Sobre el autor
Ayatullah Sayyid Muhammad Husayn Qadi Tabataba’i, nació en 1904 en la ciudad de Tabriz, en elAzarbaiyán iraní, en el seno de la familia Tabataba’i, la cual durante los últimos tres siglos ha producido generación tras generación destacadísimos sabios religiosos. Los sadat (plural de Sayyid) de esta familia descienden del segundo Imam, al-Hasan ibn ‘Ali. Este clan familiar también recibe el nombre de al-Qadi.
Pasó su infancia en Tabriz, donde estudió hasta los veinte años, y en 1923 partió para Nayaf (Iraq), entonces el más importante centro de enseñanza de ciencias religiosas. Allí comenzó sus estudios superiores de jurisprudencia con destacados sabios tales como los shayjs Muhammad Husayn Na’ini al -Gharawi (1860-1936) y Muhammad Husayn Isfahani (1878-1942). Estudió igualmente matemáticas tradicionales con el Sayyid Abu ‘l-QasimYa’far Jansari (1895/96-1961) y filosofía y metafísica con el Sayyid Husayn al- Badkubi. En el campo de la gnosis (‘irfan) y la ética (ajlaq) recibió enseñanza de su pariente el Sayyid Mirza ‘Ali Aqa Qadi Tabataba’i (1869-1947).
De todos sus maestros, Al’lamah Tabataba’i parece que sintió una especial atracción y afecto por Mirza ‘Ali Aqa Qadi, el cual era un ‘arif (gnóstico) realizado. Se cuenta que el Al’lamah dijo en una ocasión: “Había leído el Fusus al-hikam (‘las gemas de las sabidurías de los Profetas’) de Ibn ‘Arabi y pensé que lo había comprendido, pero después de conocer a Qadi me di cuenta de que había algo en el Fusus que no había entendido”. También se relata que dijo: “Todo lo que tengo, lo he tomado del ‘marhum Qadi’”. Mirza ‘Ali Qadi había recorrido las etapas del ‘irfan y el viaje espiritual, y tenía visiones y, según se cuenta, realizaba milagros. Cada año pensaba el mes de Ramadan en una localidad diferente para que nadie conociera su estado.
Al’lamah Tabataba’i vivió en Nayaf con el consentimiento de su hermano mayor, quien era un hombre de religión, y sus gastos se los costeaba su familia, cuyas propiedades estaban situadas en la localidad de Shadabad, en las cercanías de Tabriz. Sin embargo, en 1935, en sus propias palabras, debido a la necesidad de ganarme la vida, me vi impelido a volver a mi ciudad natal, y pasé un poco más de diez años en esa condición. Durante esos diez años tuvo que ganarse la vida mediante el trabajo del campo en Shadabad. La difícil e inestable situación del Azarbaiyán iraní durante esos años, con la invasión soviética de 1941 y la posterior instauración por los comunistas locales de un gobierno independiente en,1945, hizo que Al’lamah Tabataba’i decidiera finalmente abandonar Tabriz y se estableciera en la ciudad de Qum (año 1945).
La vida espiritual y filosófica del Al’lamah alcanzará su punto culminante en Qum. Fue en esta ciudad donde salieron de la pluma de Al’lamah Tabataba’i sus obras más importantes, como Tafsir al- Mizan, Usul al-Falsafah, y otros muchos más libros y artículos. Su presencia en Qum fue además de gran trascendencia para la institución de enseñanza religiosa (al-hawzah al-ílmiyyah) de esa ciudad, ya que abrió nuevas dimensiones en el método de interpretación del Corán, y dio un nuevo impulso a la investigación filosófica, especialmente la centrada en el sistema de Sadr al-Din al-Shirazi (Mulla Sadra) el gran teósofo (hakim) iraní del siglo XVII.1
Por otra parte, Al’lamah Tabataba’i se esforzó por contrarrestar la creciente influencia que las ideologías materialistas occidentales, en particular el marxismo, tenían sobre la sociedad iraní. Estudió, pues, las teorías del materialismo histórico-dialéctico y las refutó en su libro titulado Usul al-Falsafah va Ravesh-e Re’alism (‘Los Principios de la Filosofía y el Método del Realismo’).
A partir de 1950 comenzó a viajar semanalmente a Tehran - en algunas ocasiones dos veces por semana -, dedicándose a enseñar allí a un grupo de alumnos. Esta actividad complementaba su actividad docente en Qum. El círculo de Tehran, que incluía no sola- mente a famosos ulemas shi’íes como Morteza Mutahari, sino también (durante el verano) a Henry Corbin2 y ocasionalmente a otros islamólogos occidentales3, ayudó a extender más las enseñanzas del Al’lamah, y pronto fue reconocido como una de las principales figuras intelectuales del shi’ísmo, al mismo tiempo maestro de las ciencias religiosas (especialmente la exégesis coránica), la filoso- fía islámica y la gnosis (‘irfan).
A pesar de padecer problemas con la visión que estorbaron sus actividades hasta el final de sus días, Al’lamah Tabataba’i fue un autor sumamente prolífico. Además de enseñar durante la semana y de formar a incontables estudiantes, escribía prácticamente todos los días.
Mientras tanto, y paralelamente a toda esta actividad en los campos de la filosofía tradicional y la gnosis, Al’lamah Tabataba’i continuó trabajando en su comentario coránico, Tafsir al-Mizan, hasta su finalización a mediados de la década de los setenta. Esta obra, escrita originalmente en lengua árabe, consta de veintisiete volúmenes y está considerada como una de las más importantes en el campo de la exégesis coránica. En palabras de Sayyid Husayn Nasr:
“Este comentario, basado en el principio de hacer que una parte del Corán interprete otras (al-Qur’an yufassiru ba’dahu ba’dan), es una suma del pensamiento religioso islámico, en la que se combinan las ciencias del Corán, la teología, la filosofía, la gnosis, la historia sagrada y las enseñanzas sociales del islam”.4
Para terminar, reproducimos el siguiente fragmento que nos muestra cómo era el carácter y la forma de ser de Al’lamah Tabataba’i:
“Al’lamah era un hombre muy modesto. En sus clases, en la presencia de sus alumnos jamás se apoyaba sobre un cojín ni contra la pared. En su habitación y en donde enseñaba a sus alumnos particulares, y mantenía con ellos discusiones sobre filosofía y gnosis, los estudiantes se sentaban en un lugar por encima del suyo.
En moralidad, el Al’lamah manifestaba una dignidad pro- funda y tranquila, serenidad, confianza en Dios, pureza, humildad, bondad y otros grados de virtud. Los efectos de la grandeza de su espíritu eran evidentes en su rostro... el Shahid (Morteza) Mutahari ha dicho sobre él: ‘Hadrat Aqa Tabataba’i ha alcanzado un punto tal de austeridad respecto a la perfección espiritual que es capaz de observar figuras ocultas que la visión de los individuos norma- les no puede percibir’”.
Además, respecto a su pureza de corazón se cuenta que el propio Al’lamah dijo una vez:
“Un día estaba sentado en la mezquita de Kufah, dedica- do al recuerdo (de Allah), cuando una hurí celestial vino a mi derecha portando en su mano una copa de vino del paraíso que traía para mí y me la ofreció. En el momento en que quise ocuparme de ella recordé de pronto las palabras de mi maestro y me cubrí los ojos y no le presté atención. La hurí se levantó, vino a mi izquierda y volvió a ofrecerme la copa. Una vez más la ignoré y me aparté de ella. La hurí se ofendió y se marchó. Hasta el día de hoy, cada vez que me pienso en esto me conmuevo por la ofensa que sintió la hurí”.5
Al’lamah Tabataba’i falleció en Qum el 15 de noviembre de 1981.
- 1. Al’lamah Tabataba’i editaría además la principal obra de Mulla Sadra, el «Kitab al-asfar al-arba’ah» (‘Libro de los cuatro viajes (del espíritu)’) con su propio comentario y una selección de comentarios sobre autores anteriores al sabio de Shiraz, en siete volúmenes.
- 2. Uno de los frutos de los encuentros entre Al’lamah Tabataba’i y Henri Corbin es el libro titulado «Shi’ah», que recoge las conversaciones mantenidas entre ambos en 1967.
- 3. En el verano de 1963 recibió la visita del profesor Kenneth Morgan de la Universidad de Colgate, quien propuso al Al’lamah la elaboración de una trilogía, que sería traducida al inglés, a fin de dar a conocer mejor el shi’ísmo en occidente. Al’lamah Tabataba’i escribió entonces dos obras tituladas «Shi’ah dar Islam» (‘el Shi’ísmo en el Islam») y «Qur’an dar Islam» (‘el Corán en el Islam’), mientras que la tercera fue una antología de textos del Profeta y los Imames recopilada por él y cuya traducción inglesa recibió el título de «A Shiite Anthology»
- 4. Al’lamah Tabataba’i, «The Qur’an in Islam», Zahra Publications, 1987, pág. 11
- 5. Manucher Sana’i, «A Biography of the Late Al’lamah Muhammad Husayn Qadi. Tabataba’i Tabrizi», en «Echo of Islam», December 1994, págs. 32-34.