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Capitulo 8: Crítica del materialismo histórico

Ahora tenemos que ocuparnos de los fundamentos y conclusiones de la teoría del materialismo histórico, pues ha llegado el momento de hacer una valoración del mismo.

Antes que nada, me gustaría señalar que mi objetivo no es criticar los puntos de vista de Marx dispersos en todos sus trabajos ni hacer una estimación de todo el marxismo.

Solamente intento evaluar su interpretación materialista de la historia o materialismo histórico, que es uno de los credos fundamentales del marxismo. Básicamente, la crítica de los puntos de vista de Marx o del marxismo en su conjunto, es una cosa diferente de la crítica de uno de sus elementos, como es el materialismo histórico.

La crítica de las teorías de Marx, es decir, el estudio de todos sus puntos de vista teniendo en cuenta sus escritos que pertenecen a distintos períodos de su vida, y que están llenos de contradicciones, es un trabajo que ha sido hecho por distintas personas en Occidente.

En Irán, dentro de lo que conozco, el mejor libro sobre este tópico es “El Revisionismo de Marx a Mao”1, del cual he extraído y citado bastantes partes.

Aquí nuestro propósito es la crítica del materialismo histórico por medio del análisis de uno o más de los principios fundamentales del marxismo que en la propia visión de Marx fueron considerados indiscutibles, y también por medio del análisis de uno o más de los principios que el propio Marx no los consideraba terminantes y que ocasionalmente los contradijo en algunos de sus trabajos, pero que son, sin embargo, parte necesaria del marxismo, dado que las propias contradicciones de Marx deben ser consideradas como una especie de desviación del marxismo.

Aquí he examinado críticamente ciertos principios definidos del marxismo y generalmente aceptados y las conclusiones que necesariamente siguen de ellos. Nuestro propósito no es señalar todas las ocasión es en que Marx ha expresado puntos de vista contrarios a sus propios principios en sus escritos, los cuales están llenos de contradicciones.

El real objetivo de mi crítica es el materialismo histórico y no las teorías de Marx en general.

Una de las cosas sorprendentes de la historia es que en sus escritos económicos, filosóficos y sociológicos Marx está más o menos preocupado con la idea del materialismo histórico, pero cuando analiza y evalúa ciertos hechos históricos contemporáneos, presta poca atención a los principios del materialismo histórico.

¿Por qué hace eso? Esta cuestión ha sido respondida de diversas maneras. Además, dicha actitud no se confina a esta cuestión solamente. En distintos problemas del marxismo la actitud de Marx es de autocontradicción. Teórica o prácticamente se puede observar a menudo una suerte de abandono o desviación del marxismo en el propio Marx.

Algunos escritores atribuyen esta incoherencia a la inmadurez o limitaciones que ha mostrado en diferentes períodos de su vida. Pero esta explicación es indefendible, al menos desde el punto de vista marxista.

La mayor parte del marxismo considerado hoy día como constituyente del dogma marxista está referido a la juventud y años medios de su vida, y la mayor parte de lo que se considera sus desviaciones, incluyendo el análisis de sucesos contemporáneos, pertenece al último período de su vida.

Algunos otros escritores atribuyen esta diferencia a su doble personalidad. Aseguran que por una parte eran un filósofo e ideólogo, cosa que naturalmente requería que sea inflexible en sus dogmas, intentando ocasionalmente interpretar sucesos reales por medio de conexiones o artificios concordes con sus ideas.

Por otra parte, tenía un temperamento y espíritu científico, el cual siempre necesita una aceptación total de la realidad y ausencia de adherencias a cualquier dogma fijo.

Otros escritores hacen una distinción entre Marx y el marxismo. Consideran a Marx y sus pensamientos solamente como un estadio del marxismo. El marxismo en sí es considerado una escuela de pensamiento en proceso de desarrollo.

No hay nada malo si el marxismo deja atrás a Marx, superándolo, en el curso de su desarrollo. En otras palabras, los puntos de vista marxistas de Marx que representan el estadio primario del marxismo, no viola la credibilidad del marxismo como escuela. Pero este grupo no explica cuál es en su visión la esencia del marxismo.

La principal condición para el desarrollo de una escuela es que sus principios básicos deberían permanecer permanentes. Los cambios sólo ocurren en cuestiones secundarias, sin afectar los principios básicos. De otro modo no habría ninguna diferencia entre el total rechazo y el desarrollo de una teoría.

Si no consideramos la permanencia de los principios fundamentales como una condición para su proceso de desarrollo, entonces por qué los pensadores pre-marxistas, es decir, Hegel, Saint Simón, Proudhon o cualquier otro de este tipo, ¿no se deberían considerar como un estadio en la evolución de esta escuela?

¿Por qué el marxismo no debería ser considerado como un estadio en el desarrollo de una de esas escuelas? (de los pensadores pre-marxistas2).

En mi opinión, la causa de las contradicciones en Marx se debe al hecho que él mismo fue menos marxista que la mayoría de los marxistas.

Se cuenta que una vez en una reunión de ardientes marxistas donde Marx estaba intentando defender su posición del movimiento, que contradecía a sus posiciones iniciales, dijo: “Yo no soy tan marxista como ustedes”. También se cuenta que en sus últimos años dijo: “Yo soy Marx, no un marxista”.

El abandono por Marx del marxismo en algunos de sus puntos de vista se debe al hecho que él era demasiado inteligente e ingenioso para ser cien por ciento marxista. Se necesita un cierto grado de estupidez para ser un fiel marxista.

El materialismo histórico, que es parte del marxismo y materia de nuestro presente estudio, como explicamos anteriormente, consiste de ciertos fundamentos y corolarios que ni Marx el erudito podría imponérselos para siempre, ni Marx el filósofo y pensador podría aceptar hacerse cargo de ellos permanentemente. Ahora nos proponemos evaluar críticamente esta teoría.

Falta de fundamentos

La primera objeción es que este punto de vista no es más que una simple ʺteoríaʺ sin demostración alguna. Una teoría filosófica tendría que estar basada en la observación de sucesos contemporáneos y hechos históricos y también debería ser aplicable a otras épocas.

Debería ser formulada sobre la base de la evidencia histórica, siendo además aplicable a sucesos del presente y del futuro, o debería haber sido deducida e inferida de premisas ʺa prioriʺ, basadas sobre una serie de principios científicos, filosóficos y lógicos.

La teoría del materialismo histórico no cumple las condiciones de ninguno de los métodos mencionados.

Ni los sucesos históricos del tiempo de Marx y Engels se pueden explicar sobre esta base (como lo ha admitido el propio Engels diciendo que él y Marx cometieron un error al enfatizar la importancia del factor económico en algunos de sus trabajos, aunque agrega que se salvaron de éste error en el caso de sus análisis de los sucesos contemporáneos donde se vieron enfrentados a la propia realidad histórica), ni los sucesos históricos que sucedieron durante miles de años de historia humana confirman esta teoría.

Es asombroso leer los escritos de algunos seguidores del marxismo, quienes dogmáticamente intentan explicar la historia pasada a la luz del materialismo histórico, y leer sus opiniones magistrales en las páginas de la historia. Por ejemplo, en el libro “Historia del Mundo Antiguo...”3.

Revisión de los puntos de vista por sus fundadores

Repetidamente mencioné que Marx denomina a los fundamentos económicos de la sociedad ʺinfraestructuraʺ y a otros de sus constituyentes como ʺsuperestructuraʺ. Esta interpretación es evidentemente suficiente para mostrar la dependencia unilateral de todas las otras estructuras de la base económica.

No obstante, Marx explica en muchos de sus escritos citados anteriormente, que la influencia en este sentido es unilateral, es decir, los factores económicos son siempre los factores influyentes, mientras que todos los otros modos sociales son influenciados pasivamente. Los factores económicos actúan independientemente y otros factores son dependientes de ellos.

Sin importar de qué manera Marx interpreta su tesis básica, sus teorías siempre afirman la prioridad de la materia sobre el alma, la prioridad de las necesidades materiales sobre las intelectuales, la prioridad de la sociología humana sobre la psicología y la prioridad de la acción sobre el pensamiento.

Pero Marx en muchos de sus escritos ha planteado otra cuestión sobre la base de la lógica dialéctica, lo que se puede considerar una revisión de su punto de vista y también un tipo de renuncia al materialismo histórico absoluto.

De acuerdo al principio de causalidad recíproca, la relación causa-efecto no se debería considerar como un proceso unilateral. Si ʺAʺ es la causa del cambio en ʺBʺ, de la misma manera también ʺBʺ a su vez se vuelve la causa de ʺAʺ. De acuerdo a este principio, hay una especie de relación causal recíproca entre todas las partes de la naturaleza y todas las partes de la sociedad.

De momento no estoy interesado en la validez o no de este principio dialéctico interpretado de esta manera. Pero podemos decir que, de acuerdo a este principio, la indicación de prioridad de una cosa sobre la otra no tiene sentido respecto a la relación causal entre dos cosas como materia y espíritu, o acción y pensamiento, o base económica y todas las otras instituciones sociales.

Porque si estas dos cosas se interrelacionan y dependen una de la otra para su existencia y la existencia de una se condiciona por la existencia de la otra, la cuestión en cuanto a que es anterior o prioritario carece de sentido.

Marx, en algunas de sus manifestaciones, considera todos los procesos sociales, esenciales o no esenciales, como basados en factores económicos, sin indicar el efecto de la superestructura sobre la infraestructura, de acuerdo a como nos referimos antes.

Sin embargo, en algunas de sus declaraciones acepta una relación de causa-efecto recíproca entre la infraestructura y la superestructura, pero sostiene que el rol básico en última instancia lo juega la base económica.

En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, se comparan dos trabajos de Marx: ʺEl Capitalʺ y ʺCrítica de la Economía Políticaʺ.

El autor en tanto dice que en ambos trabajos Marx considera la base económica como determinando unilateralmente la estructura social completa, expresa:

“A pesar de esto, Marx, consciente o inconscientemente, ha agregado una nueva dimensión a esta definición diciendo que las superestructuras, a pesar de la primacía de la base sobre la superestructura, pueden jugar un rol esencial en la sociedad”4.

El autor, además, pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre la función determinante o ʺrol determinanteʺ que siempre juega la infraestructura económica y el ʺrol esencialʺ jugado por las superestructuras?

Esto significa que si ocasionalmente la superestructura juega el rol esencial, ella se vuelve el determinante esencial y el factor gobernante. En tales casos, incluso se puede decir que lo que llamamos superestructura no es tal sino que realmente es la infraestructura o base, y que lo que llamamos infraestructura es la superestructura.

Engels, en una carta escrita en sus últimos años a Joseph Bloch, le dice: “De acuerdo a la concepción materialista de la historia, el elemento determinante esencial en la historia es la producción y reproducción de la vida real5. Pero esto ni Marx ni yo lo hemos afirmado nunca.

Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda6.

La situación económica es la base, pero los distintos elementos de la superestructura, es decir, las formas políticas de la lucha de clase y sus resultados —a saber, los temperamentos establecidos por la clase victoriosa después del éxito del combate, etc., las formas jurídicas e incluso el reflejo de todas estas luchas en el cerebro de los participantes, en las teorías filosóficas, jurídicas y políticas, en los puntos de vista, religiosos y en su desarrollo ulterior en sistemas de dogmas—, también ejercen su influencia en el curso de las luchas históricas y en muchos casos son preponderantes en la determinación de su forma.

Hay una interacción de todos estos elementos en los que, en medio de todas las multitudes interminables de accidentes, el movimiento económico se impone finalmente como requisito”7.

Bastante extrañamente, si el punto de vista de que ʺel factor económico es el único determinante, representa una frase vacua, abstracta, absurdaʺ, se debe tener en cuenta que esta frase no ha sido expresada por otra persona que no sea el propio Marx.

Sin embargo, si los elementos de la superestructura ʺson en muchos casos preponderantes en la determinación de las luchas históricasʺ, significa que el factor decisivo y determinante no es el factor económico.

Después de decir esto, no hay necesidad de creer que el ʺmovimiento económico, en medio de todas las multitudes interminables de accidentes, finalmente se impone como requisitoʺ.

Es más asombroso que Engels, en la parte final de la misma carta, acepta que él y Marx pueden haber tenido la responsabilidad por este error (o en sus propias palabras, tergiversación).

Dice: “Marx y yo somos parcialmente culpables del hecho que los jóvenes a veces pongan más énfasis en la parte económica que lo que es debido.

Nosotros teníamos que enfatizar el principio radical frente a nuestros adversarios, quienes lo negaban, y no tuvimos siempre el tiempo, el espacio ni la ocasión para permitir a los otros factores involucrados en la interacción, que salgan a la luz”8.

Pero alguna otra gente ofrece realmente la explicación opuesta de este énfasis excesivo de Marx y Engels sobre los elementos económicos. Dicen que este énfasis no significa que vaya dirigido a sus oponentes de otro campo, sino que va dirigido a desarmar a los sostenedores de dicho punto de vista, y rivales suyos, de su propio campo.

En el libro “El Revisionismo de Marx a Mao”, el autor, después de señalar que en “Crítica de la Economía Política” Marx ha enfatizado el rol unilateral de los factores económicos más que en ningún otro trabajo —y yo he citado el conocido pasaje del prefacio de ese libro—, explica las razones de Marx para recopilar la ʺCrítica...ʺ:

“Otra causa para escribir "Crítica...", fue la publicación de un libro de Proudhon, ʺManual del Especulador en la Bolsa", y otro libro de Darimon, seguidor de Proudhom...

Cuando Marx vio que su rival en el campo de Proudhon por un lado, y los seguidores de Lasalle por otro, estaban apoyándose en los factores económicos de una manera reformista (no revolucionaria), se esforzó por tomar este arma en sus manos y la usó con un propósito revolucionario. Esto necesitaba una rigidez ajustada al propósito de popularizar su creencia”9.

Mao Tse Tung, ha reinterpretado el sentido del materialismo histórico y la base económica de acuerdo a los requerimientos de las condiciones de China. Su nueva interpretación fue dirigida también a explicar su propio rol como líder de la Revolución China.

Su interpretación del materialismo histórico llega a un punto que uno encuentra esta teoría y su énfasis en la base económica reducido a simple juego de palabras y nada más, lo que en consecuencia también es válido para el llamado socialismo científico, cuya base es el materialismo histórico.

Mao en su tratado sobre la contradicción, bajo el título “La Contradicción Principal y el Aspecto Principal de la Contradicción”, dice:

“Los aspectos principal y no principal de una contradicción se transforman el uno en el otro y en consecuencia cambia la naturaleza de la cosa.

En un determinado proceso de desarrollo de una contradicción, o en una etapa dada de éste, el aspecto principal es "A" y el no principal "B", pero en otra etapa o proceso los papeles se invierten; este cambio lo determina el grado en que ha crecido o disminuido la fuerza de cada aspecto en su lucha contra el otro durante el desarrollo de la cosa”10. (Tomado de ʺObras Escogidas de Mao Tse Tungʺ, tomo I, Edit. del Pueblo, Pekín, castellano, p. 356.)

Además dice: “Algunos estiman que no ocurre así con ciertas contradicciones.

Por ejemplo, según ellos, en la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las fuerzas productivas constituyen el aspecto principal... en la contradicción entre la base económica y la superestructura, la base económica constituye el aspecto principal, y los aspectos no cambian de posición entre sí.

Esta es una concepción materialista mecanicista, y no materialista dialéctica. Es verdad que en las fuerzas productivas, la práctica y la base económica desempeñan por regla general el papel principal y decisivo; quien niegue esto no es materialista.

Pero hay que admitir también que, bajo ciertas condiciones, las relaciones de producción, la teoría y la superestructura desempeñan, a su vez, el papel principal y decisivo. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas se hace imposible sin un cambio de las relaciones de producción11, este cambio desempeña el papel principal y decisivo.

La creación y divulgación de una teoría revolucionaria desempeña el papel principal y decisivo en determinados momentos, refiriéndose a lo cual dijo Lenin: "Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario".

Cuando hay una tarea por cumplir (sea la que fuere), pero se carece todavía de orientación, método, plan o política, lo principal y decisivo es determinar una orientación, método, plan o política.

Cuando la superestructura (política, cultural, etc.) obstaculiza el desarrollo de la base económica, las transformaciones políticas y culturales pasan a ser lo principal y decisivo.

¿Estamos yendo en contra del materialismo al afirmar esto? No.

La razón es que, junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico, lo material determina lo espiritual y el ser social determina la conciencia social también reconocemos y debemos reconoceré la reacción que a su vez ejerce lo espiritual sobre lo material, la conciencia social sobre el ser social y de superestructura sobre la base económica.

No vamos así en contra del materialismo, sino que evitamos el materialismo mecanicista y defendemos firmemente el materialismo dialéctico”12. (Tomado de ʺObras Escogidas de Mao Tse Tungʺ, tomo I, Edit. del Pueblo, Pekín, castellano, págs. 359 y 360.)

Todo lo que Mao expresa contradice el materialismo histórico. Al decir ʺcuando el desarrollo de las fuerzas productivas se hace imposible sin un cambio de las relaciones de producciónʺ, o al decir ʺcuando la superestructura obstaculiza el desarrollo de la base económicaʺ, afirma cosas que pueden y deben ocurrir siempre.

De acuerdo al materialismo histórico, el desarrollo de las fuerzas productivas transforma necesariamente las relaciones de producción y la teoría revolucionaria emerge necesariamente de manera espontánea. Como resultado, la superestructura se transforma con los cambios en la base.

Pero Marx ha dicho enfáticamente en su prefacio a la “Crítica de la Economía Política”: “Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productoras de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces.

De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social.

El cambio que se ha producido en la base económica trastorna más o menos lenta o rápidamente toda la colosal superestructura”13. (Tomado de “Prefacio a la Contribución a la Crítica de la Economía Política”, Madrid, A. Corazón Editor, pág. 37.)

Nociones tales como el cambio en las relaciones de producción antes del desarrollo de las fuerzas productivas a fin de preparar el camino para el progreso de las fuerzas productivas, la formulación de teorías revolucionarias antes del nacimiento espontáneo de ideas revolucionarias, la noción de que la transformación de la superestructura transforma la base, implica la prioridad del pensamiento sobre la acción y la prioridad del espíritu sobre la materia.

Implica la esencialidad e independencia de los aspectos intelectual y político respecto al aspecto económico, y esto contradice el materialismo histórico.

La manifestación de Mao de que si acepta el proceso de acción y reacción sea unilateral, se niega el materialismo dialéctico, es correcta.

Pero, ¿qué se debe hacer si la base del llamado socialismo científico descansa en este mismo principio de efecto unilateral, y contradice la lógica dialéctica, es decir, la doctrina de unidad de los contrarios, que es una de las leyes de la dialéctica?

Nos vemos forzados a descartar el llamado socialismo científico y rechazar la lógica dialéctica, o tenemos que defender la lógica dialéctica y rechazar el socialismo ʺcientíficoʺ y el materialismo histórico, en el que se basa.

Además de esto, ¿qué quiere decir Mao cuando expresa: “¿... junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico, lo material determina lo espiritual y el ser social determina la conciencia social?”

¿No es que su propia admisión de que la superestructura puede actuar sobre la base recíprocamente, implica que a veces las fuerzas productivas determinan las relaciones de producción y otras veces es a la inversa?

¿No es que a veces el movimiento revolucionario produce teorías revolucionarias y otras veces es a la inversa? ¿No es que a veces la política, la cultura, el poder, la religión, etc., son los factores responsables de producir un cambio en el fundamento económico de la sociedad y otras veces el proceso es inverso?

¿No es que a veces sucede que las cosas materiales deciden las cuestiones espirituales y la existencia social determina la conciencia social y otras veces el proceso se invierte?

Realmente la afirmación de Mao de que “los aspectos principal y no principal de una contradicción se transforman el uno en el otro” se hace para justificar el punto de vista maoísta —que prácticamente va contra el materialismo histórico marxista—, no para explicar la teoría marxista del materialismo histórico, a pesar de que asegura que es para eso.

También Mao, al igual que Marx, ha demostrado ser demasiado inteligente como para permanecer eternamente marxista. La Revolución China bajo la conducción de Mao, violó prácticamente el socialismo científico y el materialismo histórico y, consecuentemente, el marxismo.

Bajo la dirección de Mao, se derrocó el régimen feudal de la antigua China por medio de una revolución campesina para establecer un régimen socialista en su lugar. Aunque de acuerdo a la teoría del socialismo científico y del materialismo histórico, un país que está en el estadio del feudalismo debería pasar primero por la industrialización y el capitalismo.

Cuando la industrialización alcance su clímax, puede proceder entonces hacia la meta del socialismo. De acuerdo al materialismo histórico, así como un embrión no puede pasar dos etapas de un salto, tampoco una sociedad puede entrar al estadio final sin pasar a través de los estadios sucesivos intermedios.

Pero Mao ha demostrado prácticamente que él representa una de esas situaciones intermedias que pueden dar a luz un embrión de cuatro meses en condiciones saludables y firmes.

Ha demostrado, contrariamente a las aseveraciones de Marx, que todos los factores que son considerados por él como elementos de la conciencia, tales como el liderazgo, la preparación guerrillera y partidista, la organización política, la ideología revolucionaria, la conciencia social —que no tienen una existencia concreta de acuerdo a Marx, siendo consideradas por éste como parte de la superestructura y no la base—, pueden transformar las relaciones de producción para hacer a un país industrial.

De esta manera la Revolución China ha ignorado prácticamente las doctrinas del llamado socialismo científico.

Mao también ha contradicho la teoría marxista de la historia en otro sentido.

De acuerdo a la misma, aunque la clase campesina cumple la primera y la segunda condición para ser revolucionaria, es decir, pertenece a la clase explotada y no tiene propiedades, no puede cumplir la tercera condición que demanda la unidad, la cooperación, el mutuo entendimiento y la conciencia de su fuerza.

Por ende, la clase campesina no puede nunca tomar iniciativa alguna para efectuar la revolución. Lo más que puede hacer es participar en la revolución siguiendo a la clase proletaria revolucionaria en una sociedad semi-agrícola y semi-industrial.

Incluso Marx denominó algunas veces a los campesinos “los desdichados que son reaccionarios por naturaleza” y “completamente carentes de cualquier iniciativa revolucionaria”14.

En su carta a Engels, relacionada con el levantamiento de Polonia, escribe Marx sobre los campesinos: “Los desdichados campesinos, reaccionarios por naturaleza... no deben ser llamados a combatir”15.

Pero Mao creó una clase revolucionaria salida de las mismas personas desdichadas respecto a las que se dio el consejo que no debían ser llamadas a combatir. Esta misma clase derrocó el antiguo régimen chino.

De acuerdo a Marx, los campesinos no solamente son incapaces de dirigir un país hacia el socialismo, sino que no pueden participar en la transición del feudalismo al capitalismo. La clase que puede dirigir una sociedad en la transición del feudalismo al capitalismo y tiene un carácter revolucionario en ese momento histórico es la clase burguesa, no la campesina.

Pero con la ayuda de la misma clase desdichada y reaccionaria por naturaleza, Mao realizó un salto histórico atravesando dos estadios de un paso, es decir, del feudalismo al socialismo.

Por ende, Mao, con el abandono que tenía que hacer del marxismo, se justificó levantando la idea maoísta de ʺtransformación de los aspectos principal y no principal de una contradicción uno en el otroʺ.

En vez de proclamar la desviación del marxismo, pretendió seguir la teoría marxista del materialismo histórico y del socialismo científico ofreciendo una nueva interpretación de la enseñanza.

Mao aprendió la lección de su acreditado antecesor, Lenin, en cuanto a que ʺun marxista necesariamente se desvía en la práctica del marxismoʺ. Antes que Mao, Lenin efectuó una revolución en Rusia, que todavía era un estado semi-industrial, instaurando por primera vez en estado socialista.

Lenin comprendió que no podía vivir tranquilamente esperando pacientemente que la Rusia zarista se vuelva completamente industrializada y esperar que la explotación capitalista de los trabajadores alcance el último estadio para que pueda ocurrir una revolución espontánea con un movimiento dinámico y consciente propio.

Vio que no podía esperar que la madre complete su período de embarazo. En consecuencia, partió de la superestructura e hizo un completo uso de todas las cosas tales como los partidos políticos, la ideología revolucionaria, la guerra y la lucha armada, convirtiendo la Rusia semi-industrial de esos días en las Repúblicas Soviéticas Socialistas de hoy día.

Lenin llevó a la práctica el sentido del proverbio que dice: más vale un pájaro en mano que dos en el árbol.

Autocontradicción en la doctrina de la necesaria correspondencia entre la base y la superestructura

De acuerdo a la teoría del materialismo histórico siempre hay una suerte de correspondencia entre la base y la superestructura en las sociedades, hasta el grado que uno puede identificar la base por medio de la superestructura y puede conocer la superestructura conociendo la base.

Todas las veces que se modifique la base se afecta la correspondencia entre ésta y la superestructura, perturbando su equilibrio y dando surgimiento a una crisis, la que es seguida más tarde o más temprano por el necesario deterioro de la superestructura.

Y si la base permanece en su estado original, también, necesariamente, la superestructura permanece incambiable.

Los sucesos históricos contemporáneos han desautorizado prácticamente las tesis marxistas. Teniendo en consideración una serie de crisis económicas desde 1827 a 1847, acompañadas de una serie de revoluciones políticas y sociales, Marx y Engels concluyeron que las revoluciones sociales eran consecuencias necesarias e inevitables de las crisis económicas.

Pero, en palabras del autor de “El Revisionismo de Marx a Mao”, “Es una ironía de la historia que ninguna crisis económica haya acompañado una revolución en los países industrializados desde 1848.

En vida de Marx, antes de su muerte, cuatro veces las fuerzas productivas se rebelaron contra las relaciones de producción sin provocar ninguna revolución... más tarde, algunos economistas como José Schumpter han llegado al grado de llamar a estas crisis causadas por la innovación tecnológica, ʺtemporal de la destrucción creativaʺ, y válvula de seguridad para restablecer el equilibrio y el crecimiento económico”.

Países como Inglaterra, Alemania, Francia y EE.UU. han realizado grandes avances industriales llevando al capitalismo a su cumbre, pero contrariamente a la profecía de Marx de que estos países serían los primeros y principales en experimentar la revolución de los trabajadores y en convertirse en estados socialistas, no han cambiado política, religiosa o legalmente o en otros aspectos que son denominados como constituyentes de la superestructura.

La criatura cuyo nacimiento estuvo esperando Marx no ha tenido lugar a pesar de transcurrir más de noventa años, habiendo pocas esperanzas que suceda en el futuro.

Por supuesto, estos regímenes serán derrocados más tarde o más temprano, pero la revolución que se espera puede que nunca sea la revolución producida por la clase trabajadora y no se cumplirá la teoría marxista de la historia.

Los regímenes de los llamados países socialistas de hoy día también serán derrocados y no permanecerán como hasta ahora. Pero los futuros regímenes no serán ciertamente capitalistas.

Por una parte países de Europa del Este, Asia y Latinoamérica se han vuelto socialistas a pesar del hecho que aún no lograron el estadio para dar nacimiento al estado socialista. Vemos que hay ciertos países realmente similares respecto a la base (económica), pero distintos respecto a sus superestructuras.

Dos superpoderes, EE.UU. y la URSS, son los mejores ejemplos de este fenómeno. EE.UU. y Japón también tienen el mismo tipo de régimen económico (capitalista) pero respecto a aspectos tales como política, religión, moral, normas de conducta, maneras de ser y arte, son realmente diferentes.

De la misma manera ciertos países que tienen superestructuras similares, es decir, régimen político, religión, etc., son distintos respecto a sus bases económicas. Todos estos casos prueban concluyentemente que la noción de correspondencia necesaria entre la base y la superestructura como es sostenida por el materialismo histórico no es otra cosa que una simple ilusión.

No concordancia de la ideología con la base clasista

Como dijimos anteriormente, de acuerdo a la teoría del materialismo histórico la superestructura no puede preceder a la base en ningún momento de la historia. Sobre la base de esta doctrina la conciencia de cada época está necesariamente asociada a ese momento.

Con el fin de cada período particular también expira la conciencia correspondiente. Las ideas, filosofías, planes, predicciones, religiones, son todos productos necesarios de un cierto período y no se puede aplicar a otros distintos.

Pero la evidencia práctica va contra esta hipótesis. Hay un cierto número de filosofías, personalidades, ideas y perspectivas —dejando aparte las religiones e ideologías religiosas— que están a la cabeza de sus épocas y de sus propios intereses de clase.

Hay muchas ideas que fueron producto de las necesidades materiales de un período específico que todavía permanece con vida, incluso después del paso de un tiempo considerable, brillando como estrellas sobre los horizontes de la historia humana.

Lo que es manifiesto a este respecto, asimismo, es que Marx en algunas de sus manifestaciones abandona el marxismo. Dice en “La Ideología Alemana”: “Se ve algunas veces que la conciencia precede las relaciones empíricas contemporáneas, hasta el grado que es posible encontrar la evidencia de los conflictos de una época posterior en los escritos teóricos de la época anterior”16.

Independencia del desarrollo cultural

De acuerdo a la teoría del materialismo histórico, la cultura y el temperamento científico de una social al igual que todos los otros aspectos, es decir, político, sociedad al igual que todos los otros aspectos, es decir, legal y religioso, se refieren a su modo económico.

No pueden desarrollarse independientemente de su desarrollo económico. El desarrollo de la ciencia persigue el desarrollo de los medios de producción y de la base económica de la sociedad.

Antes que nada, se debería advertir que los medios de producción no son capaces de desarrollarse automáticamente sin la intervención humana. Los medios de producción se desarrollan en el contexto de la relación del hombre con la naturaleza y con su curiosidad, inventiva y esfuerza.

El desarrollo en los medios de producción es acompañado por el crecimiento de la ciencia y la tecnología.

Pero la cuestión que se plantea es respecto a cuál de ellos se produce primero: si el hombre primero inventa algo y luego lo utiliza en la práctica, dándole aplicación industrial, o si la industria se genera primero y el hombre se dirige luego a inventar algo. No se puede negar que la segunda alternativa es la correcta.

Es evidente que el descubrimiento de leyes científicas y métodos tecnológicos se hacen como resultado de la experimentación y cuestionamiento humano. Sin relación con la naturaleza, la investigación, el cuestionamiento y la experimentación, el hombre no puede ni descubrir leyes científicas ni perfeccionar técnica alguna. Nadie puede discutir este punto de vista.

El cuestionamiento se presenta solamente respecto a la prioridad de la inquisición, experimentación y desarrollo del conocimiento científico del hombre sobre los instrumentos tecnológicos: ¿desarrolla primero el hombre sus conocimientos científicos y luego los exterioriza para inventar los instrumentos tecnológicos, o viceversa?

La validez de la primera parte de la manifestación no puede ser puesta en duda.

Sin embargo, se debe advertir que el sentido de expresiones tales como ʺevoluciónʺ y ʺdesarrolloʺ es literal en el contexto de los seres humanos y figurativa en el contexto de los implementos productivos y tecnológicos.

Ambos términos son literales en el caso de una entidad real que pasa de un estadio más bajo a otro más alto. El uso de ʺevoluciónʺ en el sentido figurativo se aplica a una entidad objetiva que no pasa por estadios de evolución reales, pero que se vuelve inexistente u obsoleta y es reemplazada por otra entidad distinta.

En el proceso de crecimiento de un chico, por ejemplo, el desarrollo es real. Ahora, tomando otro ejemplo, si un maestro de un curso es reemplazado por otro más competente y cualificado, decimos en este caso que el nivel de la instrucción ha mejorado y ha crecido, lo que es una aplicación figurativa de la palabra ʺdesarrolloʺ.

En realidad, el progreso humano en la manufactura de los instrumentos de producción es un progreso real. Pero el término progreso industrial se usa en un sentido figurativo, cuando lo que se da a entender es que todos los años ingresa al mercado un modelo de auto más sofisticado, mejorado y mejor equipado.

En este tipo de desarrollo no hay una entidad objetiva que asciende de un estadio más bajo a otro más alto. El auto del año pasado no se ha desarrollado y vuelto más perfecto sino que se lo descarta y se vuelve obsoleto, siendo reemplazado por un auto nuevo.

En otras palabras, en este tipo de desarrollo un objeto deficiente se vuelve obsoleto y se lo reemplaza por otro que es mejor, no siendo el mismo objeto el que ha alcanzado la perfección con el curso del tiempo.

Cualquiera sea el desarrollo real y el desarrollo figurativo que tenga lugar paralelamente, es realmente obvio que el desarrollo real se debe considerar el principal y el desarrollo figurativo el secundario.

Sin embargo, lo que hemos dicho se aplica solamente al conocimiento técnico y a la pericia. En otras ciencias como la medicina, la psicología, la sociología, la lógica, la filosofía y las matemáticas, no hay siquiera la posibilidad de tal correlación unilateral.

El progreso en estas ciencias depende de las condiciones económicas y materiales más o menos en forma parecida a como estas condiciones dependen del crecimiento o desarrollo de las ciencias.

K. Schmoller dice en su refutación del marxismo: “Sin duda, las condiciones económicas y materiales son esenciales para la obtención de una cultura más elevada, pero también es indudablemente cierto que en el mismo grado el desarrollo moral e intelectual sigue un curso independiente”17.

Si ignoramos un defecto del punto de vista de Augusto Comte quien confina al hombre y la humanidad al pensamiento que es solamente una parte de las facultades humanas y solamente la mitad de la esencia del hombre, su teoría respecto al desarrollo social es bastante más valiosa que la de Marx.

Afirma Comte: “Los fenómenos sociales están sujetos a un determinismo estricto que opera en la forma de una evolución inevitable de las sociedades humanas, evolución que en sí misma es gobernada por el progreso de la mente humana”18.

El materialismo histórico se contradice

De acuerdo al materialismo histórico, todas las ideas, todas las teorías científicas y filosóficas y todos los sistemas éticos, representan ciertas condiciones económicas y materiales y están inseparablemente relacionadas con sus propias condiciones objetivas específicas.

Por ende, su valor y validez no son absolutos sino que dependen de un cierto período específico.

Al finiquitar ese período particular y con los cambios en las condiciones económicas, sociales y materiales, que son necesarios e inevitables, cada idea y pensamiento, cada teoría científica o filosófica o cada sistema ético queda invalidado y está confinado en definitiva a ser reemplazado por una idea, pensamiento o teoría distinta.

De acuerdo a este principio, también el materialismo histórico está sujeto a esta ley universal. Porque si no está sujeto a dicha ley y es una excepción, significaría que hay algunas leyes filosóficas y científicas que son básicas e independientes de cualquier tipo de fundamento económico.

Y si el materialismo histórico está sujeto a la ley general, su valor y validez se confina a un período y es aplicable solamente a ese período que le ha dado lugar. No es significativo para un período anterior o posterior. Así, en ambos casos, el materialismo histórico se contradice.

Ello significa que el materialismo como teoría, como un punto de vista filosófico o como parte de la superestructura, se consagra o aplica por sí mismo, o no. Si no es así, se contradice. Si se rige por sí mismo, solamente es válido para un período limitado. No puede aplicarse a otros períodos de los cuales se autoexcluye.

Esta objeción también es válida en el caso del materialismo dialéctico que considera el principio de movimiento dialéctico y el principio de la unidad de los contrarios aplicables a toda la realidad, incluyendo las leyes científicas y filosóficas. En “Los Principios de la Filosofía y el Método del Realismo” (vol. I y II) ya nos hemos ocupado de estos problemas.

Pero está claro que la afirmación de que el universo es el campo de juego de las fuerzas del materialismo dialéctico y la sociedad el campo del materialismo histórico, es absolutamente sin fundamentos.

Algunas otras objeciones también son válidas contra el materialismo histórico, aunque por el momento no nos ocuparemos de ellas. Pero no puedo ocultar mi asombro respecto a cómo una teoría no científica e infundada pudo convertirse en famosa como teoría científica. ¡En realidad, el arte de la propaganda es capaz de obrar maravillas!

  • 1. Este libro fue escrito en francés y luego traducido al persa por el autor, Dr. Jamehi. Ha exhibido una profunda erudición en el tratamiento de la materia y una loable capacidad para la evaluación y el análisis de los problemas tratados. El mismo ha sido en otro tiempo un ardiente defensor y exponente de esta escuela durante muchos años.
  • 2. Nota del Traductor al Español (N.T.R).
  • 3. Nota del editor: Aquí el autor, M. Mutahhari, ha dejado un espacio en blanco de varias líneas en el original manuscrito para citar un pasaje del libro ʺLa Historia del Mundo Antiguoʺ, el cual no nos fue posible conseguirlo.
  • 4. A. Jamehi; ob. cit., pág. 222.
  • 5. Como dice el autor, Engels usa la expresión ʺproducción y reproducción de la vida realʺ en vez de ʺproducción material y económicaʺ en su libro “El Origen de la Familia la Propiedad privada y el Estado”. Engels dice que la producción no depende solamente de los medios de producción sino también de la reproducción humana. Implícitamente, no considera la economía únicamente como el factor determinante, sino que también cree en el papel de factores tales como el sexo y la familia. Esta es otra desviación de la posición básica del materialismo histórico.
  • 6. Aquí el autor agrega entre paréntesis: ʺ¡revisionismo, simple y llano!ʺ.
  • 7. Marx-Engels; Selected Works; vol. 2, pág. 443
  • 8. Ídem; vol. 2, pág. 444. La escusa es peor que el crimen. En realidad es una especie de rebeldía. Y, al menos, equivalente a sacrificar la verdad por motivo de los intereses personales.
  • 9. A. Jamehi; ob. cit., pág. 219.
  • 10. Mao Tse Tung; Selected Works. Four Philosophical Treatises (London, Lawrence and… 1954), vol. 2, pág. 38.
  • 11. Por medio de los factores superestructurales, como ser, militar, político, educacional.
  • 12. Mao; ob. cit., pág. 40-41.
  • 13. A. Peter; ob. cit., pág. 243.
  • 14. A. Jamehi; ob. cit., pág. 368.
  • 15. Ídem; pág. 348.
  • 16. Ídem, pág.173.
  • 17. Ídem; pág. 239.
  • 18. R. Arón; ob. cit., vol I, pág. 78.