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Derechos de los adversarios

38) Derecho del demandante

En cuanto al derecho del adversario demandante, implica que si es verdad aquello de lo que te acusa, no deshaces su prueba, ni obres de manera que resulta inútil su acusación. Debes enfrentarte y ser enemigo de tu propia alma y juzgarla en su beneficio. Debes dar testimonio a su derecho sin pedir testimonios a otros testigos, ya que ello es un derecho de Dios sobre ti. Si su acusación fuera falsa, trátalo bien y atemorízalo, haciéndole jurar por su religión y quebrando su cólera con el recuerdo de Dios. Abandona la palabrería y el alboroto los cuales no apartarán de ti el daño de tu enemigo, por el contrario, carga con su pecado, afilando sobre ti la espada de su enemistad, ya que la mala palabra provoca el mal, y el bien lo derrota. Y no hay poder sino en Dios.1

38. حق الخصم المدعي عليك

وحق الخصم المدعي عليك، فإن كان ما يدعي عليك حقا كنت شاهده على نفسك، ولم تظلمه وأوفيته حقه، وإن كان ما يدعي به باطلا رفقت به ولم تأت في أمره غير الرفق، ولم تسخط ربك في أمره ولا قوة إلا بالله.

39) Derecho del demandado

En cuanto al derecho del adversario demandado consiste en que, si fuera cierto aquello por lo cual lo acusas, mantengas el diálogo con él con el fin de lograr una solución a la demanda, puesto que la demanda resulta dura para el acusado, y hazle entender tu razón con bondad, en un plazo determinado y necesario, explicándolo claramente, y sé amable. No desvíes la atención de tu razón mediante la disputa en habladurías, porque así lo pierdes y no podrás recuperarlo. Y no hay poder sino en Dios.

. 39حق الخصم تدعى عليه

وحق خصمك الذي تدعي عليه إن كنت محقا في دعواك أجملت مقاولته، و لم تجحد حقه وإن كنت مبطلا في دعواك اتقيت الله عزوجل وتبت إليه وتركت الدعوى.

  • 1. Las cualidades de tolerancia y perdón de Zain al ‘Abidin se citan a menudo en las fuentes. En una ocasión, un hombre lo maldijo en la cara, pero él lo ignoró. Luego, el hombre gritó: “¡Te lo digo a ti!”. El Imam respondió: “Y yo de ti me aparto”, aludiendo al versículo del Corán:

    Ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante (7:199).

    Si alguien lo denigraba, él decía: “Si soy como dices, le pido a Dios que me perdone, y si no soy como dices, le pido a Dios que te perdone”. (A’yan, pp. 194, 193).