ‘Alî y le dijeron: “¡La paz sea contigo, oh nuestro mawlâ!”. Dijo: “¿Quiénes sois?”. Dijeron: “Somos tus mawâlî,28 ¡oh Emir de los Creyentes!”.

Dijo: “¿Cómo es que soy vuestro mawlâ, siendo que sois gente árabe?”. Dijeron: “Escuchamos al Mensajero de Dios (s.a.w.) el día de Gadîr Jumm decir: “De quien yo haya sido su mawlâ, por cierto que éste es su mawlâ”. Dijo Riâh: “Cuando se retiraron les seguí y pregunté quiénes eran. Dijeron: “Personas de entre los Ansâr (los auxiliares de Medina) entre los que se encontraba Abû Aîiûb al-Ansârî”.29

Entre lo que indica su tawâtur está lo citado por Abû Is·hâq az-Za‘labî como exégesis de la Sûrah al-Ma‘âriÿ en su Tafsîr al-Kabîr a través de dos cadenas de transmisión acreditadas: “En el día de Gadîr Jumm, el Mensajero de Dios (s.a.w.) convocó a las personas y éstas se congregaron; luego tomó la mano de ‘Alî y dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ ”. Ello se difundió rápidamente por todos lados, llegando a Al-Hâriz ibn an-Nu‘mân al-Fahrî, quien se presentó ante el Mensajero de Dios (s.a.w.) montado en una camella, de la cual descendió luego de hacerla arrodillar.

Entonces dijo: “¡Oh Muhammad! Nos ordenaste que diéramos testimonio de que no hay divinidad más que Dios y que tú eres el Mensajero de Dios, y nosotros lo aceptamos de ti; nos ordenaste que rezáramos cinco veces al día y lo aceptamos; nos ordenaste pagar el zakât y lo aceptamos, nos ordenaste ayunar en el mes de Ramadán y lo aceptamos, nos ordenaste peregrinar [a La Meca] y lo aceptamos.”

“Luego no te conformaste con eso, de manera que elevaste los brazos de tu primo anteponiéndole por sobre nosotros diciendo: “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ ”. ¿Acaso esto es algo de tu parte o proviene de Dios?”. Él (s.a.w.) respondió: “¡Juro por Dios, y no hay divinidad excepto Él, que esto en verdad proviene de Dios, Imponente y Majestuoso!”. Entonces Al-Hâriz se dio la vuelta dirigiéndose a su montura en tanto decía: “¡Dios mío! Si lo que dice Muhammad es verdad, entonces haz que llueva sobre nosotros piedras del cielo o envíanos un doloroso castigo”.

Él no acabó a llegar hasta su montura que Dios, Glorificado Sea, le arrojó una piedra que le cayó ingresando por su coronilla y saliéndole por el trasero, la cual lo mató. Entonces Dios, Glorificado Sea, reveló [la siguiente aleya]:

«Un deprecante pidió un castigo inminente * Que es para los incrédulos y nada lo puede repeler * Que proviene de Dios, el Dueño de las ascensiones celestiales» (70: 1-3).

Aquí culmina el Hadîz con sus expresiones textuales.30 Un grupo de reconocidas personalidades sunnis lo transmitieron como parte de las narraciones de categórica acreditación.31

Was Salâm.

Sh.

  • 1. La condición de mutawâtir del Hadîz de Gadîr:
    Reconocieron su tawâtur:
    1. Ÿalâl ad-Dîn as-Suiûtî ash-Shâfi‘î: En Al-Fawâ’id al-Mutakâzirah fî al-Ajbâr al-Mutawâtirah; y en Al-Azhâr al-Mutanâzirah fî al-Ajbâr al-Mutawâtirah. Transmitieron las palabras de As-Suiûtî acerca del tawâtur del Hadîz: El ‘Al·lâmah al-Manâwî en At-Taisîr fî Sharh al-Ÿâmi‘ as-Saghîr, t. 2, p. 422 y el ‘Al·lâmah al-‘Azîzî en Sharh al-Ÿâmi‘ as-Saghîr, t. 3, p. 360.
    2. El Mul·lâ ‘Alî al-Qârî al-Hanafî en Al-Mirqât fî Sharh al-Mishkât, t. 5, p. 568.
    3. Ÿamâluddîn ‘Atâ’ul·lâh ibn Fadlul·lâh ash-Shîrâzî en su libro Al-Arba‘în (manuscrito). Ver: Julâsat ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 123.
    4. Al-Manâwî ash-Shâfi‘î en su libro At-Taisîr fî Sharh al-Ÿâmi‘ as-Saghîr, t. 2, p. 442.
    5. Mirzâ Majdûm ibn Mîr ‘Abdul Bâqî en An-Nawâqis ‘alâ ar-Rawâfid. Ver: Julâsat ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 121.
    6. Muhammad ibn Ismâ‘îl al-Iamânî as-San‘ânî en el libro Ar-Rawdah an-Nadîiah. Ver: Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 294 y Julâsat ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 126.
    7. Muhamamd Sadr ‘Âlim en el libro Ma‘âriÿ al-‘Ulâ fî Manâqib al-Murtadâ. Ver: Julâsat ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 127.
    8. El Shaij ‘Abdul·lâh ash-Shâfi‘î en su libro Al-Arba‘în.
    9. El Shaij Diâ’uddîn al-Muqbilî en el libro Al-Abhâz al-Musaddadah fî al-Funûn al-Muta‘addidah. Ver: Julâsat ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 125.
    10. Ibn Kazîr ad-Dimashqî en su Ta’rîj, al tratar la biografía de Muhammad ibn Ÿarîr at-Tabarî.
    11. Abû ‘Abdul·lâh al-Hâfidz adh-Dhahabî. Sus palabras acerca del tawâtur del Hadîz de Gadir fueron transmitidas por Ibn Kazîr en su Ta’rîj, t. 5, pp. 213-214.
    12. Al-Hâfidz ibn al-Ÿazrî. Transmitió sus palabras sobre al tawâtur del Hadîz en su libro Asnâ al-Matâlib min Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib, p. 48, cuando dice: “Éste es un hadîz hasan (bueno) en este sentido y sahîh (muy confiable) en muchos sentidos; presenta el grado de tawâtur en su transmisión de Amîr al-Mu’minîn ‘Alî, así como también es mutawâtir su transmisión a partir del Profeta (s.a.w.), siendo narrado por cuantiosas personas y no tienen consideración las palabras de quien trata de catalogarlo como da‘îf (débil) entre aquellos que no tienen conocimiento sobre esta ciencia…”.
    13. El Shaij Hussâmuddîn al-Muttaqî, mecionando ello en su libro Mujtasar Qatf al-Azhâr al-Mutanâzirah.
    14. Zanâ’ul·lâh Bânî Battî. Mencionó el tawâtur del Hadîz en As-Saif al-Maslûl. Ver: ‘Abaqât al-Anwâr, t. 6, p. 127.
    15. Muhammad Mubîn al-Kahnawî en Wasîlat an-Naÿât fî Fadâ’il as-Sadât, p. 104.
    Ver el resto de las fuentes en: Ihqaq al-Haqq, t. 2, p. 423, ‘Abaqât al-Anwâr, y Al-Gadîr de ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, pp. 294-313, ed. Beirut.
    Las vías de transmisión del Hadîz de Gadîr:
    1. Fue narrado por Ahmad ibn Hanbal a través de 40 vías.
    2. Ibn Ÿarîr at-Tabarî, a través de 72 vías.
    3. Al-Ÿazrî al-Maqarrî, a través de 80 vías.
    4. Ibn ‘Uqdah, a través de 105 vías.
    5. Abû Sa‘îd as-Saÿistânî, a través de 120 vías.
    6. Abû Bakr al-Ÿa‘âbî, a través de 125 vías.
    7. Muhammd al-Iamanî quien tiene 150 vías. Al-Gadîr, t. 1, p. 14.
    8. Narrado por Abû al-‘Alâ’ al-‘Attâr al-Hamadânî, a través de 250 vías. Al-Gadîr, t. 1, p. 158.
    9. Mas‘ûd as-Saÿistânî mediante 1300 cadenas de transmisión.
    10. Dijo el Shaij ‘Abdul·lâh ash-Shâfi‘î en su libro Al-Manâqib, p. 108 (manuscrito): “…Y esta narración -esto es, el Hadîz de Gadîr- ha sobrepasado el grado de tawâtur de manera que no hay ninguna otra narración que haya sido transmitida a través de tantas vías como lo fue ésta… etc”. Tal como se transmite en Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 290.
  • 2. El número de aquéllos que se encontraban junto al Profeta (s.a.w.) en Gadîr Jumm:
    Hay discrepancia en cuanto al número, mencionándose las siguientes versiones:
    1. Se dijo que fueron 90.000.
    2. Se dijo 114.000.
    3. Se dijo 120.000.
    4. Se dijo 124.000, e incluso se dijo un número superior, siendo éste el número de aquéllos que partieron con él (desde Medina); en cuanto a aquéllos que peregrinaron junto a él, es superior, debiéndose contar a otros como los residentes en La Meca, los que llegaron junto a ‘Alî Amîr al-Mu’minîn (a.s.) desde el Yemen y los que llegaron con Abû Mûsâ. Referirse a: Tadhkirat al-Jawâss, de As-Sibt ibn al-Ÿauzî al-Hanafî, p. 30; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 257; As-Sîrah an-Nabawîiah, de Zainî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 3; Al-Gadîr, t. 1, p. 9.
  • 3. Declamaciones y argumentaciones mediante el Hadîz de Gadîr:
    1. La declamación de Amîr al-Mu’minîn (a.s.) el día del Shûrâ (Consejo de seis personas designadas por ‘Umar para designar a su sucesor).
    2. Su declamación en días del gobierno de ‘Uzmân.
    3. Su declamación el día de Ar-Ruhbah en Kûfah.
    4. Su declamación el día de la Batalla del Camello.
    5. El Hadîz de Ar-Rukbân (los jinetes) en Kûfah.
    6. Su declamación el día de la Batalla de Siffîn.
    7. La argumentación de Fâtimah az-Zahrâ’ (a.s.), la hija del Mensajero de Dios (s.a.w.) en base al Hadîz de Gadîr.
    8. La argumentación del Imam al-Hasan (a.s.).
    9. La declamación del Imam al-Husain (a.s.).
    10. La argumentación de ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far ante Mu‘âwîiah en base al Hadîz de Gadîr.
    11. La argumentación de Barrâd ante ‘Amr ibn Al-‘Âss en base al Hadîz de Gadîr.
    12. La argumentación de ‘Amr ibn al-‘Âss ante Mu‘âwîiah en base al Hadîz de Gadîr.
    13. La argumentación de ‘Ammâr ibn Iâsir contra el bloqueo de agua en el día de Siffîn.
    14. La argumentación de Al-Asbag ibn Nubâtah ante la asamblea de Mu‘âwîiah.
    15. La declamación del joven ante Abû Hurairah en base al Hadîz de Gadîr en Kûfah.
    16. La declamación de un hombre ante Zaid ibn Arqam mediante el Hadîz de Gadîr.
    17. La declamación de un hombre iraquí ante Ÿâbir ibn ‘Abdul·lâh al-Ansârî.
    18. La argumentación de Qais ibn ‘Ubâdah mediante el Hadîz de Gadîr ante Mu‘âwîiah.
    19. La argumentación de Dirâmîiah al-Haÿûnîiah ante Mu‘âwîiah.
    20. La argumentación de ‘Amr al-Awdî ante los opositores de Amîr al-Mu’minîn (a.s.).
    21. La argumentación de ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz.
    22. La argumentación de Al-Ma’mûn ante los sabios mediante el Hadîz de Gadîr.
    Para obtener información sobre este tema referirse a Al-Gadîr, del fallecido Al-Amînî, t. 1, pp. 159 y 212.
  • 4. Jabar Wâhid: Si bien su sentido literal es el de “información de una sola transmisión”, en la terminología de la Ciencia del Hadîz significa toda aquella narración que no ha alcanzado el grado de tawâtur. Recordemos que el tawâtur es el número suficiente de transmisiones no relacionadas entre sí que no dejan la posibilidad de mutua influencia en el equívoco ni de conspiración en la mentira, llamándose a la narración que alcanza ese grado “mutawâtirah” (N. del Traductor)
  • 5. Para nosotros no hay discusión en el hecho de que fue revelada sobre la wilâiah de ‘Alî el día de Gadîr Jumm, siendo nuestras narraciones al respecto mutawâtir, procedentes de los Imames de la Purificada Descendencia. Te es suficiente sobre lo transmitido al respecto a través de otros, lo narrado por el imam Al-Wâhidî como interpretación de las aleyas de la Sura al-Mâ’idah, en la pág. 150 de su libro Asbâb an-Nuzûl, a través de dos vías de transmisión calificadas, de ‘Atîiah, de Abû Sa‘îd al–Judrî, quien dijo: “Fue revelada esta aleya «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te ha sido revelado por parte de tu Señor…», en el día de Gadîr Jumm con relación a ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.). Al respecto yo digo: Es lo mismo citado por Al-Hâfidz Abû Na‘îm como interpretación de la misma en su libro Nuzûl al-Qur’ân, con dos cadenas de transmisión. Una de ellas procede de Abû Sa‘îd, y la otra de Abû Râfi‘. Ello también fue narrado por el Imam Ibrâhîm ibn Muhammad al-Hamûinî ash-Shâfi‘î en su libro Al-Farâ’id mediante diversas vías que llegan a Abû Hurairah. Fue citado por el imâm Abû Is·hâq az-Za‘labî como significado de la aleya en su At-Tafsîr al-Kabîr a través de dos cadenas de transmisión calificadas. El hecho que antes de su revelación el rezo haya estado establecido, el zakât haya estado prescrito, el ayuno haya estado legislado, la Casa de Dios estuviera siendo objeto de peregrinación, que lo permitido y lo prohibido hayan estado evidenciados, que la sharî‘ah (ley divina) haya sido regulada, y sus normas preceptuadas, da testimonio de que ello fue así. De otra manera, ¿qué otra cosa fuera de la sucesión implicaba todo ese énfasis y conllevaba instar a su anunciación de una manera que se asemeja a una amenaza? ¿Y qué otro asunto fuera del Califato haría que el Profeta (s.a.w.) temiera la sedición por su anunciación, al punto de necesitar la indemnidad respecto al perjuicio por parte de la gente para llevarla a cabo?
    La aleya de la Anunciación (At-Tablîg):
    «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te ha sido revelado por parte de Tu Señor, y si no lo haces, entonces no habrás comunicado Su Mensaje. En verdad que Dios te mantendrá indemne de la gente. Por cierto que Dios no guía al grupo de los incrédulos» (Al-Mâ’idah; 5: 67). Fue revelada el día 18 de Dhu-l Hiÿÿah en Gadîr Jumm, cuando el Mensajero (s.a.w.) designó a ‘Alî (a.s.) como líder de la gente y como su califa después de sí. Ello ocurrió un día jueves, habiendo descendido Gabriel (a.s.) luego de transcurridas cinco horas de la jornada y diciendo: “¡Oh Mensajero! Ciertamente que Dios te envía Sus saludos y te dice: «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te ha sido revelado…»”.
    La revelación de esta aleya en el día de Gadîr:
    Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 86, h. 586, ed. Beirut; Fath al-Baiân fî Maqâsid al-Qur’ân, del ‘Al·lâmah Saîied Sadîq Hasan Jân Mâlik Bihûbâl, t. 3, p. 63, ed. Al-‘Âsimah (El Cairo), y t. 3, p. 89, ed. Bûlâq (Egipto); Shawâhid at-Tanzîl li Qawâ‘id at-Tafdîl fî-l Aiât an-Nâzilah fî Ahli-l Bait, de Al-Hâkim al-Haskânî, t. 1, pp. 187, 240, 243-249, 1º ed. (Beirut); Asbâb an-Nuzûl, de Al-Wâhidî an-Nisâbûrî, p. 115, 1º ed. Al-Halabî (Egipto), y p. 150, ed. Al-Hindîiah (Egipto); Ad-Durr al-Manzûr fî Tafsîr al-Qur’ân, de Ÿalâluddîn As-Suiûtî, t. 2, p. 298, impresión offset en Beirut de la impresión en Egipto; Fath al-Qadîr, de Ash-Shaukânî, t. 2, p. 60, 2ª ed. Al-Halabî, y p. 57, 1ª ed.; Tafsîr al-Fajr ar-Râzî, t. 12, p. 50, ed. Egipto (1375 H.Q.), y t. 3, p. 636, ed. Ad-Dâr al-‘Âmirah (Egipto); Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah Ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 44, ed. Dâr al-Kutub (Naÿaf), y p. 16, ed. Teherán; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn Sabbâg Al-Mâlikî al-Makkî, p. 25, ed. Al-Haidarîiah; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qandûzî Al-Hanafî, pp. 120 y 249, ed. Estambul y pp. 140 y 297, ed. Al-Haidarîiah; Al-Milal wa an-Nihal de Ash-Shahrestânî, t. 1, p. 163, offset en Beirut de la impresión en Egipto; y en los márgenes de Al-Fasl de Ibn Hazm, t. 1, p. 220, offset de la impresión en Egipto; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, p. 158, h. 120, 1ª ed. (Beirut).
    También se encuentra en Al-Gadîr del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, p. 214, ed. Beirut, citando de Kitâb al-Wilâiah fî Turuq Hadîz al-Gadîr de Ibn Ÿarîr at-Tabarî, el autor del famoso libro de Historia; Al-Amâlî de Al-Muhâmilî; Mâ Nazala min al-Qur’ân fî Amîr al-Mu’minîn (Lo que fue revelado en el Qurán sobre el Emir de los Creyentes) de Abû Bakr ash-Shîrâzî; Al-Kashf wa al-Baiân de Az-Za‘labî (manuscrito); Mâ Nazala min al-Qur’ân fî ‘Alî (Lo que fue revelado en el Qurán sobre ‘Alî) de Abû Na‘îm al-Isfâhânî; Kitâb al-Wilâiah de Abî Sa‘îd as-Saÿistânî; At-Tafsîr de Ar-Ras‘anî al-Mûsilî al-Hanbalî; Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah de An-Natanzî; ‘Umdah al-Qârî fî Sharh Sahîh al-Bujârî de Badr ad-Dîn al-Hanafî, t. 8, p. 584; Mawaddah al-Qurbâ de Al-Hamadânî; Sharh Diwân Amîr al-Mu’minîn de Al-Mubaidî, p. 415 (manuscrito); Tafsîr an-Nîsâbûrî, t. 6, p. 170; Tafsîr al-Qur’ân de ‘Abdul Wahhâb al-Bujârî, al explicar las palabras del Altísimo que dicen: «Dí: No os pido por ello recompensa, excepto el amor a mi familia» (42: 23); Al-Arba‘în de Ÿamâl ad-Dîn as-Shîrâzî; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî, p. 41 (manuscrito); Rûh al-Ma‘ânî de Al-Alûsî, t. 2, p. 348; Tafsîr al-Manâr de Muhammad ‘Abduh, t. 6, p. 463; Kitâb an-Nashr wa at-Tâîi. Asimismo se encuentra en Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 347, quien cita de: Al-Manâqib, de ‘Abdul·lâh ash-Shâfi‘î, pp. 105 y 106 (manuscrito); Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·lâh al-Hanafî al-Âmrastarî, pp. 66-68 y 566-567 y 570. En cuanto a la Shî‘ah, entre ellos hay consenso sobre que estas aleyas fueron reveladas el día 18 de Dhû-l Hiÿÿah, en el día de Gadîr Jumm, y que en las mismas Dios le ordena a Su Profeta que disponga a ‘Alî como Califa e Imâm. Referirse a: Bihâr al-Anwâr del ‘Al·lâmah al-Maÿlisî, tomo 37, nueva impresión, así como otros libros.
  • 6. Nuestras narraciones sahîh o muy confiables relativas a la revelación de esta aleya, según lo que hemos mencionado, son mutawâtir a través de las vías de la Pura Descendencia [del Profeta] (a.s.), y no queda lugar a duda al respecto, aún cuando Al-Bujârî afirmara que la misma fue revelada en el día de Arafat…, y la Gente de la Casa (Ahl al-Beit) sabe más (N. del Autor).
    La aleya de la Perfección (Al-Ikmâl ):
    «Hoy, os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia para con vosotros, y Me ha complacido para vosotros el Islam como religión» (5: 3).
    Fue revelada esta aleya después de que el Mensajero (s.a.w.) designó a ‘Alî ibn Abî Tâlib como Califa e Imâm para su comunidad el día 18 de Dhû-l Hiÿÿah en un lugar al que llaman Gadîr Jumm.
    Esto se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 75, hh. 575-577 y 585, 1ª ed. Beirut; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî al-Hanafî, t. 1, p. 157, hh. 211-215 y 250, 1ª ed. Beirut; Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 19, h. 24, 1ª ed. Teherán; Ta’rîj Bagdad de Al-Jatîb al-Bagdâdî, t. 8, p. 290, ed. As-Sa‘âdah, Egipto; Ad-Durr al-Manzûr fî Tafsîr al-Qur’ân de Ÿalâl ad-Dîn as-Suiûtî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 259, 1ª ed. Egipto; Al-Itqân, de As-Suiûtî ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 31, ed. año 1360, y t. 1, p. 52, ed. Al-Mash·had al-Husainî, Egipto; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, p. 80, ed. Al-Haidarîiah; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn al-Ÿauzî al-Hanafî, p. 30, ed. Al-Haidarîiah; Tafsîr ibn Kazîr, t. 2, p. 14, 1ª ed. Egipto, y t. 3, p. 281, ed. Bûlâq; Maqtal al-Husain de Al-Jûwarizmî al-Hanafî, t. 1, p. 47, ed. Matba‘ah az-Zahrâ’; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 115, ed. Estambul, y p. 135, ed. Al-Haidarîiah; Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, pp. 72, 74 y 315, 1ª ed. Beirut; Ta’rîj al-Ia‘qûbî, t. 2, p. 35, quien lo consideró sahîh o muy confiable, ed. Al-Haidarîiah en Naÿaf y en Al-Gadîr del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, p. 230, quien transmite de Kitâb al-Wilâiah de Ibn Ÿarîr at-Tabarî, el autor del célebre libro de Historia; Miftâh an-Naÿâ de Al-Badajshî (manuscrito); Mâ Nazala min al-Qur’ân fî ‘Alî de Abû Na‘îm al-Isfahânî; Kitâb al-Wilâiah de Abû Sa‘îd as-Saÿistânî; Al-Jasâ’is al-‘Alawîiah de Abû-l Fatah an-Natanzî, Taudîh ad-Dalâ’il ‘alâ Tarÿîh al-Fadâ’il de Shahab ad-Dîn Ahmad; Ta’rîj de Ibn Kazîr ad-Dimashqî ash-Shâfi‘î, t. 5, p. 210; Kitâb an-Nashr wa at-Taîi.
    Fue transmitido en: Ihqâq al-Haqq, t. 6, citado de Al-Manâqib de ‘Abdul·lâh ash-Shâfi‘î, p. 106 (manuscrito); Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·âh al-Hanafî al-Âmratsarî, pp. 67 y 568, ed. Lâhûr; Al-Kashf wa al-Baiân de Az-Za‘labî (manuscrito); Rûh al-Ma‘ânî de Al-Alûsî, t. 6, p. 55, ed. Al-Munîrîiah; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah de Ibn Kazîr ad-Dimashqî ash-Shâfi‘î, t. 5, p. 213 y t. 7, p. 349, ed. El Cairo.
    En cuanto a su transmisión por vías de la Shî‘ah, no tenemos que mencionarlo, y si lo deseas puedes referirte a Al-Bihâr de Al-Maÿlisî, t. 37, cap. 52 (nueva impresión).
  • 7. El Hadîz de la Casa, el Día de la Advertencia (hadîz ad-Dâr iaum al-indhâr):
    Ya hemos visto este Hadîz junto con sus fuentes en las notas del punto 2 de la Carta nº 20. Refiérete al mismo.
  • 8. Dijo el Saîied Ahmad Zainî Dahlân en el capítulo “La Peregrinación de Despedida” de su libro As-Sîrah an-Nabawîiah: “Salieron junto con él (s.a.w.) -desde Medina- noventa mil personas y se llegó a decir que fueron ciento veinticuatro mil, e incluso se dijo más que eso”. Agrega: “Y éste es el número de los que salieron con él; en cuanto a aquéllos que peregrinaron junto con él fueron muchos más…”. De esto se desprende que aquéllos que regresaron con él fueron más de cien mil, siendo todos testigos del Hadîz de Gadîr (N. del Autor).
  • 9. Hemos citado este Hadîz en la Carta nº 48 (Hadîz nº 15); así pues, puedes referirte a la misma. Allí y en las notas vertidas hemos expresado palabras en las cuales sería adecuado para los investigadores detenerse (N. del Autor).
    Ya hemos visto este Hadîz junto con sus fuentes en las notas al Hadîz nº 15. Refiérete al mismo.
  • 10. El número de personas que presenció la disertación del Profeta (s.a.w.) el día de Gadîr Jumm fue de 100.000 personas o más. Las fuentes de ello fueron mencionadas en esta misma carta, en las notas del punto 1.
  • 11. Se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 7, h. 503, ed. Beirut, con ligeras diferencias.
  • 12. Cuando ‘Alî (a.s.) le dijo: “¿Qué te sucede que no te levantas junto con los Compañeros del Mensajero de Dios (s.a.w.) y das testimonio de lo que escuchaste de él ese día?”. Él respondió: “¡Oh Emir de los Creyentes! Estoy entrado en años y he olvidado”. ‘Alî (a.s.) le dijo: “Si es que estás mintiendo, que Dios te aflija con el [mal del] albarazo (o lepra blanca) de una manera que el turbante no pueda ocultarlo”. He ahí que no llegó a levantarse sino con su cara llena de manchas blancas del albarazo. Luego de ello solía decir: “Me ha afectado la súplica del siervo recto”. A esto yo agrego: Esa es una célebre virtud [del Imam (a.s.)] mencionada por el imam ibn Qutaibah ad-Dainûrî cuando menciona a Anas entre “la gente sujeta a padecimientos” en su libro Al-Ma‘ârif, al final de la pág. 194. Asimismo lo testimonia lo citado por el imâm Ahmad ibn Hanbal al final de la pág. 119 del tomo I de su Al-Musnad, cuando dice: “He ahí que se irguieron a excepción de tres, quienes fueron afligidos por su súplica”. (N. del Autor).
  • 13. Aquellos que ocultaron el Hadîz de Gadîr cuando fueron conminados a manifestarlo y sobre quienes recayó la súplica del Emir de los Creyentes (a.s.):
    1. Anas ibn Mâlik, quien fue afligido con el albarazo o lepra blanca: Al-Ma‘ârif de Ibn Qutaibah, pp. 194 y 391; Sharh Nahÿ al-Balâgah, de Ibn Abî-l Hadîd, t. 1, p. 362 y t. 4, p. 388, ed. Egipto (antigua), y t. 4, p. 74 y t. 19, p. 217, ed. Egipto, investigada por Muhammad Abû-l Fadl, nº 317 del original; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 2, p. 309.
    2. Al-Burâ’ ibn ‘Âzib, quien quedó ciego: Fue mencionado en Ihqâq al-Haqq, t. 6, pp. 308 y 334, citando de: Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·lâh al-Âmrastarî ash-Shâfi‘î, p. 580, ed. Lâhûr; Al-Arba‘în Hadîzan de Al-Harawî (manuscrito); Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 1, tal como es citado en Al-Bihâr, t. 37, p. 197, nueva impresión; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 2, p. 312.
    3. Zaid ibn Arqam, quien ocultó el Hadîz y fue afectado con la ceguera: Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib de Ibn al-Magâzilî ash-Shâfi‘î, p. 23, h. 33, 1ª ed. Teherán; Sharh Nahÿ al-Balâgah de Ibn Abî-l Hadîd, t. 1, p. 362, ed. Egipto, y t. 4, p. 74, ed. Egipto, investigado por Muhammad Abû-l Fadl; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 337; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 2, p. 312.
    4. Ÿarîr ibn ‘Abdul·lâh al-Baÿlî, quien volvió a su vida y costumbres (pre-islámicas) de beduino luego de que el Emir de los Creyentes (a.s.) suplicara contra él: Ansâb al-Ashrâf de Al-Balâdhirî, t. 2, p. 156; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo: El Hadîz de Zaqalain), t. 2, p. 313.
  • 14. Se encuentra en: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 4, p. 370, con una cadena de transmisión sahîh o muy confiable, ed. Al-Maimanîiah, Egipto; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 7, h. 503; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 9, p. 104, quien lo consideró sahîh o muy confiable; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p. 56, ed. Al-Haidarîiah, y p.14, ed. Al-Garî; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 174. Con expresiones cercanas, se encuentra en: Jasâ’is Amîr al-Mu’minîn de An-Nisâ’î, p. 100, ed. Al-Haidarîiah, y p. 40, ed. Beirut; en Al-Gadîr se lo refiere a Ar-Riâd an-Nadirah, t. 2, p. 169, y a Al-Badajshî en Nuzul al-Abrâr, p. 20; Al-Bidâiah wa an-Nihâiah de Ibn Kazîr, t. 5, p. 211; Zain al-Fatâ de Al-Mu‘âsimî.
  • 15. Se encuentra en: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 1, p. 119, ed. Al-Maimanîiah, Egipto, y t. 2, p. 199, h. 961, en una cadena de transmisión considerada sahîh o muy confiable, ed. Dâr al-Ma‘ârif, Egipto; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 11, h. 506; Kanz al-‘Ummâl, t. 15, p. 151, h. 430, 2ª ed. Y con expresiones cercanas se encuentra en: Farâ’id as-Simtain, t. 1, p. 69.
  • 16. Se encuentra en: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 1, p. 119, ed. Al-Maimanîiah, y t. 2, p. 201, h. 964, ed. Dâr al-Ma‘ârif, Egipto; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta’rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 11, h. 507.
  • 17. El Imam Al-Husain argumentó en base al Hadîz de Gadîr:
    Referirse a: Kitâb Sulaim ibn Qais al-Hilâlî, el Tâbi‘î (compañero de los Compañeros del Profeta) fallecido en el año 90 H.Q., pp. 206-209, ed. An-Naÿaf; Al-Gadîr del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, p. 189.
  • 18. Dijo ibn al-Azîr en el cap. “Algunos sucesos del año 352” de su libro Al-Kâmil: “En el día 18 de Dhû-l Hiÿÿah de ese año, (el califa) Mu‘îdh ad-Dawlah ordenó que se ornamentara la ciudad –Bagdad- y se encendieran fuegos en el cuartel de la guardia; se manifestó la alegría y se abrieron los mercados de noche, tal como se hace en las noches de festividad. Se hizo eso por la alegría del ‘Îd al-Gadîr, o sea, la Festividad de Gadîr Jumm. Tocaron tambores y trompetas, y fue un día memorable”. Así es como dice textualmente en la pág. 181 del tomo VIII de su libro de historia (N. del Autor).
    La festividad de Gadîr para la purificada descendencia del Profeta y sus seguidores (shî‘ah):
    Tafsîr al-Furât de Furât ibn Ibrâhîm al-Kûfî, de entre las personalidades del siglo III (H.Q.), p. 12, ed. Al-Haidarîiah; Al-Kâfî, de Ziqat al-Islâm al-Kulainî, t. 4, p. 148, h. 1 y p. 149, h. 3, nueva impresión, Teherán; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 44, ed. Naÿaf; Bihâr al-Anwâr del ‘Al·lâmah al-Maÿlisî, t. 37, p. 109, cap. 52, hh. 2, 40, 46, 53, 54, y 98, p. 298, cap. 4, hh. 1 y 6, nueva impresión, Teherán; Al-Amâlî del Shaij as-Sadûq, p. 111, Al-Jisâl del Shaij as-Sadûq, p. 240; Zawâb al-A‘mâl del Shaij as-Sadûq, p. 74.
    La Festividad de Gadîr en el Islam:
    La Festividad de Gadîr no es particular de la Shî‘ah o seguidores de la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.), sino que fue adoptada como festividad por la mayoría en las épocas pasadas, tal como es mencionado en el libro Al-Gadîr del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, p. 267, quien cita de: Al-Azâr al-Bâqiah fî al-Qurûn al-Jâliah de Al-Birûnî, p. 334; Matâlib as-Su’ûl de Ibn Talhah ash-Shâfi‘î, t. 1, p. 44, ed. Naÿaf; Wafiât al-A‘iân de Ibn Jalakân, t. 1, p. 60 al tratar la biografía de Al-Musta‘lî ibn Al-Muntasar, y t. 2, p. 223 al tratar la biografía de Al-Mustansar Bil·âh al-‘Ubaidî.
    La virtud de ayunar en el día de Gadîr:
    Se transmitió de Abû Hurairah que dijo: Quien ayune el día 18 de Dhû-l Hiÿÿah, Dios le registrará [la recompensa de] sesenta meses (o años) de ayuno, siendo éste el día de Gadîr Jumm cuando el Profeta (s.a.w.) tomó la mano de ‘Alî (a.s.) y dijo: “De quien yo sea su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, sé enemigo de quien le sea hostil y auxilia a quien le auxilie”. Entonces dijo ‘Umar ibn al-Jattâb: “¡Bravo, bravo por ti, oh hijo de Abû Tâlib! Te has convertido en nuestro mawlâ y en el mawlâ de todo musulmán”.
    Esto se encuentra en: Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 75, hh. 575-557; Shawâhid at-Tanzîl de Al-Haskânî, t. 1, p. 158, hh. 210 y 213; Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 402; Ta’rîj Bagdad, t. 8, p. 290. En algunas narraciones en lugar de “sesenta meses” dice “sesenta años”, tal como figura en: Farâ’id as-Simtain de Al-Hamwînî, t. 1, p. 77, cap. 13; Al-Manâqib de Al-Jûwarizmî.
  • 19. Dijo ِِAl-Kamît ibn Zaid:

    El día de los árboles frondosos, aquellos de Gadîr Jumm,
    le distinguió con el Califato… ¡si hubiera sido obedecido!,
    …, etc.

    Dijo Abû Tamâm en unos versos repletos de genialidad y contenido que se encuentran incluidos en su Diwân:

    El día de Gadîr la gente de la verdad percibió a ésta con claridad / y holgura, sin que hubiera cubierta ni velo,
    El Mensajero de Dios procedió a exhortarles a ello / para acercarles a lo bueno y vedarles lo malo.
    Elevó sus brazos y anunció que él / era su walî y su mawlâ, ¿acaso lo sabíais?
    Entró en la tarde y en la noche explicando a una comunidad / llevando en la tarde a grupos y por la noche a otros.
    Él tuvo vehemencia para establecer su derecho / y ellos también la tuvieron para despojarle del mismo,
    ¿Así luego dispusisteis que lo que le tocara en suerte fuera el filo de la espada / el mismo día que a su Compañero le tocó en suerte ser dispuesto en la tumba? (N. del Autor).

    Los poetas de Gadîr:
    El ‘Al·lâmah al-Amînî los ha menciondo con sus poesías sobre el Hadîz de Gadîr junto a biografías anexas, comenzando desde el siglo I con el propio Emîr de los Creyentes, hasta llegar al siglo XIV, en su prestigioso libro Al-Gadîr fî al-Kitâb wa as-Sunnah wa al-Adab (“Al-Gadîr en el Libro Sagrado, la Tradición y la literatura”), del cual se han impreso once tomos. En ese libro ha mencionado la biografía de algunos de los poetas del Gadîr hasta el siglo XII de la hégira lunar. Quien se refiera al mismo encontrará material suficiente al respecto.

  • 20. El Hadîz de Gadîr a través de las vías de Ahl al-Beit (a.s.): Es algo indudable a causa de sus vías de transmisión y sus libros rebosantes de hadices sobre ese día. Si lo deseas puedes referirte a: Bihâr al-Anwâr, de Al-Maÿlisî, tomo 37, cap. 52, nueva impresión; así como otros libros.
  • 21. El tawâtur del Hadîz de Gadîr: Ya nos hemos referido al tawâtur del Hadîz de Gadîr por vía de los sabios sunnis en la Carta nª 56. Refiérete a la misma.
  • 22. Los sabios sunnis que compilaron libros sobre el Hadîz de Gadîr:
    1. Muhammad ibn Ÿarîr at-Tabarî, el autor del célebre libro de historia, fallecido en 310 H.Q. Es autor del libro Al-Wilâiah fì Tarîq Hadîz al-Gadîr, en el cual lo narra a través de setenta y cinco vías, e incluso se dijo noventa y cinco vías. Hacen mención de este libro de At-Tabarî: 1- Adh-Dhahabî e ibn Kazîr en su libro de Historia, al tratar la biografía de At-Tabarî (t. 11, p. 147); 2- Iaqût al-Hamawî en Mu‘ÿam al-Udabâ’ (t. 6, p. 455); 3- Ibn Haÿar al-‘Asqalânî en Tahdhîb at-Tahdhîb (t. 7, p. 339).
    2. Abû-l ‘Abbâs Ahmad ibn ‘Uqdah, fallecido en 333 H.Q. Es autor del libro Al-Wilâiah fî Turuq Hadîz al-Gadîr, en el cual lo narra a través de ciento cinco vías, y se dijo que a través de ciento cincuenta vías de los Compañeros.
    3. Abû Bakr al-Ÿu‘âbî, fallecido en 355 H.Q. Es autor del libro Man Rawâ Hadîz Gadîr Jumm, en el que lo narra a través de veinticinco vías de transmisión.
    4. Ad-Daraqtanî, fallecido en 385 H.Q. Escribió un volumen acerca de las vías del Hadîz de Gadîr. Fue mencionado por Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î en Kifâiat at-Tâlib min Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib, p. 60.
    5. Abû Sa‘îd as-Saÿistânî, 477 H.Q. Es autor del libro Ad-Dirâiah fî Hadîz al-Wilâiah, en 17 volúmenes donde lo narra a través de ciento veinte Compañeros. Ver: ‘Abaqât al-Anwâr (t. 6, p. 100).
    6. Abû-l Qâsim ‘Ubaidul·âh al-Haskânî, fallecido en 490 H.Q. Es autor del libro Du‘ât al-Hudât ilâ Adâ’ Haqq al-Muwâlât, en 10 tomos, tal como lo menciona el mismo autor en su libro Shawâhid at-Tanzîl (t. 1, p. 190, h. 246, ed. Beirut).
    7. Shamsuddîn adh-Dhahabî, fallecido en 748 H.Q. Es autor del libro Tarîq Hadîz al-Wilâiah.
    8. Shamsuddîn Muhammad ibn Muhammad al-Ÿazrî ash-Shâfi‘î, fallecido en 833 H.Q. Es autor del libro Asnâ al-Matâlib fî Manâqib ‘Alî ibn Abî Tâlib, encontrándose el libro impreso. Refiérete a la pág. 48 del mismo, donde confirma el tawâtur del Hadîz de Gadîr, narrándolo de ochenta vías.
    Refiérete a: Al-Gadîr fî al Kitâb wa as-Sunnah wa al-Adab, de Al-Amînî, t. 1, p. 152, ed. Beirut; ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo sobre el Hadîz de Gadîr), t. 6, pp. 56-108, ed. Qom; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p. 60, ed. Al-Haidarîiah; Al-Fihrist, de An-Naÿÿâshî, p. 69, ed. Bombay.
    Los sabios shias que compilaron libros sobre el Hadîz de Gadîr:
    9. Abû Gâlib az-Zarârî, fallecido en 368 H.Q. Es autor de un volumen que trata sobre la disertación de Gadîr, donde el mismo lo manifiesta textualmente en su tratado Âl ‘Ain, el cual compiló para su nieto Abû Tâhir az-Zarârî (p. 83, ed. Isfahân).
    10. Abû Tâlib ‘Ubaidul·lâh al-Anbârî al-Wâsitî, fallecido en Wâsit en el año 356 H.Q. Es autor del libro Turuq Hadîz al-Gadîr, el cual es mencionado por An-Naÿÿâshî en su Al-Fihrist, p. 162.
    11. Abû al-Fadl Muhammad ibn ‘Abdul·lâh ibn al-Muttalib ash-Shaibânî, fallecido en 372 H.Q. Es autor del libro Man Rawâ Hadîz Gadîr Jumm. Es mencionado por An-Naÿÿâshî en su Al-Fihrist, p. 282.
    12. El Shaij Muhsin ibn al-Husain an-Nîsâbûrî al-Juzâ‘î. Es autor del libro Baiân Hadîz al-Gadîr. Es mencionado por el Shaij Muntaÿabuddîn en Al-Fihrist, impreso en Al-Bihâr, t. 105, nueva impresión.
    13. ‘Alî ibn ‘Abdurrahmân al-Qannânî, fallecido en 413 H.Q. Es autor del libro Turuq Jabar al-Wilâiah. Mencionado por An-Naÿÿâshî en su Al-Fihrist, p. 192.
    14. Abû ‘Abdul·lâh al-Husain ibn al-Gadâ’irî, fallecido el 15 del mes de Safar del año 411 H.Q. Es autor del libro Kitâb Iawm al-Gadîr. Fue mencionado por An-Naÿÿâshî en su Al-Fihrist, p. 51, ed. Bombay.
    15. Abû-l Fatah Muhammad ibn ‘Alî al-Karâÿikî, fallecido en 499 H.Q. Es autor del libro ‘Uddat al-Basîr fî Haÿÿ-i Iawm al-Gadîr. Fue mencionado por An-Nûrî en Al-Mustadrak, t. 3, p. 498, ed. Irán.
    16. ‘Alî ibn Bilâl ibn Mu‘âwîiah al-Mahlabî. Es autor del libro Hadîz al-Gadîr. Fue mencionado por el “Shaij de la Congregación”, At-Tûsî, en su Al-Fihrist, p. 122, 2ª ed, Al-Haidarîiah, y por Ibn Shahr Ashûb en Manâqib Âl Abî Tâlib, t. 3, p. 25, ed. Qom.
    17. El Shaij Mansûr al-La’âlî ar-Râzî. Es autor del libro Hadîz al-Gadîr. Fue mencionado por Ibn Shahr Ashûb en Al-Manâqib, t. 3, p. 25, ed. Qom.
    18. ‘Alî ibn al-Hasan at-Tâtarî. Es autor del libro Al-Wilâiah. Fue mencionado por el Shaij at-Tûsî en Al-Fihrist, p. 118, 2ª ed. Al-Haidarîiah.
    19. Al-Mawlâ ‘Abdul·lâh ibn Shâh Mansûr al-Qazwînî at-Tûsî. Fue contemporáneo al autor de Al-Wasâ’il. Es autor del libro Al-Risâlah al-Gadîrîiah, tal como es mencionado en Amal al-Âmil, t. 2, p. 161, ed. An-Naÿaf.
    20. El Saîied Sibt al-Hasan al-Ÿâîisî al-Hindî al-Kahnawî. Es autor del libro Hadîz al-Gadîr en idioma urdú, ed. en La India, tal como se menciona en Al-Gadîr de Al-Amînî.
    21. El Saîiêd Mîr Hâmid Husain ibn as-Saîied Muhammad Qalî al-Mûsawî al-Hindî al-Kahnawî, fallecido en 1306 H.Q. Menciona el Hadîz de Gadîr y sus vías de transmisión y su tawâtur, cuyo contenido se encuentra en dos gruesos volúmenes en 1008 páginas, los cuales forman parte de los tomos de su ilustre libro ‘Abaqât al-Anwâr fî Izbât Imâmat A’immat al-At·hâr, impreso en La India así como en otros lugares. Este libro conforma un milagro cuyo valor académico es reconocido por todo aquel que lo analiza.
    22. El Saîied Mahdî ibn as-Saîied ‘Alî al-Guraifî, fallecido en 1343 H.Q. Es autor del libro Hadîz al-Wilâiah fî Hadîz al-Gadîr. Fue mencionado por el autor de Adh-Dharî‘ah.
    23. El Shaij ‘Abbâs al-Qummî, fallecido el 23 del Dhû-l Hiÿÿah de 1359 H.Q. Es autor del libro Faid al-Qadîr fî Hadîz al-Gadîr.
    24. El Saîied Murtadâ Husain al-Hindî. Es autor del libro Tafsîr at-Takmîl fî Âiat al-Ikmâl an-Nâzilah fî Wâqi‘ah al-Gadîr, ed. La India.
    25. El Shaij Muhammad Ridâ Faraÿ Dios. Es autor del libro Al-Gadîr fî al-Islâm, ed. An-Naÿaf.
    26. El Saîied Murtadâ al-Josroshâhî at-Tabrîzî. Es autor del libro Ihdâ’ al-Haqîr fî Ma‘nâ Hadîz al-Gadîr, ed. en Irak.
    27. El ilustre ‘Al·lâmah Shaij ‘Abdul Husain al-Amînî, fallecido el 28 de Rabì‘ az-Zânî de 1390 H.Q. Es autor del libro Al-Gadîr fî al-Kitâb wa as-Sunnah wa al-Adab, en veinte tomos de los cuales hasta ahora se han impreso once. Es un libro único en su género y corresponde que todo investigador y buscador de la Verdad se detenga a analizarlo.
    Curiosidad: Dijo el Shaij Sulaimân al-Qundûzî al-Hanafî en su libro Ianâbî‘ al-Mawaddah, p. 36, ed. Estambûl: El ‘Al·lâmah ‘Alî ibn Mûsâ y ‘Alî ibn Muhammad Abî al-Mu‘al·lâ al-Ÿûwainî, el apodado Imam al-Haramain y maestro de Abû Hâmid al-Gazâlî (que Dios se compadezca de ambos), contó lo siguiente -en tono de sorpresa-: “Vi un tomo en Bagdad en manos de un encuadernador, en el cual había narraciones del Hadîz de Gadîr Jumm, en el que estaba escrito: Tomo nº 28 de las vías de transmisión de las palabras del Profeta (s.a.w.) “De quien yo haya sido su mawlâ, ‘Alî es su mawlâ”, ¡y le seguía el Tomo nº 29!”. (Pág. 39, ed. Al-Haidarîiah).
  • 23. El autor de Gâiat al-Marâm registra textualmente al final del capítulo 16, pág. 89 de este libro: Ibn Ÿarîr citó el Hadîz de Gadîr a través de noventa y cinco vías en un libro que sólo trata sobre el mismo y al cual llamó Al-Wilâiah; asimismo, Ibn ‘Uqdah lo citó a través de ciento cinco vías y en un libro en el que también sólo trata sobre el mismo. El Imam Ahmad ibn Muhammad ibn as-Siddîq al-Magribî registra textualmente que tanto Adh-Dhahabî como Ibn ‘Uqdah dedicaron libros que tratan solamente sobre este Hadîz. Refiérete a la disertación de su preciado libro denominado Fath al-Mulk al-‘Alî bi Sihhati Hadîz Bâb-i Madînat al-‘Ilm ‘Alî. (N. del Autor).
  • 24. Registra textulamente ello Ibn Haÿar en la sección nº 5 del capítulo primero de su As-Sawâ‘iq. (N. del Autor).
  • 25. Yo agrego: También lo citó como uno de los hadices de Ibn ‘Abbâs, en la pág. 131 del tomo I de su Al-Musnad, y entre los hadices de Al-Burâ’ en la pág. 281 del tomo IV de su Al-Musnad. (N. del Autor).
  • 26. Los narradores del Hadîz de Gadîr entre los Compañeros del Profeta (s.a.w.):
    1. Abû Hurairah ad-Dawsî, fallecido en 57, 58 o 59 H.Q. a la edad de setenta y ocho años.
    2. Abû Lailâ al-Ansârî. Se dice que fue muerto en la Batalla de Siffîn en el año 37 H.Q.
    3. Abû Zainab ibn ‘Auf al-Ansârî.
    4. Abû Fudâlah al-Ansârî, de entre los participantes de la Batalla de Badr. Fue muerto en Siffîn luchando junto a ‘Alî (a.s.).
    5. Abû Qudâmah al-Ansârî, uno de los conminados el día de Ruhbah.
    6. Abû ‘Umrah ibn ‘Amr ibn Muh·sin al-Ansârî.
    7. Abû al-Haizam ibn at-Taihân. Fue muerto en Siffîn en el año 37 H.Q.
    8. Abû Râfi‘ al-Qubtî, sirviente del Mensajero de Dios (s.a.w.).
    9. Abû Dhuaib Jûwailid (o Jâlid) ibn Jâlid ibn Muhriz al-Hazlî, poeta tanto de la época de la ÿahilîiah o ignorancia pre-islámica como de la era islámica. Falleció durante el califato de ‘Uzmân.
    10. Abû Bakr ibn Abî Quhhâfah at-Taimî. Fallecido en el año 13 H.Q.
    11. Usâmah ibn Zaid ibn Hârizah al-Kalbî. Fallecido en el año 54 H.Q. a la edad de 75 años.
    12. Ubaî ibn Ka‘b al-Ansârî al-Jazraÿî, “el señor de los recitadores”. Fallecido en el año 30 o 32 H.Q.
    13. As‘ad ibn Zurârah al-Ansârî.
    14. Asmâ’ bint ‘Umais al-Juza‘mîiah.
    15. Umm Salamah, esposa del Mensajero (s.a.w.).
    16. Umm Hânî bint Abî Talib, la paz sea con ambos.
    17. Abû Hamzah Anas ibn Mâlik al-Ansârî al-Jazraÿî, el sirviente del Profeta (s.a.w.). Fallecido en el año 93 H.Q.
    18. Al-Burâ’ ibn ‘Âzib al-Ansârî al-Awsî, residente en Kûfâ. Fallecido en el año 72 H.Q.
    19. Buraidah ibn al-Hasîb Abû Sahl al-Aslamî. Fallecido en el año 63 H.Q.
    20. Abû Sa‘îd Zâbit ibn Wadî‘ah al-Ansârî al-Madanî.
    21. Ÿâbir ibn Samurah ibn Ÿunâdah Abû Sulaimân as-Suwâ’î, residente en Kûfâ y fallecido luego del año 70 H.Q., y se dice que fue en el año 74 H.Q.
    22. Ÿabir ibn ‘Abdul·lâh. Fallecido en Medina en el año 73, 74 o 78 H.Q. a la edad de 94 años.
    23. Ÿablah ibn ‘Amr al-Ansârî.
    24. Ÿubair ibn Mut‘im ibn ‘Adîi al-Qurashî an-Nawfalî. Fallecido en el año 57, 58 o 59 H.Q.
    25. Ÿarîr ibn ‘Abdul·lâh ibn Ÿâbir al-Baÿlî. Fallecido en 51 o 54 H.Q.
    26. Abû Dharr Ÿundab ibn Ÿunâdah al-Ghiffârî. Fallecido en 31 H.Q.
    27. Abû Ÿunaidah Ÿundab ibn ‘Amr ibn Mâzin al-Ansârî.
    28. Habbah ibn Ÿuwain Abû Qudâmah al-‘Uranî al-Baÿlî. Fallecido en 76 o 79 H.Q.
    29. Hubshî ibn Ÿunâdah as-Sal·lûlî. Residente en Kûfâ.
    30. Habîb ibn Badîl ibn Warqâ’ al-Juzâ‘î.
    31. Hudhaifah ibn Usaid Abû Tasrîhah al-Ghiffârî, de entre los que participaron del Juramento de Fidelidad al Profeta (s.a.w.) bajo el árbol.
    32. Hudhaifah ibn al-Iamân al-Iamânî. Fallecido en 36 H.Q.
    33. Hassân ibn Zâbit, uno de los poetas de Gadîr.
    34. El Imam al-Muÿtabâ al-Hasan (a.s.), el nieto del Profeta (s.a.w.).
    35. El Imam al-Husain (a.s.), el nieto del Profeta (s.a.w.).
    36. Abû Aîiûb Jâlid ibn Zaid al-Ansârî. Fue martirizado en la expedición militar a Bizancio en el 50, 51 o 52 H.Q.
    37. Abû Sulaimân Jâlid ibn al-Walîd ibn al-Mughîrah al-Majzûmî. Fallecido en 21 o 22 H.Q.
    38. Juzaimah ibn Zâbit al-Ansârî, Dhu ash-Shahadatain (el Poseedor de los Dos Testimonios). Fue muerto en Siffîn luchando junto a ‘Alî (a.s.) en el año 37 H.Q.
    39. Abû Shuraih Jûwailid ibn ‘Amr al-Juzâ‘î. Residente en Medina. Falleció en el 68 H.Q.
    40. Rufâ‘ah ibn ‘Abdul Mundhir al-Ansârî.
    41. Zubair ibn al-‘Awâm al-Qurashî. Fue muerto en el año 36 H.Q.
    42. Zaid ibn Arqam al-Ansarî al-Jazraÿî. Fallecido en 66 o 68 H.Q.
    43. Abû Sa‘îd Zaid ibn Zâbit. Fallecido en 45 o 48 H.Q., y se dijo que fue después del 50 H.Q.
    44. Zaid (Iazîd) ibn Sharâhbîl al-Ansârî.
    45. Zaid ibn ‘Abdul·lâh al-Ansârî.
    46. Abû Is·hâq Sa‘d ibn Abî Waqqâs. Fallecido en el 54, 55, 56 o 58 H.Q.
    47. Sa‘d ibn Ÿunâdah al-‘Awfî, el padre de ‘Atîiah al-‘Awfî.
    48. Sa‘d ibn ‘Ubâdah al-Ansârî al-Jazraÿî. Fallecido en el 14 o 15 H.Q. Fue uno de los doce delegados.
    49. Abû Sa‘îd Sa‘d ibn Mâlik al-Ansârî al-Judrî. Fallecido en el 63, 74 o 75 H.Q.
    50. Sa‘îd ibn Zaid al-Qurashî al-‘Adwî. Fallecido en el 50 o 51 H.Q.
    51. Sa‘îd ibn Sa‘d ibn ‘Ubâdah al-Ansârî.
    52. Abû ‘Abdul·lâh Salmân al-Fârsî. Fallecido en 36 o 37 H.Q.
    53. Abû Muslim Salamah ibn ‘Amr ibn al-Akwa‘ al-Aslamî. Fallecido en el 74 H.Q.
    54. Abû Sulaimân Samurah ibn Ÿundab al-Fazârî. Fallecido en Basora en el año 58, 59 o 60 H.Q.
    55. Sahl ibn Hanîf al-Ansârî al-Awsî. Fallecido en el 38 H.Q.
    56. Abû al-‘Abbâs Sahl ibn Sa‘d al-Ansârî al-Jazraÿî as-Sâ‘idî. Fallecido en el 91 H.Q. a la edad de 100 años.
    57. Abû Umâmah as-Saddî ibn ‘Aÿlân al-Bâhilî, residente en Siria y fallecido allí en el 86 H.Q.
    58. Damîrah al-Asadî.
    59. Talhah ibn ‘Ubaidul·lâh at-Tamîmî. Fue muerto el día de la Batalla del Camello en el año 36 H.Q. a la edad de 63 años.
    60. ‘Âmîr ibn ‘Umair an-Numairî.
    61. ‘Âmir ibn Lailâ ibn Damrah.
    62. ‘Âmir ibn Lailâ al-Ghiffârî.
    63. Abû at-Tufail ‘Âmir ibn Wâ’ilah al-Lîzî. Fallecido en el 100, 102, 108 o 110 H.Q.
    64. ‘A’ishah bint Abî Bakr ibn Abî Quhhâfah, esposa del Mensajero (s.a.w.).
    65. Al-‘Abbâs ibn ‘Abdul Muttalib ibn Hâshim, tío del Profeta (s.a.w.). Fallecido en el año 32 H.Q.
    66. ‘Abdurrahmân ibn ‘Abdurabb al-Ansârî.
    67. Abû Muhammad ‘Abdurrâhmân ibn ‘Auf al-Qurashî az-Zuhrî. Fallecido en el 31 o 32 H.Q.
    68. ‘Abdurrahmân ibn Ia‘mur ad-Dailamî. Residente en Kûfâ.
    69. ‘Abdul·lâh ibn Abî ‘Abd al-Asad al-Majzûmî.
    70. ‘Abdul·lâh ibn Badîl ibn Warqâ’, el señor del clan de Juzâ‘ah. Fue muerto en Siffîn luchando junto al Imam ‘Alî (a.s.).
    71. ‘Abdul·lâh ibn Bushr (Busr) al-Mâzinî.
    72. ‘Abdul·lâh ibn Zâbit al-Ansârî.
    73. ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far ibn Abî Tâlib al-Hâshimî. Fallecido en el 80 H.Q.
    74. ‘Abdul·lâh ibn Hantab al-Qurashî al-Majzûmî.
    75. ‘Abdul·lâh ibn Rabî‘ah.
    76. ‘Abdul·lâh ibn ‘Abbâs. Fallecido en el 68 H.Q.
    77. ‘Abdul·lâh ibn Abî Awfâ ‘Alqamah al-Aslamî. Fallecido en el 86 u 87 H.Q.
    78. Abû ‘Abdurrahmân ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar ibn al-Jattâb al-‘Adwî. Fallecido en el 72 o 73 H.Q.
    79. Abû ‘Abdurrahmân ‘Abdul·lâh ibn Mas‘ûd al-Hadhalî. Fallecido en el año 32 o 33 H.Q., siendo sepultado en el cementerio de Al-Baqî‘.
    80. ‘Abdul·lâh ibn Iâmîl (Iâmîn).
    81. ‘Uzmân ibn ‘Affân. Fallecido en el 35 H.Q.
    82. ‘Ubaid ibn ‘Âzib al-Ansârî, el hermano de Al-Burâ’ ibn ‘Âzib.
    83. Abû Turaif ‘Adiî ibn Hâtam. Fallecido en el 68 H.Q. a la edad de 100 años.
    84. ‘Atîiah ibn Busr al-Mâzinî.
    85. ‘Aqabah ibn ‘Âmir al-Ÿuhnî, gobernante de Egipto de parte de Mu‘âwîiah por un periodo de tres años. Murió cerca del año 60 H.Q.
    86. Amîr al-Mu’minîn ‘Alî ibn Tâlib (a.s.). Martirizado en el año 40 H.Q.
    87. Abû al-Iaqdzân ‘Ammâr ibn Iâsir al-‘Anasî. Martirizado en Siffîn en el año 37 H.Q.
    88. ‘Umar ibn Abî Salamah ibn ‘Abdul Asad al-Majzûmî, el hijastro del Profeta (s.a.w.), siendo su madre Umm Salamah, esposa del Mensajero (s.a.w.). Fallecido en el 83 H.Q.
    89. ‘Umar ibn al-Jattâb. Fue muerto en el 23 H.Q.
    90. ‘Ammârah al-Jazraÿî al-Ansârî. Fue muerto en el día de la batalla de Iamâmah.
    91. Abû Naÿîd ‘Imrân ibn Hassîn al-Juzâ‘î. Fallecido en el 52 H.Q. en Basora.
    92. ‘Amr ibn al-Hamq al-Juzâ‘î. Martirizado en el 50 H.Q.
    93. ‘Amr ibn Sharâhbîl.
    94. ‘Amr ibn al-‘Âss.
    95. ‘Amr ibn Murrah al-Ÿuhnî Abû Talhah o Abû Mariam.
    96. La veraz Fâtimah az-Zahrâ’ (a.s.), la hija del Mensajero de Dios (s.a.w.).
    97. Fâtimah bint Hamzah ibn ‘Abdul Muttalib.
    98. Qais ibn Zâbit ibn Shamâs al-Ansârî.
    99. Qais ibn Sa‘d ibn ‘Ubâdah al-Ansârî al-Jazraÿî.
    100. Abû Muhammad Ka‘b ibn ‘Aÿzah al-Ansârî al-Madanî. Fallecido en el 51 H.Q.
    101. Abû Sulaimân Mâlik ibn al-Hûwairiz al-Lîzî. Fallecido en el 74 H.Q.
    102. Al-Miqdâm ibn ‘Amr al-Kindî az-Zuhrî. Fallecido en el 33 H.Q. a la edad de 70 años.
    103. Nâÿiah ibn ‘Amr al-Juzâ‘î.
    104. Abû Barazah Fadlah ibn ‘Utbah al-Aslamî. Fallecido en Jorasán (Irán) en el 65 H.Q.
    105. Nu‘mân ibn ‘Aÿlân al-Ansârî.
    106. Hishâm al-Mirqâl ibn ‘Utbah ibn Abî Waqqâs al-Madanî. Fue muerto en Siffîn luchando junto a Amîr al-Mu’minîn en el 37 H.Q.
    107. Abû Wasmah Wahshî ibn Harb al-Habashî al-Humsî.
    108. Wahab ibn Hamzah.
    109. Abû Ÿuhaifah Wahab ibn ‘Abdul·lâh as-Sawâ’î (Wahab al-Jair). Fallecido en el 74 H.Q.
    110. Abû Marâzim Ia‘lî ibn Murrah ibn Wahab az-Zaqafî.
    Puedes cotejar las narraciones de cada uno de ellos junto con sus respectivas fuentes de entre los libros sunnis, refiriéndote al libro Al-Gadîr del fallecido ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, pp. 14-60, ed. Beirut. El Saîied ibn Tawûs en el libro At-Tarâ’if además trasmite de Ibn ‘Uqdah en el libro Al-Wilâiah los nombres de los siguiente Compañeros:
    111. ‘Uzmân ibn Hanîf al-Ansârî.
    112. Rufâ‘ah ibn Râfi‘ al-Ansârî.
    113. Abû al-Hamrâ’, el sirviente del Profeta (s.a.w.)
    114. Ÿundab ibn Sufiân al-‘Aqlî al-Baÿlî.
    115. Umâmah ibn Zaid ibn Hârizah al-Kalbî.
    116. ‘Abdurrâhmân ibn Mudliÿ.
    Referirse también a Manâqib Âl-i Abî Tâlib de Ibn Shahr Ashûb, t. 3, pp. 25-26, ed. Qom.
    Los narradores del Hadîz de Gadîr entre los Tâb‘în (los compañeros de los Compañeros del Profeta):
    1. Abû Râ’id al-Habrânî ash-Shâmî.
    2. Abû Salamah ‘Abdul·lâh (Ismâ‘îl) ibn ‘Abdurrâhmân ibn ‘Auf az-Zuharî al-Madanî. Fallecido en 94 H.Q.
    3. Abû Sulaimân al-Mu’adhdhin.
    4. Abû Sâlih as-Samân Dhakwân al-Madanî. Fall. en 101 H.Q.
    5. Abû ‘Anfuânah al-Mâzinî.
    6. Abû ‘Abdurrahîm al-Kindî.
    7. Al-Asbag ibn Nubâtah at-Tamîmî al-Kûfî.
    8. Abû Lailâ al-Kindî.
    9. Aiâs ibn Nadhîr.
    10. Ÿamîl ibn ‘Imârah.
    11. Hârizah ibn Nasr.
    12. Habîb ibn Abî Zâbit al-Asadî al-Kûfî.
    13. Al-Hâriz ibn Mâlik.
    14. Al-Husain ibn Mâlik al-Hûwairiz.
    15. Hakam ibn ‘Utaibah al-Kûfî al-Kindî. Fall. en 114 o 115 H.Q.
    16. Hamîd ibn ‘Imârah al-Jazraÿî al-Ansârî.
    17. Hamîd at-Tawîl Abû ‘Ubaidah ibn Abî Hamîd al-Basrî. Fall. en 143 H.Q.
    18. Jaizamah ibn ‘Abdurrahmân al-Ÿu‘fî. Murió en 80 H.Q.
    19. Rabî‘ah al-Ÿarashî. Fue muerto en el año 60, 61 o 74 H.Q.
    20. Abû al-Muzannâ Riâh ibn al-Hâriz an-Naja‘î al-Kûfî.
    21. Abû ‘Amr Adhân al-Kindî al-Bazzâz (al-Bazzâr). Fall. en 82 H.Q.
    22. Abû Mariam Zirr ibn Hubaish al-Asadî. Fall. en 81, 82 o 83 H.Q.
    23. Ziâd ibn Abî Ziâd.
    24. Zaid ibn Iazî‘ al-Hamadânî al-Kûfî.
    25. Sâlim ibn ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar ibn al-Jattâb al-Qurashî al-Adwî al-Madanî. Fall. en 106 H.Q.
    26. Sa‘îd ibn Ÿubair al-Asadî al-Kûfî. Fue muerto a manos de Al-Haÿÿâÿ ibn Iûsuf en el año 95 H.Q.
    27. Sa‘îd ibn Abî Huddân, también es conocido como Dhî Huddân.
    28. Sa‘îd ibn al-Musaîiab al-Qurashî al-Majzûmî, el yerno de Abû Hurairah. Fall. en 94 H.L.
    29. Sa‘îd ibn Wahab al-Hamadânî al-Kûfî. Fall. en 76 H.Q.
    30. Abû Iahiâ Salamah ibn Kuhail al-Hadramî al-Kûfî. Fall. en 121 H.Q.
    31. Abû Sâdiq Sulaim ibn Qais al-Hilâlî. Fall. en 90 H.Q.
    32. Abû Muhammad Sulaimân ibn Mihrân al-A‘mash. Nació en el año 61 y falleció en 147 o 148 H.Q.
    33. Sahm ibn al-Hassîn al-Asadî.
    34. Shahr ibn Hûshab.
    35. Ad-Dahhâk ibn Muzâhim al-Hilâlî. Fall. en 105 H.Q.
    36. Tawûs ibn Kîsân al-Iamânî al-Ÿundî. Fall. en 106 H.Q.
    37. Talhah ibn al-Munsarif al-Aiâmî (al-Iamâmî) al-Kûfî. Fall. en 112 H.Q.
    38. ‘Âmir ibn Sa‘d ibn Abî Waqqâs al-Madanî. Fall. en 104 H.Q.
    39. ‘A’ishah bint Sa‘d ibn Abî Waqqâs. Fall. en 117 H.Q.
    40. ‘Abdul Hamîd ibn al-Mundhir ibn al-Ÿâward al-‘Abdî.
    41. Abû ‘Ammârah ‘Abdu Jair ibn Iazîd al-Hamadânî al-Kûfî.
    42. ‘Abdurrahmân ibn Abî Lailâ. Fall. en 82, 83 o 86 H.Q.
    43. ‘Abdurrahmân Sâbit, y se dice que es ‘Abdurrahmân ibn Sâbit al-Ÿumhî al-Makkî. Fall. en 118 H.Q.
    44. ‘Abdul·lâh ibn As‘ad ibn Zurârah.
    45. Abû Mariam ‘Abdul·lâh ibn Ziâd al-Asadî al-Kûfî.
    46. ‘Abdul·lâh ibn Sharîk al-‘Âmirî al-Kûfî.
    47. Abû Muhammad ‘Abdul·lâh ibn Muhammad ibn ‘Aqîl al-Hâshimî al-Madanî. Fall. en 140 H.Q.
    48. ‘Abdul·lâh ibn Ia‘lâ ibn Murrah.
    49. ‘Adîi ibn Zâbit al-Ansârî al-Kûfî al-Jatmî. Fall. en 116 H.Q.
    50. Abû al-Hasan ‘Atîiah ibn Sa‘d ibn Ÿunâdah al-‘Awfî al-Kûfî. Fall. en 111 H.Q.
    51. ‘Alî ibn Zaid ibn Ÿad‘ân al-Basrî. Fall. en 129 o 131 H.Q.
    52. Abû Hârûn ‘Ammâr ibn Ÿûwain al-‘Abdî. Fall. en 134 H.Q.
    53. ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz al-Amawî. Fall. en 101 H.Q.
    54. ‘Umar ibn ‘Abdul Gaffâr.
    55. ‘Umar ibn ‘Alî Amîr al-Mu’minîn. Fallecido en tiempos del califa Al-Walîd, y se dijo que fue antes.
    56. ‘Amr ibn Ÿu‘dah ibn Hubairah.
    57. ‘Amr ibn Murrah Abû ‘Abdul·lâh al-Kûfî al-Hamadânî. Fall. en 116 H.Q.
    58. ‘Amr ibn ‘Abdul·lâh Abû Is·hâq as-Subai‘î al-Hamadânî. Fall. en 127 H.Q.
    59. ‘Amr ibn Maimûn al-Awdî. Fall. en 74 H.Q., y se dijo que después.
    60. ‘Umairah bint Sa‘d ibn Mâlik, hermana de Sahl Umm Rifâ‘ah ibn Mubshir.
    61. ‘Umairah ibn Sa‘d al-Hamadânî.
    62. ‘Îsâ ibn Talhah ibn ‘Abdul·lâh at-Tamîmî Abû Muhammad al-Madanî. Murió durante el califto de ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz.
    63. Abû Bakr Fitr ibn Jalîfah al-Majzûmî al-Hannât. Fall. en 150 o 153 H.Q.
    64. Qubaisah ibn Dhu’aib. Fall. en 86 H.Q.
    65. Abû Mariam Qais az-Zaqafî al-Madâ’inî.
    66. Muhammad ibn ‘Umar ibn ‘Alî Amîr al-Mu’minîn. Fall. durante el califato de ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Azîz, y se dijo que fue en el año 100 H.Q.
    67. Abû ad-Duhâ Muslim ibn Subaih al-Hamadânî al-Kûfî al-‘Attâr.
    68. Muslim al-Malâ’î.
    69. Abû Zurârah Mus‘ab ibn Sa‘d ibn Abî Waqqâs az-Zuhrî al-Madanî. Fall. en 103 H.Q.
    70. Muttalib ibn ‘Abdul·lâh al-Qurashî al-Majzûmî al-Madanî.
    71. Matar al-Warrâq.
    72. Ma‘rûf ibn Jarbûdh.
    73. Mansûr ibn Rub‘î.
    74. Muhâÿir ibn Mismâr az-Zuhrî al-Madanî.
    75. Mûsâ ibn Aktal ibn ‘Umair an-Numairî.
    76. Abû ‘Abdul·lâh Maimûn al-Basrî Mawlâ ‘Abdurrahmân ibn Samurah.
    77. Nadhîr ad-Dubbî al-Kûfî.
    78. Hânî ibn Hânî al-Hamadânî al-Kûfî.
    79. Abû Balaÿ Iahiâ ibn Sulaim al-Fazzârî al-Wâsitî.
    80. Iahiâ ibn Ÿu‘dah ibn Hubairah al-Majzûmî (de la segunda centuria).
    81. Iazîd ibn Abî Ziâd al-Kûfî. Fall. en 136 H.Q. a la edad de 90 años.
    82. Iazîd ibn Haîiân at-Tîmî al-Kûfî.
    83. Abû Dawûd Iazîd ibn ‘Abdurrahmân ibn al-Awdî al-Kûfî.
    84. Abû Naÿîh Iasâr az-Zaqafî. Fall. en 109 H.Q.
    Para examinar sus biografías y narraciones en las fuentes sunnis, referirse al libro Al-Gadîr del ‘Al·lâmah al-Amînî, t. 1, pp. 62-72, ed. Beirut.
    Sabios sunnis que narraron el Hadîz de Gadîr en sus libros:
    Sabios sunnis narraron el Hadîz de Gadîr y lo citaron en sus libros en los diferentes periodos y tendencias, desde el siglo II de la hégira hasta el siglo XIV, siendo un total de 360 sabios, según lo mencionado por Al-Amînî en su Al-Gadîr, t. 1, pp. 73-151, ed. Beirut. Refiérete al mismo y encontrarás sus biografías y las respectivas fuentes de sus narraciones. ‘Abaqât al-Anwâr (Tomo sobre el Hadîz de Gadîr).
  • 27. Refiérete a la pág. 419 del tomo V (N. del Autor).
  • 28. En los albores del Islam, los no-árabes convertidos a esta religión eran en su mayoría esclavos libertos o prisioneros de guerra libertos, por lo que se generalizó llamarles los mawâlî (los que se encuentran bajo posesión o dominio), los cuales solían llamar a sus patrones mawlâ. (N. del traductor al castellano).
  • 29. El Hadîz de Rukbân (Los Jinetes):
    Se encuentra en: Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 33, ed. Estambul y p. 37, ed. Al-Haidarîiah; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 22, h. 520.
    Así también en: Ihqâq al-Haqq, t. 6, p. 326, citándolo de Al-Manâqib de Ahmad ibn Hanbal (manuscrito), Al-Bidâiah wa an-Nihâiah de Ibn Kazîr, t. 5, p. 213, y t. 7, p. 347, ed. Egipto, Arÿah al-Matâlib de ‘Ubaidul·lâh al-Âmaratsarî al-Hanafî, p. 577, ed. Lâhûr.
  • 30. Fue transmitido por Az-Za‘labî de un grupo de reconocidas personalidades sunnis como el ‘Al·lâmah ash-Shablanÿî al-Misrî al tratar la vida de ‘Alî en su libro Nûr al-Absâr. Refiérete a la pág. 11 del mismo si lo deseas (N. del Autor).
  • 31. Refiérete a lo transmitido por Al-Halabî como parte de las narraciones de la Peregrinación de Despedida en su célebre libro de Biografía (del Profeta) llamado As-Sîrah al-Halabîiah, y encontrarás este Hadîz al final de la pág. 214 del tomo III (N. del Autor).
    La historia de Al-Hâriz ibn an-Nu‘mân al-Fihrî y el acaecimiento del castigo:
    Se encuentra en: Nadzm Durar as-Simtain de Az-Zarandî al-Hanafî, p. 93; Nûr al-Absâr de Ash-Shablanÿî, p. 71, ed. As-Sa‘îdîiah, y p. 71, ed. Al-‘Uzmânîiah; Tadhkirat al-Jawâss de As-Sibt ibn al-Ÿauzî al-Hanafî, p. 30; Al-Fusûl al-Muhimmah de Ibn as-Sabbâg al-Mâlikî, p. 25; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 328, ed. Al-Haidarîiah, y p. 274, ed. Estambul, y t. 2, p. 99, ed. Al-‘Irfân, Saidâ; As-Sîrah al-Halabîiah, de Burhânuddîn al-Halabî ash-Shâfi‘î, t. 3, p. 274, ed. Al-Bahîiah, Egipto.
    Ver el resto de las fuentes con diferencias en las expresiones en la Carta nº 12, en la nota referente a la revelación de la aleya: «Un deprecante pidió un castigo inminente…».
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Carta 57

25 de Muharram de 1330 H.L.

1. La interpretación del sentido del Hadîz de Gadîr

El hecho de dar por sentado la rectitud del proceder de los Compañeros implica que se debe interpretar el Hadîz de Gadîr [respecto a su sentido aparente], ya sea éste mutawâtir o no. Es por eso que los sunnis sostienen que la expresión mawlâ tiene acepciones diversas mencionadas en el Sagrado Qurán. A veces tiene el sentido de awlâ (tener preeminencia), como en las palabras de Dios, Glorificado Sea, dirigidas a los incrédulos:

«Vuestra morada será el Fuego que será vuestro mawlâ» (57: 15),

esto es, tendrá preeminencia sobre vosotros.

Otras veces tiene el sentido de “auxiliador”, como en las palabras de Dios, engrandecido sea Su nombre, que expresan:

«Ello porque Dios es mawlâ (Auxiliador) de quienes han creído, y los incrédulos no tienen mawlâ (Auxiliador)» (47: 11).

También tiene el sentido de “heredero”, como en las palabras de Dios, Glorificado Sea:

«A todos dispusimos mawâlî (herederos) de lo que dejan los padres y los parientes» (4: 33),

esto es, herederos.

Asimismo tiene el significado de parentela, como en las palabras de Dios, Imponente y Majestuoso:

«Por cierto que yo temo a [lo que hagan] los mawâli (parientes) después de mí» (19: 5).

También tiene el sentido de “amigo”:

«El día que un mawlâ no pueda beneficiar a otro mawlâ en nada» (44: 41).

Asimismo sucede con la expresión walî la cual tiene el significado de “el que tiene primacía para intervenir”, como cuando decimos “fulano es el walî (tutor) del menor”, y que también tiene el significado de “auxiliador” y “amado”.

Algunos han dicho: “Tal vez el sentido del Hadîz es: “Aquel de quien yo haya sido su auxiliador, o su amigo, o su amado, ‘Alî también es así”. Y este sentido estaría en conformidad con la integridad de los primeros musulmanes y con el imamato de los tres [primeros] califas, que Dios esté complacido con todos ellos.

2. Los indicios de ello

Tal vez algunos establecieran como indicio de la intención del Profeta (s.a.w.) para pronunciar el Hadîz, el hecho de que alguno de los que se encontraba con ‘Alî en el Yemen vio en él severidad en la causa de Dios, por lo que habló de él e hizo murmuraciones en su contra; y es a causa de eso que el Profeta (s.a.w.) el día de Gadîr procedió a elogiar al Imam e indicó sus virtudes haciendo notar con ello lo sublime de su posición, y como respuesta a quien cargó en su contra.

Esto lo indica el hecho de que en su disertación se refirió a ‘Alî en particular diciendo: “De quien yo haya sido su walî, ‘Alî es su walî ” y luego a la Gente de su Casa en general diciendo: “Dejo entre vosotros dos tesoros, el Libro de Dios y la Gente de mi Casa”, por lo que, lo que les encomendó fue proteger a ‘Alî en particular y a la gente de su casa en general; y es en base a ello que sostuvieron que no contiene la sucesión para el Califato, ni indicación sobre el Imamato.

Was Salâm.

S.

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Carta 58

27 de Muharram de 1330 H.L.

1. El Hadîz de Gadîr no es factible de ser sujeto a interpretación

Yo sé que tu corazón no se siente seguro de lo que has manifestado y que tu alma no se inclina a ello. Tú conoces el valor del Mensajero de Dios (s.a.w.) en lo concerniente a su extensiva sapiencia, su imperativa infalibilidad y su condición de Sello del Mensaje. [Asimismo sabes que fue] el señor de los sapientes y el Sello de los Profetas:

«Y no habla por capricho, * sino que es revelación inspirada, * que se la ha enseñado aquel que es de una fuerza intensa [el ángel Gabriel]» (53: 3-5).

Si es que filósofos foráneos te preguntaran sobre lo que sucedió en Gadîr Jumm, diciéndote:

¿Por qué el Profeta (s.a.w.) impidió que esos miles continuaran su marcha?

¿Por qué les retuvo en el abrasante calor del mediodía?

¿Por qué se preocupó por hacer volver a quien de entre ellos se había adelantado y esperar a que le alcanzaran quienes venían retrasados?

¿Por qué dispuso que todos hicieran un alto en ese sitio inhóspito, sin agua ni vegetación, a partir del cual se dispersarían, para luego hablarles de parte de Dios, Majestuoso e Imponente, ordenándoles que el presente le comunicara al ausente?

¿Qué es lo que motivó que les anunciara su cercana muerte al comienzo de su discurso, de manera que dijo: “Se acerca el momento en que venga a mí el mensajero de mi Señor y yo deba responder. Ciertamente que seré interrogado y vosotros también lo seréis…”?

¿Qué asunto es aquel por el cual al Profeta se le interrogará acerca de su anunciación, y sobre cuyo acatamiento la comunidad será interrogada?

¿Por qué les preguntó: “¿Acaso no dais testimonio de que no hay divinidad más que Dios y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que Su Paraíso es verdad, que Su Fuego es verdad, que la muerte es verdad, que la resurrección después de la muerte es verdad, que La Hora (del Juicio Final) sin dudas llegará y que Dios resucitará a quienes se encuentran en los sepulcros?”, respondiendo ellos: “Así es; damos testimonio de ello”?

¿Por qué inmediatamente tomó la mano de ‘Alî y la elevó al punto de quedar manifiesta la blancura de sus axilas y dijo: “¡Oh gente! Por cierto que Dios es mi Mawlâ y yo soy el mawlâ de los creyentes…”?

¿Por qué él mismo se preocupó en aclarar sus propias palabras [que expresan]: “Y yo soy el mawlâ de los creyentes” mediante las que dicen: “Y yo tengo primacía (awlâ) sobre los creyentes por sobre sí mismos”?

¿Por qué después de esa explicación dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ éste es su mawlâ”, o “de quien yo haya sido su walî éste es su walî. ¡Dios mío! Sé leal amigo de quien sea su leal amigo, sé enemigo de quien le sea hostil, auxilia a quien le auxilie y desampara a quien le desampare”?

¿Por qué lo particularizó con esas súplicas que no corresponden sino para los Imames de la verdad y los vicerregentes de la veracidad?

¿Por qué antes de ello les hizo testimoniar: “¿Acaso no testimoniáis que tengo primacía sobre vosotros por sobre vosotros mismos” y cuando ellos respondieron: “Así es”, dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ ‘Alî es su mawlâ”, o “De quien yo haya sido su walî ‘Alî es su walî ”?

¿Por qué vinculó de esa manera a su descendencia con el Libro Sagrado? ¿Acaso es que la dispuso como guía de los dotados de intelecto hasta el día del Computo Final?

¿Por qué toda esa gran preocupación de parte de ese sapiente Profeta? ¿Cuál era esa misión que requería todos esos preparativos e introducción? ¿Cuál es el objetivo que se proponía de esas circunstancias tan memorables?

¿Qué es aquello que Dios, Glorificado Sea, le ordenó anunciar al decir:

«¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te fue revelado por parte de tu Señor, y si no lo haces, entonces no habrás comunicado Su Mensaje. En verdad que Dios te mantendrá indemne de la gente» (5: 67)?1

¿Qué misión implicaba todo ese énfasis de parte de Dios, al punto que el incentivo para su anunciación se asemejaba a una amenaza? ¿Qué asunto era aquel por el cual el Profeta temía la discordia por su anunciación, y requería de la indemnidad asegurada por Dios respecto a las molestias de los hipócritas por anunciarlo?

¡Por tus antepasados! Si es que [tal filósofo] te preguntara todo esto, ¿acaso le responderías que Dios, Imponente y Majestuoso, y Su Mensajero (s.a.w.) solamente querían poner de manifiesto el auxilio que brinda ‘Alî a los musulmanes y su honestidad para con ellos, y nada más?

¡No creo que te satisfagas con tal respuesta, ni supongo que consideres que tal cosa sea procedente para el Señor de los señores, ni tampoco para el señor de los sapientes y Sello de los Enviados y Profetas! Tú eres más digno como para considerar posible que él dispusiera toda su preocupación y su total determinación en poner de manifiesto algo ya evidente que no necesitaba aclaración, y explicar un asunto tan obvio para el juicio de la conciencia y el sentido común.

Sin lugar a dudas tú consideras sus acciones y palabras exentas de poder ser menospreciadas por las personas razonables, y censuradas por los filósofos y sabios, sino que indudablemente conoces la posición de sus palabras y acciones en lo que se refiere a la sapiencia y la infalibilidad. Dice Dios, Glorificado Sea:

«Ciertamente que son palabras de un noble Mensajero, * que posee poder y autoridad ante el Poseedor del Trono. * Que es obedecido y fiel. * ¡Vuestro Compañero no es un enloquecido!» (81: 19-22);

y quien es así no se preocupa por explicar cosas ya evidentes y aclarar lo que tiene el juicio de obviedad, y que para explicar eso ya tan claro disponga preparativos e introducciones ajenas al asunto, sin ninguna relación, ni vinculación con el mismo. ¡Glorificado sea Dios respecto a todo ello sublimemente, así como Su Mensajero!

Tú -que Dios asista a la verdad por tu intermedio-, sabes que lo que se adecua a las circunstancias en ese calor abrasador del mediodía, y lo que se corresponde con sus acciones y palabras en el día de Gadîr, solamente es la anunciación de su sucesión y la designación de su sucesor después de él.

Los indicios textuales y los argumentos lógicos conllevan la certeza firme y categórica de que él (s.a.w.) no quiso ese día sino designar a ‘Alî como su sucesor y vicerregente después de él. Es así que el Hadîz, junto a lo que sugieren los indicios, conforma un explícito texto estipulante del Califato de ‘Alî que no admite interpretación alguna, ni hay modo de desviarlo de su sentido. Ello es claro para

«aquel que tenga un corazón, o aguce los oídos estando presente» (50: 37).

2. El indicio para tal interpretación es incierto y encierra una adulteración

En cuanto al indicio que supusieron, no es sino incierto y encierra una adulteración, conformando una sagaz forma de confundir y desfigurar, puesto que el Profeta (s.a.w.) envió a ‘Alî al Yemen en dos ocasiones.

La primera fue en el año VIII, en la cual los insidiosos murmuraron sobre él y al volver a Medina se quejaron de su persona ante el Profeta (s.a.w.), resultando en que él rechazó esas quejas,2 al punto que vieron el enojo en su rostro, y no lo intentaron de nuevo.

La segunda vez fue en el año X,3 en la cual el Profeta le anudó el estandarte y le envolvió su turbante con sus propias manos en tanto le decía: “¡Avanza y no distraigas tu atención!”. Es así que se marchó con templanza y bien encaminado para dar cumplimiento a la orden del Profeta (s.a.w.), a quien alcanzó en la Peregrinación de Despedida, habiendo puesto la misma intención al consagrarse peregrino que la que hubiera puesto el Mensajero de Dios (s.a.w.), y es así que participó con él en su ofrenda [de sacrificar animales].

En esa ocasión no hubo murmuración por parte de insidioso alguno, ni ningún mal intencionado cargó en su contra. Entonces, ¿cómo es posible que el Hadîz fuera por causa de lo que dijeron quienes le objetaban? ¿O empujado por responder a alguien en particular, como pretenden?

Además, el mero hecho de cargar contra ‘Alî no puede ser motivo para que el Profeta lo exaltara del modo en que lo hizo en el día de Gadîr, desde un púlpito [armado] de monturas de camellos, a no ser que, -y me amparo en Dios de ello-, él fuera irreflexivo en sus palabras, acciones, propósitos y decisiones.

¡Lejos se encuentra ello de la sacralidad de su basta sapiencia!, puesto que Dios, Glorificado Sea, dice:

«Por cierto que es palabra de un noble Mensajero; sin ser la palabra de un poeta. ¡Qué poco es lo que creéis! Tampoco es la palabra de un adivino. ¡Qué poco es lo que reflexionáis! Es la revelación del Señor del Universo» (69: 40-43).

Si él simplemente hubiera querido aclarar sus virtudes y responder a quienes cargaban en su contra habría dicho: “Éste es mi primo, mi yerno, el padre de mi descendencia y el señor de la Gente de mi Casa, por lo tanto, no me molestéis molestándole a él”, o algunas expresiones semejantes que señalaran solamente la virtud y la digna posición.

Además, a partir del texto del Hadîz4 no acude a la mente tal cosa, ni el mismo hace alusión a tales “causas”, como es evidente.

En cuanto a la mención de la Gente de su Casa (Ahl al-Beit) en el Hadîz de Gadîr, es de las cosas que confirman el sentido que mencionamos, desde que él los vinculó con el Libro Sagrado y los dispuso líderes de los dotados de intelecto, de manera que dijo: “Por cierto que dejo entre vosotros aquello a lo cual, si os aferráis, no os extraviaréis, el Libro de Dios y mi descendencia, la Gente de mi Casa (ahl-u bait-î) ”.

Él hizo eso sólo para enseñar a la comunidad que después de su Profeta (s.a.w.) no existe referente más que esos dos, ni apoyo en qué apuntalarse después de él, sino en esos dos. Te es suficiente como obligación de seguir a los Imames de la Pura Descendencia [del Profeta (s.a.w.)] el hecho de que los haya vinculado al Libro de Dios, Imponente y Majestuoso, al cual no le sobreviene la falsedad en ningún aspecto (lit.: “ni por delante ni por detrás”).

Es así que, así como no es permitido referirse a un libro cuyo juicio contraríe al Libro de Dios, Glorificado Sea, de la misma manera no es permitido referirse a un imâm cuyo juicio contraríe a los Imames de la Pura Descendencia (a.s.).5 Las palabras del Profeta (s.a.w.) que expresan: “Por cierto que ambos no expirarán (o no se separarán) hasta que lleguen a mí en la Fuente”, conforman una prueba de que la Tierra no carecerá de un Imâm de entre ellos, que sea equivalente al Libro Sagrado.

Quien reflexione en este Hadîz encontrará que apunta a circunscribir el Califato a los Imames de la Pura descendencia. Esto es corroborado por lo citado por el imâm Ahmad en su Al-Musnad 6, quien transmitió de Zaid ibn Zâbit, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Por cierto que dejo entre vosotros dos califas, el Libro de Dios, el cual es un cordel que se extiende desde el cielo hasta la tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl-u Bait-î); ciertamente que ambos no se separarán hasta que lleguen a mí en la Fuente”.7

Ésta es una estipulación textual (nass) del Califato de los Imames de la Pura Descendencia (a.s.). Tú sabes que el texto estipulante sobre la obligatoriedad de seguir a la Pura Descendencia conforma un texto estipulante de la obligatoriedad de seguir a ‘Alî, puesto que él es el indiscutido señor de la Pura Descendencia y el Imâm e incuestionable líder de la misma.

De esta manera, el Hadîz de Gadîr y otros similares al mismo contienen la estipulación textual para ‘Alî, a veces en el sentido que él es el Imâm de la Pura Descendencia la cual fue dispuesta por Dios y Su Profeta al nivel y posición del Libro Sagrado, y otras veces haciendo referencia a su portentosa personalidad y que él es el Walî de todo aquel de quien el Mensajero de Dios (s.a.w.) haya sido su Walî.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. La Aleya de la Anunciación (At-Tablîg): «¡Oh Mensajero! Anuncia lo que te ha sido revelado por parte de Tu Señor, y si no lo haces, entonces no habrás comunicado Su Mensaje. En verdad que Dios te mantendrá indemne de la gente». Sura al-Mâ’idah, aleya 67. Fue revelada el día 18 de Dhûl Hiÿÿah en Gadîr Jumm, luego de transcurridas cinco horas de la jornada del día jueves. Dios, Glorificado Sea, ordenó a Su Gran Mensajero (s.a.w.) que designara a ‘Alî como Imâm y Califa después de él. Ya vimos las fuentes que señalan su revelación en la Carta nº 56, en las notas del punto 2. Refiérete a la misma.
  • 2. Tal como lo explicamos en la Carta nº 36. Refiérete a la misma y no pases por alto los comentarios que hicimos al respecto. (N. del Autor).
  • 3. Tal como se menciona en: Sîrat ibn Hishâm, t. 4, p. 212; Ta’rîj at-Tabarî, t. 3, pp. 131 y 149; Al-Kâmil fî at-Ta’rîj de Ibn al-Âzîr, t. 2, p. 300; As-Sîrah al-Halabîiah, t. 3, p. 206; As-Sîrah an-Nabawîiah de Zainî Dahlân, impreso en los márgenes de As-Sîrah al-Halabîiah, t. 2, p. 45; At-Tabaqât al-Kubrâ, de Ibn Sa‘d, t. 2, p. 169.
  • 4. Especialmente a causa de los indicios lógicos y transmitidos que señalamos. (N. del Autor).
  • 5. Ello es por el juicio del Hadîz de Zaqalain y la orden de aferrarse a ambos (los Dos Tesoros), tal como vimos en la Carta nº 8, en las notas del punto 3. Refiérete a las mismas.
  • 6. Refiérete al comienzo de la pág. 122 del tomo V. (N. del Autor).
  • 7. Se encuentra en: Musnad Ahmad ibn Hanbal, t. 5, pp. 122, 182 y 189, ed. Al-Maimanîiah, Egipto; Ad-Durr al-Manzûr de Ÿalâl ad-Dîn as-Suiûtî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 60; Ianâbî‘ al-Mawaddah de Al-Qundûzî al-Hanafî, p. 38, ed. Estambul y p. 42, ed. Al-Haidarîiah; Maÿma‘ az-Zawâ’id de Al-Haizamî ash-Shâfi‘î, t. 9, p. 162. Ver el resto de las fuentes en las notas de la Carta nº 8 mencionadas anteriormente.
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Carta 59

28 de Muharram de 1330 H.L.

1. La Verdad resplandece

No he encontrado entre las personas que han pasado [por esta vida] y las que permanecen [en la misma] nadie más agradable al expresarse, ni que haga comprender mejor un argumento que tú. La verdad ha resplandecido mediante las pruebas que has indicado, y de esa manera el velo de la duda se ha quitado del ámbito de la certeza.

No nos queda más reparo para aceptar que el propósito de walî y mawlâ en el Hadîz de Gadîr es solamente el de awlâ (el que tiene primacía), puesto que si el propósito fuera el de “auxiliador” o algo similar, ningún deprecante hubiera pedido un castigo inminente; de manera que lo que sostienes sobre el [vocablo] mawlâ está confirmado y es categórico.

2. El hecho de evadir la misma

Ojalá tú aceptaras de mí como explicación del Hadîz lo que mencionó un grupo de sabios como el imâm Ibn Haÿar en su As-Sawâ‘iq y Al-Halabî en su As-Sîrah, cuando dijeron: Admitimos que él tenía primacía en lo que concierne al Imamato pero en un sentido a futuro; si no fuera así, habría sido el Imâm a pesar de encontrarse el Profeta (s.a.w.); y nada objeta que se refiriera al futuro.

Entonces, es como si el propósito fuera “cuando tuviera lugar para él la bai‘ah o juramento de fidelidad”. En tal caso, ello no se contradice entonces con el hecho de que le hayan precedido [en el Califato] los tres imames; y de esta manera, se resguarda la dignidad de las primeras generaciones de musulmanes, que Dios esté complacido con todos ellos.

S.

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Carta 60

30 de Muharram de 1330 H.L.

1. Refutación de la evasiva

Me pediste -que Dios asista a la verdad por tu intermedio- que acepte que el propósito del Hadîz de Gadîr es que ‘Alî tendría la primacía para el Imamato cuando lo eligieran los musulmanes para el mismo y le dieran la bai‘ah o juramento de fidelidad, y de esta manera tal primacía estipulada el día de Gadîr sería a futuro y no inmediata. En otras palabras, tal primacía sería en potencia y no en acto, para que así no contradiga el califato de los tres imames que le precedieron.

De esta manera, te conmino en base a la luz de la realidad, la grandeza de la equidad, la nobleza de la imparcialidad y las pautas de la virtud, ¿acaso está en ti contentarte con eso, de modo que sigamos tu ejemplo y marchemos en tu misma vía al respecto? ¿Acaso te satisface que eso se transmita de ti y se te atribuya y así sigamos tus pasos y te imitemos?

No te veo convencido ni satisfecho, y sé con certeza que tú mismo te asombras de quien considera posible que ese fuera el sentido, al cual no alude el texto del Hadîz, ni nadie entiende tal cosa del mismo, ni es acorde a la sapiencia del Profeta (s.a.w.), ni a su elocuencia, ni a ninguno de sus grandiosos actos ni a sus trascendentes palabras que expresó en el día de Gadîr, ni a las pruebas categóricas que señalamos anteriormente, ni a lo comprendido del Hadîz por Al-Hâriz ibn Nu‘mân al-Fihrî, y que fue ratificado por Dios, Glorificado Sea, Su Mensajero (s.a.w.) y los Compañeros en su totalidad.

Además, la primacía a futuro no es congruente con la generalidad del Hadîz, puesto que implicaría que ‘Alî no haya sido mawlâ de los tres [primeros] califas, ni tampoco de aquellos musulmanes que murieron durante la época [del gobierno] de éstos, como es evidente.

Esto es contrario a lo juzgado por el Mensajero (s.a.w.) cuando dijo: “¿Acaso no tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos?” y dijeron: “Así es”, a lo que dijo: “De quien yo haya sido su mawlâ -esto es, de los creyentes uno por uno-, ‘Alî es su mawlâ”, sin haber sido exceptuado nadie, como puedes ver.

Es más, cuando Abû Bakr y ‘Umar escucharon al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir lo que dijo respecto a ‘Alî en el día de Gadîr, dijeron a ‘Alî:1 “Te has convertido, ¡oh hijo de Abû Tâlib! en el mawlâ de todo creyente y de toda creyente”.2

De esta manera, manifestaron explícitamente que él era el mawlâ “de todo creyente y toda creyente” desde el atardecer del día de Gadîr, aplicándose ello de manera extensiva a cada hombre y mujer creyente en forma individual. Se le dijo a ‘Umar:3 “Tú tratas a ‘Alî de una manera como no lo haces con nadie de entre los Compañeros del Profeta (s.a.w.)”. ‘Umar le respondió: “Él es mi mawlâ”.4 Él manifestó abiertamente que ‘Alî era su mawlâ, siendo que todavía no había sido elegido para el Califato, ni le habían dado la bai‘ah o juramento de fidelidad.

Ello indica que era su mawlâ y el mawlâ de todo creyente y toda creyente en forma efectiva y actual, y no a futuro, desde que el Mensajero de Dios (s.a.w.) lo expuso públicamente de parte de Dios, Glorificado Sea, el día de Gadîr.

Cierta vez dos beduinos tenían un pleito entre ellos y lo elevaron a ‘Umar, quien requirió a ‘Alî que juzgara entre ambos, a lo cual uno de ellos dijo: “¡¿Acaso éste juzgará entre nosotros?!”. He ahí que ‘Umar saltó hacia él5 y le tomó del cuello de la ropa diciéndole: “¡Pobre de ti! ¿No sabes quién es éste? Ése es tu mawlâ y el mawlâ de todo creyente; y aquel de quien él no es su mawlâ no es un creyente”.6 Y las narraciones que conllevan este sentido son numerosas.

Tú -que Dios asista a la verdad por tu intermedio-, sabes que si el razonamiento de Ibn Haÿar y quienes le siguieron acerca del Hadîz de Gadîr fuera correcto, en ese caso sería como si ese día el Mensajero de Dios (s.a.w.) hubiera actuado en forma irreflexiva en relación con sus responsabilidades y determinaciones -me amparo en Dios de ello-, como quien es inconsciente de lo que dice y hace -Dios no lo permita-, puesto que -en base a ese razonamiento- con lo que se proponía en esas cruciales circunstancias no tendría otro objetivo más que dejar en claro que, después de que [en el futuro] le dieran la bai‘ah o juramento de fidelidad para el Califato, ‘Alî tendría primacía sobre el mismo.

Tal sentido, al explicarlo, hace reír a los más necios, qué decir de los sensatos, desde que, según esas personas, Amîr al-Mu’minîn (a.s.) no era diferente a otro, puesto que ningún musulmán -según la opinión de éstos- tenía algo especial con relación a otro, y de esa manera, todo aquel para quien tuviera lugar la bai‘ah o juramento de fidelidad -según ellos- en definitiva tendría primacía sobre la misma, por lo que ‘Alî y cualquier otro de los Compañeros y de los musulmanes en general estarían en igualdad de condiciones.

Entonces, ¿cuál es la virtud con la que el Profeta (s.a.w.) quiso particularizar a ‘Alî fuera de otros que también eran poseedores de buenos antecedentes, si es que el razonamiento de aquéllos fuera correcto, ¡oh musulmanes!?

En cuanto a lo que dijeron sobre que si la primacía de ‘Alî para el Imamato no hubiera sido a futuro él habría sido el Imam a pesar de estar presente el Profeta (s.a.w.), ello conforma una falacia tremenda, una rara forma de inducir al extravío y aparentar negligencia respecto a la manera en que todos los profetas, califas, reyes y gobernantes designan a sus sucesores, y pretender ignorar lo señalado por el Hadîz que expresa: “Tú tienes con relación a mí la posición de Aarón con relación a Moisés, solo que no habrá profeta después de mí”.7

Es fingir haber olvidado las palabras del Mensajero (s.a.w.) en el Hadîz de la Casa el día de la Advertencia [a sus parientes cercanos]: “Así pues, escuchadle y obedecedle”.8 Y asimismo muchas otras tradiciones similares que se corroboran entre sí.

Además, aunque diéramos por sentado que la primacía de ‘Alî para el Imamato en ese entonces no era efectiva y vigente por encontrarse con vida el Profeta (s.a.w.), necesariamente debía tener lugar inmediatamente después de su fallecimiento, siguiendo la regla aceptada unánimemente que indica que se debe tomar una expresión textual -al excluirse su significado real- y atribuirla al más cercano de los significados alegóricos a la misma, como es evidente.

En cuanto a la dignidad de los musulmanes de las primeras generaciones, queda resguardada sin necesidad de esta interpretación, tal como lo explicaremos si es que el tema lo requiere.

Was Salâm.

Sh.

  • 1. Según los citado por ِِAd-Daraqtanî, tal como figura al final de la sección quinta del cap. I de As-Sawâ‘iq de Ibn Haÿar. Puedes referirte a la pág. 26 del mismo. Fue narrado por varios expertos en Hadices en sus compilaciones y vías de transmisión, habiendo citado Ahmad [ibn Hanbal] de ‘Umar palabras similares a éstas en un hadîz trasmitido por Al-Burâ’ ibn ‘Âzib, en la pág. 281 del tomo IV de su Al-Musnad, lo cual ya has observado en la Carta nº 54 de este mismo libro. (N. del Autor).
  • 2. Se encuentra en: As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar al-Haizamî ash-Shâfi‘î, p. 26, ed. Al-Maimanîiah, Egipto, y p. 42, ed. Al-Muhammadîiah; Kifâiat at-Tâlib de Al-Kanÿî ash-Shâfi‘î, p. 62, ed. Al-Haidarîiah, y p. 17, ed. Al-Garî.
    Es mencionado en: Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 273, citando de: Kitâb al-Wilâiah de Ibn ‘Uqdah, Faid al-Qadîr de Al-Manâwî ash-Shâfi‘î, t. 6, p. 218; Sharh al-Mawâhib ad-Danîiah de Az-Zarqânî al-Mâlikî, t. 7, p. 13; Al-Futûhât al-Islamîiah de Ahmad Zainî Dahlân al-Makkî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 306; Zain al-Fatâ de Al-‘Âsimî.
  • 3. Según lo citado por Ad-Daraqtanî, tal como figura también en la pág. 36 de As-Sawâ‘iq. (N. del Autor).
  • 4. Se encuentra en: As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar al-Haizamî, p. 26, ed. Al-Maimanîiah, Egipto, y p. 42, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Tarÿamah al-Imâm ‘Alî ibn Abî Tâlib (Biografía del Imam ‘Alî) del libro: Ta‘rîj Dimashq de Ibn ‘Asâkir ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 82, h. 581; Ar-Riâd an-Nadirah de Muhibbuddîn At-Tabarî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 224, 2ª ed.
  • 5. Citado por Ad-Daraqtanî, tal como figura al final de la primera sección del cap. XI de As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar. (N. del Autor).
  • 6. Se encuentra en: As-Sawâ‘iq al-Muhriqah de Ibn Haÿar ash-Shâfi‘î, p. 107, ed. Al-Maimanîiah, y p. 177, ed. Al-Muhammadîiah, Egipto; Dhajâ’ir al-‘Uqbâ de Muhibbuddîn at-Tabarî ash-Shâfi‘î, p. 68; Al-Manâqib de Al-Jûwârizmî al-Hanafî, p. 98; Ar-Riâd an-Nadirah de At-Tabarî ash-Shâfi‘î, t. 2, p. 224, 2ª ed. También se encuentra en: Al-Gadîr de Al-Amînî, t. 1, p. 382, citado de Wasîlat al-Maâl, del Shaij Ahmad ibn Bâkzîr al-Makkî.
  • 7. Ya vimos el Hadîz junto a sus fuentes en la Carta nº 28, en las notas del punto 2. Refiérete a la misma.
  • 8. Ya vimos este Hadîz completo junto a sus fuentes en la Carta nº 20, en las notas del punto 2. Refiérete a la misma.
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Carta 61

1 de Safar de 1330 H.L.

1. Requerimiento de textos transmitidos a través de las vías de la Shî‘ah

Si es que la dignidad de las primeras generaciones de musulmanes se preserva, no hay inconveniente en ninguno de los hadices particulares que citaste sobre el Imam, ya sea el Hadîz de Gadîr u otro, y no hay nada que conlleve a interpretarlos. Tal vez respecto a este tema tuvierais hadices que la Gente de la Sunnah no conoce. Requiero que los cites para que tengamos conocimiento de los mismos.

Was Salâm.

S.

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Carta 62

1 de Safar de 1330 H.L.

1. Cuarenta textos estipulantes

Así es, tenemos textos estipulantes que no conoce la Gente de la Sunnah siendo todos considerados sahîh o muy confiables y mutawâtir, habiendo sido transmitidos a través de la Pura Descendencia del Profeta (s.a.w.), de los cuales cito para ti cuarenta hadices.1

1) Transmite As-Sadûq Muhammad ibn ‘Alî ibn Al-Husain ibn Mûsâ ibn Bâbwaih al-Qummî en su libro Ikmâl ad-Dîn wa Itmâm an-Ni‘mah -en una cadena de transmisión que llega a ‘Abdurrahmân ibn Samurah- un hadîz del Mensajero de Dios (s.a.w.) que expresa: “¡Oh Ibn Samurah! Si es que discrepan las pasiones y se dividen las opiniones, aférrate a ‘Alî ibn Abî Tâlib, puesto que es el Imâm de mi comunidad y mi Califa sobre ellos después de mí”.2

2) Transmite As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, de ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Por cierto que Dios, Glorificado y Exaltado Sea, observó a la gente de la tierra y me escogió a mí disponiéndome como Profeta; luego observó nuevamente y escogió a ‘Alî disponiéndole como Imâm; luego me ordenó que le tome como hermano, walî , albacea, califa y visir…”.3

3) Transmite As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam As-Sâdiq, de sus padres -con ellos sea la paz- que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Me dijo Ÿibrâ’îl de parte del Señor de la Grandeza, Imponente y Majestuoso, que dijo: Quien sepa que no hay divinidad más que Yo, Único; que Muhammad es Mi siervo y Mensajero; que ‘Alî ibn Abî Tâlib es mi Califa; y que los Imames de su descendencia son Mis Pruebas [por sobre la creación en la Tierra], le haré ingresar en el Paraíso mediante Mi Misericordia”.4

4) Menciona As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam As-Sâdiq, de su padre, de su abuelo -con ellos sea la paz-: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Los Imames después de mí son doce; el primero de ellos es ‘Alî, y el último de ellos es Al-Qâ’im (el que se levantará). Ellos son mis califas y albaceas”.5

5) Transmite As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega a Al-Asbag ibn Nubâtah, que dijo: Cierto día vino a nosotros Amîr al-Mu’minîn ‘Alî ibn Abî Tâlib, tomando con su mano la de su hijo Al-Hasan, mientras decía: “Cierto día llegó el Mensajero de Dios (s.a.w.) donde nos encontrábamos y su mano estaba sobre la mía de esta misma manera, y dijo: “El mejor de las criaturas después de mí y el señor de las mismas es éste, mi hermano; es el Imâm de todo musulmán y el Emir de todo creyente después de mi muerte”.6

6) Cita As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam Ar-Ridâ, de sus padres, llegando al Mensajero de Dios (s.a.w.), que dijo: “Quien quiera aferrarse a mi religión y embarcarse en el Arca de la Salvación después de mí, que siga a ‘Alî ibn Abî Tâlib, puesto que él es mi albacea y mi califa sobre mi comunidad, tanto durante mi vida como después de mi muerte”.7

7) Cita As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam Ar-Ridâ, de sus padres, llegando al Mensajero de Dios (s.a.w.), un Hadîz en el que expresa: “‘Alî y yo somos los padres de esta comunidad; quien nos reconozca, en verdad que habrá conocido a Dios, y quien nos niegue en verdad que habrá negado a Dios, Imponente y Majestuoso. De ‘Alî provienen los “dos nietos (del Profeta)” de mi comunidad y los dos Señores de los Jóvenes del Paraíso, Al-Hasan y Al-Husain; de la descendencia de Al-Husain hay nueve a quienes obedecer equivale a obedecerme a mí, y desobedecerles es igual a desobedecerme a mí. El noveno de ellos es su Qâ’im y su Mahdî”.8

8) Cita As-Sadûq en Ikmal ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam Al-Hasan Al-‘Askarî, de su padre, llegando al Mensajero de Dios (s.a.w.), un Hadîz en el que dijo: “¡Oh ibn Mas‘ûd! ‘Alî ibn Abî Tâlib es vuestro Imam después de mí y mi califa sobre vosotros”.9

9) Cita As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega a Salmân, que éste dijo: Llegué donde se encontraba el Profeta (s.a.w.) y he ahí que estaba Al-Husain ibn ‘Alî sentado sobre su muslo y le besaba y le decía: “Tú eres el hijo de un Señor, eres un Imâm, hijo de un Imâm, hermano de un Imâm y padre de los Imames. Eres la Prueba de Dios, hijo de Su Prueba y padre de nueve Pruebas que surgirán de tu espinazo, siendo el noveno de ellos el Qâ’im”.10

10) Cita As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que también llega a Salmân, del Mensajero de Dios (s.a.w.), un extenso hadîz en el que dice: “¡Oh Fátima! ¿Acaso no sabes que nosotros somos la Gente de una Casa (ahl-u baitin) para quienes Dios prefirió el Más Allá por sobre este mundo, y que Dios, Bendito y Glorificado Sea, observó a la gente de la Tierra examinándola y me eligió entre Su creación; luego observó nuevamente y eligió a tu esposo, revelándome que le despose contigo, que le tome como walî y visir, y que le disponga como mi califa para mi comunidad? Es así que tu padre es el mejor de los profetas, y tu esposo el mejor de los albaceas; y tu serás la primera que me alcance”.11

11) Cita As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn un extenso Hadîz, en el que menciona la congregación de más de doscientos hombres entre los Emigrantes a La Meca y los Auxiliares de Medina en la Mezquita [del Profeta (s.a.w.)] durante la época [del califato] de ‘Uzmân. Éstos se encontraban hablando sobre cuestiones del saber y los conocimientos religiosos, y se vanagloriaban entre sí, en tanto ‘Alî se encontraba callado.”

“Entonces le dijeron: “¡Oh Abâ-l Hasan! ¿Qué te impide hablar?”. Entonces él les recordó las palabras del Mensajero de Dios (s.a.w.) que expresan: “‘Alî es mi hermano y mi visir, mi heredero y mi albacea, mi califa sobre mi comunidad y el walî de todo creyente después de mí”. Ellos le reconocieron eso”.12

12) Citó As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, de ‘Abdul·lân ibn Ÿa‘far, de Al-Hasan, de Al-Husain, de ‘Abdul·lâh ibn ‘Abbâs, de ‘Umar ibn Abî Salamah, de Usâmah ibn Zaid, de Salmân, de Abû Dharr y de Al-Miqdâd, que todos éstos dijeron: Escuchamos al Mensajero de Dios (s.a.w) decir: “Yo tengo primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos, luego mi hermano ‘Alî tiene más primacía sobre los creyentes por sobre sí mismos”.13

13) Citó As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, de Al-Asbag ibn Nubâtah, de ibn ‘Abbâs, que dijo: Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) decir: “Yo, ‘Alî, Al-Hasan, Al-Husain y nueve de la descendencia de Al-Husain, somos purificados”.14

14) Citó As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, de ‘Ibâiah ibn Rub‘î, de ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Yo soy el señor de los profetas y ‘Alî es el señor de los albaceas”.15

15) Citó As-Sadûq en Ikmâl ad-Dîn, en una cadena de transmisión que llega al Imam As-Sâdiq, de sus padres, hasta llegar al Mensajero de Dios (s.a.w.), que dijo: “Por cierto que Dios, Imponente y Majestuoso, me eligió entre todos los profetas, y eligió de mi parte a ‘Alî prefiriéndole por sobre la totalidad de los albaceas, y eligió de parte de ‘Alî a Al-Hasan y a Al-Husain, y eligió de parte de Al-Husain a los albaceas de entre su descendencia, de manera que repelan de la religión la alteración de los extremistas, el engaño de los falsarios y la interpretación de los extraviados”.16

16) Citó As-Sadûq también en Ikmâl ad-Dîn, de ‘Alî, que dijo: “Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Los Imames después de mí son doce, el primero eres tú, ¡oh ‘Alî!, y el último de ellos es el Qâ’im, a través de quien Dios, Imponente y Majestuoso, conquistará el oriente y occidente de la Tierra”.17

17) Citó As-Sadûq en su Al-Amâlî, del Imam As-Sâdiq, de sus padres, en un hadîz que llega al Mensajero de Dios (s.a.w.) en el que dice: “‘Alî es de mí y yo soy de ‘Alî; fue creado con mi misma arcilla; dilucidará a la gente aquello en lo que discrepen sobre mi Sunnah; y él es el Emir de los Creyentes, el Líder de los de frente brillante [por la prosternación] y miembros resplandecientes [por la ablución], y el mejor de los albaceas”.18

18) Citó As-Sadûq también en Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a ‘Alî, un extenso hadîz en el cual el Mensajero de Dios (s.a.w.) dice: “Por cierto que ‘Alî es el Emir de los Creyentes mediante la Wilâiah de Dios, Imponente y Majestuoso, la cual entabló sobre Su Trono, haciéndolo testimoniar a Sus ángeles; y ciertamente que ‘Alî es el Califa y Prueba de Dios, y el Imâm de los musulmanes”.19

19) Citó As-Sadûq también en Al-Amâlî, de ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres el Imâm de los musulmanes, el Emir de los Creyentes, el líder de los de frente brillante y miembros resplandecientes, la Prueba de Dios después de mí y el señor de los albaceas”.20

20) Citó As-Sadûq también en su Al-Amâlî, de ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres mi Califa sobre mi comunidad; y tú eres con relación a mí como lo era Set con relación a Adán”.21

21) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a Abû Dharr, que dijo: Nos encontrábamos cierto día junto al Mensajero de Dios (s.a.w.) en su Mezquita y dijo: “Entrará por esta puerta un hombre que es el Emir de los Creyentes, el Imâm de los musulmanes”; y he ahí que se presentó ‘Alî ibn Abî Tâlib, y el Mensajero de Dios (s.a.w.) se dirigió a recibirle; luego se volvió a nosotros con su bendito rostro y dijo: “Éste es vuestro Imâm después de mí”.22

22) Transmitió As-Sadûq en su Al-Amâlî, de Ÿâbir ibn ‘Abdul·lâh al-Ansârî, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “‘Alî ibn Abî Tâlib es quien más les antecede en el Islam, y el de más conocimiento…”, hasta que dijo: “… y es el Imâm y el Califa después de mí”.23

23) Trasmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh comunidad de gentes! ¿Quién mejor que Dios al enunciar palabras? Por cierto que vuestro Señor, Imponente y Majestuoso, me ha ordenado que disponga para vosotros a ‘Alî como estandarte [de la guía], Imâm, califa y albacea, y que le tome como hermano y visir”.24

24) Transmitió As-Sadûq, también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a Abû ‘Aîiâsh, que dijo: El Mensajero de Dios (s.a.w.) subió al púlpito y disertó. Luego [Abû ‘Aîiâsh] mencionó su disertación en la que se encuentra lo siguiente: “… Y por cierto que mi primo ‘Alî es mi hermano y mi visir, y es mi califa y quien anunciará de mi parte”.25

25) Trasmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a Amîr al-Mu’minîn, en la que dice: Cierto día el Mensajero de Dios (s.a.w.) disertó para nosotros diciendo: “¡Oh gente! Ciertamente que ha llegado el mes de Dios…”; luego prosiguió hablando acerca de la virtud del mes de Ramadán. Dijo ‘Alî: Dije: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Cuál es la mejor acción en este mes?”.

Dijo: “Abstenerse de las prohibiciones de Dios”; luego lloró. Le dije: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Qué te hace llorar?”. Dijo: “¡Oh ‘Alî! Lloro por lo que te habrá de acontecer en este mes…”,26 hasta que dijo: “¡Oh ‘Alî! Tú eres mi albacea, el padre de mi descendencia, mi califa sobre mi comunidad tanto durante mi vida como después de mi muerte, siendo tu orden la mía y tu prohibición la mía”.27

26) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, de ‘Alî -con él sea la paz- que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres mi hermano y yo soy tu hermano; yo soy el elegido para la Profecía y tú eres el escogido para el Imamato; yo soy el que posee la revelación y tú el que posee la interpretación; y tú eres el padre de esta comunidad. ¡Oh ‘Alî! tú eres mi albacea y mi califa, mi visir y mi heredero, y el padre de mi descendencia”.28

27) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) cierto día en la mezquita de Qubâ’, encontrándose los Ansâr (auxiliares de Medina) reunidos: “¡Oh ‘Alî! Tú eres mi hermano y yo soy tu hermano; tú eres mi albacea y mi califa y el Imâm de mi comunidad después de mí. Que Dios sea leal amigo de quien sea tu leal amigo y que Dios sea enemigo de quien te sea hostil”.29

28) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, un extenso hadîz de Umm Salamah, en el que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “¡Oh Umm Salamah! Escucha y sé testigo. Éste, ‘Alî ibn Abî Tâlib, es mi albacea y mi califa después de mí; es quien cumplirá con mis promesas y el Guardián de mi Fuente”.30

29) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a Salmân el persa, que dijo: Escuché al Mensajero de Dios (s.,a.w.) decir: “¡Oh comunidad de los Emigrantes y los Auxiliares! ¿Queréis que os indique aquello a lo cual si os aferráis no os extraviareis jamás después de mí?”. Dijeron: ¡Sí, oh Mensajero de Dios!”. Dijo: “Éste, ‘Alî, es mi hermano y mi albacea, mi visir, mi heredero y mi califa; es vuestro Imâm; así pues, amadle como me amáis a mí y honradle como me honráis a mí. Por cierto que [el ángel] Gabriel me ha ordenado que os lo diga”.31

30) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a Zaid ibn Arqam, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¿Queréis que os indique aquello a lo cual si os aferráis no seréis destruidos, ni os extraviaréis”. Dijo: “Por cierto que vuestro Imâm y vuestro Walî es ‘Alî ibn Abî Tâlib; así pues, asistidle, sedle sinceros consejeros y corroboradle. Por cierto que Gabriel me ha ordenado ello”.32

31) Transmitió As-Sadûq también en su Al-Amâlî, de ibn ‘Abbâs, un hadîz en el que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dice: “¡Oh ‘Alî! Tú eres el Imâm de mi comunidad y mi Califa sobre la misma después de mí”.33

32) Transmitió As-Sadûq en su Al-Amâlî, también de ibn ‘Abbâs, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “Por cierto que Dios, Bendito y Exaltado sea, me reveló que Él me dispondría un hermano y un heredero, un califa y un albacea”. Dije: “¡Oh mi Señor! ¿Quién es?”; y me reveló que: “Es el Imâm de tu comunidad, Mi Prueba sobre la misma después de ti”. Dije: “¡Oh mi Señor! ¿Quién es?”. Dijo: “Ese es aquel a quien Yo amo y él me ama…”, hasta que dijo: “Es ‘Alî ibn Abî Tâlib”.34

33) Transmitió As-Sadûq en su Al-Amâlî, del Imam As-Sâdiq, de sus padres, llegando al Mensajero de Dios (s.a.w.), que dijo: “Cuando fui ascendido en el viaje espiritual a los cielos, mi Señor, Majestuoso en Su Imponencia, me garantizó sobre ‘Alî que: Él es el Imam de los timoratos, el líder de los de frente brillante y miembros resplandecientes y el abejorro líder de los creyentes”.35

34) Transmitió As-Sadûq en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega al Imam Ar-Ridâ, de sus padres, llegando al Mensajero de Dios (s.a.w.), que dijo: “‘Alî es de mí y yo soy de ‘Alî. ¡Que Dios combata a quien combata a ‘Alî! ‘Alî es el Imâm de las criaturas después de mí”.36

35) Transmitió el “Shaij de la Congregación”, Abû Ÿa‘far Muhammad ibn al-Hasan at-Tûsî en su Al-Amâlî, en un cadena de transmisión que llega a ‘Ammâr ibn Iâsir, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.) a ‘Alî: “Por cierto que Dios te engalanó con un ornamento sin que los siervos se engalanen con algo más amado para Dios que el mismo; te engalanó con el desapego al mundo, de manera que no te sientes privado de nada del mismo, ni éste se siente privado de nada de ti.”

“Te confirió el amor a los desposeídos, y te dispuso de manera que te satisfagan como seguidores y ellos se satisfagan de ti como Imâm. Así pues, ¡bienaventurado sea aquel que te ame y sea veraz respecto a ti! Y ¡ay de aquel que te aborrezca y mienta sobre ti!”.37

36) Trasmitió el Shaij [at-Tûsî] también en su Al-Amâlî, en una cadena de transmisión que llega a ‘Alî, quien se encontraba sobre el púlpito en Kûfâ y dijo: “¡Oh gente! Por cierto que tuve ante el Mensajero de Dios (s.a.w.) diez virtudes, las cuales son más amadas para mí que aquello para lo cual sale el sol. Me dijo (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres mi hermano en este mundo y en el Más Allá; tú eres el más cercano de entre las criaturas a mí en el Día de la Resurrección; tu morada en el Paraíso se encuentra frente a la mía; tú eres mi heredero; tú eres el albacea después de mí en lo referente a mis promesas y a mi familia; tú eres el protector de mi gente en mi ausencia; tú eres el Imam de mi comunidad; tú eres quien establecerá la equidad entre mis seguidores; tú eres mi walî, siendo mi walî el walî de Dios; y tú enemigo es mi enemigo, siendo mi enemigo el enemigo de Dios”.38

37) Trasmitió As-Sadûq en el libro An-Nusûs ‘alâ-l A’immah, en una cadena de transmisión que llega a Al-Hasan ibn ‘Alî, que dijo: Escuché al Mensajero de Dios (s.a.w.) decirle a ‘Alî: “Tú eres el heredero de mi conocimiento, el depósito de mi juicio y el Imam después de mí”.39

38) Trasmitió As-Sadûq en el libro An-Nusûs ‘ala al-A’immah, en una cadena de transmisión que llega a ‘Imrân ibn Hassîn, que dijo: Escuché al Profeta (s.a.w.) decir a ‘Alî: “… Y tú eres el Imâm y el Califa después de mí”.40

39) Transmitió As-Sadûq en el libro An-Nusûs ‘alâ al-A’immah, en una cadena de transmisión que llega a ‘Alî, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios (s.a.w.): “¡Oh ‘Alî! Tú eres el albacea sobre los fallecidos de la Gente de mi Casa, y el Califa de las personas que estén con vida de mi comunidad”.41

40) En la misma referencia citada anteriormente, al-Saduq cita a al-Husayn ibn ‘Ali (as) diciendo: "Cuando Dios reveló el ayat: ‘Y aquellos que son parientes entre ellos se merecen más los unos a los otros en el Libro de Dios,' yo pedí al Mensajero de Dios que lo interpretara, a lo que respondió: ‘Tú eres el pariente; cuando yo muera, tu padre ‘Ali es quien más me merece a mí y mi estación; cuando tu padre muera, tu hermano al-Hasan será el más merecedor; y si al-Hasan muere, entonces tú eres el más merecedor de su estación.'"

Esta es la conclusión de lo que queríamos citar en tal apuro. La proporción de esto a los textos restantes es como la de un ramo de flores a todas las flores restantes, o a la gota de agua al oceano. Sin embargo una proporción puede ser suficiente; alabado sea el Soberano de los mundos,

Wassalam.

Sh



    • 1. Escogimos este número a causa de lo narrado por Amîr al-Mu’minîn ‘Alî ibn Abî Tâlib (a.s.), ‘Abdul·lâh ibn ‘Abbâs, ‘Abdul·lâh ibn Mas‘ûd, ‘Abdul·lâh ibn ‘Umar, Abû Sa‘îd al-Judrî, Abû ad-Dardâ’, Abû Hurairah, Anas ibn Mâlik y Ma‘âdh ibn Ÿabal, a través de numerosas vías, que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: “Quien de entre mi comunidad memorice cuarenta hadices de entre los asuntos de su religión, Dios le resucitará el Día de la Resurrección con el grupo de los instruidos y sabios”. En otra narración dice: “Dios le resucitará instruido y sabio”. En la narración de Abû ad-Dardâ’ dice: “En el Día de la Resurrección yo seré su intercesor y testigo”. En la narración de Ibn Mas‘ûd dice: “Se le dirá: Ingresa al Paraíso por la puerta que desees”. En la narración de Ibn ‘Umar dice: “Será registrado en el grupo de los sabios y congregado con el grupo de los mártires”. Para memorizar estos cuarenta hadices y otros que se encuentran contenidos en la totalidad de nuestro carteo, nos son suficientes las palabras del Profeta (s.a.w.) que expresan: “Que Dios auxilie a una persona que ha escuchado mis palabras y las ha asimilado, de manera que las ha puesto en práctica tal como las ha escuchado”, y las palabras también suyas que expresan: “Que el presente de entre vosotros auncie al ausente”. (N. del Autor).
    • 2. Cuarenta textos a través de las vías de Ahl al-Beit (a.s.):
      Ikmâl ad-Dîn wa Itmâm an-Ni‘mah del Shaij as-Sadûq e ibn Bâbwaih al-Qummî, p. 251, ed. Al-Haidarîiah, An-Naÿaf al-Ashraf.
    • 3. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 251.
    • 4. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 252.
    • 5. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 253.
    • 6. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 253.
    • 7. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 254.
    • 8. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 255.
    • 9. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 255.
    • 10. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 256.
    • 11. Ikmâl ad-Dîn de As-Sadûq, p. 257.
    • 12. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 271.
    • 13. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 265.
    • 14. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 274.
    • 15. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 274.
    • 16. Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 275.
    • 17. Este hadîz y los anteriores se encuentran en el cap. “Lo que se narró del Profeta (s.a.w.) acerca del texto estipulante sobre el Qâ’im y que él es el doceavo Imâm”, siendo el nº 24 de los capítulos de Ikmâl ad-Dîn wa Itmâm an-Ni‘mah, desde la pág. 149 en adelante, hasta la pág. 167 (N. del Autor).
      Ikmâl ad-Dîn, de As-Sadûq, p. 276.
    • 18. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 111, ed. Al-Haidarîiah.
    • 19. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 116.
    • 20. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 266.
    • 21. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 329.
    • 22. Este hadîz junto a los cuatro que le precedieron fueron transmitidos de Al-Amâlî de As-Sadûq por el Saîied al-Bahrainî, en el cap. noveno de su libro Gâiat al-Marâm, siendo los mismos extensos, y citó solo las partes que sirven como testimonio. En cuanto a los hadices subsiguientes, se encuentran todos en el cap. 13 de Gâiat al-Marâm (N. del Autor).
      Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 484.
    • 23. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 7.
    • 24. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 27.
    • 25. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 58.
    • 26. El Imam ‘Alî (a.s.) fue martirizado el día 21 del mes de Ramadán (N. del T.).
    • 27. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 84.
    • 28. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 295.
    • 29. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 315.
    • 30. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 341.
    • 31. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 427.
    • 32. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 427.
    • 33. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 228.
    • 34. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 490.
    • 35. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 426.
    • 36. Al-Amâlî, de As-Sadûq, p. 589.
    • 37. Al-Amâlî, de At-Tûsî, t. 1, p. 184, ed. An-Nu‘mân, Naÿaf.
    • 38. Al-Amâlî, de At-Tûsî, t. 1, p. 136.
    • 39. Gâiat al-Marâm, del Saîied al-Bahrânî, p. 65, cap. 13, h. 54, impreso en Irán.
    • 40. Gâiat al-Marâm, del Saîied al-Bahrânî, p. 56, cap. 13, h. 5, impreso en Irán.
    • 41. Gâiat al-Marâm, del Saîied al-Bahrânî, p. 56, cap. 13, h. 56, impreso en Irán.
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