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Capitulo 11: Evolución y cambio en la Historia

Todo lo que se ha discutido hasta ahora concierne a uno de los problemas más importante de la Historia, es decir, si la naturaleza de la Historia es materialista o no. El otro importante problema concierne al cambio y la evolución de la Historia humana.

Sabemos que la vida social no se confina al hombre solamente. Otras criaturas vivientes también tienen vida social en algún grado. Organizan sus vidas sobre la base de la cooperación, la división del trabajo y el reparto de responsabilidades de acuerdo a un conjunto de normas y regulaciones.

Sabemos que la abeja es una de esas criaturas. Pero hay una diferencia básica entre la existencia social del hombre y la de otros animales: el tipo de vida social de éstos permanece siempre fijo y estático.

No tiene lugar ningún cambio o evolución en sus sistemas de existencia o, en palabras de Metterlink, en sus culturas, si es que el término "cultura" puede ser usado para los animales. Por el contrario, la vida social del hombre es siempre cambiante y dinámica.

No hay precisamente un movimiento regular sino una aceleración, es decir, la velocidad del movimiento aumenta con el tiempo. Así, la historia de la existencia social humana tiene diferentes períodos, distinguiéndose uno del otro en distintos aspectos.

Por ejemplo, hay diferentes períodos de acuerdo a los medios de vida: el período de la caza, el período de la siembra y cultivo y el período de la industrialización. De acuerdo al sistema económico los distintos períodos pueden ser clasificados como el período del comunismo (primitivo1), de la esclavitud, del feudalismo, del capitalismo y del socialismo.

De acuerdo al sistema político, tenemos el período de normas tribales, el de la aristocracia y el de la democracia. De acuerdo al sexo, el período matriarcal y patriarcal. De la misma manera podemos tener otras clasificaciones desde el punto de vista de otros aspectos.

Por qué no se exhiben tales cambios en la vida social de otros animales? ¿Cuál es el secreto de este cambio y cuál es el factor principal responsable de la transición del hombre de una fase social a otra?

En otras palabras, ¿cuál es la facultad humana que empuja la existencia humana hacia adelante, facultad que no poseen los animales? ¿Cómo ocurre esta transición y progreso, cuáles son las leyes que la gobiernan y por medio de que mecanismo se controla?

Hay una cuestión que normalmente es planteada en este punto por los filósofos de la historia: ¿son reales la evolución y el progreso? En otras palabras, ¿los cambios que han tenido lugar en la vida social del hombre a través de la Historia están realmente en la dirección del progreso y la evolución? ¿Cuáles son los criterios de la evolución?

Algunos son escépticos en cuanto a que estos cambios puedan ser considerados como progresistas y evolutivos, puntos de vista que se discuten en libros ya referidos2.

Otros consideran el movimiento de la historia como cíclico, asegurando que la historia comienza a partir de un punto y luego de pasar ciertas fases retorna nuevamente al mismo punto. "Una vez más", desde el punto de vista de esta gente, es el grito de la historia.

Por ejemplo, al comienzo se establece una tosca tribu por medio de ciertas personas nómadas que son decididas y temerarias, las que gradualmente se transforman en una aristocracia. El monopolio de los aristócratas resulta en un levantamiento popular, dando nacimiento a la democracia.

El caos y la anarquía creados por la libertad incontrolada e ilimitada en el sistema democrático llevan otra vez a la reaparición del despotismo, coadyuvado por un espíritu tribal.

No deseo entrar aquí en una discusión elaborada sobre esta materia y la pospongo para otra ocasión. Sin embargo, para el propósito del presente estudio, asumo que el curso y movimiento de la historia es en conjunto de progreso, y procede en conformidad con ello.

No obstante, es necesario recordar aquí que todos los que consideran que el movimiento de la historia está en la dirección general del progreso reconocen el hecho de que por ningún motivo el futuro es necesariamente mejor que el pasado para todas las sociedades bajo todas las condiciones.

Tampoco dicen que el curso de las sociedades está siempre marcado por el progreso sin ninguna interrupción o retroceso. Innegablemente, las sociedades se estancan y se vuelven decadentes y retrógradas.

Tienen la tendencia a inclinarse a derecha o a izquierda y consecuentemente están sujetas al decline y caída. Todo esto quiere decir que la sociedad humana en conjunto está pasando a través de un curso evolutivo.

En los libros de filosofía de la historia el problema respecto a la dinámica de la historia y los factores motivantes y responsables del progreso social, están formulados usualmente de una manera que se revelan defectuosos en algunas reflexiones. En las secciones siguientes discutiremos los puntos de vista normalmente enunciados sobre esta cuestión.

1. La Teoría Racial

De acuerdo a esta teoría, ciertas razas son principalmente responsables del progreso de la historia. Algunas razas tienen la capacidad de crear cultura y civilización, mientras que otras no poseen ese talento. Algunas razas contribuyen a la ciencia, la filosofía, las artes, las técnicas y la moral, mientras que otras simplemente son consumidoras de esos productos.

Se concluye que existe algún tipo de división del trabajo entre las razas. Las que están facultadas con la aptitud del conocimiento, el aprendizaje y el arte de gobernar y con la capacidad de crear arte, cultura, profesiones y tecnología, se deberían ocupar de estas actividades humanas más elevadas, sofisticadas y refinadas.

Mientras que las razas que no están facultadas con dichos talentos deberían ser excusadas de estas actividades y ocuparse en cambio en duros trabajos físicos y en tareas serviles que no necesiten refinamiento en el pensamiento y en el gusto.

Aristóteles, que sostenía este punto de vista respecto a las diferencias raciales, justifica la esclavitud de ciertas razas con los mismos fundamentos.

Algunos pensadores creen que solamente razas particulares son capaces de dirigir el curso de la historia. Por ejemplo, "las razas del norte, siendo superiores a las del sur, han sido responsables del progreso cultural". J. A. Gobineau, el conocido filósofo francés que durante tres años fue embajador de Francia en Irán hace cerca de cien años, creía en esta teoría.

2. La Teoría Geográfica

De acuerdo a esta teoría, el principal factor responsable de la creación de la cultura y la civilización y del desarrollo de la industria, es el entorno físico. El temperamento moderado y las mentes poderosas se desarrollan en regiones de clima templado.

Al comienzo de su libro "Al-Qanun" Ibn Sina discutió elaboradamente el efecto del factor del entorno físico sobre los modos de pensamiento, gusto, sensibilidad y otros aspectos psicológicos de la personalidad humana.

De acuerdo a esta teoría, el factor que dirige el progreso de la historia no es de origen racial o hereditario. No es cierto que una determinada raza independientemente de su entorno o región sea la hacedora de la historia y la responsable del progreso, mientras que otra raza determinada, cualquiera sea su entorno físico, carezca de tales capacidades.

En realidad, las diferencias raciales son causadas por los diferentes entornos. Además, con el desplazamiento y migración de las razas también se redistribuyen las capacidades.

Así, particularidades regionales y factores geográficos son los principales responsables del progreso y revitalización de las civilizaciones. Montesquieu, el sociólogo francés del siglo XVII, apoya este punto de vista en su conocido libro "El Espíritu de las Leyes".

3. La Teoría del Papel de los Genios y de los Héroes

De acuerdo a esta teoría, todos los cambios y desarrollos científicos, políticos, económicos, tecnológicos y morales a lo largo de la historia son traídos por hombres geniales.

La diferencia entre los seres humanos y otros animales es que desde un punto de vista biológico todos los animales son iguales respecto a sus capacidades naturales. Al menos no hay ninguna diferencia notable entre los individuos de una misma especie.

En contraste, los seres humanos tienen vastas diferencias respecto a sus capacidades y talentos naturales. Los genios de todas las sociedades son individuos extraordinarios de capacidades excepcionales dotados de extraordinarias facultades a nivel intelectual, creativo, de voluntad y sensibilidad.

Dondequiera que aparezcan tales individuos en una sociedad, contribuyen a su progreso tomando la delantera científica, técnica, moral, militar y políticamente. De acuerdo a esta teoría la mayoría de los individuos carecen de iniciativa y creatividad. Son simples seguidores y consumistas de las ideas y los productos fabricados por otros.

Pero siempre existe una minoría de individuos creativos en casi todas las sociedades, que actúan como líderes, innovadores, precursores e inventores de nuevas ideas, nuevos métodos y nuevas tecnologías.

Son las personas que conducen la sociedad en dirección al futuro, capacitándola para entrar en una nueva fase, más elevada. Carlyle, el conocido pensador británico, en su libro "Héroes, adoración del héroe y lo heroico en la historia", que comienza su libro con el papel del Santo Profeta (P.B.), sostiene tal punto de vista.

En la visión de Carlyle, cada pueblo tiene una o más personalidades históricas en quienes se refleja la historia de toda la nación. O más precisamente, se puede decir que la historia de un pueblo refleja la personalidad y genio de uno o más de sus héroes.

Por ejemplo, la historia del Islam refleja la personalidad del Santo Profeta (P.B.), la historia de la Francia moderna refleja la personalidad de Napoleón y algunos otros grandes hombres, y los últimos sesenta años de la historia de la Rusia Soviética refleja la personalidad de Lenin.

4. La Teoría Económica

De acuerdo a esta teoría, la economía es el factor motivante de la historia. Todos los modos sociales e históricos de cada nación, incluyendo los aspectos cultural, religioso, político, militar y social, reflejan el modo y las relaciones de producción de una sociedad.

Cualquier cambio en la infraestructura económica de la sociedad transforma a ésta totalmente y la conduce hacia adelante. Los hombres de genio, cuyo papel discutimos antes, no son sino la expresión de las necesidades económicas, políticas y sociales de la sociedad.

Y estas necesidades a su vez son el efecto de los cambios en los instrumentos de producción. Marx, y en general los marxistas, y ocasionalmente algunos no marxistas, suscriben este punto de vista. Probablemente esta es la teoría dominante en nuestro tiempo.

5. La Teoría Religiosa

De acuerdo a esta teoría, todos los incidentes mundiales tienen origen Divino y son gobernados por la consumada Sabiduría de Dios. Todos los cambios y evoluciones que ocurren en la historia son manifestaciones de la Voluntad Divina y de la Omnisciente Sabiduría de Dios.

Así, todo lo que se mueva, progrese y transforme en el mundo es por la Voluntad de Dios. El drama de la historia está escrito y dirigido por la sagrada Voluntad de Dios. Bossuet, el conocido historiador y patriarca que actuó como tutor de Luis XV, sostiene este punto de vista.

Estas son las teorías principales que se discuten usualmente en los libros de filosofía de la historia como las fuerzas motivantes o causas de la misma.

Desde mi punto de vista estos tipos de formulaciones del problema no son correctos y hay una confusión de puntos. La mayoría de estas teorías no están referidas propiamente a la causa motivante de la historia, la cual queremos descubrir.

Por ejemplo, la teoría racial es una hipótesis sociológica que se puede proponer en relación a la cuestión de si todas las razas tienen o no —o al menos podrían haber tenido— el mismo tipo de talentos heredados y están en un mismo plano.

Si son iguales de acuerdo a los talentos naturales, todas las razas toman parte por igual en la dirección del movimiento de la historia. Y si no, solamente algunas razas han jugado, y podían haber jugado, el papel de avanzada en la historia. Parece apropiada la mención de dicha teoría en este contexto.

Sin embargo, el secreto de la filosofía de la historia permanece en la obscuridad: no hay ninguna diferencia respecto al propósito que perseguimos suponiendo que solamente una raza ha sido responsable de la evolución de la historia, o si todas las razas humanas participaron en el proceso de cambio y progreso, porque en ambos casos no se responde a la cuestión de por qué el hombre, o una raza de hombres, experimentan este tipo de cambio y evolución mientas que no ocurren tales cambios en la vida de los animales.

¿Dónde yace el secreto? Si es una sola raza el instrumento en el movimiento de la Historia o si todas las razas participan en este proceso, no hay para nada diferencia alguna en la respuesta a esta cuestión.

Similar es el caso con la teoría geográfica. Es provechoso recordar en el marco del problema sociológico el papel del entorno regional en el desarrollo de las facultades intelectual, cultural, estética y psicológica del hombre.

Algunos entornos mantienen al ser humano al nivel o cerca del nivel de los animales, pero en otros entornos la diferencia del hombre con el animal es más pronunciada y prominente. De acuerdo a esta teoría el movimiento de la historia se confina a las personas de una región específica.

En otros regímenes la vida permanece estática e inmodificable igual que la de los animales. Pero la cuestión principal todavía permanece sin respuesta dado que la abeja y todos los otros animales gregarios que viven en esas regiones y zonas geográficas superiores permanecen inalterados por el movimiento de la historia.

Entonces, ¿cuál es el factor principal responsable de esta disparidad en la vida de dos tipos distintos de seres, permaneciendo uno estático e incambiable en tanto el otro experimenta cambios incesantes de una fase a otra?

La más irrelevante entre estas teorías es la del origen divino de la historia, porque no es solamente la historia la que manifiesta la Voluntad Divina. Todo el universo, desde su inicio hasta el fin, con todas sus miradas de causas y efectos y todas las condiciones positivas y negativas, refleja la Voluntad Divina.

La relación de la Voluntad Divina es la misma con todas las causas y con todos los fenómenos del universo. De la misma manera como la siempre cambiante y siempre transformada vida de los seres humanos manifiesta la Voluntad Divina, también así la vida monótona y estática de la abeja manifiesta la Voluntad de Dios.

Por ende esta teoría falla en revelar o explicar el misterio de por qué la Voluntad Divina creó y moldeó la vida humana de una manera que resulta siempre cambiante y en desarrollo y por qué creó otras cosas de acuerdo a un tipo estático que las hace incapaces de cambiar.

La teoría económica de la historia también carece de precisión técnica y de método. No ha sido formulada de una manera correcta. De la manera en que está formulada arroja luz simplemente sobre la naturaleza de la historia como materialista y económica, y todos los otros modos sociales son considerados como los accidentes de esta realidad de la historia.

De acuerdo a ello, si cualquier cambio tiene lugar en los fundamentos económicos de una sociedad, es acompañado por la transformación de todos los otros modos sociales. Pero la teoría se basa en "si". La principal cuestión, sin embargo, permanece sin respuesta.

Suponiendo que la economía es el fundamento de la sociedad, "si" la infraestructura económica cambia, también cambia toda la sociedad con ella. Pero la cuestión en cuanto a cuándo y bajo qué circunstancias y por medio de qué factores cambia la infraestructura, a lo que siguen los cambios en la superestructura, no se toca.

En otras palabras, decir que la economía es la base, no es suficiente para explicar la dinámica y el carácter cambiante de la sociedad. En vez de decir que la sociedad es la base, los defensores de esta teoría pueden formular apropiadamente su posición de esta manera: diciendo que la economía es el factor motivante de la historia, la que es materialista en esencia.

La contradicción entre la infraestructura económica y la superestructura social (o entre las dos capas de la infraestructura, es decir, los instrumentos de producción y las relaciones de producción) es la fuerza excitante que empuja la historia hacia adelante.

Sin duda es esto lo que los defensores del punto de vista mencionado quieren decir al expresar que la economía es la fuerza motriz de la historia. Lo que se proponen defender es que en todos los cambios en la historia se originan en las contradicciones internas entre los instrumentos de producción y las relaciones de producción.

Pero aquí solamente estamos ocupados con la formulación apropiada de la teoría, no en conjeturar el propósito íntimo y el objetivo de sus defensores.

La teoría del papel de los genios o héroes en la historia, independientemente de su veracidad, es completamente aplicable a la filosofía de la historia y a la cuestión de los factores motrices de la historia.

Hasta ahora hemos llegado a dos puntos de vista respecto a las fuerzas motrices de la historia. Una es la teoría de los héroes, que considera que la historia es el producto de ciertos individuos y afirma que la mayoría de los miembros de la sociedad carecen de creatividad y capacidad de iniciativa.

Si una sociedad consistía de estos individuos solamente, es improbable que ocurriera el más pequeño cambio en la sociedad.

Pero unos pocos individuos con la fuerza creadora dada por Dios, cuando aparecen en la escena social, toman la iniciativa, trazan planes, toman resoluciones atrevidas y demuestran una fuerza de voluntad y resistencia extraordinaria, arrastrando multitud de personas simples tras ellos para la realización de los cambios deseables.

La personalidad de estos héroes es simplemente el producto de un proceso hereditario excepcional. Las condiciones sociales y los requerimientos materiales de la sociedad no juegan ningún papel efectivo en crear y moldear estas personalidades.

La segunda es la teoría de la contradicción entre la infraestructura y la superestructura social, o la teoría de la causalidad, a la que ya nos hemos referido.

6. La Teoría de la Naturaleza

Esta es la tercera teoría que se puede llamar "la teoría de la naturaleza humana". De acuerdo a ella, el hombre está dotado con ciertas cualidades inherentes, lo que explica el carácter evolutivo de la vida social. Una de esas capacidades es la de reunir y preservar las experiencias de la vida. Todo lo que ha sido logrado a través de la experiencia se retiene para proveer la base para subsecuentes experiencias.

Otra es la capacidad de aprendizaje del hombre a través del habla y la escritura. Las experiencias y logros de otros se comunican a través de la palabra y, en un nivel más elevado, a través de la escritura. Las experiencias de una generación a través de la narración oral y escrita, se preservan para las generaciones posteriores.

De esta manera, la experiencia colectiva se acumula con el paso del tiempo. Esta es la razón por la que el Corán da especial importancia al don del lenguaje articulado y a la pluma, haciendo una prominente mención de ellos:

“El Compasivo ha enseñado el Corán. Ha creado al hombre, le ha enseñado a expresarse con claridad” (Corán 55:1-4).

“¡Recita en el Nombre de tu Señor, Que ha creado, ha creado el hombre de sangre coagulada! Recita! tu Señor es el Munífico, Que ha enseñado el uso del cálamo (el uso de la escritura)” (Corán 96:1-4).

La tercera cualidad del hombre es que está dotado con la capacidad de la razón y la inventiva. Esta misteriosa cualidad le da la facultad de la creatividad y la invención que son manifestaciones de la creatividad Divina.

La cuarta cualidad es la tendencia natural a la innovación. Significa que el hombre no posee solamente la capacidad de creación e invención que traduce en acción siempre que surja una necesidad, sino que el impulso para la creación y la invención está arraigado en su naturaleza.

La capacidad de acumular y preservar experiencias, además de la capacidad para intercambiar y comunicarse experiencias con otros, y la capacidad para la creación y su natural impulso por la invención y la innovación son las fuerzas que continuamente conducen al hombre hacia el progreso.

Los otros animales ni poseen la capacidad de preservar las experiencias ni la capacidad de transmitir y comunicar sus experiencias3, ni la capacidad de crear e inventar ni el impulso para la innovación.

Ninguna de estas cualidades que caracterizan el intelecto humano existe en los animales. Es debido a estas cualidades que el hombre avanza y los animales permanecen estáticos. Ahora examinaremos críticamente estas teorías detalladamente.

El papel de la personalidad en la historia

Algunas personas han asegurado que "la historia es una lucha entre la fuerza creadora y la ordinariez".

Esto significa que las personas medias y comunes siempre favorecen la situación existente a la que están acostumbradas, mientras que las personas creadoras quieren alterar las condiciones existentes haciéndolas más desarrolladas y más avanzadas. Carlyle afirma que la historia comienza con los relatos o descripciones de la vida de los grandes hombres y héroes.

Este punto de vista se basa realmente en dos supuestos. Primero, que la sociedad carece de toda naturaleza y personalidad. La composición de la sociedad no es una real síntesis de todos sus miembros. Los individuos son independientes unos de los otros. La interacción entre los individuos no crea ningún espíritu social.

No existe ninguna entidad social real que posea una naturaleza específica (como conjunto4), una personalidad y leyes. Simplemente hay individuos y psicologías individuales. La relación entre los individuos humanos en una sociedad respecto a su independencia es como la relación entre los árboles de un bosque.

Los fenómenos sociales no son sino la suma de los sucesos individuales de la vida de las personas. De acuerdo a este punto de vista las causas que gobiernan a la sociedad son determinadas por accidentes y conflictos que tienen lugar entre individuos vivos. No hay leyes generales y universales de causalidad.

El segundo supuesto es que los seres humanos son creados con características diferentes y divergentes. A pesar del hecho que los individuos son seres sociales o animales racionales, casi todos los seres humanos carecen de originalidad y creatividad.

La mayoría son simples consumidores de cultura y no sus productores. La única diferencia entre los animales y tales personas es que los animales no pueden ser siquiera consumistas. El espíritu de esta mayoría es el de la imitación, seguimiento y adoración de sus héroes.

Y una muy pequeña minoría de seres humanos consiste de héroes, genios, individuos supernormales, extraordinarios, quienes tienen independencia de pensamiento, creatividad e inventiva, con una fuerte fuerza voluntad.

Son quienes se destacan de la mayoría, como si perteneciesen a un orden más elevado de seres de un mundo distinto. Si no hubiese sido por los genios científicos, intelectuales, filosóficos, místicos, políticos, sociales, técnicos, artísticos y de la moral, la humanidad habría permanecido en un estado primitivo y no habría dado un solo paso hacia el progreso.

Personalmente considero ambos supuestos vulnerables. El primero lo es por la razón mencionada anteriormente. En la discusión sobre la sociedad he probado que ésta posee su naturaleza específica, su personalidad y leyes, de acuerdo a las cuales funciona. Por ende esta hipótesis debería ser descartada.

Ahora tenemos que ver si un individuo puede jugar cualquier papel en el desarrollo de una sociedad que tiene su propia naturaleza, personalidad y leyes, y seguir su curso de evolución de acuerdo a ellas. Esta cuestión la discutiremos luego.

Admitiendo la diferencia entre los individuos, el segundo supuesto también es incorrecto, en tanto es injustificable decir que solamente los héroes y los genios poseen la facultad de creación y la mayoría de la gente es simplemente consumidora pasiva de cultura y civilización. Todos los seres humanos poseen más o menos talentos para la innovación y la creación.

Debido a los mismos, todos los individuos, o al menos la mayoría, participa en actividades creativas, productivas e innovadoras, por más pequeña que pueda ser su parte comparada a la de los genios.

Contrariamente a la teoría de que las personalidades hacen la historia, hay otro punto de vista que sostiene que la historia hace a las personalidades, no a la inversa. Ello significa que las necesidades objetivas de una sociedad son responsables de la creación de las personalidades.

Montesquieu ha dicho, "Grandes hombres y sucesos importantes son los signos y resultantes de procesos más grandes y más largos". Dijo Hegel: "Los grandes hombres no dan a luz la Historia sino que actúan como panteras".

Los grandes hombres son los "signos", no los agentes de la historia. Algunos como Durkheim que creen en la esencia independiente de la sociedad sostienen que los individuos humanos no tienen ninguna personalidad.

Que ellos adquieren toda su personalidad de la sociedad. Los individuos y las personalidades no son otra cosa que expresiones o manifestaciones del espíritu social, y en palabras de Mahmud Shabistari, son precisamente como "agujeros de un alambrado por donde emana el espíritu social".

Otros como Marx ponen el trabajo social como el centro de la sociología humana, considerando la sociedad anterior a la conciencia social del hombre. Consideran la conciencia de los individuos como la expresión y manifestación de las necesidades sociales materiales.

De acuerdo a su punto de vista, las personalidades son manifestaciones y expresiones de las necesidades materiales y económicas de una sociedad... 5.

  • 1. Nota del Traductor al Español.
  • 2. Ver E. H. Carr; obra citada. Ver también W. Durant, Studies in History. The pleasures of Philosophy, págs. 291-312.
  • 3. Entre ciertas especies animales, al nivel de la existencia rutinaria, no al nivel de la conciencia científica, existe un po de transferencia de aprendizaje. Por ejemplo, el Santo Corán se refiere a la historia de la hormiga y Salomón en el versículo 27:18.
  • 4. Nota del Traductor al Español (N.T.R).
  • 5. Nota del editor: Es de lamentar que el manuscrito de Mutahhari finalice en este punto. Es obvio que el autor tenía en mente muchas otras ideas que no pudieron escribirse. Alcanzó el acariciado deseo de obtener el martirio en el camino de Dios. Esperamos poder presentar en el futuro una discusión más completa con la ayuda de sus notas esparcidas por distintos lugares, agregándolas a las futuras ediciones del libro.