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2. Batallas En Las Que Participó El Imam ‘Ali (P)

A. Batalla de Ÿamal (del camello)

Esta batalla fue llamada así debido a que ‘Aishah, la tercera de las esposas del Profeta (BP) comandaba el ejército que se enfrentó a ‘Ali (P), el Amir de los Creyentes, montada en un camello.

Cuando mataron a ‘Uzman, ‘Aishah se encontraba en La Meca y cuando se enteró dijo: “Maldiciones para ‘Uzman, se lo merecía”. Entonces tenía esperanzas que su primo Talha fuese elegido califa. Apresuradamente se dirigió de La Meca hacia Medina para, como dice el refrán, hacer su sombrero de ese paño de fieltro, pero se encontró con que en Medina los musulmanes habían elegido para el Califato al Imam ‘Ali (P). Perdidas las esperanzas, cambió su política comenzando a gritar: “¡Juro por Dios que ‘Uzman era inocente y juro por Dios Todopoderoso que me vengaré de esto!”

Ibn Umi Kilab le dijo: “Por ese mismo Dios, que tu fuiste la primera persona que plantó la semilla de la muerte de ‘Uzman cuando le decías a la gente: “Ese Na’zal (nombre de un viejo judío) se ha vuelto un incrédulo ¡mátenlo!”1

Talha y Zubair fueron también de los primeros que juraron lealtad a ‘Ali (P). Pidieron después que se les diera un puesto en el gobierno; querían que ‘Ali (P) hiciera a uno de ellos gobernador de Kufa y a otro gobernador de Basora, pero el Imam no aceptó y cuando llegó el momento de repartir el azaque se les dio a ambos la misma cantidad que al resto de la gente, es decir; tres dinares (contrariando con ella la costumbre establecida por el segundo califa, el cual estableció privilegios a la hora de repartir el dinero del Baitul Mal o tesoro público, en función de la antigüedad en el Islam, del hecho de ser muhayyer o ansar, de ser árabe o no serlo, de haber participado en la batalla de Badr, en Uhud, en Jandaq,… con lo que pronto se creó una gran desigualdad social entre los musulmanes, inexistente en los tiempos del Mensajero de Dios).

Por esa razón, Talha dijo: “De este gobierno lo único que podemos conseguir es tanta comida como la que a un perro se le pega en el hocico”.2

Esta fue la causa por la cual él, Zubair y ‘Aishah, planearon rebelarse contra el Imam ‘Ali (P) y derrocar su legítimo gobierno, provocando una batalla en la que diez mil musulmanes perdieron la vida, y que terminó en una estruendosa derrota para ellos.

Directrices antes de la batalla

Abdul.lah Ibn ‘Abbas dice: “Alcancé al Imam en un lugar llamado Rabadhah, el Imam estaba remendando su sandalia, me preguntó: “¿Cuánto valdrá este calzado? ¡Oh, Abdul.lah!” Contesté: “¡No vale nada!” Dijo: “Así, tal y como está ¿Cuánto calculas que valdrá?” Contesté: “Menos de un dirham”.

“Juro por Dios –dijo entonces– que estos dos zapatos viejos son para el hijo de Abu Talib más valiosos que el gobernarles a ustedes. Sólo quedaré satisfecho en caso de que pueda implantar la justicia y terminar con la falsedad…”.

Entonces se levantó frente a la gente y dijo: “Dios Todopoderoso envió al Profeta (BP) cuando los árabes vivían en la ignorancia… él hizo llegar al hombre a un alto nivel de humanidad, lo liberó y salvó… dotando a la gente de una excelente salud moral y yo, en ese entonces, era su seguidor y me esforzaba en seguir el camino de sus enseñanzas y no tenía miedo ni flaqueaba. ¡Juro por Dios que yo peleé contra ellos –los Quraish– cuando eran enemigos del Islam y nuevamente pelearé contra ellos ahora que de nuevo han abandonado la fe!”

“¡Juro por Dios que mi política de hoy es la misma que ordenó el Profeta (BP) que se llevara a cabo, voy a arrancar los negros velos de la falsedad para mostrar la luz de la Verdad!”3

Entonces les dijo a los soldados: “No inicien la guerra. Primeramente hablen con ellos con suavidad. Si llegáis a sus moradas, no los ultrajen. No entren en sus hogares. No toquen sus bienes y pertenencias. No molesten a las mujeres, aunque los insulten a ustedes o a sus líderes”. Entonces el Imam tomó el Corán en sus manos y dijo: “¿Quién quiere tomar este Corán e invitarlos a que sean seguidores del Libro de Dios y saber desde ahora que alcanzará el martirio?”

Un joven de Kufa se levantó y dijo: “¡Oh, Amir de los Creyentes! Yo”. El Imam no se fijó en él y repitió su pregunta, nuevamente el joven expresó su determinación. El Imam le dio el Corán y el joven fue y se colocó frene al ejército de Aishah, Talha y Zubair y los invitó a que aceptaran el Corán. Pero ellos le cortaron una mano, entonces tomó el Corán con la mano izquierda, esa mano también se la cortaron. El joven cayó al suelo puso el Corán sobre su pecho y sufrió el martirio”.

‘Ammar Yasir, uno de los grandes seguidores del Gran Profeta (BP) se colocó entre los dos ejércitos y los invitó a que hicieran la paz. Se acercó a ‘Aishah y le dijo: “¿Qué es lo que quieres?” ‘Aishah contestó: “Quiero vengar la sangre de ‘Uzman”. ‘Ammar le respondió: “¡Dios maldiga a quien el día de hoy quiere vengarse injustamente y él mismo es un tirano!”.

Los que estaban cerca de ‘Aishah se excitaron y dispararon sus flechas en dirección de ‘Ammar. ‘Ammar regresó junto al Imam y le dijo: “¿Qué esperas? Ellos lo único que buscan es la guerra”.4

Inicio de la Guerra

Los disparos continuaron después de que ‘Ammar regresó y tres de los seguidores del Imam alcanzaron el martirio.

El Imam tomó a Dios como testigo, vistió la armadura especial del Profeta (BP) cogió su espada “Dhul Fiqar” y dio a su hijo Muhammad Hanafiah la bandera del Profeta (BP) que era conocida como “águila”.

Los dos ejércitos enfrentados se alinearon. ‘Aishah tomó un puñado de piedras y las arrojó hacia el ejército del Imam gritando: “¡Ciéguense!”

Antes de que comenzara la guerra, Zubair que fue uno de los que iniciaron esta conspiración, al oír que ‘Ali (P) les recordaba las palabras que un día le dijera el Profeta (BP), decidió retirarse sin pelear. El Imam le había dicho: “Es que no recuerdas cuando te dijo el Profeta (BP): ¡Oh, Zubair! Tú, que ahora tanto dices amar a tu primo ‘Ali (P), serás de los que organicen la guerra contra él, sabiendo que eres injusto”.

El mismo Imam peleó en esta frontera, y adelantó tanto que sus compañeros temieron por su vida y dijeron: “Si te sucede algo nos quedaremos sin líder. ¡Detente! Nosotros somos suficientes para pelear”.

“Yo únicamente pienso en la satisfacción de Dios y el día de la Resurrección”. Dijo ‘Ali (P).

Algunos de los guerreros de ‘Aishah y Talha se reunieron alrededor del camello de ésta, para cuidarla y protegerla. El Imam ordenó: “¡Corten las patas del camello!”

Terminó la guerra y el ejército del enemigo se esparció. Imam ‘Alí (P) envió a ‘Aishah a una casa en Basora y perdonó a todos aquellos que tiraron sus armas y se entregaron, incluyendo también a Marwan Ibn Hakam que era uno de sus peores enemigos.

Una vez concluida la batalla, habiendo obtenido una total victoria, ‘Alí (P) ordenó a ‘Aishah que regresara a La Meca acompañada de su hermano ‘Abdul Rahman, para que nada le ocurriese a ésta.

B. La Batalla de Siffin

Uno de los problemas más importantes que el gobierno del Imam tuvo que enfrentar fue Mu’awiiah. Algunos de sus compañeros, como por ejemplo Ibn ‘Abbas, primo del Imam le aconsejaban: “Otorga a Mu’awiiah un puesto en el gobierno y después, cuando se calme la tempestad, quítaselo y termina con él”. Pero el Imam rechazó tajantemente esta propuesta, pues amaba el comportamiento limpio y recto, y carecía de hipocresía. Por otra parte, su decisión fue la mejor para solucionar este problema, pues la gente sabía que una de las cosas por las cuales el Imam (BP) se opuso al gobierno de ‘Uzman era que éste había permitido que Mu’awiiah continuara gobernando en Sham (Siria), lugar al que había sido designado por el Segundo Califa. La perversión, corrupción e injusticia y opresión de Mu’awiiah era tanta y tan evidente, que dejarlo un día más en ese cargo significaba aprobar su conducta.

Por otro lado, si el Amir de los Creyentes hubiera dejado que Mu’awiiah continuara gobernando, para destituirlo cuando su poder estuviera consolidado, como le aconsejaban, Mu’awiiah habría aprovechado la oportunidad para obtener más poder o cobardemente tratado de terminar con el Imam; por tanto no quedaba otra solución que destituirlo y eso fue lo que ‘Alí (P) hizo. Mu’awiiah se negó a obedecerle, obligando al Imam a una lucha impuesta, conocida históricamente como la guerra de Siffin.

El Imam en el frente de Siffin

Siffin, es el nombre de un lugar que se encuentra entre Irak y Siria. Mu’awiiah se adelantó con sus guerreros, tomó el lugar y se apropió del agua para que las tropas del Imam carecieran de ésta, pero cuando llegó el Imam, en una rápida escaramuza, tomó el agua en su poder.

Mu’awiiah le dijo a su consejero ‘Amru ‘As, que fue uno de los individuos más malvados, dañinos y carente de personalidad que ha habido en la historia: “¿Crees tú que el Imam, para vengarse, nos privará de agua?”

“¡No! ‘Alí no hará lo que tú hiciste” –contestó ‘Amru. Y así sucedió; este acto no era posible en el Imam pero sí en Mu’awiiah

Disposición de las tropas

El ejército del Imam contaba con noventa mil hombres y el de Mu’awiiah con setenta y cinco mil.5

En el ejército del Imam había novecientos soldados que eran de los Ansar y ochocientos de los Inmigrantes que habían peleado también bajo las órdenes del Profeta (BP), mientras que en el ejército de Mu’awiiah se encontraban los Omeyas y los hipócritas, o sea, el mismo grupo que habían peleado en contra del Profeta (BP) o que había actuado en contra de las leyes.6
Mas’udi y también otros han escrito que el Imam antes de iniciar la batalla, envió un mensaje a Mu’awiiah diciendo:

“¡Acéptanos y no separes a los musulmanes!”.

Muchas otras cartas fueron enviadas y contestadas y el último mensaje que envió el Imam al ejército de Sham fue: “Yo les hablé a ustedes con el Libro de Dios y les invité a que se unieran a él”. Pero ellos respondieron: “La única solución es la espada”.7

El Imam dijo a su ejército: “No sean ustedes quienes inicien la batalla. En caso de que huyan no los persigan y si los hieren, déjenlos, no los mutilen8.9

Inicio de la guerra

Transcurría el noveno día, ‘Alí (P) y Mu’awiiah se encontraban peleando en el frente, en medio de una fuerte batalla. También en este día ‘Ammar Yaser, uno de los grandes seguidores del Profeta (BP) fue martirizado. Cuando estaba a punto de morir, pidió agua. Le dieron un recipiente lleno de leche, lo bebió y dijo: “Al.lahu Akbar (Dios es más grande) Al.lahu Akbar, este es el mismo día que el Profeta (BP) me predijo”.10

Esta frase que pronunció ‘Ammar se refería a lo que el Profeta (BP) le había comunicado: “Lo último que beberás es leche y serás martirizado por un grupo de opresores”.11

El Imam, uno de los días que estaban peleando, le dijo a sus seguidores:

“Sepan que Dios conoce todas sus acciones. Ustedes están acompañando al primo del Profeta (BP). Manténganse decididos en la pelea y en el ataque, y absténganse de huir ya que esto provocaría su deshonra y humillación y la de sus descendientes y les ocasionará dolor el Día de la Resurrección.

Limpien de sus vidas esa mancha oscura provocada por el capricho del corazón y el susurro del ego y den el paso hacia la muerte con tranquilidad y con gusto.

Traten de obtener la victoria sobre ese grupo –los seguidores de Mu’awiiah– y arrasen su tienda de campaña para que salga el demonio que se encuentra en ella escondido –ese que
tiene la mano dirigida hacia la discordia y el pie preparado para huir– y con magnificencia y perseverancia líbrense de ese perjuicio.

Sean ustedes intercesores para que la gran columna de la tienda de la verdad quede fijamente establecida.

Ustedes son los más eminentes, Dios Todopoderoso es su guía, no crean que ante Dios pasarán desapercibidos todos sus esfuerzos”.12

Fin de la guerra

Cuando la batalla había llegado a su auge y los muertos de las dos partes eran ya demasiados, el Imam envió un nuevo mensaje a Mu’awiiah diciendo: “No viertas más sangre de esta gente, enfrentémonos nosotros dos, el que triunfe que se quede con el gobierno”.

‘Amru ‘Ass, el malvado consejero de Mu’awiiah, con mofa y escarnio dijo: “Es una propuesta justa”, pero Mu’awiiah contestó: “Juro por Dios, que el que guerree con ‘Alí, teñirá el suelo con su sangre…”. Entonces le dijo a ‘Amru ‘Ass: “Pon en práctica todas tus tretas ya que estamos a un paso de perderlo todo y no se te olvide que te daré el gobierno de Egipto”.

‘Amru ‘Ass le dijo a sus guerreros: “Quienes tengan un Corán consigo, clávenlo en la punta de las lanzas”. Y así lo hicieron. Un grupo de los soldados del ejército del Imam se dejaron llevar por lo que veían y dijeron: “¡Nosotros no peleamos con aquellos que son seguidores del Corán!”

‘Ali (P) les advirtió que aquello no era más que otro truco del astuto Mu’awiiah y les dijo: “Eso que veis en las lanzas no es mas que el Corán escrito en un papel, pero yo soy el Corán vivo”. Sin embargo no le escucharon. Finalmente llevaron a cabo un arbitraje y Mu’awiiah subió al poder. Y sucedió así: ‘Alí (P) obligado, envió a Abu Musa Ash’ari, que no era uno de sus partidarios, para que le representara en el arbitraje y por parte de Mu’awiiah estaba el embustero y mañoso de ‘Amru ‘Ass. Abu Musa fue engañado por Amru ‘Ass. Quedaron en deponer a ‘Abdul.la Ibn ‘Umar y con esta determinación se presentaron ante la multitud para hacer pública su decisión.

‘Amru ‘Ass le dijo a Abu Musa que hablase él primero, pues era mayor de edad y sería una falta de respeto por su parte el hablar primero. Así que Abu Musa dijo: “Yo extraigo el califato de ‘Alí de la misma manera que extraigo este anillo de mi dedo”.

‘Amru ‘Ass, aprovechando la expectación causada por esas palabras y sabiendo que la gente ignoraba lo que ambos habían decidido, dijo: “Y yo, al mismo tiempo que corroboro la decisión de Abu Musa acerca de ‘Alí, coloco a Mu’awiiah en el califato de la misma manera en que coloco este anillo en mi dedo”. Este fue uno de los mayores perjuicios que causaron al gobierno del Imam ‘Alí (P).13

C. La Batalla de Nahriwan

Nahriwan es un lugar que se encuentra entre Bagdad y Jalvon en el cuál se llevó a cabo la conocida batalla contra los Jawariÿ en el año 37 d.H. La causa de esta guerra fue que al regreso de la Batalla de Siffin, cuatro mil soldados del ejército del Imam se separaron y formaron un partido, diciéndole al Imam: “Arrepiéntete y pide perdón pues tú fuiste el culpable en la cuestión del arbitraje”.

Comentando este hecho, el Imam relató: Yo les advertí que ellos clavaban el Corán en sus lanzas para engañarles. Les dije: “Dejen que terminemos con ellos de una vez”. Pero ustedes dijeron: “¡La única manera de terminar esta cuestión es con el arbitraje!” Cuando vi que les convencerían, dije: “El árbitro tiene que ser Abdul.lah Ibn ‘Abbas”. Y ustedes dijeron: “¡No, el árbitro debe ser Abu Musa! Ahora que ven el resultado ¡me echan a mi la culpa!”

Ellos no quisieron entender y nombraron como su líder a Dhul Zadieh y provocaron sediciones. Como el día que se encontraron con ‘Abdul.lah Ibn Jabbab, uno de los grandes seguidores del Profeta (BP) y le preguntaron: “¿Qué opinas de ‘Alí?” El contestó: “‘Alí es más virtuoso y más inteligente que vosotros”.

Dijeron: “Eres un descarriado”. Y lo mataron y también a su mujer que estaba embarazada para, de esta forma, terminar con su descendencia. Eran tan ignorantes, prejuiciosos y fanáticos, que mataban a cualquiera que tuviese la intención de encaminarlos o guiarlos.14

El método del Imam con los Jawariÿ

El Imam (P) se comportaba con los Jawariÿ de una manera justa y respetaba su libertad. A pesar de que podía haberlos hecho prisioneros y martirizarlos, no sólo no los hizo, sino que continuó dándoles su parte del tesoro público, y tratándolos como a los demás.

Este gesto no es algo sorprendente en ‘Alí (P), pero algo así en cualquier otro gobierno del mundo sería impensable. Los Jawariÿ tenían libertad de expresión y el Imam y sus seguidores debatían con ellos y les permitían expresar sus ideas libremente.

Los Jawariÿ se presentaban en la mezquita y cuando el Imam disertaba o daba un discurso ellos interrumpían y provocaban disturbios sin que el Imam interferirse.

Se dirigían a la mezquita y realizaban la oración colectiva detrás del Imam, pero por otra parte lo molestaban, en tal forma que un día que el Imam estaba orando y la gente lo seguía, uno de los Jawariÿ con sarcasmo e ironía gritó para burlarse del Imam:

“A ti y a los que te precedieron se os ha revelado:

﴿ وَ لَقَدْ أُوحِيَ إِلَيْكَ وَ إِلَى الَّذِينَ مِنْ قَبْلِكَ لَئِنْ أَشْرَكْتَ لَيَحْبَطَنَّ عَمَلُكَ ﴾

“Si asociáis a Dios otros dioses, tus obras serán vanas” (39:65)

Esta aleya fue revelada para el querido Profeta (BP).

Este hombre tan insignificante quería indirectamente decirle al Imam: “Sabemos de tus brillantes antecedentes, fuiste el primero que aceptó el Islam, el Profeta te nombró su hermano, fuiste un gran servidor del Islam y de ello no hay ninguna duda. Pero Dios le dijo al Profeta (BP) que si se volvía un asociador sus obras serían vanas y, puesto que tú te has convertido en un pagano, tus obras anteriores son vanas”.

El Imam (P) guardó silencio hasta que terminó de pronunciar la aleya y prosiguió la oración, y nuevamente este hombre pronunció la misma aleya y el Imam nuevamente guardó silencio y cuando por tercera vez volvió a repetirla, el Imam pronunció en voz alta, en esa misma oración, la siguiente aleya:

﴿ فَاصْبِرْ إِنَّ وَعْدَ اللَّهِ حَقٌّ وَ لا يَسْتَخِفَّنَّكَ الَّذِينَ لا يُوقِنُونَ ﴾

“¡Ten, pues paciencia! ¡Lo que Dios promete es verdad! ¡Que no te encuentren ligero quienes no están convencidos!” (30:60)15

Invitación a la paz

El Imam envió a Hariz Ibn Murahal ‘Abdi para que invitara a los Jawariÿ a que aceptaran la paz. Lo mataron y de ninguna manera quisieron obedecer. Entonces Ibn ‘Abbas y después el propio Imam discutieron con ellos, pero no obtuvieron ningún resultado. Tenían los corazones llenos de ira e iniciaron la guerra.

El Imam como era costumbre ordenó a sus soldados que no iniciaran ellos la batalla y, finalmente, varios de ellos cayeron víctimas de las flechas enemigas. En ese momento el Imam ordenó a Abu Aiub Ansari –que fue uno de los grandes seguidores del Profeta (BP)– que izara la bandera y dijo que quien se colocara bajo esa bandera obtendría protección, así como todos aquellos que regresasen a Kufa o Medina sin participar en la batalla. De los cuatro mil soldados, mil doscientos regresaron y dos mil ochocientos se quedaron.16

Se inició la batalla. No duró más que unas cuantas horas y finalmente la mayoría de los Jawariÿ fueron muertos y la revuelta controlada.

  • 1. Kamil Ibn Azir, p.105.
  • 2. Ahadiz ‘Aishah, p.122–123.
  • 3. Irshad Mufid, p.118–119.
  • 4. Fada'il Al Imam ‘Ali, p.134–135.
  • 5. Mas’udi, t.II, p.374.
  • 6. Fada'il Al Imam ‘Ali, p.145.
  • 7. Murawwiÿ adh Dhahab, t.II, p.377.
  • 8. Cortar los labios, las orejas y nariz cuando los martirizaban.
  • 9. Fada'il Al Imam ‘Ali, p.146.
  • 10. Murawwiÿ adh Dhahab, t.II, p.281.
  • 11. Ustul Al Gabah, t.IV, p.46; Fada'il Al Imam ‘Ali, p.148.
  • 12. Nahyul Balagah, Abadah, t.I, p.115.
  • 13. Murawwiÿ adh Dhahab, t.II, p.386–399.
  • 14. Fada'il Al Imam ‘Ali, p.152–153.
  • 15. Nahyul Balagah, Ibn Abi Al Hadid, t.II, p.310–311.
  • 16. Fada'il Al Imam ‘Ali, p.153–154.