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Biografía Del Ayatullah Morteza Mutahari

El Ayatullah Mutahari se distingue por sus conocimientos científicos y filosóficos. Brilló manifiestamente sobre todo en el estudio del Islam contemporáneo.

El estudio de su biografía relata que nació el 12 de Bahman de 1298 (febrero de 1919) en las cercanías de Fariman, localidad que se encuentra a doce kilómetros de Mashad, en el seno de una familia religiosa. Su padre, Muhammad Hussein Mutahari fue un hombre de acción, íntegro, fiel y virtuoso. Conoció con precisión los preceptos islámicos que aplicó.

Se puede decir que Mutahari, uno de nuestros primeros mártires, dignamente educado en una familia piadosa fue dotado de principios y virtudes islámicas.

Tras cursar sus estudios primarios durante los cuales aprendió a leer el Corán a los trece años se dirigió a Mashad con el objetivo de proseguir los estudios religiosos. Permanecerá allí durante cuatro años. Este período de su vida es de los más importantes para conocer la evolución de su pensamiento. Pues es en esa corta etapa cuando recibió la vocación y empezó el estudio de la Palabra de Dios: el Corán.

Una de las frases de Mutahari dice: “En aquel tiempo, cuando disponía algunas horas libres no las ocupaba más que en el estudio de la palabra de Dios y consideraba como una pérdida de tiempo cualquier otro trabajo que no la concerniera. Profundicé el estudio de la lengua árabe, la jurisprudencia islámica (fiqh), el dogma y la lógica con el objetivo de estudiar el pensamiento de los grandes filósofos que trataban las cuestiones relativas a Dios”.

Fue en 1937, cuando contaba con dieciocho años, que se dirigió a Qom lugar en el que permaneció quince años con el fin de afirmar sus conocimientos y efectuar las búsquedas complementarias en las ciencias islámicas. Fue en esta misma ciudad que Mutahari conoció al Imam Jomeini convirtiéndose en uno de sus discípulos más asiduos.

El Imam Jomeini jugó netamente un gran rol en la formación científica y espiritual de Mutahari que a este respecto declaró: “Las lecciones de moral que eran impartidas por esta amada personalidad, los viernes y los sábados, trataban en verdad, de clases sobre las buenas maneras y la moral teniendo el poder de atraerme hacia ellas: sin exagerar, esos cursos me llenaban de alegría hasta el punto que seguía empeñado en su revisión hasta el lunes o el martes de la semana siguiente”.

En 1942, Mutahari conoció a Hajj Mirza Alí Shirazi: ese hombre ejercía una gran espiritualidad y aumentaban sus conocimientos; el descubrimiento de Nahj al-Balaga (Colección de los discursos y cartas del Imam Alí [P]1) por Mutahari fue un don de la personalidad religiosa de Hajj Mirza Alí Shirazi.

En 1943, Mutahari completa los estudios de Literatura. Lógica y de las ciencias islámicas prosiguiendo el aprendizaje de otros estudios, tales como el Asfar de Muláh Sadr en compañía del Imam Jomeini, la jurisprudencia islámica y el dogma con el Ayatullah Brujerdi y la teología del Shafa con los cursos del sabio Seíd Muhammad Hussein Tabatabai. Su nombre adquiere tal envergadura que él mismo alcanza a ser uno de los enseñantes más reputados de la escuela de teología de Qom.

En 1952, el profesor Mutahari se dirige a Teherán donde emprenderá diversas actividades en el conocimiento del Islam y de la política. Sus actividades toman la forma de conferencias, cursos, y publicaciones de importantes libros. Su célebre comentario acerca de la obra del eminente Tabatabai “Los principios de la filosofía y el método del realismo” es el fruto de los trabajos de este período de su vida.

Los cursos y las conferencias de Mutahari a lo largo de esos años de opresión y tiranía coinciden con el golpe de estado americano en 1953; las diversas agresiones de todas partes del imperialismo contra el Islam e Irán tendrían profundas repercusiones en el reforzamiento de la lucha revolucionaria y en la dirección positiva de dicha lucha.

Ya célebre por sus obras en filosofía y ciencias islámicas, en 1955 es designado profesor titular de cargo en la Universidad de Teherán, lugar que ocuparía a lo largo de veintidós años.

Y es durante esta docencia en la Universidad de Teherán que educará a conscientes militantes por la causa del Islam. Su personalidad fue tal que influenció, no solamente a sus alumnos, sino igualmente a otros profesores enseñantes.

En 1960 colaboró con los editores de la capital en la publicación de obras islámicas, las suyas entre ellas. El primer libro editado fue “Dastan Rastan” (La historia de los Justos) que la Unesco reconoció como el mejor del año. Desde entonces, este libro ha sido reeditado en más de 15 ocasiones hasta hoy.

En 1964, el Imam Jomeini le confió la dirección de una de las grandes organizaciones islámicas y a partir de 1966, dirige “Husseini Ershad” (Centro de enseñanza y propaganda islámicas) que jugó un rol de primer orden en la difusión de los conocimientos y principios islámicos en Irán, bajo el régimen del ex-Sha.

Mutahari prosiguió, en colaboración con otros pensadores, sus actividades con el fin de aclarar los conceptos sobre los diferentes problemas político-religiosos; así, preparó los grupos de militantes islámicos para contrarrestar el régimen del Sha Tagut (tirano).

En 1970 es el jefe de fila de las actividades islámicas de la Revolución, fue el centro de las luchas revolucionarias a escala nacional; desde entonces continuó sus actividades religiosas, políticas y sociales. Esas luchas emprendidas por “Husseini Ershad” y la Mezquita de Majd, fueron tan operantes bajo el régimen anterior, que la Savak (policía política) del Sha las clausuró, encarcelando a su responsable: el Ayatullah Mutahari.

Cuando salió de la prisión, en 1977, la Savak le prohibió realizar sus actividades, pero las luchas revolucionarias habían alcanzado tal amplitud, que el Sha y sus amos americanos no pudieron contenerlas.

Mutahari insistió en su lucha clandestinamente, intensificando la formación de las masas islámicas, propagando el pensamiento y los preceptos del Islam.

Al fin, llegó el momento en que la Revolución islámica alcanzó su apogeo, de forma que nada podía oponerse a ella. Mutahari, en 1978, resultó uno de los líderes más importantes del movimiento revolucionario en batirse plenamente. Tras el triunfo de la Revolución, fue escogido como miembro del consejo de la Revolución, más tarde como presidente.

Su maestría en las ciencias islámicas, su gran influencia sobre los medios tales como la juventud, la población y los buscadores, sus últimos esfuerzos dirigidos en la continuación de la Revolución según la línea del Imam Jomeini fueron tales que el enemigo no tenía otro objetivo más que eliminarle con el fin de poner término a sus fructuosas actividades. Un mercenario al servicio del enemigo, lo asesinó con un disparo de bala el 12 de Ordibehesht 1358 (1979); se convirtió, así, en uno de los primeros mártires de la Revolución islámica.

Aún cuando el enemigo pudo arrancar físicamente a esta destacada personalidad al pueblo iraní, permanecerá anclada en el corazón de los vencedores revolucionarios de este país.

Sus obras son leídas con una gran avidez. En verdad, Mutahari no murió, pues gracias a sus escritos prosigue su lucha instruyendo al pueblo musulmán.

Mutahari dejó más de 70 volúmenes al pueblo iraní, así como un mayor número de bandas magnéticas en donde están registradas sus enseñanzas a los fieles y a los musulmanes deseosos de instruirse.

  • 1. NOTA: Los símbolos (P.B.) o (P) que vienen en el texto indican «Paz y bendiciones de Dios» o «Paz de Dios» sobre la persona que preceden.