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La Justicia Divina

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Author(s):

  • Sayyid Sa'eed Akhtar Rizvi [2]

Publisher(s):

  • Fundación Islámica Kauzar [3]

Libro que trata la Justicia Divina, uno de los fundamentos del Islam, y la importancia de la razón en el acceso a un correcto entendimiento.

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Translator(s):

  • Abdulkarim Orobio [7]

Topic Tags:

  • Divine Justice [8]
Miscellaneous information: 
Fundación Islámica Kauzar. Cali-Valle/p. o box 9516 Colombia, Suramérica

Introducción

A. Diferencias en la Religión

En su comienzo, una fe es siempre simple y libre de complicaciones. A medida que el tiempo pasa, la gente comienza a elaborar esas creencias y es este el punto en el cual surgen las disputas y se establecen distintas sectas. Ocurrió con todas las religiones, y el Islam no fue una excepción.

En los inicios, el Islam era un llamado hacia la creencia en la Unicidad de Dios, en el rol de Mensajero del Profeta Mohammad (s) y en el Día del Juicio. Estos principios básicos son indisputados. Tampoco cabe duda de que la religión de Dios es el Islam, que la única manera de conocer el Islam es a través del Libro de Dios y la sunnah (tradición) del Profeta (s), y que el Libro de Dios es lo que conocemos como el Qurán, sin ninguna adición ni substracción.

Las diferencias ocurren en la interpretación de algunos versos del Qurán, y en la autenticidad o no-autenticidad de algunos de los hadices del Profeta (s), así como su interpretación e implancia. Estas diferencias han dado paso a muchas preguntas que han dividido al mundo Musulmán. Existen muchas diferencias sobre la entidad de Dios y Sus atributos: ¿Puede Dios tener un cuerpo? ¿Podrá ser visto? ¿Es Dios justo? ¿Está el ser humano forzado por Dios en sus actos o es libre?

En lo que respecta a la existencia, a la persona y a la Unicidad de Dios, cae bajo el primer fundamento de la religión (usul al-din) conocido como tawhid, y ha sido discutido en nuestro libro anterior 'Dios en el Islam'. 1 Respecto a las acciones de Dios, estas caen bajo el segundo fundamento de la religión conocido como 'adl (justicia). De acuerdo a la escuela Shia duodecimana, 'adl es uno de los principales atributos de Dios; y es por esto que se trata de manera separada. La razón por la cual el segundo fundamento de la religión sobre las acciones de Dios se ha llamado 'adl es porque las diferencias entre los musulmanes respecto a la justicia de Dios son extensas y múltiples.

Ya que algunas de las diferencias entre las distintas sectas musulmanas son de puntos teológicos muy finos, es importante estudiar los siguientes capítulos con mucho cuidado. Debe recordarse que cada término y frase en estos capítulos tiene un significado, y si el lector intenta modificar alguna terminología o frase, se encontraría en un enredo de contradicciones e irrelevancias.

Una Nota sobre el Significado de 'Adl

La palabra 'adl en su origen da la idea de hacer que dos cosas sean iguales, o distribuidas igualmente. Lo mismo sucede con la palabra insaaf, la cual significa dividir en dos partes. La idea de distribución equitativa naturalmente nos lleva a la palabra igualdad o justicia. Y, como resultado, la palabra 'adl denota justicia, equidad, estar en el camino correcto, rectitud, ser de un parámetro exacto, ni más ni menos y mantener todo en el lugar apropiado.

Las palabras opuestas son yaur y zulm. Yaur significa estar inclinado hacia un lado, lo cual significa no ser imparcial al hacer justicia, estar influenciado por un partido. Zulm significa colocar un objeto en el lugar equivocado. Por ejemplo un juez injusto hace un juicio equivocado al no darle su derecho a un grupo que ha sido afectado, este juez es llamado zalim.

Las Sectas Musulmanas Mencionadas en este Libro

El lector se encontrará con las siguientes sectas a lo largo del texto:

• Shia Ithn al-'Ashari: aquellos musulmanes que creen en el emamato de los doce Emames, comenzando con el Emam 'Ali bin Abu Taleb, Emam Hassan, Emam Hossein y sus nueve descendientes. El doceavo Emam es Mohammad al-Mahdi, el salvador esperado. Este grupo se conoce también como Imamiyyah.

• Asha'irah: todos los musulmanes Sunni de hoy en día son Asha'irah en cuanto a sus creencias. Siguen a Abu al-Hassan al-Ash'ari (d. 324 AH/936 EC).

• Mu'tazilah: antes de Abu al-Hassan al-Ash'ari, muchos Sunnis eran Mu'tazilah en sus creencias. Seguían las creencias de Wasil bin 'Ata (d. 131 AH/748 EC). Sin embargo, la secta Mu'tazilah casi se extinguió en el cuarto siglo de la era hiyri.

B. El Lugar de la Razón en la Religión

La primera y más importante diferencia entre los musulmanes tiene que ver con el rol de la razón e intelecto ('aql) humano en la religión. Los Asha'irah se encuentran a un lado del asunto, mientras que los Shia y los Mu'tazilah se encuentran en el lado opuesto.

Los Shias dicen que independiente de los preceptos religiosos, existe un mérito y un desmérito racionales en distintos cursos de acción, y que Dios ordena una cierta acción porque es racionalmente buena, y Dios prohibe otra acción porque es racionalmente mala. Los Asha'irah niegan esta concepción. Argumentan que nada es bueno o malo per sé. Solo lo que Dios nos ha ordenado hacer es bueno y solo lo que Dios nos ha prohibido es malo.2

En otras palabras, los Shias, por ejemplo, dicen que Dios nos ha prohibido decir una mentira porque mentir es algo malo; mientras que los Asha'irah dicen que mentir se ha vuelto malo porque Dios lo ha prohibido. Abu al-Hassan al-Ash'ari escribe, “Pregunta: ¿Entonces mentir es malo solo porque Dios lo ha declarado como malo? Respuesta: Ciertamente. Y si Dios lo hubiese declarado bueno, entonces sería bueno; y si Dios lo ordena, nadie podría contradecirlo.” 3

Otra diferencia respecto al rango de la razón en la religión está dada por la relación entre causa natural y efecto. Los Shia y los Mu'tazilah reconocen la relación entre la causa y el efecto. Pero los Asha'irah la niegan. Dicen que no existe otra causa sino Dios, y que es una costumbre ('adah) de Dios que cada vez que, por ejemplo, tomamos agua, Dios apaga nuestra sed.4

'Allamah al-Hilli dice,

“La esencia del argumento de los Asha'irah... es que, de acuerdo a ellos, las cosas nacen de la Voluntad de Dios y de Su Poder, el cual es causa suficiente para la existencia de las cosas. Así, ya que el poder (de Dios) es la causa suficiente, entonces no es necesario que una cosa emerja después de que sus causas físicas emerjan, ni que deje de existir una vez que sus causas físicas dejen de existir... Y no existe una relación de ningún tipo entre los eventos que ocurren uno después del otro, excepto que es la costumbre (de Dios) el crear una cosa después de la otra; por ejemplo, el quemarse después de tocar el fuego, y el apagar la sed después de tomar agua; porque tocar el fuego y tomar agua nada tienen que ver con quemar ni con apagar la sed, sino que todo esto surge por Su Poder y Su Voluntad; y Dios puede crear el tacto que no se quema y el quemarse sin el tacto, y el caso es el mismo con todas las acciones.” 5

Como se verá en las discusiones de este libro, la mayoría de las diferencias entre Shias y Sunnis Asha'irah se originan en las distintas perspectivas respecto del rol de la razón en la religión y de la relación entre la causa natural y el efecto.

  • 1. Publicado por primera vez en 1969 por la Bilal Muslim Mission.
  • 2. McCarthy, R.J. “Two Creeds of al-Ash'ari” (Maqalatu al-Islamiyyin y al-Ibanah 'an Usuli al-Diyanah) p. 238-9; 241.
  • 3. Ibid.
  • 4. Ash-Shahristani, al-Milal wa'n Nihal, pp. 124-125.
  • 5. Al-Hilli, Kashfu al-Haqq.
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Capítulo 1: Las Acciones de Dios

A. Dios No Hace el Mal

Los Shias dicen que Dios no hace nada que sea racionalmente incorrecto o malo.1 No utilizamos esta frase en el sentido de “el rey no se equivoca”, porque “el rey no se equivoca” en realidad significa que el rey no hace nada en absoluto; solamente firma lo que es aprobado por su parlamento. Así, este elogio se basa en la inacción. Pero “Dios no hace lo incorrecto” significa que a pesar de ser activo y Omnipotente, aún así Dios es incapaz de hacer algo incorrecto o malo. ¿Por qué?

Cualquier persona que cometa un error o una injusticia lo hace por alguna de las siguientes razones:

O bien no sabe que eso está mal, (pero Dios sabe y conoce todo)
O porque necesita de algo que no puede obtener sin realizar un mal, (pero Dios no necesita nada)
O porque ha sido obligado por alguien más a cometer ese mal, (pero Dios es Omnipotente y nadie puede obligarlo a hacer nada).

Así, no es lógicamente posible que Dios cometa una injusticia o un mal.

Por otra parte, los Asha'irah dicen que no existe tal cosa como lo racionalmente bueno o malo. Por esto, dicen que “cualquier cosa que Dios haga es buena, porque no hay nada malo u obligatorio para Dios.”2 Abdul Aziz Dehlawi, un erudito Sunni famoso, escribe: “Es la madhhab (escuela) de Ahl al-Sunnah donde nada es malo para Dios; donde las cosas que, si fueran realizadas por los seres humanos o por Shaitán se llamarían malvadas y por las cuales serían culpados y condenados, no son malas cuando son realizadas por Dios Todopoderoso.”3

B. Dios No Hace Nada sin un Propósito

Los Shias dicen que Dios jamás actúa sin un propósito u objetivo, porque no es racionalmente recomendable actuar sin un propósito. Todas las acciones de Dios se basan en la sabiduría y en un propósito inteligente, aunque no lo conozcamos. “Los Imamiyyah dicen que Dios Todopoderoso no hace nada sin un rumbo, sino que lo hace todo por un propósito y un objetivo.”4

Los Asha'irah, debido a su rechazo al mérito y desmérito racionales, dicen que es correcto que Dios actúe sin un propósito. “Es la madhhab (escuela) Asha'irah donde las acciones de Dios no son motivadas por algún propósito; y dicen que no es permisible argumentar que las acciones de Dios son motivadas por algún propósito... Y Dios hace lo que desea, y ordena lo que quiere; y si así desea colocar a todas sus creaturas por siempre en el Fuego (del Infierno), Dios es el Gobernante y la autoridad, y el pecado (de las creaturas) nada tiene que ver con este asunto. Dios es la causa efectiva (de todo).”5

C. ¿Podemos Conocer Todas las Razones de las Acciones de Dio?

Como dije anteriormente, Dios no hace nada sin una razón. Debe existir una razón para todo lo que ha sido creado por Dios. Pero no es necesario que debamos conocer la razón para cada acción. Creemos que todo acto de Dios es tal que si estuviéramos enterados de sus razones, inmediatamente admitiríamos que era lo más correcto que debía hacerse. Por lo general nos sentimos perturbados por algunos incidentes o por algunos problemas debido a que no conocemos el verdadero propósito detrás de ellos.

En el Qurán se halla una ilustración de esto, donde se describe el encuentro de Hazrat Musa (a) (Moisés) con otro hombre que tenía más conocimiento que Hazrat Musa (a). Este sabio le había permitido a Musa acompañarlo bajo la condición de que no preguntaría nada con respecto a lo que pasara hasta que él mismo le explicara. Aquí está el episodio:

(El sabio) dijo: “En verdad no podrás tener paciencia conmigo. ¿Cómo podrías ser paciente con aquello cuyo conocimiento no abarcas?”

(Musa) dijo: “Me encontrarás, si Dios quiere, paciente y no te desobedeceré en ningún asunto.”

Dijo: “Si me sigues, no preguntes sobre nada hasta que yo te diga algo sobre ello.”

Así pues, partieron. Hasta que, cuando montaron en una barca, él hizo un agujero en ella. Dijo (Musa): “La has agujereado para que se ahogue la gente que va en ella? ¡Has hecho, ciertamente, algo terrible!”

Dijo: “¿No te dije que, en verdad, no podrías tener paciencia conmigo?”

Dijo: “No me tomes en cuenta el haberlo olvidado y no me impongas una tarea difícil.”

Y partieron. Hasta que se encontraron con un joven y él le mató. Dijo (Musa): “¿Mataste a un ser inocente que no había matado a nadie? ¡Has cometido algo reprochable!”

Dijo: “¿No te dije que, en verdad no podrías tener paciencia conmigo?”

Dijo (Musa): “Si te interrogo sobre algo después de esto, no me permitas seguir en tu compañía. Me disculpo ante ti.”

Así que partieron. Hasta que, al llegar a una ciudad, pidieron comida a su gente pero ellos rehusaron darles hospitalidad. Entonces encontraron un muro a punto de caerse y él lo levantó.”

Dijo (Musa): “Si hubieses querido podrías haber obtenido una paga por ello.”

Dijo: “Ha llegado el momento de que tú y yo nos separemos. Voy a informarte del verdadero significado de aquello con lo que no has podido tener paciencia.”

“En cuanto a la barca, era de una pobre gente que trabajaba en el mar. Quise inutilizarla pues venía tras ellos un rey que se apropiaba de todos los barcos por la fuerza.”

“Y en cuanto al joven, sus padres eran creyentes y temimos que él les forzara a la idolatría y la pérdida de la fe y quisimos que su Señor les otorgase a cambio otro más puro y más misericordioso.”

“Y en cuanto al muro, era de dos jóvenes huérfanos de la ciudad y bajo él había un tesoro que les pertenecía a ambos y su padre había sido un hombre recto. Así pues, quiso tu Señor que llegasen a la pubertad y su tesoro saliese a la luz. Como una misericordia de Dios. No lo hice por propia iniciativa.”

“Esa es la interpretación de aquello sobre lo que no pudiste tener paciencia.” Qurán (18:67-82)

Espero que este ejemplo sea suficiente para explicar nuestro punto de vista acerca de las acciones que realiza Dios.

*****

Existe un dicho en los Principios de la Jurisprudencia Islámica (usul al-fiqh) que dice, “Todo aquello que es comandado por la razón es también comandado por la shari'ah; y todo aquello que es comandado por la shari'ah es comandado por la razón.”

La gente laica suele mal entender este dicho. Piensan que todo lo que consideramos como bueno debe ser confirmado por la shari'ah como bueno. No es así. El significado del dicho anterior es que si supiéramos la razón detrás de una cierta ley de la shari'ah, nuestro intelecto ciertamente admitiría que la ley es correcta. Y que todas las leyes de la shari'ah están basadas en la sabiduría.

D. Aslah - Lo más Beneficioso

Los Shias creemos que todas las acciones de Dios tienen como intención el beneficio último de Sus creaturas. Aslah significa lo más beneficioso, y la utilizamos para describir las acciones de Dios. Esta creencia nuestra se basa en las siguientes razones:

Primero, Dios no tiene necesidades y, por tanto, lo que hace es por Sus creaturas.

En segundo lugar, si las acciones de Dios no contienen el beneficio de sus creaturas, entonces no tendrán un propósito, y hacer algo sin un propósito, como se explicó anteriormente, no es bueno racionalmente.6

Un hombre que se encuentra reparando su techo siente molestia por los fuertes torrentes de lluvia que caen, pero la lluvia es para el beneficio general. Aún cuando esa persona pueda sentirse molestada en ese momento en particular por la lluvia, obtendrá un beneficio de ella en el largo plazo.

Los Asha'irah niegan que las acciones de Dios sean por el beneficio de Sus creaturas, pues niegan el concepto de un bien o mal racional.7

Basados en nuestra creencia en aslah, creemos que todo instinto y deseo en los seres humanos han sido creados por algunas razones. Estos instintos o deseos no deberían ser aplastados, sino aprovechados por el beneficio general de la humanidad.

Por ejemplo, el deseo sexual ha sido incorporado en la naturaleza humana por Dios. Aplastar ese instinto sería una rebeldía contra el Creador. No debería, ni puede, ser aplastado. Pero, sin embargo, es una función que debería regularse para el beneficio de la humanidad. Y de allí la necesidad del matrimonio.

De la misma forma, el miedo y el deseo son instintos naturales que debieran utilizarse para la elevación humana. A un musulmán se le enseña a no temer a nadie más que a Dios, y a no desear nada en este mundo más que la gracia de Dios.

E. La Promesa (Wa'd) y la Amenaza (Wa'id) de Dios

Dios ha determinado el Día del Juicio. Ha prometido muchas recompensas por los buenos actos y ha advertido que los malos actos traerán un castigo. Existe una diferencia de opinión entre los musulmanes sobre si Dios está o no obligado a cumplir sus promesas y amenazas.

Los Mu'tazilah y Khareyitas dicen que es obligatorio para Dios cumplir Sus promesas y amenazas; esto es, Dios no puede perdonar los malos actos de la persona que muere sin arrepentimiento (tawbah).8

Los Asha'irah dicen que Dios no está obligado a cumplir ninguna de Sus promesas ni amenazas; yque Dios puede colocar a los creyentes piadosos (incluso a los profetas) en el Infierno y colocar a Shaitán en el Paraíso. Esta creencia de ellos se basa en la creencia de que nada es bueno o malo por sí mismo, y que solo lo que Dios nos ha ordenado es bueno y solo lo que Dios nos ha prohibido es malo. Según ellos, nada tiene un bien o mal inherente, solo lo que Dios ha ordenado o prohibido.9

Los Shias dicen que es necesario que Dios cumpla las promesas sobre recompensas, pues no cumplir una promesa va contra la virtud y es racionalmente malvado; pero no es necesario que Dios cumpla sus amenazas, pues perdonar a los pecadores tiene una virtud en sí mismo. Así, si Dios castiga, será Su justicia; y si Dios perdona, será Su gracia y clemencia.10

  • 1. Al-Hilli, Kashf al-Haqq; también al-Hilli's al-Bab al-Hadi 'Ashar (traducción al inglés de W.M, Miller) p. 44.
  • 2. Fadl bin Ruzbahan, Ibtalu Nahj al-Batil.
  • 3. Dehlawi, A.A., Tuhfa-e Ithna 'Ashariyyah.
  • 4. Al-Hilli, Kashf y también su Al-Bab al-Hadi 'Ashr, p. 45.
  • 5. Fadl, op. cit.
  • 6. Al-Hilli, Al-Bab al-Hadi 'Ashar, p. 46.
  • 7. An-Nasafi, N.D., Al-'Aqa'id (con comentarios de At-Taftazani) p. 130; ver también su traducción E.E. Elder, A Commentary on the Creed of Islam, p. 97; Ash-Shahristani, Al-Miial wa an-Nihal, p. 129.
  • 8. Ash-Shahristani, Al-Milal wa an-Nihal, pp. 68, 145, 154.
  • 9. Al-Ash'ari, Kitabu al-Luma; p. 99. Ver también Ash-Shahristani, Al-Milal wa an-Nihal, pp. 128-129.
  • 10. As-Sadiq, Risalat ul-I'tiqadat, capítulo 22, p. 69.
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Capítulo 2: ¿Obligación o Libertad?

A. Las Diferencias

Hemos llegado a la diferencia más vital que existe entre las diferentes escuelas de pensamiento del Islam, concerniente al tema de la obligación o libertad del hombre en sus acciones.

Existen cuatro grupos:

1. Los Mutazilas dicen que el hombre es completamente libre de hacer lo que desee, y que Dios no tiene poder sobre sus acciones. Esta visión se conoce como tawfiz: delegación del poder de Dios al ser humano. Este grupo también es llamado Qadiriyya.

2. Los Muyabbirah (conocidos también como Yabriyyah) dicen que “el hombre no tiene poder sobre ninguna de sus acciones. Él es una herramienta en las manos de Dios, así como lo es una pluma en nuestras manos”. Esta visión se llama también jabr - obligación.

3. Los Asha'irah dicen que el hombre no tiene poder o voluntad propia sobre su acción, pero que, sin embargo, él “gana” o “adquiere” la acción. Él termino que usan para describir su creencia es kasb, que literalmente significa ganar o adquirir. Lo que quieren significar es enigma.

4. Los Shias duodecimanos dicen que el hombre no es ni completamente independiente de Dios, ni está obligado por Dios. Es decir que la posición verdadera está entre estos dos extremos. La creencia Shia se conoce como al-amr bayn al-amrayn. Esto será explicado más adelante.

Más adelante veremos que las teorías de los Muyabbirahs, Mu'tazila y de los Shias son muy fáciles de entender debido su posición. Pero la teoría de los Asha'irah acerca del kasb es tan incomprensible como la creencia de la Trinidad para los Cristianos. Es claro que han usado este término como una máscara para ocultar su verdadera creencia la cual es idéntica con la creencia en la obligación de los Muyabbirah. Por consiguiente trataré a estos dos grupos como si fueran uno solo.

El 'Allamah Shibli Nu'mani, un famoso erudito Sunni de India, dice: “Aquellos que fueron lo suficientemente audaces adoptaron abiertamente la creencia en la obligación y fueron conocidos como Yabriyyah”1. Aquellos que titubearon en usar la palabra jabr, utilizaron el atuendo del kasb e 'iradah. Puesto que todos los Sunnitas modernos son Asha'irahs y ya que el tema de discusión es de mucha importancia, propongo tratarlo con algún detalle.

B. La Creencia Sunni

La posición de los Sunnis al respecto ha sido explicada por el Imam Abu Hamid al-Ghazali como sigue:

“Ningún acto de un individuo, aún sea este adquirido (kasb) por él, es independiente de la voluntad de Dios para su existencia; y no ocurre ni un solo pestañeo ni una insinuación de un pensamiento, ni la más repentina mirada ya sea en el mundo físico ni en el mundo extra-terreno sino por el decreto de Dios, de Su poder, deseo y voluntad. Esto incluye el mal y el bien, el beneficio y el perjuicio, el éxito y el fracaso, el pecado y la rectitud, la obediencia y la desobediencia, el politeísmo y la verdadera creencia.”2

Es pertinente mencionar que esta creencia fue inventada por, y bajo la influencia de los Banu Umayyah (Omeyas) para darle una máscara respetable a su libertinaje y tiranía. Como lo ha admitido el famoso erudito Sunni, 'Allamah Shibli Nu'mani en su libro 'Ilm al-Kalam:

“Aunque todas las causas estaban presentes, las cuales eran responsables de las diferencias en la fe, las diferencias políticas hicieron que rodara la bola. El reinado de los Bani Umayya estaba lleno de crueldad y derramamiento de sangre; y en contra de eso había un espíritu de revuelta entre la gente común. Pero los que apoyaban el gobierno siempre silenciaron a la gente diciendo que “Cualquier cosa que suceda ocurre según la voluntad del Todopoderoso” y como es así entonces, el pueblo no debe levantar su voz en lo absoluto. Todo esta decretado de antemano, y sea lo que suceda, bueno o malo, sucede de acuerdo a la voluntad de Dios, y nosotros debemos someternos a eso.”3

Creo que esta revelación - que la idea de jabr (y su versión enmascarada conocida como kasb) no fue sino un arma de los gobernantes tiranos para someter a las masas oprimidas - es más que suficiente para desacreditar esta creencia.

C. La Creencia Shia

1. Al-Amr Bayna al-Amrayn

Por otra parte, los Shias duodecimanos, creemos que conocemos la diferencia entre caerse de un techo y bajar por las escaleras. El segundo acto es realizado por nuestro propio poder, voluntad e intención; mientras que caerse del techo no lo es.

Y sabemos que nuestras acciones no se asemejan a “caerse desde un techo”; al contrario, son como si nos bajáramos del techo por nuestra propia voluntad y poder. Por consiguiente, lo que hacemos son acciones nuestras, y no deberían ser atribuidas solamente a Dios.

De nuevo, vemos que hay varias de nuestras acciones por las cuales somos alabados o culpados, mientras que por otras cosas no somos ni elogiados ni condenados. Esto claramente muestra que la primera categoría está dentro de nuestro poder y voluntad, y que la segunda categoría está más allá de nuestro poder y voluntad.

Por ejemplo, se nos puede aconsejar el tratar una enfermedad de una u otra manera, pero no se nos puede aconsejar que nos recuperaremos de esa enfermedad. Esto significa que dentro de nuestro poder está el conseguir el tratamiento, pero el conseguir el bienestar o la recuperación no está dentro de la esfera de nuestras actividades.

Por consiguiente, decimos que existen muchas cosas y aspectos de la vida los cuales están dentro de nuestro poder y voluntad, mientras que otros no lo están. Aquellas cosas por las cuales podemos ser amonestados, honrados o culpados están dentro de nuestro poder y voluntad.

Los mandatos de la religión (la shari'ah) caen dentro de esta categoría, porque se nos ha amonestado u ordenado realizar unas cosas y otras no; y porque somos honrados cuando obedecemos y culpados cuando desobedecemos. Por consiguiente, es absolutamente erróneo decir que nuestros pecados y nuestra rectitud, nuestra obediencia o desobediencia, nuestra creencia verdadera y nuestra creencia equivocada son decretos de Dios, y Su deseo y voluntad.

Sheikh as-Saduq dice: “Dios conoce con anterioridad las acciones humanas pero no los obliga a actuar de una manera en particular.”4

Pero esto tampoco significa que el hombre sea completamente independiente de Dios. De hecho, el poder y la voluntad para actuar de acuerdo a lo que decidamos proviene de Dios. Así, el Emam Jafar al-Sadeq (a) dice: “No existe compulsión de parte de Dios, ni existe una delegación de poder absoluto de parte de Dios para el hombre; la posición real está entre estos dos extremos: al-amr bayn al-amrayn.”5

El siguiente ejemplo ilustra claramente esta posición media:

Supongamos que la mano de un hombre se encuentra completamente paralizada, al punto que no puede mover siquiera un dedo. El doctor le ha instalado un dispositivo eléctrico en su mano el cual al ser encendido le permite al hombre utilizar su mano de una forma libre y normal. El dispositivo se enciende a control remoto, y el doctor lo mantiene bajo su guardia. Cuando el doctor enciende el dispositivo, el hombre usa su mano como le place, pero cuando el dispositivo es apagado, no puede hacer nada.

Ahora bien, si el dispositivo se encuentra encendido y el paciente realiza algún trabajo manual, ¿puede ese trabajo serle atribuido solamente a él? No, porque el poder viene de ese dispositivo que es controlado por el doctor. ¿Puede entonces atribuirse solo al doctor? No, porque el hombre lo ha hecho con su propia libertad y decisión. Esta es exactamente nuestra postura respecto a las actividades humanas. No nos encontramos bajo obligación alguna, porque la voluntad y la decisión es nuestra; y tampoco somos completamente independientes, porque el poder de hacer lo que pretendemos hacer viene de Dios.6

¿Y en qué punto comienza nuestra capacidad de realizar cosas? El Emam Musa al-Kazem (a) dijo:

“Un hombre adquiere esa capacidad cuando se cumplen cuatro condiciones: 1. Cuando no hay nada que obstaculice sus planes; 2. su salud y 3. sus facultades (que necesita para determinado trabajo) se ajustan al estándar requerido; 4. por último, que Dios le conceda la ocasión para esa acción. Cuando se cumplen todas estas condiciones es cuando un hombre puede ser capaz de actuar de acuerdo a su propio libre albedrío.”

Al ser preguntado por un ejemplo, el Emam dijo:

“Supongamos que hay un hombre sin ningún impedimento de salud o capacidad; aún así él no puede cometer adulterio a menos que encuentre una mujer. Cuando se cumplen las cuatro condiciones mencionadas anteriormente y luego encuentra una mujer, entonces ya es decisión de él escoger una de las siguientes alternativas: controlar sus emociones pecaminosas y salvarse él mismo como lo hizo el Profeta Yusuf (José); o cometer el pecado de adulterio. Si se protege él mismo de aquel pecado, no lo habrá hecho por obligación Divina, como piensa mucha gente. Y si comete el pecado, no significa que estaba exento del poder de Dios (como piensan otros).”7

2. Predestinación y Día del Juicio (Quiyamat)

Según nuestro punto de vista, si alguien cree en la predestinación, no puede a la vez creer en el Día del Juicio (quiyamat). Si Dios decreta todos los actos que realizamos, entonces ¿cómo puede Dios castigarnos por aquellos pecados y transgresiones, por el politeísmo, incredulidad e inmoralidad, todo lo cual Él predestinó para nosotros? Esta sería una enorme injusticia.

A continuación veremos una conversación del Emam Musa al-Kazem (a) en su infancia con Abu Hanifa, fundador de la escuela Hanafi de la jurisprudencia Sunni:

Fue Abu Hanifa en una ocasión a visitar al Emam Yafar al-Sadeq (a). El Emam estaba dentro de su casa y Abu Hanifa lo estaba esperando a que saliera. Mientras tanto, salió un niño y Abu Hanifa aprovechó para pasar el rato y le preguntó al niño: “ Oh pequeño, ¿de quién son las acciones de los hombres?”

El niño contestó: “Oh Abu Hanifa, solo existen tres posibilidades opciones imaginables: Primero, que el mismo hombre sea el que origina sus acciones; segundo, que Dios sea quien origina tales acciones; y por último, que ambos sean los que originan dichas acciones.”

“Si Dios es el hacedor de las acciones del hombre, ¿por qué ha de castigar al hombre por los pecados? ¿Acaso no sería esto injusticia (zulm)? Y Dios dice, 'Ciertamente, que Dios no es injusto con sus creaturas'.”

“Si Dios y el hombre son socios en la realización de estas acciones, entonces ¿no es una gran injusticia que el socio más poderoso (es decir Dios) castigue al socio más débil (el hombre) por una acción que ambos realizaron?”

“Y ya que se ve claramente que estas dos alternativas son ilógicas e imposibles, la primera alternativa prueba ser la correcta. Es decir, el hombre es el único responsable de sus acciones y él las realiza por su propia voluntad y por su propio poder.”8

Abu Hanifa besó la frente del niño. Ese niño era Musa, después conocido como el Emam Musa al-Kazem (a), séptimo Emam de los Shias.

3. Abu Hanifa y Bahlul

Abu Hanifa, por supuesto, creía que el hombre no hace nada por su propio poder y voluntad. A pesar del discurso claro y lógico del Emam Musa al-Kazem (a) mencionado anteriormente, Abu Hanifa no cambió su creencia. En una ocasión, su teoría conllevó a un suceso tragi-cómico.

Bahlul significa sabio y jefe. Este era el nombre de un famoso compañero del Emam Yafar al-Sadeq (a) quien vivió hasta tiempos del liderazgo del Emam Ali Naqui (a) y vio también al Emam Askari (a). Fue conocido comúnmente como Bahlul Maynun (Bahlul el Lunático) debido a que fingía estar loco para librarse de las responsabilidades como juez que le había ofrecido el Califa Harún Rashid.

Pero sabio como era Bahlul, se aprovechó de su supuesta locura y criticaba siempre a grandes personalidades de su época (incluyendo a los reyes) por sus faltas.

Una vez escuchó que Abu Hanifa (quien vivía en Kufa, Irak) le decía a sus discípulos: “He escuchado tres cosas del Emam Yafar al-Sadeq las cuales creo que son erróneas”. Los discípulos le preguntaron qué cosas eran esas. Abu Hanifa dijo:

“Primero que todo, el Emam Yafar al-Sadeq dice que Dios no puede ser visto. Eso es un error. Si algo existe, entonces debe ser visible. En segundo lugar, dice que Satanás será castigado en el Infierno. Esto es absurdo, porque Satanás fue creado de fuego: ¿cómo puede el fuego hacerle daño a algo o alguien hecho de fuego? Por último, dice que las acciones del hombre son hechas por la voluntad y poder del hombre y que el hombre es el único responsable. Esto es un error, porque todas las acciones son realizadas por la voluntad de Dios y por Su poder, entonces Dios es realmente el verdadero responsable.”

Se empezaba a escuchar el aplauso de sus discípulos cuando Bahlul tomó un puñado de barro y se lo arrojó lastimando a Abu Hanifa. Le golpeó en la frente, por lo que este gritó de angustia y dolor. Los discípulos agarraron a Bahlul y Abu Hanifa lo llevó donde el juez.

El juez escuchó la acusación en contra de Bahlul y le preguntó a este si la acusación era cierta.

Bahlul: “¡Oh Juez! Abu Hanifa alega que tiene un gran dolor en su cabeza porque yo lo lastimé con un puñado de barro. Creo que miente, no puedo creerle hasta que yo vea el dolor.”

Abu Hanifa: Realmente está loco. ¿Cómo puedo mostrarte el dolor? ¿Acaso alguien ha visto el dolor?

Bahlul: Pero, oh Qadhi (Juez), hace poco Abu Hanifa estaba enseñándole a sus discípulos que si algo existe entonces puede verse. Ya que él no puede mostrarnos el dolor, digo, según su propia creencia, que no tiene dolor en lo absoluto.

Abu Hanifa: Oh, mi cabeza está a punto de partirse en dos a causa del inmenso dolor.

Bahlul: Qadhi (Juez) hay otro asunto que acabo de recordar. Abu Hanifa estaba diciéndole a sus discípulos que puesto que Satanás fue creado de Fuego, el fuego del Infierno no puede causarle daño. El hombre ha sido creado de barro, según lo dice el Qurán, y yo le arrojé un pedazo de barro. ¿Cómo es que un pedazo de barro puede causarle dolor a alguien que fue creado del barro?

Abu Hanifa: Oh Qadhi, Bahlul quiere salir impune con su elocuencia. Por favor castígalo por lo que me ha hecho.

Bahlul: Oh Qadhi, creo que Abu Hanifa me ha traído a esta corte equivocadamente. Él le estaba enseñando a sus discípulos que todas las acciones del hombre son realizadas por Dios y que Dios es el responsable de esas acciones. Ahora, ¿por qué me trae aquí? Si realmente está sufriendo por el dolor causado por ese pedazo de barro, debiese presentar sus cargos en contra de Dios, quien fue realmente quien lo golpeó con el barro. ¿Por qué trae a la corte a un pobre e indefenso hombre como yo, cuando todo lo que se supone que he hecho fue realmente hecho por Dios?

El Juez absolvió a Bahlul.

D. La Voluntad del Ser Humano Respecto a la Creencia y la Incredulidad

Se ha mencionado anteriormente que Dios no hace nada sin un propósito. Bien podemos preguntar, ¿cuál es el propósito de la creación del hombre?

Dios creó al hombre de tal forma que adquiriera esas virtudes las cuales lo acercarían a Dios. El hombre viene a este mundo como un papel en blanco. Durante el lapso de su vida comienzan a aparecer varios trazos en ese papel como resultado de sus pensamientos y acciones. Las virtudes que adquiere son como hermosos diseños; y los vicios son como unos dibujos espantosos. Dios dice,

“Bendito sea Aquel en cuyas manos está el reino y que tiene poder sobre todas las cosas, el Cual ha creado la muerte y la vida para poner a prueba cuál de ustedes obra mejor.” (Qurán 67:1-2)

Dios le dio al hombre la sabiduría, voluntad y poder para adquirir las virtudes. Él le ha mostrado el camino correcto y lo ha advertido acerca del camino extraviado. Pero no ha obligado a hacer el bien ni a cometer malas acciones. Le ha dado el poder de hacer lo que desee en esta vida. El Qurán dice,

“Juro por el alma y Aquel que la creó de forma armoniosa y equilibrada, inspirándole lo que la corrompe y el temor que la mantiene a salvo: Ciertamente habrá triunfado quien la purifique y habrá fracasado quien la corrompa.” (Qurán 91:7-10)

1. Taufiq y Khidlan

Ya que el propósito de nuestra creación es adquirir las virtudes por medio de la obediencia a Dios, y se nos ha concedido la libertad de escoger, Dios no nos obliga a seleccionar un determinado camino. Aún así Dios, en Su infinita misericordia, ayuda al hombre que sinceramente quiere obedecerle, pero esa ayuda no es ninguna clase de obligación por parte de Dios.

Tomemos como ejemplo a un carpintero al cual se le encomienda la misión de reparar un techo. Él decide realizar el trabajo, y comienza a prepararse. Pero encuentra una dificultad para obtener una escalera lo suficientemente larga para alcanzar el techo. Sabemos que él va a realizar el trabajo de cualquier manera; pero también sabemos que enfrentará una dificultad debido al tamaño de la escalera, entonces decidimos prestarle nuestra propia escalera, la cual sí es lo suficientemente larga. Es así como le facilitamos el trabajo.

Pero recordemos que esa ayuda se la brindamos cuando el hombre tenía la firme decisión de hacer el trabajo, cuando había hecho sus preparaciones pertinentes. Entonces esta ayuda no lo obligó a iniciar el trabajo, ni creó en él la intención, la voluntad o el poder de reparar el techo. El poder, la intención, la voluntad, todo esto ya estaba de antemano. Lo que hicimos fue ayudarlo a llevar a cabo esa intención.

La ayuda de este tipo que brinda Dios a aquellas personas que sinceramente desean obedecer sus órdenes es lo que se denomina taufiq. Taufiq significa ayudar a alguien a que alcance el éxito.

Ahora miremos la otra cara. Supongamos que el carpintero no quiere reparar el techo y se rehúsa a aceptar el trabajo, o inclusive luego de acordar hacer el trabajo comienza a utilizar excusas para la demora como táctica para no realizar el trabajo, e inventa excusas poco convincentes para evadir el trabajo. Entonces sabemos que él no tenía la intención de hacer el trabajo. Por consiguiente no tenía sentido que le diéramos una escalera, por eso no se la ofrecimos.

¿Acaso puede decirse que al no facilitarle la escalera lo estabamos obligando a no realizar el trabajo? No, porque ese hombre con su propia voluntad y escogencia rehusó hacer el trabajo (o lo pospuso sin una causa genuina). Nuestra escalera no tuvo nada que ver con su decisión.

Esa ayuda que no se le brinda al hombre que por su propia voluntad decide escoger la desobediencia a Dios, es llamada khidlan. Khidlan significa abandono.

Encontramos muchas aleyas del Qurán que se refieren a estos dos aspectos de la ayuda de Dios. Por ejemplo:

“A quien Dios quiere guiar, Él le abre su corazón hacia el Islam; y a quien desea extraviar hace que su corazón se cierre y lo constriñe como si escalara hacia grandes alturas: así inflige Dios el castigo sobre aquellos que no creen.” (Qurán 6:125)

Notemos que Dios no extravía a los incrédulos. Dios solamente deja que sigan extraviados. Significa esto que ya estaban extraviados y entonces Dios los deja que deambulen. Ese significado se hace más claro cuando vemos la última frase: “es así como Dios inflige el castigo sobre aquellos que no creen.” Claramente muestra que Dios los dejó a su deriva como una clase de castigo por su incredulidad. Ellos habían escogido, por voluntad propia, no creer en Dios, y por lo tanto, como resultado de esa incredulidad Dios los ha dejado a su deriva.

Otra aleya dice:

“Por el Qurán, Él deja a muchos extraviados, y a muchos los guía por el camino correcto. Pero solo deja que se extravíen aquellos que violan sus mandatos Divinos.” (Qurán 2:26)

Aquí también se menciona a aquellos que Dios ha dejado a la deriva, quienes ya habían transgredido las leyes por decisión propia. Es claro que fueron dejados en su deambulación porque se extraviaron a ellos mismos mediante su incorrecta elección.

2. Conocimiento de Dios y Acción del Ser Humano

Pregunta: Dios conoce todo. Dios siempre supo que, por ejemplo, Bakr sería un incrédulo. Ahora, si Bakr acepta el Islam, entonces significaría que el conocimiento de Dios estaba equivocado; y como el conocimiento de Dios nunca puede estar equivocado, entonces es necesario que Bakr permanezca como un incrédulo. ¿No significa entonces que Bakr debía permanecer como un incrédulo debido al conocimiento previo de Dios?

Respuesta: Una cosa es tener conocimiento de lo que va a ocurrir; pero una cosa muy distinta es ocasionar a que algo ocurra.

Supongamos que hay un doctor quien, después de examinar a un paciente, declara que el paciente no puede sobrevivir más allá de media hora. ¿Puede decirse que el doctor causó la muerte del paciente porque sabía que el paciente moriría? ¿Puede establecerse una demanda en su contra alegando que él ha matado al paciente? No. En cambio, este incidente se mencionará para mostrar la gran experiencia del doctor porque fue capaz de predecir lo que le ocurriría al paciente después de media hora.

Revisemos este ejemplo nuevamente. El doctor sabía que el paciente moriría, porque presentaba tal condición que no le haría posible sobrevivir más de media hora. Por tanto, ese conocimiento provino de la condición del paciente; y no murió el paciente debido al conocimiento del doctor. El conocimiento fue el resultado de la condición del paciente; la condición del paciente no fue el resultado del conocimiento del doctor.

Esta diferencia simple fue pasada por alto por la mayoría de los musulmanes que pensaron que Dios sabe todo lo que ocurrirá, y por tanto debe ocurrir de tal modo. No se dieron cuenta de que Bakr moriría como un incrédulo, ya que moriría en la condición de la incredulidad debido a su propia voluntad; y que el conocimiento de Dios está basado en esa voluntad independiente de Bakr, no muriendo Bakr como un incrédulo debido al conocimiento de Dios.

Por cierto que existe una diferencia entre el conocimiento de un doctor y el conocimiento de Dios. El conocimiento del doctor es imperfecto e incompleto. Por tanto, su predicción puede resultar equivocada en algunos casos. Pero el conocimiento de Dios es siempre perfecto y completo en todo aspecto. Así, el conocimiento de Dios jamás puede equivocarse. Aún así, esto no significa que el conocimiento de Dios cause el pecado o el politeísmo o la hipocresía, o la fe y la virtud de Su creatura.

E. Lotf - La Gracia de Dios

Si una persona puede hacer un bien a otra persona sin causarle daño a ninguna otra, y no lo hace, entonces esto va contra la virtud, y es malo. Por consiguiente, si Dios puede hacer el bien a Sus creaturas y siendo así, supongamos que no lo hace, esto irá en contra de la virtud de Dios y no sería recomendable.

Es por esta razón que creemos que moralmente es inherente en Dios realizar todo acto de lotf (gracia) hacia la humanidad.9

¿Cuál es el significado de lotf, que ha sido traducido aproximadamente como gracia? Lotf es esa acción de parte de Dios que ayuda a Sus creaturas a acercarse más a Su devoción y obediencia y que facilita la corrección moral. Debe mencionarse que “Dios nos ha ordenado ser justos, sin embargo Él nos trata con algo mejor que la justicia, denominado tafaddul (bondad).”

La creencia de que lotf es inherente en Dios es una creencia especial de los Shias duodecimanos. Los Sunnis no creen que el lotf es inherente y obligatorio de parte de Dios. Dicen que inclusive la justicia ('adl) no es inherente ni obligatorio para Dios, menos así el lotf. Según los ejemplos dados por ellos, si Dios envía a todas las personas buenas y virtuosas al Infierno y envía a Satanás al Paraíso, sería correcto, porque es Dios quien lo hace de esa manera. No habría nada malo con ello.

Tanto el taufiq como el lotf, tienen como fin ayudar a individuos y grupos en la obediencia de los mandamientos Divinos. Algunas veces, sin embargo, esa ayuda se la da Dios a una persona obstinada, no porque se espere de él que la aproveche y cumpla con sus deberes, sino solo para cerrar el argumento, refutando todas sus excusas, de tal forma que no pueda reclamar que si se le hubiese dado un poco de ayuda, habría sido un siervo de Dios obediente. Esta clase de ayuda se denomina etmam al-huyyat (fin de la discusión).

La shari'ah, los Profetas, los Emames y el Quiyamat (Resurrección): Ejemplos de lotf

Ya sabemos que Dios nos creó para adquirir virtudes en esta vida y así estar más cerca de Él en la Otra Vida.

La pregunta que surge es, ¿cómo sabemos qué es virtud y qué es malo? El intelecto humano sí distingue el mal o la virtud inherente en muchas de nuestras acciones, pero ¿podemos esperar que todo el mundo actúe de acuerdo a esa razón tan perfecta? Seguro que no. Muchas son las veces en las que el deseo y la ira suprimen la voz de la sabiduría; muchas veces un beneficio inmediato (obtenible por un medio maligno) impresiona más que el temor de ser condenado por la sociedad o perder la gracia Divina en la Otra Vida.

Si Dios hubiera dejado a la humanidad sin un mecanismo efectivo para examinar sus pensamientos y deseos dañinos, sería contrario a Su propio propósito. Es por eso que estableció varias indicaciones y envió al Profeta y a los Emames para que trajeran esas indicaciones a Sus creaturas y les explicaran y preservaran esas leyes sin corrupción.

Y no nos dejó hasta ese punto. Dios también designó un día en el cual seremos reunidos para rendir cuentas de nuestras creencias y acciones. Y Él, en su infinita Misericordia y Justicia, nos envió la advertencia de que existiría un Día del Juicio, un Día de Recompensa y Castigo. Esta información nos ayuda a obedecer aquellas leyes que fueron traídas por los Profetas.

Entonces, el envío de la shari'ah es un lotf que ayuda a la humanidad a alcanzar el propósito de la vida. También, el enviar a los Profetas y Emames y el señalar un Día del Juicio son lotf por la misma razón. Y debido a que son lotf, son inherentes a Dios.

Taklif

Las reglas de la shari'ah son llamadas taklif, Taklif literalmente significa poner en dificultades. Al igual que cualquier ley, aparece ante la naturaleza humana como una dificultad; la shari'ah es así llamada taklif. (Por cierto que la falta de leyes y guias lleva a la real dificultad y calamidad, mientras que la ley y la guía traern la paz y felicidad.)

Aunque las reglas de la shari'ah son llamadas taklif (dificultades), en realidad se encuentran bajo el nivel de nuestra fuerza y capacidad. Dios dice,

“Dios no coloca una carga más pesada de la que se pueda soportar.” (Qurán 2:286)

El Emam Yafar al-Sadeq (a) dijo:

“Y Dios no le dio órdenes a Sus siervos que no pudiesen llevar a cabo... Porque les dijo que oraran cinco veces al día y ayunar un mes en el año, y pagar el zakat (el impuesto) e ir a hayy (la peregrinación) una vez en la vida; pero la gente tiene fortaleza para realizar más que este mínimo.”10

Simbólicamente, la palabra utilizada en el verso anterior no es taqdt (fortaleza y capacidad), sino que wus', que contiene la idea de “alivio” y “comodidad” y aquí significa “menos que su fuerza o capacidad.” Este es un aspecto de la infinita misericordia de Dios al decir:

“Dios solo quiere la facilidad para ustedes y no quiere colocarlos en dificultades.” (Qurán 2:185)

Más adelante se darán algunas otras explicaciones acerca de la shari'ah, en el Capítulo 3.

  • 1. Shibli Nu'mani, 'Ilm al-Kalam, p. 28.
  • 2. Al-Ghazali, lhya 'Ulum ad-Din (Kitab Qawa'id al-'Aqad), vol,1, p.193; ver también Al-Ash'ari, Kitab al-Luma', p. 53, 239.
  • 3. Shibli Nu'mani, 'Ilm al-Kalam, p. 25.
  • 4. As-Saduq, Al-I'tiqadat, capítulo 4, p. 58.
  • 5. Ibid, capítulo. 5, p. 58.
  • 6. Al-Khui, Al-Bayan fi Tafsiri al-Quran, p.102. Hemos modificado el ejemplo un poco.
  • 7. As-Saduq, Al-I'tiqadat, capítulo 9, p. 60.
  • 8. At-Tabrasi, Al-Ihtijaj vol. 2, pp. 387-388; Al-Majisi, Bihar al-Anwar, vol. 5, p. 4, 27.
  • 9. Al-Hilli, Al-Bab al-Hadi 'Ashar, p. 99.
  • 10. As-Saduq, Risalat al-I'tiqadat, capítulo. 3, p. 57.
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Capítulo 3: La Prueba y el Sufrimiento

A. La Prueba y la Tribulación en la Vida del Ser Humano

Ahora sabemos que hemos sido creados para adquirir virtudes y así acercarnos a Dios. Pero, ¿cómo determinamos el rango de nuestras virtudes? Para hacernos entender Su juicio fácilmente, Dios ha establecido un sistema de pruebas que determinan nuestra perfección espiritual (o la falta de ella, como sea la situación). Dios ha dicho en el Qurán:

“Ciertamente los hemos creado de una gota de esperma, para probarlos; y así les hicimos escuchar y ver. Le mostramos al hombre el camino, ya sea él agradecido o ingrato.” (Quran 76:3)

La prueba será para todos, tanto creyentes como incrédulos. Una prueba presupone que el hombre no está predestinado a ir al Paraíso o al Infierno, como piensan algunos de los Cristianos y la mayoría de los Musulmanes. Si el lugar del hombre está predeterminado, entonces ¿por qué se nos dan órdenes de hacer o no hacer algo?

Aquellos que creen que Dios ya ha predestinado nuestras acciones y nuestro último destino, no pueden justificar la Teoría de la Prueba la cual es mencionada en muchas aleyas del Sagrado Qurán; y tampoco pueden justificar su creencia en el Día del Juicio. ¿Por qué un Día del Juicio, cuando todo ya ha sido arreglado previamente? Y juicio de quién, cuando el hombre hace solamente lo que ha sido ordenado por Dios?

Esta contradicción es mas aparente en el caso de aquellos que dicen que todo sufrimiento es un castigo por nuestros pecados. ¿Por qué si el hombre ya está predestinado por Dios, existe un castigo?

¿Por qué Dios nos prueba si El Conoce Todo?

La prueba por la que tenemos que pasar no añade nada al conocimiento de Dios. A pesar de que Dios lo conoce todo, aún así es necesario que todos los hombres sean colocados a prueba para que emerja la verdadera forma de la Justicia y la Misericordia de Dios en el momento en que tengamos que enfrentar a nuestra fe y nuestras acciones en la próxima vida.

Si Dios enviara a todas las personas al Paraíso o al Infierno según Su propio Conocimiento, sin colocarlos a prueba, los que sean enviados al Infierno tendrían el derecho de quejarse. ¿Por qué ser castigados sin haber cometido un pecado, mientras que otros son enviados al Paraíso sin tener buenas acciones a su crédito? Así, para ser fiel al principio de justicia y rectitud, es necesario que Dios ponga a todas las personas a prueba antes de disponerlas en el Infierno o en el Paraíso.

B. Categorías de Prueba y Sufrimiento

Las pruebas pueden dividirse en dos categorías.

Primero está la prueba de las reglas de la shari'ah y de los preceptos de la fe. Como ya se explicó anteriormente, Dios envió la shari'ah junto a través de los profetas, y se espera que el hombre crea en la verdadera religión sinceramente y obedezca sus reglas fielmente.

La segunda categoría es la más difícil, y es por medio de los sufrimientos. Dios dice en el sagrado Qurán:

“Ciertamente los probaremos con el temor y el hambre y con la pérdida de la riqueza y con la pérdida de las vidas y los frutos; anuncien buenas nuevas a aquellos que son pacientes cuando son afligidos por la adversidad y dicen, ciertamente que venimos de Dios y a Él retornaremos; sobre ellos sea la bendición de Dios y Su misericordia.” (Qurán 2:155)

Existen innumerables adversidades. Accidentes, inundaciones, terremotos, incendios, robos, guerras, caos social, hambrunas, epidemias, etc. Todas estas cosas tienen efecto en nuestras vidas: somos probados para ver cómo reaccionamos frente a ellas. ¿Permanece inquebrantable nuestra fe? ¿Hemos mostrado paciencia y fortaleza frente a estos desastres? Nuestra felicidad eterna depende del resultado de estas pruebas.

Causas del Sufrimiento

Los sufrimientos pueden atribuirse a una o más de estas tres causas:

1. Nuestra propia negligencia o descuido. Un hombre descuida las normas básicas de higiene y se enferma. El mismo es la causa inmediata de su sufrimiento, y su aflicción es la consecuencia natural de su descuido. No es un pecado en el sentido estricto de la palabra. Es un daño auto-infligido. Nadie tiene que ver con eso, si él desea puede culparse a sí mismo.

2. La naturaleza, aquellos sufrimientos que pueden ser descritos como ‘un acto de Dios’. Por ejemplo, el hundimiento de un barco, un terremoto, un ciclón, tormentas y cosas similares que están mas allá del control humano. Estas son las cosas que son necesarias para manejar la maquinaria del mundo, según un plan sistemático y bien planeado. Aún así, a las personas se les prueba mediante estos sufrimientos.

3. Otra persona o personas. Es el tipo de sufrimiento más complicado. Un tirano cruel, un vecino insoportable, un niño desobediente, un enemigo acérrimo, un subordinado indisciplinado, un superior petulante, un cliente deshonesto, un socio deshonesto, un esposo o una esposa atormentadores, un juez injusto. Todos estos son algunos ejemplos al azar.

Un hombre tiene que sufrir en todos estos casos, sea voluntaria o involuntariamente, por lo general sin haber cometido una falta de su parte.

C. ¿Cuál es la Alternativa?

Dios pudo habernos creado a todos como ángeles, sin voluntad de independencia o potencial propio. Pero en ese caso, las virtudes del hombre no tendrían valor. Era y es el plan de Dios darnos poder y voluntad para hacer lo que queramos porque solamente así podemos ser responsables de nuestras acciones, buenas o malas. Y solamente así podemos sentir que hemos alcanzado el ideal.

Dios nos dio voluntad, y nos dio poder para actuar de acuerdo a esa voluntad. Y luego de concedernos el poder, fuimos enviados a este mundo para ser probados. Trata de visualizar este mundo desde esta perspectiva. Existe un rey tirano, tratando de capturar el mundo y eliminar a la gente que ama y le teme a Dios en esta tierra. Va en contra del llamado de Dios para gobernar con justicia y misericordia. De este modo, él reprueba su examen.

Por otro lado están sis ciudadanos temerosos y amantes de Dios. ¿Qué se espera de ellos? Se espera que vivan una vida virtuosa, y que persuadan a otros a seguir su mismo ejemplo. Ellos sienten que Dios espera que amonesten a este gobernante cruel y déspota porque es la única forma de salvarlo de la desgracia eterna y de salvar a sus víctimas de las crueldades que perpetra. Si estos hombres virtuosos deciden no interferir, tampoco pasarán la prueba, pero si deciden hacerlo, entonces habrán cumplido su deber con ellos mismos, con la humanidad y con Dios.

Lo que sigue ahora es una de dos opciones: Que el rey acepte los consejos y discursos, y siga a estos hombres en el camino hacia Dios, o que ignore su amonestación y siga con sus tácticas acostumbradas.

Si sigue el camino de Dios, es bueno para todos, porque estos hombres de bien habrán cumplido con su deber al haberlo amonestado, y cumple con su propio deber al seguir su consejo. Todos aprueban el examen con notas brillantes.

Pero si ignora sus advertencias, y desea quitarlos de su camino, él pierde toda oportunidad de alcanzar el éxito en esta prueba, la más importante. Pero ¿cuál debería ser el curso de acción para esas personas virtuosas? ¿Deben rendirse ante las pretensiones del gobernante cruel o deben persistir en sus esfuerzos para hacerlo rectificar en su proceder? Si se rinden, el éxito que habían alcanzado se convertirá en un fracaso. Si no se rinden, tendrán que soportar las adversidades que les infligirá el tirano.

En resumen, lo expuesto anteriormente puede resumirse en las siguientes frases:

1. Toda persona está siendo probada en este mundo.

2. Toda persona da oportunidad de prueba para otros así como para sí mismo.

a. Si, por ejemplo, un vecino malhumorado arremete contra su vecino, está fracasando en su prueba. Pero al mismo tiempo le está dando un examen a su otro vecino.

b. Si el vecino trata de corregir al malhumorado con su propio ejemplo y persuasión, alcanza el éxito y pasa su prueba, no importa si el vecino malhumorado cambia su actitud o no.

A propósito, es por esta razón que el Islam espera que realicemos nuestros deberes para con otros sin preocuparnos si estos cumplen con su deber o no. Después de todo, estamos pasando por un examen, al igual que los estudiantes que están sentados en el salón de clases. Ningún estudiante le gustaría dañar su cuaderno de respuestas, solo porque su compañero de clases haya dañado el suyo.

Pero, ¿por qué sufrir por culpa de otros?

Ahora surge otra pregunta: ¿Por qué debemos sufrir por las estupideces de otras personas? Nosotros somos seres humanos, tenemos sentimientos, entonces ¿por qué nuestros sentimientos deben salir lastimados solo porque otro no ha cumplido con sus deberes? También, nos podemos preguntar: ¿por qué se nos infligen sufrimientos, muertes, pérdida de riquezas, tristeza, en el curso de lo que tan fácilmente se denomina ‘Acciones Divinas’ como, por ejemplo, ciclones, terremotos, tormentas, etc.?

Todas estas preguntas habrían sido de relevancia si la muerte en este mundo fuera el fin de la vida, si no existiera un Día del Juicio. Pero, en el momento, nuestra situación es esta:

No importa qué tan grandes sean nuestros sufrimientos, no son eternos. Tenemos un conocimiento certero de que tarde o temprano, todos estos problemas llegarán a su fin; porque nuestra estadía en este mundo terminará algún día y seremos transferidos a un mundo eterno. Y tan pronto estemos allá, todos nuestros problemas y ansiedades finalizarán siempre y cuando hallásemos hecho preparaciones para ese mundo.

Según nuestra creencia, Dios recompensa al hombre por sus sufrimientos, sea musulmán o no sea musulmán.1 Aquellas personas que han cometido pecados obtienen lo que se merecen a manera de remisión del castigo para la próxima vida.

Y aquellas personas que, como los Profetas o Emames, no cometieron ningún pecado y aún así sufren mucho, serán recompensadas con un prestigio y honor muy elevado en la presencia de Dios.

Así, de acuerdo al punto de vista Shia, los sufrimientos de este mundo finalmente sirven para limpiar al hombre de los pecados y para acercarlo a Dios en la próxima vida.

D. Sufrimientos como Advertencia o Castigo

Debe mencionarse que algunas veces el sufrimiento y los desastres no son usados como una prueba, sino como un llamado o advertencia a los pecadores o como castigo para los transgresores. Se pueden encontrar ejemplos de amonestaciones en las tradiciones del Santo Profeta:

“Cuando Dios no está satisfecho con un pueblo y no quiere exterminarlo completamente, Dios hace que los precios se eleven, que se acorte el promedio de vida, que el comercio no traiga ganancias y que la tierra no de frutos.”

También Dios ha explicado que el adulterio y la fornicación, cuando se practican abiertamente en una sociedad sin ninguna vergüenza, hace que incrementen los accidentes y muertes repentinas, hace que surjan plagas y enfermedades de las cuales nunca ante habíamos escuchado.

Cuando la gente recurre al engaño en las medidas y el peso de los productos que se venden, llega una advertencia en forma de hambre, desempleo y gobernantes tiranos.

Cuando los ricos no pagan el zakat (impuesto religioso sobre la cosecha, ganado y dinero) la pobreza golpea a la comunidad. Hazrat Emam Ali ibn Abu Taleb (a) dijo, “ Si todas las personas que tienen la capacidad pagaran el zakat, no habría ni una sola persona con necesidades en la comunidad.”

Estos son unos cuantos ejemplos de cómo Dios nos advierte para que corrijamos nuestros caminos.2

Hay muchos ejemplos de castigos en las historias de Faraón, Nimrod, los pueblos de Profetas como Lot, Shuayb, Noé y Salih. No queda fuera de lugar mencionar que la destrucción de varios de estos pueblos, como el pueblo de Lot, Faraón y Nimrod, han sido apartados de nuestra Ummah (comunidad islámica actual) por respeto a nuestro Santo Profeta, quien es la Misericordia de toda la humanidad. Pero el sufrimiento para advertencia para los transgresores continúa.

Debiese siempre recordarse que Dios, en Su Misericordia y Benevolencia, ha ocultado a nuestros ojos el verdadero propósito de un sufrimiento en particular. Por consiguiente, nunca deberíamos decir que cierto hombre que sufre de una enfermedad crónica es un criminal o pecador que está recibiendo su castigo. ¿Por qué? Porque puede ser un hombre bueno el cual está pasando por una prueba difícil para sus virtudes.

Nunca debemos juzgar a nadie por las apariencias o por la pobreza, por su salud o por su enfermedad, por su desgracia o por su fortuna. Al contrario, debemos concentrarnos en nuestra propia elevación espiritual y moral.

  • 1. Hilli, Al-Bab al-Hadi 'Ashar, p. 52.
  • 2. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 70 (capítulos 137, 138) pp. 308-377 que contienen 112 tradiciones.
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Capítulo 4: El Conocimiento de Dios

A. Conocimiento de Al-Ghaib

Ghaib significa cosas 'escondidas' o 'que no se han visto'. ´Ilm al-ghaib significa ‘conocimiento de lo que está actualmente oculto’, como los sucesos del futuro. Tal conocimiento solo lo posee Dios. Nadie puede saber el ghaib excepto Dios.

Por supuesto, muchos de nosotros podemos predecir cientos de cosas que van a suceder en el futuro. Sabemos con anterioridad la hora y duración de las mareas, sabemos el día exacto, hora y duración de los eclipses. Los meteorólogos pueden pronosticar la lluvia, tormentas, ciclones y muchas condiciones estacionales y del tiempo como estas. Algunos de nosotros, podemos hasta cierto punto decir solo con mirar a un hombre punto cuál es su carácter y naturaleza. Los médicos pueden calcular cuáles son las probabilidades de supervivencia de un paciente. Hay muchos ejemplos más en la vida diaria. ¿Es esto lo mismo que ‘ilm al-gahib? ¿El meteorólogo sabe el ghaib?

La respuesta es No. Porque todas esas predicciones y profecías están basadas en la observación de las leyes de la naturaleza. Por medio de una observación y deducción aguda, estamos en capacidad de conocer muchas cosas con anterioridad. Este conocimiento está basado en la deducción y observación de las leyes físicas.

El conocimiento de lo oculto ('ilm al-ghaib) está mencionado en el Qurán como una característica que solamente posee Dios, es ese conocimiento de las cosas ocultas o sucesos futuros que no están basados en la deducción u observación de las leyes físicas. Es esta clase de conocimiento al que se ha referido la siguiente aleya:

“Dios es el Conocedor de lo oculto, y no revela Sus secretos a nadie salvo a aquel a quien acepta como enviado. Ciertamente Dios hace marchar guardianes delante y detrás de él.” (Qurán, 72: 26-27)

Esta aleya, y muchas otras similares, declaran inequívocamente que el conocimiento de los oculto, el secreto del futuro, no basado en leyes físicas o deducciones, pertenece solamente a Dios. Y Él, en Su infinita Sabiduría, selecciona algunos mensajeros, Profetas o Emames para divulgarles tal conocimiento, como y cuando Él considere adecuado.

En pocas palabras, nadie puede conocer las cosas del futuro (sin signos presentes o deducciones) excepto Dios. Y Dios, en Su benevolencia, le informa a quien Él seleccione para portar tal conocimiento, sean los ángeles, profetas o Emames.

Los Emames del Ahl al-Bait han dicho que Dios había revelado solo uno de Sus Grandes Nombres a Asif bin Barkhia (el vizir del Profeta Salomón (s)) y fue por esa única parte del conocimiento que fue capaz de traer el trono de Bilquis, la Reina de Saba, desde su capital hasta Jerusalén en un abrir y cerrar de ojos.1

Pero Dios le dio a nuestro Sagrado Profeta (la paz sea sobre él y su descendencia) todo el conocimiento dado a todos los profetas desde Adán en adelante (sobre ellos sea la paz), así como también todo el conocimiento dado a todos los ángles, y luego este conocimiento fue incrementado constantemente. Y él, por orden divina, enseñó todo esto a Ali (sobre él sea la paz), y ese conocimiento ha pasado de los Emames siguientes hacia el Emam Mahdi (sobre ellos sea la paz).2 Es por esto que ellos han sido llamados 'los Tesoreros del conocimiento de Dios'.3

Lauh-e-Mahfudz y Lauh-e-Mahu-o-Izbat

Lauh significa “tabla de madera o de piedra sobre la cual se puede escribir.” Metafóricamente, es usada como ‘conocimiento’, porque el conocimiento se obtiene de las cosas escritas. Mahfuz significa seguro, que se mantiene seguro; que no puede ser alcanzado por personas que no estén autorizadas; protegido firmemente. Por tanto, “lauh mahfuz” significa el conocimiento que no puede ser alcanzado por otros, el conocimiento que se encuentra firmemente protegido.

Mahu significa borrar algo de un lugar. Izbat significa afirmación, escritura. Por tanto, “lauh-e-mahu-o-izbata” significa tabla (conocimiento) capaz de ser borrada o sustituida. El conocimiento que está propenso a cambio de vez en cuando.

Ahora que conocemos el significado literal de lauh-e-mahfuz y lauh-e-mahu-o-izbat, expliquemos qué quieren decir estos dos términos desde el punto de vista del Islam.

Sabemos que el conocimiento de Dios nunca puede ser erróneo. En otras palabras, no puede darse un cambio en el conocimiento de Dios. Es por esta razón que Dios ha llamado a Su propio conocimiento “lauh-e-mahfuz.” Esta frase describe el conocimiento de Dios, porque Su conocimiento nunca puede ser cambiado, siempre es correcto y no necesita sustitución ni modificación.

“Umm al-ketab” es otro nombre usado para el conocimiento de Dios. Significa ‘el libro básico’, o el libro madre (fuente) del conocimiento, porque solo Su conocimiento puede ser llamado “el conocimiento verdadero.”

“Lauh-e-mahu-o-izbat,” es el nombre dado por Dios al conocimiento de los ángeles, profetas y emames. El conocimiento de ellos, aunque el más perfecto y completo de todo el que poseen los seres humanos, es incompleto cuando se compara con el conocimiento de Dios.

Estos nombres han sido tomados de la aleya del Qurán:

“Para cada término existe un libro prescrito; Dios borra lo que le place y confirma (o escribe lo que le place); y junto a Él está la Madre del Libro (la fuente básica de todo el conocimiento).” (Qurán 13:39)

Esta “madre de todos los libros” es llamada el 'lauh-e-mahfuz' en la siguiente aleya:

“Sí, es un Qurán Glorioso, es una Tabla bien guardada.” (Qurán 85:21-22)

Como el conocimiento de ángeles, profetas y emames se encuentra siendo aumentado, perfeccionado y completado constantemente, se llama 'la tabla que se borra y se escribe' – lauh-e-mahu-o-izbat.4

Se detallará más sobre lauh-e-mahu-o-izbat en la siguiente sección.

B. La Teoría de Bada'

1. Bada' en el Qurán

Según muchas historias del Qurán, Dios, en Su Misericordia y sabiduría, revela solamente una parte de Su plan futuro a los ángeles o a los profetas en cuestión. Son informados de Su Plan hasta un cierto nivel, y el conocimiento de las etapas posteriores no les es revelado. Antes de explicar la teoría de bada' más adelante, daremos algunos ejemplos del Qurán.

a) El Pueblo de Jonás (s)

Primero que todo aparece el episodio del Pueblo de Hazrat Yunus (s). Dios se refiere al episodio en la siguiente aleya:

“¿Por qué no ha habido ninguna ciudad que haya creído y a la que su fe haya aprovechado, fuera del pueblo de Jonás? Cuando creyeron, les evitamos el castigo vergonzoso en la vida de acá y les permitimos gozar aún por algún tiempo.” (Qurán 10:98)

El hecho es que la tribu del Profeta Jonás (s) lo había rechazado, y solamente dos personas habían creído en él: uno de ellos era una persona piadosa pero sin conocimiento, el otro, un hombre correcto con conocimiento. Cuando Hazrat Jonás (s) le oró a Dios pidiendo un castigo y aflicción para su pueblo debido a su incredulidad, Dios le prometió que algún día los visitaría la aflicción.

Hazrat Jonás (s) junto con su compañero piadoso abandonó a su pueblo y se marchó lejos. Pero el hombre con conocimiento se quedó con el pueblo y trató de hacer que estos temieran a Dios en sus corazones. Les dijo que aún había tiempo para arrepentirse de su kufr (incredulidad), para creer en Dios y en Su Profeta, Hazrat Jonás (s), y así orar a Dios para que revirtiera esa aflicción.

El día señalado los niños estaban separados de sus madres y el ganado de su cría; todos ayunaron, salieron de la villa y gritaron y oraron, se prosternaron y le pidieron a Dios Su perdón y que alejara ese castigo. El cielo se cubrió de nubes negras, el día se volvió como la noche; rayos y truenos se esparcían por toda la atmósfera. Parecía que el castigo de Dios borraría a toda la nación de Hazrat Jonás (s).

Afortunadamente se habían arrepentido antes de ver el castigo; y, por lo tanto, Dios en Su Misericordia los perdonó; y como continuaron con sus oraciones y sus llantos, gradualmente el cielo se aclaró, las nubes se dispersaron y todos se salvaron. Luego esperaron a que Hazrat Jonás (s) regresara para seguirlo.

Al día siguiente Hazrat Jonás (s) regresó esperando ver al pueblo totalmente destruido. Al contrario vio a un pastor cuidando de su rebaño. Pensó que Dios no había cumplido Su promesa, y entonces no entró al pueblo.

Lo que muestra este suceso es que Dios sabía con anterioridad que la tribu de Jonás se arrepentiría y que aceptaría la verdadera religión, que creerían en Jonás y en su Dios; y que se salvarían. Pero no le reveló todo su plan a Jonás, solamente se le informó que una gran aflicción caería sobre ellos.

Naturalmente pensaba que esa aflicción borraría a toda esa comunidad. No sabía que antes de llegar la aflicción y el castigo, la comunidad se arrepentiría y que todos se salvarían. Es obvio que Dios le informó a Jonás de los sucesos a hasta un cierto punto sin contarle todo el plan.

¿Por qué sucedió de esa manera? Porque si Hazrat Jonás (s) hubiera sabido que aliffición los visitaría solo para pasarlos de largo, sus exhortaciones no habrían tenido la fuerza de sinceridad que ablandó los corazones de su pueblo. Si ese compañero de gran sabiduría de Jonás hubiera sabido que caería un castigo y que borraría a todo el pueblo no habría podido exhortarlos tan sinceramente y entonces sus palabras habrían caído en oídos sordos.

Fue así, porque Dios en Su propia Misericordia y en Su buen plan quería que escucharan la voz de la sabiduría, Dios no reveló todo el futuro a Jonás y esto no quiere decir que Dios mintiera o que no tuviera la intención de cumplir Su promesa. La promesa que Dios hizo fue que un gran castigo visitaría al pueblo. Y así sucedió. La promesa se mantuvo. Pero no se prometió que la gente sería destruida. No fue prometido por Dios, aunque todas las partes involucradas pensaron que la gente efectivamente sería destruida.

Este episodio muestra claramente que Dios, debido a Su Misericordia y Sabiduría, guardó el conocimiento de los sucesos posteriores al Profeta Jonás (s). El Profeta Jonás (s) llegó a darse cuenta de todo el plan mucho después de que el plan fue llevado a cabo y colocado en acción.

b) El Sacrificio de Hazrat Ismael (s)

Ahora observemos otro ejemplo. Al Profeta Ebrahim (s) se le mostró en un sueño que estaba sacrificando a su hijo en el nombre de Dios. Como era un sueño, debe haber visto cómo iba a matar a Ismael. Debe haberse visto él mismo atando las manos y pies del niño, vendado sus propios ojos y luego colocando el cuchillo sobre el cuello del niño y presionándolo con fuerza. Naturalmente, al ver este sueño pensó que debía matar a su hijo de esa manera. De este modo armó su corazón para sacrificar a su propio hijo.

El niño escuchó y se dispuso a ser sacrificado en obediencia a la orden de Dios. Tanto padre como hijo tenían la voluntad de hacer el sacrificio en el nombre de Dios. Hazrat Ebrahim (s) procedió de la misma manera que había visto en el sueño: ató las manos y los pies del niño y lo colocó en posición de prosternación, se cubrió los ojos y colocó el cuchillo y cortó el cuello.

Al quitarse la venda de sus ojos vio a Ismael sonriendo y vio que en su lugar había sacrificado a un cordero. Pensó que había fracasado en su intento de pasar la prueba, pero él había hecho lo que había visto en el sueño.

Por supuesto, Dios no le había informado de lo que sucedería hasta el último paso, porque si Ebrahim hubiera sabido que Ismael se salvaría, la prueba no habría tenido sentido; no habría existido una oportunidad de mostrar su disposición y voluntad para llevar a cabo el sacrificio en el nombre de Dios.

Entonces Dios le mostró a Ebrahim en su sueño los sucesos hasta cierto punto pero lo mantuvo desinformado del suceso final, es decir, cómo terminaría todo. Puesto que no sabía cómo terminaría todo, Ebrahim e Ismael fueron capaces de mostrar la voluntad que tenían de obedecer las órdenes de Dios hasta el punto de sacrificar sus propias vidas y las vidas de sus seres queridos en Su nombre.

Si hubieran conocido el resultado desde el comienzo, la prueba no hubiera tenido sentido.

c) La Torah que se le concedió a Moisés

Un tercer ejemplo tiene que ver con el Profeta Musa (s) y la revelación de la Torah. Se le ordenó al Profeta Moisés (s) que fuera al Monte Sinaí, que ayunara por treinta días como preparación para el recibimiento de las Tablas de la Torah. Al cumplirse el día treinta, Moisés (s) había limpiado sus dientes y se dirigió al Monte Sinaí.

Estando allí, Dios le preguntó por qué había limpiado sus dientes. Moisés (s) respondió que puesto que se dirigía a un lugar sagrado, pensó que era apropiado asearse y presentarse más limpio. Dios le dijo que el olor de la boca del ayunante era mas dulce para Él que el aroma de almizcle y el ámbar gris. Luego le dijo que regresara a su lugar de estadía y que ayunara diez días más y luego regresara al Monte Sinaí sin limpiarse los dientes. Así, el día cuarenta recibió las Tablas de Piedra de la Torah.

Dios sabía desde un comienzo que Moisés (s) llegaría después de haberse limpiado los dientes, y que le pediría que ayunara diez días más, pero ni Hazrat Musa (s) ni Bani Israel tenían conocimiento de esto; Musa (s) tampoco sabía que no debía limpiar sus dientes al cumplirse los treinta días.

En el Sagrado Qurán, cuando Dios se refiere a Su conocimiento, describe todo el período de las cuarenta noches:

“Y cuando nos dimos cita con Moisés durante cuarenta días. Luego, cuando se fue tomaste el ternero, obrando impíamente.” (Quran 2:51)

Y cuando se refiere al conocimiento de Hazrat Musa (s), menciona treinta días y diez días por separado:

“Y nos dimos cita con Moisés durante treinta días, que completamos con otros diez. Así, la duración con su Señor fue de cuarenta días.” (Qurán 7:142)

La razón de no dar la información con anterioridad es clara teniendo en cuenta el comportamiento de Bani Israel, quienes solo por diez días de demora, abandonaron la adoración al Único y Verdadero Dios, y comenzaron a adorar la imagen de un ternero. La historia es narrada de una manera muy hermosa en los versículos del Sagrado Qurán:

“Dijo Dios a Moisés: 'Hemos probado a tu pueblo después de irte, y el samaritano les había extraviado'.”

“Y Moisés regresó a su pueblo, airado, dolido. Dijo: '!Pueblo! ¿No os había prometido vuestro Señor algo bello? ¿Es que la alianza os ha resultado demasiado larga o habéis querido que vuestro Señor se aíre con vosotros al faltar a lo que me habéis prometido?'”

“Dijeron: 'No hemos faltado por propio impulso a lo que te habíamos prometido, sino que se nos obligó a cargar con las joyas del pueblo y las hemos arrojado. Y lo mismo hizo el samaritano.'”

“Éste les sacó un ternero, un cuerpo que mugía, y dijeron: 'Este es vuestro dios y el dios de Moisés. Pero él (Moisés) lo ha olvidado'.”(Qurán 20:85-88)

Imaginemos nada más a toda una comunidad de miles de compañeros de uno de los Profetas ul al-azam (de los Más Elevados) ante la presencia de su sucesor y vicegerente, el Profeta Arón (s), abandonando el camino de la verdadera religión para adorar un ídolo falso, solo porque el Profeta Musa (s) se había demorado diez días mas.

Esta prueba de fe no podría haber sido conducida si Dios no le hubiera dicho a Moisés (s) que debía permanecer por cuarenta días, o si le hubiera informado con anterioridad que no limpiara sus dientes al cumplirse los treinta días.

2. El Significado de Bada'

Estos tres ejemplos tomados del Qurán son suficientes para mostrar que Dios elabora Su propio plan para con los ángeles, profetas o emames solo hasta el punto que es de beneficio para la humanidad o que sea necesario para llevar a cabo una prueba significativa. Cuando llega la hora en la que el ángel, profeta o emam respectivo cree que el plan de trabajo se acerca a su fin, un nuevo desarrollo alarga el plan o lo lleva a un fin inesperado.

Este episodio es llamado en árabe bada', que significa apariencia.

No hace falta enfatizar que esta apariencia o clarificación no concierne a Dios, quien conoce todo con anterioridad. Se refiere al conocimiento de Sus criaturas, las cuales llegan a conocer solo al final del plan de Dios lo que no conocían antes.

Y es también por esta razón que el conocimiento de los ángeles, profetas y emames es llamado lauh-e-mahfuz-o-izbat (la tabla de modificaciones, o donde se puede borrar), mientras que el conocimiento de Dios es llamado lauh-e-mahfuz (la tabla protegida), libre de cualquier cambio o sustitución.

3. Los Beneficios de Bada'

Hay muchas razones para esta revelación parcial. Algunas de ellas pueden ser enumeradas aquí. En las tres historias del Qurán mencionadas anteriormente, podemos encontrar dos beneficios de la bada':

1. La Bada' ayuda a los siervos de Dios a descartar sus creencias erróneas y a llegar al camino correcto, como sucedió en el caso del pueblo del Profeta Jonás (s).

2. La Bada' ayuda a probar a los individuos o comunidades, como fue el caso del Profeta Ebrahim e Ismael (s), y con el pueblo de Musa (s).

Y existen otros beneficios:

3. Como los ángeles nunca pueden estar seguros que el plan de sucesos que se les ha informado es la palabra final, constantemente ellos buscan la guía de Dios. Así, nunca creen que ellos son independientes de la guía y las órdenes de Dios.

4. Similarmente, los profetas y emames nunca pueden creer que ellos saben todo lo que va a pasar. Al Profeta Muhammad (s) le fue dicho:

“Dí: O mi Señor, Aumenta mi conocimiento.” (Sagrado Qurán, 20:114).

El Emam Zayn al-Abedin (a) dijo:

“Si no hubiera existido esa aleya en el Qurán, yo habría podido narrar todos los sucesos hasta el día de la Resurrección”.5 Este verso ha sido explicado en la sección “A.” de este capítulo.

Debe mencionarse aquí que muchas veces Dios le informa a los ángeles, los profetas o emames acerca de sucesos futuros, contándoles que esa es la palabra final. En ese caso no puede darse corrección al plan ni sustitución.

5. Los seres humanos no podemos saber nunca lo que nos espera en el futuro. Siempre buscaremos la ayuda y misericordia de Dios. Eso nos beneficiará en esta vida así como en la próxima vida.

  • 1. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 26, p. 170.
  • 2. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 26, capítulo 1 al capítulo 3, pp. 18-976.
  • 3. Ibid, capítulo 5, pp. 105-108.
  • 4. Ibid, vol. 4, p. 130.
  • 5. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 4, p. 118.
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Capítulo 5: El Destino y el Decreto Divino

A. Las Prerrogativas de Dios

Mencionamos en el Capítulo 2 (Sección “C”) que hay algunos aspectos de nuestra vida que están mas allá de nuestra voluntad y poder. Se dio un ejemplo cuando hablamos de recibir un tratamiento médico y recuperarse de la enfermedad; y se mostró que el recibir el tratamiento estaba dentro de los límites de nuestro poder, pero el curarnos no estaba dentro de las esferas de nuestras actividades.

Desde el nacimiento hasta la muerte, hay cientos de tales condiciones que las cuales están más allá de nuestro poder, bajo el control de Dios Todopoderoso. Un hombre nace en una familia adinerada y de mucha educación; otro nace en una familia nómada de civilización primitiva. Naturalmente, el primero tiene más oportunidades materiales y de bienestar así como de desarrollo intelectual que el segundo.

Un hombre es saludable y fuerte; otro permanece crónicamente enfermo. Uno nace ciego, otro tiene visión normal. Naturalmente, uno puede hacer más labores que el otro.

Un hombre vive hasta los 80 años, otro muere en una edad joven, el primero tiene suficiente tiempo para realizar sus planes, para lo cual el segundo ni siquiera tiene tiempo para desarrollar un plan.

Estos y muchos aspectos de la vida están mas allá del control de los seres humanos. Estos asuntos están sometidos verdaderamente a “la pre-determinación de Dios” lo cual se denomina qada' (destino) y qadar (decreto divino).

¿Por qué escoge Dios una cierta condición de vida para ciertos hombres? Esto es un enigma el cual no tiene solución. Muchos grupos han tratado de encontrar respuesta a este problema, pero todo ha sido en vano. Ninguna teoría ha resuelto este problema ni siquiera parcialmente.

Cuando todo está dicho y hecho, la única respuesta viene dada por el Sagrado Qurán:

“No tendrá Él que responder de lo que hacen, pero ellos si tendrán que responder.” (Qurán 21:23)

Fue quizás por esta razón que Amir al-Muminin (El comandante de los Creyentes) Ali Ibn Abu Taleb (a) dijo acerca del qader de Dios que “Es un océano profundo; no deberían entrar en él”.1

Pero podemos estar seguros de que todo lo que está decretado se debe a alguna buena razón. ¿Cuál es la base de esta aseveración? Miremos aquellas cosas que no comprendemos, como el sistema del Universo, la coordinación de las diferentes fuerzas de la naturaleza, nuestro propio sistema biológico y las condiciones que tiene la tierra para permitir que nuestras vidas sean placenteras.

Todas estas cosas nos convencen de que el Creador no ha hecho nada sin una buena razón. Después de esta manifestación de Sabiduría y Conocimiento, si nos encontramos con algunos aspectos de la vida los cuales son imposibles de entender, no es difícil asumir que estas cosas deben tener también unas razones válidas.

Antes de continuar, es buena idea refrescar la memoria revisando el Capítulo 1 (Secciones “B” a “D”) de nuevo. Así sabremos que Dios no hace nada sin un propósito; que no estamos en posición de saber todas las razones de todo lo que pasa en este mundo; que Dios hace lo que es de más beneficio para la humanidad, que si nos dijeran la razón de estos diferentes aspectos de nuestras vidas, tendríamos que admitir que era lo mejor para nosotros.

B. La Medida Pre-determinada

Dios dice en el Sagrado Qurán:

“Todo lo hemos creado con una medida determinada.” (Qurán 54:49)

Es así como Dios ha creado todo según Su propia medida y plan. Como mencionamos en capítulos anteriores, tenemos una justificación para creer que existe una buena razón para todo aspecto en la vida de un individuo según el plan de Dios, aunque este individuo sea incapaz de entenderlo por sí mismo.

Si vemos un reloj, algunas partes están hechas de oro, otras de acero, otras de vidrio y rubí. Tiene manecillas, ruedas pequeñas, y piezas de diversos tamaños. El marcador es blanco, los numerales son negros, y las manecillas son rojas y negras. Los números varían del uno al doce. En resumen, se necesitan muchos pequeños detalles para fabricar un reloj.

¿Podría trabajar el reloj si todos los componentes fueran de la misma forma, tamaño y diseño? ¿Puede uno preguntarse por qué el minutero y segundero son de distinto diseño?

¿Puede el número uno quejarse porque no se le dio la posición número doce? Y si todos los numerales fueran colocados en una misma posición, ¿podríamos saber la hora exacta con un reloj así?

Si un reloj común y corriente no puede funcionar si partes distintas, ¿existe alguna razón para creer que la sociedad humana puede subsistir sin gentes distintas, de diferentes capacidades, apariencias, y habilidades?

Observemos qué dicen los críticos. Argumentan que no deberían existir las enfermedades, las dificultades y las crisis financieras; los hombres deberían todos tener la misma fortaleza, inteligencia y riqueza.

Esto quiere decir que nadie habría dependido de ninguna otra persona, nadie habría realizado ninguna labor porque de hecho todos tendrían la misma cantidad de dinero. ¿Por qué debería alguien trabajar cuando su salud, tiempo de vida y estatus social está garantizado? El mundo habría permanecido igual que cuando Adán llegó a esta tierra.

Ningún progreso sustancial se habría generado. Habría sido como alimentar con cuchara a niños pequeños los cuales no tienen nada que hacer para satisfacer sus propias necesidades. Pero esta no es la razón por la cual fuimos creados. Fuimos creados por un propósito más sublime, no solamente para comer, beber y engendrar.

Si tuviera que haber una prueba, con seguridad sería una dificultad. Y esa dificultad difiere de persona a persona. Esa prueba varía de hombre a hombre. Y es debido a esta variedad de pruebas que encontramos variedad de problemas.

C. Entonces, ¿Dónde Están la Igualdad y la Justicia?

Pregunta: Si lo que dicen es verdad, entonces significa que no hay igualdad entre un hombre y otro. ¿Dónde está la igualdad de la cual se enorgullece tanto el Islam?

Respuesta: Por “igualdad” no nos referimos a que todos los seres iguales gocen de la misma salud, fuerza; no quiere decir que todos tengan la misma inteligencia, ni que todos ellos nazcan con la misma capacidad visual o auditiva; ni que los hombres y las mujeres tengan iguales funciones y capacidades biológicas.

Lo que queremos decir por “igualdad” es la igualdad ante la Ley. El rico y el pobre, el fuerte y el débil, todos son iguales ante los ojos de la religión; todos tienen que seguir las mismas reglas y todos son gobernados por los mismos códigos civiles, criminales y éticos. No existe alto ni bajo, favorito o relegado ante los ojos de la Ley.

Otro significado es que cualquier persona en el Islam puede alcanzar el honor y oficio más alto posible sin distinción de origen, color o tribu. El criterio de respeto en el Islam no es según la riqueza ni la fortaleza, nacimiento ni color. El único criterio es el carácter. Dios dice,

“Ciertamente, el mejor ante Dios es el mas piadoso.” (Qurán 49:13)

Pregunta: ¿Dónde está la justicia de Dios, cuando Él le da a una persona ojos normales y priva a otra de la visión?

Respuesta: Hemos dicho que estamos aquí para tener pruebas. El Examinador es Dios. Es Su prerrogativa decidir cómo debe ser examinada una persona. La Justicia está en el hecho de que el examinador no cargue a nadie con una prueba que esté mas allá de sus capacidades. Dios no nos ha dado alas para volar. Y no nos dice que volemos en el aire como lo hacen las aves. Esto es Justicia. Si nos hubiese pedido que voláramos como las aves (sin darnos alas) habría sido injusto.

¿Pero podemos quejarnos de que hemos sido tratados injustamente por Dios porque no nos ha dado alas a diferencia de las aves? No. Es Su prerrogativa decidir por medio de qué prueba debe una persona en particular ser examinada, y es Su Justicia y Misericordia el que no exija nada que esté más allá de las capacidades. Si Dios hubiera creado al hombre sin manos, al mismo tiempo lo habría exonerado del Yihad, del Wuzu y del Tayammum. Si se nos pidiera ir a la guerra sin tener manos, podríamos quejarnos con justa causa, pero mientras las responsabilidades de un individuo son ajustadas según sus capacidades, nadie puede decir que Dios ha sido injusto.

Ahora resumamos este tema en las siguientes líneas:

1. Este mundo no podría funcionar si toda la gente tuviera la misma fortaleza, la misma capacidad y el mismo lapso de vida.

2. El funcionamiento del mundo requiere gente de diferente calibre, fortaleza y capacidad.

3. Todos son iguales ante los ojos de la religión y las leyes de la religión.

4. La responsabilidad de todo el mundo esta ajustada de acuerdo a sus capacidades, y eso es lo único que exige la Justicia.

Le preguntaron al Emam Yafar al-Sadeq (a) acerca de qada y qader. Él dijo:

“Cuando Dios reúna a sus siervos en el Día de la Resurrección, les preguntará por todo lo que les confió, es decir, nuestra obediencia a la Shari'ah (la ley) lo cual está dentro de nuestro poder y voluntad; pero no los interrogará por lo que ha decretado y estipulado para ellos”,

como las condiciones de vida que están mas allá de nuestro control.2

D. Tadbir y Taqdir (Nuestros Planes y el Decreto de Dios)

Se mencionó en el Capítulo 2 que, aunque el poder y la oportunidad de realizar un trabajo son dados por Dios, al final la responsabilidad es nuestra porque optamos por hacer o no el trabajo por nuestro libre albedrío. Mientras las herramientas de nuestras acciones son concedidas por Dios, la decisión final es nuestra.

Es interesante notar que hasta cierto punto en asuntos de medidas pre-determinadas lo opuesto es verdad, es decir, mientras que se dan los preliminares de parte de los seres humanos, la decisión final está en las manos de Dios. (Hay que hacer énfasis en la frase “hasta cierto punto”. Utilizamos esta frase porque el decreto de Dios no siempre depende de nuestras acciones).

En este contexto, nuestra acción y plan se conoce como tadbir, mientras que la decisión de Dios se conoce como taqdir.

Para dar un ejemplo, si queremos recoger una cosecha, tendremos que cultivar la tierra, sembrar la semilla, irrigar las plantas, cortar el pasto y estar siempre alerta.

Aún así, después de hacer todo lo necesario, no podemos estar seguros de tener la cosecha. Un ciclón, un incendio o una tormenta puede destruir el producto; bandas de ladrones pueden atacar, podemos ser forzados por circunstancias a vender la granja antes de tener la cosecha, y cosas por el estilo. Mientras nosotros preparamos las condiciones preliminares, el resultado final está en las manos de Dios.

Dos de las cosas que son de interés en la actualidad para los lectores y que están bajo el control directo de Dios, son la vida, la muerte y los medios de subsistencia.

En el siguiente capítulo arrojaremos un poco de luz acerca de estos temas.

1. La Vida y la Muerte

“Dios dice: Él es quien te ha creado de barro, luego decretó el término. Y el tiempo determinado está junto a Él. Y aún así dudas.” (Qurán 6:2)

En otra aleya dice:

“Nadie muere a edad avanzada o prematura que no esté eso en una escritura. Es cosa fácil para Dios.” (Qurán 35:11)

Estas dos aleyas, y especialmente la última, muestran que el lapso de vida de una persona es posible que aumente o disminuya en el decreto de Dios. Y la primera aleya habla de un término y un tiempo determinado que está junto a Dios. ¿Qué significan estas referencias?

La idea puede entenderse fácilmente a la luz de los dos lauhs mencionados previamente (ver Capítulo 4).

Dios decretó que Zaid viviría 100 años; pero de ser desobediente con sus padres, su lapso de vida se reduciría, por ejemplo en 30 años y moriría entonces a los 70.

Esta es la dirección dada al ángel de la muerte. El ángel de la muerte no sabe cómo se comportará Zaid con sus padres. Por lo tanto, él no puede saber si Zaid viviría hasta cumplir 100 años o moriría a la edad de 70 años.

Supongamos ahora que Zaid es desobediente con sus padres. A la edad de 70 años el ángel de la muerte debe buscar la guía de Dios con respecto a la situación de Zaid. Dios le dice que borre esos 100 años que tenía destinados para Zaid y que los reemplace por 70 años, entonces muere Zaid.3

Es de esta forma como el conocimiento o la información que posee el ángel de la muerte es actualizada constantemente y se efectúa un incremento o disminución en el lapso de vida de un hombre. Y es su conocimiento el cual es llamado simplemente como “término” en la primera aleya.

Pero Dios siempre ha sabido que Zaid moriría a la edad de 70 años. No hubo cambio en Su conocimiento. La edad real a la cual llegará un hombre es conocida solo por Dios; y es esa edad la cual ha sido denominada como “edad pre-determinada” en la primera aleya.

Pregunta: ¿Por qué Dios no creó una edad fija para los seres humanos?

Respuesta: En lo que concierne a los seres humanos, Dios ha designado todo con un solo propósito: ayudarlo a adquirir virtudes y convertirse en un siervo obediente de Dios.

Es precisamente por esta razón que se ha dicho que el lapso de vida de los seres humanos es afectado por sus acciones. Cuando un hombre sabe que al ser generoso con sus familiares vivirá más tiempo en este mundo (y que esta recompensa inmediata está muy separada de las recompensas del Akhira, la Otra Vida) naturalmente tratará de ser bueno con sus familiares, entonces se convertirá en un siervo virtuoso de Dios.

2. El Sustento y los Medios de Subsistencia

Aunque el tratar de ganarse el sustento está dentro de la esfera de nuestras actividades, el resultado final no está dentro de nuestro poder. Vemos mucha gente que labora fuertemente desde el amanecer hasta la puesta del sol para ganarse la vida y aún así pasan la vida en constante pobreza y necesidad.

¿Por qué sucede esto? Dios dice:

“Dios dispensa el sustento a quien Él quiere: a unos con largueza, a otros con mesura.” (Qurán 13:26)

Como se ha dicho en capítulos anteriores acerca de la vida, el sustento también es de dos clases: Por ejemplo, Dios puede informarle a los ángeles que si Zaid trabaja muy duro ganará 1000 dólares. Pero si no lo hace ganará 500 dólares. Dios sabe si Zaid trabajará duro o no. Él sabe si finalmente ganará 1000 o 500 dólares. Pero Zaid mismo no sabe y los ángeles que son responsables de su sustento tampoco saben el resultado final.

El propósito de mantener todo esto en suspenso es que debido a esto, el hombre siempre tratará de trabajar al máximo de sus capacidades para ganar más y más; también tratará por todos los medios que den esperanza, porque él no sabe si ha alcanzado la etapa final con respecto a su sustento o no.

Él no sabe dónde yace su mejor sustento. Por lo tanto, siempre tratará de permanecer alerta para tratar las muchas posibilidades que aparezcan en su camino, permanecerá activo y ambicioso, y constantemente en busca de una vida mejor.

Según las aleyas del Qurán y los escritos de los ulama (sabios), se llega a la conclusión de que Dios ha fijado un límite máximo de sustento para cada persona. Por más que trate, no puede ir más allá del limite máximo. Ya que el límite máximo está escondido a nuestros ojos y, de hecho, inclusive los ojos de los ángeles, no podemos por lo tanto sentarnos perezosamente sin esforzarnos para lograr una condición de vida mejor.

También, se ha dejado a nuestra escogencia si queremos alcanzar ese objetivo por vías legales, o si queremos alcanzarlo por medios ilícitos. Si nos adherimos a las órdenes de Dios y a los principios de la religión, alcanzaremos el límite deseado, y al mismo tiempo, ganaremos la gracia de Dios en la próxima vida. Si escogemos los medios ilícitos, aseguraremos el sustento, pero por el método equivocado, nos haremos merecedores del castigo de Dios en la próxima vida.4

Debe recordarse que en el Islam algo lícito se convierte en algo ilícito si se obtiene por medios ilícitos o por medios sucios. El fin no justifica los medios en el Islam. No se niega que algunas veces el método lícito parece demorar, y la gente que quiere ser rica de la noche a la mañana recurre a medios ilegales. Pero tales tácticas no benefician realmente. El siguiente episodio aclarará un poco más este tema.

El Emam Ali (a) fue a una mezquita donde quería orar, le pidió a un hombre que estaba cerca de él que cuidara de su caballo. Cuando salió de la mezquita tenía dos dirhams en su mano los cuales quería obsequiar al hombre como retribución por haber cuidado de su caballo. El Emam Ali (a) no lo vio por ningún lado, se acercó a su caballo y se percató de que la cuerda había desaparecido. Le dio los dos dirhams a alguien para que le comprara otra cuerda.

Este hombre fue al mercado y vio a otro que vendía una cuerda y la compró por el precio de dos dirhams. El Emam Ali (a) detalló la cuerda y se dio cuenta que esa era la cuerda que el supuesto guardián le había robado.

El Emam Ali (a) tenía la intención de darle esos dos dirhams a aquel hombre como recompensa por haber cuidado de su caballo, los cuales había podido haberlos ganado de una manera lícita. Pero la impaciencia de este hombre lo convirtió en un ladrón y no obtuvo nada excepto los mismos dos dirhams pero de una manera ilícita. Su desespero no aumentó en nada sus ingresos en lo absoluto y lo convirtieron en un vulgar criminal.

E. Nuestras Oraciones y el Decreto de Dios

Ahora sabemos que el conocimiento que se le ha dado a los ángeles por lo general es condicional. Por ejemplo, se les dice que “si Zaid realiza un trabajo, él prosperará, si opta por otro trabajo perderá financieramente, si va a un médico, se recuperará de su enfermedad muy pronto, pero si va al otro médico su enfermedad empeorará. Una de las condiciones más importantes del progreso, el éxito y la felicidad es el dua, el orar a Dios.

Si uno le ora a Dios y busca Su ayuda se aliviará nuestro sufrimiento. Si no buscamos la ayuda de Dios estaremos en manos del sufrimiento. Así Dios dice en el Qurán:

“Di Oh Profeta, Mi Señor no cuidaría de ustedes si no Le invocarais.” (Qurán 25:77)

Algunas personas malentienden el dua. Ellos piensan que porque Dios sabe lo que es bueno para nosotros no hay necesidad de pedir Su ayuda o asistencia; no hay necesidad del dua.

Dicen que Dios sabe que es lo mejor para Zaid y Él ya ha decidido cuanto debe devengar (o por ejemplo, si Zaid se curará o no de su enfermedad). Por lo tanto, ¿cuál es la necesidad del dua? ¿A que propósito servirá nuestro dua?

Esas personas no se dan cuenta de que tal vez Dios ha hecho que los ingresos económicos y la salud de Zaid dependan de sus Duas. Tal vez Le ha ordenado a los ángeles que aumenten sus ingresos si él le pide a Dios. O puede que la condición necesaria para la recuperación de la enfermedad sea un tratamiento específico acompañado de un dua sincero a Dios.

Se ha mencionado en muchos hadices que una de las cosas que tienen efecto en la vida de un hombre es el dua. La otra cosa importante son los esfuerzos y empeño del hombre. Nunca deberíamos minimizar el efecto y la importancia del dua, o el efecto e importancia de los esfuerzos.

Por supuesto, si uno ya ha alcanzado su edad máxima o su mayor ingreso, o si por ejemplo, su enfermedad está “decretada firmemente” para que continúe, ningún dua, ni ningún tratamiento puede ser útil.

Pero el punto que hay que recordar es que nadie sabe qué está “firmemente decretado” con respecto al tiempo de vida, el sustento o la salud. Por lo tanto, tenemos que esforzarnos en lo que sea posible para mejorar nuestras condiciones.

F. Tawakkul y el Decreto de Dios

Además del dua, tawakkul es también una virtud recomendable y alabada. Tawakkul significa “depositar la confianza en alguien”. Dios dice:

“Y confía en Dios, Él basta como protector.” (Qurán 4:81)

La confianza en Dios es muy recomendable y es una virtud altamente admirable. Pero no es una excusa para la negligencia y holgazanería. El Santo Profeta dijo,

“Tawakkul no significa que debamos atar un camello a una cuerda y luego decir que tenemos confianza en Dios de que Él protegerá al camello. No debemos confiar solamente en la cuerda, porque muchos camellos han sido robados estando atados a una cuerda. Y similarmente, no debemos abandonar la cuerda, porque el atar la cuerda es parte del tawakkul.”

Este es el espíritu del tawakkul. Debemos hacer lo que más podamos y a la vez confiar en Dios que Él hará nuestro trabajo exitoso. Es una clara estupidez sentarse con negligencia y decir que Dios hará el trabajo por nosotros. Él dice en el Qurán:

“Y el hombre no obtendrá nada, excepto aquello por lo que haga un esfuerzo.” (Qurán 53:39)

El nivel más elevado de tawakkul se dio cuando Amir al-Muminin, Ali Ibn Abu Taleb (a) le preguntó a unos hombres perezosos quiénes eran.

“Somos aquellos que tienen confianza en Dios” respondieron. El Emam Ali (a) preguntó: “¿Qué clase de confianza tienen en Dios?” Dijeron: “Comemos cuando conseguimos alimento, y tenemos paciencia cuando no lo conseguimos.” El Emam Ali (a) replicó, “Sí, esa es la misma naturaleza de un perro”. Pasmados, le pidieron que explicara el verdadero significado de Tawakkul.

El Emam Ali (a) dijo: “Cuando conseguimos, le damos a otro; cuando no conseguimos, agradecemos a Dios”. Esto significa que debemos hacer lo que más podamos para mejorar nuestra condición, pero no debemos confiar en nuestra capacidad y sabiduría. Debemos tener confianza en Dios que hará fructíferos nuestros esfuerzos. Entonces si tenemos éxito, tratemos de ayudar a nuestros hermanos con los frutos de nuestro trabajo. Si fracasamos, entonces, igual debemos agradecer a Dios.

Es normal que nos preguntemos por qué debemos agradecer a Dios aún cuando no tengamos éxito. Debemos agradecer a Dios porque el éxito o el fracaso no es nuestra responsabilidad. Se espera que hagamos las cosas lo mejor que podamos y así lo hicimos. Seamos agradecidos con Dios porque fuimos capaces de realizar lo que se esperaba que hiciéramos.

Son nuestros esfuerzos lo que importa. El éxito o el fracaso no es nuestra providencia. Es la providencia de Dios. Tengamos confianza en Dios que no hará vanos nuestros esfuerzos. Pero si Él, en Su sabiduría, no nos concede el éxito, agradezcamos el que aún así fuimos capaces de cumplir con nuestro deber.

  • 1. Al-Sadeq, op. cit., capítulo 7, p. 59; Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 5, p. 110.
  • 2. Al-Sadeq, op. cit., capítulo 7, p. 59.
  • 3. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol. 4, p. 121.
  • 4. Al-Majlisi, Bihar al-Anwar, vol 5, p. 147.
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