Table of Contents

Capitulo 10: La "filosofía" del Islam sobre la Historia

Criterios

Con el objeto de descubrir el punto de vista de cualquier escuela de pensamiento respecto a la naturaleza de la historia, podemos usar ciertos criterios que nos ayuden a determinar exactamente su enfoque para distintos movimientos y sucesos históricos.

Para dicho propósito ofrezco aquí algunos criterios que considero apropiados para tal estudio. Por supuesto, pueden haber otros criterios que yo no logro percibirlos.

Antes que nos ocupemos de ellos y antes de aplicarlos para determinar el punto de vista del Islam, es esencial señalar que, desde nuestro punto de vista, hay ciertos principios establecidos en el Corán de acuerdo a los que el fundamento espiritual e intelectual de la sociedad se considera anterior a su base material.

El Corán ha expresado claramente como un principio:

“...Dios no cambiará la condición de un pueblo mientras éste no cambie lo que en sí tiene...” (Corán 13:11).

En otras palabras, el destino de un pueblo no se modifica nunca al menos que cambie sus actitudes mentales y espirituales. Este versículo niega claramente la teoría del determinismo de la historia.

No obstante, daré cuenta de los criterios que he determinado y en base a ellos evaluaré el punto de vista del Islam respecto a la naturaleza de la historia.

1.Estrategia de la Llamada

Cada escuela de pensamiento que tiene un mensaje para la sociedad y llama al pueblo a aceptarlo, tiene que adoptar un método específico que se refiere por una parte a sus principales objetivos y designios y por otra parte a su punto de vista acerca de la naturaleza de los movimientos históricos.

La llamada de una escuela tiene la intención, en primer lugar, de despertar una conciencia particular en las personas y, en segundo lugar, excitarlas y movilizarlas por medio del uso de ciertos medios específicos de motivación.

Un ejemplo es la escuela humanista de Augusto Comte, éste defendió una especie de "religión científica" y considera que la esencia de la evolución humana yace en la esfera de la mente humana.

Cree que ésta ha pasado a través de dos estadios. El primero es el de la mitología y la filosofía. El segundo es el de la ciencia. Naturalmente, relaciona todas las formas deseables de conciencia a la ciencia, y todos los medios de motivación requeridos para alcanzar este objetivo también se relacionan al espíritu científico.

Otro ejemplo es el del marxismo que es una teoría revolucionaria de la clase trabajadora. La conciencia que despierta se relaciona al antagonismo de clase. El sentido de movilizar a la clase trabajadora yace en atizar sus complejos y sentimientos de víctima y desposeída.

Además de sus puntos de vista respecto a la sociedad y la historia, las distintas escuelas de pensamientos difieren una de otra con respecto a los diferentes tipos de conciencia que desean despertar y los diferentes tipos de medios empleados para producir el cambio deseado.

Las distintas ideologías, de acuerdo con su interpretación de la historia y el curso de su desarrollo y perspectiva del hombre, también varían de acuerdo con su audiencia-objeto, la seguridad de su estrategia en vigor y su punto de vista respecto a su justificación moral.

Algunas escuelas como las cristianas aprueban solamente las maneras de confrontación pacífica entre los seres humanos. La fuerza o violencia de cualquier forma y bajo cualquier condición es desaprobada y considerada inmoral.

En consecuencia uno de sus mandamientos es: “No ofrezcas al hombre malvado ninguna resistencia... Si alguien te golpea en la mejilla derecha ofrécele la otra mejilla también; si un hombre intenta arrebatarte la túnica, legal o ilegalmente, entrégale tu capa también”.

Por el contrario, otras escuelas de pensamiento, como la filosofía de Nietzsche, considera la fuerza como el único valor moral. Para él la perfección humana yace en la fuerza y su superhombre es el más poderoso entre todos los hombres. De acuerdo a Nietzsche, la moral de los cristianos es moral de los esclavos, del débil y del humillado y por lo tanto debe ser condenada por detener el progreso humano.

Otras escuelas de pensamiento asocian la moral con el poder y la violencia, aunque no consideran cualquier forma de empleo de la fuerza como moral. De acuerdo al marxismo el uso de la fuerza por los explotadores contra los explotados es inmoral, porque está destinado a preservar el statu quo y provocar el estancamiento.

Pero la aplicación de la fuerza por los explotados es moral, porque se usa con el propósito de transformar la sociedad, llevándola a un estadio superior.

En otras palabras, hay un continuo conflicto en la sociedad entre dos grupos: uno jugando el papel de "tesis" y el otro trabajando como "antítesis". La fuerza que actúa como "tesis", por virtud de ser reaccionaria, es inmoral. La fuerza que actúa como "antítesis", en virtud de ser revolucionaria y progresista, es moral.

Resulta realmente natural que la misma fuerza que ahora es considerada como "moral", en un estadio posterior, después de entrar en conflicto con su fuerza contraria, se volverá "inmoral", y como tal juegue entonces un rol reaccionario y la nueva fuerza rival se vuelva "moral".

Por ende, la moralidad es relativa. Lo que es moral en un estadio es inmoral en otro superior y más avanzado.

Desde el punto de vista del cristianismo, su relación con el grupo opuesto —considerado por él opuesto al progreso y la salvación— se realiza a través de la mansedumbre y la suavidad. Solamente este tipo de relación es moralmente justo.

De acuerdo a Nietzsche, la única relación moral es la relación entre el poderoso y el débil. No hay valor moral más elevado que la fuerza, y nada más inmoral que la debilidad. No hay pecado más grande que el pecado de ser débil.

De acuerdo al marxismo la relación entre dos clases económicamente opuestas no es sino una relación de antagonismo traducida en actos de violencia.

En esta relación, los actos de violencia cometidos por la clase explotadora son inmorales por ser antiprogresistas, y los actos de violencia cometidos por los explotados están moralmente justificados. La relación entre nuevas fuentes emergentes y fuerzas anteriores es una relación de continuos conflictos, y la moralidad está invariablemente del lado de las nuevas fuerzas.

Todas las ideas expresadas son rechazadas por el Islam. El Islam no confina la moralidad al pacifismo, a la persuasión a través de la suavidad y las maneras pacíficas, a la cordialidad y al amor, como es predicado por el cristianismo.

Sostiene que ocasionalmente la fuerza y el poder son también morales. Por la misma razón el Islam considera la lucha contra la tiranía y la injusticia como un deber sagrado y bajo ciertas condiciones hace "jihad", lo que significa que la lucha armada es una obligación.

Es evidente que el punto de vista de Nietzsche es absurdo, anti-humano y decadente.

El punto de vista del marxismo se basa en el supuesto mecanismo que opera en el desarrollo de la Historia. Contrariamente a ello, el Islam considera la confrontación violenta con el grupo opuesto retrógrado, como una segunda alternativa, no la primera. La primera alternativa consiste en la comunicación a través de la persuasión racional (al-hikmah) y la prédica moral (al-maw'idah):

“Invítales al camino de Dios apelando a la razón (hikmah) y al sentido moral (maw'izah)...” (Corán 16:125)

La confrontación con las fuerzas retrógradas a través de actos violentos está moralmente aprobado solamente cuando los métodos de persuasión intelectual, moral y espiritual resultaron sin éxito.

A esto se debe que los profetas que hicieron la guerra contra sus adversarios intentaron inicialmente comunicar su mensaje a través de la persuasión y la prédica y ocasionalmente a través del debate teológico.

Solamente cuando fracasan en estos intentos o podrían llegar con ellos a resultados parciales, consideran que el camino de la confrontación violenta, la "jihad" y los actos de fuerza son moralmente justificables.

La principal razón para esta actitud es que el Islam, dado que su enfoque es espiritual, no materialista, cree en el maravilloso poder del argumento racional, la demostración lógica y la persuasión. Así como cree —para usar una expresión marxista— en la fuerza de las armas para la crítica, y hace uso de ella.

De todos modos el Islam no la considera la única arma para ser usada en cualquier parte.

La realidad en cuanto a que la lucha armada contra las fuerzas de la reacción está solamente permitida en el Islam como una segunda alternativa y no como la primera, y el hecho que el Islam tiene una gran fe en la fuerza del razonamiento, la persuasión y la enseñanza moral, señala la perspectiva espiritual característica del Islam respecto al hombre y, consecuentemente, respecto a la sociedad y la historia.

Así venimos a saber que la relación de una escuela de pensamiento con sus adversarios —ya sea a través de la completa persuasión o del conflicto total, o de una relación en dos etapas en que la primera consiste en la persuasión y la segunda en el conflicto— revela claramente la fe de cualquiera de ellas en la fuerza de la persuasión lógica y la prédica moral, el conocimiento de su efectividad y límites, como así también su perspectiva respecto a la historia y al papel de los conflictos en el curso de la historia.

Ahora discutiremos los otros aspectos. Veamos qué tipo de conciencia se esfuerza por despertar el Islam y qué medios emplea para invitar a la gente a abrazar su mensaje.

La conciencia islámica da la importancia principal a la creencia en el origen Divino y la resurrección (al-mabda'wa al-mad). Este método de cultivar dicha conciencia ha sido usado por el Corán y, de acuerdo a él, también por los Profetas (P) del pasado.

Los Profetas (P) despertaron entre la gente la conciencia de su origen y su meta: ¿De dónde vienes?, ¿por dónde vas?, ¿a dónde estás confinado a llegar?, ¿de dónde ha emergido el mundo?, ¿qué curso sigue?, ¿en qué dirección se mueve?

La primera preocupación instilada por los Profetas (P) en la conciencia de la gente es la preocupación y responsabilidad hacia toda la creación y existencia. La preocupación por la responsabilidad social es solamente una parte de la preocupación y responsabilidad respecto a todo el universo y la existencia.

Ha sido señalado que las Suras Mecanas, reveladas al Profeta (P.B.) durante los primeros treinta años de su misión, se centran fundamentalmente en la cuestión de la creación y la resurrección1.

El Santo Profeta (P.B.) comenzó su misión declarando: “No hay deidad excepto Dios que te puede dar Luz”.

Este fue un movimiento religioso que se dirigió a purificar la creencia y el pensamiento humano.

Es cierto que el principio de "Tawhid" (Unidad Divina) tiene muchas dimensiones —si se analizan las enseñanzas del Islam, se encuentra que todas son reducidles al principio de "Tawhid"; de la misma manera, todo el sistema de las ideas islámicas se puede construir sobre este principio2— pero se debería advertir que al principio esta declaración no tenía otro significado o propósito más que cambiar los modos de pensamiento y adoración corrientes entonces, por la creencia y adoración monoteísta.

Y aunque hubiese perseguido otros objetivos, no hubieran sido comprendidos por la gente.

Cuando esta conciencia que está profundamente enraizada en la naturaleza humana, creó un sentimiento entusiasta en el seguidor para defenderla y desarrollarla, éste no vacilaría en sacrificar su vida, propiedad, posición social e hijos por tal motivo.

Lo Profetas (P) comenzaron por lo que en nuestros días es llamada "la superestructura", trabajando hacia lo que se llama "la base" o "infraestructura". De acuerdo a las enseñanzas proféticas, el hombre se compromete más con la fe y la ideología que con los intereses materiales.

En realidad, la base la forma esta ideología y fe; y el trabajo, que es una relación con la naturaleza, los recursos naturales o la sociedad, constituye la superestructura. Toda llamada religiosa, a fin de ser efectiva, debe ser profética, es decir, debería estar acompañada del persistente recuerdo del origen y de la resurrección.

Los Profetas (P) movilizaron a la sociedad despertando esta conciencia y cultivando este sentimiento, removiendo todo el polvo de la faz de la conciencia humana y apoyándose en los conceptos, el agrado o satisfacción de Dios, Su soberanía. Su premio y Su retribución.

En trece lugares del Corán se hace mención de la "ridwan" (satisfacción) de Dios. Esto muestra el tipo de motivación espiritual empleado por el Islam para movilizar la sociedad de los creyentes. Este conocimiento se puede llamar conciencia Divina o cósmica.

Es significativo en un segundo nivel en las enseñanzas islámicas la conciencia del hombre de su humanidad y la comprobación de la nobleza y honor de la condición del ser humano.

En la visión del Islam el hombre no es el animal que al comienzo fue igual a todos los otros primates durante cientos de millones de años, que sobrevivió y alcanzó este estadio de la evolución, eliminando por medio del engaño o traición a otras especies en la lucha por la existencia.

Por el contrario, es un ser que lleva dentro suyo la luz del Espíritu Divino, ante quien se postraron los ángeles, un ser a quien se dirigen las llamadas del Trono Divino.

A pesar de todas las propensiones animales hacia la codicia, la sensualidad, la corrupción y el pecado, su existencia está facultada con un brillo sagrado que es esencialmente adverso a la perversidad, al derramamiento de sangre, a la degradación y a la humillación, a la vez que resiste la represión y la tiranía.

Este brillo es una manifestación del honor y Majestad Divina:

“... el honor pertenece a Allah, a Su Enviado y a los creyentes...” (Corán 63:8).

El Profeta (B.P.) ha dicho: “La nobleza del hombre está en su vigilia nocturna y su honor yace en no estar necesitado de la gente”. Alí (P) ha dicho a sus conciudadanos durante la batalla de Siffin: “La vida es morir victorioso y la muerte es sobrevivir subyugado”.

Al-Husein ibn Ali (P) dijo: “Puedo ver la felicidad solemne en la muerte y no encontrar otra cosa sino agonía y disgusto en la vida en compañía de los tiranos y opresores”.

También dijo Al-Husein ibn Alí (P): “¿Nosotros y el oprobio? ¡Cuán absurdo!” (¿Vivir en el aprobio? ¡Cuán absurdo!). Todos estos dichos se apoyan en un sentido del honor y la nobleza del hombre, que son inherentes a la naturaleza humana.

En un tercer nivel es significativo en las enseñanzas islámicas la conciencia de los derechos sociales y las responsabilidades personales. Hay varios ejemplos en el Corán que, apoyándose en la necesidad de luchar por la restauración de los derechos propios o de otros, usa esta obligación como un medio de motivación y movilización.

Como ejemplo podemos referirnos al siguiente versículo de la Sura An-Nisa:

“Por qué no queréis combatir por Dios y por indefensos los hombres, las mujeres y los niños, que dicen: "¡Señor! ¡Sácanos de esta ciudad de habitantes opresores! ¡Danos un amigo designado por Ti! ¡Danos un auxiliar designado por Ti"” (Corán 4:75).

Este versículo se apoya en dos valores espirituales para motivar la "jihad". El primero es la necesidad de combatir en el camino de Dios; el segundo, la responsabilidad humana de salvar a las personas indefensas y desasistidas, sacándolas de las garras de los opresores.

En la Sura Al-Hayy dice Dios:

“Les está permitido (combatir) a quienes son atacados, porque han sido tratados injustamente —Dios es, ciertamente, poderoso para auxiliarles—.

A quienes han sido expulsados injustamente de sus hogares, sólo por haber dicho: "Nuestro Señor es Dios". Si Dios no hubiera rechazado a unos hombres valiéndose de otros, habrían sido demolidas ermitas, iglesias, sinagogas o mezquitas, donde se invoca mucho el nombre de Dios. Dios auxiliará, ciertamente, a quienes Le auxilien. Dios es, en verdad, fuerte, poderoso.

A quienes, si le diéramos poderío en la tierra, harían la oración, darían el azaque, ordenarían lo que está bien y prohibirían lo que está mal. El fin de todo es Dios” (Corán 22: 39- 41).

Advertimos en estos versículos que el permiso de "jihad" y defensa se inicia en referencia a los derechos de aquellos a quienes les está permitido luchar. Pero, al mismo tiempo, la filosofía subyacente de la defensa se considera como una cuestión por encima y más fundamental que la injusticia hecha a cierta gente.

Esta filosofía expresa que si los creyentes y fieles no actúan y no se levantan para hacer la guerra contra los incrédulos, las mezquitas y otros lugares de adoración que forman el corazón de la vida espiritual de una sociedad, serían demolidos, arruinados y abandonados.

En la Sura An-Nisa dice el Corán:

“A Dios no le gusta la maledicencia en voz alta, a no ser que quien lo haga haya sido tratado injustamente...” (Corán 4:148).

Esto muestra que a Dios no le gustan los insultos o denuestos, excepto en el caso de aquellos que han sido tratados injustamente. Este es un estímulo para que el oprimido demande sus derechos. En la Sura Ash-Shu'Ará el Corán, después de reprender a los poetas y condenarlos por divagaciones ilusorias, permite la siguiente excepción:

“No son así los que creen, obran bien, recuerdan mucho a Dios y se defienden (con sus versos) cuando son tratados injustamente...” (Corán 26:227).

De acuerdo al Corán y a la Sunna, el peor de los crímenes es someterse a la opresión y a la tiranía, considerándose una obligación la defensa de los propios derechos. Pero al mismo tiempo todos los derechos y deberes son básicamente defendidos porque re- presentan elevados valores humanos.

El Corán nunca apela a los complejos psicológicos como fundamento. No se apoya en la envidia, la desconfianza o el ansia sensual como motivaciones apropiadas para mover al oprimido. Nunca se dice que frente a un grupo u otro que está gozando de un estilo de vida de abundancia y despilfarro, consumista y de saqueo, se debería hacer lo mismo para desplazarlo.

Si alguien quiere arrebatar la propiedad de otro por la fuerza, el Islam no permite su entrega pasiva por parte del propietario con el pretexto de que las cosas materiales no tienen valor. Similarmente, en el caso de ataque al honor de las personas (esposas e hijas), el Islam no permite al hombre quedarse callado con el pretexto que el acto sexual es natural.

El Islam recuerda la autodefensa como un deber. Quien muere en defensa de su honor y propiedad es considerado como mártir (shahid). Incluso cuando el Islam anima a la defensa de la propiedad personal, no lo hace instigando la codicia y la avaricia sino en consideración de lo que es correcto, de lo que es valioso moralmente.

De la misma manera, cuando el Islam considera la defensa del honor propio como una obligación no es en consideración de una sexualidad sofisticada sino en consideración de la salvaguardia de la castidad, que es uno de los caracteres más sagrados de la sociedad, para cuya custodia ha sido designado el hombre.

2. La Nomenclatura de una Ideología

Cada escuela de pensamiento identifica a sus seguidores con un nombre específico. Por ejemplo, el racismo blanco considera al "hombre blanco" como el sello de identidad de quienes suscriben esta teoría. Cuando se dice "nosotros" significa la raza blanca.

Similarmente, el marxismo, que es la filosofía de la clase obrera, identifica a sus seguidores con la etiqueta "trabajadores", lo que marca su identidad. En esta jerga "nosotros" significa "nosotros los obreros y trabajadores".

Los cristianos especifican la identidad de sus seguidores con el seguimiento de un individuo particular sin preocuparse del objetivo o camino. La identidad de un cristiano yace totalmente en el seguimiento a Cristo, dondequiera pueda llevarlo.

Una de las características del Islam es que no acepta ninguna etiqueta racial, de clase, profesional, regional o personal para presentarse a sus seguidores. Estos no se identifican con ningún tipo de etiqueta, como ser nómadas, semitas, pobres, ricos, oprimidos, blancos, negros, asiáticos, occidentales, "mahometanos", "coránicos" o "kabitas".

Ninguna de esas etiquetas se consideran determinantes de la real identidad de sus seguidores. Tan pronto como el carácter de esta escuela y sus seguidores se identifica, desaparecen todas las etiquetas y nombres y lo único que permanece es una "relación" particular, la relación entre el hombre y Dios. "Islam" significa sumisión a Dios.

¿Qué tipo de comunidad es la comunidad musulmana? Es una comunidad que se somete a Dios, a la verdad y a la Revelación Divina que desde el horizonte de la verdad arroja los reflejos de la realidad al corazón de los más dignos del género humano para guía de la humanidad.

Entonces, ¿cuál es el real sello de identidad de los musulmanes y cuál es el significado para los musulmanes de la palabra "nosotros"? ¿Qué tipo de identidad y unidad imparte esta religión a sus seguidores y cuál es su característica de identificación? ¿Bajo qué bandera se reúnen? La respuesta es: Islam, sumisión a la Verdad.

El criterio que cada escuela social aprueba para sus seguidores es un medio fiable para juzgar sus objetivos y designios. También ayuda a entender la perspectiva de una escuela respecto al hombre, la sociedad y la historia.

3. Condiciones positivas y negativas para la aceptación.

Ya he mencionado que el mecanismo del movimiento de la historia varía de acuerdo a diferentes escuelas de pensamiento. Una escuela concibe el mecanismo del movimiento natural como la represión de una clase por otra, una de las cuales es intrínsecamente revolucionaria y la otra reaccionaria.

Otra escuela descubre la fuente u origen del mecanismo en la nobleza de la naturaleza humana que se esfuerza por lograr la perfección. Similarmente otras escuelas tienen otros puntos de vista. Es evidente que cada escuela de pensamiento interpreta las condiciones favorables y los obstáculos de acuerdo con su definición del mecanismo que mueve a la sociedad.

La escuela que considera la presión ejercida por una clase sobre otra como el mecanismo de movimiento, en caso que considere que tal presión no es adecuada, intenta crearla y estimular a la sociedad para que salga de su estado inerte.

En algunos de sus escritos Marx ha observado que "la existencia de la clase esclava es esencial para la existencia de la clase de hombres libres". En la conclusión del mismo estudio, dice: "¿Dónde yace la posibilidad de liberación para el pueblo alemán? Nuestra respuesta es: la liberación saldrá de una clase que esté fuertemente esclavizada"3.

Tal ideología considera las reformas como obstáculos porque reducen la presión social y esta reducción elimina, o al menos demora, las necesarias condiciones explosivas para una revolución.

Por el contrario, la ideología que cree en el movimiento innato y natural de la sociedad, no permite que se fragüen cadenas para clase alguna, dado que no considera la presión social como una condición esencial para el desarrollo. Por la misma razón, no considera la reforma gradual como un obstáculo para el progreso.

¿Cuáles son las condiciones favorables y desfavorables desde el punto de vista islámico? La interpretación islámica de estas condiciones gira alrededor de la naturaleza del ser humano. Algunas veces el Corán enfatiza la condición de adhesión a la piedad primordial ("... como dirección para los temerosos de Dios" [Corán 2:2]).

Algunas veces menciona la ansiedad y la aprehensión que surge de la conciencia de responsabilidad como una condición frente a todo el sistema de la existencia ("que tienen miedo de su Señor en secreto y se preocupan por la Hora" [Corán 21:49], o "...quien... tiene miedo del Compasivo en secreto..." [Corán 36:11]).

Algunas veces menciona la condición de que la naturaleza dada por Dios debería permanecer intacta y con vida al interior de la persona: "para que advierta a todo vivo..." (Corán 36:70).

Así, las condiciones esenciales de acuerdo al Islam para la aceptación de su llamada son la piedad, el ansia y el temor que surgen del sentimiento de responsabilidad hacia el sistema de la creación y la supervivencia intacta de la naturaleza dada por Dios, al interior de la persona.

En oposición a estas condiciones están los vicios espirituales y morales como ser "... corazón pecador..." (Corán 2:283), "... herrumbre del corazón..." (Corán 83:14), "sello del corazón" (Corán 2:7), "ceguera o pérdida del discernimiento" (Corán 22:46), "ceguera del sentimiento interior" (Corán 41:44), "corrupción del alma" (Corán 91:10), "ciega adhesión a la práctica de los ancestros" (Corán 45:23), "culto a la personalidad o adoración a los héroes" (Corán 33:67), "confianza en las conjeturas y suposiciones" (Corán 6:116), etc...

La extravagancia, la opulencia y la lujuria habitual también son consideradas como impedimentos porque fortalecen las cualidades animales en el hombre y lo transforma en una bestia e incluso en un predador. De acuerdo al Corán, estos factores impiden avanzar hacia el bienestar de la sociedad y son nocivos para su desarrollo.

De acuerdo a las enseñanzas islámicas, los jóvenes en comparación con los adultos y los pobres en comparación con los ricos, son más receptivos a las enseñanzas del Islam. Dado que la juventud debido a su corta edad escapa a la polución psicológica y su naturaleza es más pura y dado que los pobres también son más puros porque sus almas no están distorsionadas por la lujuria y la riqueza.

Estas condiciones positivas y negativas para la aceptación del Islam afirman que el mecanismo de los cambios históricos y sociales sugeridos por el Corán es más espiritual- psicológico en su naturaleza que materialista y económico.

4. Seguimiento y caída de las sociedades

Todas las escuelas sociológicas se relacionan informalmente con las causas del surgimiento y progreso de las sociedades y con las razones de su degeneración y declive. El punto de vista de una escuela respecto a los factores principales de progreso o declive indica su enfoque de la sociedad y la historia y su movimiento hacia el desarrollo y declive.

El Santo Corán, especialmente con referencia a las historias y anécdotas referidas a estas cuestiones, explica su punto de vista. Tenemos que ver si el Corán interpreta las causas del cambio en término de la llamada infraestructura o en términos de la superestructura.

Para ser más preciso, tenemos que saber qué cosas son consideradas por el Corán como la base y cuáles como constituyendo la superestructura. ¿Enfatiza el Corán como básico los factores materiales y económicos, o da una importancia básica a cuestiones del campo de la fe y la moral? ¿O considera todos los factores combinados responsables del surgimiento y caída de una sociedad sin dar prioridad a ninguno de ellos?

El Corán, en general, enumera cuatro factores que influencian en el surgimiento y caída de una sociedad. Daré una breve explicación de estos factores.

a) Justicia e Injusticia

Esta cuestión se encuentra reflejada en muchos versículos del Corán. Uno de ellos es el cuarto de la Sura Al-Qasas, que ya ha sido citado en el contexto de "la opresión":

“Faraón condujese altivamente en el país y dividió a sus habitantes en clanes. Debilitaba a uno de ellos, degollando a sus hijos varones y dejando con vida a sus mujeres. Era de los corruptores” (Corán 28:4).

Este santo versículo describe en primer lugar la codicia por el poder y la superioridad y su reivindicación de divinidad, lo que lo llevó a tratar a otros como esclavos. Su política de discriminación dividió a la gente en grupos en conflictos.

Había humillado a un grupo particular de su pueblo matando a sus hijos y no maltratando a sus mujeres (para que les sirvan a él y a su pandilla). El Corán lo menciona como un "mufsid" (corruptor). Evidentemente la sentencia "Era de los corruptores" se entiende que condena tales ofensas contra la sociedad a la que demolió en sus propios cimientos.

b) Unión y Desunión

En la Sura Al-Imran, el versículo 103 establece una clara orden de unirse sobre la base de la fe y mantenerse ligados a Dios, prohibiendo la desunión y la división. En el versículo 105 se les pide nuevamente que no obren como sus antepasados (judíos y cristianos) que riñeron unos contra otros y se dividieron.

Realmente similar a este versículo es el 153 de la Sura Al-Anam. En la misma sura el versículo 65 dice:

“Di: Él tiene poder para enviaros un castigo de arriba o de abajo, o para desconcertaros con partidos diferentes y haceros gustar vuestra mutua violencia...” (Corán 6:65).

En la Sura Al-Anfal declara:

“¡... No discutáis! Si no, os desanimaréis y se enfriará vuestro ardor...” (Corán 8:46).

c) Práctica o Rechazo del Principio de "al-Amr bi al-Maruf wa al-Nahy an al-Munkar"

El Corán pone gran énfasis en el cumplimiento de dicho principio (disfrute o posesión de una conducta correcta y prohibición de la indecencia).

Una deducción evidente que se puede extraer de uno de estos versículos es que el abandono de esta gran obligación por parte de un pueblo resulta en definitiva en su destrucción y condena.

El versículo 79 en la Sura Al-Maidah explica que una de las razones para la negación de la misericordia y compasión Divina a los infieles de Bani Israel fue su no observancia de la obligación de prohibir a otros los vicios:

“No se prohibían mutuamente las acciones reprobables que cometían. ¡Qué mal hacían!” (Corán 5:79).

En tradiciones islámicas confiables hay amplias referencias sobre la conveniencia de la observancia de la obligación de la posesión de una conducta correcta y la prohibición de la indecencia. Sin embargo, nos abstendremos de citarlas aquí en función de la brevedad.

d) Corrupción Moral y Degeneración

También hay diversos versículos en el Corán en este contexto. En una serie de ellos la lujuria y la opulencia se consideran la causa de la destrucción y la ruina4. También hay cierto número de versículos donde aparece la palabra "zulm" (crueldad, injusticia, opresión, tiranía).

En terminología Coránica esta palabra no significa específicamente violación de los derechos de los individuos o grupos con otros individuos o grupos. También incluye la injusticia con uno mismo así como la injusticia de un pueblo consigo mismo. Realmente la palabra "zulm" se usa en el Corán en un sentido general.

Cualquier tipo de desviación del sendero correcto de la humanidad es injusticia e incluye todos los actos de injusticia a otros como así también los actos indecorosos, la corrupción, la perversión y la inmoralidad.

Esta palabra es usada en el Corán más a menudo en el segundo sentido (es decir, de desviación moral). Los versículos que consideran "zulm" en su sentido general como la causa principal de la destrucción y ruina de los pueblos, son muy numerosos. Queda más allá del campo de este trabajo para discutirlos aquí.

Teniendo en cuenta todos estos criterios en conjunto, podemos comprender la visión del Corán respecto a los fundamentos o base de la sociedad y la historia. El Corán asigna un papel decisivo y determinante a la mayoría de los factores que algunos consideran como superestructurales.

  • 1. Ciertos llamados intelectuales musulmanes, en algunos comentarios que han escrito sobre distintas suras del Corán, niegan totalmente la presencia de siquiera un solo versículo en el Corán que tenga que ver con la resurrección. Dicen que dondequiera aparece la palabra "dunya" (el mundo presente) en el Corán, siempre se refiere a los niveles más bajos de la existencia social, es decir al sistema de discriminación, desigualdad y explotación y dondequiera aparezca la palabra "ajirah" (el Más Allá), significa "un sistema superior de existencia social", un sistema que no permite ninguna discriminación ni explotación, que elimina la institución de la propiedad privada. Si este sentido de "ajirah" fuese a ser aceptado, significa que el Corán, mil años antes de la aparición de la filosofía materialista de Marx, ¡anunció la muerte de la religión y cerró su expediente!
  • 2. A. Tabatabai; Al-Mizan, ver los comentarios sobre el último versículo de la sura ali-Imran (sura 3).
  • 3. A. Peter; ob. cit., pág. 35. Aquí venimos a conocer el punto de vista de Marx que sostiene que solamente los actos de violencia de la clase oprimida son morales, porque aceleran el cuso de la evolución social, mientras que el mismo tipo de actos cometidos por la clase opresora son inmorales, porque producen el estancamiento y no son defendibles. Significa que, de acuerdo con la visión de esta escuela, el ejercicio de la opresión por los opresores es tan moral y efectivo en el curso de la evolución social como el ejercicio de la violencia por los oprimidos. La única diferencia entre ellos está en su orientación: unos se dirigen hacia el pasado y los otros hacia el futuro. Su diferencia no reside en lo que hace a su papel efectivo en el desarrollo social. Evidentemente la orientación progresista o regresiva no puede determinar por sí sola la moralidad o inmoralidad de un acto, sin considerar el motivo que da lugar al acto, para juzgar su moralidad. Y tal posición, en la visión del marxismo, equivale a una especie de idealismo.
  • 4. Referencia al Sagrado Corán: 11:116; 21:13; 23;33-64