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Capitulo 7: ¿Es la Historia materialista por naturaleza?

¿Cuál es la naturaleza de la historia? ¿La real naturaleza de la historia es cultural, política, económica, religiosa o moral? ¿La historia es materialista, no materialista, o una combinación de ambas cosas? Esta es una de las cuestiones principales relacionadas con la historia. A menos que se responda esta cuestión, nuestra comprensión de la historia no será correcta y sólida.

Es evidente que todos los factores materiales e intelectuales antes mencionados han participado en la fábrica de la historia. Pero la cuestión que se plantea es cuál de ellos es el factor determinante, el que juega el rol más importante y es previo a todos los otros. Ha habido controversia en cuanto a cuál de los factores representa el espíritu real de la historia y su esencia, cuál de los factores es capaz de supeditar y explicar el rol secundario de otros factores. ¿Cuál de ellos es la base, cuáles otros sirven como superestructura?

Usualmente la historia se compara a una maquinaria con muchos motores, en donde cada motor es independiente uno del otro. En realidad, se considera que la historia tiene una naturaleza compleja, no simple. Pero si la consideramos como teniendo muchos motores, ¿qué debemos pensar de su evolución y su curso de desarrollo?

No es posible que muchos motores, cada uno de ellos con una fuerza específica, impulsando la historia en su propia dirección, pudieran llevar la historia a un curso de evolución específica, a menos que consideremos los factores antes mencionados como las fuerzas del movimiento subordinadas a una súper-fuerza, el espíritu de la historia. Este espíritu, por medio del empleo de distintas fuerzas históricas, la conduce hacia un objetivo evolutivo predeterminado.

Es este espíritu el que realmente representa la esencia de la historia. Pero esta interpretación es distinta a la de la doctrina monista de la historia. La naturaleza de la historia es sinónimo del espíritu de la historia y no se puede derivar de lo que se llama las fuerzas motrices de la historia.

En nuestra época, una teoría que ha traído muchos sostenedores es la del “materialismo histórico” o la “teoría materialista dialéctica de la historia”. El materialismo histórico, que es una interpretación económica de la historia y una visión económica-histórica del hombre —no una interpretación humanista de la economía o de la historia— explica todas las actividades humanas desde el punto de vista económico.

En otras palabras, de acuerdo al materialismo histórico, la historia es materialista por naturaleza y esencia, siguiendo un proceso dialéctico. Esto significa que la base de todos los movimientos históricos, revoluciones y manifestaciones de todas las sociedades, es su estructura económica.

Son las fuerzas productivas materiales de la sociedad y sus relaciones de producción las que hacen la historia y confieren dirección a todas las manifestaciones intelectuales de una sociedad, como ser, a la moral, a la ciencia, a la filosofía, a la religión, a las leyes y a la cultura. Estas manifestaciones cambian con los cambios en los modos de producción y en las relaciones de producción.

La expresión de que la historia es dialéctica por naturaleza significa que los movimientos evolutivos de la historia son movimientos dialécticos causados por una serie de contradicciones dialécticas y concomitantes con éstas. Las contradicciones dialécticas son distintas de las no dialécticas en el sentido que cada fenómeno es compelido a dar origen a su propia negación desde su interior.

Como resultado de una serie de cambios causados por esta contradicción innata, el fenómeno emprende un cambio radical cualitativo en un nivel más alto, donde los dos estadios más bajos obtienen la perfección a través de la síntesis.

Así el materialismo histórico consta de dos soportes básicos: en primer lugar, la naturaleza de la historia es materialista. En segundo lugar, sus movimientos son dialécticos. Aquí estudiaremos el primer problema. El segundo será emprendido cuando nos ocupemos de la evolución y desarrollo de la historia.

La teoría de la naturaleza materialista de la historia se basa en una serie de principios filosóficos, psicológicos y sociológicos, que llevan lógicamente a otras teorías de importancia ideológica. Me gustaría arrojar alguna luz sobre esta materia, especialmente debido a que algunos escritores musulmanes afirman que aunque el Islam no aprueba el materialismo filosófico, acepta el materialismo histórico.

Consecuentemente, han basado sus propios puntos de vista históricos y sociológicos sobre esta teoría. Por tanto, es esencial discutir este problema algo detalladamente exponiendo primero los fundamentos y principios sobre los que se basa esta teoría y luego las conclusiones que se derivan de ella. Después de esta exposición evaluaremos la base de esta teoría desde los puntos de vista islámico y científico.

Principios Básicos Del Materialismo Histórico

1.- Prioridad de la materia sobre el espíritu. El hombre tiene cuerpo como así también espíritu. El cuerpo humano y su funcionamiento es materia del estudio biológico, físico y fisiológico. Pero el espíritu y el proceso relacionado con el alma es materia del estudio filosófico y psicológico. Los pensamientos, las creencias, los sentimientos, los deseos, los conceptos y las ideologías, representan los procesos espirituales.

El principio de prioridad de la materia sobre el espíritu implica que los procesos espirituales no son independientes, sino que son una secuencia refleja de los procesos materiales, es decir, son causados por la influencia de la materia consciente sobre los nervios y el cerebro.

Estos procesos solamente son significativos en la medida en que formen una unión vinculante entre las fuerzas físicas internas y el mundo exterior, pero nunca pueden dominar la existencia humana de la manera que lo hacen sus fuerzas opuestas, es decir, las fuerzas materiales.

Por ejemplo, los procesos físicos se pueden comparar con el faro de un automóvil. Este no puede andar sin sus faros a altas horas de la noche y en la obscuridad. Transita a la luz de ellos. Pero lo que mueve al auto no son los faros, sino su motor.

Estos procesos psicológicos tales como el pensamiento, la creencia, las teorías y las ideologías participan en el drama de las fuerzas materiales de la historia, asisten al movimiento de la historia, pero por sí mismos son incapaces de generar movimiento alguno. Ni siquiera se los puede comparar con las fuerzas materiales. Los procesos psicológicos no son independientes.

Para su existencia dependen de la materia. Las fuerzas reales son las que significan existencia humana y están identificadas con las fuerzas materiales, que son mensurables en términos materiales.

De esta manera, el proceso psicológico no es capaz de generar movimiento y dirigir el curso de la Historia y no puede ser considerado una “palanca” para mover la sociedad. Los valores espirituales no tienen en absoluto ninguna posibilidad de volverse la fuerza motivante, la fuente y el objetivo de un movimiento social, a menos que sirvan para explicar y apoyar los valores materiales de la historia y la sociedad.

En consecuencia, se debe ser muy cuidadoso en la interpretación de la historia. Esta teoría enfatiza que deberíamos ser precavidos para no ser engañados por las apariencias. Ocasionalmente, en alguna circunstancia histórica, puede parecer que un pensamiento, una creencia o una fe, ha ocasionado un cambio en la sociedad, estimulándola en un particular estadio de su desarrollo.

Pero si analizamos la historia correctamente, veremos que tales creencias no tienen una existencia independiente, siendo solamente la imagen refleja de las fuerzas materiales de la sociedad. Realmente, allí había fuerzas materiales que bajo el disfraz de esas creencias movieron y cambiaron la sociedad. Las fuerzas materiales son las fuerzas progresistas y conducentes de la historia.

Están representadas, técnicamente, por el sistema de producción de la sociedad y, desde el punto de vista humanista, por las clases explotadas y oprimidas de la sociedad.

Feuerbach, el conocido filósofo materialista, de quien Marx ha tomado prestadas muchas de sus ideas, presenta el siguiente interrogante: “¿Qué es la teoría? ¿Qué es la praxis? ¿Cuál es la diferencia entre ambas?”.

El mismo responde: “Todas las cosas que se encierran en la mente son teóricas. Todo lo que conmueve las mentes de muchas personas es una necesidad práctica. Es la acción la que une a muchas mentes y organiza las masas, y de esta manera encuentra por sí misma un lugar en el mundo”1.

Y Marx, su leal pupilo, escribe: “Es obvio que el arma de la crítica no puede reemplazar la crítica de las armas. Solamente la fuerza material puede derrotar a otras fuerzas materiales”2.

Marx no cree en la independencia de las fuerzas no materiales. A lo sumo, reconoce su valor en relación con la existencia material. Dice: “También la teoría, solamente echando raíces en la vida de las masas, puede transformarse en una fuerza material”3.

La prioridad de la materia sobre el espíritu, la prioridad del cuerpo sobre la mente, la insustancialidad de las fuerzas espirituales y el rechazo de los valores espirituales e intelectuales, están entre los principios básicos de la filosofía materialista.

Realmente contraria a esta filosofía es la otra que se basa en la sustancialidad del espíritu, de acuerdo a lo cual, todas las dimensiones fundamentales de la existencia humana no pueden ser interpretadas por medios materiales o sus modos. En el dominio de la existencia humana, el espíritu es una realidad fundamental, y las energías espirituales son independientes de las energías materiales.

De esta manera, las fuerzas espirituales, es decir, las fuerzas intelectuales, la fe, la creencia y las emociones, se consideran como factores independientes para algunos movimientos en el nivel individual y en el nivel social. Sirven como ʺpalancasʺ que se pueden usar para mover la Historia. Muchos de los movimientos históricos han surgido últimamente debido a estas ʺpalancasʺ, especialmente esas que pertenecen al más alto plano humano.

Los más elevados movimientos individuales y colectivos son originados por esas fuerzas de manera independiente y derivan lo que tienen de sublime de estas fuerzas.

Las fuerzas psíquicas algunas veces influencian fuertemente las fuerzas físicas y materiales, no solamente al nivel de la actividad voluntaria, sino también al nivel de la actividad mecánica, involuntaria y fisiológica, empleándolas para alcanzar sus propios fines específicos. El efecto de las sugestiones psíquicas para curar los padecimientos físicos y los milagrosos efectos del hipnotismo, que pertenecen a la misma categoría, no pueden ser pasados por alto.

El conocimiento y la fe, particularmente la fe, y específicamente siempre que estas dos fuerzas psíquicas estén armonizadas, generan una gran y provechosa fuerza que puede obrar maravillas, jugando un rol extraordinario, progresista y revolucionario en la transformación del curso de la historia.

La independencia de pensamiento y las fuerzas espirituales es uno de los principios fundamentales del “realismo epistemológico”4.

2.- Primacía y prioridad de las necesidades materiales sobre las necesidades intelectuales. El hombre tiene al menos dos tipos de necesidades en su existencia social. En primer lugar, están las necesidades materiales, como son la de pan, agua, refugio, vestido, medicina y otras parecidas. En segundo lugar, están las necesidades intelectuales, como son la necesidad de educación y conocimiento, del arte, la literatura, la especulación filosófica, la fe, la ideología, el rezo, la moral y otras parecidas.

Estos dos tipos de necesidades acompañan al hombre en todas las situaciones y condiciones. ¿Pero cuáles de ellas preceden a las otras? ¿Las necesidades materiales o las necesidades intelectuales?, ¿o no hay precedencias? La teoría de la prioridad de las necesidades materiales se basa en la noción de que las necesidades materiales son más importantes y preferibles.

Su importancia no se debe al hecho que en la etapa inicial el hombre está en la búsqueda de sus necesidades materiales y que luego de satisfacerlas puede derivar su atención y energía hacia el logro de las pretensiones intelectuales, sino que se debe a que las necesidades materiales también son la base y la fuente de las necesidades intelectuales.

No es que el hombre es creado con dos tipos de necesidades y dos tipos de instintos: las necesidades materiales e instintos materiales y las necesidades intelectuales e instintos intelectuales. Más bien el hombre ha sido creado solamente con un tipo de necesidades y un tipo de instintos.

Las necesidades intelectuales solamente son necesidades secundarias, que sirven al único propósito de gratificar las necesidades materiales de mejor manera.

Por esta razón las necesidades intelectuales, desde el punto de vista de la forma, la cualidad y también de la esencia, se subordinan a las necesidades materiales, de acuerdo al estado de desarrollo de los medios de producción. Sus requerimientos intelectuales, que se originan en sus requerimientos materiales, corresponden en la forma, modo y cualidad a sus necesidades materiales.

Por ende, hay una doble relación de prioridad entre las necesidades materiales y las necesidades intelectuales: la prioridad de la existencia, es decir, las necesidades intelectuales son los subproductos de las necesidades materiales. Y la prioridad de la esencia, es decir, la forma, la cualidad y la naturaleza de las necesidades intelectuales permanecen subordinadas a esas de las necesidades intelectuales.

En su libro “Materialismo Histórico”, P. Royan cita de la página 92 del libro “Ideas Filosóficas”, de Hymen Louis: “El curso material de la existencia del hombre lo lleva a impulsar las teorías correspondientes a las necesidades materiales del momento de su mundo, sociedad, arte y moral. Todas las manifestaciones intelectuales son los productos resultantes de las condiciones materiales y el modo de producción”5.

En consecuencia, el juicio científico, el pensamiento filosófico, artístico y la sensibilidad estética, los valores morales y las inclinaciones religiosas de todos los seres humanos están sujetos a esta manera de vida.

Aplicando la máxima “Dime qué comes y te diré qué piensas”, en lo que se refiere a los individuos y a la sociedad se puede decir: “Dime cuál es el grado de desarrollo de los medios de producción y cuáles son las relaciones entre los miembros de la sociedad y te diré qué ideología, qué filosofía, qué ética y qué religión siguen los miembros de la sociedad del caso”.

Radicalmente opuesta a esta teoría es la teoría de la independencia de las necesidades intelectuales. De acuerdo a ella, aunque en la existencia humana individual las necesidades materiales brotan temprano en la vida —tan pronto como un chico nace, busca a tientas el pecho de su madre—, las necesidades intelectuales que están ocultas dentro de la naturaleza humana florecen gradualmente.

Durante el último estadio de su desarrollo y madurez, el hombre sacrifica sus necesidades materiales por la búsqueda de las necesidades intelectuales. O, en otras palabras, el impulso del placer intelectual es más fuerte y más innato para la naturaleza humana que el goce y las atracciones físicas6.

Cuanto mayor es la educación y preparación de un individuo más considera sus necesidades materiales, sus placeres materiales y su existencia material subordinada a sus necesidades intelectuales, placeres intelectuales y existencia intelectual. La sociedad también sigue el mismo principio.

En las sociedades primitivas las necesidades materiales son más dominantes que las intelectuales. Pero como la sociedad avanza y se vuelve más refinada, las necesidades intelectuales asumen una posición más importante y se transforman en la meta de la vida humana, mientras las necesidades materiales, vueltas secundarias, son colocadas en un lugar más bajo como simples medios para obtener fines más elevados7.

3.- Prioridad de la acción sobre el pensamiento. El hombre es un ser que piensa, comprende y actúa. ¿Es su acción anterior a su pensamiento o viceversa? ¿Es la acción la esencia del hombre o lo es el pensamiento?

El materialismo histórico se basa en la idea de la independencia de la acción y su prioridad sobre el pensamiento. Considera la acción como la base y el pensamiento como su vástago. La filosofía y lógica antiguas consideraban el pensamiento como la llave para la acción.

De acuerdo a esa lógica, el pensamiento se divide en conceptos y juicios, cada uno de los cuales se pueden dividir en ʺa prioriʺ (manifiesto por sí mismo) y teórico. Las ideas ʺa prioriʺ son reconocidas como la clave para las ideas teóricas. En dicha lógica y filosofía, la esencia del hombre (el ʺyoʺ) se considera como pensamiento puro. La perfección y nobleza humana se considera que yace en la sabiduría. El ʺhombre perfectoʺ es sinónimo de ʺhombre sabioʺ8.

Pero el materialismo histórico se establece sobre el principio que la acción es la clave del pensamiento y de sus criterios. La esencia del hombre es su actividad productiva. La acción es la fuente de la identidad del hombre, la que también lo moldea. Dice Marx: “Toda la llamada historia del mundo no es sino la procreación del hombre a través del trabajo humano”9.

Y Engels dice: “El propio hombre es la creación de la acción”10. Desde el inicio, el hombre, en vez de contemplar las calamidades naturales, conquistó el entorno ambiental externo por medio de su esforzado trabajo, y de la misma manera (a través de la acción revolucionaria) dominó a los poderosos agresores para establecer una sociedad de acuerdo a sus propios deseos.

En el libro “Marx y el Marxismo” dice su autor:

“Mientras que en la filosofía de lo existente (filosofía que interpreta el mundo en términos de ʺlo existenteʺ, en oposición a la filosofía de la ʺtransformaciónʺ que interpreta el mundo en términos de movimiento. El marxismo pertenece al grupo de filosofías de la ʺtransformaciónʺ) era costumbre exponer primero las ideas y principios de los que se derivaban las conclusiones prácticas, la praxis (filosofía práctica), por otra parte, considera la acción como el origen y la base de todo pensamiento. Reemplaza la fe en el pensamiento por la filosofía del poder”.

“De acuerdo con Hegel, afirma: “La real existencia del hombre, en primer lugar, es su propia acción”. En esta creencia se une al pensador germano que cambió la conocida frase ʺAl comienzo fue la Palabraʺ —en donde Palabra significa espíritu, porque es a través de la palabra que se expresa el espíritu— y declaró ʺAl comienzo fue la Acciónʺ”11.

Este es uno de los principios de la filosofía materialista del marxismo. Este principio es conocido como ʺpraxisʺ en la terminología marxista, y es tomado por Marx de su predecesor materialista Feuerbach. Su otro maestro es Hegel.

Opuesto a este principio encontramos el principio de la filosofía del realismo ontológico (idealismo) que cree en la prioridad del pensamiento sobre la acción y la interacción recíproca de pensamiento y acción. En esta filosofía el pensamiento es la esencia del hombre (por ejemplo, el propio ser o existir ʺconocido por la presenciaʺ de uno mismo). El hombre tiene una relación recíproca con la acción y el trabajo: crea trabajo y a su vez el trabajo lo moldea a él.

El hombre a través de su acción sobre el mundo externo, adquiere los datos de su conocimiento de ese mundo externo. Hasta que la mente se enriquece con dichos datos primarios permanece incapaz de cualquier actividad inteligente. Después de recoger estos datos la mente aplica recíprocamente sus facultades sobre los mismos de manera diversa, por medio de la generalización, la abstracción y la inferencia (racionalización).

De esta manera prepara los fundamentos para la comprensión correcta de los objetos. La comprensión no es simplemente el reflejo de la materia externa en la mente. Solamente después que el reflejo de la materia externa se transforma dentro de la mente a través de una serie de procesos mentales, que se originan en la substancia no material del alma, se vuelve posible el entendimiento o comprensión. Por ende, la acción es el origen del pensamiento y el pensamiento es el origen de la acción.

La acción es la prueba del pensamiento y al mismo tiempo el pensamiento es la prueba de la acción. Este no es un círculo vicioso. La nobleza del hombre yace en su sabiduría, fe y dignidad y a la vez su trabajo es valioso porque a través de él adquiere estas virtudes. El hombre es el creador de su trabajo y, al mismo tiempo, también es su producto. Esta es la característica distintiva del hombre, que no se encuentra en otra existencia y que se deriva de un modo de la especial creación Divina para su especie12.

La creatividad del hombre en relación al trabajo es positiva, inventora, mientras que la facultad formativa del trabajo en relación con el hombre es sólo cuantitativa. Ello significa que el hombre realmente crea su propio trabajo, su ejecución y práctica repetida que provee los fundamentos para la creación del hombre desde su interior.

Siempre que hay una relación recíproca entre dos cosas, siendo positiva y creadora una y cuantitativa y numérica la otra, la primera antecede a la última.

De aquí que el hombre, cuya esencia es la conciencia (ʺconocimiento por la presenciaʺ de su propio ser o ʺyoʺ), tiene una relación recíproca con el trabajo. El hombre crea el trabajo y el trabajo lo moldea a él. Considerando el hecho que el hombre es la causa creativa necesaria del trabajo y que el trabajo es simplemente una causa cuantitativa o potencial del hombre, se puede decir que el hombre es anterior al trabajo y no a la inversa.

4.- Prioridad de la existencia social del hombre sobre su existencia individual, o el principio de prioridad de la sociología sobre la psicología. Desde el punto de vista biológico, el hombre es el más perfecto de todos los animales. Tiene un tipo de capacidad para autoperfeccionarse que es específica de su especie. El hombre está capacitado con una personalidad específica cuyas dimensiones forman su Dasein (existencia) humana.

Como resultado de experiencias y aprendizajes continuos, se moldea la dimensión filosófica e intelectual del hombre. Y debido a la influencia de algunos otros factores su existencia obtiene otra dimensión, que es la dimensión ética. Esta dimensión es la fuente de todos los valores y base de todos los ʺdeberesʺ y ʺno deberesʺ morales. Las dimensiones artística y religiosa también se desarrollan de una manera similar.

El hombre se da un sistema de principios intelectuales que sirven como base de su pensamiento dentro de la estructura de sus dimensiones filosóficas e intelectuales. En el curso de sus juicios, llega a un conjunto de valores absolutos y semi absolutos (comparativamente relativos) en los campos moral y social de la vida. Todas estas dimensiones juntas combinadas constituyen la existencia humana.

Las dimensiones humanas son en su totalidad efectos de los factores sociales. Cuando el hombre nace está desprovisto de todas estas dimensiones. Realmente es como una materia prima preparada para adquirir cualquier forma, ideológica o emocional, dependiendo de los factores que ejercen influencia sobre él.

Es como un jarrón vacío que ha sido llenado desde el exterior, como una cinta de grabación en blanco en la que puede registrarse cualquier sonido. Todo lo que sea registrado en ella es recuperable.

Para recapitular, el real hacedor de la personalidad humana, y todo eso que transforma al hombre de una ʺcosaʺ en una ʺpersonaʺ, no son sino los factores sociales externos, que todos juntos combinados, constituyen eso que se llama proceso social. El hombre en sí mismo es simplemente una ʺcosaʺ, que se transforma en una persona como resultado del impacto de los factores sociales.

En su libro ʺMaterialismo Históricoʺ P. Royan de la obra de Plejanov ʺProblemas fundamentales del marxismoʺ, lo siguiente:

“Las características de un sistema social se determinan por el nivel en boga del desarrollo de los medios de producción de la sociedad. Ello significa que cuando se determina el estadio de desarrollo de los medios de producción, también se determinan las características del orden social y la psicología (de la gente) relacionada al mismo y todas las otras relaciones correspondientes dentro del sistema, por una parte, así como las ideas y la marcha del progreso, por otra parte”.

En el mismo libro dice más adelante:

“Cuando se determina la psicología, a través de los medios de producción, también se determina consecuentemente la ideología, que está profundamente enraizada en la psicología de la gente. Pero como la ideología es el producto de los requerimientos sociales en un particular estadio histórico, y como siempre está para proteger los intereses de la clase gobernante, necesariamente fortalece y perfecciona la estructura social existente”.

“Por ende, la estructura social en la sociedad clasista, que pasa a existir para proteger a la clase gobernante y propagar su ideología, es en realidad el resultado del orden social y sus requerimientos y, en último análisis, es el producto del carácter de los modos y medios de producción”. Por ejemplo, la iglesia y la mezquita son para predicar las creencias religiosas, creencia que en todas las religiones se basa en la fe en el Juicio Final o Resurrección”.

“La creencia en la Resurrección es el resultado lógico del orden social particular que se basa en la división de la sociedad en clases, lo que a su vez es el producto de un estadio particular del desarrollo de los medios de producción. Por ende, la creencia en la Resurrección es el producto de los medios de producción (en un estadio particular del desarrollo social)”.

En contraste con este principio está otro principio antropológico que se basa en el punto de vista de que los fundamentos de la personalidad humana, de la que surgen el intelecto y los más altos ideales del hombre, es inherente a la naturaleza humana, implantada en él por medio de los agentes responsables de su creación.

Es correcto que el hombre, contrariamente a la conocida teoría de Platón, no nace con una personalidad preparada y definitiva, sino que el real fundamento de su personalidad es connatural, no adquirido de la sociedad.

Si queremos interpretar estas ideas en términos filosóficos, debemos decir que la real fuente de la dimensión humana de la existencia del hombre — incluyendo las dimensiones moral, religiosa, filosófica, artística, científica, literaria y emocional— tiene su origen en su ser racional, que es característica distintiva del hombre y concedida a él por el propio proceso de la creación. La sociedad alimenta al hombre, lo cría o deforma, de acuerdo a sus aptitudes individuales.

Al principio el ser racional es potencial, luego adquiere gradualmente realidad. De esta manera, el hombre, de acuerdo a los principios que gobiernan sus inclinaciones y aptitudes intelectuales y materiales, es como todos los otros seres vivientes, en quienes todas sus facultades son potenciales al comienzo y como resultado de una serie de movimientos transformadores (karakat jawhariyyah), gradualmente las realiza, desarrolla y alcanzan la perfección.

El hombre, bajo la influencia de los factores externos, nutre y cultiva su personalidad innata y obtiene la perfección o algunas veces se desvía del curso normal y la distorsiona. Este es el mismo principio que en los escritos islámicos se llama ʺprincipio de la naturalezaʺ, y es considerado como el principio madre en las enseñanzas islámicas.

Sobre la base del principio de la naturaleza, la psicología humana es anterior a la sociología humana. La sociología se origina en la psicología. De acuerdo al principio de la naturaleza, aunque en el momento "del nacimiento el hombre no posee ni percepción ni imaginación, ni la facultad de juzgar ni las aptitudes humanas, de todos modos nace con algunas dimensiones existenciales además de sus dimensiones animales.

Es debido a las mismas dimensiones que gradualmente desarrolla una secuencia de ideas y juicios abstractos (en términos lógicos y filosóficos, los ʺconceptos secundariosʺ) que forman el real fundamento del pensamiento humano y sin el cual ningún tipo de razonamiento lógico es posible. Las mismas dimensiones desarrollan una serie de aspiraciones sublimes en el hombre, y se consideran que son los fundamentos de la personalidad humana.

De acuerdo a la teoría de prioridad de la sociología humana sobre la psicología humana, el hombre es simplemente un receptor pasivo, no un buscador activo. Es una materia prima indiferente a cualquier forma que se le de, una cinta de grabar en blanco sobre la que puede registrarse cualquier canción. No hay ningún tipo de movimiento innato hacia ninguna forma preordenada fijada.

Cualquiera que sea la forma que se le dé, la acepta sin producir ninguna deformación porque ni tiene forma propia ni forma alguna le resulta extraña. La cinta de grabar no requiere ninguna canción en particular debido a su capacidad para recibir cualquier canción sin sentirse extrañada o enajenada de su propia esencia o naturaleza. La afinidad de esta materia prima con todas las formas, la afinidad de la cinta con todas las canciones y la afinidad del jarrón con cualquier cosa que lo llene, son similares y del mismo tipo.

Pero de acuerdo al principio de la naturaleza y al principio de prioridad de la psicología humana sobre la sociología humana, aunque al comienzo el hombre carezca de real entendimiento y reales inclinaciones, desde dentro se mueve de una manera dinámica hacia una serie de juicios primarios que son llamados ʺa prioriʺ o principios primarios.

También se mueve hacia una serie de valores sublimes, más elevados, que constituyen sus ideales de humanidad. Después que un conjunto de ideas simples, que son los elementos primarios del pensamiento (y se llaman en términos filosóficos ʺconceptos primariosʺ), entran en la mente desde el exterior, estos principios emergen en la forma de un sistema de juicios teóricos o prácticos, y las innatas inclinaciones humanas asumen gradualmente formas definidas en el curso del tiempo.

De acuerdo a la primera teoría, el hombre, bajo las condiciones existentes, cree, por ejemplo, que la fórmula aritmética 2x2 = 4, es absolutamente cierta para todo tiempo y lugar. Pero realmente esta creencia es un producto de condiciones específicas, lo que significa que es debido a las condiciones prevalecientes que aparecen como ciertas, y es posible que bajo condiciones diferentes y un diferente entorno ambiental el juicio sea realmente diferente, como por ejemplo que 2x2 = 26.

Pero de acuerdo a la segunda teoría, aunque las condiciones externas ayuden al hombre a arribar a la idea de los números 2, 4, 8, 10, etc., los cálculos como 2x2 = 4 ó 5x5 = 25, son productos esenciales de la mente humana y es imposible para ellos tener una forma distinta. Similarmente, las tendencias perfeccionistas de la naturaleza humana son también características esenciales inseparables de la mente o alma del hombre13.

5.- Prioridad del aspecto material de la sociedad sobre el aspecto intelectual. La sociedad se compone de diferentes estratos, clases y estructuras: económica, cultural, administrativa, política, religiosa, legal, etc. Desde este ángulo, una sociedad parece que es realmente similar a una casa donde habita una familia, consistiendo de una sala de recibo, un dormitorio, una cocina, un toilet, etc.

Una de las tantas estructuras sociales es la que sirve al propósito de base o fundamento de toda la estructura, sobre la que se sostiene el sistema y la superestructura. Si es alterada, perturbada o colapsa, toda la estructura está destinada necesariamente a caerse. La base es la estructura económica de la sociedad.

La estructura social de la sociedad consiste de todo lo que se relaciona con su sistema de producción material, como son las herramientas y los medios de producción, las fuentes y las relaciones de producción.

Las herramientas de producción, que comprenden las partes más importantes de la estructura social, están siempre cambiando y en desarrollo. Cada etapa en el desarrollo de las herramientas de producción necesita un sistema específico de relaciones de producción que niega todos los que existieron anteriormente en la sociedad.

El tipo de relaciones de producción existentes en una sociedad depende de las leyes y condiciones particulares concernientes a la institución de la propiedad, lo que realmente significa que las leyes y condiciones que gobiernan a los miembros de una sociedad y a sus relaciones convencionales son la suma total del producto social.

Con cambios inevitables en las relaciones de producción, la base de todos los principios legales, intelectuales, morales, religiosos, filosóficos y científicos están destinados a cambiar. En una palabra: la economía es el fundamento de la sociedad.

En el libro ʺMarx y el Marxismoʺ se cita un pasaje del prefacio de Marx a su trabajo ʺCrítica de la economía políticaʺ: “... en la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad; estas relaciones de producción corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia. El modo de producción de la vida condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad, por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia”14. (Tomado de ʺContribución a la crítica de la economía políticaʺ, Madrid, A. Corazón Editor, pág. 37.)

En el mismo libro también se cita de una carta de Marx a Annekov: “Adopta un particular estado de desarrollo en la destreza productiva del hombre y tendrás una forma correspondiente de comercio y consumo. Adopta un particular grado de desarrollo de la producción, comercio y consumo, y tendrás una organización correspondiente de la familia, o del orden, o de las clases, en una palabra, una sociedad civil correspondiente”15.

Peter explica los puntos de vista de Marx con las siguientes palabras: “De esta manera Marx ha comparado la sociedad con un edificio, cuya base y fundamentos son las instituciones económicas, cuya superestructura (el edificio en sí) comprende costumbres, normas y modelos políticos, religiosos y legales”.

“Como en el caso de un edificio, la superestructura depende de la situación de su base y fundamentos, las formas económicas (relaciones de producción) y los modos técnicos. Y también depende y está asociada a los modos de pensamiento, al sistema y las costumbres políticas, sometiéndose cada uno de ellos a las condiciones económicas”16.

El mismo libro cita de la obra de Lenin ʺMarx-EngeIsʺ un pasaje reproducido del tercer volumen de ʺEl Capitalʺ: “El modo de producción se manifiesta por sí mismo en la actividad humana en relación con la naturaleza y, seguidamente, en las condiciones sociales y los modelos intelectuales resultante de ellas”.

También cita dicho libro de ʺPrefacio a la contribución a la crítica de la economía políticaʺ:

“Mis investigaciones dieron este resultado: que las relaciones jurídicas, así como las formas del Estado, no pueden explicarse ni por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano; que se originan más bien en las condiciones materiales de existencia... la anatomía de la sociedad hay que buscarla en la economía política”17. (Tomado de ʺContribución a la crítica de la economía políticaʺ, Madrid, A. Corazón Editor, págs. 36-37.)

En su libro ʺMiseria de la Filosofíaʺ ha escrito Marx: “Las relaciones sociales están estrechamente vinculadas a las fuerzas productivas. Al adquirir nuevas fuerzas productivas los hombres cambian su modo de producción; al modificar la manera de ganarse la vida, modifican todas sus relaciones sociales. El hilado a mano da una sociedad con el señor feudal; la hilandería maquinizada, una sociedad con el capitalista industrial”18

La teoría de la primacía de la estructura material de la sociedad en relación a otras manifestaciones sociales, corresponde a la teoría de la prioridad de la acción sobre el pensamiento. Esta teoría es aplicable al nivel individual y la teoría de la prioridad del aspecto material sobre el social se basa realmente en la teoría de la prioridad de la acción sobre el pensamiento pero a nivel social.

Dado que los defensores de este punto de vista también defienden la teoría de la prioridad de la sociología humana sobre la psicología, la prioridad de la acción individual sobre el pensamiento individual es una forma y un resultado de la teoría de la prioridad del aspecto material de la sociedad sobre otros aspectos sociales.

Si se considera que la sociología humana es anterior a la psicología humana, la prioridad del aspecto material de la sociedad sobre sus otros aspectos se debería considerar como el efecto y resultante de la prioridad de la acción individual sobre el pensamiento individual.

El aspecto material de la sociedad que también se puede denominar estructura económica o base económica, se compone de dos elementos: en primer lugar, los instrumentos de producción, que son el producto de las relaciones del hombre con la naturaleza, y en segundo lugar, las relaciones económicas de los miembros de la sociedad sobre la base de la distribución de la riqueza, que algunas veces se denomina ʺrelaciones de producciónʺ.

A menudo ambos constituyentes se denominan ʺmedios de producciónʺ o ʺmodo de producciónʺ19. Se debería advertir que estos términos usados por los fundadores del materialismo histórico no están libres de ambigüedades y no son específicos ni están bien definidos.

Cuando dicen que la economía es la base y que el aspecto material de la sociedad es previo a otros aspectos sociales, se refieren a todo el sistema de producción, pero generalmente se refieren a los instrumentos de producción y a las relaciones de producción.

Debería prestarse especial atención a un punto importante totalmente explícito en los escritos de los fundadores del materialismo histórico, el cual se refiere a que la base misma consiste de un estrato doble, encimado: una parte actúa como base para la otra parte o estrato que se edifica sobre ella. La base, el real fundamento de la estructura, consiste de los instrumentos de producción, es decir, el trabajo físico materializado.

Es el trabajo físico el que crea y afirma relaciones económicas particulares de acuerdo a la distribución de la riqueza. Estas relaciones, que reflejan el grado de desarrollo de los instrumentos de producción, no están solamente en armonía con dichos instrumentos, sino que también se considera que son sus fuerzas motivacionales y estimulantes.

Ello significa que las relaciones económicas específicas en una sociedad son los medios para obtener los más grandes beneficios de los instrumentos de producción. Son como un traje de sastre entallado convenientemente al cuerpo, es decir, los medios de producción. Pero los instrumentos de producción en sí están sujetos a desarrollo.

Cualquier cambio en ellos puede alterar la armonía entre las dos partes constituyentes del sistema de producción. Las relaciones productivas y económicas, es decir, esas leyes que fueron desarrolladas para propiciar los primeros instrumentos de producción, se vuelven anticuadas de la misma manera como la ropa de un chico no conviene al hombre desarrollado, obstruyendo su movimiento libre.

Similarmente, los instrumentos primitivos no son convenientes a una sociedad más desarrollada y obstruye su crecimiento creando contradicciones entre las dos partes o capas de la estructura productiva.

Los nuevos elementos de producción se establecen inevitablemente y la base, es decir, la estructura económica de la sociedad, se transforma totalmente y, a consecuencia de este cambio, la superestructura legal, moral, filosófica y religiosa también es subvertida, derribada.

Teniendo presente la primacía del trabajo colectivo, es decir, el trabajo materializado que se representa por los instrumentos de producción, y también considerando el hecho de que Marx es uno de estos sociólogos que consideran a la sociología como anterior a la psicología, quien también considera al hombre como un ser social o, en sus propias palabras, ʺsui generisʺ, el rol filosófico del trabajo de acuerdo al marxismo —que es la esencia de la filosofía marxista y a lo que ha sido prestado poca atención— se vuelve claro.

Marx da la misma importancia al trabajo humano en el contexto de la existencia humana que la que le da Descartes a la existencia racional del hombre, Bergson al aspecto dinámico de la existencia humana y Jean P. Sastre a los sentimientos de culpa del hombre.

Dice Descartes: ʺPienso, por lo tanto existoʺ (Cogito ergo sum). Dice Bergson: ʺTengo continuidad, por lo tanto existoʺ. Dice Sartre: ʺMe siento culpable, por lo tanto existoʺ. Marx habría dicho: ʺTrabajo, por lo tanto existoʺ.

Aparte de estos diversos modos de existencia (pensamiento, continuidad, culpabilidad, etc.) ninguno de dichos pensadores intenta proponer la existencia humana o el ʺegoʺ en términos absolutos.

Algunos de ellos incluso sostienen que la existencia del hombre no puede ser concebida más allá y aparte de algunos de estos modos específicos. Sin embargo, cada uno de ellos quiere definir la esencia del hombre y la realidad de la existencia humana en estos términos solamente.

Por ejemplo, Descartes quiere decir: ʺMi existencia es sinónimo de la existencia de mi pensamiento; eliminado el pensamiento, yo no soy nadaʺ. Bergson quiere decir: ʺLa existencia humana es idéntica a la continuidad y duración del tiempoʺ.

Sartre también quiere decir: ʺLa esencia del hombre y la realidad de su existencia yace en el sentido de culpabilidad; aparta la culpabilidad de la naturaleza humana, y el hombre no es nadaʺ.

También Marx en su momento quiere decir: ʺToda la existencia completa del hombre y su existencia real es el trabajo. El trabajo es la esencia de la humanidad; yo trabajo, por tanto yo soy. No es en este sentido que el trabajo es la prueba de la existencia de mí ser, sino en el sentido que el propio trabajo es idéntico a la existencia de mí ser; el trabajo es mi real existenciaʺ.

Marx dice: ʺPara una persona socialista toda la llamada historia mundial no es sino la creación del hombre a través del trabajo humanoʺ20.

Marx distingue la conciencia humana de la existencia real del hombre y dice: ʺNo es la conciencia del hombre la que determina su existencia sino es su existencia social la que determina su concienciaʺ21.

Además, dice que las premisas con las que partimos no son voluntarias o absolutas, sino que son derivadas de los individuos reales, de sus acciones y de las condiciones materiales de su existencia. Explica el término ʺindividuo realʺ en las siguientes palabras: ʺPero los individuos reales no actúan de acuerdo a los antojos que cruzan por su imaginación... sino de acuerdo a lo que materialmente producen y hacen, es decir, actúan sobre la base de definidas condiciones materiales y ciertas limitaciones, condiciones que son independiente de su voluntadʺ.

Dice Engels: ʺEl trabajo es la fuente de toda riqueza, aseguran los economistas políticos... pero el mismo es infinitamente más que eso. Es la condición básica principal para toda la existencia humana y esto es tan cierto que, en cierto modo, deberíamos decir que es el trabajo el que ha creado al propio hombreʺ22.

Todos estos extractos de los creadores del marxismo ponen su énfasis en el rol del trabajo. Sin embargo, Marx y Engels han tomado prestada esta idea respecto al rol del trabajo de Hegel, quien dijo: ʺLa existencia real del hombre, en primer lugar, es su acciónʺ23.

Por tanto, de acuerdo al marxismo, la existencia del hombre es primeramente social y no individual. En segundo lugar, la existencia social es sinónimo de su trabajo materializado, es decir, del trabajo colectivo o social.

Todos los modos individuales, como los sentimientos y las emociones, o todos los modos sociales, como son la moral, la filosofía, el arte, la religión, etc., son solamente expresiones y manifestaciones de la real existencia del hombre; no son idénticos a su existencia en sí mismo. En consecuencia, la real evolución del hombre es idéntica al desarrollo del trabajo social.

Pero el desarrollo intelectual, emocional y espiritual, o la evolución del sistema social son solamente manifestación y reflejo del desarrollo real y no del desarrollo en sí. El desarrollo material de una sociedad es el criterio de su desarrollo intelectual.

Como la acción es el criterio para juzgar el pensamiento, la verdad o falsedad de una idea también es juzgada a través de la acción y no por las normas lógicas o intelectuales. De la misma manera, la medida del desarrollo intelectual también es medida del desarrollo material.

Por ende, si se plantea la cuestión en cuanto a que escuela filosófica, moral, religiosa o artística es más progresista, las normas lógicas e intelectuales no pueden proveer la respuesta. El único criterio debería ser ver producto y manifestación de que escuela de pensamiento particular son esas condiciones y en qué estadio de desarrollo del trabajo social o de los instrumentos de producción ha emergido.

Este tipo de pensamiento, por supuesto, es muy extraño para gente como nosotros que considera la existencia real del hombre como su propio ʺyoʺ, y éste ʺyoʺ una substancia inmaterial y un producto de movimientos mutacionales de la naturaleza y no el producto de la sociedad.

Pero alguien como Marx, que piensa en términos materiales y no cree en la substancia inmaterial, está limitado a interpretar la esencia del hombre y su realidad desde el punto de vista biológico y decir que la esencia del hombre es idéntica a la constitución física de su cuerpo, como creían los antiguos materialistas y los materialistas del siglo XVIII.

Pero Marx ha rechazado el punto de vista mecanicista de la vida y ha afirmado que la existencia del hombre está fundada en la sociedad y no en la naturaleza. Todo lo que ha formado la naturaleza es el ser humano potencial, no el real.

Además, Marx debería considerar el pensamiento como la esencia de la humanidad y el trabajo como la manifestación y expresión del pensamiento, o por el contrario, debería considerar el trabajo como la esencia de la humanidad y el pensamiento como la manifestación y expresión del trabajo.

Marx, siendo materialista, no solamente aprueba la primacía de la materia en lo individual, sino que también rechaza la idea de cualquier esencia material superior a la existencia material del individuo. También en el contexto de la sociedad y la Historia acepta la prioridad de la materia. Como resultado tiene que adoptar la segunda alternativa.

Aquí sale a luz una diferencia básica entre el punto de vista de Marx y el de otros materialistas, concerniente a la naturaleza de la historia. Todo materialista, dado que considera al hombre y a otras manifestaciones de su existencia como material, tiende inevitablemente a considerar también a la historia como materialista.

Pero Marx dice más que esto. Marx intenta decir que la historia es esencialmente económica en carácter y que las relaciones económicas de producción, económicamente hablando, ocupan el lugar más importante.

Dado que considera las relaciones económicas y de producción, es decir, la relación de los trabajadores con los productos de sus trabajos, como esencial y necesarias, derivadas del estado del desarrollo de los instrumentos de producción, su punto de vista es que la historia se determina por los instrumentos o herramientas de producción.

Decir simplemente que la historia es materialista por naturaleza o decir que la historia es económica por naturaleza, no es suficiente para definir el punto de vista marxista. Deberíamos advertir que de acuerdo a Marx la esencia y naturaleza de la historia es ʺinstrumentalʺ.

Yo, en algunos de mis trabajos24, he denominado el materialismo histórico de Marx como una teoría ʺinstrumentalistaʺ que se opone a mi propia teoría ʺhumanistaʺ de la historia.

Realmente, la manera en que Marx absorbe su filosofía del trabajo y concibe la idea de ʺtrabajo socialʺ muestra que los seres humanos, como él los representa, no son iguales a esos que caminan por las calles y piensan y deciden, sino que se parecen, en realidad, a los instrumentos y máquinas de una fábrica.

Los seres humanos que caminan, conversan y piensan son vistos como imágenes de los seres humanos ʺrealesʺ concebidos por Marx. La visión de Marx del trabajo social y de los instrumentos de producción parecen anticipar una visión de acuerdo a la cual el hombre es un ser que actúa ciega y mecánicamente, sin resolución ni voluntad.

Simplemente es una sombra de hombre, no el hombre en sí, cuyo desarrollo y progreso se determina estrictamente de manera externa y quien no tiene determinación sobre su persona y es forzado a seguir ciegamente un sendero predeterminado.

Se puede decir que todo lo que el marxismo ha dicho respecto a la prioridad del trabajo colectivo sobre el entendimiento consciente y la voluntad humana suena realmente similar a los puntos de vista expresados por algunos de los pensadores religiosos acerca del funcionamiento del sistema digestivo, hepático, cardíaco, etc., que se consideran que funcionan bajo la influencia de una voluntad oculta.

De acuerdo a estos pensadores, los deseos, las ansias, ʺdeberesʺ y ʺno deberesʺ y consecuentemente las materias que están relacionadas al aspecto práctico de la mente, es decir, los aspectos más bajos, funcionales y fisiológicos del ʺyoʺ humano, que aparecen en la superficie del entendimiento consciente sin conocer su origen, son reflejos de una serie de necesidades naturales compulsivas, originadas en el subconsciente.

Es similar a lo que ha sido denominado por Freud como el subconsciente o el inconsciente, que domina el entendimiento consciente.

Los puntos de vista de estos antiguos pensadores y los de Freud, sin embargo, se refieren a una parte del entendimiento consciente y a la influencia de una conciencia oculta. Además, de todo lo que hablan, nada resulta externo a la existencia humana. Pero lo que Marx dice es externo a la existencia humana.

Observaciones cuidadosas muestran que la teoría marxista es realmente asombrosa desde el punto de vista práctico. Marx compara su propio descubrimiento con el conocido descubrimiento biológico de Darwin.

Darwin ha probado que un proceso realmente externo a la voluntad y conciencia de los animales gradual e inconscientemente produce cambios biológicos con el paso del tiempo.

Marx también asegura que un proceso ciego (idéntico a la real existencia del hombre) gradual e inconscientemente produce la formación de la estructura social, es decir, todo lo denominado por Marx como superestructura, e incluso una parte de la base, es decir, las relaciones socio-económicas.

Dice Marx: ʺDarwin ha llamado la atención de los científicos hacia la selección natural de la historia, la formación de órganos en plantas y animales, correspondientes a los medios de producción necesarios para su supervivencia.

¿No es la historia de la formación y generación de los órganos la que produce la existencia del ser humano social, es decir, la base material de todo tipo de organizaciones sociales, dignas de tal trato?

...La selección natural descubre los modos de la acción humana frente a la naturaleza; el modo de producción descubre la existencia material del hombre, y como resultado, la fuente de las relaciones sociales, pensamientos y productos intelectuales que surgen de elloʺ25.

Esto resulta realmente obvio de todo lo que hemos dicho acerca de la teoría del materialismo histórico que se basa en otras teorías, algunas de las cuales son psicológicas y otras sociológicas, algunas filosóficas y otras antropológicas.

Conclusiones

La teoría del materialismo histórico lleva a una serie de conclusiones que influyen en la estrategia social práctica. El materialismo histórico no es simplemente un enfoque intelectual y teórico sin relevancia para la conducta social y la opción social. Ahora tenemos que ver qué tipo de conclusiones se puede extraer de ello.

1- La primera conclusión se refiere al problema del estudio de la sociedad y la historia. Sobre la base del materialismo histórico la mejor y más segura forma de estudiar y analizar los sucesos históricos y sociales, es investigando sus bases económicas.

Sin estudiar los fundamentos económicos de los sucesos históricos, es imposible su comprensión correcta, porque se presume que todos los cambios sociales son materialistas en esencia, incluso aunque pueda parecer que tienen una esencia cultural, religiosa o moral independiente.

Esto significa que todos esos cambios son reflejo de las condiciones materiales y económicas de la sociedad, por lo que son sus efectos. Los antiguos pensadores también aseguraban que el conocimiento de los objetos por medio de la identificación de sus causas es la forma más segura y mejor de comprenderlos.

Por ende, si asumimos que la causa principal de todos los cambios sociales es la estructura económica de la sociedad, la mejor manera de estudiar la historia es por medio del análisis socioeconómico.

En otras palabras, como la causa tiene prioridad sobre sus efectos, en la etapa del estudio, también, la prioridad está en ella. Por tanto, la prioridad de la base económica existe no solamente a nivel de la realidad externa sino también debe ser observada a nivel de la investigación y estudio intelectual.

En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, este problema ha sido discutido de la manera siguiente: “Para analizar las revoluciones sociales, uno no debe juzgar los conflictos sociales en términos políticos, legales o ideológicos. Por el contrario, deben ser interpretados en términos de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

Marx nos ha advertido seriamente del peligro de este tipo de juicio, en primer lugar porque ese juicio no es realista al reemplazar la causa, que son las contradicciones y cambios económicos, por lo que son los efectos, es decir, las formas política, legal e ideológica.

En segundo lugar, tal interpretación es superficial. En vez de examinar profundamente en las causas reales, solamente toca la superficie y lo que aparentemente es realidad se considera que es suficiente como explicación.

En tercer lugar, es ilusorio, porque las superestructuras, que son en general ideológicas, no son sino imágenes incorrectas de la realidad. Depender de imágenes incorrectas en vez de análisis realistas del problema en estudio, nos llevará sin duda a la confusión y al error”26.

Aquí el autor cita de los trabajos elegidos de Marx y Engels: “Como en el caso del individuo en el que la simple auto-introspección no ayuda a concluir juicio alguno, de la misma manera, durante el período de disturbios y caos, las ideas de ese período no deberían ser consideradas provechosas para juzgar su carácter”27.

Marx hace un intento por rechazar el rol de la conciencia, el pensamiento y la innovación, que generalmente se considera que es un agente básico del desarrollo. Por ejemplo, Saint Simón, de quien Marx ha tomado cierta cantidad de ideas, escribe acerca del rol de la creatividad en el proceso de la evolución: “Las sociedades son gobernadas por dos fuerzas morales que son iguales de fuertes y operan alternativamente. Una es la fuerza del hábito o costumbre y la otra es la inclinación hacia la innovación y la creatividad.

Después de cierto tiempo, las costumbres se vuelven nocivas... En tales momentos, la necesidad por algo nuevo comienza a dejarse sentir. Necesidad esta que constituye realmente la situación revolucionaria”28.

Proudhon, otro de los maestros de Marx, dice acerca del rol de las ideas y creencias en la evolución de las sociedades: “Las formas políticas de las naciones han sido las manifestaciones de sus creencias. La movilidad de las formas, su transformación y aniquilación, son las pruebas que revelan el valor de las ideas subyacentes, a través de lo que se nos revela gradualmente una realidad incambiable y absoluta.

Pero vemos que todas las instituciones políticas necesariamente buscan la adaptación a las condiciones sociales existentes con el objeto de salvarse de la muerte inevitable”29.

A pesar de todo esto, Marx asegura que toda revolución social, más que cualquier otra, es una necesidad socioeconómica. Es causada por el proceso de polarización de la estructura social civil, las fuerzas productivas y las relaciones sociales.

Marx intenta decir que ni la inventiva y la creatividad, ni las ideas y creencias revolucionarias, son instrumentos en el proceso del cambio social, sino que es la necesidad socioeconómica la que hace a los hombres desarrollarse y abrazar nuevas ideologías y creencias revolucionarias.

Por ende, si intentamos aplicar las conclusiones del materialismo histórico para analizar ciertos eventos históricos como la guerra de Persia y Grecia, o las Cruzadas, o las conquistas Islámicas, o el Renacimiento en occidente, o el Movimiento Constitucional en Irán, sería un error estudiarlos y evaluarlos desde el punto de vista de las formas superficiales de dichos sucesos, que son ocasionalmente político, religioso o cultural.

No sería correcto aceptar incluso los puntos de vista revolucionarios que podrían haber considerado esos movimientos como cultural, religioso o político, como criterio. Deberíamos concentrar nuestra atención sobre la real substancia de esos movimientos, que es económica y material en esencia, con el objeto de arribar a conclusiones correctas.

Hoy día vemos que los marxistas contemporáneos, en tanto intentan explicar cualquier movimiento histórico, agarran precipitadamente algunos hechos rudimentarios de aquí y de allí, y sin tener ninguna información auténtica y concluyente de ello, discuten las condiciones económicas de los sucesos y movimientos del pasado.

2- La Ley que gobierna la historia es determinista, inviolable y externa a la voluntad humana.

En capítulos anteriores ya hemos discutido si una serie de obligatorias leyes causales ordenan la historia. He explicado también que alguna gente en nombre de los accidentes, y otra en atención a la independencia de la voluntad humana han rechazado la ley de la causalidad y consecuentemente negaron la existencia de ciertas leyes necesarias permanentes para la sociedad y la historia.

Pero he demostrado que tal teoría no tiene fundamento. La ley de la causalidad y consecuentemente la necesaria relación entre causa y efecto, gobierna la historia de la misma manera como gobierna otros fenómenos naturales.

En adición a ello también he probado que la sociedad y la historia tienen una unidad orgánica y una existencia objetiva y por tanto, poseen una naturaleza específica, cuyas leyes son necesarias y universales.

Por ende, de acuerdo a la manifestación anterior, una serie de leyes generales y necesarias gobiernan la historia y la sociedad. Denominaremos este tipo de necesidad como ʺnecesidad filosóficaʺ. Esta necesidad es responsable de dirigir el curso de la historia de acuerdo a una serie de leyes definidas y necesarias.

Pero la noción marxista del determinismo histórico significa determinismo económico. Es la única interpretación de la necesidad filosófica. Esta teoría sintetiza dos teorías distintas. La primera es la concepción de la necesidad filosófica, que sostiene que no puede ocurrir ningún accidente sin una causa.

La producción de cada fenómeno histórico se hace inevitable y determinada debido a la presencia de causas particulares responsables de darles vida. No puede ocurrir ningún accidente en ausencia de sus causas.

La segunda teoría es la de la primacía del fundamento material de la sociedad en contraste con otros fundamentos. Esta teoría ya ha sido discutida anteriormente.

El necesario corolario de estas teorías es el determinismo materialista de la historia, es decir, la dependencia de la superestructura de la base es necesaria e inevitable. Cualquier cambio en la base necesariamente trae cambios en la superestructura. Sin cambios en la base, es absolutamente imposible algún cambio en la superestructura.

Eso que, de acuerdo a la aseveración marxista, hace ʺcientíficoʺ al socialismo marxista, y le hace asumir la forma de una ley natural, igual que otras leyes naturales, es el mismo principio del materialismo histórico.

De acuerdo a este principio los instrumentos de producción, que son la parte más fundamental de la estructura económica, continúan desarrollándose de acuerdo a un sistema de leyes naturales.

Su desarrollo es similar a la evolución de los animales y las plantas que en el curso de varios cientos de millones de años continuaron su gradual desarrollo, alcanzando formas nuevas en cada etapa.

Así como los cambios en las especies y la evolución de los animales y plantas son independientes de su propia voluntad y deseo, así el proceso de desarrollo y evolución de los instrumentos de producción también tienen lugar automáticamente30.

En el curso de su gradual desarrollo, los instrumentos de producción pasan a través de varios estadios. En cada estadio producen transformaciones en todos los modos sociales, y éste proceso es irresistible.

Antes que alcance un estadio específico de desarrollo, no existe la posibilidad de cambios en la superestructura de la sociedad.

Los socialistas, y en general los defensores de un orden social justo, que no prestan mucha atención a las posibilidades existentes a través del desarrollo de los instrumentos de producción y simplemente desean la justicia social y el socialismo sobre bases sentimentales, no pueden lograr nada.

Gastan su tiempo y energía en fútiles quimeras. Dice Marx en su prefacio a la primera edición alemana de “El Capital”: “Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos progresistas el espejo de su propio porvenir31... Aunque una sociedad haya encontrado el rastro de la ley natural con arreglo a la cual se mueve... jamás podrá saltar ni descartar por decreto las fases naturales de su desarrollo. Podrá únicamente acortar y mitigar los dolores del parto”. (Tomado de «El Capital», Fondo de Cultura Económica, Bogotá, tomo I, págs. 14 y 15 del prólogo.)

Marx ha expuesto ciertos puntos en la última parte de su manifestación que ha sido ignorada o subestimada. Realmente intenta responder a una posible objeción y cuestionamiento.

Alguna persona podría haber dicho: “El desarrollo paso a paso de la sociedad sigue irresistiblemente el desarrollo paso a paso ordenado únicamente por la naturaleza, en tanto el hombre no comprende este proceso y no logra descubrirlo.

Pero tan pronto como el hombre lo comprende, queda bajo su control y dominio. Se dice que mientras el hombre no comprende la naturaleza, ésta le domina, pero tan pronto como la comprende, la naturaleza se vuelve su sirviente obediente.

Por ejemplo, una enfermedad permanece incurable mientras sus causas y forma de cura son desconocidas, pero tan rápido como se las conoce, se vuelve curable y se la erradica. De la misma manera los ciclones y otras calamidades naturales pueden ser prevenidas”»

Para detallar la manifestación arriba citada, lo que Marx quiere decir es esto: El movimiento paso a paso ordenado de la sociedad es una especie de cambio orgánico. Es la especie de movimiento interno automático de las cosas, como el crecimiento de las plantas y los animales.

Es un tipo de movimiento no mecánico. Pero los cambios ocasionados en las cosas por medio de factores externos, como todos los cambios técnicos e industriales y otros cambios impuestos a la naturaleza por la aplicación de presiones externas, como la muerte de insectos por medio de insecticidas o la eliminación de bacterias por medio de drogas, son mecánicas.

Cuando el conocimiento de las leyes de la naturaleza es empleado por el hombre para someter la naturaleza, la relación entre el hombre y la naturaleza es mecánica.

En el caso de las transformaciones orgánicas y del movimiento interno y esencial de las cosas, el mayor rol que puede jugar el conocimiento y la conciencia humana es actuar de acuerdo con ellos y aplicar su conocimiento para extraerles el más grande beneficio.

El hombre, descubriendo las leyes que gobiernan el crecimiento y evolución de las plantas y animales —y estas son las leyes que gobiernan el embrión dentro del vientre del animal— también descubre la necesidad e invariabilidad de estas leyes irresistibles.

Marx quiere decir que, el desarrollo social del hombre, que está sujeto al desarrollo de los instrumentos de producción, es una especie de evolución orgánica, autógena, esencial y espontánea desde dentro, que no puede ser controlada por el conocimiento o la conciencia.

El hombre es compelido a pasar a través de los estadios específicos de una determinada evolución social, así como un embrión tiene que emprender un curso definido de desarrollo dentro del vientre. Y cualquier idea de cambiar ese curso no deja de ser algo fútil.

No es posible para la sociedad alcanzar los estadios más altos sin pasar a través de ciertos estadios intermedios. También es imposible para una sociedad alcanzar los estadios más altos adoptando un curso distinto a los caminos determinados por la historia.

La concepción marxista de la evolución social como un proceso espontáneo, inconsciente e involuntario, natural y necesario, recuerda la concepción Socrática del pensamiento humano, de acuerdo a la que las ideas son connaturales. Sócrates usaba el método dialéctico en sus enseñanzas.

Creía que si la cuestión era planteada paso a paso de una manera sistemática con un conocimiento preciso del trabajo de la mente, se encontrarían las respuestas automática y naturalmente sin ninguna guía externa.

Sócrates era hijo de una comadrona. Acostumbraba a decir que él cumplía la misma obligación con el pensamiento que su madre respecto a las mujeres embarazadas. Una comadrona no da a luz a un chico. Es la naturaleza la que hace que la madre de a luz en cierto momento.

A pesar de esto la madre necesita los servicios de la comadrona, quien cuida que no sucedan incidentes adversos que puedan hacer peligrar la vida de la parturienta y del hijo.

Desde el punto de vista marxista, aunque el conocimiento de las leyes de la sociología y la filosofía de la historia no produce ningún cambio social, su conocimiento, no obstante, es valioso. Y el socialismo científico no es sino el conocimiento de estas leyes.

El menor servicio que puede rendir es liberar la mente de la influencia del socialismo utópico y de la defensa sentimental de la justicia. Aunque las leyes de la dinámica, por el contrario, son inalterables y permanentes, conocerlas ofrece una ventaja, es decir, son útiles para la predicción del futuro.

A la luz de la sociología científica y del socialismo científico se puede investigar el modelo de cada sociedad. Podemos descubrir su actual estado de desarrollo y predecir su curso futuro. Consecuentemente, podemos saber en qué estado de desarrollo embrionario está el bebé del socialismo en el vientre de la sociedad.

En cada estadio uno debe esperar solamente lo que es correcto esperar del mismo, evitando toda expectativa indebida. De una sociedad que todavía está en el estadio feudal no debería esperarse que entre en la fase del socialismo, porque, de un embrión de cuatro meses no se puede esperar que nazca inmediatamente como un bebé totalmente desarrollado.

El marxismo hace un intento por identificar los estadios dinámicos-naturales de la sociedad, y descubrir tales leyes inviolables de la evolución de las sociedades que sean aplicables a la transición de la sociedad de una época a otra.

De acuerdo al marxismo, todas las sociedades tienen que pasar a través de cuatro fases de desarrollo a fin de alcanzar el estadio del socialismo, es decir, el período del comunismo primitivo, el período de esclavitud, el período del capitalismo y el período del socialismo.

Algunas veces en vez de cuatro períodos, se enumeran cinco, seis e incluso siete, lo que significa que los períodos de la esclavitud, el capitalismo y el socialismo pueden ser además divididos en dos subperíodos.

3- Cada período histórico es realmente distinto de los otros períodos en carácter y naturaleza. Así como el proceso evolutivo cambia unas especies en otras, en el caso de las épocas históricas sucede lo mismo.

Cada período de la historia tiene sus propias leyes específicas. Las leyes que pertenecen a un período más atrasado o más adelantado no pueden aplicarse nunca a cualquier otro período de la historia.

El agua, en tanto es agua, sigue las leyes que gobiernan a los líquidos, pero cuando la misma agua se convierte en vapor, no sigue esas leyes sino que queda sujeta a las leyes de los gases. La sociedad también sigue este principio.

Por ejemplo, mientras está en el estadio del feudalismo tiene que seguir las peculiares leyes del feudalismo, pero tan pronto como deja atrás ese estadio y alcanza el estadio del capitalismo, cualquier esfuerzo por conservar las leyes que pertenecen al feudalismo sería absurdo.

En consecuencia, una sociedad no puede tener unas leyes eternas y absolutas. De acuerdo a la teoría del materialismo histórico y a la doctrina que la economía es la base, todas las leyes que se aseguren que son ʺeternasʺ, son realmente dependientes de la base y así de transitorias.

Una de las diferencias básicas entre el materialismo histórico y la religión, especialmente el Islam, es que la religión cree firmemente en la eternidad de un conjunto de leyes (Divinas).

El libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, cita de un apéndice a la segunda edición de “El Capital”: “Cada período de la Historia tiene sus propias leyes... de acuerdo a como la vida pasa de un estadio a otro, se desarrolla y es gobernada por un nuevo conjunto de leyes. La vida económica, en el curso de su desarrollo histórico, pone de manifiesto un fenómeno con el que nos tropezamos en distintas ramas de la biología... los organismos sociales se distinguen uno de otro de la misma manera como los organismos animales y vegetales se diferencian entre sí”32.

4- Desde el amanecer de la historia el desarrollo de los instrumentos de producción es responsable de que aparezca la propiedad privada dividiendo la sociedad en dos clases: explotadores y explotados.

Estas dos clases principales han representado los polos básicos de la sociedad desde el comienzo de la historia hasta los días presentes. Ha habido y siempre habrá una lucha y antagonismo entre estos dos polos de la sociedad.

Pero la bipolarización de la sociedad no significa que todos los grupos sean explotadores o explotados. Posiblemente haya ciertos grupos que no son ni explotadores ni explotados. Lo que es significativo es que los grupos importantes que influencian el destino de la sociedad son esos dos grupos que forman los dos polos básicos de la sociedad. Otros grupos son dependientes de uno de estos dos principales.

En “El Revisionismo de Marx” a Mao dice el autor: ‟Encontramos dos tipos distintos de división de la sociedad en función de las clases y sus conflictos, de acuerdo a Marx y Engels: para uno es bipolar y para el otro es multipolar. La definición de clase también difiere en ambos tipos33.

En el primer tipo es una clase imaginaria mientras en el otro es una clase real. Las normas respecto a las divisiones de clases también son distintas”.

Engels, en su prefacio a “La guerra campesina en Alemania” intenta reconciliar estos dos tipos desarrollando una normativa uniforme para la división de clase.

Distingue varias clases en la sociedad y, dentro de cada clase, diferencias varios subgrupos. Pero de acuerdo a esta creencia hay solamente dos clases que cumplen una misión histórica definida: la burguesía y el proletariado, porque ellas forman los polos opuestos reales de la sociedad34.

De acuerdo a la filosofía marxista es imposible para la superestructura de la sociedad preceder a su infraestructura. Similarmente, es imposible que la sociedad se considere como un conjunto unificado a nivel de la superestructura a pesar de su existencia dividida a nivel de la base (relaciones sociales y económicas y relaciones de propiedad) en dos polos: explotadores y explotados.

La conciencia social debe ser, también, a su vez, analizada de dos maneras: como conciencia de los explotadores y como conciencia de los explotados. Así emergen en la sociedad estos dos tipos de visiones del mundo, dos ideologías, dos sistemas morales y dos tipos de filosofía.

Las condiciones sociales y económicas de cada clase inspiran un tipo específico de pensamiento, un punto de vista social específico, un gusto particular y una aproximación y actitud social en cada clase. No es posible que la propia conciencia de clase, gusto y manera de pensar fuese a preceder su situación económica.

Las únicas cosas que no son bipolares y que son específicas de la clase explotadora son la religión y el estado. Estos son inventados por la clase explotadora para someter y dominar a la clase explotada. Como la clase explotadora es la propietaria de todos los recursos materiales de la sociedad, impone su propia cultura y religión sobre los explotados.

De esta manera la cultura de la clase gobernante, es decir, la visión del mundo de ésta, su ideología, su moral, su sensibilidad y gustos, y más que nada, la religión de los dominantes, es la que predomina. Y la cultura que pertenece a los oprimidos permanece siempre dominada como ellos mismos, obstruyendo su progreso.

Dice Marx en “La Ideología Alemana”: “Las ideas de la clase gobernante son en cada época las ideas dominantes, es decir, la clase que es la fuerza material dominante de la sociedad es al mismo tiempo su fuerza intelectual dominante. La clase que tiene los medios de producción material a su disposición...

Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes. Las relaciones materiales dominantes tomadas como ideas hacen por consiguiente las relaciones de una clase de dominantes y, por tanto, a sus ideas las dominantes.

Los individuos que componen la clase dominante poseen entre otras cosas conciencia y, por tanto, pensamiento. En tanto dominan como clase y determinan el grado y amplitud de una época histórica, es evidente que lo hacen en toda su extensión.

Por consiguiente, entre otras cosas también dominan como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producción y distribución de ideas de su época: así sus ideas son las ideas dominantes de la época”35.

La clase de los explotadores y dominantes es por naturaleza reaccionaria, conservadora, tradicionalista y obscurantista. Su cultura, que es impuesta por la fuerza, también es reaccionaria, tradicionalista y obscurantista.

Pero la clase oprimida y victimizada es por naturaleza revolucionaria, anti-tradicionalista, progresista y futurista. Su cultura, que está oprimida como ellos, es revolucionaria, rebelde y progresista. La condición de ser oprimido es esencial para ser revolucionario, es decir, es la única clase capaz de ser revolucionaria.

En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, después del pasaje citado de la nota preliminar a “La guerra campesina en Alemania” de Engels, se dice:

“Un año después de la publicación de esta nota preliminar (a ʺLa guerra campesina en Alemaniaʺ) el congreso de los socialistas alemanes escribió en su programa de Gotha que todas las clases forman un frente reaccionario contra la clase trabajadora. Marx criticó severamente esta declaración.

Pero si somos lógicos deberíamos admitir el hecho, dado que esos pobres socialistas no podrían posiblemente diferenciar entre el modelo bipolar o multipolar después de lo escrito por Marx en el Manifiesto.

En el “Manifiesto” (Manifiesto del Partido Comunista), Marx presenta los conflictos de clase de esos días como la guerra entre la burguesía y el proletariado. Y escribe: ʺDe todas las clases que se enfrentan con la burguesía hoy día, solamente la clase proletaria es una clase revolucionariaʺ ˮ36.

En algunas de sus observaciones, Marx ha dicho que la única clase que cumple todas las condiciones y cualificaciones para ser una clase revolucionaria es la clase proletaria. Esas condiciones significan:

1ª) La condición de ser oprimida, debiendo ser también productiva.

2ª) La condición de carecer de propiedad (los campesinos también cumplen la primera condición y ésta).

3ª) La organización, que requiere la centralización y la solidaridad (sólo cumple esta condición la clase proletaria ya que trabaja agrupada en las fábricas, mientras que los campesinos, que trabajan en el campo distribuidos o dispersos en diferentes tierras, no la cumplen).

Respecto a la segunda característica dice Marx: “El trabajador es libre de dos maneras: libre para vender su trabajo y libre de todo tipo de propiedad". Y respecto a la tercera característica dice en el "Manifiesto": "Con el desarrollo de la industria el proletariado no solamente aumenta en número, sino que también se concentra en grandes masas. Su fuerza aumenta y se vuelve consciente de este poder"”37.

La doctrina arriba mencionada puede denominarse ʺdoctrina de la correspondencia entre los fundamentos ideológicos y los fundamentos sociales y de claseʺ. Sobre la base de esta doctrina cada clase produce un cierto tipo de pensamiento, ideas, moral, filosofía, arte y poesía, lo que llena los requerimientos de su estilo de vida, intereses y condiciones económicas.

También podemos llamarla ʺla doctrina de la correspondencia entre la fuente de cada pensamiento y su direcciónʺ. Ello significa que todos los tipos de pensamientos y todos los tipos de sistemas religiosos y morales que se originan desde una clase particular convendrán a los intereses de esa clase solamente.

No es posible que un sistema de pensamiento originado en cierta clase debería apuntar a servir a los intereses de otra clase, o que un sistema de pensamiento desarrollado por una clase particular pueda servir a los intereses de la humanidad sin tener una orientación de clase particular.

Los pensamientos pueden volverse humanistas y trascender la clase solamente cuando el desarrollo en los instrumentos de producción alcancen un estadio que confirme la abolición de todas las clases.

Significa que negando las contradicciones de clase, también se niegan las contradicciones ideológicas, y negando los fundamentos de las contradicciones ideológicas también se niegan las contradicciones entre las distintas corrientes del pensamiento.

Marx, en algunos de sus primeros trabajos escritos en su juventud (ʺContribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegelʺ), estaba más interesado en el aspecto político de las clases (gobernante y gobernada) que en el aspecto económico (explotadora y explotada). Consideraba el conflicto de clases como la guerra por la independencia y la libertad de la servidumbre.

Sugería dos estadios de estas guerras: el primero como el estadio parcial y político y el segundo como el estadio total y humanista. Dijo que la revolución proletaria es el último estadio de la revolución de los esclavizados en la historia.

Una revolución es la base de la total emancipación del hombre de toda suerte y forma de dominación y servidumbre. Marx ha intentado resolver el problema de cómo una clase trasciende su carácter de clase y avanza para lograr una meta que es universal y humana, y al mismo tiempo reconciliar esta idea con las leyes del materialismo histórico.

Explica que así como la subordinación de esta clase es un hecho fundamental, su revolución también tiene una importancia básica. Esta clase no ha sido sometida a ninguna injusticia en particular, sino que la misma esencia de la injusticia se impone sobre ella, estimulándola a aspirar a los ideales de justicia y libertad humana.

Esta explicación, si bien poética, de ninguna manera es científica. ¿Qué quiere decir Marx con la propia ʺesencia de la injusticiaʺ siendo impuesta sobre una clase?

Es por eso que la clase explotadora antes de asumir ese rol tenía que adoptar ese curso de acuerdo a una lógica diferente y se entregó a los actos de tiranía por amor a la tiranía, no a la explotación, y continuó los actos de injusticia por amor a la injusticia, no en función de la explotación, como consecuencia de lo cual el proletariado reaccionó para obtener la justicia?

Además, la suposición de que la clase explotadora alcanza esta posición durante el período del capitalismo, es realmente contraria a la doctrina del materialismo histórico y una especie de idealismo. La doctrina de la correspondencia entre lo ideológico y los fundamentos de clase requiere que debería haber correspondencia entre la fuente de un pensamiento y su orientación.

Ello también requiere que haya una relación entre la inclinación individual y la escuela de pensamiento producto de su propia clase, es decir, la propensión natural de cada individuo es hacia la ideología que se origina en su propia clase y resulta provechosa para los intereses de la misma.

Desde el punto de vista de la lógica marxista, este principio es de extraordinario provecho sociológico para comprender la naturaleza de las ideologías y las aspiraciones de las clases sociales.

5- La quinta conclusión es acerca del limitado rol de la ideología, la propaganda, la exhortación y otras cosas parecidas, en tanto son cosas asociadas a la superestructura en el encauzamiento de la sociedad o de las clases sociales.

Comúnmente se presume que la ideología, la propaganda, el argumento lógico, la educación, el adoctrinamiento y la exhortación son capaces de moldear y cambiar el pensamiento humano de acuerdo con los fines escogidos.

Teniendo presente el hecho de que la conciencia de cada individuo y de cada grupo es el producto de su carácter social y de clase y está necesariamente destinado a reflejarlo, también es imposible para ellos adelantar o retrasar su conciencia de clase.

La idea de que la superestructura, y distintos fenómenos relacionados a ella, es una fuente de cambios sociales, es una concepción idealista de la sociedad y de la historia.

Significa que el movimiento de las fuerzas de la ʺinteligenciaʺ, los reformadores y los revolucionarios es auto- impelente.

En realidad, es la frustración y la privación de la clase lo que desde dentro inspira la inteligencia y motiva el espíritu de reforma y revolución, no cualquier factor externo como la educación, la instrucción, etc., o al menos es el carácter de clase el responsable de preparar los fundamentos para estas cuestiones automáticamente.

El máximo rol de la ideología, el liderazgo y otras actividades esclarecedoras se extiende solamente en el grado en que ayudan a aclarar la conciencia de la contradicción entre las clases, haciendo surgir la autoconciencia en la clase oprimida.

O ayuda a transformar una ʺclase en sí mismaʺ en una ʺclase para síʺ, es decir, una clase inconsciente de su carácter de clase en una clase que posee conciencia de clase. De aquí que el factor intelectual solamente puede movilizar una clase particular en una sociedad clasista, despertando su conciencia para hacerle percibir su condición de clase explotada.

Pero otros enfoques denominados humanitarios y universales, tales como el amor a la justicia y al género humano, no pueden jugar papel alguno en una sociedad de clases dividida en dos grupos —el de los explotadores y el de los explotados— que están alienados de sus propios ʺyoʺ y en la que la conciencia social ha sido dividida en dos partes.

Es cierto que con el desarrollo de los instrumentos de producción se establece un gobierno proletario, aboliendo las distinciones de clase y el hombre es devuelto a su existencia original sin clases. Así, la conciencia humana dividida sobre la base de la propiedad queda nuevamente unificada.

En ese momento el enfoque del humanismo universal, que refleja el modelo comunista de propiedad de los instrumentos de producción, puede jugar un rol efectivo.

El socialismo, que en realidad es una superestructura para un período específico de la historia, no puede ser producido arbitrariamente de antemano en cualquier período anterior (como deseaban los socialistas utópicos).

Asimismo, en cualquier época en particular en que la sociedad se divide en dos clases principales, la conciencia de una clase específica no puede ser impuesta de ninguna manera sobre la otra al no haber nada en común entre sus conciencias.

En las sociedades de clases, por tanto, no puede emerger ninguna ideología general y universal sin un alineamiento de clase. Cada ideología que aparece en las clases sociales, posee inevitablemente un carácter específico de clase. Incluso si tal imposible fuese a ocurrir, no podría jugar ningún rol práctico.

Consecuentemente, todas las afirmaciones de la religión, o al menos esas que en forma de orientación, sermones o consejos morales y exhortaciones se dirigen a toda la humanidad en nombre de la justicia e igualdad universal para todos, si no son un engaño total, al menos deben ser consideradas utópicas.

6- La otra conclusión que deberíamos inferir es que todas las figuras revolucionarias, líderes, guías y héroes, surgen esencialmente de las clases explotadas.

Después de demostrar que solamente la clase explotada tiene la aptitud de esclarecimiento, reforma y revolución —solamente la condición de ser oprimido y explotado puede producir esta aptitud y a lo sumo los factores superestructurales pueden ser acreditados para despertar el antagonismo de clase y la auto conciencia—, se vuelve obvio que esos prominentes individuos que se adelantan en el discernimiento de las ideas como instrumentos que llevan la conciencia de clase, deberían ser los prójimos más sufridos pertenecientes a la misma clase y compartiendo su conciencia de clases.

Como es históricamente imposible para un modelo superestructural preceder a su base, y para una clase tener una conciencia social que preceda a su carácter de clase, de la misma manera no es posible que una persona como un ʺlíderʺ pueda preceder a su clase, demandando más que lo que es requerido por su propia clase.

Similarmente, también es imposible para una persona pertenecer a la clase explotadora de una sociedad y ponerse contra su propia clase defendiendo los intereses de la clase explotada.

En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, dice el autor: “Otra contribución original de ʺLa Ideología Alemanaʺ es el análisis de la conciencia de clase. Aquí Marx, contrariamente a sus primeras palabras38 considera la conciencia de clase como el producto de la propia clase, no viniendo del exterior.

La real conciencia no es sino una ideología, porque ella está destinada a dar una forma generalizada a los intereses de una clase particular. Pero ello no excluye el hecho que esta conciencia, que se basa en la conciencia de sus propias condiciones, fortalezca los intereses de la clase.

En cualquier caso, la clase no puede lograr la madurez sin producir su conciencia de clase específica”.

“La división de Marx confirma la división del trabajo dentro de la propia clase trabajadora, es decir, el trabajo intelectual (el trabajo ideológico, el liderazgo) y el trabajo manual. Algunos individuos se transforman en los pensadores o ideólogos de la clase, mientras que otros más bien aceptan pasivamente y actúan en base a las ideas y conceptos provistos a ellos por los primeros”39.

En el mismo libro, mientras se discute la filosofía de Marx en relación al ʺManifiestoʺ y a ʺMiseria de la Filosofíaʺ, dice el autor: “De esta manera, el despertar de la conciencia y organización de clase en la forma de ʺclase para síʺ, es la tarea del proletariado y también el resultado de su auto-combustible lucha de clase.

Esta conmoción no es producida por ninguna teoría intelectual extraña al movimiento de los trabajadores, ni por partido político alguno.

Marx condena a los socialistas utópicos porque a pesar de sus inclinaciones proletarias no ven la autopropulsión histórica del proletariado y su movimiento político específico e intentan reemplazar con sus fantasías la organización gradual y automatizada del proletariado dentro de una clase”40.

Este principio es particularmente importante para comprender el punto de vista marxista acerca de la sociedad y las inclinaciones sociales y el criterio marxista para evaluar a los individuos, especialmente a los líderes y reformadores sociales.

Por todo lo dicho anteriormente, es obvio que Marx y Engels no creían en ningún grupo de intelectuales independientes y por fuera de las clases. Es decir, no hay espacio en los principios marxistas que permita la existencia de tal tipo de clase intelectual.

Si ocasionalmente Marx hace afirmaciones contrarias a esto, es debido a que él mismo no se considera marxista. Y tales ocasiones, que las veremos más adelante, donde Marx se contradice, no son raras.

Ahora la cuestión que se presenta es como Marx y Engels explican su propia posición con respecto a los intelectuales a la luz de los principios marxistas. Ninguno de los dos perteneció a la clase proletaria. Ambos fueron filósofos, no trabajadores, aunque hayan producido la mayor teoría del trabajo y de la clase trabajadora.

La respuesta de Marx a esta cuestión es interesante. En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, dice el autor: “Marx ha hablado poco de los intelectuales. Aparentemente no los considera un estrato especial de la sociedad, sino una parte de otras clases, particularmente de la burguesía.

En "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", Marx considera a los académicos, periodistas, profesores universitarios y abogados, como parte de la clase burguesa, al igual que los curas y militares.

En el "Manifiesto", cuando quiere mencionar los nombres de los teóricos de la clase trabajadora que por su origen no pertenecen a ella —como Engels y él mismo— no los llama intelectuales, sino los considera "un grupo de gente de la clase gobernante... que se han incrustado por sí misma en el proletariado y han provisto muchos elementos para la educación y preparación de esa clase"”41.

Marx no ofrece ninguna explicación en cuanto a cómo él y Engels se precipitaron desde los cielos de la clase gobernante a la profundidad de la clase sometida y cómo pudieron arreglárselas para traer con ellos esos preciosos regalos para la preparación y educación de los pisoteados y los ʺdha matrabahʺ (menesterosos), como los llama El Corán (90:16).

En realidad, todo lo que Marx y Engels podían lograr —y a través de ellos los más desposeídos y la clase proletaria pisoteada— no podía ser alcanzado por Adán, el padre del género humano, quien de acuerdo a la tradición religiosa, cayó de los cielos a la tierra. Adán no podía traer tal regalo con él.

Marx no explica cómo la ideología que puede liberar al proletariado toma forma en la mente de la clase dominante. Además, no ofrece ninguna explicación en cuanto a si este descenso está especialmente reservado solamente a ellos dos, o si también es posible para otras personas.

Tampoco arroja luz sobre la cuestión de si algunas veces, aunque sean casos excepcionales, las puertas del cielo se abren para la tierra, si solamente se produce el ʺdescensoʺ y los miembros de la clase celestial caen al nivel de la clase terrenal, o si es posible también el camino inverso.

¿Es posible también la ʺascensiónʺ y que algunas veces los miembros de la clase pisoteada alcancen las sublimes alturas de las clases gobernantes? Quizá si eso no fuese posible, difícilmente podrían llevar con ellos tales regalos como los que pueden proporcionar los seres divinos.

Básicamente, no tiene sentido llevar regalos de la tierra a los cielos Pero si uno fuese bendecido con la oportunidad de la ascensión y no fuese a fusionarse con la clase celestial, podría retornar como Marx y Engels, con regalos celestiales para la tierra.

  • 1. Ídem Nota 17, ob. cit., pág. 39
  • 2. Ídem.
  • 3. Ídem.
  • 4. Principios y Métodos de la Filosofía de Realismo (en persa), por Allamah Tabatabai y Murteza Mutahhari, vols. 1 y 2 (Nota del traductor al inglés: el término ʺrealismoʺ es usado por el autor en el sentido específico de realismo epistemológico y no en el sentido de realismo metafísico).
  • 5. R. Royan, Historical Materialism, pág.37.
  • 6. Ibn Sina, en la parte 8 de su obra Al-Isharat ha discutido con gran discernimiento esta cuestión.
  • 7. M. Mutahhari, Ascensión y Revolución de al-Mahdi (en persa).
  • 8. Se ha dado la siguiente definición del propósito y fin de la filosofía: ʺ(El propósito de la filosofía) es transformar al hombre en un microcosmos racional análogo al macrocosmos externoʺ.
  • 9. A. Peter, obra citada, págs. 40-41
  • 10. Ídem.
  • 11. Ídem, pág. 39.
  • 12. Ver M. Mutahhari, Epistemología (en persa).
  • 13. Para una mayor elaboración ver le capítulo 5 de La Fuente de la pluralidad en las impresiones de A. Tabatabai.
  • 14. A. Peter, ob. cit., pág. 246, Apéndice 3.
  • 15. A. Peter ob. cit., pág. 246, apéndice 3.
  • 16. Ídem, pág. 247.
  • 17. Ídem, pág. 248
  • 18. C. Marx, The Poverty of Philosophy, (Moscú), pág. 122.
  • 19. Ver P. Nikitin, Elementos de Economía, en persa, traducido por Nasir Zarafshan, pág. 3.
  • 20. Marx – Engles; Selected Works; Prefacio a la Crítica de la Economía Política.
  • 21. Idem.
  • 22. F. Engels, Labour in Transition from Ape to Man.
  • 23. A. Peter, ob. cit. pág.39.
  • 24. M. Mutahhari, Ascensión…(persa).
  • 25. A. Jamehi, ob. cit. Pág. 233.
  • 26. A. Jamehi, ob. cit. pág. 155
  • 27. Ídem..
  • 28. Ídem; pág. 181
  • 29. Ídem, pág. 198.
  • 30. Ídem, pág. 183
  • 31. Es decir, la tecnología y la industria, y como resultado la superestructura social de los países industrializados, avanzan en su curso fijo y determinado. El curso de movimiento de las sociedades, es un curso unidimensional. Los países industrializados en todos los aspectos representan los modelos a los que se dirigirán los países subdesarrollados en algún momento en el futuro, siendo un estadio que aún no han alcanzado. No existe la posibilidad de que los países subdesarrollados puedan alcanzar dicho estadio sin pasar a través de los estadios recorridos por los países industrializados hoy día.
  • 32. A. Jamehi, ob. cit., pág. 225.
  • 33. Por ʺclase realʺ lo que se entiende es un grupo de personas cuya vida económica, pérdidas y beneficios, son comunes. Se supone como ʺclase imaginariaʺ una clase constituida por personas con distintos tipos de existencia social pero siguiendo una sola ideología.
  • 34. A. Jamehi, ob. cit., pág. 345.
  • 35. C. Marx; German Ideology; pág. 67.
  • 36. A. Jamehi; ob. cit., pág. 347.
  • 37. Ídem, pág. 357.
  • 38. C. Marx; German ideology; pág. 67.
  • 39. A. Jamenhi; ob. cit., pág. 314
  • 40. Ídem; pág. 319-320.
  • 41. A. Jamehi; ob. cit., pág. 314.