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Capitulo 9: El Islam y el materialismo histórico

¿Acepta el Islam la teoría del materialismo histórico? ¿Está la lógica del Corán basada en el materialismo histórico respecto a la interpretación y análisis de los sucesos históricos? Hay un grupo de personas que asegura que el materialismo histórico fue promovido por el Corán al menos mil años antes de Marx.

El Dr. Ali Al-Wardi, un estudioso shiita de Irak y autor de varios libros controvertidos, incluyendo la obra titulada “Manzilat al-aql al-bashari” (El Lugar del Intelecto Humano), es con más probabilidad el primero en plantear la cuestión.

Se ha convertido una moda entre un grupo de escritores musulmanes contemporáneos analizar la historia con una fraseología islámica desde este punto de vista, lo que es considerado un sello de distinción como intelectual.

Pero según nuestro modo de ver, quienes piensan así, o no entienden correctamente el Islam, o no entienden el materialismo histórico, o no entienden ninguno de los dos.

Una revisión general de los cinco principios fundamentales del materialismo histórico y las seis conclusiones discutidas anteriormente, es suficiente para decir a cualquier bien familiarizado con la lógica del Islam, que ésta y el materialismo histórico se oponen mutuamente de forma radical.

En vista del hecho que este enfoque del estudio de la historia y la sociedad — especialmente cuando está teñida con el color Islámico y lleva el sello de la aceptabilidad islámica para realzar su autoridad y valor— es un grave peligro para el pensamiento y las enseñanzas del Islam, considero esencial investigar y analizar los problemas que de otra manera pueden llevar a la comprensión errónea de que el Islam considera la economía como la base de la sociedad y a la historia como si fuera materialista en su esencia.

También me gustaría recordar que aquí he discutido estas cuestiones de manera más comprensiva que la presentada por los propios proponentes de esos puntos de vista. Los defensores de los mismos recogen dos o tres versículos del Corán o unas pocas tradiciones del Profeta (P.B.) en apoyo de ciertos puntos suyos.

Yo no me he ocupado solamente de estos argumentos, sino también de esos problemas que ellos no tocaron para nada, pero que, en mi opinión, pueden ser planteados por ellos, y de esta manera hago toda la discusión comprensiva. A continuación expongo los argumentos de quienes imaginan que el Corán cree en el materialismo histórico.

1- El Corán ha adelantado varias nociones sociales y yo ya he citado alrededor de 50 términos sociológicos del Corán en la parte que tratábamos la sociología. El estudio de los versículos que tienen implicaciones sociológicas, donde aparecen estos términos, puede llevarnos a inferir que la visión Coránica de la sociedad tiene un sentido bipolar, es decir, se divide en dos clases.

Por una parte, el Corán señala un tipo de polarización de la sociedad sobre la base de las condiciones materiales, es decir, sobre la base de la prosperidad y las privaciones de su gente.

El Corán se refiere a una clase por medio de nombres como ʺmalaʺ (camarilla gobernante), ʺmustakbirunʺ (arrogantes, opresores, tiranos), ʺmusrifunʺ (extravagantes, despilfarradores), ʺmutrafunʺ (opulentos), y se refiere a la otra clase por medio de nombres como ʺmustadafinʺ (oprimidos, débiles y desposeídos), ʺnasʺ (género humano, la masa), ʺdhurriyyahʺ (los pobres, sin importancia, como opuesto a ʺmalaʺ o camarilla gobernante), ʺaradhilʺ o ʺardhalunʺ (los más disminuidos)1. El Corán los considera como dos polos opuestos.

Por otra parte el Corán presenta la noción de bipolaridad de la sociedad en términos espirituales.

De un lado están los ʺkafirunʺ (infieles), ʺmushrikunʺ (idólatras, politeístas), ʺmunafiqunʺ (hipócritas), ʺfasiqunʺ (corruptos) y ʺmufsidunʺ (cizañeros, dañinos), y del otro lado están los ʺmu`minunʺ (creyentes), ʺmuwahhidunʺ (monoteístas), ʺmuttaqunʺ (piadosos, temerosos de Dios), ʺsalihunʺ (virtuosos), ʺmuslihunʺ (reformadores), ʺmujahidunʺ (combatientes) y los ʺshuhadaʺ (mártires, testigos).

Si estudiamos y analizamos la polaridad espiritual y material en el contexto de los versículos coránico, observaremos un tipo de correspondencia entre el primer polo material y el segundo polo espiritual.

Es decir, los ʺkafirunʺ (infieles), los ʺmushrikunʺ (idólatras), los ʺfasiqunʺ (corruptos) y los ʺmufsidunʺ (corruptores) están en el mismo polo que los llamados ʺmalaʺ (pandilla gobernante), ʺmustakbirunʺ (tiranos), ʺmusrifunʺ (derrochadores), ʺmutrafunʺ (opulentos) y los ʺtaghutiʺ.

Ni forman un grupo separado ni llevan a otra gente con ellos para formar un grupo compuesto. Los ʺmu`minunʺ (creyentes), ʺmuwahhidunʺ (monoteístas), ʺsalihunʺ (virtuosos), y los ʺmujahidunʺ (combatientes) son gente igual a los ʺmustad`afunʺ (oprimidos), ʺfuqaraʺ (pobres), ʺmasakinʺ (miserables), los esclavos y desposeídos.

Este polo no es un grupo separado ni es una combinación de grupos y personas distintas. Esto significa que la sociedad no se compone más que de dos polos. Uno de ellos es el de los opulentos, opresores y explotadores, que también es el de los infieles. El otro es el de los oprimidos, que es el de los creyentes.

Es realmente obvio que la división de la sociedad en oprimidos y opresores es responsable de dar lugar a dos grupos a nivel de la fe, es decir, los creyentes y los infieles.

La opresión es la condición esencial que acompaña al politeísmo, la infidelidad, la hipocresía, la iniquidad y la corrupción. Y el ser oprimido es la condición que acompaña a la creencia, el monoteísmo, la virtud y la piedad.

Con el objeto de estar seguros del sentido que esta correspondencia es suficiente estudiar los versículos de la sura Al-Araf, desde el 59, “Enviamos a Noé a su pueblo...”, hasta el fin del 137, “...Y destruimos lo que el Faraón y su gente habían hecho, lo que habían construido”.

En estos versículos se narra la historia de Noé (P), Hud (P), Salih (P), Lot (P), Suayb (P) y Moisés (P). En todas estas historias (con excepción de la de Lot) se puede observar que la clase que siguió a los profetas fue la clase oprimida (mustad`af) y la clase que se levantó contra ellos y los negó fue la clase gobernante (mala) de los tiranos (mustakbirun)2.

Esta correspondencia no se explica por otra cosa más que por la conciencia de clase, que es la condición requerida, como así también la resultante del materialismo histórico. De esta manera, de acuerdo al Corán, el conflicto entre la creencia y la incredulidad refleja la lucha o conflicto correspondiente de los oprimidos y los explotados contra los opresores y explotadores.

El Corán considera claramente ʺghinaʺ (es decir, la propiedad, los bienes y riquezas) el origen de la rebelión del hombre contra Dios, es decir, los ricos son contrarios a los valores de modestia, humildad y sumisión, virtudes a las que los profetas llamaron a seguir:

“¡No! El nombre, en verdad, se rebela, ya que cree bastarse a sí mismo” (Corán 96:6-7).

Nuevamente vemos que, con el objeto de mostrar el pecado de la propiedad y bienes, el Corán narra la historia de Coré. Coré no era egipcio sino que pertenecía a la tribu de Israel. Formaba parte del pueblo de Moisés, el mismo pueblo oprimido a quien Faraón estaba explotando.

A pesar de que este hombre pertenecía a un pueblo oprimido, después de volverse rico, comenzó a explotar a sus conciudadanos y se rebeló contra Moisés. Dice el Corán:

“Coré formaba parte del pueblo de Moisés y se insolentó con ellos...” (28:76).

¿No muestra esto que la posición de los profetas contra los que se rebelan es realmente la posición contra los ricos y su opulencia? El Corán ha desvelado en algunos de estos versículos que los reales adversarios de los profetas eran las clases opulentas, los ʺmutrafunʺ, esos que estaban inmersos en las buenas cosas de la vida, siendo los mimados de la historia.

En la sura Saba, esta perspectiva se desarrolla en forma de un principio general y un ley universal:

“No hemos enviado monitor a una ciudad que no dijeran sus ricos: "No creemos en vuestro mensaje"” (Corán 34:34).

Todo esto indica que la confrontación de los profetas con sus adversarios y la lucha entre la fe y la infidelidad refleja la hostilidad entre las dos clases sociales: la oprimida y la opresora.

2- El Corán llama a sus destinatarios ʺnasʺ (género humano). ʺNasʺ significa los desposeídos, la masa menesterosa. Esto indica que el Corán reconoce el concepto de conciencia de clase y considera a las masas desposeídas como la única clase capaz de responder a la invitación del Islam.

También indica que la ideología islámica está orientada clasistamente, lo que significa que el Islam es la religión de los oprimidos y de las masas menesterosas. Los destinatarios de la ideología islámica son solamente las personas de esa masa.

Esto nos da otro fundamento para inferir que el Islam considera la economía como la base y aprueba la concepción materialista de la historia.

3- El Corán deja claro que los líderes, reformadores (muslihun), combatientes en el camino de Dios (mujahidun), mártires (shuhada) y por último los profetas, los apóstoles de Dios, surgen de entre la masa y no de entre la clase opulenta, rica y favorecida. Respecto al Profeta (P.B.) del Islam dice el Corán:

“El es quien ha suscitado entre los analfabetos (ummiyyun) un mensajero salido de ellos...” (Corán 62:2).

La Ummah (comunidad religiosa) no es más que la masa menesterosa. Similarmente, el Corán declara acerca de los mártires en el camino de Dios:

“Haremos comparecer un "shahid" (mártir o testigo) de cada comunidad (la misma masa menesterosa) y diremos: "¡Aportad vuestra prueba!" (es decir, vuestros mártires)...» (Corán 28:75).

El hecho de que los líderes revolucionarios y los movimientos reformistas surjan necesariamente de la masa menesterosa, implica también que hay una correspondencia necesaria entre el origen religioso y social por una parte y el origen de clase y económico por otra parte.

Esta relación necesaria no puede ser interpretada de no ser sobre la base de la concepción materialista de la historia y sobre la base de asumir que la economía es la base real.

4- El primer objetivo de la misión de los profetas y sus movimientos sociales es la base y no la superestructura. Se infiere a partir del Corán que la misión y el mensaje de los profetas apuntaba a establecer la justicia y la equidad por medio de la implementación de la igualdad social y la extinción de las diferencias y divisiones de clases.

Los profetas siempre han comenzado su misión desde la base, produciendo más adelante cambios en la superestructura, no al revés.

La superestructura, es decir, la fe, los dogmas, la moral y los esfuerzos reformadores, han ocupado siempre un segundo plano en la misión de los profetas, puesto que dichas cosas fueron acometidas solamente después que la base fue transformada. Dijo el Profeta (P.B.): “Quien no tiene medios de subsistencia tampoco tiene la otra vida (que es producto de la vida espiritual)”.

Esta expresión indica la prioridad de los medios de subsistencia sobre el Más Allá y la prioridad de la existencia material sobre la existencia espiritual. Si forzamos su conclusión lógica, significa que la vida espiritual es sinónimo de superestructura y se basa en las condiciones materiales de la vida humana.

Dijo también el Profeta (P.B.): “Mi Dios, bendice nuestro pan con la abundancia porque de no haber habido no hubiéramos sido caritativos ni habríamos ofrecido súplicas o plegarias”.

Esta expresión también indica la dependencia de la superestructura espiritual de la base material.

Hoy día, la mayoría de la gente tiende a creer que los profetas habían puesto frente a ellos solamente la tarea de reformar la superestructura, es decir, que apuntaban a hacer hombres verdaderamente creyentes y estaban interesados solamente en la reforma de sus creencias, moral y comportamientos.

No estuvieron ocupados en cambiar la base o a lo sumo consideraban las cuestiones referidas a la base o actividad económica simplemente de una importancia secundaria. Se piensa que los profetas creían que una vez que la gente se volviese verdaderamente creyente, todas las cuestiones se ajustarían de manera correcta automáticamente.

La justicia y la igualdad se establecerían y los explotadores entregarían por sí mismo sus privilegios a los explotados y oprimidos. Resumiendo, se cree que los profetas usaron la fe y la creencia como un arma para lograr sus objetivos, debiendo seguir el mismo camino que sus seguidores.

Esto no es sino un engaño y una ilusión que los sacerdotes y curas vinculados a la clase de los opresores y explotadores han inventado e impuesto sobre la sociedad a fin de volver fútiles e inútiles las enseñanzas de los profetas.

En palabras de Marx, “La clase que tiene a su disposición los medios materiales de producción, controla también consecuentemente los medios de producción intelectual. Los gobernantes materiales son los gobernantes intelectuales de la sociedad y gobiernan también sobre el espíritu social”3.

El enfoque y el método de trabajo de los profetas son realmente opuestos a los puntos de vista generalmente aceptados por la mayoría de la gente.

Los profetas primero liberaban a la sociedad de los males del politeísmo social, la discriminación social, la injusticia, la opresión y la explotación, que son las causas radicales del politeísmo ideológico y la perversión moral, religiosa y de las conductas.

Después de emancipar socialmente al pueblo inculcaban en su alma la fe en la unidad de Dios (Tawhid) y enseñaban los métodos para lograr una moral y un comportamiento piadoso.

5- El Corán sostiene que la lógica de los opositores de los profetas ha sido siempre opuesta a la lógica de los profetas y sus seguidores a lo largo del curso de la historia.

El Corán explica explícitamente que la ideología de los opositores ha sido siempre conservadora, obscurantista, tradicionalista y retrógrada, mientras que la ideología defendida por los profetas y sus seguidores ha sido necesariamente dinámica, anti tradicionalista, progresista y de futuro.

El Corán plantea claramente el punto de vista de que el primer grupo practicaba la misma ideología que de acuerdo a los análisis sociológicos se practica en una sociedad dividida en las clases de los explotadores y de los explotados, división ésta producida por los explotadores, que son quienes se benefician del sistema existente y defienden la ideología del status quo.

Los profetas y sus seguidores, por otra parte, prosiguieron y practicaron la ideología que, hablando sociológicamente, es empleada por los más sufridos y desposeídos en la historia humana.

Hay frecuentes referencias en el Corán sobre la lógica específica sostenida por los opositores y los seguidores de los profetas, indicando que tipo de filosofía siguieron estos dos grupos. Son realmente significativas para señalar que estos dos tipos de filosofías, al igual que los dos grupos, se han opuesto siempre.

El Corán, señalando la lógica de los opositores así como la de los seguidores de los profetas, nos provee con un criterio para hoy día.

El Corán describe varias escenas en que estas dos ideologías se enfrentan. Quienes están interesados en ello pueden estudiar los siguientes versículos Coránicos: Sura Al-Zukhruf (El Lujo) del 40 al 50; sura Al-Muminun (los creyentes) del 23 al 44; sura Taha (Ta Ha) del 49 al 71; sura Al-Shuara (los poetas) del 16 al 49; sura Al-Qasas (el Relato) del 36 al 39.

Aquí, a modo de ejemplo, citamos de la sura Al-Zukhruf los versículos 20 al 24, con algunas breves observaciones explicativas a sus sentidos:

“Dicen: Si el Compasivo hubiera querido, no les habríamos servido”; (a los ángeles). Que ahora los adoramos, significa que es la voluntad de Dios (determinismo absoluto).

“No tienen conocimiento de eso, no hacen sino conjeturar”; (acerca de la cuestión del determinismo).

“¿Es que les trajimos otra Escritura a la que atenerse antes de ésta?”; (éste Corán). Es decir, no se trata de ninguna de estas dos cosas: ni una enorme fe en el determinismo ni de ninguna Escritura que pudiese servir como evidencia.

“¡Nada de eso! Dicen: "Encontramos a nuestros padres en una religión y, siguiendo sus huellas, estamos bien dirigidos." Y así, no enviamos monitor antes de ti a una ciudad que no dijeran los ricos: "Encontramos a nuestros padres en una religión e imitamos su ejemplo"”

(El monitor) dijo: “¿Y si os trajera una dirección más recta que la que vuestros padres seguían?”; es decir, aunque el sendero que yo exhibo ¿esta mas de acuerdo con la lógica correcta? “Dijeron: ʺ¡No creemos en vuestro mensaje!ʺ” (Corán 43:20-24).

Vemos que a veces los opositores de los profetas utilizan la idea del fatalismo y la predestinación para inculcar en la gente que somos libres para actuar de acuerdo a nuestra voluntad.

Esta idea como señalan los sociólogos, siempre conviene a los intereses de los beneficiados del status quo, quienes no quieren ningún cambio en las condiciones existentes y, por lo tanto, se amparan en la doctrina de la predestinación como excusa.

A veces ponen el énfasis en la prosecución de las tradiciones de los ancestros y consideran el pasado como algo sagrado y digno de imitación. Todas las cosas referidas al pasado se aceptan como justas y correctas y se consideran suficientes como guías. Esta es la lógica predicada por los campeones del status quo y de los intereses adquiridos

En oposición a este punto de vista, los profetas nunca apoyaron el tradicionalismo y el fatalismo. Defendieron la lógica, el conocimiento y la emancipación, que representa el enfoque de los revolucionarios y sufridos bajo el status quo.

Sus adversarios, cuando ven que no pueden ganar la batalla debido a la debilidad de su lógica y argumentos, como último recurso, manifiestan que, ya sea que creamos en el fatalismo o no, ya sea que respetemos la tradición o la rechacemos, estamos contra su mensaje, su misión y su ideología, porque su mensaje es contrario a la realidad social y a la estructura de clase actual.

6- El aspecto más obvio de las enseñanzas Coránicas es su toma de posición por los oprimidos. El Corán promete, de acuerdo con la profecía del materialismo histórico en base a la lógica dialéctica, que en el combate entre los oprimidos y los opresores la victoria final está de parte de los primeros.

El Corán por medio de su alineamiento afirma realmente el necesario curso que la historia está determinada a seguir, porque de acuerdo a ello la clase revolucionaria, por su carácter, emerge victoriosa en definitiva en su lucha contra la clase conservadora y reaccionaria, debido a su situación de clase, y está destinada a heredar y gobernar la tierra:

“Quisimos favorecer a los que habían sido humillados en la tierra y hacer de ellos líderes, hacer de ellos herederos” (Corán 28:5).

Similarmente en la sura Al-Araf declara:

“E hicimos que el pueblo que había sido humillado heredara las tierras orientales y las occidentales, que Nosotros habíamos bendecido. Y se cumplió la bella promesa de tu Señor a los Hijos de Israel, por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que Faraón y su gente habían hecho, lo que habían construido” (Corán 7:137).

Esta visión del Corán, de que la historia se mueve en la dirección de la victoria de los oprimidos, los explotados y los esclavizados, corresponde completamente al principio derivado del materialismo histórico, de acuerdo al cual la reacción y el conservadurismo son las características de la explotación y por lo tanto confinadas a enfrentar la extinción.

El carácter esencial del explotado, poseído de esclarecimiento, dinamismo y espíritu revolucionario, al estar en armonía y de acuerdo con la ley de la evolución, está confinado a resultar victorioso.

No resultaría aquí inapropiado citar un pasaje de un artículo publicado últimamente por un grupo llamado de intelectuales musulmanes, que han dejado el intelectualismo para abrazar el marxismo. A continuación de los versículos coránicos anteriormente citados hacen las siguientes observaciones explicativas:

“... Lo que se observa en mayor grado es la posición de Dios y todos los fenómenos de la existencia con respecto a los oprimidos del mundo. No se puede negar que de acuerdo a las enseñanzas Coránicas, los oprimidos de la tierra son los menesterosos, los esclavizados, quienes están forzados a no jugar ningún papel en la determinación de su destino.

Si prestamos atención a este hecho tomando en consideración la absoluta voluntad de Dios gobernando el curso de la existencia y de todos los fenómenos de la vida, que se inclinan en favor de los oprimidos, se plantea la cuestión: ¿quiénes son las personas que se instrumentalizan en la realización de la Voluntad Divina? La respuesta a esta pregunta es realmente obvia.

Cuando evaluamos la organización administrativa de las sociedades polarizada en opresores y oprimidos, sabiendo que la Voluntad Divina se puede traducir en acción, por una parte, concediendo el liderazgo y la herencia de la tierra a los oprimidos, y por otra parte destruyendo las instituciones explotadoras, negándolas en definitiva, encontramos que los oprimidos y sus apóstoles e intelectuales comprometidos, que surgen de la clase oprimida, actúan como los agentes de la Voluntad Divina en la realización de estos fines.

En otras palabras, son estos apóstoles preferidos4 y los mártires difuntos de entre los oprimidos5 quienes se mueven inicialmente en la lucha contra los destructivos regímenes ʺtaghutʺ (opresores), movimiento que prepara el camino para establecer el liderazgo de los oprimidos y les capacita para heredar los recursos de la tierra.

Este punto de vista, en realidad, representa nuestro entendimiento de la interpretación Coránica de los levantamientos históricos y las revoluciones monoteístas6, en el sentido que de la misma manera como las revoluciones monoteístas, desde el punto de vista sociológico, giran alrededor del eje del liderazgo de los oprimidos y su herencia de la tierra, así también los líderes y los grupos en la vanguardia de estos movimientos deberían surgir necesariamente de entre los oprimidos.

Sus puntos de vista ideológicos y sociales deberían derivarse también de la actitud intelectual y del alineamiento social de los oprimidos y las masas explotadas”.

De esta manifestación se sacan distintas deducciones:

a) Desde el punto de vista del Corán la sociedad es bipolar y siempre está dividida en dos clases representadas por los opresores y los oprimidos.

b) La voluntad de Dios (de acuerdo a la expresión usada en el artículo, ʺla voluntad de Dios y todos los fenómenos de la vidaʺ) respecto a la herencia y liderazgo de los oprimidos y los pisoteados es universal y se aplica sin discriminación alguna a todos ellos, sean creyentes o infieles, monoteístas o politeístas.

Significa que el pronombre relativo ʺlos queʺ se usa en un sentido general aplicable a todas las personas. La promesa Divina garantiza la victoria de los oprimidos sobre los opresores. En otras palabras, el principal conflicto a lo largo de la historia hasta hoy día es entre los explotados y los tiranos.

El propósito de la evolución del universo dicta que los pisoteados deberían emerger victoriosos contra los opresores.

c) La voluntad de Dios se ejecuta a través de los medios de los oprimidos. Los líderes, guías, apóstoles y mártires surgen necesariamente de entre los oprimidos, no de la otra parte.

d) La base ideológica está siempre en armonía y correspondencia con la base social y el carácter de clase.

Así vemos como ciertos principios marxistas respecto a la historia son derivados e inferidos de los versículos Coránicos y como se asegura que el Corán, 1.200 años antes que Marx viniese al mundo, ¡anticipó y repercutió en su pensamiento y filosofía!

Bien, ahora que se ha encontrado tal punto de vista acerca de la Historia en el Corán, ¿qué conclusiones se pueden extraer a su luz al analizar la historia contemporánea? Estos señores han intentado apresuradamente extraer conclusiones de los llamados principios Coránicos, aplicándolos como una prueba al movimiento contemporáneo de los ʺulamaʺ.

Dicen que el Corán nos ha enseñado que los líderes y guías de las revoluciones deberían ser necesariamente de la clase oprimida. Por el contrario, vemos hoy día que los ʺulamaʺ, que representan una de las tres dimensiones del sistema de explotación a lo largo de la historia, han cambiado su base social volviéndose revolucionarios.

¿Cómo se puede explicar este fenómeno? La solución es simple. Podemos concluir con seguridad y certeza que hay una intriga en este asunto. Cuando la clase gobernante se encuentra en apuros, pide a los clérigos aliados que preparen una pomposa revolución que les sirva de escapatoria. Esta es otra conclusión derivada de este punto de vista marxista (perdón, ʺislámicoʺ).

Queda realmente claro quién se llenará los bolsillos con los beneficios producidos por tales interpretaciones.

Crítica

Todo lo que se ha dicho acerca de la justificación del materialismo histórico desde el punto de vista Coránico puede considerarse como básicamente equivocado o, si correcto, las interferencias extraídas totalmente erróneas. Tenemos que examinar críticamente los argumentos dados anteriormente.

1- La afirmación de que el Corán ha dividido la sociedad material y espiritualmente en dos clases y que las características materiales de cada clase coinciden con sus respectivas características espirituales es absolutamente falsa.

Decir que de acuerdo al Corán el grupo consistente de los ʺkafirunʺ (infieles, incrédulos), los ʺmushrikunʺ (idólatras), los ʺmunafiqinʺ (hipócritas), los ʺmufsidunʺ (enredadores, cizañeros), es el mismo grupo de los ʺmalaʺ (camarilla gobernante), los ʺmustakbirunʺ (arrogantes, opresores) y los ʺjabbarunʺ (tiranos), por una parte, y por otra parte que el grupo consistente de los ʺmuminunʺ (creyentes), los ʺmuwahhidunʺ (monoteístas), los ʺsalihunʺ (correctos) y los ʺshuhadaʺ (mártires) es el mismo de los oprimidos y las clases explotadas, y decir que la confrontación entre los creyentes y los incrédulos refleja el conflicto básico entre los oprimidos y los opresores respectivamente, no es correcto.

Este tipo de coincidencias no es válido en absoluto para el Corán. Por el contrario, encontramos que el Corán afirma la ausencia de tales coincidencias.

En su tratamiento de las lecciones de la historia el Corán cita los ejemplos de los creyentes que pertenecían a la clase gobernante tiránica y aún así se rebelaron contra la misma y sus valores.

Los creyentes de la familia de Faraón, cuya historia es narrada en la sura Al-Mumin, es un ejemplo de tales individuos. El Corán también menciona a la mujer del Faraón quien, a pesar de ser su compañera en la vida y compartir su estilo de vida lujurioso, era una verdadera creyente en Dios7.

El Corán, en varias partes, en un estilo ágil, recuerda la historia de los magos de Faraón y muestra como la conciencia del hombre, por buscar naturalmente la verdad, al encontrarla, puede levantarse contra la falsedad y el error, dejando a un lado todos los intereses personales e ignorando con desprecio las amenazas de Faraón:

“He de haceros amputar las manos y los pies opuestos. Luego, he de haceros crucificar a todos” (Corán 7:124).

Básicamente, la historia de Moisés (P), como está relatada en el Corán, contradice el materialismo histórico. Es cierto que Moisés (P) pertenecía a la tribu de Israel —no era egipcio ni pariente de Faraón— pero fue criado desde la infancia como un príncipe en casa del Faraón.

El mismo Moisés que fue criado por el Faraón se rebeló contra el tiránico sistema de su protector, medio en el que había crecido y al cual renunció prefiriendo trabajar como pastor para el viejo hombre de Median, hasta que fue elegido por Dios para la profecía, cuando se enfrentó formalmente al Faraón.

El Santo Profeta (P.B.) quedó huérfano en la niñez y llevó una vida de pobreza hasta su juventud. Fue después de su casamiento con Jadiya que se hizo próspero y rico. El Corán se refiere a este punto cuando dice:

“¿No te encontró huérfano y te recogió? ¿No te encontró extraviado y te dirigió? ¿No te encontró pobre y te enriqueció?” (93:6-8).

Fue en este período de prosperidad que el Profeta (P.B.) dedicó su tiempo a la plegaria y la contemplación en la soledad. De acuerdo a la doctrina del materialismo histórico, durante este período el Profeta (P.B.) habría cambiado y asumido el rol de un defensor conservador del status quo.

Pero fue durante este período que comenzó a propagar su mensaje revolucionario, levantándose en rebelión contra los capitalistas, los usureros y los esclavistas de la Meca, rebelándose contra la práctica de la idolatría que simbolizaba la vida corrupta de esos días.

Así como los creyentes, los monoteístas y los revolucionarios monoteístas no surgieron todos de la clase oprimida, los profetas se valieron asimismo de la afable y relativamente incorrupta naturaleza de ciertas partes de la clase opresora para levantarse y rebelarse contra ellas (a modo de arrepentimiento) o contra los intereses de su propia clase (a modo de revolución).

De la misma manera, tampoco toda la gente oprimida pertenecía a las filas de los creyentes y de los revolucionarios monoteístas.

El Corán describe numerosas escenas donde la gente perteneciente a la clase oprimida se cuenta entre los incrédulos e incluida entre los condenados al castigo Divino8.

Por lo tanto, ni todos los creyentes pertenecen a la clase oprimida ni todos los oprimidos son creyentes. El afirmar que hay una total correspondencia entre ambas cosas es totalmente absurdo. Innegablemente, la mayoría de los seguidores de los profetas han pertenecido a la clase oprimida, o al menos provienen de aquellos cuyas manos no están manchadas con la sangre y la represión.

Similarmente, la mayoría de los opositores pertenecían a la clase opresora.

Esto es así porque, aunque la naturaleza humana que acepta el Mensaje Divino es común a ambas clases y existe en todas las personas, los opresores, los opulentos y los extravagantes se enfrentan a un gran impedimento para hacerlo suyo, debido a que sus almas están corruptas y sus hábitos están profundamente atrincherados en el sistema existente del mal.

Son pocos los provenientes de esta clase capaces de liberarse de la carga, grande como una montaña, de estos males. Pero la clase oprimida no tiene tales restricciones. Su naturaleza no solamente responde prestamente al Mensaje Divino, sino que ven en el mismo la oportunidad para recobrar sus derechos perdidos.

Auto-identificarse con los creyentes les acarrea una doble ventaja. Es a causa de esto que la mayoría de los seguidores de los profetas provienen de los oprimidos y los individuos pertenecientes al grupo opuesto forman solamente una minoría. A pesar de ello, la noción de que el grupo de los creyentes y la clase de los oprimidos son una y la misma, es totalmente infundada.

Hay una marcada diferencia entre los principios fundamentales respecto a la naturaleza de la historia formulada en el Corán y las doctrinas básicas del materialismo histórico, en la visión del Corán, el espíritu es una realidad fundamental y la materia de ninguna manera es anterior al espíritu.

Las necesidades e impulsos espirituales son fundamentales para la existencia humana y no dependen de las necesidades materiales. El pensamiento también es independiente de la acción y la naturaleza psicológica del hombre precede la construcción social de su personalidad.

El Corán —dado que cree en la naturaleza fundamental del ser humano, una naturaleza que se encuentra incluso dentro de personas extremadamente deshumanizadas como el Faraón, que es un ser humano natural cuya evolución se ha detenido— admite también, incluso para las personas más corruptas, la posibilidad de avanzar hacia la verdad y la auto-realización, por más pequeña que pueda ser esa posibilidad.

En consecuencia, a los profetas se les encargó que amonesten a los tiranos en primer lugar, y acaso por ventura, liberar al hombre nato aprisionado dentro del opresor, despertando su humanidad inherente contra su pecaminosa personalidad social. Sabemos que se consiguió el éxito en un gran número de casos y que lo que se llama ʺarrepentimientoʺ es el nombre de este fenómeno.

A Moisés (P) en la etapa inicial de su profecía se le confirió la tarea de persuadir al Faraón y hacerle consciente de la verdadera naturaleza humana por medio de la admonición. Se le aconsejó a Moisés (P) que lo combata solamente si fracasaba en dicho intento.

En el parecer de Moisés (P), el Faraón tenía cautivo y encadenado al hombre (verdadero) dentro suyo a la vez que esclavizados y cautivos a otros seres humanos en el exterior.

Moisés (P) intentó primero despertar el hombre cautivo dentro de Faraón para que se rebele contra sí mismo. Se esforzó por excitar el remanente de humanidad que quedaba dentro de él contra su personalidad social, es decir, el Faraón forjado y fabricado por las condiciones sociales perversas:

“Ve a Faraón. Se ha excedido. Y di: "¿Estás dispuesto a purificarte y a que te dirija a tu Señor y, así, tengas miedo?"” (79:17-19).

El Corán cree en el poder y valor de la guía, consejo, admonición, recordatorio, argumentación y razonamiento lógico (en terminología Coránica: ʺhikmahʺ — sabiduría—). De acuerdo al Corán estos recursos pueden cambiar al hombre, alterar su curso de vida, transformar su personalidad y producir un cambio espiritual en él.

Este enfoque es contrario al marxismo y al materialismo, el cual restringe el rol de la guía simplemente a la transformación de la ʺclase en síʺ en ʺclase para síʺ, por medio de la conciencia de clase, el antagonismo y la comprensión del carácter de clase.

2- Se asegura que los destinatarios del Corán es ʺnasʺ (el género humano, el pueblo), y que ʺnasʺ como término es sinónimo de masas empobrecidas. Por ende el Islam se dirige a la clase oprimida y la ideología islámica es la ideología de la clase oprimida. Por lo tanto, el Islam recluta a sus servidores y combatientes exclusivamente de las masas menesterosas.

Toda esta línea argumental es errónea. Por supuesto, los destinatarios del Mensaje del Islam son ʺnasʺ, es decir, los seres humanos, lo que incluye a todo el género humano. Ningún diccionario de lengua árabe da el sentido de la palabra ʺnasʺ como ʺmasas oprimidas o menesterosasʺ, y esta palabra no se refiere a ninguna clase particular de hombres.

El Corán dice: “... Dios ha prescrito a todos los hombres (nas) la peregrinación a la Casa, si disponen de medios...” (Corán 3:97).

¿Se refiere este versículo solamente a la masa menesterosa? La frase: “¡Oh, género humano!” que se encuentra repetidamente en el Corán, en ninguna parte se refiere exclusivamente a la masa menesterosa sino a todo el género humano en general.

La universalidad del discurso Coránico se deriva también del principio de universalidad de la naturaleza humana presentada en el Corán.

3- Se dice qué él Corán afirma que los líderes, los guías, los profetas y los mártires se suscitan exclusivamente de entre los oprimidos. Esto sin embargo es otro error respecto al Corán. El Corán nunca hace tal manifestación.

El argumento concerniente al versículo 62:2 que el Mensajero de Dios surge de entre la ʺummahʺ (comunidad) y la ʺummahʺ es equivalente a ʺmasas oprimidasʺ, es ridículo. La palabra ʺum-miyyinʺ es realmente la forma plural de la palabra ʺummiʺ, que significa que una persona es analfabeta, sin instrucción. Además, se deriva de ʺummʺ, no de ʺummahʺ.

De todos modos, el significado de la palabra ʺummahʺ es una sociedad que se compone de distintos grupos y ocasionalmente de diferentes clases. Por ningún motivo se le puede usar con el significado de ʺmasas menesterosasʺ. Incluso más ridículo es el argumento respecto al versículo 75 de la sura Al-Qasas acerca de los mártires, el versículo completo dice:

“Haremos comparecer un testigo de cada comunidad y diremos: "Aportad vuestra prueba". Y sabrán que la verdad es de Dios. Entonces, se esfumarán sus invenciones” (Corán 28:75).

Lo han interpretado (o más bien distorsionado) para llegar a decir: “Suscitaremos de cada "ummah" (de las masas) un "shahid" (mártir en el camino de Dios), es decir, le haremos un revolucionario, luego pediremos a cada "ummah" que presente su prueba, que es la misma para su mártir, el revolucionario muerto en el camino de Dios”.

En primer lugar, este versículo es continuación de otro y ambos están referidos al Día del Juicio, el día cuando Dios se dirigirá a los idólatras. El versículo anterior dice:

“El día que les llame, dirá: "¿Dónde están aquéllos que pretendíais que eran Mis asociados?"” (Corán 28:74).

En segundo lugar, ʺnazaʹnaʺ significa ʺsepararemosʺ o ʺsacaremosʺ. No significa ʺelevaremosʺ, ʺsuscitaremosʺ o ʺmoveremosʺ, ʺdespertaremosʺ.

En tercer lugar, la palabra ʺshahidʺ no se usa aquí en el sentido de ʺmártirʺ sino en el sentido de ʺtestigoʺ (testigo de la acción de su pueblo). El Corán considera a cada profeta como un testigo de las acciones de su ʺummahʺ (pueblo, comunidad, gente).

No hay un solo ejemplo en el Corán donde la palabra ʺshahidʺ se usa por ʺmártirʺ con el sentido corriente de hoy día, para alguien muerto en el camino de Dios. La palabra ʺshahidʺ fue usada, por supuesto, por el Profeta (P.B.) y los Imanes (P) en este sentido, pero no por el Corán.

Así vemos como los versículos del Corán han sido distorsionados con el propósito de reconciliar las enseñanzas coránicas con una filosofía incoherente como el marxismo.

4- ¿Cuál era el principal objetivo de los profetas? ¿Era su objetivo primario establecer la justicia y la igualdad o fortalecer la relación del hombre con Dios por medio de la fe y el conocimiento? ¿Combinaron ambos objetivos y fueron dualistas en el enfoque? ¿Necesitamos alguna otra explicación?

Ya me he ocupado de este problema al discutir la profecía y no hay necesidad de repetir lo que hemos dicho ahí. Aquí nos ocuparemos de esta materia solamente desde el punto de vista de la metodología de los profetas.

Al discutir las implicaciones prácticas del ʺTawhidʺ (principio de la Unidad Divina), ya he explicado que los profetas no concentraron sus esfuerzos en reformar al hombre y liberarlo desde el interior quebrando todas las esclavitudes o servidumbre respecto a las cosas mundanales —como sostienen los Sufis— ni dedicaron todas sus energías para traer la equidad y la reforma en las relaciones humanas externas, considerando esta reforma como suficiente para la corrección de las relaciones internas del hombre (con Dios y con él mismo), como es defendido por algunas escuelas filosóficas materialistas.

El Santo Corán en el mismo instante y en una sola sentencia dice:

“... Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios, no le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios...” (Corán 3:64).

Pero la cuestión es: ¿a partir de dónde los profetas comenzaron su misión?, ¿desde el interior o desde el exterior?

¿Iniciaron los profetas su trabajo para transformar a los hombres desde su interior a través de impregnarlos con la fe religiosa y el fervor espiritual y después que hubieran sufrido la transformación religiosa, moral, intelectual y emocional, hicieron uso de este cambio para lograr los objetivos de la unidad social, la reforma social, la justicia social y la igualdad?

¿O actuaron de otra manera concentrando primero sus esfuerzos en cambiar las condiciones materiales llamando la atención pública sobre la privación, el retraso y la opresión, movilizando al pueblo para eliminar la desunión social, la discriminación y la injusticia, atendiendo la tarea de cultivar la fe, la correcta doctrina y la moral solamente después de haber logrado esos objetivos?

Un breve estudio de los métodos empleados por los Profetas (P) y los santos Imames (P) revelaría que ellos, contrariamente a la práctica de los llamados reformadores sociales y defensores del bienestar humano, comenzaron su trabajo con el énfasis puesto sobre el recto pensamiento, la correcta doctrina, la creencia, el fervor espiritual, el amor a Dios y el constante recuerdo del origen del mundo (mabda) y el Día de la Resurrección.

Una ojeada al orden cronológico de la suras y las revelaciones de los versículos Coránicos con referencia a los problemas discutidos en ellos, un estudio de la vida del Profeta (P.B.), su enfoque de los problemas que atendió durante los trece años de su estancia en la Meca y los diez años de vida en Medina, es suficiente para arrojar luz sobre los métodos empleados por los profetas.

5- Que los opositores de los Profetas (P) deberían haber mantenido una lógica conservadora, es realmente natural. Si se pudiera deducir del Corán que los opositores de los Profetas (P), sin excepción, creían en esta lógica, uno podría decir justificadamente que todos ellos pertenecían a la clase opulenta, privilegiada y explotadora.

Pero lo que realmente podemos deducir del Corán es que este tipo de pensamiento es la lógica de los líderes opositores, la ʺmalaʺ y los ʺmustakbirunʺ, a quienes Marx considera como los propietarios y distribuidores de los productos intelectuales de la sociedad.

Que la lógica de los Profetas (P) debería ser la lógica del dinamismo, de la racionalidad y de la indiferencia a las costumbres y las tradiciones, también es natural.

Pero no es justificable decir que la privación, explotación y opresión de las clases más bajas ha sido responsable de moldear sus conciencias de esa manera y que su pensamiento está determinado naturalmente por sus privaciones y carencias.

Los Profetas (P) tienen su lógica porque han alcanzado una etapa de la perfección humana respecto a su lógica, razón, sentimientos, y emociones. En realidad, cuanto más adquiere la perfección un ser humano, menor es su ligazón y dependencia de su entorno natural y social y de las condiciones materiales y mayor es su independencia.

Ya hablaremos de esto más adelante. La lógica independiente de los profetas requiere que ellos no deberían estar atados a las costumbres, hábitos y tradiciones. Por el contrario, requiere que liberen también al pueblo de la prisión de la ciega imitación de las costumbres y tradiciones decadentes.

6- Todo lo que se ha dicho en el contexto de la opresión (istidʹaf) es asimismo inaceptable. ¿Por qué? Porque, en primer lugar, el Corán ha explicado claramente el curso evolucionista de la historia y su objetivo último de forma variada en distintos versículos.

Los mismos explican e interpretan el sentido del versículo 28:5 ya mencionado y les son complementarios, mientras sugieren que su discusión es cierta, solamente bajo determinadas condiciones. En segundo lugar contrariamente a la creencia común, el versículo de ʺistidʹafʺ (28:5) no puede ser interpretado como formulando una ley universal.

Esto es tan evidente que prácticamente no hace falta elaborar una comparación con otros versículos relacionados o hacer alguna interpretación o explicación detallada. Este versículo se relaciona a uno que le precede y a otro que le sigue. Cuando se los lee en el orden sucesivo encontramos que no contienen el principio universal que ha sido inferido.

Me gustaría discutir este versículo en dos partes. La primera parte de la discusión se basa en el supuesto de que él mismo se puede separar de los diez versículos precedentes y que le siguen, pudiendo derivarse un principio universal de él.

Entonces comparamos este versículo con otros que plantean otro principio histórico que contradice el principio asumido y vemos qué conclusiones podemos extraer de esta comparación. En la segunda parte mostraremos que este versículo básicamente no plantea el principio universal que ha sido inferido de él.

Primera parte: En diversos versículos del Corán el destino y la suerte última de la historia como así también su curso evolutivo se describe como la victoria final de la fe sobre la infidelidad, la victoria de la piedad sobre la codicia incontenida, la victoria de la virtud sobre la corrupción y la victoria de la conducta responsable y devota sobre el comportamiento perverso.

El versículo 55 de la Sura An-Nur dice así:

“A quienes de vosotros creen y obren bien. Dios le ha prometido que ha de hacerles sucesores en la tierra, como ya había hecho con sus antecesores. Y que ha de consolidar la religión que eligió para ellos. Y que ha de trocar su temor en seguridad. Me servirán a Mi sólo, sin asociarme nada...” (Corán 24:55).

En este versículo a los que se promete la victoria final, la vice-regencia de Dios y la herencia de la tierra, es sin duda a los creyentes honrados. Contrariamente al versículo 28:5 que menciona la condición de ser oprimido, pobre y explotado como la característica principal de los creyentes, este versículo se apoya en las características del comportamiento y en lo ideológico y moral.

Proclama la victoria final y el dominio de un tipo particular de creencia, fe y modo de comportamiento. En otras palabras, este versículo promete la victoria final del ser humano que ha alcanzado la convicción de la fe, la comprensión de la verdad y la sublimidad del carácter.

Una de las implicaciones de la victoria prometida es "la sucesión en la tierra", es decir, el arrebatar la autoridad de los gobernantes y poderes anteriores.

La otra implicación es respecto al establecimiento de las normas de la religión, que es la comprensión de todos los valores éticos y sociales del Islam, como son, la justicia, la corrección, la piedad, el valor, el auto sacrificio, el amor, la adoración de Dios, la sinceridad, la pureza de alma, etc.

En tercer lugar, implica el rechazo de todas las formas del politeísmo (shirk) ya sea en adoración (ibadah) o en obediencias (ita'ah).

En la Sura Al-Araf el versículo 128 dice:

“Moisés dijo a su pueblo: ¡Implorad la ayuda de Dios y tened paciencia! La tierra es de Dios y se la da en herencia a quien El quiere de Sus siervos. El fin es para los que temen a Dios”* (Corán 7:128)

*(es decir, el destino o fin de los temerosos de Dios será ser los herederos de la tierra).

En la Sura Al-Anbiya el versículo 105 declara:

“Hemos escrito en los Salmos, después de la Amonestación, En realidad la tierra la heredarán Mis siervos justos” (Corán 21:105).

También hay otros versículos referidos a esta materia.

¿Qué haremos ahora? ¿Deberíamos aceptar el versículo 28:5 relacionado con "istidaf" (la opresión) o el versículo 24:55 concerniente a "istikhiaf" (la sucesión) y varios versículos más de este tipo?

¿Podemos decir que estos dos tipos de versículos, aunque aparentemente distintos en significado, expresan la misma realidad, es decir, que los oprimidos son al mismo tiempo creyentes, virtuosos y piadosos, y viceversa?

¿Podemos decir que "istidaf" (ser oprimido) es el carácter social y de clase de la misma gente que se identifica ideológicamente como personas de fe, virtuosas y piadosas? Por supuesto, no.

Ya he argumentado que la teoría de la correspondencia entre las llamadas características "superestructurales" de creencia, virtud y piedad y las llamadas características "infraestructurales" de opresión, explotación y privación, no se justifica desde el punto de vista del Corán.

Desde este punto de vista es tan posible que un grupo de creyentes pueda no ser de los oprimidos, como que un grupo de los oprimidos pueda no consistir de creyentes. El Corán ha presentado ambos grupos.

De todos modos, como he señalado antes, todas las veces que una ideología monoteísta basada en los valores Divinos de justicia, auto sacrificio y benevolencia se presenta en una sociedad clasista, es evidente que sus seguidores deberían pertenecer a la clase oprimida, porque ellos no tienen que allanar los obstáculos que bloquean el camino de la naturaleza como en el caso de la clase opuesta.

Pero no significa necesariamente que la clase de los creyentes abarque exclusivamente la clase de los oprimidos.

En segundo lugar, cada uno de los versículos arriba mencionados presenta dos mecanismos diferentes de la historia. El correspondiente a la opresión (28:5) identifica el curso y movimiento de la historia con la lucha de clases.

Este mecanismo se explica que se debe a las presiones creadas por los opresores y su carácter reaccionario por una parte, y el espíritu revolucionario de la clase explotada, por otra parte.

Esta lucha resulta, innegablemente, en la victoria de la clase oprimida, independientemente de su compromiso con el ideal Coránico de buena conducta, y se aplica por consiguiente de igual modo a pueblos tales como los de Vietnam y Camboya.

Si intentamos interpretar este versículo desde el punto de vista religioso deberíamos decir que expone el principio del apoyo Divino a los oprimidos. El Corán declara:

“No creas que Dios se despreocupa de lo que hacen los impíos...” (Corán 14:42).

Esta es una afirmación de la Justicia Divina. El versículo concerniente a "istidaf" conteniendo las nociones de liderazgo (imamah) y herencia (wiraíhat) es indicativo de la Justicia Divina.

Pero el versículo relacionado a "istikhiaf" (sucesión) (24:55) y otros similares, exponen un mecanismo diferente operando en la Historia como proceso natural. Desde el punto de vista religioso este mecanismo implica un principio más comprensivo que el principio de la Justicia Divina, dado que el último se incluye en él.

El mecanismo expuesto en el versículo 24:55 y otros similares, puede ser explicado de esta manera: entre los distintos tipos de luchas a lo largo del curso de la historia mundial, casi todas las cuales se han emprendido por motivo de intereses y beneficios materiales, solamente han sido motivadas exclusivamente por valores sagrados las empeñadas por la causa de Dios (lillah wa fillah), libres de cualquier interés material egoísta.

Esta lucha bajo el liderazgo de los Profetas (P) y los creyentes que los seguían, ha contribuido al avance de la humanidad y la civilización humana. Solamente este tipo de lucha es digna de ser llamada lucha entre el bien y el mal.

Fueron estas luchas las que empujaron hacia adelante la historia desde un punto de vista humanista y espiritual. La real fuerza que motivaba estas luchas no era el surgir de cierta clase sino el impulso natural e instintivo del hombre por la verdad y la comprensión de los misterios de la existencia y su ansia de justicia, que lo dirige a crear un orden social ideal.

No fue el sentido de privación y pérdida sino el impulso natural de auto perfección lo que ha contribuido al progreso del hombre.

Las facultades animales han permanecido inalteradas en el hombre desde el comienzo de la historia hasta ahora. No se han desarrollado de ninguna manera ni pueden desarrollarse ahora.

Pero sus aptitudes humanas se desarrollan y florecen gradualmente, y así en el futuro, más que hoy día, será capaz de emanciparse de las ataduras materiales y económicas e inclinarse cada vez más hacia la perfección espiritual y la fe.

La base sobre la que la historia se ha desarrollado y desplegado no fueron las luchas libradas por los intereses de clase y los beneficios materiales, sino las luchas ideológicas y espirituales basadas en la fe Divina. Este es el mecanismo natural de la evolución del hombre, el cual asegura la victoria final de los virtuosos, los piadosos y los combatientes en el camino Divino.

Discutamos la visión Divina de esta victoria. Todo lo que participa en el proceso de la historia y sufre una gradual evolución, logrando su último objetivo mientras la historia se aproxima a su punto culminante, es manifestación del Señorío (rububiyyah) y Benevolencia (rahmah) de Dios, quien necesita que las criaturas alcancen la perfección.

Es algo más que lo que se llama Justicia Divina, la cual necesita solamente "compensación". En otras palabras, lo que ha sido prometido es emisión y manifestación de los Atributos Divinos de Dominio, Benevolencia y Generosidad, no precisamente sus Atributos de Omnipotencia y Venganza (justo castigo).

Así, vemos que el versículo 28:5 concerniente a "istidaf" y el 24:55 concerniente a "istikhiaf" (así como otros similares), tienen cada uno una lógica definida.

Difieren en importancia con respecto a la perspectiva de la historia, la clase victoriosa, el curso seguido por la historia para asegurar la victoria prometida, el mecanismo o el proceso natural responsable del movimiento de la historia y con respecto a la manifestación de los relevantes Atributos Divinos.

Sin embargo, vemos que el versículo 24:55 concerniente a la sucesión es más comprensivo que el otro respecto a las conclusiones producidas. Todo lo que el hombre obtiene sobre la base del versículo concerniente a la opresión es solamente una parte de lo que logra sobre la base del versículo concerniente a la sucesión.

El valor moral que derivamos del versículo concerniente a la opresión es para la liberación del oprimido de la tiranía del opresor, lo que implica que Dios es el Salvador del oprimido (aunque lo más notable, solamente es uno de los Atributos de Dios), mientras que el versículo concerniente a la sucesión abarca todos los Atributos de Dios incluyendo el designado por el versículo anterior.

Segunda Parte: Esta segunda parte de nuestra discusión corresponde al versículo concerniente a la opresión. La realidad es que este versículo no tiene la intención de establecer ningún principio universal. Consecuentemente, ni describe el curso de la historia, ni indica el mecanismo de la historia para la victoria final de los oprimidos.

La errónea presunción de que este versículo establece un principio es producto de separarlo de los versículos anteriores y posteriores y de la generalización del sentido del pronombre relativo "los que" en la frase "los que habían sido humillados" para deducir un principio que choca con el otro deducido del versículo 24:55 concerniente a la sucesión.

Consideremos los tres versículos siguientes:

“Faraón se condujo altivamente en el país y dividió a sus habitantes en clanes. Debilitaba a uno de ellos, degollando a sus hijos varones dejando con vida a sus mujeres. Era de los corruptores (4). Quisimos favorecer a los que habían sido humillados en el país y hacer de ellos jefes, hacer de ellos herederos(5), darles poderío en el país y servirnos de ellos para hacer que Faraón, Hamán (su primer ministro) y sus ejércitos experimentaran lo que ya recelaban(6)” (Corán 28:4-6).

Estos tres versículos están interrelacionados y pueden ser interpretados solamente leyéndolos juntos.

Vemos que la oración "y darles poderío en el país" (en la versión inglesa del Corán dice: "y establecerlos en la tierra"9) y la oración "hacer que Faraón, Hamán...", en el tercer versículo, se relacionan a la expresión "Quisimos favorecer" del segundo versículo, que es complementario para su sentido o intención. Por lo tanto, estos dos versículos no se pueden separar.

Además, el contenido de la segunda oración en el tercer versículo, es decir, "hacer que Faraón, Hamán...", se refiere al contenido del primer versículo y hace una aserción acerca del destino del Faraón cuya tiranía se describe allí.

Así, no podemos separar el tercer versículo del primero mientras que el tercero se relaciona al segundo y lo complementa. Tampoco el segundo versículo se puede separar del primero.

Si no hubiera estado el tercer versículo allí o no se hubiera relacionado con el destino de Faraón y Hamán, habría sido posible separar el segundo del primero y considerarlo como independiente, de manera que se podría deducir un principio universal de él.

Pero la conexión inseparable de estos tres versículos excluye absolutamente la posibilidad de deducir algún principio.

Lo que se quiere decir es que Faraón se entregó a actos de auto-engrandecimiento, discriminación, represión e infanticidio, mientras que Dios había determinado conceder el liderazgo y la herencia de la tierra a esos que eran humillados, oprimidos y despojados de sus derechos.

Aquí el pronombre "los que" en el segundo versículo debería ser tomado en el sentido restringido de referencia a las personas a las que se les prometió, no en un sentido general aplicable a todos los oprimidos.

Además hay otro punto a ser tomado en cuenta. La expresión "hacer de ellos jefes" se refiere a la expresión "Quisimos favorecer". No dice "los vamos a transformar" lo que habría sido más apropiado si fuese a decir que el favor Divino comprometido equivalía a la concesión del liderazgo y la herencia. Esta es la interpretación general de este versículo.

De todos modos, el versículo viene a decir: “Quisimos favorecer a los oprimidos a través de un profeta y una Escritura revelada (Moisés y la Tora), a través de la enseñanza y la práctica religiosa y a través de la generación de la fe monoteísta en ellos, haciéndolos creyentes honrados, y como resultado, líderes y herederos de la tierra (su propia tierra)”. Por consiguiente el versículo se propone expresar: “Quisimos favorecer a los que habían sido humillados en el país (enviando a Moisés y la Escritura revelada) y hacer de ellos jefes, hacer de ellos herederos” (Corán 28:5).

Por lo tanto, aunque el versículo 28:5 concerniente a la opresión (istidaf) tiene un sentido específico es realmente similar en importancia al versículo 24:55 concerniente a la sucesión (istikhiaf), es decir, comunica parcialmente el significado general del versículo 24:55.

Además, aparte de la relación de la frase "Quisimos favorecer" con "hacer que Faraón, Hamán...", básicamente no podemos presumir que el versículo se propone decir que los Hijos de Israel habrían obtenido el liderazgo y la herencia de su tierra por la sola virtud de ser oprimidos, ya sea que Moisés hubiera aparecido como profeta o no, independientemente de sus enseñanzas celestiales y sin tener en cuenta el seguimiento de esas enseñanzas.

Posiblemente, los defensores de la justificación de la teoría del materialismo histórico desde el punto de vista islámico pueden plantear otra cuestión. Pueden decir que la cultura islámica en su esencia y carácter es la cultura de los oprimidos o de los opositores, o es una cultura general.

Si la cultura islámica es la cultura de los oprimidos está confinada a tener el carácter de su clase: su audiencia, su mensaje, su alineación y todas las cosas deben girar alrededor de la clase oprimida.

Y si la cultura islámica es la cultura de los opresores, como afirman los opositores del Islam, además de tener su carácter de clase y girar alrededor de sus intereses, debería ser una cultura antihumanitaria y por lo tanto necesariamente de origen no Divino.

Ningún musulmán aceptaría este punto de vista. Además, toda su cultura tiene testimonios de lo contrario.

Veamos ahora la afirmación de que la cultura islámica es una cultura general. Una cultura así es neutra, es una cultura de indiferencia e incomunicación, sin responsabilidades ni compromisos cuyo lema es: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Es una cultura que intenta reconciliar el agua con el fuego, el oprimido con el opresor, al explotado con el explotador, juntándolos a todos bajo el mismo techo, una cultura que ni asa la carne ni quema el asador. Tal cultura es prácticamente una cultura conservadora que sirve a los intereses de los opresores y de los explotadores.

Un grupo neutral, indiferente y no comprometido, que no participa en ningún conflicto social entre los explotadores y los explotados, prácticamente apoya a la clase explotadora al no restringir su libertad. Similarmente, una cultura cuyo espíritu es neutral o indiferente debería ser necesariamente considerada la cultura de la clase opresora.

Tomando esto en cuenta, se afirma que dado que la cultura islámica no es ni neutral ni un apoyo de la clase opresora, debería ser una cultura de los oprimidos respecto a su origen, su alineamiento, su mensaje y su audiencia, girando todo alrededor del eje de clase.

Este argumento es totalmente falso. Pienso que hay dos razones fundamentales para la tendencia de esta parte de los intelectuales musulmanes hacia el materialismo histórico.

En primer lugar, presumen que si la cultura islámica debe ser considerada como una cultura revolucionaria —o si el Islam debe ser provisto de una cultura revolucionaria— el recurso al materialismo histórico es inevitable.

El resto de sus charlas y afirmaciones respecto a que es una idea inspirada por el Corán y específicamente derivada del versículo 28:5 acerca de "istidaf", no son otra cosa que excusas y recursos para ocultar este juicio previo.

Esta es la razón para su completo abandono de la esencia de la lógica islámica, que los lleva a reducir la lógica humana, natural, sublime y Divina del Islam al nivel de una filosofía materialista.

Estos intelectuales han imaginado que el único camino abierto a una cultura para ser revolucionaria es identificarla con los oprimidos y la clase despojada, considerarla ligada a sus intereses, como si estuviese referida exclusivamente a ella respecto a su origen, alineamiento y audiencia.

Por lo tanto, piensan que todos los líderes e ideólogos deberían surgir únicamente de esta clase, siendo la relación de esta cultura con todas las otras clases y grupos de completa hostilidad, antagonismo y conflicto.

Dichos intelectuales presumen que el camino hacia una cultura revolucionaria debería finalizar necesariamente en el estómago y que todas las grandes revoluciones de la historia, incluso las dirigidas por los profetas, fueron revoluciones de los estómagos para los estómagos.

Por la misma razón, del gran Abu Dharr, el sabio hombre de la ummah, un firme monoteísta, un sincero y honesto sostenedor del Islam, un determinado combatiente en el camino de Dios, un hombre que intrépidamente cumplió el deber de "al-amr bi al-maruf wa al-nahy an al-munkar", esa gente ha forjado un Abu Dharr del estómago, un notable psicópata sensible a los agudos dolores del hambre, quien, con el objeto de satisfacer su hambre, consideró no solamente permitido sino obligatorio desenvainar la espada contra todos los hombres.

El mayor valor atribuido a su vida, desde el punto de vista de esa gente, es la experiencia personal del hambre, debido a lo cual podría entender la agonía de la clase hambrienta. Su simpatía por los famélicos le empujó a desarrollar un complejo contra quienes eran responsables de ello.

Consecuentemente se comprometió totalmente a luchar contra los culpables. Esto es todo lo que hay de Abu Dharr. Toda la personalidad de este Luqman de la ummah, este profundo monoteísta, este ardiente cruzado y una de las personalidades más grande del Islam, es rebajada al nivel de un materialista.

Estos intelectuales suscriben la visión de Marx, de acuerdo a quien una revolución solamente se puede originar en un movimiento violento de masas.

Son incapaces de imaginar que una cultura, una escuela de pensamiento y una ideología, que tienen un origen Divino y se dirigen a todos los seres humanos y en realidad a la propia naturaleza humana, a través de un Mensaje Universal y comprensivo, alineado con los valores de justicia, igualdad, piedad, espiritualidad, amor, benevolencia y lucha contra la tiranía, es siempre capaz de dar nacimiento a una gran revolución acompañada de profundos cambios.

Pero esta es una revolución guiada por la Luz Divina y por la ciencia humana y se acompaña del fervor religioso, del éxtasis espiritual, la razón Divina y los valores humanistas, similar a esas revoluciones monoteístas que han sido testimoniadas por la historia una y otra vez. La Revolución Islámica es un claro ejemplo de tal revolución.

Estos intelectuales no logran concebir que para una cultura no es esencial originarse necesariamente en la clase oprimida a fin de comprometerse y estar determinada a no ser neutral e indiferente. Presumen que una cultura general es necesariamente neutral e indiferente.

Son incapaces de entender que para una escuela de pensamiento y una cultura general es imposible ser neutral, indiferente, irresponsable y evasiva si es que tiene un origen Divino y está dirigida a la naturaleza humana.

Lo que crea el sentido de responsabilidad y compromiso no es la afinidad con la clase oprimida sino la dedicación a Dios y a la conciencia humana. La ignorancia de este hecho es la causa radical de la mala interpretación respecto a la relación del Islam con la revolución.

La otra razón principal para esta concepción equivocada debería buscarse en la relación entre el Islam y su alineación social. Los intelectuales mencionados han observado que en el Corán hay una clara inclinación en favor de los oprimidos, reflejado en su discurso histórico acerca de los movimientos dirigidos por los profetas.

Por otra parte, han aceptado con incuestionable credulidad la validez de la doctrina marxista de la correspondencia entre la base social y la base ideológica, de acuerdo a lo cual se corresponden el origen y el alineamiento de una ideología.

Dado que nunca ha cruzado por sus mentes cuestionar la validez de dicha doctrina, han sido forzados a inferir que dado que el Corán considera claramente que los objetivos de los movimientos sagrados están alineados con los intereses de los oprimidos y orientados hacia la recuperación de sus derechos, ello significa por lo tanto que el Corán considera a todos los movimientos sagrados como originados en los oprimidos y en la clase explotada.

Esto lleva a la conclusión que la esencia de la historia desde el punto de vista Coránico es materialista y economicista, con la economía como base de la estructura social.

De lo que hemos dicho queda suficientemente claro que el Corán cree en el principio de la naturaleza humana y considera que es la lógica la que gobierna la vida humana. Esta lógica, que se puede llamar "la lógica de la naturaleza humana", es diametralmente opuesta a la "lógica del beneficio" que es la lógica de la existencia humana degenerada y brutal.

En consecuencia, el Islam no acepta la doctrina de la correspondencia entre el origen social y el alineamiento de una ideología o la doctrina de la correspondencia entre la base ideológica y social.

El Islam la considera una doctrina inhumana aplicable a los seres semi-humanos que no han recibido ninguna educación o preparación humana y por lo tanto están desprovistos de todo sentido de los valores elevados.

Tal doctrina se aterra solamente a la lógica del beneficio. Pero no se aplica a los seres humanos que han alcanzado la humanidad, que han recibido educación y preparación humana. La lógica del Islam es la lógica de la naturaleza.

Además de todo esto, decir que la alineación del Islam es en favor de los oprimidos es un tipo de manifestación vaga, indeterminada. Por supuesto, el Islam se alinea con los valores de la equidad, la igualdad, la justicia.

Obviamente la gente que se beneficia con este alineamiento es la oprimida y despojada. Quienes se ven afectados adversamente por ello, son los opresores, los explotadores, los déspotas.

Esto significa que para el Islam, incluso cuando lucha por los derechos de cierta clase, su principal objetivo es la realización de un valor y la promoción del principio humano. Es aquí donde el extraordinario valor de "el principio de la naturaleza", claramente expuesto por el Corán, se vuelve evidente en la cultura islámica como la fuente original de todas las enseñanzas islámicas10.

Mucho de lo que se dice acerca de la naturaleza (en otras filosofías) no logra dilucidar su profundidad y comprender todas sus dimensiones. Incluso aquellos que a menudo hablan acerca de la naturaleza, dado que no prestan la debida atención a los distintos aspectos de sus vastas dimensiones, finalmente aparecen con puntos de vista que contradicen este principio.

Otro ejemplo de este error, que es más espantoso, es la teoría respecto al origen de las religiones. Todo lo que se ha discutido hasta ahora concierne a la naturaleza y al origen del fenómeno histórico desde el punto de vista de la religión (particularmente el Islam).

Ahora nos ocuparemos de la religión como fenómeno histórico-social que ha existido desde el amanecer de la Historia hasta hoy día y que afecta al origen y alineamiento de este fenómeno.

Repetidamente hemos señalado que la doctrina marxista del materialismo histórico cree en la correspondencia entre el origen de cada fenómeno cultural y su alineamiento de clase.

Hay un principio universal generalmente aceptado por los místicos y filósofos musulmanes, de acuerdo al cual el fin de todas las cosas es una especie de retorno al origen: "Los fines retornan a los orígenes". Y el poeta Rumi ha dicho:

“Las partes son forzadas hacia el todo,

los ruiseñores están enamorados del semblante de la rosa;

Lo que viene del mar fluye de vuelta a su interior,

y todas las cosas vuelven a su origen;

Como las agitadas ondas que brotan

de lo alto de las montañas

Mi alma inflamada en el amor, se inquieta

por liberarse del cuerpo”.

El marxismo sostiene un punto de vista similar con respecto a las cuestiones intelectuales, estéticas, filosóficas y religiosas, y en realidad, respecto a todos los fenómenos socio-culturales. Esta escuela afirma que todas las ideas se dirigen hacia la fuente de la que son originarias.

El fin de todas las cosas se dirige hacia su fuente y origen. No existe una filosofía, religión o cultura neutral o no alineada. No hay tampoco una filosofía o religión que busque la reforma social que no sea completamente para beneficio de la clase social de la cual surge. De acuerdo a ello, cada clase tiene sus manifestaciones intelectuales y culturales específicas.

Por lo tanto, en todas las sociedades divididas en dos clases desde el punto de vista económico, hay dos tipos distintos de enfoques emocionales, filosóficos, morales, artísticos, literarios y estéticos, y dos tipos diferentes de sensibilidades y visiones del mundo, y ocasionalmente incluso dos tipos de conocimientos científicos.

Siempre que la infraestructura y las relaciones de propiedad adquieren esta bipolaridad, esta división conduce a la bifurcación que lleve a dos modelos y sistemas culturales e intelectuales.

Marx personalmente acepta dos excepciones a este principio: la religión y el Estado. De acuerdo a él, ambos son creaciones especiales de la clase opresora y las usan como instrumentos de explotación.

Naturalmente, se alinean con los intereses de los opresores. En cuanto a la clase explotada, debido a su posición social, no es la fuente u origen ni de la religión ni del Estado. La religión y el Estado le es impuesta por el grupo opuesto. De aquí que en ninguna parte existen dos sistemas de gobierno o religión.

Ciertos intelectuales musulmanes, contrariamente a los puntos de vista de Marx, afirman que la religión también se puede dividir en dos sistemas diferentes.

Así como la moral, el arte, la literatura y todos los otros fenómenos culturales en una sociedad de clase representa a dos sistemas y cada uno de ellos tiene un origen específico y una orientación referida a su clase respectiva —un sistema se relaciona a la clase gobernante mientras que el otro se relaciona a la clase gobernada—, también así la religión es de dos tipos: la religión de los gobernantes y la religión de los gobernados.

La religión de los gobernantes es politeísta (shirk) y la de los gobernados es monoteísta (Tawhid). La religión de los gobernantes es sectaria y discriminatoria mientras que la de los gobernados defiende la equidad y la igualdad. La religión de los gobernantes justifica el status quo, mientras que la de los gobernados demanda la revolución y condena el status quo.

La religión de los gobernantes es estática y estancada, silenciando toda crítica, mientras que la de los gobernados estimula el dinamismo, la protesta y la agitación. La religión de los gobernantes es el opio de la sociedad y la de los gobernados es un tóxico para la misma.

Por lo tanto la teoría de Marx de que la orientación y alineamiento social de la religión es absolutamente en interés de los gobernantes, es cierto solamente para la religión de la clase gobernante, que va contra los gobernados y resulta un opio para las masas.

Este es el tipo de religión que prácticamente siempre ha existido y ha estado normalmente en el poder. Pero eso no es cierto para la religión de los gobernados, es decir, la religión de los verdaderos profetas, la cual no fue tolerada por la clase gobernante y fue ahogada por todos los medios.

De esta manera dichos intelectuales rechazan la teoría de Marx que considera a todas las religiones como un instrumento empleado en interés de la clase gobernante y presumen que de este modo han rechazado el propio marxismo.

No comprueban que lo que dicen, a pesar de ir contra los puntos de vista de Marx, Engels, Mao y otros marxistas, no es sino una confirmación de la interpretación marxista materialista de la religión, algo que es mucho más espantoso.

Después todos aceptan que la religión de los gobernados tiene un origen de clase particular. Así aprueban el principio de correspondencia entre el origen de clase de una religión y su orientación y alineamiento de clase.

En otras palabras, inconscientemente han afirmado la concepción materialista de la religión y de todos los fenómenos culturales y por ende la doctrina de la necesaria correspondencia entre el origen de un fenómeno cultural y sus objetivos.

Lo único que han hecho es que contrariamente a los puntos de vista de Marx, han afirmado la existencia de una religión que se origina en la clase oprimida y sirve a sus intereses. Han dado una explicación interesante de la religión de los oprimidos y su orientación social.

Pero ignoran que este punto de vista en sí mismo acepta la doctrina del carácter materialista económico de la religión.

Además, ¿qué tipo de conclusiones se extraen de este punto de vista? Se concluye que la religión politeísta de la clase gobernante es la única religión que ha jugado un rol significativo objetivamente en la vida de las personas a lo largo de la historia.

Debido al determinismo histórico, que lo apoya, y a la fuerza política y económica que recae en sus manos, la religión de la clase gobernante, que necesariamente justifica su situación, ha sido siempre la religión predominante.

Por otra parte, dado que la religión monoteísta no podía materializar y objetivar sus fines sociales, no jugó ningún rol histórico en la sociedad, en tanto la superestructura no puede preceder a la base económica o infraestructura.

De acuerdo a este punto de vista, los movimientos monoteístas de los Profetas (P), siendo la expresión de las aspiraciones de los oprimidos y frustrados, no podían jugar ningún rol histórico y estaban confinados a ser derrotados.

Los Profetas (P) predicaron la religión de la Unidad de Dios y la Justicia, pero todos sus intentos demostraron ser de corta vida, porque la religión de los gobernantes bajo la máscara del monoteísmo y las enseñanzas proféticas distorsionaron la verdadera religión y la ahogaron.

La religión de la clase gobernante floreció extrayendo su alimento de las enseñanzas proféticas mientras aumenta su fuerza y la usa para explotar a la clase desposeída.

En realidad, los verdaderos profetas de Dios se esforzaron por proveer pan a la gente, pero acarrearon el desastre sobre ellos, en tanto su religión se volvió una herramienta de la clase opuesta para apretar más el lazo alrededor del cuello de los débiles y oprimidos.

Los profetas no podían lograr lo que deseaban a través de sus enseñanzas. Más bien el resultado fue contrario a sus objetivos o, para usar una expresión propia de los jurisconsultos islámicos, "lo proyectado no aconteció, y lo que aconteció no estaba proyectado".

Lo que los materialistas y ateos dicen de la religión en cuanto a que es el opio de las masas, que hace estúpidas a éstas, que las embruja, que produce pasividad y estancamiento y es conductora de ignorancia, es cierto todo, pero solamente para la religión de los gobernantes: la religión politeísta de la discriminación social que predominó a lo largo de la historia.

Pero esto no es cierto para la religión honrada, la religión del monoteísmo, la religión de los gobernados, los oprimidos, religión que fue siempre ahogada y conducida fuera de la arena de la vida y de la historia.

El único rol jugado por la religión de los gobernados ha sido el de la crítica y la protesta. Similar al rol de un partido político con minoría en la legislatura. El partido de la mayoría forma el gabinete saliente con sus miembros, lleva a cabo su programa y sus resoluciones.

El otro partido, a pesar de ser más progresista, debido a que está en minoría, queda reducido al papel de criticar a la mayoría.

El partido de la mayoría no presta ninguna atención a esas críticas. Gobernando la sociedad de acuerdo a sus propios deseos, puede utilizar incluso ocasionalmente las críticas de la minoría para fortalecer su propia posición.

Si no fuese por la crítica de la oposición, posiblemente se podría colapsar bajo las crecientes presiones, pero la crítica de la oposición lo hace más precavido y le ayuda a consolidar su posición.

Lo dicho anteriormente no es cierto por ningún motivo. Ni es cierto respecto a su análisis de la naturaleza del politeísmo, ni respecto al análisis de la naturaleza del monoteísmo, ni en relación al tratamiento del papel jugado por estas dos religiones en la historia.

Innegablemente la religión siempre ha existido en el mundo, sea en la forma de monoteísmo, de politeísmo o de ambas a la vez. En cuanto a la prioridad del politeísmo sobre el monoteísmo o viceversa, los sociólogos presentan diferentes puntos de vista.

La mayoría sostiene que al comienzo hubo politeísmo y que la religión gradualmente evolucionó hacia el monoteísmo. Otros sostienen el punto de vista contrario. Las tradiciones religiosas, o más bien ciertos principios religiosos, confirman la segunda teoría.

Pero en cuanto a la cuestión de cómo pasó a existir la religión politeísta, y si fue inventada para justificar los actos de injusticia y tiranía de los opresores, o si hubo alguna otra razón, los investigadores ofrecen otras explicaciones, y uno no puede aceptar ingenuamente que el politeísmo es un producto de la injusticia social.

La interpretación del monoteísmo como el producto de las aspiraciones de las clases oprimidas por defender los valores de igualdad, fraternidad y unidad como contrarias a la filosofía de discriminación e injusticia de los gobernantes, se presenta más acientífica como así también incompatible con los principios básicos islámicos.

Los puntos de vista arriba mencionados presentan a los honrados apóstoles de Dios como los "fracasados absueltos". "Fracasados" dado que estuvieron mal dotados en su lucha contra el mal y fueron vencidos a lo largo de la historia.

Su religión no pudo influenciar en la sociedad ni pudo jugar un rol comparable al jugado por la falsa religión de los gobernantes. Su papel quedó restringido a la crítica pasiva de la religión de los gobernantes.

Y "absueltos" por la razón de que, contrariamente a lo que afirman los materialistas, nunca pertenecieron al polo de los explotadores y saqueadores y no fueron agentes del estancamiento y la pasividad. Su alineamiento no fue con los intereses de la clase gobernante.

Por el contrario, pertenecieron al polo de los oprimidos y explotados, surgieron de entre ellos, experimentaron sus agonías, trabajaron en su interés y lucharon por la restauración de sus derechos, usurpados por la clase gobernante.

Como los honrados profetas están totalmente exculpados respecto a su llamada, mensaje y alineamiento, también están exculpados de cualquier acusación de fracaso: no eran responsables de ello. Fue el determinismo histórico que surge de las instituciones de la propiedad privada lo que apoyó y sostuvo a los oponentes, la clase gobernante.

La existencia de la propiedad privada necesariamente dividió a la sociedad en dos partes: explotados y explotadores. La parte de los explotadores, por virtud de la propiedad de la producción material, también monopolizó necesariamente los productos intelectuales.

Uno no puede oponerse al "determinismo de la Historia" —que es una denominación materialista para el destino y la predestinación—, predestinado no por un dios en los cielos sino en la tierra, deidad que es material, no abstracta, cuyo poder representado por la "base económica de la sociedad" opera a través de los canales de los "instrumentos de producción".

Por lo tanto los Profetas (P) no son responsables de sus fracasos.

Sin embargo, aunque la interpretación mencionada exonera a los honrados Profetas (P), niega la noción de un sistema de la creación bueno en todo, gobernado por la verdad y donde lo bueno predomina sobre lo malo.

Los metafísicos islámicos mantienen con optimismo que el sistema de la existencia se basa en la verdad y lo bueno, que el mal, la falsedad y la perversidad no tiene una realidad fundamental y no existen independientemente. Son accidentales, relativos y transitorios.

La verdad y lo bueno forman el eje del sistema de la existencia y la sociedad humana:

“...la espuma se pierde (en la orilla); en cambio, queda en la tierra lo útil a los hombres...” (Corán 13:17).

También se dice que en la lucha entre la verdad y la falsedad emerge triunfante la verdad:

“Antes, al contrario, lanzamos la Verdad contra lo falso, lo invalida... y éste se disipa...” (Corán 21:18).

Además se afirma que la Divina providencia ha estado con los honrados profetas todo el tiempo:

“Si, a Nuestros enviados y a los que crean les auxiliaremos en la vida de acá y el día que depongan los testigos” (Corán 40:51).

El Corán también afirma:

“Ha precedido ya nuestra palabra a Nuestros siervos, los enviados: son ellos los que serán ciertamente auxiliados, y es nuestro ejército el que vencerá” (Corán 37:171-173).

Pero el punto de vista discutido arriba refuta estos principios porque aunque exonera a todos los Profetas (P), mensajeros y reformadores del pasado, su Dios es tenido como responsable.

Todos estos conflictivos puntos de vista plantean un problema delicado. Por una parte, el Corán presenta una visión optimista respecto al curso general del universo enfatizando repetidamente que "Haqq" (la verdad o lo correcto) es el eje de la esencia y existencia social del hombre.

La filosofía teológica sobre la base de su principio particular afirma que lo bueno invariablemente vence al mal, lo correcto domina a lo injusto y que el mal es accidental, relativo, irreal, sin existencia real independiente.

Por otra parte, un estudio de la historia pasada y presente da aparición a un sentido de pesimismo respecto a las leyes que gobiernan el universo y parece afirmar que la visión sostenida por los pesimistas respecto a que toda la historia es una cabalgata de catástrofes, opresiones, explotaciones y violaciones de la verdad y lo justo, no es injustificada.

¿Hay un camino fuera de este dilema? Nuestra comprensión del sistema de la realidad y de la sociedad humana es erróneo o nosotros estamos equivocados en nuestra comprensión del sentido del Corán por medio del que se le atribuye a dicho sistema una perspectiva global optimista.

Y si no estamos equivocados con respecto a ambos, tenemos que aceptar una contradicción inherente, irresoluble, entre la relación y el Corán.

Ya he discutido las dudas que surgen respecto al sistema de la existencia en este contexto y las he resuelto gracias a Dios en mi libro "La Justicia Divina"11. Las dudas que surgen respecto al curso de la historia y la sociedad humana deberían ser tratadas bajo el título "La Batalla entre el Bien y el Mal"12.

Dios mediante, allí daremos nuestro punto de vista para la resolución de esta duda. Estaré complacido en estudiar los razonados puntos de vista de otros estudiosos respecto a este problema.

  • 1. El Corán no usa estas palabras desmerecedoras, pero cita a la pandilla gobernante que las usa para referirse a los seguidores de los profetas que pertenecen a las clases oprimidas.
  • 2. También se refiere a 18:28 describiendo a los seguidores de los profetas; 11:27 y 26:111 describiendo a los seguidores de Noé (P); 10:83 describiendo a los seguidores de Moisés; 7:88-90 describiendo a los seguidores de Shuayb; 7:75-76 describiendo a los seguidores de Salih, etc. Hay muchos versículos más de este tipo, pero nos limitamos aquí a mencionar los citados.
  • 3. C. Marx; German Ideology.
  • 4. En la nota, los versículos 62:2 y 2:129 se dirigen a sacar la conclusión de que los profetas surgen de las ʺummahsʺ, y a la palabra ʺummahʺ se le da el sentido de ʺmasa menesterosaʺ. Analizaremos este argumento más adelante.
  • 5. En la nota, el versículo se refiere a los mártires y se presume que significa que quienes pierden la vida en el camino de Dios siempre surgen de las ʺummahsʺ o de las masas, de acuerdo al autor. También discutiremos este versículo más adelante.
  • 6. Estos señores, sin expresar su real intención de presentar el materialismo histórico de Marx con una apariencia islámica, pretenden que han reinterpretado el Bendito Corán.
  • 7. Corán 66:11.
  • 8. Ver Corán 4:97; 14:21; 34:31-37; 40:47-50.
  • 9. Nota del Traductor al Español (N.T.R).
  • 10. Nota del traductor al inglés: El autor enfatiza la importancia del principio de la naturaleza en la concepción coránica del hombre y la considera como central en las enseñanzas islámicas. El término que usa es "um al-marif".
  • 11. Nota del traductor al inglés: M. Mutahhari en su libro La Justicia Divina ha ofrecido una solución convincente a este problema.
  • 12. Nota del traductor al inglés: M. Mutahhari no pudo completar este libro como lo planeó originalmente. No hay título en la presente edición del libro.